Teletransportación: ¿fantasía o realidad?
El paso instantáneo de la materia de un lugar a otro
En el siglo XVII, una monja llamada María Jesús de Ágreda y conocida como ‘la Venerable’ –según afirman los cronistas- fue capaz de teletransportarse en más de quinientas ocasiones desde el monasterio de la Concepción, en España, hasta Texas y Nuevo México y aún tuvo tiempo, entre tanto ajetreo, de evangelizar a los indígenas.
Otro caso es el de un soldado español que se aburría en su destino en Filipinas y, por darse un paseo y conocer mundo, se teletransportó hasta la por entonces recién fundada ciudad de México. Lo más curioso del caso es que, a su llegada, narró el asesinato del Gobernador de Filipinas, hecho que no pudo ser confirmado hasta dos meses después con la llegada de un barco procedente de aquel archipiélago. Pero, con lo que corrían las noticias entonces, tuvo tiempo de matarlo él mismo y luego desplazarse al Nuevo Continente.
Retrato de Albert Einstein acompañado de una cita suya
Sirvan estos dos casos –evidentemente falsos- como ejemplo humorístico de algo que últimamente se está poniendo de moda: hablar de la teletransportación, es decir, transladar materia de un sitio a otro de modo instantáneo.
Por supuesto, esto es imposible (al menos hoy, porque con la Ciencia nunca se sabe) pero no tan descabellado como puede parecer. El teletransporte fue estudiado nada menos que por Albert Einstein y sus colegas Podolsky y Rosen en el llamado ‘Experimento EPR’. Con él trataban de demostrar que es falso el aserto de la Teoría Cuántica que dice que dos electrones que vibran al unísono permanecen sincronizados de tal modo que, si se separan a gran distancia, lo que le ocurra a uno se transmitirá automáticamente al otro.
Tras ellos, se han realizado otros intentos. Hasta llegar al año 2004, en el que unos científicos fueron capaces de teletransportar un átomo a otro lugar. Sin embargo, este experimento tiene truco. Lo que realmente hicieron estos investigadores fue teletransportar el llamado ‘estado cuántico’, es decir, las propiedades físicas de uno al otro. Por tanto, no se trata de que un átomo que estaba en un lugar se haya desplazado a otro, sino de una transferencia de rasgos como su energía o su campo magnético.
Es evidente que este experimento tiene mucha importancia pero no se trata de una teletransportación como las que veíamos en la mítica serie Star Trek.
El divulgador Michio Kaku
En palabras del divulgador científico Michio Kaku, “ahora podemos teletransportar átomos de cesio y de rubidio.Quizás en diez años podamos hacerlo con una molécula de agua o de dióxido de carbono. Más adelante, quizá podamos ir todavía más allá y lograrlo con una secuencia de ADN. Pero un cuerpo entero es demasiado”.
A nosotros sus palabras nos parecen excesivamente optimistas. La realidad es que tendrá que pasar todavía mucho tiempo para conseguirlo. Claro que, como decíamos, con la Ciencia nunca se sabe.