Hola a Todos...
Hace tiempo vengo haciendo unas investigaciones Biblicas y buscando la Verdad del mundo en donde vivimos, por lo que a continuación me gustaria compartir el estudio de un escritor, del cual anexo, la fuente y con el cual comparto la idea. No voy a dejar abierto los comentarios, pues no es de mi interes causar polemica ni herir suceptibilidades de quienes no comparten esta idea, pero el fin, es que toque las mentes y los corazones de las personas que tengan un corazon sinceros y quieran buscar a su Creador. Repito, no es de mi autoria, ni quiero generar polemica, solo comparto un recurso que depronto alguien quiera conocer.
Hace tiempo vengo haciendo unas investigaciones Biblicas y buscando la Verdad del mundo en donde vivimos, por lo que a continuación me gustaria compartir el estudio de un escritor, del cual anexo, la fuente y con el cual comparto la idea. No voy a dejar abierto los comentarios, pues no es de mi interes causar polemica ni herir suceptibilidades de quienes no comparten esta idea, pero el fin, es que toque las mentes y los corazones de las personas que tengan un corazon sinceros y quieran buscar a su Creador. Repito, no es de mi autoria, ni quiero generar polemica, solo comparto un recurso que depronto alguien quiera conocer.
¿Quién es ὁ λόγος? Aproximación gramatical y conclusión contextual
El texto bíblico de Juan 1:1 es uno de los más conocidos. Es empleado y admirado incluso por escritores literarios que lo relacionan con el valor de la palabra, o del verbo (palabra por excelencia, porque envuelve acción). Sin embargo, aparte de la belleza literaria del texto introductorio del Evangelio de Juan, estas palabras han sido la base de un debate doctrinario a lo largo de la historia, especialmente ocasionado por los defensores de la doctrina trinitaria -dogma sin basamento bíblico-, quienes lo usan para, supuestamente, defender esta creencia que en realidad data de mucho tiempo antes del cristianismo, incluso del inicio de la redacción de la Biblia, lo cual ocurrió en el año 1513 a.e.c., por Moisés.
Veamos cómo vierten dos traducciones de la Biblia este texto, el cual fue escrito originalmente en griego koiné, es decir, el griego internacional o lingua franca en los tiempos de los apóstoles:
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. (Reina-Valera antigua, usada extensamente por protestantes)
“En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios”. (Biblia de Jerusalén, usada extensamente por católicos)
“En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios”. (Biblia de Jerusalén, usada extensamente por católicos)
Noten que en ambas traducciones, la palabra λόγος (vertida a veces Verbo y a veces Palabra, se equipara con el vocablo que se utiliza para Dios en el primer caso (θεόν) y en el segundo caso, cuando se le aplica a la Palabra (θεὸς).
Esto sucede también en algunas traducciones inglesas, como la siguiente:
“In the beginning was the Word, and the Word was with God, and the Word was God. (New American Standard Bible, 1995)
El texto maestro de las Escrituras griegas cristianas de Westcott y Hort, en el cual se basan muchas de las traducciones actuales al inglés y a otros idiomas, reza:
Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ λόγος, καὶ ὁ λόγος ἦν πρὸς τὸν θεόν, καὶ θεὸς ἦν ὁ λόγος.
The Emphatic Diaglott, obra que contiene el texto griego original, basado en traducciones interlineales realizadas por eminentes críticos y en varias lecturas del Manuscrito Vaticano No. 1209 que se encuentra en la Biblioteca del Vaticano, por Benjamin Wilson, y de acuerdo a la recensión hecha por el Dr. J. J. Griesbach, traduce en su texto literal palabra por palabra en la versión inglesa:
“In a beginning was the Word, and the Word was with the God, an a god was the Word”.
Noten que cuando se afirma que “la Palabra estaba con Dios” (καὶ ὁ λόγος ἦν πρὸς τὸν θεόν), el texto griego antepone a este título el determinante τὸν, que equivale en castellano a el y en inglés a the. Sin embargo, en la porción en que la mayoría de traducciones de la Biblia vierten ”la Palabra era Dios”, el original griego no emplea determinante alguno, y esto se debe a que en griego koiné no existían artículos indeterminantes. Así pues, el texto griego se encuentra escrito en forma atributiva, a saber, καὶ θεὸς ἦν ὁ λόγος. En la traducción literal interlineal, Benjamin Wilson vierte el texto del Manuscrito Vaticano: “and a god was the Word”.
El uso del artículo determinante por los redactores de las Escrituras griegas cristianas se debía a que cumplía también una función distintiva, es decir, cuando el sustantivo común dios está precedido por este, los escritores se refieren al único Dios verdadero, a saber, al Padre, Jehová.
