InicioApuntes Y MonografiasEl Plan Austral, Hiperinflación 1989 Gobierno de Alfonsín

El Plan Austral, Hiperinflación 1989 Gobierno de Alfonsín

La última década del siglo XX se vio precedida, en la Argentina, por años atravesados por una crisis política y económica, que dejaría otro país, con amplia fragmentación social, quizás una de las más duras de su historia; un tiempo preliminar que iba anticipando un futuro quiebre institucional, éste daría después del año 2000. El Plan Austral. La hiperinflación. Las elecciones de 1989. El gobierno radical se esforzó por afianzar las normas de vida democrática, por fomentar el pluralismo, la libertad de expresión, la autonomía de las universidades y la independencia de los poderes del Estado. En 1985, mediante un referéndum popular no vinculante, la ciudadanía se pronunció por abrumadora mayoría en favor de un acuerdo pacífico con Chile en el problema del Beagle. Los argentinos también dieron la bienvenida a las leyes de divorcio y de patria potestad compartida. En cambio, no mostraron interés por las propuestas de reformar la Constitución y de trasladar la Capital Federal al Sur del país. El primer proyecto, concebido con la idea de habilitar su reelección, reflejó las intenciones de Raúl Alfonsín de fundar un «tercer movimiento histórico». Bernardo Grinspun, primer ministro de Economía de la gestión alfonsinista, trató de reactivar la economía y de detener la inflación con métodos ortodoxos. Con el propósito de ayudar a las familias más pobres, se estableció el Programa Alimentario Nacional (PAN), que funcionó hasta 1989. Las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la obtención de créditos implicaron la aplicación de un ajuste monetario intolerable. En diciembre de 1984 el índice de precios aumentó el 20 por ciento; en febrero de 1985 Juan Vital Sourrouille reemplazó a Grinspun y, en junio, el nuevo ministro lanzó el Plan Austral. Este programa, entre otras cosas, decidió el cambio de moneda, diseñó un mecanismo desindexatorio y afirmó el compromiso de no volver a emitir para financiar el déficit fiscal. El Plan Austral contenía cinco puntos fundamentales: 1. El congelamiento de los precios, de las tarifas de los servicios públicos y de los salarios al día 12 de junio de 1985. En el caso de las tarifas de los servicios públicos, se realizó un fuerte reajuste antes del congelamiento. 2. La reducción de las tasas de interés a niveles más bajos respecto de las existentes en ese momento. Así, las tasas para depósitos se redujeron del 28 % al 4 %, mientras que para los préstamos la reducción fue del 30 % al 6 %. 3. La implementación de una política monetaria y fiscal más severa y restrictiva (mayor control del gasto público y de la circulación monetaria). 4. La devaluación del peso en forma simultánea al incremento de las retenciones a las exportaciones (es decir, el gobierno se apropió de las ganancias de la devaluación). De este modo, el tipo de cambio fue fijado a razón de 80 centavos de austral por dólar, y se procedió a su congelamiento. 5. El cambio de la moneda: la eliminación de los anteriores pesos y su reemplazo por el austral. Uno de los problemas que provocó el cambio de la moneda era que existían contratos firmados con anterioridad al lanzamiento del Plan, con cláusulas de indexación automática fijadas sobre la base de las tasas de inflación previas al congelamiento. Mantener esas cláusulas hubiera implicado la transferencia de ingresos a favor de acreedores, contratistas y locatarios, en tanto los deudores deberían seguir pagando como si la inflación mantuviera el mismo ritmo. Ante este problema se resolvió la creación de una nueva moneda: el austral. De este modo, todos los pago? a término existentes por contrato debían ser convenidos a la nueva moneda pero siguiendo una regla de depreciación (denominada "desagio" que iba reduciendo progresivamente el valor del viejo peso en relación con el austral. El Plan Austral funcionó durante el resto del año, pero las metas acordadas con el FMI causaron serios desequilibrios en el presupuesto sólo en lo concerniente al pago de los intereses de una deuda externa abismal. Resultó imposible controlar el gasto de las provincias (la mayoría en manos peronistas) y de las empresas públicas. La gestión económica también se vio entorpecida por la oposición de los oligopolios, los monopolios y el sindicalismo. El Senado vetó una ley que buscaba democratizar el movimiento obrero y liberarlo de su estructura corporativista. La CGT, que durante la dictadura militar había estado dividida en dos ramas, se unificó bajo el liderazgo de su secretario general, el dirigente cervecero Saúl Ubaldini, y ejerció presión desestabilizadora a través de catorce paros generales y otras tantas movilizaciones. El mercado internacional no favoreció los ingresos del Tesoro, debido a la brusca caída de los precios de granos y oleaginosas en 1986 y 1987. A partir del 1987, el gobierno radical vio significativamente ¡imitada su capacidad de acción. A las sublevaciones militares de enero y diciembre de 1988, que acentuaron la capacita: de presión de las Fuerzas Armadas, se agregó el triunfo electoral justicialista de 1987 (que quitó al radicalismo el control del Parlamento y de los gobiernos de varias provincias inflación y la oposición de los