La República Popular China
China
Es el país más grande de Asia del este así como el más poblado del mundo con más de 1.300 millones de habitantes, aproximadamente la quinta parte de la población mundial. China es una república socialista gobernada por el Partido Comunista de China, según un régimen unipartidista que administra veintidós provincias, cinco regiones autónomas (Xinjiang, Mongolia Interior, Tíbet, Ningxia, y Guangxi), cuatro municipalidades (Pekín, Tianjin, Shanghái, y Chongqing) y dos Regiones Especiales con un alto nivel de autogobierno (Hong Kong y Macao). Su capital es Pekín y la ciudad más poblada del país es Shanghái. Con una superficie total de aproximadamente 9,6 millones de kilómetros cuadrados, la República Popular China es el cuarto país más grande del mundo en cuanto a extensión territorial, tras Rusia, Canadá y los Estados Unidos. Dentro de su territorio acoge distintos tipos de paisajes y ecosistemas, desde las praderas y estepas de Mongolia y Manchuria y los desiertos de Gobi y Taklamakán, situados en el seco norte a lo largo de la frontera con Mongolia y de la Siberia rusa, hasta los bosques subtropicales ubicados en el húmedo sur del país, próximos a Laos, Vietnam y Birmania. En el oeste se sitúan las altas cordilleras montañosas del Himalaya y Tian Shan, que ejercen de frontera natural entre China e India y Asia Central. El este del país está bordeado por una baja línea costera de 14.500 kilómetros de longitud bañada por el Mar de la China Meridional y por el Mar de China Oriental, que también baña las costas de la Isla de Taiwán, la Península de Corea y Japón. Según la OMC, China es el primer exportador mundial para agosto de 2009. Poco a poco el país se ha ido convirtiendo en una superpotencia mundial, factor que se ha incrementado en los últimos 20 años. China es, junto con Rusia, el país con más fronteras terrestres del mundo, ya que tiene fronteras con 14 países: Afganistán, Bután, Birmania, India, Kazajistán, Kirguistán, Laos, Mongolia, Nepal, Corea del Norte, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Vietnam. Las ciudades más importantes son Pekín, Shanghái y Hong Kong.
El mandarín (pǔtōnghuà) es la forma estándar hablada del chino en todo el país, aunque muchas regiones utilizan otros dialectos, como el cantonés, para la expresión oral. El chino es cooficial con el inglés en Hong Kong y con el portugués en Macao. Los idiomas de las minorías étnicas son cooficiales en ámbito regional y son oficialmente promovidos
Moneda Yuan chino
Trasel final de la Guerra Civil China, el Gobierno de la nueva República Popular, bajo la dirección del Partido Comunista de China, comenzó a aplicar una serie de reformas económicas de carácter socialista, tales como la nacionalización de las empresas privadas y la colectivización agraria. Los dirigentes chinos apostaron en un primer momento por el modelo soviético de desarrollo, apoyado en un pacto de cooperación económica con la Unión Soviética, que se reflejaría en el Primer Plan Quinquenal, de marcada influencia soviética, y que se desarrolló entre los años 1953 y 1957.
Tras el Primer Plan Quinquenal, el líder chino Mao Zedong decidió alejarse del modelo soviético y apostar por una movilización masiva de la población con el objetivo de elevar el desarrollo industrial de China hasta los niveles de los países más industrializados. Las medidas económicas alentadas por el presidente Mao en el marco de esta campaña, que sería conocida como el Gran Salto Adelante, resultarían un fracaso y en 1958 los dirigentes comunistas chinos empezaron a dar marcha atrás, paralizando y revirtiendo las políticas adoptadas en este periodo. Al mismo tiempo que las políticas económicas del Gran Salto eran abandonadas, las relaciones entre China y su aliado soviético derivaron en un conflicto abierto, que dejó al régimen chino aún más aislado en la esfera internacional. Las políticas económicas pasarían a un segundo plano debido al intenso conflicto ideológico en el seno del Partido, que se manifestaría en la Gran Revolución Cultural Proletaria, periodo durante el cual muchos líderes del Partido fueron apartados del poder.
Tras la muerte de Mao y el encarcelamiento de la Banda de los Cuatro, el grupo de seguidores de Mao a quienes se atribuyó toda la responsabilidad de los errores de la Revolución Cultural, el dirigente histórico del Partido Deng Xiaoping acabaría haciéndose con el poder e impulsando una serie de reformas económicas que supusieron el abandono de muchas de las políticas de nacionalización y colectivización que habían caracterizado la época maoísta. Aunque el Estado conservaba su función planificadora, bajo la dirección del Partido Comunista, se comenzó a fomentar la creación de empresas privadas, a la vez que se alentaba la entrada de capital extranjero, necesario para financiar el desarrollo de infraestructuras y de una base industrial que en ese momento, finales de los años 70, era aún muy pobre.
A partir de 1979 se aceleraron las reformas económicas de tipo capitalista, aunque manteniendo la retórica de estilo comunista. El sistema de comunas fue desmantelado progresivamente y los campesinos empezaron a tener más libertad para administrar las tierras que cultivaban y vender sus productos en los mercados. Al mismo tiempo, la economía china se abría al exterior.
Las reformas económicas contribuyeron a un crecimiento económico muy intenso a lo largo de los años 80. Tras la intervención del Ejército en las protestas de la Plaza de Tian'anmen de 1989, las sanciones internacionales y la incertidumbre sobre la situación política del país frenaron de manera drástica el crecimiento económico. Sin embargo, a partir de 1992, Deng Xiaoping dio el respaldo definitivo a las reformas económicas, con su famosa inspección del sur, el viaje en el que visitó las zonas de mayor crecimiento económico del delta del Río de las Perlas y de Shanghai. Tras la confirmación de que la política económica mantenía la orientación reformista y de apertura de los mercados chinos al exterior, la economía alcanzó tasas de crecimiento económico sin precedentes. En ese año de 1992 el crecimiento del producto interior bruto alcanzó el 14,2% manteniéndose en torno al 10% durante los años siguientes, hasta la actualidad.
Las reformas en la política económica auspiciada desde el gobierno, para fomentar la inversión extranjera, determinó la creación de zonas económicas especiales en la zona costera, donde se concentró el desarrollo industrial proveyendo el Estado grandes inversiones en instalaciones, servicios públicos y creando centros habitacionales para trabajadores, convirtiendo a China en la mayor potencia manufacturera del mundo, sobre todo en el sector de la producción de electrodomésticos y textiles debido al bajo coste de la mano de obra, cuyo salario en las regiones industriales ronda los 70 euros mensuales. De hecho, se calcula que aproximadamente un 25% de todos los bienes manufacturados del mundo se produce en China.
Un factor determinante en el desarrollo ha sido el trato de nación más favorecida en los tratados comerciales entre China y Estados Unidos de América, los cuales permiten el ingreso de las manufacturas chinas a través de las aduanas como si estas fueran fabricadas en territorio norteamericano.
Desde 2004 la Unión Europea (UE) es el principal socio comercial de China, quien a su vez es segundo socio comercial de la organización europea
El proceso de apertura iniciado en la costa ha permitido a las regiones costeras un despegue económico vertiginoso con tasas medias de crecimiento superiores al 10%. Las regiones interiores, no obstante, han experimentado un despegue económico más moderado, con tasas de crecimiento en torno al 7%. Este despegue a dos marchas ha abierto una brecha entre la costa y el interior. En enero de 2006, el Departamento Nacional de Estadística revisó al alza el valor total del producto interior bruto del país, que habría sido subestimado en estadísticas anteriores. Debido a esa revisión estadística, la República Popular China (sin incluir a Hong Kong ni a Macao) adelantó a Italia en la clasificación de países por volumen de su producto interior bruto y, una vez contabilizado el propio crecimiento del año 2005 de un 10,1%, la economía china rebasó a las de Francia y el Reino Unido convirtiéndose en la cuarta del mundo con un producto interior bruto total de 2.228.862.000.000 dólares estadounidenses. En el segundo cuatrimestre de 2006 se anunció una tasa de crecimiento interanual del 11,3%, la más alta desde 1994. El 16 de marzo de 2007, la Asamblea Nacional Popular de China reconoció por primera vez la propiedad privada mediante una ley, ampliamente debatida durante 13 años. La medida no afectó, sin embargo, al campo y las tierras de cultivo, de propiedad colectiva y cedidas en usufructo por el Estado a los campesinos son una población de 1.300 millones habitantes (6 de enero de 2004), es el país más poblado de la Tierra. La República Popular se considera a sí misma una nación multiétnica, con 56 grupos reconocidos. El 91% son de etnia han. Sin embargo, en una gran parte del territorio, en particular en el oeste, predominan otras etnias. En un intento de limitar su población, ha adoptado una política que limita las familias urbanas a un sólo niño y las rurales a dos cuando el primero es niña. Debido a que los niños son considerados económicamente más útiles en las áreas rurales, existe un alto índice de abortos femeninos en busca de asegurar que el segundo niño sea varón. Esto da como resultado una proporción entre sexos de 119 niños nacidos por 100 niñas. Esto ha llevado a las autoridades a enfatizar la importancia de la mujer, y ha llegado a prohibir la utilización de métodos médicos para predecir el sexo del feto y penar severamente el aborto selectivo de niñas. Además, el Estado ha emprendido recientemente reformas en su política de planificación familiar suavizando el control de la natalidad e incentivando económicamente a las familias que tengan dos niñas.
