(Me siento nerd subiendo tantos trabajos, pero no importa, sólo espero que a alguien le sirva o le interese.)
En este trabajo será un informe describiendo qué procedimientos de representación del tiempo se emplean en el relato y qué connotaciones se logran con ese manejo. Se demostrará cada caso con citas.
Tomando como referencia el tiempo enuncivo, el cuento “Cartas de mamá” de Julio Cortázar contiene una anacronía narrativa llamada analepsis porque presenta una retrospección del pasado de Luis con respecto a la anterior relación de su actual mujer y los acontecimientos que lo llevaron a vivir en París.
El relato comienza él recibiendo una carta de su madre dos años después de la muerte de Nico, luego, a lo largo del relato, cuenta su pasado.
“Pobre Nico, mamá, con esa tos seca que nadie creía todavía, con ese traje cruzado a rayas, esa peinada a la brillantina, esas corbatas de rayón tan cajetillas. Uno charla un rato, simpatiza, cómo no vas a bailar esa pieza con la novia de tu hermano, oh, novia es mucho decir, Luis, supongo que puedo llamarlo Luis, verdad. Pero si, me extraña que Nico no la haya llevado a casa todavía, usted le va a caer bien a mamá. Este Nico es más torpe, a que ni siquiera habló con su papá. Tímido, sí, siempre fue igual. Como yo. ¿De qué se ríe, no me cree? Pero si yo no soy lo que parezco… ¿Verdad que hace calor? De veras, usted tiene que venir a casa, mamá va a estar encantada. Vivimos los tres solos, con los perros. Che Nico, pero es una vergüenza, te tenías esto escondido, malandra. Entre nosotros somos así, Laura, nos decimos cada cosa. Con tu permiso, yo bailaría este tango con la señorita”.
“A mamá le parecía tan bien que él sacara a pasear a Laura, le había caído como una hija apenas la llevaron una tarde a la casa. Vos fíjate, mamá, el pibe está débil y capaz que le hace impresión si uno le cuenta. Los enfermos como él se imaginan cada cosa, de fija que va a creer que estoy afilando con Laura. Mejor que no sepa que vamos a gimnasia”.
Esos fragmentos demuestran como el narrador vuelve al pasado en medio del relato, contando su vida anterior, en Buenos Aires.
Haciendo referencia en la duración, se realizan pequeñas pausas en medio del relato, cuando se agrega una descripción que no detiene mucho la historia, como en las cartas de la madre.
“El Boby se había escapado a la calle y unos días después había empezado a rascarse, contagio de algún perro sarnoso. Mamá iba a consultar a un veterinario amigo del tío Emilio, porque no era cosa de que el Boby le pegara la peste al Negro. El tío Emilio era de parecer que los bañara con acaroína, pero ella ya no estaba para esos trotes y sería mejor que el veterinario recetara algún polvo insecticida o algo ara mezclar con la comida. La señora de al lado tenía un gato sarnoso, vaya a saber si los gatos eran capaces de contagiar a los perros, aunque fuera a través del alambrado. Pero qué les iba a interesar a ellos esas charlas de vieja, aunque Luis siempre había sido muy cariñoso con los perros y de chico hasta dormía con uno a los pies de la cama, al revés de Nico que no le gustaban mucho. La señora de al lado aconsejaba espolvorearlos con dedeté por si no era sarna, los perros pescan toda clase de pestes cuando andan por la calle; en la esquina de Bacaray paraba un circo con animales raros, a lo mejor había microbios en el aire, esas cosas. Mamá no ganaba para sustos, entre el chico de la modista que se había quemado el brazo con leche hirviendo y el Boby sarnoso”.
También hay muchos sumarios en el relato. Hay largos periodos de tiempo descriptos en párrafos cortos.
“Nunca, en los dos años que llevaban ya en París, mamá había mencionado a Nico en sus cartas. Era como Laura, que tampoco lo nombraba. Ninguna de las dos lo nombraba, y hacía más de dos años que Nico había muerto. La repentina mención de su nombre a mitad de la carta era casi un escándalo”.
“La vida seguiría igual, la oficina, el cine por las noches, Laura siempre tranquila, bondadosa, atenta a sus deseos”.
“Habían tenido suerte, la vida era sorprendentemente fácil, el trabajo pasable, el departamento bonito, las películas excelentes”.
“Esa semana más tarde Laura se sorprendió de que no hubiera llegado carta de mamá”.
“Una quincena más tarde reconoció el sobre familiar, el rostro del almirante Brown y una vista de las cataratas del Iguazú”
“Y así el tiempo, los bailes, dos o tres bailes, las radiografías de Nico, después el auto del petiso Ramos, al noche de farra en casa de la Beba, las copas, el paseo en auto hasta el puente del arroyo, una luna, esa lona como una ventana de hotel allá arriba, y Laura en el auto negándose, un poco bebida, las manos hábiles, los besos, los gritos ahogados, la manta de vicuña, la vuelta en silencio, la sonrisa de perdón”.
