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Chicos, seguimos con este curso de Fotografía, ahora la parte dos-
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DEJEN CARGAR LAS IMAGENES
2.06 – El objetivo
El objetivo es la parte de la cámara que dirige los rayos de luz hacia el sensor.
Consta de una o varias lentes de forma convexa que proyecta los rayos de luz que lo atraviesan en un punto llamado foco. Cuando enfocamos con la cámara en realidad lo que hacemos es hacer coincidir el foco con el sensor de la cámara para obtener una imagen nítida.
Con él ajustamos la distancia focal (zoom) y el enfoque. Con una distancia focal de 50 mm se consigue una visión lo más parecida al ojo humano.

Todo objetivo tiene una serie de características que lo hacen más idóneo para según qué tipos de fotos:
Distancia mínima de enfoque: Es la distancia a partir de la cual se puede enfocar. Si tratamos de hacer una fotografía por debajo de dicha distancia el objetivo no podrá enfocar y la imagen saldrá borrosa.
Apertura máxima de diafragma: Como vimos en el tema de apertura de diafragma, cada objetivo tiene una apertura máxima de diafragma.
Distancia focal mínima y máxima: O el grado de zoom que tiene. Un objetivo puede ser de focal fija o de focal variable (tipo zoom).
Estabilizador de imagen: El estabilizador de imagen es un sistema que reduce las vibraciones, evitando trepidación. Facilita que las fotos no salgan movidas y ayuda a obtener fotos más nítidas. Puede ir integrado en el objetivo y también en el cuerpo de la cámara. La primera opción hace que los objetivos sean claramente más caros aunque es más efectivo. La segunda opción hace que sea más barato, ya que puedes comprar varios objetivos que no sean estabilizados pero disponer de esta funcionalidad en todos.
Enfoque: El sistema de autoenfoque varía en velocidad y precisión según la gama del objetivo. Los de alta gama tienen un autoenfoque mucho más rápido y permite enfocar en condiciones peores de luz. Este aspecto es especialmente importante para fotografías en las que hay mucho movimiento, como deportes. Otra diferencia es que algunos objetivos permiten enfocar manualmente sin tener que permutar de modo automático a modo manual.
Calidad de construcción: Los objetivos profesionales distan claramente en la calidad de construcción con los objetivos domésticos. Permiten un uso más extremo ya que están más preparados para las inclemencias, como la lluvia, el polvo y los golpes. Una vez más, lo bueno se paga.
Nitidez, distorsión y aberraciones: Los objetivos deforman la imagen, aunque en ocasione sea imperceptible. Esto se da por la forma de las lentes y por la precisión en su proceso de fabricación y hacen que la imagen se distorsione. Las desviaciones (imperfecciones) de las imágenes reales de una imagen ideal predicha por la teoría simple se denominan aberraciones. La suma es estos factores hace que un objetivo sea más o menos nítido y fiel a la realidad. También se paga.
Entendiendo un objetivo
Vamos a descuartizar un objetivo concreto para entender cómo es y cómo podemos conocer sus características básicas de un plumazo. En este caso un teleobjetivo 70-300 IS de gama media de Canon:

Es un teleobjetivo con distancia focal 70-300 mm. Esto significa que tiene un zoom variable desde 70mm hasta 300mm.
La apertura máxima de diafragma es de f4 cuando el objetivo está en el extremo de focal de 70mm y de f5.6 cuando está ajustado a 300mm. Esta apertura máxima es la más habitual en esta gama de objetivos.
El sistema de enfoque es Ultrasonic. Canon llama a este sistema USM y tiene distintos grados de USM en su gama. Aunque este objetivo es más o menos rápido y suave enfocando nada tiene que ver con el USM de las gamas altas.
Dispone de estabilizador de imagen.
La distancia de enfoque mínima es de 1,5, lo que no lo hace un objetivo adecuado para la fotografía macro.
En cuanto a la calidad de construcción es un objetivo normal, con un aspecto ni frágil ni especialmente robusto. No es de gama profesional y no está preparado para las inclemencias como la lluvia.
En cuanto a la nitidez, distorsión y las aberraciones es bastante fiel. El motivo es que lo que mejor tiene este objetivo son las lentes. Son similares (no digo que sean las mismas) que las que llevan la gama inmediatamente superior de Canon, que ya es una gama profesional.
Es un objetivo para aficionados.
Tipos de objetivo:
Ojo de pez
Proporcionan un campo de visión máximo, llegando a los 180 grados. Crean imágenes muy espectaculares y claramente deformadas. Un ejemplo de ojo de pez es el objetivo Peleng 8mm.

Gran angular
El campo de visión es mayor que el de la visión humana. No llega a ser tan amplio como en los ojos de pez, pero casi. Igualmente las fotos salen deformadas. La foto de ejemplo está hecha con un objetivo Sigma 10-20mm.

Zoom intermedio
Es el tipo de objetivo indispensable. Suele cubrir un rango de focal entre los 18mm y los 90mm. Son muy versátiles porque te permiten modificar la composición rápidamente sin tener que desplazarte y porque disponen también de algo de gran angular, permitiendo abrir el campo de visión más allá de la visión humana. Las fotos de ejemplo están hechas con un objetivo Tamron 17-50mm.

Teleobjetivo
Son los objetivos de distancia focal más alta. Nos permiten cerrar mucho el plano sin tener que acercarse físicamente. Son imprescindibles para la fotografía de deportes y naturaleza.

Todo terreno
Son objetivos que cubren un rango muy amplio de focal. Tienen de todo un poco, de gran angular, de zoom intermedio y de teleobjetivo. Si bien no es la mejor opción si lo que buscas es nitidez, luminosidad y calidad, son objetivos muy cómodos porque se evita estar cambiando constantemente de lente y reduce la carga en viajes. Su uso es de aficionado.
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Macro
La peculiaridad de estos objetivos es que tienen una distancia mínima de enfoque muy muy baja. Son los objetivos que menos distorsión ofrecen. Son ideales para la fotografía de insectos.

El clásico 50mm
En todos los tipos de objetivo que hemos visto hasta ahora existe la posibilidad de que el objetivo sea de focal fija o variable. Si la focal es fija no podemos acercar ni alejar con el zoom. Éste es un buen modo de esforzarnos más en buscar el encuadre adecuado, ya que tenemos que movernos. Por eso el objetivo de 50mm, que es el que más se asemeja a la visión humana, es recomendado en las escuelas de fotografía para el aprendizaje. Por otra parte, al ser objetivos mucho más simples y con menos lentes son más baratos y ofrecen una gran calidad y luminosidad. Son muy útiles para fotografía de retrato porque su apertura máxima de diafragma suele ser muy grande y eso ayuda a reducir la profundidad de campo y así dar más importancia al retratado.

