
dijo:En noveno grado, mi profesora de arte (Nélida) nos habló del arte rupestre y de cómo el hombre primitivo, que no sabía hablar ni escribir, aprendió a representar mediante dibujos todo lo que aprendía y vivía día a día.
También nos dijo que el conocimiento que se pasa de padres a hijos no solo se da de manera oral o gráfica, sino que al nacer todos traemos incorporada una carga cognitiva: "Recuerdos heredados".
Cuando niños esos recuerdos están frescos, y la línea que los separa de nuestro lejano presente es casi invisible.
A medida que crecemos y aprendemos, esos recuerdos merman hasta desaparecer casi por completo.
El dibujante Dave Devries, gran devoto de este fenómeno artístico, analiza dibujos de chicos, estudiándolos y dándoles forma.
Es un trabajo arduo y meticuloso, requiere una interpretación abierta y a veces hasta incauta.
La imaginación de los chicos es capaz de fusionar inocentemente la realidad con la fantasía de una manera ilimitada.
Con un lápiz, lapicera, fibra o pincel comienzan su labor. Y si se quedan sin papel, siguen dibujando en la pared...






























