zumbito
Usuario (Argentina)

La payana es un juego infantil que se practica con cinco piedras pequeñas o carozos de frutas, que consiste en ir tomando las mismas del suelo al tiempo que se arroja una de ellas al aire y se vuelve a tomar sin que caiga al piso. Originalmente llamado "Kapichua", lo practicaban niños tobas y wichis con carozos o semillas a fin de desarrollar destrezas manuales y aprender a contar. Para avanzar en grados de complejidad, utilizaban progresivamente semillas más pequeñas. En Argentina fue un juego muy popular entre los niños de edad escolar hasta principios de la década de 1990. Posteriormente su práctica pasó a constituir una rareza. • Comunmente existen dos modalidades de juego: las buenas y las malas. o En las buenas está permitido mover alguna de las piedras que aún no se ha recogido al intenar recoger las otras. o En las malas, el más mínimo movimiento de alguna de estas piedras será penalizado y el turno pasará al jugador siguiente. En los dos casos será penalizado el jugador que deje caer al suelo la piedra que ha lanzado al aire o alguna de las que ha recogido. • En general, se utilizan piedras no muy redondeadas a fin de que al arrojarlas contra el piso no rueden y se separen excesivamente. • A veces se utilizan pequeños cubos de mármol de aproximadamente un centímetro de lado. • También se conoce como "ainenti", "tenenti", "tinenti", "dinenti" o "denenti". El balero, también llamado boliche, emboque, capirucho, coca (en Colombia) o perinola, es un juguete de malabares compuesto de un tallo generalmente de madera unido por una cuerda a una bola horadada por uno o varios agujeros de un diámetro ajustado al tallo, cuyo objetivo es hacer incrustar un eje delgado al hueco del mazo. Su nombre en francés es bilboquet y viene de bille (canica) y bocquet que designa la punta de un dardo. Estuvo presente en numerosas culturas y épocas con diferentes nombres y su origen es muy antiguo. También se considera originario de Latinoamérica, jugado ya desde la época precolombina. Chile: El "emboque" en Chile se juega de manera muy similar. Se trata de una maza de madera ahuecada en el centro y unida a un eje espigado, también de madera, que se sostiene en la mano contraria. La idea es "embocar", es decir tratar de insertar el eje en el hueco de la maza con movimientos oscilatorios de la maza, sin llegar a tocarla. Es un juego muy popular y depende de la forma y peso de los "emboques". También se pueden hacer trucos con la maza, como hacerla brincar, girándola sobre su eje. Japon: Llamado kendama. Consistente en una esfera atada a un impulsador con dos copas en el centro de seguridad, y una más del otro lado de la vara donde entra la esfera, de manera que se pueda jugar de cuatro formas distintas. Su nombre proviene de "ken" ("espada", por la forma del impulsor, semejante al mango de una espada) y "tama" ("esfera". El tiki taka, en algunas regiones conocido también como "tronadora", se trata de un juguete de malabares que consiste en dos esferas de plástico sostenidas por un mismo cordel entrelazado especialmente con un aro, considerado como eje, que proporciona simetría entre las esferas y el cordel. El objetivo del juego consiste en sostener el mayor tiempo posible el golpeo en equilibrio rotacional del par de esferas, controlado desde el eje mediante una serie de movimientos rítmicos del brazo y/o la muñeca. Se aplican una serie de principios de mecánica clásica y equilibrio intuitivo en este curioso juego. Los juegos con figuritas presentaban infinitas variantes, algunas de las cuales costaba dominar: El chupi, donde había que pasar una figurita de cara a seca dándole un golpe seco con la palma de la mano ahuecada (no valía lamerse la mano); El midi (no lo recuerdo) era uno de los más jugados y consistía en “clavar” una figu lo más cerca posible del zócalo de la pared para poder llevarnos el “pilón” que se dejaba en el piso (jugar con las de chapa era una clara ventaja); La tapadita, donde valía tapar luego de tirar tres o cuatro figuritas según la cantidad de participantes, con su variante “el espejito”, donde se ponía una figu apoyada contra la pared en forma vertical, y había que derribarla tirándole por turnos esperando que tapara una nuestra. Una particularidad de este juego era que todos querían tirar últimos, como para evaluar las jugadas de sus contrincantes y analizar estrategias a seguir, para eso tenías que cantar “último” antes que los demás; si te ganaban en el grito, la frase que te quedaba por pronunciar era “atrás de la casita de Dios no hay nadie…” y ninguno discutiría el privilegio. En este tema no podemos dejar de recordar a los álbumes, que prometían fabulosos premios a quien consiguiera completarlos, sin mencionar claro que siempre existía la odiada “difícil” que solía arruinar todas nuestras ilusiones de éxito.