Escrito por Ramòn D. Peralta
La nostalgia es el sentimiento mas joven, de aquellas almas viejas apenadas por el cansancio de un presente inmovilizado en el tiempo. Es emociòn triste ante recuerdos felices de un pasado que se despide. La nostalgia augura un futuro plagado de remembranzas comprometidas con un arrepentimiento que sabe a exculpaciòn algunas veces, y en otras, solo es angustia de una juventud que saluda pòstuma.
La nostalgia rescata el espìritu ingràvido de la indiferencia, para devolverle la vida que habìale quitado la resignaciòn, para regurgitarlo in eternum, en nuevas formas de letanìas prosaicas. La nostalgia es la ùnica religiòn que pone a la reminiscencia por encima del miedo a la muerte, aunque sea por un instante, por un suspiro. Renace como Ìcaro de entre las cenizas de aquellos amores fantasmagòricos, que aun yacen celosos ante un futuro que no los necesita.
La dicha està en su intenso dolor, y la felicidad en su crìptica angustia, ergo sodomita candor, por vìvida, prìstina y por propia, que aun; de repetirse, jamàs podrìa ser mejor. El nostàlgico solo demanda indulgencia ante esos anhelos inmanentes al Dios Tiempo, quien como toda deidad, a veces perdona, y a veces maldice. La nostalgia es anticipo del purgatorio en vida, quizàs por ello el Dante haya sido tan obsesivo con la anatematizada redenciòn.
Siento la historia entera de la humanidad sobre mis espaldas, en ese solo lìrico pensamiento, que se compra como impotencia agridulce y se vende como mitològico aliento. La nostalgia es el ùnico procaz testigo, que como el Mar Rojo separa al joven esclavo del viejo. Es una condena para el alma buena, quièn benevolamente masoquista, acepta su castigo, abdicaciòn de la quimera.
La nostalgia es verbo tierno, que hace mas duro al sujeto, y es predicado cuando los profanadores de ideales hicieron del asma su unigènita forma de respirar verdades. Paladear la nostalgia es dejar de venerar el dogma, es rebelarse contra el misterio y proclamar su muerte, so ha nacido el pensamiento bello, el propio. Me destruyo a mí mismo y así lo quiero; pero reconstruyo sobre sus escombros un nuevo espìritu alado, que no habrà de ser peor ni mejor, solo eterno.
La nostalgia es tan autèntica que solo se acuerda de nosotros, sin sus falsedades, seleccionando solo aquello que añoramos asir en inmortalidad, catalizador de apòcrifos, como a sabiendas que no hay flagelo mas grande que imaginar revivir lo imposible. La nostalgia es existir en una costumbre que desespera y reconforta en una misma dimensiòn. Imitaré a los otros, a los muertos en vida, a los sabiondos que han logrado sugestionar la amnesia, a los estafadores de lucidez, a los proxenetas de amores negados, allanarè sus secretos, calcarè sus esperanzas, feliz de poder aferrarme con ellos a las indignidades que conducen la infamia del dogmàtico empedernido. Hoy recuerdo a mi padre, un mito que sabe llenar de làgrimas los mas hermosos episodios de un sentimiento, una vida, un todo, que no conoce el reloj.-
FELIZ DÌA DEL PADRE
La nostalgia es el sentimiento mas joven, de aquellas almas viejas apenadas por el cansancio de un presente inmovilizado en el tiempo. Es emociòn triste ante recuerdos felices de un pasado que se despide. La nostalgia augura un futuro plagado de remembranzas comprometidas con un arrepentimiento que sabe a exculpaciòn algunas veces, y en otras, solo es angustia de una juventud que saluda pòstuma.
La nostalgia rescata el espìritu ingràvido de la indiferencia, para devolverle la vida que habìale quitado la resignaciòn, para regurgitarlo in eternum, en nuevas formas de letanìas prosaicas. La nostalgia es la ùnica religiòn que pone a la reminiscencia por encima del miedo a la muerte, aunque sea por un instante, por un suspiro. Renace como Ìcaro de entre las cenizas de aquellos amores fantasmagòricos, que aun yacen celosos ante un futuro que no los necesita.
La dicha està en su intenso dolor, y la felicidad en su crìptica angustia, ergo sodomita candor, por vìvida, prìstina y por propia, que aun; de repetirse, jamàs podrìa ser mejor. El nostàlgico solo demanda indulgencia ante esos anhelos inmanentes al Dios Tiempo, quien como toda deidad, a veces perdona, y a veces maldice. La nostalgia es anticipo del purgatorio en vida, quizàs por ello el Dante haya sido tan obsesivo con la anatematizada redenciòn.
Siento la historia entera de la humanidad sobre mis espaldas, en ese solo lìrico pensamiento, que se compra como impotencia agridulce y se vende como mitològico aliento. La nostalgia es el ùnico procaz testigo, que como el Mar Rojo separa al joven esclavo del viejo. Es una condena para el alma buena, quièn benevolamente masoquista, acepta su castigo, abdicaciòn de la quimera.
La nostalgia es verbo tierno, que hace mas duro al sujeto, y es predicado cuando los profanadores de ideales hicieron del asma su unigènita forma de respirar verdades. Paladear la nostalgia es dejar de venerar el dogma, es rebelarse contra el misterio y proclamar su muerte, so ha nacido el pensamiento bello, el propio. Me destruyo a mí mismo y así lo quiero; pero reconstruyo sobre sus escombros un nuevo espìritu alado, que no habrà de ser peor ni mejor, solo eterno.
La nostalgia es tan autèntica que solo se acuerda de nosotros, sin sus falsedades, seleccionando solo aquello que añoramos asir en inmortalidad, catalizador de apòcrifos, como a sabiendas que no hay flagelo mas grande que imaginar revivir lo imposible. La nostalgia es existir en una costumbre que desespera y reconforta en una misma dimensiòn. Imitaré a los otros, a los muertos en vida, a los sabiondos que han logrado sugestionar la amnesia, a los estafadores de lucidez, a los proxenetas de amores negados, allanarè sus secretos, calcarè sus esperanzas, feliz de poder aferrarme con ellos a las indignidades que conducen la infamia del dogmàtico empedernido. Hoy recuerdo a mi padre, un mito que sabe llenar de làgrimas los mas hermosos episodios de un sentimiento, una vida, un todo, que no conoce el reloj.-
FELIZ DÌA DEL PADRE