
Las potencias Mundiales van a necesitar agua
El Agua
En los finales del siglo pasado el mundo entró en una nueva fase de confrontación que denominamos la Nueva Guerra por los recursos naturales. Ya no sólo es el carácter político-militar, no se confronta a un enemigo en particular, sino que busca apropiarse de los recursos estratégicos y necesarios para el desarrollo y expansión del capitalismo. Guerras por el petróleo, guerras por el agua , guerras por tierras, guerras atmosféricas, esta es la verdadera cara de la globalización económica. Su orientación está en confrontar todo aquello que se opone o resiste a la privatización, a la usurpación de recursos naturales, que supera los límites de la sostenibilidad y la justicia, lo cual le da el distintivo de guerra privatizadora o expropiadora.
El problema no son los recursos naturales, no es la gente, sino la codicia de las corporaciones empresariales y las asociaciones entre éstas y los estados con el fin de usurpar los recursos de los pueblos y violar sus derechos fundamentales de vida.
Son los intereses geopolíticos y geoestratégicos, donde el territorio, el lugar, el sitio es preponderante para el dominio territorial. Ahora interesa más la alianza militar para controlar, privatizar o usurpar recursos naturales estratégicos que den más vida al capitalismo, bajo el dominio de las empresas transnacionales, el comercio internacional, el capital especulativo y otras formas de cooperación que se mueven alrededor de los intereses de la economía capitalista.
La teoría de los EE.UU. es priorizar las relaciones y control en zonas donde las riquezas naturales abundan y que les permita asegurar su funcionamiento como modelo capitalista y base de la industrialización. Son el principal protagonista de esta nueva guerra en la medida que requieren más del 30% de la energía consumida por la humanidad, incrementándose este consumo con la tendencia industrializadora del capitalismo que día tras día incrementa el consumo de energía.
La usurpación de los recursos de las naciones subdesarrolladas
Las grandes potencias quieren dominar a las naciones pobres de Latinoamérica que tienen gran concentración de riquezas naturales y estratégicas que ellas pretenden controlar. Donde el velo ideológico no es sino la defensa , mediante el imaginario antiterrorista y que les permitan controlar la energía y el combustible, Donde hay petróleo hay conflictos. No importa en qué medida la apariencia de una guerra de culturas aparezca vinculada a las invasiones a Afganistán e Irak (y a la amenaza de una acción similar en Irán), porque la realidad era y es que se trata de guerras por el crudo.
El agua sustento de la vida objeto prioritario para los EEUU
El agua brota como el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI ya que se espera que en el año 2025, la demanda de este elemento tan necesario para la vida humana será un 56% superior al suministro actual y quienes posean agua podrían ser blanco de un saqueo forzado. Se calcula que para los 6.250 millones de habitantes a los que hemos llegado, se necesitaría ya un 20% más de agua de la que disponemos.
Además de esta población es el consumo de energía para desplazar a más de 1.800 millones de autos particulares; asimismo son mayores los hogares que cuentan con televisores, refrigeradores, aire acondicionado, calefacción, computadoras que van consumiendo mayores cantidad de petróleo, agua , gas y elementos de la biodiversidad que ponen a la humanidad en un complejo conflicto por controlar los recursos. Debemos agregar la industrialización acelerada de China y la India, que demandan cada día mayor consumo de energía y otros recursos como hierro, acero, aluminio, etc.
Debemos destacar la forma de operar en el escenario de la confrontación. No interesa el territorio, sino el recurso, que puede ser, mineral, hídrico y/o estratégico; humano o poblacional, para desestructurar al enemigo, por lo que el espacio-territorio no es una pieza importante en el ajedrez de la confrontación.
