El Volcán
El Llullaillaco (probablemente del Quechua, Llullaq yaku, agua engañosa, nombre de una laguna cenagosa en su piedemonte oriental y pronunciado localmente como yuyaiyaco) es un volcán ubicado en la Cordillera de los Andes, en la frontera entre Argentina y Chile, en la Provincia de Salta.
Con una altitud de 6.739 m sobre el nivel del mar, es la sexta montaña más alta de América. Es considerado el cuarto volcán más elevado del planeta. Es la montaña de mayor altura en la Provincia de Salta y en la Región de Antofagasta. Es también la tercera cumbre más elevada de Chile. Administrativamente el volcán forma parte, en Argentina, del Departamento Los Andes.
Es un volcán activo, cuya última erupción ocurrio en 1877, según una referencia imprecisa. Su cumbre y sus laderas presentan planchones de hielo y nieve, pequeños glaciares y grandes acarreos de ceniza y rocas volcánicas. Desde él descienden radialmente, entre quebradas, pequeños arroyos. En el lado chileno el volcán y la zona aledaña se encuentran protegidos por el Parque Nacional Llullaillaco.
El acceso al pie del Llullaillaco es por medio de vehículos o mulas. Estas últimas se pueden alquilar a los habitantes de los poblados de la zona. El acceso desde el lado chileno se hace atravesando el parque nacional homónimo, por medio de caminos de tierra en mal estado y huellas escasamente señalizadas, corriéndose el riesgo de terminar en medio de campos minados. Dichos caminos se acaban en una zona, donde habitualmente los andinistas establecen su campamento base, a 4.600 msnm.
El santuario
El 1 de diciembre de 1952 Bión González y Juan Harseim escalaron el Llullaillaco, descubriendo el Santuario de Altura. El arqueólogo estadounidense Johan Reinhard dirigó tres expediciones entre los años 1983 y 1985, investigando sitios arqueológicos en la cumbre y por las laderas de la montaña. Durante una expedición dirigida por él y la arqueóloga argentina Constanza Ceruti desenterraron tres cuerpos de niños sacrificados y momificados por congelación.
En el Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) de la provincia de Salta (Argentina) se encuentran las momias, de una antigüedad aproximada de 500 años. Los cadáveres corresponden a una adolescente de 15 años (conocida como La Doncella), una niña de unos 6 años (la Niña del Rayo) y un niño de 7 años.
Fueron ofrendados a 6.730 metros de altura, en la cumbre del legendario volcán. Sus tumbas, las más altas en todo el Tawantinsuyu y posiblemente en el mundo, guardaron durante cinco siglos los secretos de un importante ritual.
Estos niños, que hace varios siglos cedieron su tierna vida a un propósito divino en el lugar más cercano al Sol, hoy nos transmiten la sabiduría milenaria de los pueblos que habitaron en el mundo andino.
Los niños
La Niña del Rayo
Esta niña tenía un poco más de seis años. Estaba sentada con las piernas flexionadas, las manos semiabiertas apoyadas sobre los muslos y su rostro en alto, apuntando hacia el Oeste-Suroeste.
Luego de su entierro, en algún momento de los últimos siglos, la elevada temperatura de una descarga eléctrica quemó parte de su rostro, cuello, hombros y brazos, como asimismo sus prendas y parte del ajuar que la acompañaba.
Lleva puesto un vestido o acsu de color marrón claro ajustado en la cintura por una faja multicolor. Sobre sus hombros la cubre un manto o lliclla de color marrón sostenida por un prendedor o tupu de plata colocado a la altura del pecho.
La cabeza y parte del cuerpo estaba cubierta por una gruesa manta de lana oscura, y todo el cuerpo estaba envuelto en otra manta de color claro con bordados rojos y amarillos en su perímetro.
Su cabello lacio está peinado con dos trenzas pequeñas que salen de la frente y lleva como adorno una placa de metal. Sus ojos están cerrados y la boca semiabierta, pudiéndose observar la dentadura. Como sinónimo de belleza y jerarquía, su cráneo fue intencionalmente modificado, teniendo una forma cónica.
