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Viaje a Grecia, Egipto y España (1ra parte)

Turismo5/1/2013
3 Países, 2 continentes, 2 grandes civilizaciones antiguas relacionadas entre sí en algún momento de la historia.
Aquí comienza el viaje soñado desde que tenía 11 años, cuando me tocó dar una clase especial de Egipto en la escuela. Desde ahí supe que quería conocer esa cultura y estar en las pirámides.
Atenas fue el comienzo del viaje, seguido por el país de los Faraones, para terminar unos días en Madrid.
Como es de costumbres en nuestras últimas vacaciones, a Vale y a mí (Fer) no nos conformamos conocer un solo lugar o cultura, el año pasado hicimos Bolivia-Perú (http://www.viajeros.com/diarios/la-paz/bolivia-y-peru-abril-2012) pero ahora queríamos más y así comienza mi relato.


Viernes 29, sábado 30:
Salida de Rosario, muy temprano nos pasó a buscar Tienda León para llevarnos a Ezeiza. Nuestro vuelo salía al mediodía rumbo a Madrid, doce horas de viaje, pero por suerte pudimos hacer el check in online y pudimos buscar un asiento en la parte posterior del avión en donde no había asientos adelante y podía estirar bien las piernas. Nada mejor que para un viaje largo un buen libro, así que lleve para leer un regalo de cumpleaños, la biografía de Ozzy Osbourne. Además nos dedicamos a mirar las 3 películas que pasaron durante el vuelo.
Pasadas las doce largas horas de vuelo aterrizamos en Madrid, con mucha turbulencia en el descenso, en el aeropuerto de Barajas, donde debíamos esperar 4 horas para tomar la conexión a Atenas. Pasamos con nuestras mochilas por el detector antes de subir al avión y una de las controladoras me hace abrir la mochila y dejar un vino que habíamos comprado para un amigo que tenemos en España. Una lástima por el regalo y por el buen vino que era. Lo tuvimos que dejar ahí para destruirlo (lo habrán destruido?). Pero peor suerte tuvo un señor que iba delante de nosotros con tres botellas de whiskey.
El Vuelo a Atenas duraba unas 5 horas, que pasaron muy rápido porque dormimos casi todo el viaje. Al despertarnos y mirar por la ventanilla del avión se empezaban a ver las numerosas islas que tiene Grecia.
Retiramos las valijas y salimos, aquí no hace falta pasar por inmigraciones. Aquí todo el mundo habla ingles, aparte de su idioma principal, el griego.
El primer paso fue cambiar los dólares que teníamos ahorrado (ya que nuestra presidente (mal dicho presidenta) no nos habilitó para comprar un solo dólar, a euros. Cambiamos U$ 2000 y nos dieron E 1474,72 (euros). Con eso tendríamos efectivo para movernos, además de tratar de pagar lo más posible con tarjeta de créditos, a pesar de que nuestra querida presidente nos sume un 20% para las compras en el exterior con el plástico. Un saludo para ella.
Para salir del aeropuerto no hace falta taxis o remises que son muy caros, con solo cruzar la puerta de salida para tomar algún colectivo o cruzar la calle y bajar para tomar el metro. Nos decidimos por el metro, ya que una de sus estaciones nos dejaba muy cerca del hotel que teníamos reservado. Compramos los ticket en la ventanilla de la estación a 14E (14 euros) para los dos. Para pasar a los andenes hay unas máquinas en donde se pone el ticket, te lo marca y sigues, no hay un molinete y o barra que impida el paso. Tampoco hay un agente de seguridad que controle que todos marquen sus ticket. Que se piensas que hicieron dos argentinos ante esta oportunidad? Pasamos sin marcar el ticket, pero no para que nos sirva para otro viaje, sino porque no sabíamos que había que ponerlos ahí. Pasamos lo más bien, bajamos las escaleras mecánicas y llegamos al andén y esperamos el metro que estaba por llegar, ya que un cartel electrónico indicaba la cantidad de minutos en que llegaría.
Con el planito del metro en mano, que nos lo proporcionó una amable señora en la parte de Informes del aeropuerto, subimos y esperamos que pasen varias estaciones para hacer trasbordo a otro metro y de ahí bajaríamos en la estación Metrópolis. El tiempo total de viaje es de mas o menos unos 50 minutos.