Esta nueva guerra requiere de alianzas, no porque el poderío militar de los EE.UU. esté en decadencia, sino porque en el control de la energía están implicados varios estados que son parte del dominio imperial. Europa y Asia que no cuentan con recursos estratégicos importantes; EE.UU. cuenta con ellos de manera limitada. El Medio Oriente posee en la zona del mar Caspio, una gran concentración de recursos naturales, al igual que América Latina. De ahí que en estas regiones que poseen los recursos, los conflictos están a la orden del día y los provocadores serán las alianzas de las grandes potencias. Estas alianzas son pieza fundamental en la medida que la sociedad industrial acelera su desarrollo y cada incremento tecnológico abre una válvula más al consumo.
El Agua es uno de los recursos que aparece como botín de la nueva guerra y presenta un cuadro desalentador. Los cálculos de las Naciones Unidas indican que en el 2025, la reserva potable y dulce del liquido apta para consumo humano será de 3% del total existente. Unos 2.500 millones de personas no tendrán en ese momento acceso al agua potable y a los servicios sanitarios. Y la mayor parte de ese 3% está en los glaciares y casquetes polares, de los que el volumen accesible es de 12 mil kilómetros cúbicos y la humanidad consume la mitad de ellos. Para los próximos años se pronostica un consumo de 100% y la escasez se asoma como nueva amenaza. Este recurso por su naturaleza recorre muchos tramos de territorios, lo que permite sea compartido por varias naciones. Al ejercer el control para garantizar el abastecimiento, se vislumbran conflictos por el agua que ya se observan en varios lugares del mundo.
El agua es un recurso importante para ejercer el dominio político, se está convirtiendo en una fuente de guerras en la medida en que es privatizada y se transforma en mercancía. Este líquido nutre a muchas empresas trasnacionales y éstas desvían el agua de los sistemas naturales de drenaje de los ríos. Alterar el flujo de un río también modifica la distribución del agua , especialmente si eso implica las transferencias de agua entre varias cuencas. Este producto es ahora un recurso que genera dinero, de ahí que una de las pretensiones que tenía el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) de los Estados Unidos y de las corporaciones transnacionales era provocar las privatizaciones de los recursos hídricos y acelerar la construcción de hidroeléctricas privadas.
En los finales del siglo pasado el mundo entró en una nueva fase de confrontación que denominamos la Nueva Guerra por los recursos naturales. Ya no sólo es el carácter político-militar, no se confronta a un enemigo en particular, sino que busca apropiarse de los recursos estratégicos y necesarios para el desarrollo y expansión del capitalismo. Guerras por el petróleo, guerras por el agua , guerras por tierras, guerras atmosféricas, esta es la verdadera cara de la globalización económica. Su orientación está en confrontar todo aquello que se opone o resiste a la privatización, a la usurpación de recursos naturales, que supera los límites de la sostenibilidad y la justicia, lo cual le da el distintivo de guerra privatizadora o expropiadora.
El problema no son los recursos naturales, no es la gente, sino la codicia de las corporaciones empresariales y las asociaciones entre éstas y los estados con el fin de usurpar los recursos de los pueblos y violar sus derechos fundamentales de vida.
Son los intereses geopolíticos y geoestratégicos, donde el territorio, el lugar, el sitio es preponderante para el dominio territorial. Ahora interesa más la alianza militar para controlar, privatizar o usurpar recursos naturales estratégicos que den más vida al capitalismo, bajo el dominio de las empresas transnacionales, el comercio internacional, el capital especulativo y otras formas de cooperación que se mueven alrededor de los intereses de la economía capitalista.
La teoría de los EE.UU. es priorizar las relaciones y control en zonas donde las riquezas naturales abundan y que les permita asegurar su funcionamiento como modelo capitalista y base de la industrialización. Son el principal protagonista de esta nueva guerra en la medida que requieren más del 30% de la energía consumida por la humanidad, incrementándose este consumo con la tendencia industrializadora del capitalismo que día tras día incrementa el consumo de energía.