La Doncella
Esta joven mujer tenía unos quince años de edad. Estaba sentada con las piernas flexionadas y cruzadas, sus brazos apoyados sobre el vientre y su rostro mirando en dirección opuesta a la niña del rayo.
Tiene un vestido o acsu de color marrón claro ajustado en la cintura por una faja con dibujos geométricos que combinan colores claros y oscuros con los bordes rojos. Sobre sus hombros lleva un manto o lliclla de color gris con guardas rojas, sostenida por un prendedor o tupu de plata a la altura del tórax. En su pecho, cerca del hombro derecho, tiene un conjunto de adornos colgantes de hueso y metal.
Su largo cabello está peinado con pequeñas trenzas, como era costumbre en algunos poblados de los Andes. Los peinados y adornos en la cabeza servían para identificar a las personas cultural y geográficamente.
Su rostro fue pintado con un pigmento rojo y arriba de la boca se observan pequeños fragmentos de hojas de coca. Posiblemente esta joven haya sido una aclla o “virgen del Sol” educada en la“Casa de las Escogidas” o aclla huasi, un lugar privilegiado para las mujeresen el tiempo de los Incas.
El Niño
Tenía siete años de edad. Estaba sentado sobre una túnica gris con las piernas flexionadas y su rostro -en dirección al sol naciente- apoyado sobre las rodillas. Un manto de color marrón y rojo cubría su cabeza y mitad del cuerpo.
Como todos los hombres de la elite incaica llevaba cabello corto y un adorno de plumas blancas, sostenido por una honda de lana enrollada alrededor de la cabeza.
Está vestido con una prenda de color rojo; tiene en sus pies mocasines de cuero de color claro con apliques de lana marrón; posee tobilleras de piel de animal con pelaje blanco y en su muñeca derecha lleva puesto un brazalete de plata.
Sus puños están cerrados; el rostro no es visible y sus párpados están semicerrados. Posee una ligera deformación del cráneo que sugiere su origen noble. Como parte de su ajuar se encontraban cuatro grupos de objetos en miniatura representando caravanas de llamas conducidas por hombres con finas vestimentas, representando esto una de las principales actividades masculinas. Las hondas eran usadas por los hombres con fines rituales; con ellas lanzaban piedras a las lagunas después de la estación seca para atraer a las lluvias.
MAAM Museo de Arqueología de Alta Montaña - http://www.maam.org.ar
Constanza Cerutti – ORGULLO ARGENTINO.
Es la única mujer arqueóloga de alta montaña en el mundo, dedicada al estudio de los complejos ceremoniales incaicos en las cumbres andinas. Ha escalado más de cien montañas alrededor del globo con cumbres superiores a 5.000 metros, incluyendo el Aconcagua y el volcán Pissis. Co-descubrió las tres momias mejor preservadas de la historia, acompañadas de un centenar de objetos suntuarios de típico estilo Inca, en la cima del volcán Llullaillaco(6.739 m), el sitio arqueológico más alto de todo el planeta. Los resultados de esta y otras expediciones fueron volcados en más de medio centenar de publicaciones científicas, entre ellas 6 libros de su autoría.
Actualmente es Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Directora del Instituto de Investigaciones de Alta Montaña de la Universidad Católica de Salta y Profesora Titular de la Cátedra de Historia y Arqueología Inca de la misma universidad. Además fue Disertante Distinguido en Antropología por la Universidad de West Georgia y recibió una distinción al coraje de Wings Worldquest. Fue elegida como TEDfellow 2009 y fue oradora invitada en la conferencia TED global en Oxford.
Sus logros andinísticos le han valido el Cóndor Dorado del Ejército Argentino, máximo galardón a la experiencia en alta montaña, nunca antes otorgado a una mujer; una distinción de la National Geographic Society como Exploradora Emergente y un galardón en los Premios Príncipe de Asturias a la National Geographic en la categoría Comunicación y Humanidades.