Al llegar a nuestra estación busqué los ticket porque seguramente los tendría que presentar a la salida, y me los dejé en la mano, mientras que con la otra llevaba mi pesada valija. Subimos por la escalera mecánica y salimos a la estación Metrópolis. Vale iba adelante y al salir gritó: mirá amor!, mirá amor!. Yo haciendo fuerza con mi valija con una mano y tratando de ver donde nos pedían los ticket salgo de la escalera y me encuentro en una calle peatonal llena de gente, bares y árboles. Ahí estaba Vale mirando hacia arriba, con la vista en lo alto de una colina frente a esta plaza. Que estaba viendo? hice unos pasos, me puse al lado de ella y veo el Partenón!. Nada más ni nada menos que el mismísimo Partenón dándonos la bienvenida a Atenas. Yo lo miraba y no lo podía creer. A cientos de metros más arriba pero ya lo estábamos viendo. Mientras tanto yo seguía con los tickets del metro en mi mano. Osea que nos habíamos colado sin saberlo ni quererlo.
Comenzamos a caminar por una calle peatonal hacia abajo, por donde se encuentran muchos bares y restaurantes hasta llegar a la esquina. De ahí en más no sabíamos para qué lado quedaba nuestro hotel. Tomamos un mapa de los muchos que hay por las calles (son gratis) y mientras lo miramos un muchacho nos preguntó si necesitábamos ayuda, en inglés. Así muy amablemente nos indicó el camino al hotel. Pensamos que atento este muchacho, pero no sería solo este muchacho, la gente en Atenas es muy amable y servicial. No hubo un negocio que hayamos entrado y no nos hayan preguntado de donde veníamos y dándonos la bienvenida.
Luego de 3 cuadras en subida llegamos a nuestro hotel (Acropolis View) un hotel muy lindo, muy bien ubicado. Habitación doble con balcón con vista al Partenón E60.
Nos bañamos y siendo las 22 horas salimos a buscar un lugar donde cenar, caminamos por el camino que vinimos hasta que llegamos a la peatonal y de ahí escogimos un restaurante, nos sentamos al aire libre para poder ver la colina de la Acrópolis iluminada, (un espectáculo muy lindo), pero hacía un poco de frio y nos fuimos adentro. Como costumbre en todos los restaurantes y bares te sirven una botella o vasos grandes de agua. Esa agua se puede tomar tranquilamente, ya que poseen una buena calidad de agua potable. Osea que si no quieren pedir otra bebida pueden beber de esa agua. Esa noche pedimos unos soublakis de cerdo (muy tradicional de Grecia) y unos sándwiches de pollo. Tomamos aparte del agua, cervezas. Total de la cena unos 25E.
Luego de cenar ya estábamos muy cansados por haber viajado tantas horas, así que a descansar porque mañana sería movidito de día completo. Por más que nosotros ponemos los horarios porque no contratamos ninguna agencia ni excursión queríamos salir temprano.

Domingo 31: Atenas
Nos levantamos a desayunar, café con leche, y toda una mesas de frutas, yogures, panes, huevos, tostadas, jugos naturales para elegir.
Al salir del hotel solo hay que cruzar solo dos calles y te encuentras en el camino que sube a la Acrópolis. Subimos, fuimos a comprar el boleto turístico que contiene lugares para visitar como el Partenón, la Ágora Antigua con su museo, la Ágora Romana, el Templo de Zeus, Keramikos y el Teatro de Dionisio. Este boleto tiene un valor de 12E y puedes usarlo durante 4 días, con una entrada sola a cada uno de los lugares.
Como vimos mucha gente subiendo al Partenón por ser domingo, nos fuimos para otros lugares, como un mirador que hay cerca, desde ahí se puede ver toda la ciudad de Atenas y darte cuenta lo grande que es la ciudad. Bajamos de esa lomita y nos dirigimos a La Ágora Antigua, donde hay muchos edificios y estatuas y un templo muy parecido al Partenón pero más chico. Este es el Templo de Thission, que se encuentra muy bien mantenido, fotos de rigor y seguimos recorriendo. La mayoría de las estatuas están sin cabezas, por eso se me ocurrió ponerme detrás de una de ellas y asomar mi cabeza, pero sería una falta de respeto a la historia, y además pasar un papelón ante algunos de los cuidadores. Pero fue más fuerte que yo y cuando no había moros en la costa me subí a una y sacamos la foto rápido.
