Moscú, 15 de marzo de 1969, Urgente. Una prolongada batalla con participación de los más modernos armamentos convencionales, tuvo lugar hoy en la frontera chino soviética oriental, sobre el río Ussuri, a 400 km de Vladivostok, cuando tropas soviéticas intentaban establecer una guarnición en la isla llamada Damansky por los rusos, y Chempao por los chinos.
Se estima que en las acciones participaron varios miles de efectivos de ambos colosos asiáticos, con apoyo de blindados, y artillería. Las bajas han sido cuantiosas. Aunque ambas partes se han declarado triunfantes, observadores occidentales indican que la ofensiva soviética fracasó en su intento de apoderarse de la isla en disputa.
Es una región [Damansky] de fríos pantanos neblinosos y bosques donde, según los campesinos y pescadores, todavía habitan las hadas y espíritus sutiles de la naturaleza. El gran río Ussuri se desliza quietamente, susurrando entre las altas malezas y árboles de sus orillas, donde se encuentra una de las más hermosas reservas de vida silvestre, intacta, sobre nuestro planeta. Casi no vive gente allí.
Sólo pescadores, leñadores, y buscadores de plantas medicinales, entre las cuales se cuenta una gran variedad de ginseng silvestre, dotado, según la tradición, de especiales poderes mágicos... Pero desde hace una década, se han dejado ver por la región numerosos destacamentos fronterizos de la URSS y de la República Popular China. Han construido puestos fortificados, han tendido líneas telefónicas, y en varios puntos han sido edificados cuarteles con capacidad para acoger miles de soldados.
En el lugar crítico, existe una isla pequeñita de sólo 850 m2, que divide el río en dos brazos: uno más ancho, hacia el lado soviético, y otro bastante más angosto, hacia el lado de China que, por supuesto, sostiene que la frontera debe trazar una línea imaginaria por el centro del río, por lo cual la isla Chempao-Damansky indudablemente debe pertenecer les.
La URSS, por su parte, replica esgrimiendo el derecho conquistado por los zares de la vieja Rusia, quienes al efectuar la expansión hacia el oriente, impusieron al viejo Imperio Chino que la frontera debería ir por la orilla occidental, y la totalidad de las aguar del río, su lechi y las islas (también la Damansky), le pertenecen, sin discusión alguna, al Santo Imperio de la Rusia Moscovita.
Esos terribles odios familiares
Cuando la "Santa Rusia" y el "Celeste Imperio" e hicieron revolucionarios, la URSS y la China de Mao iniciaron un idilio que duró casi una década, hasta que llegó el momento de desarrollar la tecnología nuclear, y la RPCh fue notificada que debería conformarse con una condición de "hermano menor", que recibiría solamente una mínima asistencia tecnológica, más bien académica, y que podía ir olvidándose de cualquier sueño de desarrollar sus propias centrales nucleares o construir armas atómicas.
En realidad siempre existió una discrepancia ideológica entre ambos colosos del socialismo revolucionario, a partir de la afirmación china de que se proponía "alcanzar el estado comunista, sin pasar por la etapa del socialismo y su dictadura", planteada por Mao Tse-Tung, lo que implicaba que la posición comunista China, tenía más pureza que ideológica que la política de Moscú.
Guardias fronterizos soviéticos y chinos forcejean en el río Ussuri, 1969
Más allá del nivel filosófico, el distanciamiento comenzó a traducirse en desconfianza mutua, y una creciente rivalidad en términos de "áreas de influencia". Particularmente China, comenzó a comprender que la URSS podía transformarse ne una amenaza latente más inmediata que los aborrecidos burgueses capitalistas. Vinieron luego las insurrecciones populares de Polonia y Hungría en 1956, reprimidas violentamente por las tropas soviéticas.
La China de Mao trató de actuar en aquellos conflictos como factor de conciliación, pero sus intentos no fueron tampoco del agrado de la URSS, para la cual Europa era considerada como su propia y exclusiva área de influencia, en donde la China no tenía nada que hacer. El fastidio soviético quedó rubricado cuando Nikita Khruschiov, un año depués de las sangrientas invasiones de Polonia y Hungría, cortó bruscamente hasta la última migaja de cooperación en materias de investigación y tecnología nuclear.
Nikita Jrushchov con Mao Zedong en 1958
China respondió con la única arma que tenía a su disposición en ese momento: intensificar las denuncias ideológicas. En 1950, la URSS replicó retirando todos los consejeros técnicos, su personal de asistencia industrial, y sus científicos destacados en la RPCh.
Además se dio por terminada toda ayuda económica. Pero los científicos chinos, aunque desoladoramente atrasados en los aspectos tecnológicos, siempre han tenido una capacidad sorprendente de aprendizaje, y de "re-descubrir" las cosas que ya han sido descubiertas por otros, a partir de débiles indicios.
