Ideas retorcidas y demenciales... "Me llegó una invitación a la boda de una amiga por esa mierda de twitter, era cursi, idiota y tacaña, la muy estúpida me envió un e mail para enterarme de que la invitación estaba por twitter. Odio las redes sociales. Odio ser nada más yo sola la que las odie. Me encoleriza pensar que todos están felices usándolas y compartiendo sus fotos y mensajeos ridículos como adolescentes sin proyectos de vida." El texto de arriba lo tomé de un blog muy extraño; la "fulana" que lo escribió es la típica mujercita que se rebela a su feminidad, presume de beber cerveza como los varones y esuchar rock pesado para demostrar cuán "mala" y ruda es. Mujeres como ella tienen algo en común con las artistas, las poetisas y las compositoras. Se desprendieron de su "instinto" de hembra destinada a la maternidad y de esa manera pueden ocuparse de otras prioridades sin recurrir al sueño de ser madres y buenas esposas. Es como una zanja en el cerebro que permite dividir cuál personalidad quiere tenerse en determinado momento de su vida. Hay mujeres que odian el rosa. Les repugnan las cartas de amor llenas de dramatismo y falsedades y también los ramos de flores con notas que empalagan. Buscan, quizá, algo más creativo e inteligente. Hay un período en la etapa de las niñas en que "deciden" si quieren jugar con muñecas o dedicarse a hacer otras cosas "menos" feministas, como los deportes o el estudio de insectos, por ejemplo. Una mujer no es menos mujer que otra si no le gustan las cursilerías. Hay algunas que se ríen por lo bajo o se encorajinan al recibir una declaración de amor "clásica" porque las consideran infantiles. No obstante, todas las mujeres se enternecen, de distintas formas, pero lo hacen. Pero salgamos del tema y pasemos a cosas más interesantes. "El trabajo de un hombre refleja lo que es, lo que piensa durante todo el santo día..." así dice Ulric, personaje del libro Plexus, de Henry Miller. ¡Cuánta verdad encuentro yo en esa frase! Así que miro mi trabajo y, al igual que Ulric, me doy cuenta de que no soy más que un pedazo de porquería, un intento pobre de filósofa y pensadora. “Sé que amas la nada, y no por su valor, que es mínimo, sino porque se puede jugar con ella de forma expresiva y leve, como si fuese un gorrión ruidoso, y creo que un regalo te resulta más querido cuanto más se acerca a la nada” Johannes Kepler De poetisa no tengo mucho. Muy rara vez escribo unos cuantos versos, muy rara vez alguien los lee, pero son tan fríos y sin sustancia que parecen mero vómito de literatura, es como si le diera puñaladas al diccionario y lo obligase a escupir las palabras más estériles. Por citar un ejemplo: "Una sonrisa tuya no cambiará las cosas, los sueños se disuelven pronto, fluctuando, en nimiedades repartidas, como tus besos, eso que entregas a cualquiera, prófugo del amor..." O como dice Quevedo: "A puros versos, como ves, peridos, ¡oh, míseros poetas desdichados!". Es la insensatez, la incapacidad de sentir lo que los demás... siempre hay un loco que tiene sueños inalcanzables. ¿Qué es lo que queda entonces? Contaban los antiguos maestros que de nada vale plantearse lo que ni entre toda la humanidad junta podrá responderse. Dudas del demonio que acometen a los hombres y les privan de su tranquilidad mundana, y los orillan a refugiarse en libros, desazones y pensamiento a secas... sin contrapuntos ni antitesis. ¿Cuándo pasé de ser una hembra común y corriente que añoraba con que su príncipe azul le propusiese matrimonio al terminar la universidad... a ser una nihilista que se divierte visitando a pacientes de los manicomios? Lo ignoro, y así está bien. Valdría más decir lo que Rimbaud: "¡Ancho se entreabre el cielo! ¡Los misterios han muerto ante el Hombre, de pie, que se cruza de brazos, fuerte, en el esplendor de la naturaleza! Si canta... el bosque canta, y el río rumorea un cántico radiante que brota hacia la luz!... ––¡Llegó la Redención! ¡Amor, amor, Amor!...] Pues tal es un poema hermoso de Rafael Alberti, con el cual me sentí plenamente identificada, yo misma me fui a la mar, y me manchó la tinta del calamar... LA NIÑA QUE SE VA AL MAR ¡QUÉ blanca lleva la falda la niña que se va al mar! ¡Ay niña, no te la manche la tinta del calamar! ¡Qué blancas tus manos, niña, que te vas sin suspirar! ¡Ay niña, no te las manche la tinta del calamar! ¡Qué blanco tu corazón y qué blanco tu mirar! ¡Ay niña, no te los manche la tinta del calamar! So pena de admitiros que ya no es más blanca mi falda, ni blanco mi corazón, ni mucho menos blanco mi mirar... el calamar ha manchado mi vida de diversas maneras, camuflajeado de diversas formas; unas como un hombre que me hizo soñar con el amor, otras como un proyecto que fracasó y me dejó una cicatriz... y así tantas y tantas veces me vi manchada de tinta de calamar. Parte del disfrute de la vida se trata de andar por ahí haciendo locuras, a final de cuentas nunca se les dará gusto a todos, no importa cuán precavidos seamos, siempre una sonrisa nuestra será vista con desagrado por alguien. Es por esa razón que he perdido muchas amistades. Dejar de ser hipócrita me ha convertido en villana, en mala persona. Nunca antes la sinceridad fue en mi vida la causa de que me odiasen los demás... De esa forma, no conviene ser honesto, ¡vaya ironía! Preferible es guardarse la verdad y seguir mintiendo, el mundo va a estallar un día por tanta mentira dicha en su faz. Por eso prefiero a mis locos, a ellos sí les puedo decir lo que sea sin verme hipócrita, al fin y al cabo ellos no saben qué es una mentira. Sin embargo, lo que cuenta es lo que a diario se aprende, somos como un libro abierto, con las páginas en blanco, y la vida escribe sobre nuestras páginas todos los días... "La cara es el espejo del alma" dice la conocida frase. Ojeras, arrugas, manchas, cicatrices... las marcas de la fatiga y el trabajo exhaustivo se quedan para siempre en el rostro, al menos yo estoy demacrada por tanta investigación, y hay muchas buenas personas que tienen el rostro peor que el de los delincuentes, no por eso significa que la vida los trata como un trapo. Lo vemos en los artistas también. El arte siempre será el mejor método de expresión, por eso escribo. "Nadie puede hacerse cosquillas a sí mismo; por eso no podemos ni DEBEMOS estar solos", ¡vaya! La sabiduría siempre al rescate de los desorientados y almas errantes. Me quedo con mis proyectos de vida, con el día glorioso en que, ya en mi retiro, pueda irme a vivir a un lugar que me enseñe a valorar más este planeta, lejos de la tecnología y el ruido... como se supone que debió haber sido el comienzo de mis años. ¡Gracias por pasar!
Ideas retorcidas y demenciales...
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