Luego entramos al museo que se encuentra dentro de este predio y volvimos por donde entramos hasta la entrada al Partenón. Ya era medio día y hacía un poco de calor, así que nos compramos unos sándwiches de salame con jugo y cerveza en el puesto que está frente de donde se sacan los tickets.
Había mucha gente y no sabíamos si entrar o dejarlo para otro día, pero como ya estábamos ahí, subimos. Primero pasas por el Odeón de Herodes y seguido a este el Teatro de Dionisio. Volviendo de estos lugares está el ingreso al Partenón. Entramos y vemos el imponente templo, pero muy deteriorado con el paso de los años, además del paso de conquistadores como los persas, que se encargaron de destruir gran parte de esta obra colosal. Hoy en día el Partenón se encuentra siendo restaurado, en su interior hay grúas, andamios y gente trabajando en su restauración. Luego de muchas fotos se hicieron las 15hs y ya cerraban. Se podía escuchar a los cuidadores sacando a la gente a los gritos y a algunos de mala manera. A nosotros nos quedó pendiente sacarle fotos y visitar el templo que está al lado del Partenón, el Templo de Atenea.
No nos quedó otra que salir y en vez de volver al hotel, caminamos para el lado opuesto, rodeando la colina de la Metrópolis, por donde se llega al barrio de Plaka, este barrio es muy vistoso por sus callecitas, artesanos y bares. Es una zona de mucha actividad nocturna, así que recorrimos sus callecitas y volvimos al hotel guiándonos con nuestro mapa, ya que estábamos en una zona nueva para nosotros.
Camino al hotel compramos una gaseosa en un minimarket y la llevamos para tomarla en la terraza del hotel, contemplando la Metrópolis iluminada (queda iluminada toda la noche)
Luego, nos bañamos y ya era un poco tarde, como las 23hs, para esa hora los restaurantes ya empiezan a cerrar, pero nos fuimos igual para ver que encontrábamos abierto para comer. Llegamos al centro y todos estaban cerrando, nos quedaba la opción de tomar el metro, por el que llegamos el día de ayer, que lo teníamos ahí nomás o volver al hotel con la panza vacía. Así que nos tomamos el metro rumbo a Plaka, nos bajamos en la próxima estación que se llama Syntagma. A esa hora no había nadie en las boleterías, así que pasamos gratis (otra vez). Subimos y estábamos en la plaza Syntagma, todavía había movimientos de negocios y gente. Pedimos dos Soublakis con coca y lo comimos en un banco de la plaza. Para cuando terminamos de comer, ya la cantidad de gente se había ido y los comercios empezaban a cerrar, eran como la 1 más o menos. Acto seguido lentamente empiezan a aparecer las criaturas de la noche, gente que pide, y otros con bebidas alcohólicas en sus manos y se nos sientan muy cerca de nosotros. Creo que es hora de partir, nos cruzamos a una heladería, pedimos unos yogures helados, los tomamos ahí y nos fuimos para la estación del metro para volver. Pero sorpresa, el metro que habíamos tomado era el último y ya no funcionaban más hasta las primeras horas del día. Se escuchó un "te dije que cerraban a la madrugada". Le preguntamos al que estaba cerrando los portones y nos dijo como volver caminando, ya que no era tan lejos. Y así lo hicimos, rodeamos toda la colina donde está la Acrópolis y llegamos al punto de partida, y de ahí, seguimos camino hasta nuestro hotel. Por esas calles no había ni un alma, pero todo muy tranquilo y seguro para caminar por ahí. Así nos dimos cuenta que si rodeamos la colina está Plaka y del otro lado, está el centro y nuestro hotel.
Final del primer día, muchas cosas conocidas y mucho cansancio. A Dormir...

