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Usuario (Argentina)

Los sonidos binaurales o binaural beats son una técnica auditiva relativamente reciente. Fue descubierta por el físico, climatólogo y meteorólogo Heinrich Wilhelm Dove. A finales del siglo Heinrich aseguraba que los sonidos binaurales eran un método de medicina alternativo puesto que pueden ayudar a estimular la relajación, meditación, creatividad, concentración y muchos otros estados mentales. Para entender que son los sonidos binaurales o binaural beats hay que entender cómo funciona nuestro cerebro. El cerebro humano funciona prácticamente igual que el microprocesador de una computadora. De la misma manera en la que el desempeño de un microprocesador puede variar de 0 Hz hasta los 4 GHz, como es el caso del procesador Intel – Core™ i7-4790K 4.0GHz. De igual forma el cerebro funciona en 4 estados principalmente y cada uno emite cierta frecuencia de onda cerebral. Frecuencias u ondas cerebrales Aunque las frecuencias que nuestros oídos pueden percibir van de los 20Hz a los 20,000Hz las frecuencias en las que nuestro cerebro funciona varían de un rango de los 0Hz a los 40Hz y se dividen en cuatro categorías principalmente y esas son: Delta que es cuando dormimos, Theta cuando estamos en estado meditativo o de trance, Alfa cuando estamos despiertos y alertas pero, a su vez, relajados y tranquilos, y Beta que sucede cuando estamos despiertos, activos y alertas. La técnica de pulsos o sonidos binaurales sucede cuando escuchamos en cada oído una frecuencia diferente. El pulso binaural se genera por la diferencia de frecuencias en los oídos generando así una tercera frecuencia en el cerebro, alterando así el estado en el que nuestro cerebro funciona. Es así que por medio de esta técnica, mayormente conocida como binaural beats, podemos alterar el funcionamiento de nuestro cerebro a placer. Para esto necesitamos escuchar con audífonos de dos canales o sonido estéreo dos tonos diferentes pero similares tan similares que su diferencia este dentro de las frecuencias que nuestro cerebro maneja, por ejemplo si tocamos la frecuencia 325Hz en el oído izquierdo y 315Hz en el derecho la frecuencia u onda cerebral a la que el cerebro entraría seria 10Hz que es una frecuencia Alfa y sirve para estar en un estado muy relajado pero alerta al mismo tiempo, muy útil para trabajar o estudiar. ¿Para qué me sirve todo esto? ¿Para qué me sirve cambiar la frecuencia en la que mi cerebro trabaja? Bueno, pues, el cerebro es afectado por estos binaural beats y dependiendo a que frecuencia baje o suba el funcionamiento del cerebro es el efecto que tendrá en nuestro organismo, tanto mente como cuerpo. Sus efectos varian de toda una gama de efectos por ejemplo nos puede ser de mucha ayuda si necesitamos energia, concentrarnos, relajarnos, estudiar, aliviar el dolor, dormir etc. Aquí les dejo una lista de las principales frecuencias y para que nos sirve cada una: Ondas Delta (O.5 a 4 Hz) 0,5 Hz – Relajación, ayuda a aliviar los dolores de cabeza.0,5-1,5 Hz – El alivio del dolor. la liberación de endorfinas.0,9 Hz – Sensación de euforia.1 Hz – Bienestar. Armonía y equilibrio.2,5 Hz – La producción de opiáceos endógenos (analgésicos, reducir la ansiedad).2,5 Hz – Alivia el dolor de la migraña. Produce opiáceos endógenos.3.4 Hz – Ayuda a conseguir un sueño reparador.3.5 Hz – Sentimiento de unidad con todo. Regeneración ser entero.3.9 Hz – Auto renovación, conciencia interior mejorado.4.0 Hz – Encefalina liberación de la tensión reducida.4.0 Hz – Permite cerebro para producir encefalinas que son el asesino natural del dolor4.0 Hz – Exploración de la memoria completa y encefalinas.4.0 Hz – Vital para la memoria y el aprendizaje. La resolución de problemas, objeto de nomenclatura.1-3 Hz – Relajación profunda, un sueño reparador. La tranquilidad y la paz. Ondas Theta (de 4 a 8 Hz) 4.5 Hz – Trae sobre el estado chamánico / tibetano de la conciencia, cantos tibetanos.4.9 Hz – Inducir la relajación y el sueño profundo.4.9 Hz – Introspección. La relajación, la meditación.5 Hz – Reduce el sueño requerido. Theta reemplaza la necesidad de una amplia sueño.5,35 Hz – Permite la respiración relajante, libre y eficiente.5.5 Hz – Guía interior, la intuición.6.5 Hz – Centro de frecuencia Theta. Activa lóbulo frontal creativo.7.5 Hz – Activa el pensamiento creativo para el arte, la invención, la música. La resolución de problemas.7.5 Hz – Facilidad de superar los problemas molestos.7,83 Hz – Schumann resonancia tierra. Puesta a tierra, meditación, te deja revitalizado.3-8 Hz – La relajación profunda, la meditación. El sueño lúcido.3-8 Hz – El aumento de la memoria, la atención, la creatividad.4-7 Hz – paz interior profunda, la curación emocional. Reduce la fatiga mental.4-7 Hz – La meditación profunda, las ondas cerebrales a corto sueño. Ondas Alfa (8 a 12 Hz) 8-10 Hz – Súper-aprendizaje de nueva información, la memorización y comprensión.8.22 Hz – Asociado con la boca. aporta creatividad.10 Hz – Mejora de la liberación de serotonina. Elevación del estado de ánimo, la excitación, estimulante10 Hz – Proporciona alivio de sueño perdido, mejora el estado de ánimo en general.10 Hz – Estimula el buen estado de animo. Se utiliza para reducir drásticamente los dolores de cabeza.10 Hz – Claridad, correlación subconsciente. Estrenos de la serotonina.11 Hz – Relajado estado aún despierto.12 Hz – Centrado, estabilidad mental.11-14 Hz – Mayor atención y conciencia.12-14 Hz – Frecuencia de Aprendizaje, bueno para absorber información pasivamente. Ondas Beta (13 a 30 Hz) 14 Hz – Despertar, alerta. La concentración en las tareas, el enfoque, la vitalidad.16 Hz – Baja de la gama de audiencia. Libera oxígeno / calcio en las células.12 – 15 Hz – foco relajado, mejora las habilidades atentos.13-27 Hz – Promueve la atención enfocada hacia estímulos externos.13-30 Hz – La resolución de problemas, el pensamiento consciente.18-24 Hz – Euforia, puede dar lugar a dolores de cabeza, ansiedad. Como puedes darte cuenta el poder alterar en estado en el que nuestro cerebro esta funcionando puede ser muy conveniente en ocasiones. Por ejemplo, si tenemos un examen al día siguiente y necesitamos concentrarnos y estudiar entonces escuchar un binaural beat que haga al cerebro entrar en la frecuencia Alfa de 8Hz a 10Hz nos ayudaría a concentrarnos y estudiar mejor. O para aquellas noches de insomnio en las que por mas vueltas que damos en la cama no podemos dormir los pulsos binaurales pueden ser muy útiles, para quedarnos dormidos basta con escuchar un sonido binaural que baje al cerebro a Delta de preferencia en 3.4Hz para obtener un sueño profundo y reparador. La manera mas fácil y gratuita de conseguir binaural beats es haciendo una búsqueda rápida en YouTube. Basta con buscar algo como “binaural beats para estudiar” o “binaural beats para dormir”. Así que ya saben como jugar con su cerebro para lo que sea que necesiten. Por último lo único que deben de saber es que necesitan usarse con audífonos estéreo y por cuestiones de seguridad las personas que sufren de epilepsia no deberían de usar binaural beats puesto que puede desencadenar alguna reacción no deseada, fuera de esto son seguros y pueden ayudarnos a pasar momentos muy agradables o productivos.
