SHIVA

Cierta vez un famoso bailarín improvisó algunos movimientos instintivos, pero extremadamente sofisticados gracias a su virtuosismo y, por eso mismo, lindísimos. Ese lenguaje corporal no era propiamente un ballet, pero sin duda había sido inspirado en la danza.
La arrebatadora belleza de la técnica emocionaba a cuantos asistían a su expresividad y la gente pedía al bailarín que le enseñase su arte. Él así lo hizo. Al comienzo, el método no tenía nombre. Era algo espontáneo, que venía de adentro, y sólo encontraba eco en el corazón de aquéllos que también habían nacido con el galardón de una sensibilidad más refinada.
Los años fueron pasando y el gran bailarín consiguió transmitir buena parte de su conocimiento. Hasta que un día, mucho tiempo después, el Maestro pasó a los planos invisibles. Su arte, sin embargo, no murió. Los discípulos más leales lo preservaron intacto y asumieron la misión de retransmitirlo. Los alumnos de esa nueva generación comprendie-ron la importancia de ser también instructores y de no modificar, no alterar nada de la enseñanza genial del primer Mentor.
En algún momento de la Historia ese arte tomó el nombre de integridad, integración, unión: ¡en sánscrito, Yôga! Su fundador ingresó en la mitología con el nombre de Shiva y con el título de Rey de los Bailarines - Shiva Nataraja - NATA: Baile, danza RAJA: rey
Maestro DeRose
Shiva, el creador del Yoga.
(pronúnciese ioga)

Shiva Nataraja, el señor de la danza, consolida en una sola imagen muchos significados de la tradición hindú. Este es tal vez el más rico y elegante símbolo del hinduismo.
Dios es el bailarín cósmico. Nataraja representa lo divino, porque en la danza el ser creado es inseparable de su creador. De manera similar, universo y el alma no pueden ser separados de Dios.
Shiva Nataraja, el Señor de la Danza, aparece suspendido en perfecto equilibrio. Él danza la creación cósmica dentro de un círculo de fuego, que representa la conciencia.
La danza de Shiva es el movimiento de la creación, la preservación y la disolución, es el impulso sin fin de Dios que tiene lugar dentro de cada uno de nosotros y dentro de cada átomo del universo, por siempre en vibración. Todos estamos danzando con Shiva en este mismo momento y Él con nosotros.
Shiva también simboliza la quietud y el movimiento forjados juntos. La quietud habla de la paz y el equilibrio en el interior de todo, en el centro. El movimiento intenso representado por su cabello ondeando en todas las direcciones, muestra la furia y vigor que llenan el universo. El baile y el bailarín son uno solo.

Es Shiva mismo quien crea, trasciende y concluye al tiempo. Shiva Nataraja danza dentro del estado de trascendencia sin tiempo.
Su sonrisa indica una transcendencia imperturbable
En medio de su danza agitada su expresión serena y calma, en perfecta estabilidad como el inmóvil agente de movimiento.
Su aro derecho es masculino y el izquierdo femenino, juntos simbolizan el hecho de que Shiva trasciende a ambos.
Su tercer ojo es el ojo de fuego y simboliza elevada percepción, extendiéndose a través del pasado, del presente y del futuro.
En sus cabellos largos y desatendidos bucles como de los ascetas están:
La serpiente representando el ciclo de los años, una calavera simbolizando el poder de destrucción; la luna creciente del quinto día, simbolizando su poder creativo; y la Diosa Ganges, el río más sagrado de la India, símbolo de la gracia que desciende.
La mano derecha de atrás sostiene un tambor damaru, símbolo de la creación, que comienza con sonido del om.
La mano derecha de adelante está levantada en el gesto de Abhaya mudra, "no temas", simbolo de preservación y protección.
Su mano izquierda sostiene una llama ardiente, el Dios fuego Agni, simbolizando su poder de destrucción por el cual el universo es reabsorbido al final de cada ciclo de creación, sólo para ser recreado de nuevo.
Shiva danza sobre una figura conocida como apasmara, "olvidadizo o desatento", que representa el alma ligada por la ilusión de la dualidad, fuente de separación de Dios.
Su cuerpo está untado con ceniza sagrada símbolo de pureza.
La serpiente adorna su cuerpo, símbolo de kundalini, la fuerza espiritual latente dentro del hombre enrollada en la base de la espina dorsal. Elevada a través de el yoga.
Shiva viste una piel de tigre, símbolo del poder de la naturaleza.
Rodeando la cintura se observa el Yajnopavita o Cordón Sagrado (cordón de iniciación) del cual se ha despojado (ya que el mismo debe ser usado sobre el pecho) para demostrar que no existen las castas.
El arco de fuego en el cual Siva danza es el Hall de la Conciencia, es el vestíbulo de la conciencia, es la cámara central del universo físico. Nataraja danza el universo dentro.
El pedestal de loto simboliza manifestación. De esta base emana el cosmos.
El simbolismo de Shiva Nataraja es religión, arte y ciencia fusionados en uno. La eterna danza de Dios de creación, preservación, destrucción y gracia sostiene un entendimiento oculto y profundo de nuestro universo. Para algunos filósofos hindúes, esta representación de la deidad es la más clara imagen de la actividad de Dios.
Asana (postura de Yoga)
Shiva Natarajasana
Para meditación (dhyana) se puede utilizar mantra y mudra.
Mudra: pocisión con las manos para desencadenar particulares estados de conciencia y apertura.
Shiva mudra:
Mantra: Vocalización de sonidos.
Om Namaha Shiva
Om Namah Shivaya
Om Namah Shivaaya
Shivaaya namaha,
Shivaaya namah om
Shivaaya namaha, namaha Shivaaya
Shambhu Shankara namah Shivaaya,
Girijaa Shankara namah Shivaaya
Arunaachala Shiva namah Shivaaya
Según la mitologia, Shiva le enseñaba los secretos de el Yoga a su esposa Shakti a orillas del mar, mientras que sin saberlo, un pez (en sánscrito matsya) escuchaba y observaba atentamente lo que sucedía. Cuando Shiva terminó la enseñanza el pez se transformó en hombre.
Se llamó Matsyendra "el Señor de los peces". Convirtiéndose en un guru enseñó yoga a los hombres. Creador de una postura de torsión: matsyendrasana
Shiva Lingam: