Buenas. Les comparto algo que escribí hace un par de años en una noche poco feliz Espero que les guste ya que es mi primer post como full.
Cuando veo hacia atrás en el tiempo, y miro mis huellas en el barro, me doy cuenta de que no estoy tan lejos de donde estaba antes y veo que mis pies siguen casi igual que en aquel entonces. Ojala vieras cómo está mi corazón. Si tan sólo vieras cómo sangra por la herida que acabas de provocarme; tal vez así entenderías lo que siempre te dije, lo que tus oídos sordos nunca oyeron. Te sigo necesitando, a pesar de que me hayas herido.
¿Cómo apagar esa llama que brilla tan fuerte? No soy capaz de hacerlo, al menos no por ahora. Tal vez algún día me permita a mí mismo volver a mirar atrás y vea este tropiezo como algo distante y ajeno. Sólo de una cosa estoy seguro, no volveré a llorar más como lo hice por vos. Ya jamás mi corazón va a dominarme hasta la obsesión, ni dejaré las puertas abiertas a la puñalada certera que siempre aparece; porque siempre, siempre aparece, no hay forma de evitarlo.
Tal vez sea yo quien provoca eso, pero tu carencia de sinceridad me impide saberlo. Daría lo que fuera por entrar un segundo a tu mente y conocer el motivo de tu rechazo. Así es, todo daría, incluso mi vida, por salir de este mar de ignorancia que me quita el sueño y corroe mis entrañas. No me ha tocado estar del otro lado, o tal vez sí y preferí no saberlo, como tal vez pasó esta y las otras veces que me sentí derrotado, por eso no te entiendo.
¿De qué servirán estas palabras si no te van a llegar nunca? ¿Para qué seguiré torturándome si tus ojos nunca verán mis heridas? Tus ojos nunca verán, para fortuna tuya y alivio mío, estos ojos que hoy te lloran en silencio, desde el rincón más oscuro y alejado de la dignidad. Y si los vieras seguro fingiría, los ocultaría tras una máscara de falsa superioridad, de orgullo inexistente. Por eso no puedo hacer más que quedarme aquí, y seguir llorando hasta que mi llanto termine de formar esos surcos marcados por miles de lágrimas de dolor. Y no sé qué hacer, porque te sigo amando aunque estés a años luz de distancia, y tal vez hasta te ame más ahora que sé que nunca serás mía, por esta insana costumbre de querer tocar el cielo con las manos.
No voy a olvidarme de vos, esta herida que hoy sangra con violencia será la última de una incontable serie de golpes despiadados. Ya nunca más abriré mi corazón a nadie, ya que por fin he comprendido (lamento haber sido un aprendiz tan lento) que jamás encontraré alguien que comprenda mi esencia y se atreva a sumergirse en este océano de sentimientos, del que sólo ven la superficie y huyen aterradas. Quién sabe, tal vez logre resignarme a eso, tal vez logre ser fuerte y soportar la aguda voz de mi corazón desesperado. Sí, esta vez lo voy a hacer, dejarán de ser simples palabras y la coraza será creada. Mi corazón será un recuerdo, un monumento al dolor y al desprecio, oculto bajo insalvables muros de frialdad implícita. ¿Pudiste ver mi corazón? No, nunca lo viste, aunque lo hayas pensado. Sí lo mostré, pero apartaste tu mirada de inmediato, supongo que un corazón hecho pedazos no es un espectáculo agradable de ver para nadie, por eso no te culpo y asumo mis responsabilidades. Y nunca leerás esto, pero en el silencio de mi alma solitaria te seguiré esperando y te estaré eternamente agradecido por la lección que me diste, aún sin darte cuenta.
Y así me despido, desde ahora estaré resguardado por temor a que la historia se repita, y atento a no permitir que nadie, en especial yo mismo, derribe lo que con tantas lágrimas pude construir: mi propia armadura protectora ante el despiadado sentimiento llamado amor. Que nunca tus ojos derramen una lágrima por mí, que nunca tu sonrisa de ángel desaparezca por culpa de este soñador incomprendido. Sé feliz, es la única forma en la que podrás consolarme un poco. Disfruta lo que yo desconozco, y sonríe por mí en este momento, ya que mis lágrimas me lo impiden.