Existen ciertas ideas generalizadas sobre cómo empieza y cómo se disemina el cáncer que, aunque son erróneas desde un punto de vista científico, parecen tener sentido, especialmente cuando esas ideas están arraigadas en teorías anticuadas. El problema es que una idea falsa sobre el cáncer puede causar preocupaciones innecesarias e, incluso, complicar decisiones acertadas de prevención y tratamiento. Este post ofrece la información científica más reciente sobre lo que es cierto y lo que es falso en relación con algunas ideas comunes sobre el cáncer. ¿Es una sentencia de muerte tener cáncer? En Estados Unidos, la probabilidad de morir por cáncer ha bajado en forma constante desde la década de 1990. En la actualidad, los índices de supervivencia a cinco años de algunos tipos de cáncer, como el de seno, próstata y tiroides, sobrepasan el 90 por ciento. El índice de supervivencia a 5 años de todos los cánceres combinados es actualmente de cerca de 66 por ciento. Sin embargo, es importante destacar que esos índices están basados en datos provenientes de un enorme número de personas. La cantidad de tiempo que un paciente con cáncer va a vivir y la posibilidad de que muera o no debido a la enfermedad depende de muchos factores, entre otros, la velocidad con que avanza el cáncer, cuánto se ha diseminado en el cuerpo, si existen tratamientos disponibles que sean eficaces y el estado de salud general de la persona. ¿Consumir azúcar hará que el cáncer empeore? No. Si bien los estudios de investigación han indicado que las células cancerosas consumen más azúcar (glucosa) que las células normales, ningún estudio ha demostrado que consumir azúcar hará que su cáncer empeore o que, si se deja de consumir azúcar, el cáncer disminuye o desaparece. No obstante, una alimentación con un alto contenido de azúcar puede tener como consecuencia un aumento excesivo de peso, y la obesidad está asociada a un riesgo elevado de padecer varios tipos de cáncer. Para obtener más información, consulte la hoja informativa del NCI sobre Obesidad y riesgo de cáncer. https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/obesidad/hoja-informativa-obesidad ¿Los edulcorantes artificiales causan cáncer? No. Los investigadores han realizado estudios sobre la seguridad de los edulcorantes artificiales (sustitutos del azúcar) sacarina (Sweet 'N Low®, Sweet Twin®, NectaSweet®); ciclamato; aspartamo (Equal®, NutraSweet®); acesulfamo de potasio (Sunett®, Sweet One®); sucralosa (Splenda®); y neotame y no han encontrado ninguna evidencia de que causen cáncer en seres humanos. Todos estos edulcorantes artificiales, excepto el ciclamato, han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para su comercialización en Estados Unidos. Para obtener más información, consulte la hoja informativa del NCI sobre Edulcorantes artificiales y el cáncer. https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/dieta/hoja-informativa-edulcorantes-artificiales ¿Es contagioso el cáncer? En general, no. El cáncer no es una enfermedad contagiosa que se disemina con facilidad entre las personas. La única circunstancia en la que el cáncer puede pasar de una persona a otra es en el caso de trasplantes de órganos o tejidos. Si una persona recibe órganos o tejidos de un donante que tuvo cáncer en el pasado, podría enfrentar en el futuro un mayor riesgo de padecer cáncer relacionado con el trasplante. Pero ese riesgo es extremadamente bajo, cerca de dos casos de cáncer por cada 10 000 trasplantes de órganos. Los médicos evitan usar órganos o tejidos de donantes con antecedentes de cáncer. En ciertas personas, es posible que la causa del cáncer sea la presencia de ciertos virus (algunos tipos de virus del papiloma humano o VPH, por ejemplo) y bacterias (como Helicobacter pylori). Si bien los virus o las bacterias pueden pasar de una persona a otra, los cánceres que estos a veces causan no se pueden diseminar de una persona a otra. Para obtener más información acerca de virus y bacterias que causan cáncer, consulte las hojas informativas del NCI sobre Helicobacter pylori y el cáncer, Los virus del papiloma humano y el cáncer y Vacunas contra el cáncer. https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/germenes-infecciosos/hoja-informativa-h-pylori https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/germenes-infecciosos/hoja-informativa-vph https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/hoja-informativa-vacunas ¿Es cierto que si tengo una actitud—positiva