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(EFE)
El experimento con neutrinos que parecieron superar la velocidad de la luz deberá ser verificado con nuevas condiciones que permitan rechazar el mínimo error, afirma el físico Luis Álvarez-Gaumé, quien, no obstante, subraya la revolución que para el conocimiento humano supondría su confirmación.
"Las posibilidades son inmensas, pero lo que nos ata son las limitaciones de la velocidad de la luz. Si se demostrara que tuvo éxito, sería como una bomba atómica para la ciencia", explica a Efe el científico español, director del grupo de física teórica del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN).
En el CERN, con sede en Ginebra, y el laboratorio italiano de Gran Sasso se realizó ese experimento, bautizado como "OPERA", en el que se obtuvo como resultado que unas partículas subatómicas, los neutrinos, viajaron más rápido que la luz, a la que se atribuye el límite de la velocidad cósmica.
Así lo dejó sentado aparentemente la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein, el pilar fundamental sobre el que se apoya la física moderna, que se vio conmovida por el experimento "OPERA".
Ahora, refiere Álvarez-Gaumé, "se van a hacer cambios en el CERN con el tipo de neutrinos y los haces en los que se mandan, y después se repetirá el experimento en otros lugares, como el Fermilab", el laboratorio estadounidense de altas energías, donde está el acelerador de partículas más potente del mundo.
"Esto nos permitirá, en principio, comprobar si es un error sistemático del experimento de OPERA o si realmente hay algo de física real", dice el científico, uno de los principales expertos mundiales en la teoría cuántica de campos y la de supercuerdas, formulación que trata de establecer una teoría cuántica de la gravedad.
Álvarez-Gaumé hace estas precisiones a Efe antes de participar hoy en la segunda jornada del II Congreso Mentes Brillantes, que desde ayer reúne en Madrid a 21 destacados científicos, filósofos y pensadores.
En los tres días que dura el evento, estos creadores de opinión social, científica y económica expresan sus últimas teorías sobre sus especialidades en 21 minutos, el máximo tiempo que se considera que una persona puede mantener su atención mental a pleno rendimiento.