Objetivos descentrables
Es un objetivo cuya construcción permite que el eje óptico pueda moverse, quedando descentrado y alterando el plano de enfoque sobre la cámara. Con él se puede conseguir una aumento de la profundidad de campo o trastocarla, según se vea. Es ideal para fotografía de paisajes y arquitectura y muy útiles en bodegón y retrato.
Es un objetivo cuya construcción permite que el eje óptico pueda moverse, quedando descentrado y alterando el plano de enfoque sobre la cámara. Con él se puede conseguir una aumento de la profundidad de campo o trastocarla, según se vea. Es ideal para fotografía de paisajes y arquitectura y muy útiles en bodegón y retrato.

Catadióptricos
Son objetivos que utilizan en su construcción una combinación de espejos curvados y elementos de vidrio. Son muy compactos en relación a su longitud focal. Un objetivo de 500mm puede medir tan sólo 12 cm de largo. Estas ópticas suelen tener una corrección cromática muy buena y pueden enfocar a distancias muy próximas. Como contrapartida suelen ser de enfoque manual y tienen una sola abertura de trabajo (la máxima), que suele ser bastante limitada (f5 o f8).

Tené en cuenta
Utiliza el parasol del objetivo siempre que puedas. Te ayudará a eliminar reflejos molestos.
Generalmente los objetivos dan su mayor grado de calidad y de nitidez en aperturas de diafragma intermedias (f8, f11). Trata de evitar las aperturas de los extremos, ya que es donde se produce mayor distorsión.
Primero se ajusta la distancia focal y luego se enfoca. Si enfocas primero, al cambiar la distancia focal perderías en el enfoque.
Si utilizas un teleobjetivo, asegúrate que el tiempo de exposición es lo suficientemente bajo para no tener trepidación. Utiliza un trípode o un monopie siempre que puedas.
El objetivo siempre con su tapa para evitar el polvo y los arañazos.
Protege todos tus objetivos con un filtro UV o skylight enroscados en su extremo. Este tipo de filtros no afectan a la calidad de las fotos ni supone una pérdida de luz. Sin embargo le puede salvar la vida a tu objetivo y hace la limpieza más fácil, ya que se pueden desenroscar y lavar con agua y jabón neutro.

Antes de comprar un objetivo comprueba si dicho objetivo sirve para una cámara full frame (fotograma completo). Actualmente sólo las cámaras profesionales cuentan con sensores de fotograma completo, pero posiblemente no muy tarde empecemos a ver esta tecnología en cámaras de aficionado. Si no tenemos esto en cuenta al comprar una cámara full frame tendríamos que volver a comprar de nuevo todas nuestras lentes.
2.07 – Exposición (aquí está el quid)
Éste es sin duda el tema más importante de todo el curso. Aquí está la clave para entender cómo manejar todo lo que hasta ahora hemos visto y todo lo que viene detrás. Este tema marcará un antes y un después. Puede que repita varias veces lo mismo con otras palabras (o incluso con las mismas), pero es que si entiendes esto, a partir de este momento serás capaz de fijar los conceptos para siempre.
Empecemos…
Cuando haces una foto la luz está ahí. Es una cantidad de luz concreta que el fotómetro de nuestra cámara es capaz de medir.
Para hacer la foto tenemos que ajustar nuestra cámara de forma que seamos capaces de captar esa luz.
La exposición de una foto es el equilibrio entre la apertura de diafragma, el tiempo de exposición y la sensibilidad del sensor para captar correctamente la luz existente que el fotómetro ha medido.
Voy a repasar la frase anterior para recalcarlo.
La cámara mide cuanta luz hay gracias al fotómetro.
Con esta medida ajustamos cuanta luz dejamos pasar por el objetivo con la apertura de diafragma.
Ajustamos el tiempo que la luz va a estar alcanzando el sensor con el tiempo de exposición.
Y ajustamos qué cantidad de luz es capaz de absorber el sensor ajustando su sensibilidad.
Esos son los 3 elementos que influyen en conseguir que la cámara capte la luz existente. La apertura de diafragma, el tiempo de exposición y la sensibilidad se compensan entre sí. Si en la misma foto alteras uno de ellos, el otro se verá afectado.
En el siguiente ejemplo vemos dos tomas del mismo lugar. En ambas existe la misma luz. En ambas ajusté la sensibilidad a ISO100. En la primera ajusté la apertura de diafragma en f/9 y la cámara me propuso un tiempo de exposición de 1/250 segundos para captar la luz existente. En la segunda reduje la apertura de diafragma hasta f/22 y por tanto la cámara aumentó el tiempo de exposición hasta 1/4 segundos para captar la misma luz existente.

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Aunque ambas captan la misma cantidad de luz (misma exposición), podemos ver cómo al tener tiempos de exposición diferentes el efecto es distinto (en la primera se han congelado las hierbas y en la segunda aparecen movidas).
Todo esto puede parecer muy complicado, porque son 3 cosas (y nosotros que pensábamos que era simplemente disparar y listo). Sin embargo la cámara es capaz de calcular los valores óptimos (o lo que ella entiende como óptimos) para cada uno de estos 3 parámetros en modo automático, o bien nosotros podemos elegir manualmente uno o dos de los parámetros y que la cámara calcule automáticamente los demás. También podemos trabajar de modo totalmente manual, donde el fotógrafo elige absolutamente todos los parámetros. Esto lo explicaré más adelante en el capítulo modos de disparo.
Si la cámara capta la luz existente fielmente diremos que la toma está expuesta.
En caso de haber captado menos luz que la real diremos que está subexpuesta y quedará oscura.
En el caso contrario, la foto estará sobreexpuesta y quedará clara.

La exposición es pues una combinación de la apertura de diafragma, el tiempo de exposición y la sensibilidad del sensor. Si alteramos uno de estos tres, esto afectará a los demás parámetros. La cantidad de luz (a no ser que usemos un flash o focos) no varía, entonces:
Si aumentamos la apertura de diagrama y queremos que la foto salga expuesta igual tendremos que reducir el tiempo de exposición o la sensibilidad. Con palabras llanas, al abrir el diafragma entra más luz al sensor, por tanto tendremos que reducir el tiempo que la luz está alcanzando el sensor o la sensibilidad de éste.
Si aumentamos el tiempo de exposición, para captar la misma cantidad de luz reduciremos la apertura de diafragma o la sensibilidad. Con palabras llanas, al aumentar el tiempo de exposición la luz está alcanzando más tiempo el sensor, entonces tendremos que dejar pasar menos luz o bien bajar la sensibilidad del sensor.
Si aumentamos la sensibilidad, reduciremos la apertura de diafragma o el tiempo de exposición. Una vez más, con palabras llanas, si el sensor es capaz de captar más luz porque es más sensible a ésta, tendremos que dejar pasar menos luz o dejar que pase durante menos tiempo.
Si has entendido esto ya puedes decir que sabes algo de fotografía, otra cosa es cómo las hagas.
En este tema hemos visto la exposición desde el punto de vista de luz disponible. Si además iluminamos con luz artificial en esta combinación de parámetros entra en juego un cuarto parámetro: la cantidad de luz incorporada. También se abre un nuevo mundo de posibilidades.
2.08 – Modos de la cámara
Una vez más os recuerdo la importancia de leer el manual de vuestra cámara. Prácticamente todo lo que digo aquí está explicado y con más detalle en él. Aún así quiero hablar de los modos más normales de uso de la cámara DSLR para que todo lo explicado en el tema anterior de exposición no sea pura teoría.
Todas las cámaras DSLR del mercado tienen al menos estos modos de uso:
Automático (en la imagen el cuadrito verde y la P es casi automático)
Prioridad a la apertura de diafragma (Av)
Prioridad al tiempo de exposición (Tv)
Manual (M)
Programas específicos automáticos (deportes, nocturnas, retrato, paisaje, macro, etc…)