Fin
Escritos anteriores:
Cuando veo hacia atrás en el tiempo, y miro mis huellas en el barro, me doy cuenta de que no estoy tan lejos de donde estaba antes y veo que mis pies siguen casi igual que en aquel entonces. Ojala vieras cómo está mi corazón. Si tan sólo vieras cómo sangra por la herida que acabas de provocarme; tal vez así entenderías lo que siempre te dije, lo que tus oídos sordos nunca oyeron. Te sigo necesitando, a pesar de que me hayas herido.
¿Cómo apagar esa llama que brilla tan fuerte? No soy capaz de hacerlo, al menos no por ahora. Tal vez algún día me permita a mí mismo volver a mirar atrás y vea este tropiezo como algo distante y ajeno. Sólo de una cosa estoy seguro, no volveré a llorar más como lo hice por vos. Ya jamás mi corazón va a dominarme hasta la obsesión, ni dejaré las puertas abiertas a la puñalada certera que siempre aparece; porque siempre, siempre aparece, no hay forma de evitarlo.
Tal vez sea yo quien provoca eso, pero tu carencia de sinceridad me impide saberlo. Daría lo que fuera por entrar un segundo a tu mente y conocer el motivo de tu rechazo. Así es, todo daría, incluso mi vida, por salir de este mar de ignorancia que me quita el sueño y corroe mis entrañas. No me ha tocado estar del otro lado, o tal vez sí y preferí no saberlo, como tal vez pasó esta y las otras veces que me sentí derrotado, por eso no te entiendo.
¿De qué servirán estas palabras si no te van a llegar nunca? ¿Para qué seguiré torturándome si tus ojos nunca verán mis heridas? Tus ojos nunca verán, para fortuna tuya y alivio mío, estos ojos que hoy te lloran en silencio, desde el rincón más oscuro y alejado de la dignidad. Y si los vieras seguro fingiría, los ocultaría tras una máscara de falsa superioridad, de orgullo inexistente. Por eso no puedo hacer más que quedarme aquí, y seguir llorando hasta que mi llanto termine de formar esos surcos marcados por miles de lágrimas de dolor. Y no sé qué hacer, porque te sigo amando aunque estés a años luz de distancia, y tal vez hasta te ame más ahora que sé que nunca serás mía, por esta insana costumbre de querer tocar el cielo con las manos.
No voy a olvidarme de vos, esta herida que hoy sangra con violencia será la última de una incontable serie de golpes despiadados. Ya nunca más abriré mi corazón a nadie, ya que por fin he comprendido (lamento haber sido un aprendiz tan lento) que jamás encontraré alguien que comprenda mi esencia y se atreva a sumergirse en este océano de sentimientos, del que sólo ven la superficie y huyen aterradas. Quién sabe, tal vez logre resignarme a eso, tal vez logre ser fuerte y soportar la aguda voz de mi corazón desesperado. Sí, esta vez lo voy a hacer, dejarán de ser simples palabras y la coraza será creada. Mi corazón será un recuerdo, un monumento al dolor y al desprecio, oculto bajo insalvables muros de frialdad implícita. ¿Pudiste ver mi corazón? No, nunca lo viste, aunque lo hayas pensado. Sí lo mostré, pero apartaste tu mirada de inmediato, supongo que un corazón hecho pedazos no es un espectáculo agradable de ver para nadie, por eso no te culpo y asumo mis responsabilidades. Y nunca leerás esto, pero en el silencio de mi alma solitaria te seguiré esperando y te estaré eternamente agradecido por la lección que me diste, aún sin darte cuenta.
Y así me despido, desde ahora estaré resguardado por temor a que la historia se repita, y atento a no permitir que nadie, en especial yo mismo, derribe lo que con tantas lágrimas pude construir: mi propia armadura protectora ante el despiadado sentimiento llamado amor. Que nunca tus ojos derramen una lágrima por mí, que nunca tu sonrisa de ángel desaparezca por culpa de este soñador incomprendido. Sé feliz, es la única forma en la que podrás consolarme un poco. Disfruta lo que yo desconozco, y sonríe por mí en este momento, ya que mis lágrimas me lo impiden.
Fin
Escritos anteriores: