¿Se puede vivir bien como autor exclusivamente de obras culturales libres?
Los post se dividirán en tres:
1. Introducción
2. Rediseñar el concepto de valor
3. Nuevas formas de explotación comercial
Nosotros consideramos necesario clarificar y matizar el significado de "libre" para poder abordar el tema sin ambigüedades, ya que es muy común el pensamiento erróneo que libre significa gratis. Una frase que podría resumir y aclarar dicha ambigüedad sería:
"Piensa en libre como en libertad de expresión, no como en cerveza gratis".Richard Stallman
Por otra parte, la Cultura Libre no quiere dejar desprotegidos a los autores, ya que distingue perfectamente los derechos morales y los patrimoniales. Es decir, "reconoce la autoría y reconoce el derecho de que esta autoría pueda percibir beneficios por su creación". Y para que todo no se quede nada más que en teorías o palabras, se han aportado ejemplos reales donde se demuestra que los autores de Cultura Libre pueden percibir ingresos por sus obras.
1. Introducción (Albert Lladó)
Al adoptar la palabra libre para referirnos a la posibilidad de acceder al contenido de obras creativas sin coste para quien accede, hemos adoptado también los mismos problemas conceptuales que se presentan en el idioma inglés.
“Gratis” versus “libre” es la distinción entre los dos significados de la palabra inglés “free“, es decir, por un lado “por un precio cero“ (gratis o sin coste económico) y “con pocas o ninguna restritricción”. La ambigüedad de “free“ o de “libre” puede causar problemas cuando la distinción entre los diferentes significados es importante, como pasa a menudo en el tratamiento de leyes relativas a la utilización de la información, como por ejemplo los derechos de autor y las patentes.
Los términos se utilizan tradicionalmente y con frecuencia en el software libre y en las comunidades de código abierto, y de igual manera en el amplio movimiento de cultura libre, para clasificar los programas de ordenador de acuerdo con las licencias y las restricciones legales que cubren a éstas. Por ejemplo, se utilizan para distinguir “freeware” (el programa no se tiene que pagar) de “free software” (software libre: el código del programa es libre –accesible-).
Es famosa y muy auto-explicativa la frase de Richard Stallman, que resume la diferencia en un lema: “Piensa en libre como en libertad de expresión, no como en cerveza gratis“. Richar Stallman
Ahora bien: ¿significa el triunfo del software libre en que los programadores que lo desarrollan vivan bajo un puente o en condiciones precarias? En absoluto. Lo que significa es que se pueden poner las creaciones intelectuales a disposición de la sociedad sin tener que obtener dinero a cambio de este acceso. Las creaciones que aportan valor añadido pueden ser rentabilizadas de muchas formas, como explicamos en otros apartados, mientras que al mismo tiempo están a libre disposición de cualquier para hacer uso o para que se pueda volver a generar valor añadido.
Rediseñar el concepto de valorEl «valor» en cada caso reside en diferentes características que generalmente, son parametrizadas según la demanda comercial. Conceptos como el de la idea, la creatividad y la experiencia deben substituir al lucro por parte de los intermedia rios de explotación. 'Afirmamos que la 'cultura' es infinitamente más valiosa, profunda y diversa que la 'industria cultural' que produce 'bienes de consumo' y enormes ganancias concentradas en unas pocas corporaciones comerciales' (http://www.librecultura.org/manifiesto.html). Debemos modernizar y proponer nuevas bases para la generación del capital.

La Cultura Libre no pide que se anule el concepto de los derechos de autor, todo lo contrario. Reconoce la autoría y reconoce el derecho de que esta autoría pueda percibir beneficios por su creación. De hecho, se diferencia claramente entre: derechos morales y patrimoniales. Los últimos son los que 'supuestamente' generan la gran cantidad de beneficios económicos y es sobre los que aboga la Cultura Libre, ya que muy habitualmente, no es el propio autor el que los posee. Por ello, no confundamos conceptos: los que realmente se van a ver perjudicados con la Cultura Libre son las industrias intermediarias y explotadoras.
La Cultura Libre también contempla otro factor: que la sociedad también tiene derecho a beneficiarse de la creación cultural y que ésta no puede ser monopolizada con fines lucrativos. El concepto que se propone es un acceso universal a la cultura y la democratización de sus contenidos, por lo que proponemos utilizar este concepto de 'VALOR' del que hemos hablado al principio para extraer los beneficios comerciales y diseñar de esta manera una industria competitiva sin la necesidad de aplicar excesivos precios finales al consumidor.
8 ejemplos de posibles vías de explotación de la industria cultural- Comercializar la experiencia del consumidor
Ej. conciertos.
- Contratos de esponsorización
Ej. Patrocinio de determinadas obras o eventos.
- Publicidad
Ej. Product placement, publicity...
- Merchandising
Ej.Todo tipo de productos de consumo.
- Explotación mediante nuevos soportes
Ej.Videojuegos.
- Actos de promoción
Ej. Eventos y galas con las estrellas.
- Economización mediante la publicación en soporte on-line
Ej. Publicación de las obras en formato digital.