Es posible que tu cámara tenga más modos, pero estos son los básicos que más vas a utilizar. Voy a hablar concretamente de los 4 primeros modos de disparo y no entraré en detalle en los programas específicos automáticos.
Tal como decíamos en el tema anterior, la exposición es el equilibrio entre apertura de diafragma, tiempo de exposición y sensibilidad del sensor. De este modo, en función del tipo de fotografía que queramos hacer y dependiendo de qué queremos controlar en ese momento utilizaremos un programa u otro. Al hacer una foto tienes que preguntarte qué quieres controlar de esa foto, y en función de la respuesta utilizarás un modo u otro.
Modo automático
El más cómodo es el modo automático. Este modo te calcula automáticamente todos los ajustes que la cámara entiende óptimos en el momento de hacer la foto. No deja ningún espacio a la creatividad, aunque es un modo adecuado cuando no tienes tiempo de pararte a pensar, cuando te encuentras perezoso y también cuando acabas de estrenar tu cámara y estás leyendo este curso para aprender.
Sin embargo yo os animo a abandonar este modo lo antes posible ya que estás dejando en la cámara toda la responsabilidad de la foto y no sabes exactamente qué va a hacer ésta. Si te da pereza o miedo saltar a modos semiautomáticos al menos mira los numeritos que aparecen en el interior del visor (apertura de diafragma y tiempo de exposición) y trata de valorar sin son buenos para la foto que estás haciendo.
Modo de prioridad a la apertura de diafragma (semiautomático)
En este modo el fotógrafo es quien decide qué apertura de diafragma utilizar y habitualmente también decide qué sensibilidad de sensor. Dependiendo del modelo de tu cámara y de la configuración de ésta también se puede calcular la sensibilidad adecuada automáticamente. Entonces, con este modo tú eliges la apertura y la cámara calcula el tiempo de exposición adecuado.
Éste es el modo que yo utilizo en el 80% de mis fotos. Cada uno debe habituarse a una forma de disparar y yo me habitué a ésta. Generalmente elijo la apertura que quiero. Al pulsar levemente el botón de disparo la cámara me indica cual es el tiempo de exposición que ella considera correcto. En función de si ese tiempo me parece muy bajo o muy alto abro o cierro el diafragma. Vuelvo a pulsar el botón de disparo y si tengo el tiempo que quiero entonces disparo.
¿Cuándo es recomendable utilizar este modo?
Es recomendable utilizarlo cuando quieres controlar la profundidad de campo, que es algo de lo que hablaremos un par de temas más adelante.
Modo de prioridad al tiempo de exposición (semiautomático)
En este modo el fotógrafo es quien elige el tiempo de exposición a utilizar y la sensibilidad del sensor. Igual que antes, hay cámaras que también calculan automáticamente la sensibilidad. La cámara será quien calcule la apertura de diafragma adecuada.
Este modo es recomendable utilizarlo cuando quieres controlar el movimiento. Por ejemplo en fotografía de deporte, donde queremos asegurarnos de congelar el movimiento, utilizamos este programa para ajustar un tiempo de exposición bajo. Igualmente, si queremos obtener un efecto seda de un riachuelo utilizaremos un tiempo de exposición alto.
Modo manual
En este modo es el fotógrafo quien controla todos los parámetros. Elegirá tanto la apertura de diafragma como el tiempo de exposición como la sensibilidad. Se puede utilizar este modo con el método de ensayo y error, o utilizando fotómetros externos o bien copiando una medición hecha en la misma situación en un modo automático y modificándola después.
Este modo es recomendable utilizarlo cuando se quiere controlar absolutamente todo en la exposición. Es un método utilizado por ejemplo en fotografía nocturna.
También se utiliza cuando se dispara con flash, ya que el flash supone un nuevo elemento en la combinación apertura/tiempo/sensibilidad. Utilizando el modo manual con el flash en modo TTL (flash automático) el fotógrafo ajusta la apertura, el tiempo y la sensibilidad y la cámara calcula qué intensidad de flash necesita para iluminar la escena y dejarla correctamente expuesta.
Compensar la exposición
En los programas automáticos y semiautomáticos, la cámara hace cálculos siempre para obtener lo que ella entiende que es una imagen correctamente expuesta. Pero si el resultado final no corresponde con lo que el fotógrafo entiende por correctamente expuesta se debe utilizar la compensación. Así subexpondrá para hacerla más oscura o sobreexpondrá para hacerla más clara.

Lee el manual de tu cámara para saber cómo se utiliza.
Si después de tirar una foto ves que queda demasiado clara u oscura, repítela de nuevo por si la cámara ha medido mal la luz. Si se repite el problema compensa la exposición. En la foto de ejemplo la toma quedó demasiado clara y el glaciar no ofrecía detalle. Compensando la exposición con -0,66 pasos la foto quedó correctamente expuesta y el glaciar ya ofrecía mayor detalle.