o negativa—esto determina mi riesgo de cáncer o las posibilidades de recuperación? A la fecha no existe evidencia científica convincente que relacione la "actitud" de una persona con su riesgo de padecer cáncer o morir por la enfermedad. Si usted tiene cáncer, es normal sentirse a veces triste, enojado o descorazonado y, otras veces, optimista y animado. Es posible que las personas con una actitud positiva tengan más oportunidades de mantener relaciones sociales y estar activas, y la actividad física y el apoyo emocional pueden ayudar a hacer frente al cáncer. Para obtener más información, consulte la hoja informativa del NCI sobre el Estrés psicológico y el cáncer y la página sobre el Control de los efectos psicológicos. https://www.cancer.gov/espanol/cancer/sobrellevar/sentimientos/hoja-informativa-estres https://www.cancer.gov/espanol/cancer/sobrellevar ¿Es posible que una cirugía para el cáncer o una biopsia de un tumor puedan causar que el cáncer se disemine al resto del cuerpo? La probabilidad de que una operación haga que el cáncer se disemine a otras partes del cuerpo es extremadamente baja. Los cirujanos siguen procedimientos estándar y usan métodos especiales con varios pasos para prevenir que las células cancerosas se diseminen durante las biopsias o las operaciones quirúrgicas para extirpar tumores. Por ejemplo, si deben extirpar tejidos de más de un área del cuerpo, usan instrumentos quirúrgicos diferentes para cada sitio. Para obtener información sobre cómo se disemina el cáncer en el cuerpo, consulte nuestra página sobre Cáncer metastático. https://www.cancer.gov/espanol/tipos/cancer-metastatico ¿Es cierto que el cáncer empeora si se lo expone al aire? No. La exposición al aire no hace que los tumores crezcan más rápido ni causa que el cáncer se disemine a otras partes del cuerpo. ¿Es cierto que los teléfonos celulares causan cáncer? No, según lo indican los mejores estudios realizados hasta el momento. El cáncer se produce por mutaciones genéticas, y los teléfonos celulares emiten un tipo de energía de baja frecuencia que no hace daño a los genes. Para obtener más información, consulte la hoja informativa del NCI sobre los Teléfonos celulares y el riesgo de cáncer. https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/radiacion/hoja-informativa-telefonos-celulares ¿Es cierto que los cables de alta tensión causan cáncer? No, según lo indican los mejores estudios realizados hasta el momento. Los cables de alta tensión emiten energía eléctrica y magnética. Las paredes y otros objetos bloquean o debilitan con facilidad la energía eléctrica emitida por los cables de alta tensión. La energía magnética emitida por estos cables es una forma de radiación de baja frecuencia que no causa daño a los genes. Para obtener más información, consulte la hoja informativa del NCI sobre la Exposición a campos magnéticos y el cáncer. https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/radiacion/hoja-informativa-campos-electromagneticos ¿Existe alguna hierba medicinal que pueda curar el cáncer? No. Si bien algunos estudios permiten suponer que los tratamientos alternativos o complementarios podrían ayudar a los pacientes a tolerar los efectos secundarios del tratamiento contra el cáncer, como por ejemplo algunas hierbas medicinales, no existe ningún producto herbario que nos permita suponer que es eficaz para el tratamiento del cáncer. De hecho, algunas hierbas medicinales pueden ser perjudiciales cuando se consumen durante la quimioterapia o la radioterapia porque pueden interferir con el funcionamiento de estos tratamientos. Los pacientes con cáncer deben consultar a su doctor acerca de cualquier tipo de producto de medicina complementaria y alternativa que puedan estar usando, incluidas las vitaminas y los complementos de hierbas. Para obtener más información, consulte Temas sobre tratamientos complementarios y alternativos, que incluye información (en inglés) sobre los Productos botánicos y herbarios que han sido estudiados. https://www.cancer.gov/about-cancer/treatment/cam/patient/cam-topics-pdq Si alguien en mi familia tiene cáncer, ¿es posible que yo también vaya a tener cáncer? No necesariamente. El cáncer es causado por cambios dañinos (mutaciones) en los genes. Solo cerca de 5 a 10 por ciento de los cánceres son causados por mutaciones dañinas que la persona hereda de sus padres. En familias con mutaciones heredadas que causan cáncer, varios miembros de la familia suelen padecer del