El Llullaillaco (probablemente del Quechua, Llullaq yaku, agua engañosa, nombre de una laguna cenagosa en su piedemonte oriental y pronunciado localmente como yuyaiyaco) es un volcán ubicado en la Cordillera de los Andes, en la frontera entre Argentina y Chile, en la Provincia de Salta.

Con una altitud de 6.739 m sobre el nivel del mar, es la sexta montaña más alta de América. Es considerado el cuarto volcán más elevado del planeta. Es la montaña de mayor altura en la Provincia de Salta y en la Región de Antofagasta. Es también la tercera cumbre más elevada de Chile. Administrativamente el volcán forma parte, en Argentina, del Departamento Los Andes.

Es un volcán activo, cuya última erupción ocurrio en 1877, según una referencia imprecisa. Su cumbre y sus laderas presentan planchones de hielo y nieve, pequeños glaciares y grandes acarreos de ceniza y rocas volcánicas. Desde él descienden radialmente, entre quebradas, pequeños arroyos. En el lado chileno el volcán y la zona aledaña se encuentran protegidos por el Parque Nacional Llullaillaco.
El acceso al pie del Llullaillaco es por medio de vehículos o mulas. Estas últimas se pueden alquilar a los habitantes de los poblados de la zona. El acceso desde el lado chileno se hace atravesando el parque nacional homónimo, por medio de caminos de tierra en mal estado y huellas escasamente señalizadas, corriéndose el riesgo de terminar en medio de campos minados. Dichos caminos se acaban en una zona, donde habitualmente los andinistas establecen su campamento base, a 4.600 msnm.
El santuario
El 1 de diciembre de 1952 Bión González y Juan Harseim escalaron el Llullaillaco, descubriendo el Santuario de Altura. El arqueólogo estadounidense Johan Reinhard dirigó tres expediciones entre los años 1983 y 1985, investigando sitios arqueológicos en la cumbre y por las laderas de la montaña. Durante una expedición dirigida por él y la arqueóloga argentina Constanza Ceruti desenterraron tres cuerpos de niños sacrificados y momificados por congelación.
En el Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) de la provincia de Salta (Argentina) se encuentran las momias, de una antigüedad aproximada de 500 años. Los cadáveres corresponden a una adolescente de 15 años (conocida como La Doncella), una niña de unos 6 años (la Niña del Rayo) y un niño de 7 años.
Fueron ofrendados a 6.730 metros de altura, en la cumbre del legendario volcán. Sus tumbas, las más altas en todo el Tawantinsuyu y posiblemente en el mundo, guardaron durante cinco siglos los secretos de un importante ritual.
Estos niños, que hace varios siglos cedieron su tierna vida a un propósito divino en el lugar más cercano al Sol, hoy nos transmiten la sabiduría milenaria de los pueblos que habitaron en el mundo andino.
Los niños
La Niña del Rayo
Esta niña tenía un poco más de seis años. Estaba sentada con las piernas flexionadas, las manos semiabiertas apoyadas sobre los muslos y su rostro en alto, apuntando hacia el Oeste-Suroeste.
Luego de su entierro, en algún momento de los últimos siglos, la elevada temperatura de una descarga eléctrica quemó parte de su rostro, cuello, hombros y brazos, como asimismo sus prendas y parte del ajuar que la acompañaba.
Lleva puesto un vestido o acsu de color marrón claro ajustado en la cintura por una faja multicolor. Sobre sus hombros la cubre un manto o lliclla de color marrón sostenida por un prendedor o tupu de plata colocado a la altura del pecho.
La cabeza y parte del cuerpo estaba cubierta por una gruesa manta de lana oscura, y todo el cuerpo estaba envuelto en otra manta de color claro con bordados rojos y amarillos en su perímetro.
Su cabello lacio está peinado con dos trenzas pequeñas que salen de la frente y lleva como adorno una placa de metal. Sus ojos están cerrados y la boca semiabierta, pudiéndose observar la dentadura. Como sinónimo de belleza y jerarquía, su cráneo fue intencionalmente modificado, teniendo una forma cónica.
