¡Bienvenidos sean todos!
Este post tiene la finalidad de dar a conocer a los proceres de la independencia Venezolana que son pocas veces mencionados y que no se toman mucho en cuenta quienes fueron y que realizaron para lograr la independencia.
Francisco De Miranda:
Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez, fue un político, militar, diplomático, escritor, humanista e ideólogo venezolano, considerado «El Precursor de la Emancipación Americana» contra el Imperio español. Conocido como «El Primer Venezolano Universal» y «El Americano más Universal» , fue partícipe de la Independencia de los Estados Unidos, de la Revolución Francesa y posteriormente de la Independencia de Venezuela, siendo líder del «Bando Patriota» y gobernante de la Primera República de Venezuela durante esta última, en calidad de Dictador Plenipotenciario y Jefe Supremo de los Estados de Venezuela.
Vicente Campo Elias:
Hijo de Don José del Campo Elías y de Doña María Elías González, ambos de Soto en Cameros (La Rioja) y parientes. Aunque nació en España, a los 9 años ya viajó hacia América con uno de sus tíos, Don Hipólito Elías, que fue nombrado canónigo de la Catedral de Mérida, Venezuela en 1792. Sin embargo, Vicente Campo Elías se radicó en Trujillo, donde se dedicó al comercio despertando gran simpatía entre sus pobladores, y siendo elegido Síndico Procurador del Ayuntamiento de la misma.
En septiembre de 1810 Mérida se integró al movimiento revolucionario iniciado en Caracas el 19 de abril anterior, y la ciudad constituyó su "Junta Patriótica", de la cual fue Campo Elías uno de sus miembros más distinguidos. Posteriormente, fue designado miembro del Tribunal de Alzadas.
Perdida la Primera República en 1812 y entregada la provincia a las autoridades españolas, Campo Elías tuvo que internarse en las montañas de la región hasta abril de 1813, fecha en que regresó a la ciudad, ya abandonada por las tropas realistas ante el avance de Simón Bolívar en su famosa "Campaña Admirable". Campo Elías reunió tropas a su paso, se puso al frente de ellas, asumió el mando de la ciudad, y cuando el Libertador entró en Mérida el 23 de mayo de aquel año, se incorporó a las tropas libertadoras con un contingente de 500 hombres. Fue en esta oportunidad cuando, por primera vez, el pueblo de Mérida designó a Bolívar con el nombre de Libertador.
Antonio Nicolás Briceño: (El Diablo Briceño)
Antonio Nicolás Briceño, abogado, coronel y prócer de la Independencia, conocido como «El Diablo» Briceño, nace en la población de Mendoza, estado Trujillo, el 29 de abril de 1782. Fue uno de los firmantes del Acta del 5 de Julio y al comenzar la guerra, el coronel Briceño actuó como hombre de confianza del generalísimo Francisco de Miranda. La Capitulación de 1812 lo lleva al destierro. Va a Curazao y de allí pasa a la Nueva Granada. En 1813 elabora un plan de acción en Cartagena que era una especie de «Proclama de guerra a muerte».
En las montañas de San Camilo fue apresado por los realistas y murió fusilado el 15 de junio de 1813, en la ciudad de Barinas. Ese mismo día Bolívar dictaba en Trujillo su famoso «Decreto de Guerra a Muerte». Su cabeza fue exhibida en el camino hacia San Cristóbal, y su mano derecha la enviaron a La Victoria.
Ezequiel Zamora:
El 23 de febrero de 1859, en el marco de la Guerra Federal desembarca procedente de Curaçao en La Vela de Coro. Se denomina Jefe de Operaciones de Occidente, haciendo que Coro se constituya en estado federal (25 de febrero, 1859.) y organizando un gobierno provisional de Venezuela (26 de febrero de 1859). El 23 de marzo triunfa en el encuentro de El Palito, a partir del cual planifica sus movimientos hacia los llanos occidentales. Toma San Felipe el 28 de marzo y reorganiza la provincia como entidad federal con el nombre de estado Yaracuy. El 10 de diciembre de 1859, se desarrolla la batalla de Santa Inés, en la cual derrota al ejército centralista; siendo considerada esta acción como fundamental en el proceso de la Guerra Federal y testimonio de las excepcionales cualidades de Zamora como conductor de tropas. Después de Santa Inés, Zamora se dirige hacia el centro del país con 3.000 soldados de infantería y 300 jinetes, a través de Barinas y Portuguesa, pero antes de aproximarse a Caracas, resuelve asaltar la ciudad de San Carlos, cuya plaza principal estaba defendida por el comandante Benito Figueredo, con 700 hombres.
Durante las acciones preliminares para la toma de la plaza, el 10 de enero de 1860, recibe un balazo en la cabeza que le causó la muerte. La causa queda en el misterio. Algunos dicen que la bala salió de su propio campo, obedeciendo órdenes de Falcón y Guzmán Blanco.2
Su inesperado deceso cambió el rumbo positivo que llevaba la guerra para los federalistas y produjo la pérdida, del que para muchos fue el más importante líder popular del siglo XIX venezolano, sus restos reposan en el Panteón Nacional en Caracas.