sindicatos. En efecto, la cada vez más aguda crisis económica fortaleció a los sindicalistas de la CGT, que presionaron al gobierno con marchas y huelgas generales para conseguir aumentos en los salarios, y llegaron incluso a reclamar la renuncia del Presidente. En agosto de 1988 se lanzó el llamado Plan Primavera que no trajo alivio alguno. Una severa sequía veraniega restringió la alimentación eléctrica en todo el país y, en consecuencia, afectó la actividad industrial y causó malestar en la población. El plan Primavera En agosto de 1988, el plan Austral estaba agotado, por lo cual el gobierno lanzó el plan Primavera. El nuevo plan económico impulsaba la apertura de la economía y la privatización de empresas estatales, un punto que fue duramente atacado por el justicialismo en ambas Cámaras. El gobierno, en medio de la campaña electoral y limitado en su acción política, pudo sostener la propuesta económica, Careció de respaldo: tuvo la decidida oposición del sector rural y escaso apoyo de los sectores industriales. En pocas semanas, el plan había fracasado. En febrero de 1989, en medio de un clima de ebullición político y social, el gobierno dispuso una devaluación de la moneda. Esta medida produjo un alza de precios que se fue acelerando -hasta producir hiperinflación. Los precios, que en enero se habían incrementado en un 9.: en mayo treparon hasta el 80% y la cotización del dólar se octuplicó. En febrero de 1989 el dólar subió un 25 por ciento y el mercado empezó a descontrolarse. En medio de sucesivos feriados bancarios, la gente corría a comprar billetes de la divisa norteamericana que, en marzo, trepó a los 31 australes, con un índice de inflación del 17 por ciento. A fin de mes, Juan Carlos Pugliese reemplazó a Sourrouille; a la semana el dólar llegó a los cincuenta australes y más adelante -en el marco de un mercado cambiario libre y único- aumentó a noventa. En un escenario de remarcaciones de precios casi diarias y de desabastecimiento, la inflación de abril fue del 33,4 por ciento. Las elecciones presidenciales del 14 de mayo dieron la victoria al binomio justicialista, Carlos Saúl Menem-Eduardo Duhalde, que obtuvo el 49 por ciento de los sufragios. El candidato radical cordobés Eduardo Angeloz ocupó el segundo lugar con el 37 por ciento, y la Unión del Centro. "Normales son considerados los sueldos de los seres humanos y el valor de los alimentos en las vísperas de la estampida del dólar. El presidente de la República cobra 890 dólares y cumple decorosamente su papel. El jefe de Redacción del periódico vespertino La Razón, Jorge Azpitarte, gana casi 4.000 dólares y se lo ve satisfecho. Sergio Frenkel, empleado jerarquizado de Christian Dior, recibe 800 dólares, llena el tanque de su Renault 12 modelo 79 y todavía cree en el país. Juan Leyrado, uno de los mejores actores de la Argentina, actúa para mantener a su numerosa familia y nada perturba su paz interior; se prepara para ser admirado por su papel de Juan Tenorio en El Burlador de Sevilla. El albañil Nicolás Laguna se lleva 150 dólares por quincena y con eso alimenta a cuatro y se da el gusto de invitar al cine a su compañera. La pintora Verónica Ferreyra acaba de perder su puesto de trabajo como recepcionista, pero sus ahorros le permiten aislarse del mundo exterior para pintar. El kilogramo de acelga cuesta 3 australes. La batata 6. La lechuga 23. La papa 3,80. El tomate 9. La manzana 18. La docena de huevos 14. El kilo de pollo 27. El de asado 24. El de paleta 30 y el de lomo 32. La leche condensada Nestlé 23. Las Cerealitas de Gánale 6. Las tabletas de aspirina Fecofar, 20. El té de boldo de Arceli 21,40. El Cal-C-Vita, 20,88. La inflación de enero apenas pasa el 8 %. La canasta familiar se calcula en 10 mil australes. Al final de la tragedia del dólar, cuyo responsable principal pero no exclusivo es el gobierno, nada ni nadie serán los mismos. La inflación de julio alcanzará el 196 %, para convertirse en la más alta de toda la historia argentina. La canasta familiar se ubicará en 200 mil australes, aunque millones de argentinos no ganarán ni la mitad. Alfonsín cobrará 200 australes antes de renunciar anticipadamente y después de admitir su incapacidad para tomar decisiones. Azpitarte huirá despavorido de La Razón ya que la empresa no podrá garantizarle el pago de 800 dólares. Frenkel se desesperará al recibir 200, rematará su coche y emigrará a España. Leyrado venderá su casa, pasará algunos días del invierno en la cama, tapado hasta la cabeza, atacado de angustia frente a la realidad de un país angustiante. Laguna encontrará una nueva ocupación: saqueador de supermercados. Ferreyra saldrá de vez en cuando a comprar lo necesario para sobrevivir y regresará cargada de impotencia y con la bolsa casi vacía. El kilogramo de acelga costará 60 australes. La batata 150. La lechuga 200. La papa 199. El tomate 240. La manzana 220, La docena de huevos 560. El pollo 580. El asado 820. La paleta 950 y el lomo 1.500 australes. La leche condensada Nestlé aumentará el 2.800 %. La Cerealitas el 2.900 %. La aspirina será pagada 951 australes. El té de boldo 876, Y el Cal-C-Vita, 960." Fuente Consultada: Luis Majul. ¿Por qué cayó Alfonsín? El nuevo terrorismo económico, Buenos Aires, Sudamericana, 1990.
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