
Afirmar que Leo Messi es el mejor jugador del mundo otorga puntos en la clasificación de lo políticamente correcto. Decir lo mismo de Cristiano Ronaldo conlleva críticas aceradas, feroces insultos y un billete de ida hacia el gueto más cercano. No seré yo quien ponga en duda la calidad del argentino, un fenómeno que ya es historia del fútbol. Es decir, intento no comportarme como todos los adoradores de Leo, que en su totalitarismo futbolero sitúan al portugués muy por debajo en el ranking y, por supuesto, lo vituperan por su supuesta conflictividad, inexistente a mi juicio o, en todo caso, inferior a la que genera su némesis azulgrana, un tipo que ha provocado dantescas situaciones de favoritismo e injusticia en el seno de la plantilla del Barça.
A las pruebas me remito. Bojan, Ibrahimovic o Eto'o se marcharon lanzando pestes de un entrenador al que, en contra de la opinión prefabricada en este país, no identifican con Petronio, el árbitro de la elegancia en la Corte de Nerón, sino con Tigelino, el encargado de cortar cabezas cada vez que el César necesitaba víctimas. De acuerdo, la apuesta clara por Messi , que también ha desplazado a funciones secundarias a Villa, el mejor goleador en la historia de la selección española, ha salido bien como lo demuestra el torrente de títulos en los últimos años. Pero cuestiones como la imagen o el seny, esas que tanto preocupan a los que informan sobre lo mal que va el Real Madrid, han quedado muy tocados. El que se mueve no sale en la foto organizada por Pep a mayor gloria de Leo. Por cierto, que contra Pep no solo rajan delanteros. Yaya Touré no lo puede ver ni en pintura.
A Cristiano no le molesta nadie. Juega, trabaja, se entrena, golea y sigue para adelante. Es un profesional. Por ejemplo, él se siente más cómodo jugando con Benzema que con Higuaín, pero jamás ha salido de su boca una mala palabra para el argentino, con el que tiene una magnífica relación y al que admira deportivamente. Mourinho no tiene que hacer encajes de bolillos ni marginar a otros delanteros para que CR 7 se sienta cómodo. Están tardando los generadores de debates artificiales en afirmar que Cristiano le ha pedido a su técnico que no cuente con el Pipa, con Callejón o con Di María. Que esperen sentados. Jamás lo va a hacer.
Sólo por esto, ya es injusta la imagen pecadora que se ofrece de Cristiano y la angelical de Messi . Pero es que futbolísticamente estoy en mi derecho de opinar que el portugués es el mejor futbolista del momento, siempre reconociendo que Messi es un fenómeno legendario. El luso es el delantero total, tiene una variedad de registros inmensa e inalcanzable para cualquier otro futbolista. Puede aparecer en todas las zonas del frente de ataque. Como extremo o como ariete. Su potencia y velocidad de movimientos le facilitan el desborde en carrera, el desmarque y la resolución limpia y rápida en situaciones de pase largo o contragolpe. Su golpeo con ambas piernas es preciso y demoledor, su potencia de salto le permite ejercer como un gran cabeceador, con poco que envidiar a Carlos Santillana, maestro en esos lances. Lanza gopes francos con maestría, es casi infalible desde el punto de penalti y su ambición no tiene límites, Quiere ganar siempre y para él cada día de trabajo es una jornada más en el el camino hacia la perfección. Es 100 delanteros en uno, el atacante plural y perfecto. En fin, me parece lo más cercano en la historia del Madrid a la figura del gran Alfredo di Stéfano. Es el mejor .

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