
¿Le gustan los animales? ¿Sufre con sus sufrimientos, sus extinciones, sus penalidades? ¿Con todos sin excepción? ¿También con las gallinas? Seguro que con éstas no. Cobardes, tontorronas, despreciamos su vida industrial en granjas automatizadas donde desde que nacen hasta que mueren no ven nunca la luz del sol, hacinadas en minúsculas jaulas colocadas en batería, con el pico amputado para reprimir ataques al vecino, con las patas quemadas por descargas eléctricas para impedir que pisen sus huevos, huevos puestos diariamente con la ilusión de traer otra vida al mundo y que caen por la pendiente a una cinta transportadora para terminar en higiénicas cajas listas para su venta, huevos ya siempre naranjas debido a los colorantes junto a toda clase de químicas alimentarias con los que las atiborramos de por vida, vidas condenadas a la producción o a la muerte, muerte que concluye en procesadoras de biomasa de donde saldrán los piensos para alimentar a sus descendientes, descendientes salvajemente seleccionados por su sexo nada más nacer en gigantescas incubadoras, las hembras viven, los machos mueren.
Pero alguien se ha acordado de ellas. A partir de 2012, una nueva directiva europea obligará a los avicultores a acabar con este cruel sistema, a volver a las jaulas amplias con un nido donde cada ave pueda poner sus huevos, como siempre tuvieron en nuestros pueblos. Sin embargo, dudo que en cuatro años logremos en España semejante cambio productivo. Entre otras razones, porque el pollo criado al aire libre es tres veces más caro que el industrial. A la tradicional dicotomía consumista de calidad o precio, deberemos añadir ahora el respeto a los derechos de los animales ¿Estaremos dispuestos a pagar más para hacer más feliz la vida de una gallina? Yo no lo tengo tan claro.
LA HISTORIA DE ESTA POBRE GALLINA:
Esta gallina pasó su vida en una jaula colocada en una batería; una jaula tan pequeña que ni siquiera podía extender las alas. en esa misma jaula otras cuatro gallinas estaban confinadas con ella.
Por naturaleza, las gallinas necesitan picotear y escarbar la tierra, darse baños de arena, encaramarse en aseladeros y construir el nido donde hacer la puesta. En su inhóspita jaula en batería, apenas le quedaban plumas. sus compañeras se las habían arrancado a picotazos, a causa de la frustración en la que viven. Solo en España, más de treinta y cinco millones de gallinas permanecen confinadas en este tipo de jaulas. de hecho decenas de miles de gallinas pueden vivir enjauladas en una sola nave sin ventanas.
LA HISTORIA DE OTRA POBRE GALLINA.

Soy una gallina de batería. Vivo en una jaula tan pequeña que no puedo estirar mis alas. Soy forzada a permanecer noche y día en un suelo inclinado de malla metálica que corta dolorosamente mis patas. Las paredes de la jaula rasgan mis plumas, creándome cortes con sangre que nunca sanan. El aire está tan cargado de amoníaco que mis pulmones están dolidos y mis ojos quemados y creo que me voy a quedar ciega. Cuando nací, un hombre me agarró y me cortó el pico con unas tijeras al rojo vivo, y mis hermanitos machos fueron tirados a cubos de basura como desechos vivos.
Mi mente está alerta y mi cuerpo es sensitivo y debería tener muchísimas plumas. En la naturaleza tendría vida social, baños para limpiarme con mis compañeros, una necesidad tan fuerte que intento desesperadamente bañarme en este suelo de la jaula. En libertad, me habría establecido en mis junglas y campos ancestrales con mis compañeros, comiendo plantas, lombrices de tierra, e insectos desde el amanecer hasta el crepúsculo. Habría ejercitado mi cuerpo y expresado mi naturaleza, y habría dado, y recibido, placeres como los derechos deseados. Sólo tengo un año, pero ya soy una "gallina gastada".[/color
aqui les dejo un video interesante
Por favor recuérdelo: sólo los huevos que lleven alguno de estos distintivos en el envase proceden de verdad de gallinas que disfrutan de aire fresco y libertad. además el bienestar de la gallina repercute directamente en la calidad del huevo.