Juan Crisóstomo Falcón:
El 17 de junio de 1863 es designado presidente provisional de la República por la Asamblea de La Victoria; el 24 de diciembre de 1863 es elegido presidente provisional por la misma asamblea y como tal continúa en el poder, juramentándose el 21 de enero de 1864. Al día siguiente, la Asamblea Constituyente le confirió el título de “Gran Ciudadano” y el grado de Mariscal. Bajo la vigencia de la nueva Constitución venezolana de 1864, en octubre es elegido Presidente Constitucional de Venezuela y ratificado como tal por el Congreso el 18 de junio de 1865. Como presidente de la República eliminó la pena de muerte, la prisión por deudas y decretó el voto universal para los Poderes Ejecutivo y Legislativo, decreto la creación de obras públicas y caminos.
Josefa Camejo:
A mediados de 1818 decide regresar a Venezuela, viajando según algunos testimonios, disfrazada de vagabunda o pordiosera. En 1821, al frente de 300 esclavos que trabajaban en su hato de Paraguaná, propició una rebelión contra las fuerzas realistas de la Provincia de Coro; pero fueron derrotados. El 3 de mayo del mismo año, con un grupo de 15 hombres se presentó en Baraived, lugar donde descansaba el jefe realista Chepito González, a quien enfrentó y derrotó. Posteriormente se dirige junto con varios patriotas a Pueblo Nuevo, donde es puesto preso el gobernador, nombrándose a un gobernador civil republicano: Mariano Arcaya. El mismo día Josefa Camejo leyó en Pueblo Nuevo el manifiesto que declaraba libre a la Provincia de Coro y en el que se juraba fidelidad a la República. Posteriormente toma la capital de la provincia y despeja el camino para que el General Rafael Urdaneta entre a la ciudad ya ganada a la causa independentista.
Se dice que después de la Independencia se retiró a sus haciendas en donde finalizó sus días al lado de su familia
Caceres de Arismendi:
Las acciones militares de Arismendi le permiten hacer prisioneros a varios jefes españoles entre ellos al comandante Cobián, de la fortaleza de Santa Rosa por lo cual el jefe realista Joaquín Urreiztieta propone a Arismendi canjear esos prisioneros por su esposa, tal ofrecimiento no es aceptado y el emisario recibe por respuesta: «Diga al jefe español que sin patria no quiero esposa». A partir de aquel momento empeoran las condiciones del cautiverio y se desvanece la posibilidad de libertad al fracasar los patriotas en un intento de asalto de la fortaleza. Habiendo trascurrido un mes desde su prisión oye una noche una gran alarma y se da cuenta de que se prepara un asalto al cuartel. La lisonjea la esperanza de un triunfo de los suyos pero al amanecer, cuando todo está en calma, sólo oye los lamentos de los moribundos y de los heridos de la refriega. Horas más tarde los soldados la sacan de su prisión para pasearla sobre la explanada del cuartel, donde han sido fusilados los infelices prisioneros. Luisa tiembla ante la idea de que ella también va a ser sacrificada, pero estaba equivocada: el objeto de sus verdugos era que se paseara por sobre los cadáveres de los patriotas fusilados, que caminara por sobre aquellos cuerpos sin vida que habían tenido la osadía de querer libertarla. La sangre derramada va a desembocar en el aljibe de la prisión y a Luisa la obligan a calmar su sed con aquella agua putrefacta y pestilente mezclada con la sangre de los suyos. El 26 de enero de 1816, Luisa da a luz una niña que muere al nacer dadas las condiciones del parto y del calabozo en el cual se encontraba prisionera.
Jose Felix Rivas:
Comenzó la carrera de las armas a favor de la independencia como coronel y jefe del recién creado batallón de Milicias Regladas de Blancos de Barlovento. En 1812 participó en la campaña contra Domingo Monteverde bajo las órdenes del general Francisco de Miranda quien lo envió con su batallón a reforzar al coronel Juan Pablo Ayala que defendía el portachuelo de Guaica. Luego siguió a Caracas para asumir el cargo de comandante militar de la ciudad en sustitución de Juan Nepomuceno Quero. Emigró a Nueva Granada tras la caída de la Primera República en julio de ese año, y allí se encontró con otros patriotas venezolanos, uniéndose en Ocaña a las fuerzas de venezolanos y neogranadinos con que Simón Bolívar preparaba la invasión al occidente de Venezuela.
La Campaña Admirable comenzó el 28 de febrero de 1813 con la Batalla de Cúcuta contra el coronel Ramón Correa donde Ribas dio el golpe decisivo con una carga de bayoneta al centro de las líneas realistas.1
El 7 de agosto de 1813, Bolívar culmina su Campaña Admirable al entrar en Caracas, abandonada por el Gobernador Fierro, Ribas pasa de San Carlos a Caracas donde asume la Gobernación de la Provincia. A finales de noviembre de 1813 vence en la Batalla de Vigirima.
Durante la independencia, participó en numerosas batallas, pero el episodio más importante fue el de la Batalla de La Victoria (12 de febrero de 1814) en donde logró parar a las fuerzas realistas de José Tomás Boves con unas tropas poco experimentadas formadas principalmente, por jóvenes estudiantes y seminaristas que Ribas había logrado reclutar y en cuyo preámbulo pronuncio la famosa arenga: «No podemos optar entre vencer o morir, necesario es vencer».
Después de esta batalla, junto con José Francisco Bermúdez, ofreció una resistencia heroica al jefe realista Francisco Tomás Morales en Maturín, pero también fueron derrotados. Huyó con un sobrino y un criado, pero fue delatado por un esclavo llamado Concepción González.
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