NOTA: Cuidado al utilizar la compensación de la exposición, porque la cámara se quedará configurada tal como la dejaste en la última foto y si te olvidas de ajustarlo de nuevo a cero puede arruinar las demás fotos que hagas. Siempre, como rutina, acostúmbrate a devolver la cámara a los parámetros normales.
Horquillado o bracketing
El horquillado es una funcionalidad que permite tirar hasta 3 fotos seguidas, en las que la cámara va variando los parámetros automáticamente para obtener una foto subexpuesta, otra expuesta y otra sobreexpuesta según la medición de la cámara.
Este método se utiliza en condiciones difíciles y sobre todo variables de iluminación, donde no habrá posibilidades de repetir una toma. En condiciones normales no suele utilizarse, ya que si puedes repetir la toma corregirás el fallo tras ver el resultado en la pantalla. Aún así, está bien ver en el manual cómo se utiliza y hacer un par de pruebas.
2.09 – Medición de la luz
Hay dos tipos de medición de luz:
Luz incidente: En el que se mide la luz que incide sobre el área de interés. Se mide con un fotómetro externo. Este tipo de medición es la mejor de todas porque mide la luz sobre el área de interés, siempre que éste sea alcanzable. Se utiliza sobre todo en cine, televisión, retratos o fotografía de moda.
Luz reflejada: En el que se mide la luz que refleja el área de interés. Es el método que usan los fotómetros internos de las cámaras de fotos. Es muy cómodo porque está integrado dentro de la cámara de fotos y nos permite más agilidad a la hora de fotografiar, además de poder medir la luz en objetos que no se pueden alcanzar. Este tipo tiene el problema de que si se refleja demasiada luz la medición de la cámara puede no ser correcta. Por eso se han diseñado varios tipos de medición de luz reflejada diferentes.
Sistema TTL
Para medir la luz reflejada las cámaras DSLR actuales disponen de un sistema de medición llamado TTL (Through The Lens). Como indica el nombre este sistema utiliza la luz que atraviesa el objetivo para hacer la medición de luz reflejada. Consta de un sensor que es capaz de medir la luz de las diferentes partes de la escena. Para ello divide en encuadre por zonas (típicamente 16, 21, 35, 63 dependiendo del modelo) y en función del modo de medición le aplica unos porcentajes u otros a cada zona.

Evaluativa
Este método mide la luz de todo el encuadre. Por tanto todas las zonas tienen un porcentaje sobre el cálculo final de la exposición. Útil en fotografías que tienen un rango de luminosidad similar en toda la escena. Lo usan los modos automáticos de todas las cámaras y es el más habitual.
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Evaluativa parcial
Este método mide sólo parte del encuadre. Por tanto las zonas más cercanas al centro tienen mayor porcentaje sobre el cálculo final de la exposición. Es útil para retrato o situaciones donde tenemos un sujeto claro y que ocupa gran parte del encuadre.

Central y puntual.
Este método cierra más aún la medición sobre el encuadre. Por tanto, las zonas del centro tienen el mayor porcentaje sobre el cálculo final de la exposición. Dependiendo del modelo de cámara se dispondrá de medición puntual real, que mide sobre un 1-2 % de toda la escena en el centro de la imagen, o una zona central, que mide sobre un 8-9% de toda la escena en el centro de la imagen. Es ideal para retrato, bodegón y hacer contraluces y especialmente útil para medir un objeto con una luminosidad diferente al resto de la escena.

Dependiendo del modelo de cámara podrás utilizar la medición puntual mediante un botón directo o tendrás que configurarla en tu cámara.
3 ejemplos
En estas tres fotografías veremos porqué utilizamos uno u otro método de medición.
En la primera fotografía he utilizado medición evaluativa porque más o menos toda la escena tiene un rango de luz aproximado. No hay grandes contrastes aunque haya zonas más claras que otras.
En la segunda he utilizado medición parcial porque lo que me interesaba era medir bien el sujeto, que ocupaba una buena parte de la toma. Sin embargo, el fondo era negro, y con esto era fácil sobreexponer la toma si hubiera utilizado el modo evaluativo, ya que al haber más negro la cámara habría tratado de exponerlo, aclarando la foto.
En la tercera he utilizado medición puntual porque es muy oscura. Lo que interesaba era que la piel de la modelo saliera bien iluminada (ni oscura ni quemada). Para ello medí puntualmente en la cara de ésta.

2.10 – Enfoque
Hablando en términos de óptica podemos decir que enfocar es hacer coincidir los rayos de luz que inciden en la cámara en un punto llamado foco, que a su vez coincidirá con el sensor de la cámara.
Prácticamente hablando podemos decir que enfocar es dejar nítido aquello que está a una distancia concreta. Así, si enfocamos a alguien en realidad quedará enfocada esa persona y todo lo que se encuentre a la misma distancia de la cámara que ésta. Este concepto es importante. Cuando enfocamos estamos enfocando una distancia. Así, si enfocamos a una distancia y el sujeto se mueve antes de disparar, debemos re-enfocar porque la distancia del sujeto habrá variado.
Hay otros conceptos que influyen en la nitidez de los objetos en una escena, como la profundidad de campo o la distancia hiperfocal, que veremos en temas posteriores.
Podemos utilizar el enfoque manual y enfocar nosotros mismos utilizando el dial del objetivo, aunque generalmente es mucho más cómodo y rápido dejar que la cámara enfoque por nosotros. La mayoría de las veces será más precisa que nuestros “imperfectos” ojos (que nadie se sienta ofendido).
Las cámaras antiguas sólo permitían autoenfocar en el centro de la escena. Sin embargo las cámaras DSLR actuales disponen de varios puntos donde pueden enfocar. Esto facilita enfocar cuando nuestro sujeto no está centrado en la imagen, como en la siguiente imagen.

Podemos ajustar la cámara para que ésta elija por nosotros el punto de enfoque o elegirlo nosotros mismos. Éste es el método más preciso, si bien en aquellas fotografías donde haya mucho movimiento (por ejemplo deportes) puede resultarnos especialmente difícil pararnos a elegir el punto de enfoque. En ese caso es más recomendable dejar que la cámara elija por nosotros donde enfocar, que generalmente es el objeto más cercano que coincida con uno de los puntos de enfoque. Sin embargo, en aquellos casos donde podamos pararnos un segundo a elegir el punto de enfoque es más que recomendable hacerlo. En la siguiente imagen vemos cómo en modo totalmente automático la cámara enfoca la mano de Mario porque es lo que más cerca tiene. Sin embargo, en mi opinión, el interés está en el ojo, que es el que transmite. Aquí debería haber elegido manualmente el punto de enfoque y enfocar en el ojo.

¿Qué debemos enfocar? Pues eso depende de la creatividad de cada uno y de la intención del fotógrafo. Si bien, generalmente se enfoca el objeto que queremos destacar sobre el resto. También dependerá mucho del tipo de fotografía. En retratos se suele enfocar en los ojos, en paisajes se debe enfocar la distancia hiperfocal para conseguir la máxima nitidez, etc…
En el siguiente ejemplo ajusté el punto de enfoque en el ojo. Si hubiera dejado a la cámara elegir el punto de enfoque probablemente habría enfocado las manos

Métodos de enfoque
Teniendo en cuenta que a menudo los objetos se mueven, las cámaras DSLR actuales tienen eso en cuenta y nos permiten varios métodos de enfoque que podemos configurar. Si no sabías esto probablemente ahora mismo estés pensando en leer el manual de tu cámara, y si no deberías hacerlo.
Aufo-focus simple: Consiste en que al apretar el botón de disparo levemente el enfoque queda bloqueado hasta que disparas. La cámara sólo enfoca una vez. Este método se utiliza para fotografías estáticas e instantáneas.
Auto-focus AI Foco: Consiste en que al apretar el botón de disparo levemente el sujeto queda enfocado y si éste se mueve de repente la cámara re-enfoca. Este modo se utiliza para motivos que se muevan de forma impredecible, como niños, animales, etc…
Auto-focus AI Servo: Consiste en que mientras se apriete el botón de disparo la cámara enfoca continuamente. Es un método muy útil cuando el sujeto se mueve constantemente, como deportes.
Distancia mínima de enfoque
Cada objetivo tiene una distancia mínima entre el objetivo y el sujeto, por debajo de la cual no es capaz de enfocar.
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Los zooms de largo alcance (p.ej. 70-300) tienen una distancia mínima mayor que los objetivos de menor alcance (p.ej. 28-80).
La distancia mínima puede reducirse para fotografías de cerca con lentes de acercamiento. Los objetivos específicos para fotografía macro tienen distancias mínimas de enfoque muy bajas.
Consideraciones útiles en el enfoque
Para enfocar con autofocus, elegir el método de enfoque (puntual manual o automático) y pulsar a la mitad el disparador. Una vez pulsado a la mitad podemos recomponer la escena, pero cuidado porque al pulsar el botón a la mitad también habremos medido la luz, y si ésta cambia al recomponer la escena podemos variar considerablemente la exposición.
Ojo con enfocar y luego cambiar distancia focal (zoom) porque al cambiar la distancia focal se pierde el enfoque ligeramente. Enfocar debe ser el último ajuste que hagamos antes de disparar.
Hay una técnica que consiste en enfocar automáticamente con la cámara y una vez enfocado pasar a modo manual para que en el instante de la foto la cámara no se ponga a enfocar y podamos perder la foto. Esta técnica se utiliza por ejemplo en fotografía nocturna, donde al no haber luz la cámara no es capaz de enfocar. Se utiliza una linterna para iluminar donde queremos enfocar, se enfoca y se pasa a manual. También se utiliza en fotografía de circuitos donde podemos enfocar al suelo por donde va a pasar un coche y así cuando éste pase ya tenemos enfocada la distancia y aseguramos no perder la foto. Como veis su uso es muy específico, pero en muchas ocasiones resulta muy útil. Sólo hay que tener en cuenta que no se debe variar la posición de la cámara al sujeto una vez enfocado.

En casos de poca luz la cámara no puede enfocar correctamente. Para ello la mayoría de las cámaras disponen de un sistema de ayuda al enfoque, bien con infrarrojos o bien con flash. Al ayudar con el flash para el enfoque tendremos en cuenta que el flash también saldrá en la foto y eso puede variar cómo queremos sacar la foto.
En casos de intentar enfocar zonas sin textura la cámara podría no conseguir enfocar, ya que el sistema de enfoque utiliza contrastes en bordes. Por ello se recomienda hacer coincidir el punto de enfoque con zonas contrastadas o texturadas (las pestañas, la barba, una doblez de ropa, un marco de una ventana, etc). Evitaremos las zonas planas sin textura ni contraste. En la siguiente foto enfoqué en el insecto porque éste tenía mucha textura y era al fin y al cabo el sujeto de la foto.

2.11 – Profundidad de campo
La profundidad de campo es la distancia por delante y por detrás del punto enfocado que aparece con nitidez en una foto.

proximadamente la distancia nítida es el doble por detrás del punto enfocado que por delante (ver figuras).
Hay 3 elementos que hacen variar la profundidad de campo:
- La apertura de diafragma
A mayor apertura de diafragma menor profundidad de campo.
Como se ve en la imagen, la foto hecha a f/2.8 (mayor apertura de diafragma) tiene una profundidad de campo menor.
Igualmente, vemos que la foto hecha a f/22 (menor apertura de diafragma) tiene una profundidad de campo mayor.

- La distancia focal (zoom)
A mayor distancia focal (más zoom) menor profundidad de campo.
Como se ve en la imagen, la foto hecha con un zoom de 35 mm tiene una profundidad de campo mayor que la foto hecha con un zoom de 100 mm.

- La distancia real entre la cámara y el punto enfocado.
Cuanto menor es la distancia al sujeto que se enfoca menor es la profundidad de campo.
Como se ve en la imagen, la foto hecha a 1.5 metros del sujeto tiene una profundidad de campo menor que la foto hecha a 4.5 metros.
¿Cómo utilizo la profundidad de campo en mis fotos?
Al hacer una foto plantéate qué partes de la escena quieres enfocadas y qué partes no.
Profundidad de campo reducida: Utilizar una profundidad de campo reducida puede ayudarte a destacar un elemento sobre el fondo (o sobre un primer plano) y también puede aislar un objeto.
Profundidad de campo amplia: Sirve para sacar toda la escena lo más nítida posible y no obviar ningún detalle.
Prueba a jugar con ella. Haz dos fotos del mismo motivo de las dos maneras y compáralas.
Dos ejemplos del uso de la profundidad de campo.
A continuación pongo dos ejemplos de una profundidad de campo reducida y otra amplia.
En la foto de la ardilla decidí utilizar una profundidad de campo reducida porque el fondo carecía de interés. Emborronándolo le daba mucho más protagonismo a la ardilla. La apertura de diafragma en ese disparo era de f5,6 y la distancia focal era de 100mm.

En la foto del paisaje, sin embargo, me decidí por ampliar la profundidad de campo considerablemente, ya que quería sacar nítido tanto el banco como el trigal como el horizonte. Para ello enfoqué en el banco y ajusté la apertura de diafragma a f16 y distancia focal de 17mm.
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Previsualización de profundidad de campo.
Busca en el manual de tu cámara si ésta tiene botón de previsualización de profundidad de campo. Este botón sirve para cerrar el diafragma del objetivo (que en estado de inactividad está siempre lo más abierto posible) hasta la apertura ajustada en la cámara. De este modo podemos ver en el visor cómo quedará la imagen definitiva con esos ajustes.
No te asustes si ves que todo se oscurece al pulsar el botón, es normal, simplemente fíjate en cómo afecta a la nitidez en las distintas distancias de la escena.
2.12 – Distancia hiperfocal
La distancia hiperfocal es la distancia de enfoque en la que se consigue la mayor profundidad de campo, extendiéndose ésta desde la mitad de dicha distancia hasta el infinito. Enfocar en dicha distancia nos ayudará a obtener la máxima nitidez en nuestras fotos, por ejemplo, de paisajes.
En el siguiente ejemplo, la distancia hiperfocal que nos permitía obtener la máxima profundidad de campo y así dejar todo lo más nítido posible era 6 metros. Así, nos situamos a 6 metros del sujeto, lo enfocamos y obtenemos la máxima profundidad de campo, que se extiende desde la mitad de la distancia, 3 metros, hasta el infinito.