mismo tipo de cáncer. Estos cánceres se denominan cánceres "familiares" o "hereditarios". El 90 a 95 por ciento restante de los cánceres son causados por mutaciones que le suceden a la persona durante la vida como consecuencia natural del envejecimiento y la exposición a factores ambientales como el humo del tabaco y la radiación. Estos cánceres se denominan cánceres "no hereditarios" o "espontáneos". Para obtener más información sobre el riesgo de padecer cáncer, consulte la hoja informativa del NCI sobre Pruebas genéticas para síndromes hereditarios de cáncer y la página sobre Causas y factores de riesgo del cáncer. https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/genetica/hoja-informativa-pruebas-geneticas Si nadie en mi familia ha tenido cáncer, ¿significa que no tengo ningún riesgo? No. Según los datos más recientes, cerca de 40 por ciento de hombres y mujeres recibirán un diagnóstico de cáncer en algún momento de su vida. La mayoría de los cánceres son causados por cambios genéticos que suceden a través de la vida de la persona como consecuencia natural del envejecimiento y la exposición a factores ambientales como el humo del tabaco y la radiación. Otros factores, como el tipo de alimentos que usted consume, qué tanto come de estos alimentos y si practica o no ejercicio, es posible que también influyan en el riesgo de padecer cáncer. ¿Es cierto que los antitranspirantes o desodorantes causan cáncer de seno? No. Los mejores estudios realizados hasta el momento no han encontrado ninguna evidencia que relacione las sustancias químicas que generalmente se encuentran en los antitranspirantes y desodorantes con cambios en el tejido mamario. Para obtener más información, consulte la hoja informativa del NCI sobre Antitranspirantes o desodorantes y el cáncer de seno. https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/mitos/hoja-informativa-antitranspirantes ¿El uso de tintes para el cabello aumenta el riesgo de cáncer? No existe evidencia científica convincente que indique que el uso personal de tintes o tintas para teñir el cabello aumente el riesgo de cáncer. Sin embargo, algunos estudios parecen indicar que los peluqueros y barberos que se exponen con regularidad a grandes cantidades de tintes para el cabello y otros productos químicos, podrían tener un mayor riesgo de cáncer de vejiga. Para obtener más información, consulte la hoja informativa del NCI sobre Tintes para el cabello y el riesgo de cáncer. https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/mitos/hoja-informativa-tintes-para-cabello

Investigadores descubren las "neuronas pranayama" En la tradición budista tibetana se dice que la mente monta el caballo de los vientos (rlung). Si bien el concepto de "vientos" se refiere a la energía sutil, también abarca la respiración y sugiere que la mente está estrechamente ligada a la respiración. Esta misma asociación ocurre en el hinduismo con el prana. Ambas tradiciones entienden que la conciencia y la energía no pueden separarse (la energía es, en su aspecto más obvio, representada por el aire o el aliento). Milenios después los científicos han descubierto que existe una relación íntima entre la respiración y los estados mentales que, según la versión de la ciencia, son generados por el cerebro. Kevin Yackle, de la Universidad de California en San Francisco, ha llamado a un nuevo tipo de células "neuronas pranayama", debido a su función vinculando el ritmo respiratorio con una respuesta emocional. En el estudio realizado se descubrió que, cuando está neurona era destruida en ratones, éstos inmediatamente entraban en un estado de relajación. Yackle cree que esto explica por qué la respiración profunda produce efectos de relajación. Estas neuronas son responsables del control de la respiración y conectan con una región que controla el estado de alerta. En el experimento, mediante un fármaco se logró que sólo estas neuronas fueran destruidas; cuando esto ocurrió los ratones empezaron a respirar más lentamente, se dedicaron más a asear su cuerpo y pasaron menos tiempo explorando y olfateando sus alrededores. Los investigadores describen a sus ratones como "super chill out". Los científicos señalan que los resultados sugieren un potencial terapéutico al poder regular estados emocionales con patrones de respiración, ya sea que esto ocurra con un entrenamiento (como en el caso del yoga) o con fármacos que en un futuro podrían desarrollarse para atacar a estas neuronas, llamadas preBötC.

