Todavía no pasaron 30 años de la idea que permitió el desarrollo de impresoras tridimensionales. El hilo que unió la teoría —fabricar objetos previamente conceptualizados en una computadora— a la práctica —construir la tecnología de impresión para construir tales piezas— era de lo más prometedor. Imagínenselo. Hay miles de diseñadores industriales, decoradores, arquitectos y matriceros que, para plasmar velozmente un artefacto macizo y complejo, no se arreglan con un gráfico en 3D impreso sobre una superficie unidimensional.
Necesitan una herramienta más sofisticada. ¿Cuán ancha debe ser la base de una jarra para garantizar su sustentabilidad? ¿Cómo encastra un tornillo con otra pieza? ¿Cómo evaluar, sin sostenerlo en la mano, la comodidad de un cepillo de dientes? Había que diseñar una "maqueta" precisa, y para eso hacía falta una máquina que pudiera crear las formas imaginadas en diversos materiales (yeso, plástico, metal, materiales orgánicos, etc.). La respuesta a esa necesidad fue la impresora tridimensional.
La novedad más impresionante de las últimas semanas es una impresora de nueva generación, capaz de fabricar objetos microscópicos en pocos minutos.
Jan Torgersen y Jürgen Stampfl, responsables de un grupo de investigación de la Universidad Tecnológica de Viena, diseñaron una impresora que puede crear objetos en nanoescala por medio de la litografía de dos fotones.
El video muestra cómo la nano-impresora 3D es capaz de construir una réplica de un coche Fórmula-1 de 330 micrómetros. Para tener una idea de las dimensiones que estamos hablando, 1 micrómetro equivale a 1 millonésima parte de 1 metro.
El equipo usado para la prueba agrupa delgadas líneas de resina a una velocidad de 5 metros por segundo. Para realizar el modelo final precisó 4 minutos, lapso durante el cual pasó 100 capas de resina con 200 líneas individuales y un margen de precisión de más menos 1 micrón.
El proyecto no es una apuesta a "pequeña escala". Es parte del ambicioso programa PhoCam de la Comisión Europea para el desarrollo de Empresas del Futuro.
Nanocatedral
Más adelante, aparte de imprimir cosas por medio de capas, el sistema podrá dibujar líneas minimalistas, casi filigranas en 3D, para crear micro mecanismos cada vez más complejos. Los desarrolladores del nano cacharro hablan de "guías de onda óptica dentro de una matriz eléctrica existente"
O de dispositivos de aplicación médica en los cuales "un conjunto de células podrán adherirse entre sí a través de una resina, estimulando el crecimiento de tejido vivo y otras estructuras orgánicas".
La impresora, que funciona como un inyector térmico que derrite el material hasta transformarlo en el objeto diseñado, es rapidísima y tiene la precisión necesaria para imprimir objetos a escala nanométrica.
No es difícil adivinar las siguientes fases que alcanzará esta tecnología en áreas como genética, microbiología aplicada a la regeneración celular y creación de cristales de altísima resolución.
Dicho sea de paso, valdrá la pena tener en cuenta que los operadores de esta máquina, algún día, dejarán de ser importantes. ¿Logrará la impresora 3D fabricarse a sí misma? Los autorreplicantes, tal vez, dejarán de ser un sueño de Philip K. Dick, el escritor que se preguntó, por primera vez, si los androides acaso no sueñan con ovejas eléctricas.
Alejandro Agostinelli, periodista y editor del blog http://factorelblog.com/