La usurpación de los recursos de las naciones subdesarrolladas
Las grandes potencias quieren dominar a las naciones pobres de Latinoamérica que tienen gran concentración de riquezas naturales y estratégicas que ellas pretenden controlar. Donde el velo ideológico no es sino la defensa , mediante el imaginario antiterrorista y que les permitan controlar la energía y el combustible, Donde hay petróleo hay conflictos. No importa en qué medida la apariencia de una guerra de culturas aparezca vinculada a las invasiones a Afganistán e Irak (y a la amenaza de una acción similar en Irán), porque la realidad era y es que se trata de guerras por el crudo.
El agua sustento de la vida objeto prioritario para los EEUU
El agua brota como el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI ya que se espera que en el año 2025, la demanda de este elemento tan necesario para la vida humana será un 56% superior al suministro actual y quienes posean agua podrían ser blanco de un saqueo forzado. Se calcula que para los 6.250 millones de habitantes a los que hemos llegado, se necesitaría ya un 20% más de agua de la que disponemos.
Además de esta población es el consumo de energía para desplazar a más de 1.800 millones de autos particulares; asimismo son mayores los hogares que cuentan con televisores, refrigeradores, aire acondicionado, calefacción, computadoras que van consumiendo mayores cantidad de petróleo, agua , gas y elementos de la biodiversidad que ponen a la humanidad en un complejo conflicto por controlar los recursos. Debemos agregar la industrialización acelerada de China y la India, que demandan cada día mayor consumo de energía y otros recursos como hierro, acero, aluminio, etc.
Debemos destacar la forma de operar en el escenario de la confrontación. No interesa el territorio, sino el recurso, que puede ser, mineral, hídrico y/o estratégico; humano o poblacional, para desestructurar al enemigo, por lo que el espacio-territorio no es una pieza importante en el ajedrez de la confrontación.
Esta nueva guerra requiere de alianzas, no porque el poderío militar de los EE.UU. esté en decadencia, sino porque en el control de la energía están implicados varios estados que son parte del dominio imperial. Europa y Asia que no cuentan con recursos estratégicos importantes; EE.UU. cuenta con ellos de manera limitada. El Medio Oriente posee en la zona del mar Caspio, una gran concentración de recursos naturales, al igual que América Latina. De ahí que en estas regiones que poseen los recursos, los conflictos están a la orden del día y los provocadores serán las alianzas de las grandes potencias. Estas alianzas son pieza fundamental en la medida que la sociedad industrial acelera su desarrollo y cada incremento tecnológico abre una válvula más al consumo.
El Agua es uno de los recursos que aparece como botín de la nueva guerra y presenta un cuadro desalentador. Los cálculos de las Naciones Unidas indican que en el 2025, la reserva potable y dulce del liquido apta para consumo humano será de 3% del total existente. Unos 2.500 millones de personas no tendrán en ese momento acceso al agua potable y a los servicios sanitarios. Y la mayor parte de ese 3% está en los glaciares y casquetes polares, de los que el volumen accesible es de 12 mil kilómetros cúbicos y la humanidad consume la mitad de ellos. Para los próximos años se pronostica un consumo de 100% y la escasez se asoma como nueva amenaza. Este recurso por su naturaleza recorre muchos tramos de territorios, lo que permite sea compartido por varias naciones. Al ejercer el control para garantizar el abastecimiento, se vislumbran conflictos por el agua que ya se observan en varios lugares del mundo.
El agua es un recurso importante para ejercer el dominio político, se está convirtiendo en una fuente de guerras en la medida en que es privatizada y se transforma en mercancía. Este líquido nutre a muchas empresas trasnacionales y éstas desvían el agua de los sistemas naturales de drenaje de los ríos. Alterar el flujo de un río también modifica la distribución del agua , especialmente si eso implica las transferencias de agua entre varias cuencas. Este producto es ahora un recurso que genera dinero, de ahí que una de las pretensiones que tenía el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) de los Estados Unidos y de las corporaciones transnacionales era provocar las privatizaciones de los recursos hídricos y acelerar la construcción de hidroeléctricas privadas.
es posibles que los veamos desembarcando en nuestro territorio...
El objetivo,el acuifero guarani
El acuífero posee 132 millones de años. Sus orígenes se remontan a cuando África y América aún se encontraban unidas. Su extensión tiene las conocidas dimensiones del continente americano: 1.190.000 kilómetros cuadrados, una superficie más grande que la de España, Francia y Portugal juntas.
Es conocido como el Gigante del MERCOSUR porque este inmenso reservorio de agua pura se extiende desde el pantanal en el norte de Brasil, ocupa parte de Paraguay y Uruguay y finaliza en la pampa Argentina . Incluso se sospecha que, a enormes profundidades, el acuífero se encuentra conectado con los lagos de la Patagonia. El volumen total del agua almacenada es inmenso. El volumen explotable en la actualidad es de 40 a 80 kilómetros cúbicos, una cifra equivalente a cuatro veces la demanda total anual de la Argentina .
La investigación sobre el Sistema Acuífero Guaraní (SAG) estuvo, hasta 1997, a cargo de la Universidad de Santa Fe y la de Buenos Aires, de la Universidad de Uruguay y de varias Universidades Públicas Brasileras. Pero a partir de esa fecha pasó a ser parte de un proyecto financiado por el Banco Mundial y todo se tiño de sospechas.
En la Argentina , a través de un estudio realizado por la periodista Elsa Bruzzone se llegó a una preocupante conclusión: La presencia del Comandante del Ejército Sur de EEUU, en la Triple Frontera -Brasil, Paraguay, Argentina - la declaración del Departamento de Estado y los rumores de que allí habría terroristas, tienen un objetivo: el control del Sistema Acuífero Guaraní (SAG), un verdadero océano de agua potable subterráneo que tiene allí su principal punto de recarga. Brasil, también puso el grito en el cielo, al declarar a través de Aurelio García que: EEUU puso al Banco Mundial y a la Organización de Estados Americanos al frente de un proyecto que busca detectar la magnitud del recurso, asegurarse su uso de manera sustentable, evitar la contaminación y mantener un control permanente hasta cuando lo considere conveniente.
Quienes defienden la iniciativa de la Organización de Estados Americanos aseguran que por falta de dinero en las Universidades, se busco el apoyo de aportes provenientes del GEF, un fondo donde todos los países del mundo ponen dinero para desarrollar estudios y proyectos ambientales. Se presentó un buen proyecto y este fue aprobado, lo que significa que de alguna manera se están recuperando el dinero invertido en aquel fondo. El Banco Mundial maneja el aporte. Es como el operador de cuenta de un banco.
El alcance del problema del agua no sólo apunta al bolsillo de cualquier consumidor, sino que es una estocada al estómago del fundamentalismo de mercado imperante en la aldea global, por lo cual todo tiene precio y con mayor razón lo que es escaso. La revista Fortune expresó: El agua promete ser en el siglo XXI lo que fue el petróleo para el siglo XX, el bien precioso que determina la riqueza de las naciones. Sin embargo, 160 gobiernos reunidos en La Haya -Holanda- en el 2000 acordaron definir el agua como una necesidad humana y no como un derecho del hombre. Este derecho no se compra ni se vende.
Si la globalización es empujada para apoderarse de estos recursos, aumentarán las guerras y la globalización se hará más lenta hasta detenerse a causa de las catástrofes ecológicas y de los conflictos por los recursos naturales
Entonces, a todo lo anteriormente expuesto se impone una fuerte diyuntiva en tiempos en que el cambio climático afecta la supervivencia humana, ¿será apropiado proteger el ecosistema y permitir el desarrollo en una zona, donde la naturaleza y hombres vivan en perfecta armonía? Las compañías madereras, mineros y explotadores de bauxita, aluminio, metales preciosos, oro, cobre van en busca de sus metas ignorando la necesidad de mantener el equilibrio ecológico y minimizan la cuantía de los perjuicios que ocasionas sus practicas.