La gramática inglesa y la gramática castellana exigen la inclusión de un artículo indeterminante (a, un) al verter el sentido -el verdadero propósito de una traducción-, y que la palabra θεὸς se escriba con minúscula (god, dios), pues ὁ λόγος, la Palabra, no es el Dios Todopoderoso, sino un dios, es decir, una persona poderosa, que posee cualidades divinas, pero que no es el mismo Dios Supremo. La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras vierte, por tanto, este texto de manera correcta:
“En
principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios”.
principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios”.Otras traducciones de la Biblia vierten la forma atributiva “era un dios” como “era divina”. Noten lo que escribió el sacerdote jesuita John L. McKenzie en su Dictionary of the Bible, publicado con nihil óbstat e imprimátur (Nueva York, 1965, página 317):
“En las palabras de Jesús y mucho del resto del NT [Nuevo Testamento], el Dios de Israel (griego: ό θεος ) es el Padre de Jesucristo. Es por esta razón que el título ό θεος, el cual ahora designa al Padre como una realidad personal, no es aplicado en el NT a Jesús mismo; Jesús es el Hijo de Dios (de ό θεος). Esta es una materia de uso y no una regla, y el sustantivo es aplicado a Jesús pocas veces. Juan 1:1 debería ser traducido rigurosamente: La Palabra esta[ba] con Dios (el Padre), y la Palabra era un ser divino“.
Es interesante que este sacerdote jesuita, estudiante de las Escrituras, haya sido objeto de la sospecha y de cierto grado de censura de las autoridades de la Iglesia. El obituario del New York Times por Peter Steinfels (1991), ante la muerte de John L. McKenzie a la edad de 80 años, reza:
“Through scholarly and popular writings, Father McKenzie helped bring about the general acceptance by Catholic scholars and church authorities of scientific techniques of investigating Scripture, which had been highly suspect in Catholic circles when he began his career”.
Y agrega:
“The Two-Edged Sword, his widely used introduction to the Old Testament, was published in 1956, but only after being delayed by church authorities for more than three years”.
Si continuamos leyendo el resto de la introducción del Evangelio de Juan notaremos varias afirmaciones interesantes y descubriremos quién es la Palabra (ὁ λόγος). La ampliamente aceptada Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, denostada por críticos religiosos que apoyan los dogmas no bíblicos, pero apreciada por los estudiantes del hebreo y del griego por su escritura sencilla y su fiel apego a los textos originales, dice:
“Todas las cosas vinieron a existir por medio de él, y sin él ni siquiera una cosa vino a existir. Lo que ha venido a existir por medio de él era vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz resplandece en la oscuridad, mas la oscuridad no la ha subyugado”.
Noten que se afirma que todas las cosas llegaron a la existencia por medio de él, es decir, que fue un instrumento mediante el cual todas las cosas fueron creadas. Si ustedes leen todo el contexto notarán que este capítulo introductorio muestra claramente que la Palabra, a quien el redactor (el apóstol Juan) identifica mediante el testimonio de Juan el Bautizante con Jesús, tuvo una existencia prehumana:
“(Juan dio testimonio acerca de él, sí, realmente clamó —este fue el que
dijo— diciendo: ‘El que viene detrás de mí se me ha adelantado, porque existió antes que yo’.)”
dijo— diciendo: ‘El que viene detrás de mí se me ha adelantado, porque existió antes que yo’.)”A este respecto, la enciclopedia Perspicacia para comprender las Escrituras (volumen 2, página 583), explica:
]“Esta Palabra o Ló·gos fue la única creación directa de Dios, su hijo unigénito, y por lo tanto Su asociado más íntimo, a quien se dirigió cuando dijo: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza”. (Gé 1:26.) Por consiguiente, Juan continuó diciendo: “Este estaba en el principio con Dios. Todas las cosas vinieron a existir por medio de él, y sin él ni siquiera una cosa vino a existir’. (Jn 1:2, 3.) Otros textos muestran claramente que la Palabra era el agente de Dios mediante el que llegaron a existir todas las otras cosas. Hay ‘un solo Dios el Padre, procedente de quien son todas las cosas, [...] y hay un solo Señor, Jesucristo, mediante quien son todas las cosas’. (1 Co 8:6.) La Palabra, el Hijo de Dios, fue ‘el principio de la creación por Dios’, o dicho de otra manera, ‘el primogénito de toda la creación; porque por medio de él todas las otras cosas fueron creadas en los cielos y sobre la tierra’. (Rev 3:14; Col 1:15, 16.)”