La Doncella
Esta joven mujer tenía unos quince años de edad. Estaba sentada con las piernas flexionadas y cruzadas, sus brazos apoyados sobre el vientre y su rostro mirando en dirección opuesta a la niña del rayo.
Tiene un vestido o acsu de color marrón claro ajustado en la cintura por una faja con dibujos geométricos que combinan colores claros y oscuros con los bordes rojos. Sobre sus hombros lleva un manto o lliclla de color gris con guardas rojas, sostenida por un prendedor o tupu de plata a la altura del tórax. En su pecho, cerca del hombro derecho, tiene un conjunto de adornos colgantes de hueso y metal.
Su largo cabello está peinado con pequeñas trenzas, como era costumbre en algunos poblados de los Andes. Los peinados y adornos en la cabeza servían para identificar a las personas cultural y geográficamente.
Su rostro fue pintado con un pigmento rojo y arriba de la boca se observan pequeños fragmentos de hojas de coca. Posiblemente esta joven haya sido una aclla o “virgen del Sol” educada en la“Casa de las Escogidas” o aclla huasi, un lugar privilegiado para las mujeresen el tiempo de los Incas.
El Niño
Tenía siete años de edad. Estaba sentado sobre una túnica gris con las piernas flexionadas y su rostro -en dirección al sol naciente- apoyado sobre las rodillas. Un manto de color marrón y rojo cubría su cabeza y mitad del cuerpo.
Como todos los hombres de la elite incaica llevaba cabello corto y un adorno de plumas blancas, sostenido por una honda de lana enrollada alrededor de la cabeza.
Está vestido con una prenda de color rojo; tiene en sus pies mocasines de cuero de color claro con apliques de lana marrón; posee tobilleras de piel de animal con pelaje blanco y en su muñeca derecha lleva puesto un brazalete de plata.
Sus puños están cerrados; el rostro no es visible y sus párpados están semicerrados. Posee una ligera deformación del cráneo que sugiere su origen noble. Como parte de su ajuar se encontraban cuatro grupos de objetos en miniatura representando caravanas de llamas conducidas por hombres con finas vestimentas, representando esto una de las principales actividades masculinas. Las hondas eran usadas por los hombres con fines rituales; con ellas lanzaban piedras a las lagunas después de la estación seca para atraer a las lluvias.
MAAM Museo de Arqueología de Alta Montaña - http://www.maam.org.ar
Constanza Cerutti – ORGULLO ARGENTINO.
Es la única mujer arqueóloga de alta montaña en el mundo, dedicada al estudio de los complejos ceremoniales incaicos en las cumbres andinas. Ha escalado más de cien montañas alrededor del globo con cumbres superiores a 5.000 metros, incluyendo el Aconcagua y el volcán Pissis. Co-descubrió las tres momias mejor preservadas de la historia, acompañadas de un centenar de objetos suntuarios de típico estilo Inca, en la cima del volcán Llullaillaco(6.739 m), el sitio arqueológico más alto de todo el planeta. Los resultados de esta y otras expediciones fueron volcados en más de medio centenar de publicaciones científicas, entre ellas 6 libros de su autoría.
Actualmente es Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Directora del Instituto de Investigaciones de Alta Montaña de la Universidad Católica de Salta y Profesora Titular de la Cátedra de Historia y Arqueología Inca de la misma universidad. Además fue Disertante Distinguido en Antropología por la Universidad de West Georgia y recibió una distinción al coraje de Wings Worldquest. Fue elegida como TEDfellow 2009 y fue oradora invitada en la conferencia TED global en Oxford.
Sus logros andinísticos le han valido el Cóndor Dorado del Ejército Argentino, máximo galardón a la experiencia en alta montaña, nunca antes otorgado a una mujer; una distinción de la National Geographic Society como Exploradora Emergente y un galardón en los Premios Príncipe de Asturias a la National Geographic en la categoría Comunicación y Humanidades.