La distancia hiperfocal depende de la distancia focal de nuestra lente, de la apertura de diafragma utilizada y del factor de recorte del sensor de nuestra cámara. Así ira variando en función del zoom que apliquemos, del número f ajustado y el modelo de nuestra cámara.
Evidentemente no nos vamos a ir a hacer fotos con un metro y a la hora de aplicar esto lo haremos de forma aproximada. También puede ayudarnos mucho el botón de previsualización de campo, que nos permite previsualizar en el visor la profundidad de campo de que dispondremos con los ajustes actuales de la cámara.
En la siguiente foto utilicé una distancia focal de 17mm, en una cámara con un factor de conversión de 1,6 y una apertura de diafragma de f/10. La distancia focal con esos datos es de 1,5 metros. Así, si me coloco a 1,5 metros del cartel que pone “Les Grassonnets” y enfoco en él la imagen saldrá totalmente nítida, desde 0,75 metros hasta el infinito. Así vemos cómo tanto la nieve del primer plano como toda la carretera hasta el horizonte está totalmente nítido.

En el siguiente ejemplo vemos cómo la distancia hiperfocal (distancia a la que enfocamos) va disminuyendo según disminuye la apertura de diafragma. En el ejemplo hemos ajustado la lente a 35mm de distancia hiperfocal y hemos utilizado una cámara con un factor de recorte del sensor de 1.6. De este modo vemos cómo la distancia hiperfocal varía con la apertura:
f/2,8: Distancia focal de 23,3 metros. Enfocando a 23,3 metros obtenemos una imagen nítida desde 11,6 metros hasta el infinito.
f/8: Distancia focal de 8,2 metros. Enfocando a 8,2 metros obtenemos una imagen nítida desde 4,1 metros hasta el infinito.
f/22: Distancia focal de 3 metros. Enfocando a 3 metros obtenemos una imagen nítida desde 1,5 metros hasta el infinito.

En el siguiente ejemplo lo que hemos hecho ha sido mantener la misma apertura de diafragma de f/8 e ir variando el zoom, y vemos que la distancia hiperfocal también varía.
35mm: Distancia focal de 8,2 metros. Enfocando a 8,2 metros obtenemos una imagen nítida desde 4,1 metros hasta el infinito.
50mm: Distancia focal de 16,7 metros. Enfocando a 16,7 metros obtenemos una imagen nítida desde 8,35 metros hasta el infinito.
100mm: Distancia focal de 66,7 metros. Enfocando a 66,7 metros obtenemos una imagen nítida desde 33,35 metros hasta el infinito.

Cálculo de la distancia hiperfocal
La fórmula de la distancia hiperfocal es:
H=(F*F)/(f * d)
H= distancia hiperfocal
F = Distancia focal del objetivo
f = apertura del diafragma
d = diametro del circulo de confusion.,.
El circulo de confusión es una constante diferente para cada formato de negativo o sensor. De ahí que el factor de recorte afecte a la distancia hiperfocal. Buscando por internet se puede encontrar dicho factor de cada cámara.
Para calcular la distancia hiperfocal podemos utilizar tablas como la siguiente:

Con un rato por Google encontrarás decenas de ellas. Lo malo es que esta tabla es estándar y sólo cubre una distancia focal entre 24 y 70mm en una cámara Full Frame.
Como todos los cálculos variarán entre un modelo de cámara u otro por el factor de recorte ¿qué podemos hacer para poder disponer de esta información en tiempo real? Podemos buscar en internet una tabla de hiperfocales por el modelo de nuestra cámara. También podemos descargarnos de Luces y Fotos un fichero Excel para construirnos nuestras tablas adaptadas a nuestros objetivos y cámara e imprimirlas en tamaño tarjeta de crédito. También podemos descargarnos la aplicación DOFMaster Hyperfocal Chart para generar nuestras propias tablas de hiperfocales. Sin embargo para mí lo más cómodo ha sido instalar una aplicación JAVA en mi móvil, obra de Clip de Canonistas, para calcular sobre la marcha la distancia hiperfocal introduciendo los datos de mi toma.
2.13 – Enfoque selectivo
El enfoque selectivo no es más que jugar con la profundidad de campo y el enfoque, buscando un ajuste de estos dos que ayude a destacar más unos objetos u otros en una foto. Lo que hacemos con el enfoque selectivo es dejar nítido el sujeto a destacar y emborronar lo demás. Así al ver la foto los ojos se centrarán en ese sujeto nítido.
Para ello reducimos la profundidad de campo y enfocamos en el sujeto que queremos destacar. Así éste queda nítido y lo demás no.
La siguiente imagen es el ejemplo típico de este concepto. Para destacar exactamente una pinza de la ropa respecto a las demás he reducido la profundidad de campo, usando una distancia focal de 150mm y una apertura de diafragma de f/5, que es lo máximo que me dejaba abrir el objetivo en esas condiciones y he enfocado exactamente en la pinza que quería destacar.

Otro ejemplo típico es hacer una foto a una palabra del diccionario (¡qué original! ¿eh?). En este caso la distancia focal es 50mm y la apertura de diafragma es f/2,8. Aunque la idea no es original nos sirve para ver cómo podemos destacar únicamente la palabra Detail del resto de la foto aplicando el enfoque selectivo.

2.14 – Composición
Al igual que en el tema de exposición dije que ese era el tema más importante de todo el curso, ahora digo que éste es el segundo tema más importante, en mi opinión.
Podemos decir que la situación de los objetos en la escena de una fotografía conforma lo que se llama composición. Componer una fotografía es buscar la mejor vista de una escena y conseguir la armonía entre sus elementos. A continuación se muestran unos consejos para hacer la composición, si bien no son más que una guía de cosas que se deben tener en cuenta. Estas guías pueden romperse en cualquier momento a gusto del fotógrafo, si ello le ayuda a transmitir lo que éste quiere.
El arte de componer está en saber no sólo cómo colocar los objetos, sino qué elementos añadir y qué elementos dejar de lado. Esto es muy importante, ya que nos puede ayudar a situar una imagen en un contexto o en otro. Vamos a por ello, que es muy interesante.
La regla de los tercios
Ésta es yo creo la “regla” más básica de la composición en fotografía. Cuando somos pequeños y nos ponen una cámara en mano lo primero que nos dicen es “trata de sacarnos en el centro”. Sin embargo ahora que somos mayorcitos nos damos cuenta de que la realidad es bien distinta. Aunque no ocurre siempre, una foto de algo totalmente centrado no resulta armoniosa aunque hay excepciones. Hay estudios que se remontan a la época de la antigua Grecia (año 500 a.c.) en los que ya se habla de las proporciones que dan más armonía a una escultura, una obra pictórica o incluso un edificio.
A lo largo del tiempo todos los artistas han buscado una forma de división de las cosas perfectas pero no había nada que indicase en qué proporción debían estar las cosas (seres vivos, objetos…). Ahora sabemos que existe una fórmula muy conocida en el mundo del diseño, que permite dividir el espacio en partes iguales, para lograr un efecto estético agradable y que puede llegar a ser muy eficaz. Esta teoría se denomina “La regla Áurea”, también conocida como “divina proporción” o “numero áureo”.