- Pago por acceso
Ej. Micropagos, cuentas Premium, etc.

Nuevas formas de explotación comercial de la cultura
En el punto anterior, ya se ha explicado y argumentado que la cultura libre, no quiere decir necesariamente que sea gratis. En el presente apartado se pretende poner ejemplos de diferentes ámbitos artísticos en los que se puede comprobar cómo la cultura libre si puede reportar beneficios económicos a sus autores y también veremos otras situaciones que ponen en entredicho si el actual modelo de negocio de la cultura y el sistema de protección de la propiedad intelectual es beneficioso para los autores.
Antes de empezar con los diferentes casos a analizar, me gustaría empezar, a modo de introducción, nombrando el derecho a cita. Dicho derecho lleva entre nosotros mucho tiempo, lo vemos como algo cotidiano y han hecho posible que trabajos de investigación, tesis, artículos científicos, etc. se hayan hecho realidad.
El poder ejercer este derecho supone en ocasiones no tener que comprar un libro, y sin embargo, se puede decir que los escritores han vivido bien hasta nuestros días y la sociedad se ha beneficiado en parte, de los nuevos conocimientos que este derecho a cita permite.
Pero demos un paso más grande, ¿qué ocurre en las bibliotecas? Cualquier persona puede coger un libro, leerlo tranquilamente en su casa y devolverlo. El ciudadano no ha tenido que pagar nada por él, pero se puede decir que los escritores han vivido bien hasta nuestros días.
Según acabamos de ver, estamos viviendo entre cultura libre, pero posiblemente me atrevería a decir que pocas personas han establecido esta relación. Si bien, podría decirse que no es cultura libre en estado puro pero con importantes rasgos en común.
Empezaremos con un ejemplo conocido por todos, Wikipedia. No voy a explicar en qué consiste dicho espacio pero si concretar que su acceso es libre y por suerte también gratuito. En palabras de su fundador, Jimmy Jimbo Wales, “Wikipedia se financia íntegramente con donaciones. La mayor parte viene de pequeñas aportaciones de 100 euros o menos, de gente anónima” (1).
En el mundo musical se destacarán dos casos particularmente llamativos, los cuales tienen en común la plataforma desde donde se financian y distribuyen sus trabajos, Internet.
A finales de 2007, el grupo inglés Radiohead, decidió lanzar el álbum In Rainbows de una forma peculiar . Cualquier persona podía obtener dicho álbum pagando el precio que se considerase adecuado, es decir, cada uno decidía el precio de la descarga digital de In Rainbows. Se podría pensar que lo más lógico era bajárselo sin pagar pero no fue así, la media que se pagó fue la mitad de lo que vale un CD y se alcanzaron 1,2 millones de descargas (2).
El segundo caso corresponde al grupo Nine Inch Nails (sus siglas son INN). Trabajó con una discográfica hasta el 2007 y el año pasado sacó el álbumGhost I-IV bajo una licencia Creative Commons (autoría, no comercial y compartir bajo las mismas condiciones). Desde su web, “aquellos que quisieran pagar nada se pudieron bajar una versión gratuita de Ghosts I. Por 5$, había una versión digital de los 4 álbums (...) por 75$ y 300$ estaban disponibles versiones de lujo, ésta última limitada a 2500 copias, que se vendieron en 3 días” (3) y además fue el álbum MP3 más vendido en Amazon durante 2008(4).
La frase del presente trabajo dice: “No se puede vivir (bien, se entiende) como autor exclusivamente de obras culturales libres”, pero ¿se puede vivir (bien, se entiende) como autor exclusivamente de obras culturales no libres?NIN decidió dar ese paso en 2008 por disconformidades con la industria discográfica, pero también hay ejemplos de grupos que han denunciado “abusos” por parte de sus discográficas, como puede ser el grupo La Excepción que facilitó de forma gratuita su álbum La verdad más verdadera como protesta ante la Zona Bruta y Warner: “De cada disco, La Excepción se lleva un 10 por ciento repartido entre tres personas. ¿Crees que con eso se puede comer?Encima, si los royalties se reparten cada seis meses y te los pagan tarde...” (5). Hipotéticamente, por la venta de un CD de 10€ La Excepción se lleva 1€, si lo vendiera sin ningún tipo de
intermediario, sólo con la ayuda de Internet, se llevaría el 100% como fue el caso de Radiohead o INN.
Un último caso a exponer sería el sistema operativo GNU/Linux. Ciertamente es sabido que casi en su totalidad, el código fuente de éste es abierto y que además la gran mayoría de distros son gratuitas. Por lo tanto, se podría pensar que con GNU/Linux no hay forma de “ganarse el pan”. Sin embargo, pongamos por caso la distribución Red Hat, muchas empresas pagan por su licencia aún a pesar de poder disponer de otras gratuitas, ¿parece ilógico, verdad? Realmente las compañías no sólo están gastándose el dinero en un sistema operativo que realmente es seguro y estable, sino en todos los servicios que aporta la licencia en sí: servicio de configuración, de atención al cliente, de mantenimiento, etc.