La evolución tiene fundamentalmente un cometido: perpetuar las especies o, lo que es lo mismo, generar aptitud para la supervivencia. Esto es lo indispensable y lo demás pasa a segundo término, incluyendo la duración y la calidad de la vida. Tal es el caso del género masculino de la especie humana. Los científicos han notado en las últimas décadas que los hombres viven menos que las mujeres. Esto se debe a diferentes factores y no sólo al hecho de que los hombres padecen mayores accidentes y muertes violentas, particularmente en la juventud (algo que hace que las aseguradoras cobren más por sus seguros). Notablemente, los hombres tienen más riesgo de padecer la mayoría de las 15 principales causas de muerte en el mundo. También se sabe que el sistema inmune de los hombres es inferior al de las mujeres, en tanto que tienen mayor facilidad de contraer infecciones. Según una investigación reciente, la razón de esta diferencia parece estar en la testosterona. Aunque las mujeres también producen testosterona, lo hacen en mucha menor cantidad. Para los hombres, la testosterona tiene una importante función en la reproducción y en su capacidad de conseguir una pareja. Sin embargo, este éxito reproductivo, que equivale a la aptitud de la especie, tiene sus costos. Éstos entran en el orden de una salud deficiente: este es el peso de los músculos y la virilidad. En Corea del Sur se tienen registro de que los eunucos (varones castrados) alcanzan una longevidad superior al promedio. En el caso de pájaros machos que recibieron suplementos de testosterona, esto les permitió aumentar sus facultades reproductivas pero también hizo que vivieran menos. La tendencia actual de suplementar testosterona, particularmente entre hombres físicoculturistas, empieza a ser estudiada. Aunque las investigaciones están en etapas tempranas, se ha encontrado que se incrementa el riesgo de sufrir infartos del miocardio y se cree que las altas dosis de testosterona no son bien toleradas por diversos órganos, especialmente en los hombres mayores. Stephen Stearns, biólogo de Yale, lo dice de manera muy simple: "Lo macho te enferma". La testosterona suprime la función inmune, un poco como la cortisona y la adrenalina; en cambio, el estradiol la aumenta. Lo anterior tiene una posible explicación biológica. Para la evolución tiene sentido que un hombre pueda tener sexo con 100 mujeres diferentes y posiblemente tener 100 hijos, pero lo mismo no aplica para las mujeres. Para ellas lo importante es tener más oportunidades de aparearse y mayor fertilidad.