Es digno de mención que cada vez que se habla de este ayudante u obrero maestro, y se le compara de manera metafórica con, por ejemplo, la sabiduría, como sucede en Proverbios, capítulo 8, versículos 22 al 31, no se menciona nunca a ninguna tercera persona. Tampoco sucede en ninguna otra parte de las Escrituras, salvo cuando se declara que cuando alguien se bautiza como cristiano -siendo adulto y con pleno conocimiento del propósito de lo que hace-, lo realiza en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu santo (con minúscula, pues es la traducción de las palabras que en la Biblia aluden a la fuerza activa de Dios, no a una persona de una trinidad, palabra que nunca aparece en la Biblia). El texto de Proverbios mencionado dice, en parte, respecto de la existencia prehumana de la Palabra, a la que se compara con la sabiduría:
“Jehová mismo me produjo como el principio de su camino, el más temprano de sus logros de mucho tiempo atrás. [...] entonces llegué a estar a su lado como un obrero maestro, y llegué a ser aquella con quien él estuvo especialmente encariñado día a día, y estuve alegre delante de él todo el tiempo, pues estuve alegre por el terreno productivo de su tierra, y las cosas que fueron el objeto de mi cariño estuvieron con los hijos de los hombres”.
Pero, ¿y qué hay del siguiente texto bíblico en el cual se apoyan quienes defienden el dogma trinitario?:
“Felipe le dijo: ‘Señor, muéstranos al Padre, y nos basta’. Jesús le dijo: ‘¿He estado con ustedes tanto tiempo, y aun así, Felipe, no has llegado a conocerme? El que me ha visto a mí ha visto al Padre [también]. ¿Cómo es que dices: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en unión con el Padre y el Padre está en unión conmigo?’.”
La explicación es muy sencilla, y la conclusión a la que el contexto nos lleva es absolutamente simple y lógica: de tal palo, tal astilla. La Palabra, quien había vivido con el único Dios verdadero y Todopoderoso, Jehová, durante quizás miles de millones de años antes de que el universo material fuese creado con su ayuda, pues él fue el hijo primogénito (el primero) y unigénito (el único, ya que lo demás no fue creado directamente por Dios, sino por Él mediante la Palabra, su vocero y obrero maestro), lo conocía tan íntimamente que quien lo vio a él podía tener una clara visión de la personalidad del Padre. Eso se confirma por las propias declaraciones de Jesús, que para un lector poco avezado serían una contradicción y para un trinitario algo que causaría preocupación:
“A Dios ningún hombre lo ha visto jamás; el dios unigénito que está en [la posición del] seno para con el Padre es el que lo ha explicado”. (Juan 1:18).
Y noten que no se vuelve a mencionar a ninguna supuesta tercera persona, ya que el espíritu santo no es otro dios, sino la fuerza activa de Dios, que Él emplea para llevar a cabo su propósito y de la cual se ha valido, incluso, para crear el universo material, lo que la Biblia llama en otra parte su “fuerza activa”, por lo que la Biblia declara también que Dios es abundante en “energía dinámica”.
Tanto el dogma trinitario de origen pagano antiguo como otras enseñanzas que no tienen apoyo bíblico, como la inmortalidad inherente del alma humana (en el vocabulario bíblico las palabras hebrea y griega para alma implican a todo el ser, y a veces representa la vida y la vida como alma de una persona y de un animal), de la cual dijo el escritor español Miguel de Unamuno: “Creer en la inmortalidad del alma es querer que el alma sea inmortal, pero quererlo con tanta fuerza que esta querencia, atropellando a la razón, pasa sobre ella”, deben ser objeto de seria consideración por aquellos que afirman ser cristianos y seguidores de las enseñanzas de la Palabra, quien dijo en oración a su Padre: “Tu palabra es la verdad“.
Hay un principio básico de la lógica: dos afirmaciones opuestas no pueden ser verdaderas a la vez. Por lo tanto, ¿creerá usted en las congruentes y claras declaraciones de ὁ λόγος, la Palabra, en las Escrituras, o basará su fe y sus esperanzas en las lucubraciones humanas filosóficas y teologales que contradicen de manera evidente la sencillez expresada sin ambages ni enredos en la Biblia? Su futuro y lo que el Creador y Su obrero maestro piensen de usted puede depender de ello. Usted decide.
A manera de epílogo
“En aquella misma hora se llenó de gran gozo en el espíritu santo, y dijo: ‘Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido cuidadosamente estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos. Sí, oh Padre, porque el hacerlo así vino a ser la manera aprobada por ti’.” (Lucas 10: 21)
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