“Rock in Santo”: El día más oscuro del rock
Con varias horas de retraso, errores de organización que incluyó falta de vallas de seguridad requeridas por los artistas, violencia hacia los fanáticos por parte de los guardias y una insuficiente cantidad de ambulancias, la noche del “Rock in Santo” se convirtió en un intento fallido de festival que mereció el repudio del vocalista del grupo argentino Catupecu Machu.
“No empujen por acá… No es la valla (de seguridad) que tenía que ser. Y acá un guardia cagó a trompadas a un chico, y está mal”, fueron los primeros reclamos de Fernando Ruiz Díaz, voz y guitarra de la popular banda argentina Catupecu Machu, luego de interpretar la canción “En los sueños”. Su actuación estaba prevista para las 01:00, cuando unas 3.000 personas estaban en el estacionamiento del Palacio Quesada (Quesada c/ Charles de Gaulle); mientras que el show se dio inicio a las 5:06, con una cantidad de presentes inferior.[/size]
Anteriormente, a las 23:53, subió al escenario la banda paraguaya “Nunchak” –con graves desperfectos técnicos y sonoros–; a las 00:38, “Villagrán Bolaños” –sin dudas, la banda revelación de la noche–; a las 2:15, tras una hora de pausa, la banda argentina “La Mancha de Rolando” –que logró entablar buena química con el público que lo disfrutó–; así como “Flou”, tras 45 minutos de espera, recién a las 3:40.
Pero la peor parte de la noche se llevó la agrupación argentina “Catupecu Machu”, reconocida como una de las más enérgicas e innovadoras del rock argentino. La presentación anterior de la banda data del 28 de agosto de 2010, en el Casco Antiguo de Asunción.
Durante los “pogos” –clásicos saltos y bailes durante los conciertos–, personas ubicadas en el sector VIP se acercaban hasta las primeras filas para incidentar, muchos incluso con botellas de whisky en manos.
Cuando la banda iba por la séptima canción –titulada “Aparecen cuando bailamos”– el vocalista hizo una pausa. “Les voy a pedir a todos que la próxima vez que vengamos la organización sea mejor. La seguridad es malísima. 'Sama' (José Samaniego, organizador), si venimos otra vez con vos, ¡que sea mejor, chabón!”, sentenció, para después dar paso a “Metrópolis Nueva” y mejorar el clima con el clímax de “Magia veneno”.
Mientras, un fanático recibía un botellazo en la cabeza, situación que le produjo un importante corte facial. Sin recibir ningún tipo de auxilio –lo cual dejó en evidencia la insuficiente cantidad de ambulancias, así como la inoperancia de la única que había–, el accidentado se quedó al costado del escenario.
Inmediatamente, el vocalista reiteró la situación, así como la falta de seguridad en las vallas, que eran movidas con fuerza por los salvajes instalados en las primeras filas. “Es un quilombo… ¡Recién se cayó un pibe y se lastimó!”, reclamó el músico. Indignado e impotente, agregó: “Les juro que no me voy para que no se arme más quilombo”.
POR CULPA DE ESTE HIJODEPUTA, Acá el pelotudo que subió en el último tema y el magnifico japiro de Sebastian para los putos Rock in Santo Catupecu Machu
Sin embargo, la inestabilidad de los inadaptados de las primeras filas y la exposición al peligro del auditorio, produjeron un tormentoso momento de inseguridad e incertidumbre. “Chicos: aguanten que se reestablezca un segundo”, refirió Ruiz Díaz, abandonando el escenario junto a sus compañeros Agustín Rocino (batería), Macabre (teclados y sampler), y Sebastián Cáceres (guitarras y bajo).
A pedido del fanático lastimado, según señaló el mismo vocalista, el grupo regresó a escena, remarcando, nuevamente: “La próxima que vengamos esperemos que esté mejor organizado”.
La agrupación intentó despedirse de Paraguay con el hit “Y lo que quiero es que pises sin el suelo”, momento que se volvió a incidentar cuando una persona subió al escenario, desde un extremo izquierdo, para cantar y saltar en medio de los músicos. La seguridad se encargó de retirarlo, mientras los argentinos se mostraban impotentes ante la situación, dándole continuidad a la canción.
“Buenas noches, señoras y señores. Gracias por venir. Disculpen los inconvenientes”, fueron las palabras del músico argentino, despidiendo la atormentada presentación. Uno de los músicos, Sebastián Cáceres, por su parte, aprovechó para saludar mostrando el dedo de medio al difícil público de la noche.
Catupecu Machu –formada en 1994– es un referente del rock argentino, y se caracteriza por la experimentación sonora en el formato de la canción. Su presentación en la madrugada del domingo es la número siete en nuestro país.
Galardonada con reconocimientos como los de los Premios MTV, Much Music, los Rolling Stone Music Awards, entre otros, la banda es reconocida como una de las más poderosas del firmamento rockero argentino.
El “Rock in Santo” se presentó como un festival de rock organizado por la discoteca “El Santo”, en su octavo aniversario. La organización recayó principalmente en las personas de José Samaniego y Mario Halley.
El inicio del espectáculo estaba previsto para las 22:00, y su finalización, para las 3:30. El festival tuvo lugar a las 23:53, y culminó a las 5:50.
ALGUNOS PIENSAN QUE EL ROCK ES PARA CAGARSE A PATADAS! OTROS NOS QUEDAMOS CON LAS GANAS DE DISFRUTAR DE LA BANDA! EXCELENTE EL DISCO! FUERZA Y ADELANTE! RESETEAR...RESETEAR!
catupecu lo mas!! el peor pogo que vi en mi vida es el cheto.. asquerosos herederos de la oligarquia..