Seguramente has escuchado hablar millones de veces acerca de la posibilidad de que, en caso de que la temperatura de la Tierra siga elevándose, los polos podrían descongelarse, elevando a su vez el nivel de los océanos y creando catástrofes en todo el globo. Bueno, esto más que una posibilidad, es un hecho real. Ahora bien, pero ¿cuánto hay de cierto en lo que se menciona? Acompáñame para conocer la respuesta a éstas y otras preguntas referidas al crecimiento del nivel del mar por el derretimiento de los polos. EL NIVEL DEL MAR EN EL PASADO Y EL DERRETIMIENTO DE LOS GLACIARES Estudios científicos enfocados en la problemática del clima, han dado a conocer que la temperatura en la Tierra se ha elevado 1,5º C promedio en relación a la temperatura que existía hace 100 años. A su vez, esto ha provocado que el nivel del mar suba alrededor de 15 y 20 centímetros a nivel mundial. Todo a consecuencia del derretimiento de las capas polares y de la densidad del agua, la cual ha cambiado, logrando así que la misma cantidad de agua ocupe un espacio mayor, pasando de sólido a líquido, obviamente. La elevación de la temperatura hace que los glaciares se quiebren al derretirse y de esta manera, los mismos desprenden grandes piezas de hielo, como los icebergs. Una vez que estas nuevas piezas de hielo se desprenden y dejan de ocupar espacio fuera del agua para sumergirse en ella, comienzan a ocupar espacio, por lo tanto a elevar el nivel del agua. POLO SUR, POLO NORTE Y GROENLANDIA El Polo Sur contiene el 90% del hielo del mundo, además del 70% del agua fresca de la tierra y cuenta con una capa de espesor de unos 2133 metros de hielo, ¿puedes imaginarlo? Como si esto no fuera suficiente, se calcula que si todo este hielo se derritiera, el nivel del agua del mundo subiría unos 61 metros, lo cual resultaría en una tremenda catástrofe. De todas maneras es muy improbable que esto ocurra, ya que la temperatura media es de -37º C y es muy difícil que algo cambie radicalmente tantos grados. En el Polo Norte la cosa es bastante diferente. El hielo aquí no es tan espeso y la mayoría del mismo ya se encuentra flotando en los mares contiguos. Sin embargo, Groenlandia sí propone un reto diferente. Esta enorme isla se encuentra mucho más cerca del ecuador entonces tiene muchas más probabilidades de sufrir de un deshielo. Se calcula que si este hielo se derritiera el nivel del mar subiría unos 7 metros. EL FUTURO Estudios realizados en 1995 han pronosticado que el nivel del mar para el año 2100 podría subir en un promedio de 50 centímetros, con un mínimo de 15 y un máximo de 95 centímetros. Esto sería el resultado al posible deshielo de varios sectores del planeta y gracias a los cambios de densidad que el agua podría comenzar a experimentar. Aunque parezca que 50 centímetros no es mucho, para las ciudades costeras sí lo es. Muchos de los ecosistemas del planeta tendrán que volver a adaptarse y perderemos mucho.

¿Hasta qué punto afecta el impacto de una bomba atómica en nuestro cuerpo? Dependiendo del tipo, el radio donde nos encontremos y el rendimiento de la explosión es posible desde una muerte instantánea hasta una serie de efectos graduales con el paso del tiempo. Esto último ocurrió tras la bomba de Hiroshima con unos resultados tristemente históricos con los que el hombre supo a qué se enfrentaría si volviera a ocurrir. Y es que las explosiones en el mundo real tienen muy poco que ver a las que vemos en los grandes producciones de cine. En la vida real, las explosiones, del tamaño que sean, son terriblemente mortales. Un explosivo potente como puede ser una bomba casera o proyectiles de artillería opera en una escala muy diferente a una bala o los fuegos artificiales. La gran diferencia la encontramos en la primera detonación, cuando la energía se irradia llegando a poder viajar por encima de la velocidad del sonido. Cuando una bomba se detona, la energía liberada por la explosión se dispara hacia fuera en todas las direcciones a la vez, y lo hace a velocidades de entre 3 y 9 kilómetros por segundo. Esta expansión en forma de esfera se comprime y acelera las moléculas de aire que rodean a una onda expansiva