Lunes 1: Cabo Sounion

Nos levantamos temprano, antes de las 9.30, porque hasta esa hora se servía el desayuno. La idea de ese día era conocer Cabo Sounion, al sur de Atenas. Fuimos a la oficina de turismo, que está sobre la calle peatonal llamada Dionissiou Areopagitou. Nos atienden y le preguntamos como llegar, nos dio un planito y los horarios en que pasan los colectivos. Uno de los horarios era a las 14.30 y a pocas cuadras de ahí, así que hicimos un poco de tiempo y nos fuimos hacia allá, para llegar pasamos por un barrio comercial, o lo era tiempo atrás, porque ahora solo quedan muchos locales con carteles de alquiler, y los que han quedado estaban liquidando sus mercaderías a bajos precios. Llegamos a la parada del colectivo que nos llevaría, en la avenida donde se encuentra el Arco de Adriano. Allí también esperaban una pareja de Finlandia con su pequeño hijo, nos pusimos a hablar con ellos parte en inglés y parte en español, ya que el muchacho hablaba algo de castellano. Cuando llegó el colectivo subimos, tendríamos más o menos una hora y media de viaje. Al salir de la ciudad va bordeando la costa, donde pueden verse muchas playas públicas y alguna privadas, barcos amarrados, restaurantes y casas muy lindas. Y a medida que va llegando comienza a subir una montaña viendo el mar desde lo alto. El lugar solo tiene el Templo de Poseidón (entrada 4E) y un bar con una linda vista al mar. A este lugar llegan muchos turistas, no solo por el Templo sino para ver el atardecer. Recorrimos el Templo, sacamos fotos, nos acercamos al acantilado y luego subimos al bar para tomar un café con unos tostados, mientras hacíamos tiempo hasta que caiga el sol, que se esconde cerca de las 20hs.
Volvimos a entrar al predio del Templo, buscamos un buen lugar para ver la caída del sol. Ya había bastante gente esperando el espectáculo del sol como una bola roja escondiéndose sobre el mar y montañas. En cuanto al Templo está bastante conservado, con sus clásicas columnas de mármol.
Llegadas las 20.30 salía el último colectivo a Atenas, lo tomamos junto con la pareja de finlandeses y seguimos charlando de nuestros destinos luego de Grecia. Bajamos en la misma parada donde subimos pasada las 22.30 horas, y como ya era tarde para ir al hotel, bañarse y regresar a cenar compramos en un local de comidas soulblakis (a esta altura ya era la comida oficial de las vacaciones) y lo llevamos al hotel para cenar junto con una Coca Cola (otra cosa que se convirtió en la bebida oficial de las vacaciones). Luego del baño y de la cena, a dormir, ya que al otro día partíamos hacia una de las tantas islas de Grecia. Ya teníamos reservado nuestro vuelo desde Argentina, que partía a las 10 de la mañana. Próximo destino: Santorini

Martes 2: Santorini
Nos despertamos temprano como siempre, cerca de las 7, preparamos las mochilas, porque las valijas las dejamos en el hotel, ya que el jueves volveríamos a alojarnos a la vuelta de Santorini, bajamos a desayunar, y eran ya las 8, hora de salir para el aeropuerto, ya que teníamos una hora de viaje. Pero nos demoramos más de la cuenta en el desayuno y salimos a las apuradas para no perder el avión. Bajamos a tomar el metro que lleva al aeropuerto a las 9. Estábamos con el tiempo justo, llegamos a la última parada, bajamos y cruzamos la calle corriendo para hacer el check in, llegamos a las 9:53 y el vuelo ya estaba cerrado, no podíamos subir por más que le hayamos suplicado. Nos dijeron que había otro vuelo pero recién a las 19 horas, así que pagamos una diferencia y nos volvimos para el centro para hacer tiempo. Voy a dejar en suspenso quién se demoró en el desayuno más de la cuenta. Tal vez lo divulgue en el último capítulo de este diario (para darle un poco de suspenso al relato). Otra vez en la estación Metrópolis, no sabíamos a donde ir y se nos ocurrió ir al museo, que se encuentra apenas saliendo de la estación.