“Un día, otro día, otro día más”.
Se puede considerar que el relato presenta anisocronías ya que juega con las aceleraciones y desaceleraciones en la narración de un relato. Cortázar acelera la narración cuando habla del pasado de Luis y Laura, sin embargo, alarga la descripción de los sucesos ocurridos luego de la llegada de la carta de mamá.
“Alguien empujó a Luis, le soltó una rápida declaración de derechos y obligaciones con acento marsellés. Vagamente comprendió que estaba estorbando el paso de la gente que entraba por el angosto corredor del metro”
Teniendo en cuenta la frecuencia, el cuento “Cartas de mamá” es anafónico porque se describe todas las veces que una carta de la mamá llega al hogar de Luis en París.
Cada vez que sucede, Cortazar describe las repercusiones que ésta genera en sus protagonistas.
“Cada carta de mamá cambiaba de golpe la vida Luis, lo devolvía al pasado como un duro rebote de pelota. Aun antes de eso que acababa de leer –y que ahora releía en el autobús entre enfurecido y perplejo, sin acabar de convencerse-, las cartas de mamá; eran siempre una alteración del tiempo, un pequeño escándalo inofensivo dentro del orden de cosas que Luis había querido y trazado y conseguido, calzándolo en su vida como había calzado a Laura en vida y a París en su vida”.
“Cuatro días después llegó un sobre certificado, aunque mamá sabía de sobra que no hay necesidad de certificar las cartas aéreas a París. Laura telefoneó a Luis y le pidió que volviera lo antes posible. Media hora más tarde la encontró respirando pesadamente, perdida en la contemplación de unas flores amarillas sobre la mesa.”
Teniendo en cuenta el tiempo de la enunciación, el cual está implícito en el anunciador y enunciatario, éste cuento es un relato anterior ya que, si bien narra las acciones de su presente, el relato se basa en sus flash back del pasado que los dos protagonistas quieren olvidar.
“La irrisión de vivir a la manera de una palabra entre paréntesis, divorciada de la frase principal de la que sin embargo es casi siempre sostén y explicación”
“No es que a Luis no le gustara acordarse de Buenos Aires. Más bien se trataba de evadir nombres (las personas, evadidas hacía ya tanto tiempo, los verdaderos fantasmas que son los nombres, esa duración pertinaz)”.
“«Si se pusiera romper y tirar el pasado como el borrador de una carta o de un libro. Pero ahí queda siempre, manchando la copia en limpio, y yo creo que eso es el verdadero futuro.»”
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En este trabajo será un informe describiendo qué procedimientos de representación del tiempo se emplean en el relato y qué connotaciones se logran con ese manejo. Se demostrará cada caso con citas.
El tiempo en el relato
"Cartas de mamá", Julio Cortázar.
"Cartas de mamá", Julio Cortázar.
Tomando como referencia el tiempo enuncivo, el cuento “Cartas de mamá” de Julio Cortázar contiene una anacronía narrativa llamada analepsis porque presenta una retrospección del pasado de Luis con respecto a la anterior relación de su actual mujer y los acontecimientos que lo llevaron a vivir en París.
El relato comienza él recibiendo una carta de su madre dos años después de la muerte de Nico, luego, a lo largo del relato, cuenta su pasado.
“Pobre Nico, mamá, con esa tos seca que nadie creía todavía, con ese traje cruzado a rayas, esa peinada a la brillantina, esas corbatas de rayón tan cajetillas. Uno charla un rato, simpatiza, cómo no vas a bailar esa pieza con la novia de tu hermano, oh, novia es mucho decir, Luis, supongo que puedo llamarlo Luis, verdad. Pero si, me extraña que Nico no la haya llevado a casa todavía, usted le va a caer bien a mamá. Este Nico es más torpe, a que ni siquiera habló con su papá. Tímido, sí, siempre fue igual. Como yo. ¿De qué se ríe, no me cree? Pero si yo no soy lo que parezco… ¿Verdad que hace calor? De veras, usted tiene que venir a casa, mamá va a estar encantada. Vivimos los tres solos, con los perros. Che Nico, pero es una vergüenza, te tenías esto escondido, malandra. Entre nosotros somos así, Laura, nos decimos cada cosa. Con tu permiso, yo bailaría este tango con la señorita”.
“A mamá le parecía tan bien que él sacara a pasear a Laura, le había caído como una hija apenas la llevaron una tarde a la casa. Vos fíjate, mamá, el pibe está débil y capaz que le hace impresión si uno le cuenta. Los enfermos como él se imaginan cada cosa, de fija que va a creer que estoy afilando con Laura. Mejor que no sepa que vamos a gimnasia”.
Esos fragmentos demuestran como el narrador vuelve al pasado en medio del relato, contando su vida anterior, en Buenos Aires.
Haciendo referencia en la duración, se realizan pequeñas pausas en medio del relato, cuando se agrega una descripción que no detiene mucho la historia, como en las cartas de la madre.
