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zurak

Usuario (Argentina)

Primer post: 25 sept 2009Último post: 6 ene 2011
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Cuento de pistoleros (propio)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/25/2009

Balas perdidas En un polvoriento pueblo del oeste de los Estados Unidos, la habitual escena volvía a repetirse, pero en esta oportunidad los protagonistas del evento le daban un carácter especial. Los dos pistoleros mas salvajes de la zona se enfrentaban cara a cara para determinar quien era el mas valiente, o el mas apuesto, o lo que sea. Las apuestas estaban por demás parejas, y mas de uno se abstuvo de participar ante lo incierto de la contienda. Mas de una honesta y católica mujer, corría las cortinas de su ventana para ver desde su privilegiada posición, tan bárbaro espectáculo. Ya todo estaba preparado. Entre ellos, unos diez metros de tierra seca, y un par de hormigas coloradas que en vano buscaban algo para llevar al hormiguero. Se miraban con desprecio, y mientras uno acariciaba su cartuchera, el otro jugaba con ella. Desenfundar primero era signo de cobardía, por lo que estuvieron midiéndose un extenso rato. El mas bajo creyó ver un movimiento poco prudente de su adversario, y no dudó en dejar a la vista de todos su mortal metal. Esta acción tuvo una respuesta inmediata. Los dos disparos sonaron como uno, y a este bestial estruendo le siguió un silencio sepulcral. Para sorpresa y desilusión de muchos, los dos bandidos se encontraban ilesos, ni siquiera ostentaban un mísero rasguño. El letargo de los enfrentados duró muy poco, y una segunda descarga tuvo lugar, con el mismo estéril resultado. Y una tercera. Lo intentaron hasta que las balas se acabaron. Ni el mas anciano del pueblo había visto nunca algo parecido. Los pistoleros se observaban maravillados, y cuando todos pensaban que harían uso de su segunda arma, estos agacharon la cabeza, dieron por terminado el pleito y se retiraron cada cual por su camino. Se rumorea que esa noche Ringo se dirigió a un bar, y que con un vaso de whisky en su mano no cesaba de repetir a baja voz que había vivido una experiencia mística, que había recibido un mensaje celestial y que era hora de cambiar. También se dice que esa misma noche, Jimmy organizó una gran fiesta, y que luego del cuarto tequila comenzó a gritar que era inmortal, que nada ni nadie podía matarlo. Lo realmente cierto es que a la mañana siguiente ninguno de los dos se encontraba ya en el pueblo. Las décadas pasaron, y en uno de los veranos mas calurosos de los que se tiene memoria , Ringo volvió, y volvió echo un doctor. Se cumplía exactamente un mes de la apertura de su consultorio cuando un hombre viejo entró tosiendo escandalosamente. Se reconocieron al instante, pero simplemente se limitaron a saludarse con escasa cortesía. Luego de una extensa revisada, Ringo le dijo con gran pesar: --- Usted tiene una grave enfermedad en los pulmones. No puedo hacer nada, le doy quince días de vida. Jimmy lo escuchó con mucha atención, se prendió un cigarrillo, y con tono socarrón le dijo: --- Amigo Ringo, te ves distinto, cuéntale a este moribundo que ha sido de tu vida. Ringo era reacio a entablar una conversación con sus pacientes, pero en esta ocasión no puso resistencia: --- He vivido muchos años en Méjico, ahí estudié medicina y me recibí de doctor. He conocido a una hermosa mujer , me casé con ella y ahora tengo tres fantásticos hijos y dos nietos. Jimmy asintió con sincero placer, y se sintió obligado a contar algo de su pasado: --- Yo en cambio he viajado por toda América, y me he batido a duelo cientos de veces, y en absolutamente todos ellos he salido victorioso. --- Ya lo se, tu fama te precede. Lamento lo de tu enfermedad, me gustaría poder hacer algo. --- No te preocupes ,alcanzó a decir amargamente. Ambos se levantaron y estrecharon manos, se miraron fijamente a los ojos, y al hacerlo, el tiempo y los recuerdo se volvieron locos. Ninguno sabía bien porqué, pero esa noche se encontraron en el mismo lugar que años atrás habían dejado. O tal vez si lo sabían pero no querían reconocerlo. Estaban armados, y la luna les ofrecía una claridad casi vespertina. El pueblo entero dormía. No se dijeron una sola palabra, ya todo estaba dicho. La bala de Ringo impactó de lleno en el pecho de su rival, que cayó pesadamente. La de Jimmy se perdió en el aire. A paso lento se acercó al cuerpo herido y tendido, pero ya no en calidad de doctor. Se arrodilló junto a él y alcanzó a escuchar sus últimas palabras: --- Gracias Ringo, me has quitado la vida de una manera honorable. No era mi intención morir en una solitaria cama. Ringo inspeccionó la herida, lo tomó por la nuca y sin despegar sus ojos de los de él, le respondió: --- No Jimmy, gracias a ti, tu me has devuelto la vida. Ya no quería seguir viviendo así. --- ¿ Entonces estamos a mano? --- Si, lo estamos, muere en paz, amigo. MELISSO

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Cuento muy corto (propio)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo1/6/2011

Amor y poder Cierto día, un joven estanciero de las afueras de la ciudad, encontró por casualidad un yacimiento de petróleo en una de sus tantas hectáreas. Prendió un cigarrillo y se sentó a observar el viscoso líquido. Luego de pensar un largo rato, decidió no contar a nadie el tan afortunado descubrimiento. Ni siquiera a su amada esposa. Los años pasaron, y una enfermedad terminal se hizo dueño del cuerpo del ahora anciano hombre. Ya en su lecho de muerte, éste tomó la mano de su señora y le dijo: --- Hace cincuenta años, hallé petróleo en nuestros terrenos. Cuando muera puedes decírselo a nuestros hijos, si quieres. La mujer, sorprendida ante tal revelación, le replicó amargamente: --- ¿ Te das cuenta que ese petróleo podría haber hecho nuestras vidas distintas?. ¿ Por qué has guardado tanto tiempo tan importante hallazgo?. --- Porque quería despedirme de la vida contigo a mi lado, como ahora MELISSO Más cuentos de Melisso en http://lacuevadesavaj.blogspot.com/ Saludos

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