Entramos al mismo, valor de la entrada, 5E, te hacen dejar los bolsos en un guardarropa y advierten que está prohibido tomar fotos en su interior. Hay muchos cuidadores dentro observando que se cumpla esta regla. A pesar de todo esto, sacamos algunas fotos, lógicamente sin flash. El museo cuenta con 3 pisos, muchas esculturas y partes originales de la Acrópolis. En uno de sus pisos encontramos como si fuera una réplica del Partenón, muy bien diseñado, en donde las columnas del edificio hacían como si fueran las del mismísimo Partenón, mostrando en las partes superiores como se veía hace siglos y mirando por el enorme ventanal de este piso, se ve en lo alto de la colina el verdadero. En la entrada al museo, se puede ver unas ruinas encontradas al edificar el edificio, estas se encuentran debajo del museo y se pueden observar por el piso transparente. Actualmente están trabajando para abrir al público en el futuro. Viendo esto se deduce que Atenas está construida en el mismo sitio donde tuvo lugar toda su historia. Salimos del museo, picamos algo liviano y partimos nuevamente al aeropuerto, esta vez con mucho más tiempo. Llegamos antes de las 18 horas, y las 19 estábamos volando hacia Santorini, en un viaje corto, de solo una hora.
Al llegar nos estaba esperando el transfer para llevarnos al hotel Leta (30E la noche), en pleno centro de Fira, que es la capital de la isla. El hotel es bastante antiguo, pero tiene un patio con pileta, habitaciones con tv y desayuno incluido. No llevamos mucha ropa de abrigo, grave error, ya que estaba haciendo mucho frio por la noche. Dejamos las mochilas y nos fuimos a recorrer el centro para buscar un lugar donde cenar. El centro es pequeño y hay muchos comercios, restaurantes y bares. Luego de ver los comercios, que están ubicados por la calle principal y también por las calles que la cruzan, que muchas son peatonales muy angostas y vistosas, buscamos un lugar donde cenar. Nos gustó una que estaba subiendo una escalera y tenía vista a la calle. Ya habían cerrado todas las ventanas del lugar, porque el viento soplaba fuerte y muy frio, la temperatura llegaba a unos 5 grados más o menos. Pedimos unos platos tradicionales, como la mousaka, que es lo que nosotros llamamos berenjena, con algunas especies de diversos sabores. Todo esto acompañado por un vino tinto griego. Valor de la cena, 27E. Luego de la cena volvimos al hotel, lo único que quedaba abierto a esa hora eran los pubs, que nos invitaban para tomar algún trago, pero ya estábamos muy cansados, no teníamos ropa de salida y hacía mucho frio. Otra vez en el hotel, ducha y a la cama.

Miércoles 3: Santorini/Oia
El miércoles nos recibió nublado y con lluvia, una verdadera pena, ya que veníamos a ver principalmente el atardecer, que se dice que es uno de los más lindos del mundo. Ante el clima adverso se nos ocurrió (mejor dicho se le ocurrió a Vale) alquilar un auto para recorrer la isla, ya que es pequeña, solo tiene unos 35 kilómetros de longitud. Por las misma calle del hotel hay varias agencias que alquilan autos, fuimos a la que nos recomendó el dueño del hotel. Nos dieron un Toyota, un plano de la isla y algunos lugares para visitar. Valor del alquiler por un día, 25E más 10E de combustible. Salimos para el Norte de la isla, donde se encontraban las playas más lindas, paramos en una de ellas, pero no pudimos bajar porque no paraba de llover. Las playas no tienen arena, son de piedras, la mayoría volcánicas. Ya que la isla es la ladera de un volcán que hizo erupción miles de años atrás, dejando a la isla una forma de medialuna. Como seguí lloviendo seguimos recorriendo la costa y llegamos una playa muy linda junto a una montaña muy alta. Ya casi ni llovía, bajamos, sacamos unas fotos en la playa con el mar de fondo, recogimos unas piedras de recuerdo y volvimos al auto para partir para el otro lado de la isla, en dirección a Oia. Oia es el pueblito famoso en todas las fotos de Grecia, que se caracteriza por sus casitas blancas y cúpulas azules, todas en la ladera de la montaña con vista al mar. Ahí está el espectáculo del amanecer, que todos los turista llegan para ver. El lugar es muy tranquilo y tiene unas vistas hermosas. Sacamos muchísimas fotos. El día comenzaba a cambiar, las nubes se alejaban y el sol apareció. El tiempo cambio como por arte de magia. Se puede bajar por las callecitas, por medio de escaleras, en donde seguíamos sacando fotos. En una de las tomas dejamos la cámara apoyada en una pared bajita para hacernos una auto foto, con tal mala suerte que el viento hizo que se cayera, primero al suelo y luego siguió rodando por un techo hasta que terminó varios metros abajo. De inmediato salté por sobre los techos y patios de las casas para recoger la cámara, sabiendo que sería imposible que sobreviva a tal golpe. Lógicamente, se rompió, pero por suerte las fotos no se habían borrado de la memoria. No nos quedaba otra que conseguir una nueva. Preguntamos si había algún local de fotografías por la zona y nos dijeron solo hay uno. Hacia allí fuimos, le preguntamos si la podía arreglar, y nos dijo que eso demora unos días. Tampoco tenía otra cámara para vender.
Habíamos viajado tan lejos para ver el atardecer y no lo podríamos fotografiar, una pena. Ya eran más de las 5 de la tarde y el sol comenzaba a bajar. No nos quedaba otra que volver a Fira, para comprar la cámara. Volvimos al auto, buscamos un local de artículos electrónicos y fotografías y pudimos comprar una similar, a 130E. Con juguete nuevo, salimos otra vez para Oia, llegamos con suficiente tiempo para ver el atardecer. A medida que va bajando el sol, se ve que todos los turistas empiezan a caminar a la parte más alta de la isla para tener la mejor vista. Llegamos y todavía faltaba aproximadamente una hora para que el sol se esconda. Comenzaba a bajar la temperatura también y también había mucho viento. Pero todo esto vale la pena soportarlo, ya que el atardecer es maravilloso, cuando el sol se empieza a esconder, cambia todo el paisaje de color y se puede ver a simple vista el sol, cual bola de fuego tocando el mar. Muchas fotos, muchas parejas, la verdad todo muy romántico. Si alguien tiene alguna propuesta para su pareja, sin dudas este es el lugar y el momento...
Siendo las 20.30, se empiezan a encender las luces de la ciudad, otro espectáculo muy bonito, pero ya teníamos que regresar, porque debíamos entregar el auto a las 21 horas, y así lo hicimos, faltando apenas unos minutos para esa hora. Vuelta al hotel, baño y salida a cenar. Volvimos a donde cenamos la noche anterior, ya que nos gustó la atención de la gente del lugar. Quisimos pedir una entrada de rabas, pero no sabíamos como se nombraban en inglés y el mozo tampoco nos entendió, así que pedimos unas papas fritas de entrada, plato principal de carnes con diversas especias y postres helados. La verdad teníamos mucho hambre porque no habíamos comido al mediodía. Fin de Santorini, al otro día volvíamos a Atenas por la mañana.

Jueves 4: Atenas
Desayuno en el hotel, a las 10 nos llevó el transfer al aeropuerto y luego de otro viaje cortito volvimos a Atenas. El día estaba muy lindo, así que decidimos aprovecharlo e ir directamente a la playa. Salimos del aeropuerto y en vez de tomar el metro, tomamos un autobús, que pasa por las playas. Es el colectivo número 96, con un valor de 5E. Al cabo de una hora más o menos llegamos a la zona de las playas, la mayoría públicas. Es una zona con edificios y casas muy linda, donde también hay muchas embarcaciones y restaurantes.
Nos quedamos en una playa en donde no había casi nadie de gente, muy tranquilo. Las playas tiene arena y bastante piedras también. El agua del mar tiene un color azul muy particular. Nos cambiamos en un cuartito de madera muy chiquito destinado para eso, nos pusimos las mallas y nos tiramos un rato en el sol, porque había mucho viento como para meterse de una. Por supuesto fotos y traté de meterme, pero me arrepentí por la temperatura del agua y porque no teníamos toallas.