A este número se le llama número de oro, se representa por el símbolo Ø y su valor es 1,61803…, lo obtuvieron los griegos al hallar la relación entre la diagonal de un pentágono y el lado. El nombre de “número de oro” se debe a Leonardo da Vinci.
La aplicación de la sección áurea en la fotografía viene a decir que si aproximamos los objetos más importantes a la sección áurea de los lados obtendremos una imagen más llamativa y equilibrada.
La regla de los tercios es la forma sencilla de aplicar la sección áurea a la fotografía.
Para aplicar la regla de los tercios dividimos hipotéticamente el espacio de una foto en tercios tanto vertical como horizontalmente y haremos que las líneas y los elementos más importantes de una fotografía se ajusten a esos tercios. Así, los horizontes y los elementos más importantes de una foto los colocaremos en los tercios.
En el siguiente ejemplo podemos ver la diferencia de la misma escena tomada con el objeto principal centrado y ajustándose a un tercio. La toma que está descentrada tiene más fuerza, equilibrio y armonía que la toma que está centrada.

Vemos cómo la foto de la derecha tiene más fuerza, al haber situado el barco en un tercio de ésta
Esto no significa que todas las tomas deban estar descentradas, ya que algunas buscan precisamente la simetría para conseguir la armonía. En el siguiente ejemplo podemos verlo. Aunque la posición de los coches y de las personas no es simétrica, el edificio está totalmente centrado. Aún así podemos observar que la proporción de cielo es de un tercio respecto a la altura de la foto.

El centro, como explico después, es un punto fuerte. No todas las fotos tienen que seguir la regla de los tercios. Dependerá del mensaje que se quiera transmitir. En algunas tomas centrar puede ser la mejor solución.

Colocar los horizontes
Si buscamos simetría entre el cielo y el suelo podemos situar el horizonte en el centro. Si no es así, trataremos de hacer coincidir el horizonte con uno de los tercios verticales. Si le damos más importancia al suelo lo hacemos coincidir con el tercio superior. Si queremos dar importancia al cielo (por ejemplo porque hay unas nubes llamativas) ajustamos el horizonte al tercio inferior.

En esta serie de imágenes vemos cómo he colocado el horizonte de una forma u otra en función del objetivo que quería conseguir. En la primera foto quise darle importancia al cielo, y por ello ajusté el horizonte al tercio inferior. En la segunda quise darle importancia al suelo, así que lo ajusté en el tercio superior. En la tercera foto quise obtener una simetría perfecta entre cielo y suelo y por eso lo centré.
Descentrar horizontalmente
La aplicación de la regla de los tercios nos pide descentrar los objetos horizontalmente. Esto lo podemos ver continuamente aplicado en el cine. Fíjate en las películas que las personas nunca aparecen centradas, sino en un tercio u otro.
Se nos puede plantear la duda de si es mejor ajustar un sujeto a un tercio izquierdo o derecho, superior o inferior. Al descentrar un objeto hay que tener muy en cuenta qué está haciendo el sujeto. Si por ejemplo el sujeto es una persona trataremos de acompañar su mirada y dejar espacio hacia la zona donde mira.
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Igualmente, si el sujeto es un objeto en movimiento (p.ej. un coche) suele ser mejor dejar el espacio libre hacia donde se dirige el sujeto. Esto le da más sensación de movimiento y profundidad a la foto. Todo depende de la sensación que queramos transmitir.

Estas recomendaciones no tienen porqué seguirse siempre. Dependerá de cómo el fotógrafo quiera colocar los objetos de una toma y encajarlos con el fondo. En otras ocasiones la situación a la hora de hacer la foto no nos dará la oportunidad de elegir la mejor composición, bien porque haya objetos que molestan o bien por ser una situación muy rápida que no dé opción a buscar la mejor opción.
Puntos fuertes
Los puntos fuertes son aquellos que se acercan a los tercios y a sus intersecciones. En las siguientes imágenes de ejemplo veremos cómo he tratado de hacer coincidir lo más llamativo para mí en cada foto con esos puntos fuertes, y cómo hacer eso le da más fuerza a las fotos más que centrarlas.
En estas dos fotos podemos ver cómo he aplicado la regla de los tercios para colocar a los animales. En la primera he colocado la serpiente arriba (para darle sensación de altura) y a la izquierda para que se viera bien el tronco, y así poder ver dónde estaba. La foto del águila la he compuesto tratando de hacer que el águila ocupe casi toda la foto, pero dejando la cabeza cerca del tercio superior derecho.

En estas dos fotos podemos ver cómo he colocado el barco en un tercio izquierdo, dejando espacio por la derecha porque el barco estaba “apuntando” a la derecha. En el caso de la gaviota he dejado espacio por la izquierda porque es hacia donde estaba volando.

En la foto de la izquierda hice coincidir la aceituna con el tercio superior derecho, dejando que se vieran las hojas del olivo en la zona izquierda. En la foto de la derecha prácticamente hice coincidir todo con todo, y es que el sitio se daba a ello. La catedral con el tercio superior izquierdo, el horizonte y el puente con el tercio superior, el pilar del puente con el tercio derecho, el suelo con el tercio inferior y la bicicleta con el tercio inferior izquierdo.

Los ojos
Los retratos de primer plano serán más llamativos si los ojos coinciden con los tercios.
En estas tres fotos de ejemplo veréis cómo he ajustado los ojos siempre al tercio superior de la imagen. Si hubiese centrado los ojos verticalmente, entonces habría quedado mucho espacio vacío por encima y habría quedado descompensada la imagen, sobre todo en la segunda y tercera fotografía.

