El atentado contra Sarmiento
A las 9 de la noche del 23 de octubre de 1873, Sarmiento salió de su domicilio en un carruaje.
Al cruzar la calle Corrientes, dos sujetos hicieron fuego.
El cochero apuró a los caballos. Sarmiento -que por ser sordo no había oído los disparos- recién se enteró ahí de que habían atentado contra su vida.
Los criminales fueron los hermanos Guerri en complicidad con Aquiles Sesabrugo, por dinero recibido de Carlos Querencio, a cuya cabeza Sarmiento había planeado ponerle precio conjuntamente con la de su hermano Mariano y las de otros partidarios de Ricardo López Jordán.
El magnicidio fracasó porque los delincuentes habían cargado en exceso sus trabucos, uno de los cuales les reventó en la mano.
El análisis químico efectuado después reveló que las balas estaban envenenadas con sublimado corrosivo y los puñales con sulfato de estricnina.
El atentado contra Roca
El 10 de enero de 1886 Roca, acompañado de sus ministros, generales, almirantes y altos funcionarios, se dirigió a pie desde la Casa Rosada al Congreso.
En el portal del edificio, un individuo se separó del público y se abalanzó sobre el Presidente golpeándolo en la cabeza con una piedra.
El agresor, Ignacio Monges, intentó repetir el golpe, pero los acompañantes más próximos al Presidente, entre los que se encontraba Carlos Pellegrini, ministro de Guerra y Marina, lo sujetaron y lo entregaron a la policía.
Roca ingresó al recinto, y después de que el ministro de Justicia e Instrucción Pública, Eduardo Wilde, le vendó la herida, ocupó el sitial de la presidencia e inauguró el período parlamentario.
El atentado contra Yrigoyen
Al mediodía del 24 de diciembre de 1929 Yrigoyen salió de su domicilio para dirigirse a la Casa de Gobierno en el automóvil oficial.
conducía un policía y a su lado viajaba un comisario. un sujeto saltó desde un zaguán hasta la acera y luego hacia el coche presidencial empuñando un revólver e hizo fuego, fracasando en su intento.
Los policías que van en el coche de custodia acribillan a balazos al asesino y llevan su cuerpo a la comisaría.
Yrigoyen, tiempo después, llega a la comisaría, contempla el cadáver del criminal y lamenta su muerte. Luego concurre al hospital donde están heridos los dos policías que lo acompañaban, y de allí se dirige a la Casa Rosada.
A las 9 de la noche del 23 de octubre de 1873, Sarmiento salió de su domicilio en un carruaje.
Al cruzar la calle Corrientes, dos sujetos hicieron fuego.
El cochero apuró a los caballos. Sarmiento -que por ser sordo no había oído los disparos- recién se enteró ahí de que habían atentado contra su vida.
Los criminales fueron los hermanos Guerri en complicidad con Aquiles Sesabrugo, por dinero recibido de Carlos Querencio, a cuya cabeza Sarmiento había planeado ponerle precio conjuntamente con la de su hermano Mariano y las de otros partidarios de Ricardo López Jordán.
El magnicidio fracasó porque los delincuentes habían cargado en exceso sus trabucos, uno de los cuales les reventó en la mano.
El análisis químico efectuado después reveló que las balas estaban envenenadas con sublimado corrosivo y los puñales con sulfato de estricnina.
El atentado contra Roca
El 10 de enero de 1886 Roca, acompañado de sus ministros, generales, almirantes y altos funcionarios, se dirigió a pie desde la Casa Rosada al Congreso.
En el portal del edificio, un individuo se separó del público y se abalanzó sobre el Presidente golpeándolo en la cabeza con una piedra.
El agresor, Ignacio Monges, intentó repetir el golpe, pero los acompañantes más próximos al Presidente, entre los que se encontraba Carlos Pellegrini, ministro de Guerra y Marina, lo sujetaron y lo entregaron a la policía.
Roca ingresó al recinto, y después de que el ministro de Justicia e Instrucción Pública, Eduardo Wilde, le vendó la herida, ocupó el sitial de la presidencia e inauguró el período parlamentario.
El atentado contra Yrigoyen
Al mediodía del 24 de diciembre de 1929 Yrigoyen salió de su domicilio para dirigirse a la Casa de Gobierno en el automóvil oficial.
conducía un policía y a su lado viajaba un comisario. un sujeto saltó desde un zaguán hasta la acera y luego hacia el coche presidencial empuñando un revólver e hizo fuego, fracasando en su intento.
Los policías que van en el coche de custodia acribillan a balazos al asesino y llevan su cuerpo a la comisaría.
Yrigoyen, tiempo después, llega a la comisaría, contempla el cadáver del criminal y lamenta su muerte. Luego concurre al hospital donde están heridos los dos policías que lo acompañaban, y de allí se dirige a la Casa Rosada.