La política de planificación familiar china ha recibido tanto críticas como bendiciones por parte de los organismos internacionales. La ONU estima en alrededor de 200 millones la desviación demográfica a la baja producida debido a esta política, lo que ha posibilitado el despegue económico del país. Sin embargo, no es posible olvidar que la desviación estadística entre la proporción de uno y otro sexo es posible que haya provocado uno de los mayores genocidios de la historia de la humanidad.
Con un incremento de unos 10 millones de habitantes anuales, se estima que en el 2043 tendrá unos 1.550 millones de pobladores, y que la población se estancará en torno a esta cifra.
La gran extensión territorial de la República Popular China tiene como consecuencia la presencia en el Estado actual de una gran diversidad cultural. Tras la fundación de la República Popular en 1949, se adoptó una política oficial de reconocimiento de minorías culturales, basada fundamentalmente en el criterio lingüístico, de acuerdo con la cual en la actualidad se reconoce de manera oficial la existencia de 56 grupos étnicos en China.
Esta diversidad cultural se manifiesta de manera especial en las zonas periféricas del oeste de China. Así, en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang gran parte de la población profesa el islam y se hablan lenguas de raíz túrquica como el uigur, el kazajo y el kirguís. Al sur de Xinjiang, se encuentra la Región Autónoma del Tíbet, en la que se habla la lengua tibetana y se profesa el budismo en su forma lamaísta. La cultura tibetana se extiende más allá de la actual región autónoma, ocupando también la provincia de Qinghai y partes occidentales de las provincias de Sichuan y Yunnan. Al norte, en la Región Autónoma de Mongolia Interior, se habla el idioma mongol, y predomina también el budismo lamaísta en combinación con el chamanismo tradicional mongol. En el sur de China, existen numerosos grupos étnicos con reconocimiento oficial que hablan lenguas similares a otras del sudeste asiático como el birmano o el tai. Entre estos grupos destacan los hablantes del idioma zhuang, la minoría étnica más numerosa en China, que da nombre a la Región Autónoma Zhuang de Guangxi.
El principal grupo étnico y cultural del actual Estado chino lo constituyen los llamados "chinos han", el grupo humano generalmente designado como "chinos". Los chinos han representan más del 95% de la población actual del país y ocupan tradicionalmente toda la zona central y septentrional del territorio. En las últimas décadas, la emigración interna ha hecho también que los han se hayan convertido en mayoritarios en muchas de las zonas tradicionalmente no han, como Mongolia Interior, especialmente en los grandes núcleos urbanos.
La cultura han tiene como rasgo de identidad destacado la lengua china, que tiene sus raíces en las primeras inscripciones de la época de la dinastía Shang, en el II milenio a. de C. En la época de la dinastía Zhou, en el I milenio a. de C. se consolida la forma escrita de la lengua: el chino clásico, que será la base de la lengua culta o literaria hasta comienzos del siglo XX. La unidad de la lengua china a lo largo de un periodo tan extenso se debe precisamente al uso de una forma escrita única: la escritura china, basada en varios miles de signos gráficos o caracteres que representan las sílabas, por lo general palabras o morfemas, del idioma.
Precisamente en esa lengua clásica de la época Zhou se escribieron los grandes textos del pensamiento chino antiguo, como las Analectas de Confucio, el Libro de Mencio o el Libro de Zhuangzi. Estos y otros textos recogen las ideas morales y religiosas que han influido en el desarrollo de la sociedad china hasta la actualidad. El confucianismo ha sido, en este sentido, la doctrina ética hegemónica en la sociedad china hasta el siglo XX. Además del confucianismo, existieron otras corriente filosóficas, como el legismo, que dejarían su impronta en los modelos políticos y sociales adoptados por las sucesivas dinastías imperiales chinas. Junto a estas doctrinas de tipo social y ético, aunque no teológico, las creencias religiosas tradicionales chinas suelen agruparse bajo el nombre de taoísmo. La llegada posterior del budismo a China, de origen indio, añade nuevos elementos religiosos a la sociedad tadicional china. El budismo, como religión de origen extranjero, vivió épocas alternativas de respaldo oficial y de persecución a lo largo de los siglos. Sin embargo, en la actualidad las tradiciones budista y taoísta han acabado fusionándose y los chinos con creencias religiosas participan de ambas tradiciones.