Líneas maestras
En algunas fotos podemos aprovechar líneas para darle más profundidad a la foto. Podemos buscar líneas en aceras, cables, vías de tren, etc…
En estos dos ejemplos vemos cómo utilicé los cables del teleférico y la calle para darle profundidad. Las líneas acompañan la mirada y en ambos casos nos llevan desde el teleférico y desde los chicos hasta el fondo del paisaje y de la calle.
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Al utilizar las líneas debemos ser cuidadosos de que sean líneas sencillas y no se entrecrucen entre sí. En caso de hacerlo quedará demasiado caótico y no ayudará a hacer que sea una composición limpia.
Horizonte caído
Al tomar una foto de un paisaje que tenga horizonte, o de una escena en la que haya líneas horizontales se han de tener en cuenta éstas y conseguir que sean paralelas a los bordes de la foto o de que sean rectas, de otro modo la foto saldrá “caída”, o con el horizonte caído. En ocasiones el efecto de horizonte caído puede ser provocado por algún motivo. En ese caso es mejor que el horizonte esté claramente caído para que no deje duda alguna y no se quede a medio camino entre la foto correcta y la foto incorrecta.
Esto se puede corregir con aplicaciones de retoque como Photoshop o Paint Shop Pro, aunque la toma siempre pierde algo de definición al hacerlo, así que es mejor tenerlo en cuenta en el momento de tomar la foto.
El fondo
Al hacer una foto muchas veces no nos fijamos y le damos muy poca importancia al fondo. Debemos tratar de adecuar el fondo a lo que estamos fotografiando. En algunas ocasiones no podremos y en otras simplemente con cambiar el punto desde el que hacemos la foto, agacharnos, subirnos a un objeto o similar ya podemos modificarlo.
Ojo con:
Fondos que no contrastan con el objeto fotografiado.
Fuentes de luz que deslumbren o que contrasten demasiado con el sujeto, a no ser que busquemos un contraluz. Un ejemplo sería una lámpara apuntando directamente a la cámara, una ventana en una foto interior, etc…
Fondos con demasiado detalle. Si el fondo tiene mucho detalle distraerá la atención del motivo principal.
Si no podemos evitar esto trataremos de desenfocar el fondo reduciendo la profundidad de campo. De esta forma le restaremos importancia.
La foto de la izquierda pierde mucha fuerza porque el fondo no contrasta con los caballos al ser del mismo color. Sin embargo, en la foto de la derecha podemos ver cómo he convertido un fondo totalmente anodino en un fondo correcto reduciendo la profundidad de campo, de forma que queda desenfocado. Si no lo hubiera hecho así habría quedado demasiado caótico y le habría restado interés al motivo principal de la foto, que es el bicho..

En estas dos fotos podemos ver cómo arreglar un fondo desastroso simplemente cambiando el ángulo de visión. La primera tiene un fondo demasiado contrastado, que no ayuda a ver con detalle la planta. Simplemente moviéndome un poco y haciendo coincidir el fondo oscuro con una zona arbolada del fondo la foto queda mucho más agradable a la vista y conseguimos ver con más detalle la planta.

Complejidad
A menudo hacemos fotos intentando meter en ella todo lo que vemos, sin ningún orden y haciendo la foto demasiado compleja y caótica. Suelen funcionar mejor aquellas fotos en las que hay motivos principales y donde el resto no sobresale ni desvía la atención. Por ejemplo, en estas dos imágenes podemos ver que la de la izquierda es demasiado caótica. No tiene líneas limpias, ni hay una composición clara, ni ningún motivo en especial. Las maderas se entrecruzan entre sí. Al final el resultado es una imagen que no tiene ningún atractivo. Sin embargo la segunda tiene una composición muy sencilla y limpia. Sólo se ve la perrita situada en un tercio y un fondo que no llama la atención.

Ayuda a hacer una imagen más limpia el hecho de que los objetos no se superpongan entre si y que no se molesten.
Altura
La altura desde la que se está haciendo la fotografía es un elemento más de la composición. Una misma fotografía puede variar mucho dependiendo de la altura a la que se dispare. Estamos acostumbrados a tirar la foto desde nuestra propia altura. Es preferible jugar y probar diferentes encuadres a distintas alturas, agachándonos, tratando de subirse a lugares más altos, etc. Esto es importante sobre todo para “rellenar” el fondo, sobre todo si éste es un horizonte. Podemos poner el horizonte más alto o más bajo simplemente con agacharnos.
Estas dos imágenes muestran la diferencia de dos fotografías totalmente iguales excepto por la altura. Como veis la altura permite modificar la proporción de campo (verde), la proporción de cielo y la perspectiva de la carretera.

La forma en la que los objetos de una foto encajan, incluído el fondo, puede cambiar el mensaje que la foto transmite. Controlar la altura nos permite colocar los objetos de forma acorder y equilibrada. En las dos imágenes siguientes podemos ver otra foto exactamente igual, variando simplemente la altura. En la primera podemos observar la escalera de una forma más detallada. Sin embargo en la segunda los ojos nos llevan más al final del camino y permite ver mejor los árboles.

Rellenar espacios
Hasta ahora hemos visto cómo situar los elementos más importantes utilizando la regla de los tercios. Sin embargo, en muchas ocasiones es tanto más importante rellenar los espacios que quedan vacíos para que la foto quede equilibrada como situar los elementos importantes en los puntos fuertes. No siempre es necesario, pero puede ayudar mucho.
En esta foto de ejemplo vemos cómo el punto importante es la bicicleta. De hecho es la parte de la foto que está enfocada, y además coincide con el tercio derecho. Sin embargo la misma bicicleta simplemente en un descampado habría quedado totalmente sosa. Esta foto se ha equilibrado situando los tableros de ajedrez urbanos de forma que se rellenen los huecos. Así, el tablero del fondo y el tablero del primer plano ayudan a completar la imagen.

Hay que tener cuidado al rellenar huecos de no superponer el “relleno” y el motivo principal de forma que se molesten Aquí depende del arte de cada uno para hacerlo. No siempre hay que rellenar. Muchas veces los espacios ayudan a darle “perspectiva” a una imagen o también a hacerla minimalista. En el siguiente ejemplo he dejado mucho espacio por la derecha, que es hacia donde la figura andaba y no lo he rellenado con nada. Puede gustar o no, pero esa es la intención que yo tenía en ese momento.
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Proporción de los objetos
Seguro que todos hemos visto en alguna ocasión a un grupo de turistas haciendo fotos a diestro y siniestro a los monumentos (actividad del todo respetable). Y seguro que todos reconocemos la típica escena de alguien haciendo una foto a una catedral inmensa donde su familiar, que está a 100 metros de él queda reducido a un punto inapreciable. Todos hacemos fotos de viaje en las que queremos aparecer al lado de ese sitio tan guay en el que hemos estado, pero para hacer esto es mucho mejor tener a la persona cerca de ti, encuadrarla bien, que se le distinga, y ajustar el monumento al fondo, aunque se corte el monumento ligeramente o no se vea en todo su esplendor. Os puedo asegurar que con sólo enseñarlo un poquito los demás nos haremos a la idea de dónde estamos.
Dos ejemplos. En el primero a las personas se les distingue perfectamente y sirve como foto de recuerdo. En el caso de la segunda, apenas se distinguen las caras.

