Un "horóscopo" papal en los palacios vaticanos Uno de los rincones más visitados del Vaticano —con permiso de la Capilla Sixtina— esconde a simple vista un llamativo secreto: una supuesta alegoría que refleja la pasión astrológica de un poderoso pontífice. En otras ocasiones ya tuvimos ocasión de comprobar cómo algunos altos miembros de la jerarquía eclesiástica se dejaron seducir por creencias poco ortodoxas, como la alquimia o la astrología. Un buen ejemplo de este interés por lo que supuestamente revelaban los astros lo encontramos en el papa Julio II, quien demostró ser un notable creyente y estudioso de la astrología. Tanto es así, que esta pasión puede rastrearse en algunas de las obras que encargó a distintos artistas. [Relacionado: El secreto celeste de la basílica de San Lorenzo] En 1508, el pontífice encomendó a un entonces joven Rafael la decoración de la 'Stanza della Signatura' (Habitación del sello), en la que el pintor trabajó hasta el año 1511, y en la que destaca especialmente el célebre fresco de 'La Escuela de Atenas'. Los turistas suelen centrar su mirada en dicha pintura, reproducida en todos los libros de arte del Renacimiento, y apenas prestan a una representación no menos interesante. Se trata de una figura femenina acompañada de una esfera celeste —en la que se aprecian estrellas y constelaciones—, que representa a Urania, la musa griega de la astronomía y la astrología. [Galería de fotos: Mensajes ocultos en obras de arte] Pero lo curioso de esta pintura mural es que en este caso no se trata de una simple alegoría, ya que los cuerpos celestes representados junto a Urania no han sido escogidos al azar, sino que tienen un significado muy concreto. Las últimas investigaciones revelaron que el mapa celeste oculta un mensaje: Julio II pidió a sus astrólogos que calcularan la fecha más propicia para su "coronación" como pontífice. Este día fue el 31 de octubre de 1503 y, precisamente, la esfera que acompaña a Urania está representando fielmente el aspecto del firmamento aquel día, tres horas después de la puesta de Sol. Esta no fue, sin embargo, la única intervención astrológica realizada por el pontífice. Ya en el año 1506, durante la ceremonia de fundación de una fortaleza, Julio II había obligado a retrasar la colocación de la primera piedra durante media hora, hasta que el reloj marcó el momento exacto que sus astrólogos habían determinado como el más propicio. Ese mismo año, y en una ceremonia mucho más importante, el Papa había establecido también la hora de colocación de una piedra fundacional siguiendo criterios astrológicos. Se trataba, ni más ni menos, que el comienzo de las obras de la basílica renacentista de San Pedro, el templo más importante de la cristiandad. En aquella ocasión, Julio II solicitó a sus astrólogos que calcularan la hora más favorable para colocar la primera piedra, coordinándola a su vez con otros horóscopos importantes: los del nacimiento de Cristo, del mundo y el suyo propio. A juzgar por los notables retrasos y problemas que sufrieron las obras de la basílica, el horóscopo trazado por los astrólogos no resultó muy acertado. Años después, sin embargo, no faltaría otro estudioso de los astros que "corrigió" la carta astral realizada con anterioridad. Pero esa ya es otra historia… Puntos seran bien agradecidos
El secreto pagano de un papa
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