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Comiendo Hormigas Culonas - Les Muestro Como Se Preparan

Recetas Y Cocina2/18/2013
Hoy les quiero mostrar uno de los mas exquisito manjares que nos brinda la naturaleza y que consumimos en Santander al sur de Colombia. La Hormiga Culona Yo vivo en Giron Santander y he consumido este exquisito animal desde que tengo uso de razón y es uno de mis platos favoritos de la gastronomía Santandereana. Su preparación es muy simple ya que solo se fritan y se sirven con un poco de sal al gusto: Este insecto único se convirtió en una tradición gastronómica a la que le atribuyen bondades afrodisíacas y analgésicas Después de Semana Santa no es fácil ser hormiga culona en tierra santandereana. Desde hace 500 años, los hombres hacen guardia en la boca de los hoyos de esta tierra guanentina. Estos valles son la vertiente misma de la imaginación de la culona, hormiga comestible, única en su sabor agrio en el mundo, reina criolla de los insectos que debe su nombre a lo enorme de su trasero lleno de huevos. Miles de ellas salen de los hormigueros donde hibernan en los valles de San Gil, Curití, Villanueva, Barichara y Guane, buscando los rayos del sol para el apareamiento. En ese momento son atrapadas por los campesinos, en bolsas, jarras, ollas, costales, para ser tostadas vivas al fogón. Saber el día exacto en que van a salir más hormigas es un legado de la tradición indígena de los guanes, perteneciente a la familia lingüística Chibcha. Los guanes, que vivieron entre los siglos VII y XVI, al aprendieron a masticarlas y a defenderse de la picada de los machos, que no se consumen, pero atacan con ferocidad a los intrusos. Desde esos tiempos, cada mañana, durante nueve semanas al año, las culonas hacen parte de una tradición gastronómica, que luego de colonizar las mesas del país, ha llegado hasta Inglaterra, Alemania, Portugal, Canadá y Estados Unidos. La quimera, que ya recorre el mundo, le atribuye a la hormiga culona poderes afrodisíacos, analgésicos y de longevidad, más aun si se consumen vivas, tras cortarles las patas, las alas y el pico. A pesar de que este tipo de insecto cuenta con ciudades subterráneas en el Eje Cafetero y los Llanos Orientales, habitadas entre 50 y 200 millones de hormigas, la cocina santandereana convirtió este departamento en la fábrica oficial de culonas de Colombia. El sociólogo e historiador Emilio Arenas asegura que si bien era consumida por las clases populares, la alta sociedad santandereana le tuvo resistencia a su culo. "La hormiga tuvo una etapa vergonzante. Los ricos las llamaban hormigas colonas. Les daba pena referirse a ellas. Incluso en alguna ocasión se aseguró, para desprestigiarlas, que provenían de los cementerios. Pero la hormiga culona no ha perdido su vigencia". Arenas considera que su consolidación como símbolo es producto de la tradición indígena que sobrevivió al paso de los años. "Los artesanos y los artistas forjaron el concepto con sus obras. Las mujeres en la cocina hicieron su aporte. En los años 50, una importante empresa de transporte las llevó por todo el país. Luego los medios de comunicación hicieron su trabajo y se arraigó esta tradición". Un estudio de la Universidad Industrial de Santander encontró que son una fuente rica en ácidos grasos no saturados, es decir, un alimento que previene enfermedades como el alto nivel de colesterol sanguíneo. Por su parte, Hernando Medina, empresario bumangués, aseguró que el mercado de hormigas en el exterior es relativamente nuevo y está en crecimiento. Medina arrancó su proyecto hace cinco años exportando 50 kilos y hoy envía al año 800 kilos del insecto. "La fuerte tradición santandereana de comer hormigas culonas se expande en el mundo con mucho éxito. Es una costumbre heredada de nuestros ancestros indígenas y así lo están reconociendo en los mercados extranjeros". Para fortalecer esta tradición, Jorge Raúl Díaz, propietario de una finca de 30 hectáreas con 39 nidos de hormigas certificados, promueve desde hace dos años el concurso 'A coger culonas', que reúne a 20 novatos y expertos cazadores. El año pasado, en sus bolsas se amontonaron 56.000 hormigas. Así, los santandereanos perpetúan una tradición que acompañó a sus antepasados, los guanes, y que comienza cada año en luna menguante al terminar Semana Santa. Preparacion de las Hormigas Culonas Santandereanas de Colombia link: http://www.youtube.com/watch?v=DvNvmhzSUJw Como se recolectan y se llevan a la mesa link: http://www.youtube.com/watch?v=S9bGlirn0Yc Hormigas con sabor a limón, bbq y en cajita link: http://www.youtube.com/watch?v=zn8No9DqPQk En cajas con un buen diseño se venden ahora las hormigas culonas, como una propuesta llamativa e innovadora. La ancestral costumbre de los santandereanos de comer hormigas culonas, tiene ahora un nuevo ingrediente: hormigas saborizadas. Se trata de una idea de Fabián Hernández, quien hace un par de años pensó en innovar con nuestro tradicional alimento. Todo empezó cuando en su curso de Mercadeo de Fitec le pidieron cambiar la imagen de algún producto. Entonces, decidió que la vieja forma de empacar las hormigas en bolsas plásticas debía cambiarse por algo más llamativo. Se inventó así el empaque en cajas de cartón bajo el nombre ‘Hormiga culona manjar santandereano’. Sin embargo, esto no era suficiente. Un día, tomándose unos tragos con sus amigos, Fabián pensó que las hormigas podrían ser un buen acompañante del licor y surgió entonces la idea de darle un nuevo sabor al producto. “La idea era presentar las hormigas con sabores, sin quitarle su esencia. Para eso, consulté con ingenieros de alimentos, quienes me dijeron que esto se podía hacer con sabores naturales”. De esta forma se empezaron a ofrecer hormigas con sabor a limón y bbq. La propuesta fue presentada en un evento de la universidad con gran éxito. La Alcaldía de Bucara-manga, mediante el Instituto Municipal de Cultura, se interesó por el proyecto y ha empezado a promocionarlo en certámenes turísticos. Entre los proyectos está constituirse como empresa ante la Cámara de Comercio y ubicar cajas de hormigas con sabores en hoteles, almacenes de cadena y en lugares como el Parque Nacional del Chicamocha. Como la producción de hormigas no es permanente en nuestro territorio, Fabián y su padre Mario, compran producto en temporada y lo almacenan en refrigeradores para proveerse en los meses en que escasean. El olor que produce la cocción de las hormigas llama la atención en el sector donde residen y su preparación es ya una tradición.
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