En la época contemporánea, la moral tradicional confuciana fue criticada con dureza por el Partido Comunista de China, especialmente bajo el liderazgo de Mao Zedong y de manera particularmente intensa, durante la Revolución Cultural, entre 1966 y 1976. Esto se debía a la visión del confucianismo como un tipo de pensamiento feudal, incompatible con el comunismo. En las sociedades de Hong Kong y Macao, como en Taiwán, se mantuvo el papel predominante del confucianismo como modelo ético. A partir de las reformas de Deng Xiaoping, comenzó a resurgir el interés por la figura de Confucio y el pensamiento tradicional chino.
Los movimientos reformistas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, que alcanzaron su punto máximo en el Movimiento del Cuatro de Mayo de 1919, supusieron cambios importantes en la cultura tradicional china, en especial en el ámbito de la lengua. Frente al uso del chino clásico como lengua culta, el movimiento reformista defendió la adopción de una norma culta basada en la lengua hablada. El gobierno de la República de China primero y el de la República Popular después promocionaron la forma pekinesa del chino mandarín como "lengua nacional" (guóyǔ, 國語), en la terminología nacionalista del gobierno republicano del Kuomintang, o "habla común" (pǔtōnghuà, 普通話), en la terminología comunista utilizada desde la proclamación de la República Popular. Además de la adopción del pǔtōnghuà, la República Popular China llevó a cabo otros dos grandes proyectos de reforma lingüística: la adopción del pinyin como sistema de transcripción y representación fonética oficial del chino y la simplificación de los caracteres chinos. Esta última reforma es una de las más controvertidas, dado el valor cultural y emocional asociado tradicionalmente al sistema de escritura. En Hong Kong y Macao, como en Taiwán, continúa usándose la forma tradicional de los caracteres chinos.
En el plano artístico, en China han tenido gran importancia histórica la pintura, en especial la representación de paisajes, la caligrafía, y la poesía como género literario. La edad de oro de la poesía china fue la época de la dinastía Tang, cuando vivieron los poetas principales de la tradición china, como Li Bai, Du Fu, Bai Juyi o Wang Wei. En las artes escénicas, que cobran importancia a partir de la dinastía Yuan, destacan las representaciones cantadas, como la Ópera de Pekín. Entre las novelas tradicionales chinas, destaca el Sueño del Pabellón Rojo, de Cao Xueqin, generalmente considerada la obra cumbre de la narrativa en chino. Durante el siglo XX, el movimiento reformista impulsó un cambio en el estilo del lenguaje empleado y en las propias formas narrativas empleadas. Los autores chinos más representativos de este periodo son Lu Xun, Ba Jin, Shen Congwen y Eileen Chang, entre otros.
El año nuevo chino y otras fiestas tradicionales son momentos de alegría y celebraciones. A pesar de la fuerte influencia de la cultura occidental sobre la cada vez más cosmopolita República de China en Taiwan, las diversas tradiciones asociadas a estas fiestas se siguen practicando con entusiasmo. Muchas de estas costumbres y espectáculos tradicionales forman parte de las competiciones y actos realizados con motivo del año nuevo chino y de otras fiestas populares, y se han transmitido de generación en generación.
Entre las fiestas más antiguas de China están la Fiesta de Primavera y la de los Faroles, a la primera se la llamaba antes Fiestas del Año Nuevo porque corresponde al primer día del año del calendario lunar que seguían los chinos. Según el calendario solar, esta fiesta cae entre los Últimos días de enero y comienzos de febrero.