Apenas se sale de la playa están las vías de un tren eléctrico que pasa con una frecuencia de pocos minutos. Nos dirigimos a la estación próxima, sacamos los boletos por 1.50E cada uno y vimos en el mapa que hay en la misma estación, que nos dejaba en el centro. Nos bajamos en una estación antes que la nuestra, recorrimos la plaza y vimos que hay un Mc Donald. Siendo las 17 horas entramos casi corriendo y nos pedimos dos Big Mac, precio total 12E.
Con el estómago lleno, nada mejor que caminar para hacer la digestión. Nos fuimos caminando hasta la plaza Syntagma, unas pocas cuadras. Estaba llena de gente y desde esa plaza comienzan varias peatonales llenas de negocios, la mayoría de ropa. No hubo una vidriera de zapatos y carteras en que no hayamos parado. Seguimos caminando y viendo negocios hasta llegar nuevamente al hotel, para bañarnos y al rato salir a cenar. Fin de un largo día

Viernes 5:
Aprovechamos este día para dormir un rato más, ya que nos veníamos levantando muy temprano todos los días. No nos quedaban muchos lugares por recorrer en Atenas, así que se nos ocurrió volver al Partenón, con más tiempo, ya que luego del 1ro. De abril cambian el horario de cierre (lo extienden hasta las 19 hs.) Para entrar tuvimos que pagar nuevamente los 12E cada uno, ya que no tiene una entrada única (está incluida con los otros parques). Este día había menos gente, estaba más tranquilo que el domingo pasado, por eso aprovechamos a sacar fotos sin que salga tanta gente en el medio o de fondo. También pudimos ver con mucho más tiempo el templo de la diosa Atenea, a pocos metros del Partenón. Este es el templo que se ve en todas la fotos de internet o en los libros de historia, donde hay estatuas de las sacerdotisas sosteniendo el techo de un balcón del templo, en realidad son copias (las verdaderas están en el museo, actualmente restaurándose a la vista del público). También aproveché para sacarme unas fotos con la camiseta del club que soy hincha (Rosario Central), a pedido de mis amigos y por costumbre mía. Las últimas fotos de la acrópolis nos la sacaron una pareja de japoneses que se ofrecieron para que salgamos juntos, luego de vernos sacándonos auto fotos. Consejo de viajero, si quieren que les tomen una buena foto, pídanle a japoneses, son los mejores fotógrafos). Última vuelta por la Acrópolis y salimos. Bajamos hasta la calle peatonal y seguimos hasta un parque grande, a pocos metros. Dentro de este parque, que tiene mucho verde, podemos ver la prisión de Sócrates, en la que estuvo detenido el filósofo, las antiguas paredes que rodeaban la ciudad, y el observatorio astronómico a Atenas. Y subiendo hay una colina en la que se encuentra el monumento de Filopapo en lo más alto, además de tener otra vista aérea de la ciudad. Subiendo esta colina podemos ver la cantidad de árboles olivos. También podemos ver desde la cima La Acrópolis.
Bajamos y nos fuimos caminando hasta Plaka para comer algo y de paso seguir viendo los negocios, hasta comenzó a anochecer. Última noche en Atenas, nos fuimos a cenar a un restaurante, pedimos pastas, acompañadas por un vino griego. Vuelta al hotel para acomodar un poco las valijas, ya que al otro día teníamos vuelo para Egipto.

Sábado 6:
Nos levantamos a desayunar, hicimos el check out del hotel, dejamos las valijas y salimos comprar algunos regalitos para llevar. Luego tomamos algo en un bar para hacer un poco de tiempo, ya que el vuelo hacia nuestro segundo objetivo salía a las 17 hs. Esta vez no podíamos llegar tarde, así que salimos 3 horas antes hacia el aeropuerto. Nos fuimos de la misma manera en que vinimos, en metro, a diferencia que esta vez marcamos el boleto en la entrada al metro, usando el mismo que el primer día no marcamos. Llegamos con las 2 horas necesarias para hacer todos los trámites necesarios para el vuelo con tiempo.
Embarcamos y en dos horas y media estaríamos en El Cairo.
Que decir de Atenas como conclusión? Una ciudad muy bonita, con mucha historia, con gente muy amable que sabe tratar al turista. Nos llevamos la mejor impresión de Atenas, muy recomendable. Ojala algún día podamos volver.
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