Con el mínimo de asistencia científica que habían alcanzado a obtener de los rusos, sumado a lo que los estudiantes chinos pudieron aprender en los Estados Unidos, la RPCh logró construir sus propios aceleradores de partículas, y hasta detonaron su primera bomba atómica.
Lyndon Johnson
Ya a fines de 1960, los EEUU consideraban, y con profunda preocupación, que China había pasado a constituir una "potencia nuclear menor". En 1967, el presidente Lyndon Johnson, puso en marcha el programa de proyectiles balísticos ABM Sentinel, cuyo sentido era prever un ataque nuclear de China. Posteriormente el presidente Nixon, siguió adelante con las mismas precauciones y temores al desarrollar, en 1968, el programa ABM Safeguard.
El deterioro de relaciones sino-soviéticas, era ya casi irreconciliable, y sin embargo se mantenía oculto bajo una pesada cortina de la propaganda oficial de Pekkin y Moscú. Todavía en 1961, ningún analista occidental, consideraba que una ruptura de relaciones entre la URSS y la RPCh, fuese algo más que una posibilidad delirante.
Más aún, la hosca diplomacia china, siempre malhumorada, hermética y antisocial, contribuía a que occidente tuviese una imagen de aquél enorme país, con 800 millones de habitantes, como el que describió Richard Nixon en un artículo de la revista Foreign Affairs: "... China, eternamente fuera de la familia de naciones, alimentando sus propias fantasías, amando sus odios y amenazando a sus vecinos. El lugar más pequeño en este planeta para que 1000 millones de habitantes, potencialmente más aptos, vivan en un aislamiento rabioso".
Imperialismos Ideológicos
Y ciertamente que los chinos parecían tener razones para sentirse malhumorados. Siguiendo reverente-mente [e ingenuamente] los postulados del Libro rojo de Mao, la política de la RPCh hacia las demás naciones socialistas, había partido permanentemente de la base de que los intereses nacionales serían sin duda alguno, pospuestos ante los los grandes intereses de la revolución proletaria mundial.
Ahora debía aceptar la realidad concreta de que la URSS no estaba dispuesta a compartir en un ápice su posición de rectora, directora y administradora, del mundo comunista. Durante los comienzos de la guerra de independencia de Indochina, contra los franceses, China había prestado un apoyo absoluto a
Ho Chi Minh y gran cantidad de tropas chinas, combatieron junto a las tropas vietnamitas, durante toda la guerra que culminó en la derrota francesa de Bien Dien Phu.
Lo mismo siguió ocurriendo durante la guerra del Vietcong contra el régimen Sud-Vietnamita y los EEUU... sin embargo, y a pesar de que ni una gota de sangre rusa fué vertida en esas tierras, la URSS logró llegar al control político de Vietnam del Norte, mediante sistemas que China podía considerar netamente capitalistas; proporcionando armas y dinero, al mismo tiempo que acentuando las desconfianzas que pudiera sentir el pequeño Vietnam y su gigante vecino de 800 millones de habitantes.
Ho Chi Minh
China logró jugarse a tiempo en favor de su influencia, en Camboya [Kampuchea], respaldando intensamente el movimiento del Jemeres Rojos. Este se mantuvo claramente pro-chino, y opuesto a Vietnam del Norte, hasta tal punto, que una vez alcanzada la victoria contra los norteamericanos durante la caída de Vietnam del Sur, las fuerzas vietnamitas de lanzaron sobre Camboya en un intento disimulador por capturar esta zona para el área de influencia soviética, evitando que se consolidase la influencia china en el sudeste asiático.
Los Tanques Rusos otra vez
Llegado 1968, la llamada "Primavera de Praga", en que Checoslovaquia trató de liberalizar su economía, y establecer vínculos más directos y relajados con el mundo occidental, fue abrupta-mente interrumpida por una división de blindados soviéticos que penetraron a Praga a sangre y fuego, anunciando que lo hacían "viviendo en auxilio de los hermanos comunistas checos". El Presidente Dubćek fue depuesto, y el nuevo mandatario fue designado directamente por Moscú.
Esta vez China reaccionó con indignación, condenando con extrema dureza a la URSS, y acusándola de "refugiarse en la doctrina de los zares" para justificar su "imperialismo". El periódico chino "Diario del Pueblo", órgano oficial del Partido Comunista Chino, calificó la invasión soviética a Checoslovaquia como una "agresión armada y ocupación militar, por parte de la camarilla militar de los renegados revisionistas soviéticos".