El término genérico designa, todavía hoy, el conjunto de vestimentas japonesas tradicionales (wafuku), como opuesto a la tenue vestimenta occidental (yofuku). El término kimono designa más específicamente la vestimenta tradicional que está constituida de dos largos vestidos superpuestos. Fruto de una larga evolución histórica, su estructura actual es idéntica para los hombres, las mujeres y los niños. De color muy sobrio (índigo, beige, marrón, gris), el kimono masculino se usa con un haori (especie de vestido tres-cuartos cerrado adelante con un simple cordón trenzado), y en las grandes ocasiones con un hakama ( pantalón amplio que recuerda la forma de una pollera). El kimono femenino, de colores mucho más vivos es mantenido en su lugar por un cinturón decorativo(obi), y hasta la víspera de su matrimonio las jóvenes muchachas usan kimonos de manga largo (furi-sode). Con la Restauración de Meiji y la abolición las leyes suntuarias que regían estrictamente las costumbres de vestimenta, (como la prohibición la seda o el satin, o bien algunos colores reservados para los samurai y los cortesanos, o el uso obligatorio de una determinada vestimenta para cada clase social), el uso de la seda para la confección de kimonos se difundirá grandemente , al tiempo que los vestidos tradicionales serán reemplazados poco a poco por las vestimentas de estilo occidental. En nuestros días el kimono es esencialmente una vestimenta ceremonial utilizada por las mujeres.
El yukata es una especie de kimono ligero, pero en algodón. Los japoneses las usan de vez en cuando, en verano por ejemplo, en los festivales. También puede servir como ropa de entrecasa (para los hombres y las mujeres). Cuando estás fresco podemos llevar una especie de chaleco de algodón por debajo ( que se llama samui).
Tras la derrota japonesa en la Segunda Guerra Mundial se reanudó el enfrentamiento entre el Gobierno del Kuomintang y el Partido Comunista de China, desatándose una guerra civil que acabaría en 1949 con la victoria de los comunistas en el continente. El 1 de octubre de ese año, el líder comunista Mao Zedong proclamó la República Popular China. El gobierno nacionalista de Chiang Kai-shek se tuvo que refugiar en la isla de Taiwán, única parte del país, junto a algunas islas pequeñas, que quedaría, hasta la actualidad, fuera del control del gobierno comunista.
Bajo la dirección de Mao, China, tras una breve etapa de recuperación, vivió momentos de grandes convulsiones sociales con campañas de masas de corte ideológico, como el Gran Salto Adelante o la Revolución Cultural.
Tras la muerte de Mao en 1976, el país estuvo dirigido brevemente por Hua Guofeng, político poco conocido y con escasos apoyos, que acabaría cediendo el poder a partir de 1978 a Deng Xiaoping, el nuevo líder máximo del país. La época de Deng estuvo marcada por las reformas estructurales que provocaron un intenso crecimiento económico que ha continuado hasta la actualidad. A Deng Xiaoping lo sucedieron en el poder sucesivamente Jiang Zemin y Hu Jintao, actual Presidente de la República Popular China.
La estructura de poder en la República Popular China se apoya en tres ámbitos fundamentales: el Partido, y, subordinados a éste, el Ejército y el Estado. La jefatura del Estado corresponde al presidente de la República Popular China, mientras que el líder del Partido es su secretario general y el líder del Ejército Popular de Liberación es el Presidente de la Comisión Militar Central. En la actualidad, estos tres cargos están ocupados por un mismo hombre, Hu Jintao, tal como había ocurrido con su antecesor Jiang Zemin. Esta tendencia a nombrar a una misma persona para los tres cargos pretende evitar las luchas por el poder que esta estructura tricéfala ha provocado en el pasado. De hecho, una de las luchas por el poder más intensas de la historia de la República Popular se produjo en los años 1960 cuando Mao Zedong, como líder del Partido, desplazó del poder al jefe de Estado Liu Shaoqi, lo cual dejaría vacante el puesto de presidente de la República Popular hasta los años 1980.
Bajo la autoridad del presidente, se encuentra el Consejo de Estado de la República Popular China, el órgano de Gobierno. A la cabeza de este Gobierno se encuentra el primer ministro, en la actualidad Wen Jiabao, que encabeza un gabinete con un número variable de viceprimeros ministros, cuatro en la actualidad, además de numerosos ministerios. Mientras que la Presidencia y el Consejo de Estado conforman el poder ejecutivo, el máximo órgano legislativo de la República Popular China es la Asamblea Popular Nacional, parlamento formado por más de tres mil delegados, que se reúne una vez al año.
En la República Popular China no existe un poder judicial independiente. Si bien desde finales de los años 1970 ha habido intentos de desarrollar un sistema legal eficaz basado en gran medida en el sistema de derecho continental europeo, el poder judicial permanece subordinado a la autoridad del Partido. La excepción a este sistema se encuentra en los territorios de Hong Kong y Macao, donde se mantienen los sistemas jurídicos de origen británico y portugués, respectivamente.
