Etnografía de América Latina
La población blanca en America Latina se encuentra en el cono sur (Argentina, Chile, Uruguay y el sur de Brasil), el territorio estadounidense de Puerto Rico y Costa Rica. Argentina posee el mayor porcentaje de blancos de aproximadamente el 97%[5]. Mientras que en Uruguay la población blanca se estima en un 94%[6]. La población blanca argentina y uruguaya proviene de la antigua inmigración española, como también de modernas migraciones de italianos, españoles, alemanes, eslavos (polacos, ucranianos, croatas, eslovenos, checos), irlandeses, galeses, portugueses, judíos asquenazíes, franceses, entre otros europeos mientras Costa Rica mantiene su homegeneidad desde la conquista española.
Aunque la region estuvo bajo el dominio colonial de los imperios español y portugués durante poco más de cuatro siglos, la población blanca fue siempre una minoría entre la mayoría mestiza/indígena y los esclavos africanos, como resultado al hecho de que al principio solo emigraban soldados (debido a las supersticiones sobre que las mujeres navegaran), los cuales debido a los pocos prejuicios religiosos (que no raciales) que tenían y a la ausencia de mujeres blancas, tenían hijos con mujeres indígenas o sus esclavas africanas, dando paso al mestizaje. Durante el período, los hijos de colonizadores ibéricos (hijos de blancos) en el continente fueron denominados criollos, y por extensión, a todos los europeos instalados allí. A partir del siglo XIX y siguiendo a la continua indepedencia de los países latinoamericanos de sus imperios coloniales, millones de europeos emigraron a la zona, instalándose principalmente en Brasil, Argentina, Uruguay y Chile. Mientras que la vasta mayoría de la población blanca de Cuba y Puerto Rico bebe sus fuentes de España; Argentina y Uruguay recibieron principalmente italianos, españoles y alemanes; la inmigración europea en Brasil fue mucho más variada, habiendo personas de casi todas las nacionalidades europeas al igual que Estados Unidos, principalmente alemanes, italianos, portugueses, eslavos, españoles y otros grupos blancos no europeos. Por su parte Chile recibió a inmigrantes provenientes principalmente de España, Italia y Francia, además de gran cantidad de alemanes y croatas al sur del país.
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La población blanca de los otros países hispanoamericanos mantinene principalmente la hispanidad de su población, descendientes de los antiguos colonizadores españoles y de otras migraciones españolas más modernas, aunque también hay una ligera presencia de descendientes de otras nacionalidades europeas, principalmente italianos y alemanes; mientras que en la región canadiense de Québec la población blanca es casi totalmente de origen francés.
No obstante, la proporción real de población blanca se desvirtúa en algunos países, como Costa Rica y Chile, donde se combina a blancos y mestizos en una sola cifra, o en Brasil y Puerto Rico, donde la población blanca podría ser mayor o menor dependiendo de si pueden ser consideradas blancas personas con ascendencias no blancas visibles, aunque la elección es personal.
Esto se debe en gran parte a que en los países latinoamericanos, raza significa color de piel mas que rasgos físicos y ancestralidad de los individuos, de ser lo contrario, el número de blancos descendería notablemente en algunos países debido a que una importante cantidad de ellos posee diversos porcentajes de genes no blancos.[3] Mientras que en Estados Unidos y Canadá se considera que "una sola gota de sangre no blanca oscurece a su anfitrión".[4] En América Latina, no obstante, una persona de herencia no blanca perceptible puede seguir siendo considerada blanca.[5] La movilidad superior, la apariencia física y un color de piel más claro permiten escoger entre un abanico de posibles "categorías".[6] Por lo tanto, se deduce que la polémica está entre tener más en cuenta el color de piel de los individuos que los rasgos y la ancestralidad de estos.
Características que definen la población blanca latinoamericana, son su concentración en determinadas zonas del continente (Valle Central) de Costa Rica, Región Paisa y Centro de Colombia, sur de ecuador,regiones norte y costa central de Perú, Altos de Jalisco y Bajío de México, Región Costera de Venezuela, Región del Canal de Panamá, Región Chaqueña de Paraguay y Bolivia, Regiones Sureste y Sur de Brasil), la presencia de genes no blancos en porcentajes variables dependiendo de las clases sociales y en los países latinoamericanos donde los blancos son una minoría éstos forman principalmente la clase media o alta de la sociedad.
* Amerindios: Son la población primigenia de América. Poblaciones provenientes de Asia entraron a través del estrecho de Bering durante la última glaciación y colonizaron los dos subcontinentes. Aunque no quedan casi poblaciones sin algún grado de mestizaje, los amerindios y los indomestizos (en los que prevalece la genotipia y fenotipia indígena) predominan en Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Ecuador, Perú y Bolivia. También existen significativas comunidades indígenas en México, Honduras, Panamá, Colombia, Venezuela, Brasil, Chile y Paraguay.
* Mestizos. Inmigrantes de diferentes etnias europeas, mayoritariamente varones, que llegaron a América mantuvieron relaciones sexuales con nativas pertenecientes a diversas etnias amerindias y africanas produciendo descendencia. Los países donde la población mestiza (europeo-indígena, con grado más o menos equivalente) es mayoritaria (más del 50% de la población total) son México, Panamá, Colombia, Honduras, Venezuela, Paraguay, también en Belice son el grupo predominante. En distintas proporciones hay importantes poblaciones mestizas en todos los demás países latinoamericanos, pudiendo ser considerado el grupo más numeroso de la región.
* Criollos. Son así denominados los descendientes de colonos españoles y por extensión a todos los de origen europeo. Los países con mayoría (más del 50%) de población europea o con fenotipo de raza blanca son Argentina, Brasil, Uruguay, Costa Rica y Puerto Rico. Existen poblaciones criollas, en diversos porcentajes, en todos los demás países latinoamericanos, como: Cuba 37%, Chile (95% blancos y mestizos conjuntamente), Venezuela 21%, Colombia 20%, Perú 15% y México 9%.
A la inmigración de España y Portugal durante la conquista y, sobre todo, durante la colonia, se sumaron posteriormente inmigrantes de otros países europeos, principalmente de Italia, Alemania, Reino Unido, Francia, Irlanda y Croacia. Argentina, Brasil, Chile y Uruguay incrementaron notablemente su población europea recibiendo importantes flujos migratorios provenientes de Europa a partir de la segunda mitad del siglo XIX, principalmente de España e Italia en el caso de Argentina y Uruguay; y de Portugal, seguido de Alemania, Italia y España, en el caso de Brasil. Costa Rica a pesar de no haber recibido inmigración reciente europea de consideración, mantiene la hispanidad homogénica entre su población proveniente de la colonia. Cuba y Puerto Rico sí recibieron inmigración europea principalmente de la misma España y también de Francia pero a principios del siglo XIX. Colombia, México, Perú y Venezuela recibieron inmigración europea en el siglo XX pero en un flujo menor. También podemos incluir acá la provincia canadiense de Quebec y el territorio francés de ultramar de Saint-Pierre y Miquelon, ambas tienen descendencia europea procedente de Francia desde la conquista y la época colonial. Aunque en el primero se sumaron también otros inmigrantes, principalmente del Reino Unido, Italia, Grecia, España, Portugal y de la misma Francia, además de algunos países árabes.