Denunció la doctrina de Brezhniev sobre la "soberanía limitada", como una "teoría claramente fascista", agregando que esa doctrina estaba destinada a que la URSS se arrogase el derecho de invadir militarmente cualquier país, tanto de Europa Oriental, como a la misma China o Mongolia. Por otra parte agregaba el periódico, si se tiene en cuenta el odio abierto que la cúpula dirigente soviética tiene en contra de la RPCh, éste último país podía ser más posiblemente su próximo blanco.
El presidente rumano Nicolae Ceauşescu critica la invasión en Bucarest el 21 de agosto de 1968
En respuesta, la URSS comenzó a enviar divisiones de guerra hacia varios puntos de los 4500kn de fronteras con China. Hacia 1966, en esa frontera existía un cierto equilibrio militar, en la cual las concentraciones de tropas eran escasasyde unidades poco numerosas.
En la región del Sinkang, donde se unen las fronteras de Pakistán, Afganistán, India, China y la URSS [nadie de nuevo: hoy corresponde a Kasakhstan], las fuerzas soviéticas eran notoriamente superiores, pero en la zona de Manchuria, los chinos tenían la superioridad, si bien sólo numérica.
A fines de 1968, todo el mundo, incluyendo a los soviéticos y chinos mismos, daba por supuesto que Chin se encontraba en el aislamiento más profundo y que tanto la URSS cono EEUU eran virtualmente aliados en la tarea de contener una eventual amenaza del gigante gruñón. Sin embargo, En Chou Lai, el primer ministro de la RPCh, ya había dado algunos pasos sorprendentes.
De hecho, estaba acordada una visita, secreta, del Asesores de Política Exterior del presidente Richard Nixon, Henry Kissinger, para entrevistarse con la cúpula de gobierno de Pekín y preparar la próxima visita del presidente de EEUU a la capital del hermético gigante amarillo.
Henry Kissinger (izda.) junto a Mao Zedong (dcha.) y Zhou Enlai (centro) en Pekín en julio de 1971
Para los norteamericanos de las cúpulas políticas, el velo se había descorrido. En su propias memorias, Henry Kissinger, describe los hechos sucedidos de la siguiente manera: "Así pues, el 26 de noviembre de 1968, tres meses después de la invasión a Checoslovaquia, e inmediatamente después de las elecciones en EEUU, Pekín propuso otra reunión con los norteamericanos en Varsovia (Polonia) para el 20 de febrero de 1969". Consecuentemente con la antigua tradición china de no revelar jamás ninguna necesidad de cooperación con el extranjero.
Pekín adoptó un tono desafiante en su llamado a EEUU para unirse "en un acuerdo sobre los Cinco Puntos de la Coexistencia Pascífica, y retirar todas sus fuerzas armadas de la provincia China de Taiwán, y desmantelar todas sus instalaciones militares de esta provincia". La verdad era otra; China necesitaba con urgencia cada vez mayor, que las relaciones internacionales comenzaran a tomarla en cuenta como uno de los vértices del triángulo Washington-Moscú-Pekín, o de un cuadrilátero que considerase Europa.
Leonid Brézhnev junto a Richard Nixon
Sólo en la medida que lo consiguiese, podría la RPCh iniciar un juego de equilibrios y acercamientos co unos u otros de los miembros del polígono. Sólo en la medida en que aceptara convertirse en interlocutor real, receptivo y dispuesto a negociar concesiones y exigencias, con EEUU, China podría encarar la amenaza soviética, que los expertos occidentales ya habían comprendido como algo real y peligroso. En 1969 el conflicto fue volviéndose críticamente militar.
Los incidentes fronterizos habían comenzado a producirse en 1956, después de la ruptura con Khruschiov, pero fueron haciéndose más frecuentes y encarnizados, con numerosas bajas por ambos lados. Ya en 1966, la URSS dispuso el desplazamiento de grandes unidades de combate de frente de línea [nota de nadie: es decir el equivalente a las élite], que guarnecían el frente europeo, hacia la frontera china. Se trataba de divisiones de élite, perfectamente entrenadas y equipadas con armamento y logísticas ultra modernos.
Ese mismo año, hicieron su aparición en las provincias siberianas de la URSS, las primeras bases de cohetes tierra-tierra con ojivas nucleares. Y todavía más, en 1969, la URSS suscribió con Mongolia, "un tratado de paz, cooperación, y ayuda mutuas, con validez de 20 años" y una concesión que permitía a los soviéticos instalar bases militares en las fronteras sino-mongoles, bases capaces de albergar varias divisiones, y almacenar y disparar proyectiles nucleares.
El número de divisiones soviéticas en las fronteras chinas aumentó, de 12 pequeñas divisiones en 1964, a 45 divisiones de frente de línea en 1969, con lo mejor y más moderno de la producción de la industria militar soviética.