Organización territorial
La República Popular China se articula oficialmente en tres niveles:
1. A nivel provincial el país se divide en 23 provincias, 5 regiones autónomas, 4 municipios bajo jurisdicción central[17] (o municipalidades), y 2 regiones administrativas especiales.
2. A nivel distrital, las provincias y regiones autónomas se dividen en prefecturas autónomas, distritos, distritos autónomos y ciudades;
3. A nivel cantonal, los distritos y distritos autónomos se reparten en cantones, cantones de minorías étnicas y poblados.
Así los niveles provincial, distrital y cantonal se flexibilizan para adaptarse a las particularidades étnicas o económicas del territorio: las regiones autónomas, prefecturas autónomas y distritos autónomos son divisiones de 1er o 2º nivel habitadas por las 55 etnias minoritarias que gozan de su propia autonomía para hacer leyes específicas. Las municipalidades de Pekín, Tianjin, Shanghái y Chongqing incluyen algunas de las mayores urbes del mundo y están bajo administración directa. Por último, las antiguas colonias europeas de Hong Kong y Macao mantienen una gran autonomía como regiones administrativas especiales, conservando su propio sistema económico y judicial, además de muchas características propias de estados independientes, como su propia moneda, dominio de Internet, prefijo telefónico, bandera, etc. Bajo este modelo Taiwán se considera una de las 23 provincias de la República Popular China, aunque en la práctica la isla es independiente, y se encuentra administrada por el régimen de la República de China (Taiwan) desde el fin de la Guerra Civil de 1949.
Junto al Partido Comunista de China, la República Popular permite las actividades de otros ocho partidos políticos (Comité Revolucionario del Guomindang de China, Liga Democrática de China, Asociación de la Construcción Democrática de China, Asociación para la Promoción de la Democracia en China, Partido Democrático Campesino y Obrero de China, Zhigongdang de China, Sociedad Jiusan y Liga para la Democracia y la Autonomía de Taiwan ). Sin embargo, estos partidos deben aceptar la autoridad del Partido Comunista y desempeñan un papel meramente consultivo y simbólico bajo el principio de coexistencia duradera y supervisión mutua, trato recíproco con el corazón en la mano e íntima compañía tanto en la gloria como en la desgracia. A pesar de las presiones de grupos de activistas por el pluripartidismo en Hong Kong y en las comunidades chinas en el extranjero, los líderes del Partido Comunista siempre se han resistido a aceptar introducir elementos característicos de la democracia pluripartidista. Desde los años 1980, existen elecciones en ámbitos locales, en las que se elige a los jefes de las aldeas. Este tipo de elecciones ha sido extendido recientemente a barriadas urbanas, y hay también elecciones para las asambleas populares del Partido de los ámbitos locales de términos municipales y distritos. Con todo, el sistema de designación de candidatos, que por lo general depende del Partido, hace que sean muchas las voces críticas con este sistema electoral. En Hong Kong y Macao, por su parte, se celebran elecciones legislativas, pero sólo para elegir a un tercio de los miembros de los consejos legislativos de estas dos regiones administrativas especiales.
Este país es el cuarto más grande del mundo en superficie total, y el tercero más grande en superficie terrestre. Dada su extensión, contiene como es natural una gran variedad de paisajes y zonas climáticas. En el este, a lo largo de la costa del mar Amarillo y del mar de China Oriental, hay llanuras aluviales densamente pobladas. La zona costera del mar de China Meridional es más montañosa y en el sur de China prevalece una orografía de colinas y pequeñas cordilleras. En la zona centro del este están los deltas de los dos mayores ríos: el Amarillo y el Yangzi. Otros ríos importantes son el Río de las Perlas, el Mekong, Brahmaputra, el Amur, el Huai He y el Xi Jiang.
Al oeste, predominan las grandes cordilleras, sobre todo el Himalaya, que alcanza su mayor altura en el Monte Everest, y altiplanicies que caracterizan la mayor parte de un paisaje árido con desiertos como el Takla-Makan y el Gobi. Debido a la sequía y a prácticas agrícolas perjudiciales, las tormentas de arena se han convertido en habituales en la primavera. La expansión del desierto del Gobi es la causa principal de estas tormentas que afectan al noreste chino así como a Corea y Japón.
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