“El Boby se había escapado a la calle y unos días después había empezado a rascarse, contagio de algún perro sarnoso. Mamá iba a consultar a un veterinario amigo del tío Emilio, porque no era cosa de que el Boby le pegara la peste al Negro. El tío Emilio era de parecer que los bañara con acaroína, pero ella ya no estaba para esos trotes y sería mejor que el veterinario recetara algún polvo insecticida o algo ara mezclar con la comida. La señora de al lado tenía un gato sarnoso, vaya a saber si los gatos eran capaces de contagiar a los perros, aunque fuera a través del alambrado. Pero qué les iba a interesar a ellos esas charlas de vieja, aunque Luis siempre había sido muy cariñoso con los perros y de chico hasta dormía con uno a los pies de la cama, al revés de Nico que no le gustaban mucho. La señora de al lado aconsejaba espolvorearlos con dedeté por si no era sarna, los perros pescan toda clase de pestes cuando andan por la calle; en la esquina de Bacaray paraba un circo con animales raros, a lo mejor había microbios en el aire, esas cosas. Mamá no ganaba para sustos, entre el chico de la modista que se había quemado el brazo con leche hirviendo y el Boby sarnoso”.
También hay muchos sumarios en el relato. Hay largos periodos de tiempo descriptos en párrafos cortos.
“Nunca, en los dos años que llevaban ya en París, mamá había mencionado a Nico en sus cartas. Era como Laura, que tampoco lo nombraba. Ninguna de las dos lo nombraba, y hacía más de dos años que Nico había muerto. La repentina mención de su nombre a mitad de la carta era casi un escándalo”.
“La vida seguiría igual, la oficina, el cine por las noches, Laura siempre tranquila, bondadosa, atenta a sus deseos”.
“Habían tenido suerte, la vida era sorprendentemente fácil, el trabajo pasable, el departamento bonito, las películas excelentes”.
“Esa semana más tarde Laura se sorprendió de que no hubiera llegado carta de mamá”.
“Una quincena más tarde reconoció el sobre familiar, el rostro del almirante Brown y una vista de las cataratas del Iguazú”
“Y así el tiempo, los bailes, dos o tres bailes, las radiografías de Nico, después el auto del petiso Ramos, al noche de farra en casa de la Beba, las copas, el paseo en auto hasta el puente del arroyo, una luna, esa lona como una ventana de hotel allá arriba, y Laura en el auto negándose, un poco bebida, las manos hábiles, los besos, los gritos ahogados, la manta de vicuña, la vuelta en silencio, la sonrisa de perdón”.
“Un día, otro día, otro día más”.
Se puede considerar que el relato presenta anisocronías ya que juega con las aceleraciones y desaceleraciones en la narración de un relato. Cortázar acelera la narración cuando habla del pasado de Luis y Laura, sin embargo, alarga la descripción de los sucesos ocurridos luego de la llegada de la carta de mamá.
“Alguien empujó a Luis, le soltó una rápida declaración de derechos y obligaciones con acento marsellés. Vagamente comprendió que estaba estorbando el paso de la gente que entraba por el angosto corredor del metro”
Teniendo en cuenta la frecuencia, el cuento “Cartas de mamá” es anafónico porque se describe todas las veces que una carta de la mamá llega al hogar de Luis en París.
Cada vez que sucede, Cortazar describe las repercusiones que ésta genera en sus protagonistas.
“Cada carta de mamá cambiaba de golpe la vida Luis, lo devolvía al pasado como un duro rebote de pelota. Aun antes de eso que acababa de leer –y que ahora releía en el autobús entre enfurecido y perplejo, sin acabar de convencerse-, las cartas de mamá; eran siempre una alteración del tiempo, un pequeño escándalo inofensivo dentro del orden de cosas que Luis había querido y trazado y conseguido, calzándolo en su vida como había calzado a Laura en vida y a París en su vida”.
“Cuatro días después llegó un sobre certificado, aunque mamá sabía de sobra que no hay necesidad de certificar las cartas aéreas a París. Laura telefoneó a Luis y le pidió que volviera lo antes posible. Media hora más tarde la encontró respirando pesadamente, perdida en la contemplación de unas flores amarillas sobre la mesa.”
Teniendo en cuenta el tiempo de la enunciación, el cual está implícito en el anunciador y enunciatario, éste cuento es un relato anterior ya que, si bien narra las acciones de su presente, el relato se basa en sus flash back del pasado que los dos protagonistas quieren olvidar.
“La irrisión de vivir a la manera de una palabra entre paréntesis, divorciada de la frase principal de la que sin embargo es casi siempre sostén y explicación”
“No es que a Luis no le gustara acordarse de Buenos Aires. Más bien se trataba de evadir nombres (las personas, evadidas hacía ya tanto tiempo, los verdaderos fantasmas que son los nombres, esa duración pertinaz)”.
“«Si se pusiera romper y tirar el pasado como el borrador de una carta o de un libro. Pero ahí queda siempre, manchando la copia en limpio, y yo creo que eso es el verdadero futuro.»”
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¡Adioooooooooooooooooooooooos!