¿Por qué la luna se ve tan grande en el horizonte?
Si ha visto alguna vez cómo se levanta la luna sobre el horizonte, con una apariencia enorme y amenazadoramente cercana, entonces usted ha sido víctima de la famosa ilusión lunar. Muy persuasiva, pero una ilusión al fin y al cabo.
Que ¿cómo funciona eso? ¡Buena pregunta! Pasen y vean.
Uno de mis efectos favoritos es la ilusión de Ponzo. Seguro que ya lo conoces: el caso más simple se hace con dos líneas cortas horizontales, una encima de la otra, ubicadas entre dos líneas oblicuas casi verticales. La línea superior parece más larga que la línea inferior, aunque tengan la misma longitud.
Esta ilusión funciona debido a que nuestros cerebros son un poco influenciables. Las líneas inclinadas nos hacen pensar que cualquier cosa cerca de la cima está más lejos, las líneas fuerzan a nuestro cerebro a creer que esas líneas no son paralelas, sino que retroceden en la distancia (como las vías del ferrocarril). Las dos líneas horizontales, físicamente, son de la misma longitud, pero nuestro cerebro piensa que la que está arriba está más lejos. Si está más lejos, nuestro cerebro se dice a sí mismo, esta línea debe ser más grande que la inferior. Y así lo percibimos (todo un error de perspectiva).
He aquí buen ejemplo de la ilusión de Ponzo:
Mirad la imagen de la izquierda. La línea roja vertical de la derecha es mucho más larga que la de la izquierda, ¿no es cierto? Al menos parece casi el doble. Es una percepción muy poderosa.
Bueno, pues de nuevo no es como parece. En la imagen de la derecha, corté las dos líneas rojas y las puse una al lado de la otra. Son casi de la misma longitud.
Esto es un gran ejemplo, ya que utiliza una imagen de la vida real. Puedes ver los cuadros de la pared cada vez más pequeños con la distancia, y su disposición horizontal con los límites entre ellos, lo que fuerza a tu cerebro a ver la línea de la derecha más lejana.
Esta ilusión funciona todo el tiempo ... incluso cuando la Luna está en aumento. La ilusión lunar se debe en parte a este mismo efecto, pero extrañamente, también es necesario entender cómo percibimos el cielo.
Si te preguntara de qué forma es el cielo que está por encima de tu cabeza, probablemente responderías, como "un hemisferio". Pero, en realidad, casi todo el mundo lo percibe como un cuenco invertido, aplanado en la parte superior. Pongámoslo de esta manera: si el cielo fuera un hemisferio por encima tuya, tú dirías que el horizonte está tan lejos como el cenit. Pero, de hecho, la mayoría de la gente percibe el horizonte, como mucho más lejos que el punto que está directamente sobre sus cabezas; prueba tras prueba lo han demostrado. Esto no es demasiado sorprendente, piensa en un día nublado. Las nubes están quizá a más de dos o tres kilómetros sobre tu cabeza, pero cerca del horizonte parecen estar a 100 kilómetros de distancia.
¿A dónde quiero llegar con esto? Cuando la Luna está en el horizonte, el cerebro piensa que está muy lejos, mucho más lejos que cuando está arriba. Así que de nuevo caemos en la ilusión de Ponzo: el cerebro ve la Luna de apariencia enorme. Dicha ilusión también funciona con el Sol. De hecho, hace años vi como Orión se levantaba sobre un estacionamiento, y parecía ocupar la mitad del cielo. Es una ilusión muy poderosa.
Por extraño que parezca, cuando la Luna está en el horizonte, en realidad, está más lejos que cuando está arriba. No por mucho, sólo unos pocos miles de kilómetros (en comparación con distancia total de la Luna de unos 400.000 kilómetros).
El tipo situado en la parte superior del diagrama de la Tierra ve la Luna sobre el horizonte, y el del lado la ve justo arriba. Las distancias no son las mismas: la Luna está más cerca del hombre que la ve sobre su cabeza (en una cantidad aproximada al radio de la Tierra). Esto no es una ilusión. Esto es ciencia.
Así que la ilusión lunar es sólo eso. No es que el aire actúa como una lente, o que el primer plano de los objetos hace que parezca grande en comparación, no, se trata solamente de nuestra manera de percibir la forma del cielo, junto con la conocida ilusión de Ponzo.
Esto es una metáfora de cómo funciona la ciencia. La ciencia coge algo que percibimos como real y lo descompone, nos demuestra que es una ilusión interesante, pero decididamente irreal. Exacto, esto es hacer ciencia. No sólo nos ayuda a entender mejor el mundo, sino también a verlo de un modo más fresco.