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Adios para Siempre, La Muerte de Belcebu

Musica link: http://www.youtube.com/watch?v=wfvbvmwZmdk Adios para Siempre, La Muerte de Belcebu "Escribo esta nota para dar los motivos de mi autodestrucción. Si leen esto, ya estaré muerto." Esas eran las primeras oraciones de la carta que escribió Belcebú. Pasaron varios años desde que él se hizo Emperador, unos 51 años para ser exactos. El tenía ya la edad de 58 años en el momento de escribir esto. Había cambiado mucho a diferencia de cuando era joven. Obtuvo un cuerpo más alto, pero conservando la mórbida y extrema delgadez de siempre, ya no usaba anteojos, tenía el pelo más largo y canoso, bigote ancho y barba larga igual de canosas, cuerpo cubierto de arrugas que no hacían más que empeorar su apariencia más de la que ya estaba desde que nació. Algo más destacable, era que no solo su cuerpo reproducía el triple de moscas que cuando era más joven, sino que algunas de esas moscas nacían con deformidad y, al paso de los días, crecía de forma espeluznante, alcanzando medio metro de largo. El se encontraba, muerto, en una habitación pequeña en su imperio, situado al lado del Reino Changeling. El Señor de las Moscas cuando construyo aquel imperio, lo hizo para quedarse. "He cruzado por infinitas situaciones durante mi agobiante y penosa vida. Planes para la destrucción del Cielo; ayudar a Chrysalis a planear su conquista de Equestria, lo cual esta de mas decir que nunca lo logro; manejar mi imperio; etc. También me han ocurrido cosas interesantes, como mi amor perdido por la Reina Chrysalis, que con el tiempo, ese amor se fue desvaneciendo; pensé que a ella no le importe en lo absoluto, ni yo ni los sentimientos que tenia para ofrecerle, pero desde que le confesé que ya no sentía afecto por ella, se empezó a comportar de manera muy distinta conmigo desde entonces, se hizo menos agresiva, más calmada, cosas que nunca me imagine de ella. Es como si se arrepintiera de algo, pero no estoy seguro, todo el que lea esta carta puede sacar sus conclusiones al respecto. Otra cosa interesante, es ver a mis superiores convirtiéndose poco a poco en mis compañeros. Satanás, Lucifer, Leviatán y Asmodeo siempre me presionaban de niño, causándome estrés a muy corta edad. Pero al paso del tiempo, me les fui igualando, ellos pasaron de ser mis jefes a ser mis compañeros. Lo más sorprendente de todo fue la amistad que logre con Leviatán, porque de los 4, el era quien menos paciencia y confianza me tenía cuando yo era solo un niño. Mi vida sexual tal vez sea lo más decadente de mí. Nunca tuve novia, ni mucho menos esposa. Nunca hice el amor con una señorita de mi edad. Cadáveres o niñas eran mis únicos desahogos, pero nunca nada que entre dentro de los términos "normales" según lo indican los ponis "normales". Durante el transcurso de mi vida, nunca supe lo que era estar realmente vivo. Los demonios no lo sabemos, siempre vivimos en lo oscuro, en lo aburrido, en lo depresivo, causando una sensación profunda de muerte, haciéndonos sentir eso, como si fuéramos muertos. Si se preguntan porque escribo esto, es porque estoy muy reflexivo últimamente. Y seguramente se estarán salteando los párrafos para que les diga de una condenada vez el motivo de mi suicidio, así que aquí va: Muerto me pondré en contacto con la Luna, y así seré finalmente feliz. ¿Ya dije que estuve muy reflexivo últimamente? Bueno, durante mis meditaciones, me parcate de que nunca he tenido una vida feliz. Siempre vivo atormentado de malos recuerdos, desgracias, con depresión, a falta de cariño, y esas desvirtúes. Y no es bueno para mi seguir con tan decadente vida, y al morir, podre descansar en paz con mi unico amor que, a deferencia de la Reina Chrysalis, este ha durado hasta estos días: la Luna. Si bien todas las noches tengo pesadillas, cuando no las tengo, sueño con la Luna. Siento que me necesita, escucho su voz, me seduce, me atrae, pero cuando floto hacia ella, el sueño acaba. Tal vez, solo tal vez, si muero, flotare hasta llegar a ella, y estar en paz al fin. Solo pido eso: Morir, ascender, encontrarme con mi amada Luna, y quedarme con ella por toda la eternidad. Por eso, ya nada tiene significado para mí. Muchas cosas fueron de importancia, eso seguro; pero ninguna llega al nivel de poder estar en contacto con la Luna de una vez por todas. En fin, le dejo mi puesto de Quinto Emperador a Ukobac, ya que el siempre fue mi fiel aliado más cercado, y no pienso en nadie más que él en cuanto a remplazarme. No se preocupen por mis moscas, las mate a todas yo mismo, y me inyecte una droga que evita que mi cuerpo siga produciendo moscas, incluso después de morir. Mis padres murieron hace mucho, solo tenía de familia a mi hermano, Belial, el cual nunca le deje gozar los privilegios que disfruta un familiar de una personalidad importante del infierno, en este caso, yo. Díganle a mi hermano esto solamente, que estoy muerto, y que si antes no le prestaba mucha atención, ahora no lo hare para nada. Ahora el está solo, más que antes. Díganle a la Reina Chrysalis que, a causa de mi muerte, el trato entre su reino y mi imperio se rompe. Ahora está sola con su ejército. También díganle que, aunque yo ya no estuviese enamorado de ella, aun así siempre la estime, y siempre me pareció la yegua más perfecta y hermosa que haya visto en mi miserable vida. ¡Oh, Diablos! Me acuerdo cuando era joven, su mirada penetraba en mi corazón provocando una pequeña luz entre mis tormentos internos. En fin, además díganle que me disculpo por todas las "pasadas de mano" que cometí al frente suyo cuando era joven, yo era solo un adolescente excitado el 99% del tiempo. Díganle también que no se a donde terminara ella después de todo, pero sea lo que sea, espero que sea positivo para ella y sus tropas. En cuanto a mis queridos demonios que viven conmigo: regresen al Infierno, y dejen este Imperio Infernal en Tierra abandonado, como un recuerdo, como un obsequio a los changelings que viven al lado. Y sin nada más que decir, me despido. Y no se preocupen por mí, moriré feliz. La muerte me lleva, y en la Luna me deja. Donde seré feliz de una vez por todas, para toda la eternidad. Se despiede Belcebu, El Señor de las Moscas. Cuya vida no tiene nada de envidiable. Adios para siempre." Belcebu se encontraba con un enorme hueco en el cráneo, producto de una bala de escopeta que uso para suicidarse, introduciendo el cañón en su boca. Al lado del cadáver, se encontraba esta nota, manchada de sangre. Horas después, cuando un par de demonios encontraron el cadáver, no podían creer tan increíble acontecimiento: El Emperador, muerto. Todo fue sorprendente. El cadáver, la carta, los manchones de sangre, la escopeta, los cartuchos de bala, la jeringa goteando liquito, el cerebro sobresaliéndose del cráneo; pero lo más sorprendente de todo, algo que nunca podrán borrar de sus mentes aquel par de demonios: La gran sonrisa tiesa y enfermiza que mantenía el cadáver. Fin. link: http://www.youtube.com/watch?v=6Kg1HwrSDVo
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