Es conocido como el Gigante del MERCOSUR porque este inmenso reservorio de agua pura se extiende desde el pantanal en el norte de Brasil, ocupa parte de Paraguay y Uruguay y finaliza en la pampa Argentina . Incluso se sospecha que, a enormes profundidades, el acuífero se encuentra conectado con los lagos de la Patagonia. El volumen total del agua almacenada es inmenso. El volumen explotable en la actualidad es de 40 a 80 kilómetros cúbicos, una cifra equivalente a cuatro veces la demanda total anual de la Argentina .
La investigación sobre el Sistema Acuífero Guaraní (SAG) estuvo, hasta 1997, a cargo de la Universidad de Santa Fe y la de Buenos Aires, de la Universidad de Uruguay y de varias Universidades Públicas Brasileras. Pero a partir de esa fecha pasó a ser parte de un proyecto financiado por el Banco Mundial y todo se tiño de sospechas.
En la Argentina , a través de un estudio realizado por la periodista Elsa Bruzzone se llegó a una preocupante conclusión: La presencia del Comandante del Ejército Sur de EEUU, en la Triple Frontera -Brasil, Paraguay, Argentina - la declaración del Departamento de Estado y los rumores de que allí habría terroristas, tienen un objetivo: el control del Sistema Acuífero Guaraní (SAG), un verdadero océano de agua potable subterráneo que tiene allí su principal punto de recarga. Brasil, también puso el grito en el cielo, al declarar a través de Aurelio García que: EEUU puso al Banco Mundial y a la Organización de Estados Americanos al frente de un proyecto que busca detectar la magnitud del recurso, asegurarse su uso de manera sustentable, evitar la contaminación y mantener un control permanente hasta cuando lo considere conveniente.
Quienes defienden la iniciativa de la Organización de Estados Americanos aseguran que por falta de dinero en las Universidades, se busco el apoyo de aportes provenientes del GEF, un fondo donde todos los países del mundo ponen dinero para desarrollar estudios y proyectos ambientales. Se presentó un buen proyecto y este fue aprobado, lo que significa que de alguna manera se están recuperando el dinero invertido en aquel fondo. El Banco Mundial maneja el aporte. Es como el operador de cuenta de un banco.
El alcance del problema del agua no sólo apunta al bolsillo de cualquier consumidor, sino que es una estocada al estómago del fundamentalismo de mercado imperante en la aldea global, por lo cual todo tiene precio y con mayor razón lo que es escaso. La revista Fortune expresó: El agua promete ser en el siglo XXI lo que fue el petróleo para el siglo XX, el bien precioso que determina la riqueza de las naciones. Sin embargo, 160 gobiernos reunidos en La Haya -Holanda- en el 2000 acordaron definir el agua como una necesidad humana y no como un derecho del hombre. Este derecho no se compra ni se vende.
Si la globalización es empujada para apoderarse de estos recursos, aumentarán las guerras y la globalización se hará más lenta hasta detenerse a causa de las catástrofes ecológicas y de los conflictos por los recursos naturales
Entonces, a todo lo anteriormente expuesto se impone una fuerte diyuntiva en tiempos en que el cambio climático afecta la supervivencia humana, ¿será apropiado proteger el ecosistema y permitir el desarrollo en una zona, donde la naturaleza y hombres vivan en perfecta armonía? Las compañías madereras, mineros y explotadores de bauxita, aluminio, metales preciosos, oro, cobre van en busca de sus metas ignorando la necesidad de mantener el equilibrio ecológico y minimizan la cuantía de los perjuicios que ocasionas sus practicas.
No se dejen engañar...con la excusa de los terroristas invaden poco a poco
No solo nosotros somos blanco...sino toda
latinoamerica
por sus riquezas en recursos naturales,ahora es el petroleo pero cuando se les termine al agua