supersónica. Sólo ocurre durante un breve espacio de tiempo, unos pocos milisegundos, pero es ahí donde encontramos la causa principal de las lesiones y daños en una explosión, y cuanto más cerca estemos de la fuente de la misma, mayores serán los efectos. Foto: Réplica de Little Boy. Llegados a una bomba atómica, los efectos sobre el cuerpo humano se magnifican. En el caso de la utilizada en Hiroshima, llamada Little Boy, fue una bomba considerada de “bajo rendimiento” (teniendo en cuenta que mató a 140.000 personas). Se trataba de una bomba de uranio que pesaba 4.400 kilogramos y tenía tres metros de longitud. Su potencia explosiva era de más de 16 kilotones, o lo que es lo mismo, el equivalente a cerca de 16.000 toneladas de TNT. Desgraciadamente, la bomba sobre Hiroshima sirvió de prueba para evaluar el rastro que dejó sobre el cuerpo humano tras el rendimiento de esos 16 kilotones. Unos efectos que se pueden dividir en las siguientes categorías. Foto: Hiroshima tras la bomba Atómica. Everett Historic / Shutterstock. Etapas y efectos sobre el cuerpo humano tras la explosión en Hiroshima Etapa inicial (1-9 semana): obviamente nos encontramos ante el espacio donde se producen el mayor número de muertes, con un 90% de estas producidas por las lesiones y quemaduras térmicas y/o los efectos de la explosión y el 10% restante debido a la exposición letal a la ultra radiación. Etapa Intermedia (10-12 semana): Este es el período donde las muertes son producidas por las radiaciones ionizantes de un rango letal medio. Etapa tardía (13-20 semana): Primer período donde existe una cierta mejora en las condiciones de los supervivientes. Período final tras las primeras 20 semanas: Esta etapa se caracteriza por un gran número de complicaciones derivadas de la curación de las lesiones térmicas. El tiempo de exposición al que hayan estado expuestos los supervivientes determinará una serie de trastornos en la sangre y enfermedades derivadas. Además, la radiación ionizante por encima de una dosis de alrededor de 50-100 milisieverts en la exposición aumenta drásticamente la posibilidad de morir de cáncer en algún momento de la vida del sujeto. Algunos científicos han acabado estimando que si hubiera una guerra nuclear sobre las ciudades que resultara 100 veces el tamaño de la bomba de Hiroshima, el conflicto causaría la pérdida de decenas de millones de vidas teniendo en cuenta únicamente los efectos climáticos a largo plazo. Foto: Hiroshima. Everett Historic / Shutterstock Tras una explosión nuclear como la de Hiroshima, en la etapa inicial las lesiones por onda de presión serían mínimas debido a que el cuerpo humano puede sobrevivir hasta los 2 bar (unidad de presión). En contraste, la mayoría de edificios sólo pueden soportar hasta los 0,8 bar. Por esta razón si nos encontráramos en el hipotético caso de estar en el radio de una explosión nuclear, tu destino estaría estrechamente ligado a la supervivencia de los edificios, los cuales tendrían una “armadura” a las ondas de presión menores a las tuyas. Tras Hiroshima se llevaron a cabo estudios que mostrarían el destino de los allí presentes tomando como referencia únicamente la sobreexposición: Más de 0,8 bar: 98% de probabilidades de estar muerto, 2% de estar herido. De 0,3 a 0,8 bar: 50% de probabilidades de estar muerto, 40% herido, 10% sin grandes consecuencias. De 0,14 a 03 bar: 5% de probabilidades de estar muerto, 45% herido, 50% sin grandes consecuencias. Los daños inmediatos terminan con el fallout (o lluvia radioactiva local). Se trata del momento donde gran parte de la ceniza y polvo en ascensión procedentes de la explosión empiezan a caer y depositarse en el suelo unas horas después. Hablamos de material irradiado que incrementa los niveles de contaminación radioactiva en la zona, además, llena el aire de partículas que pueden ser ingeridas por todos los supervivientes a través de las vías respiratorias. Foto: Quemaduras de una mujer expuesta en Hiroshima al pulso térmico. Tipos de exposición radioactiva tras un impacto nuclear En una explosión nuclear el cuerpo humano puede ser irradiado por al menos tres procesos. El primero y más importante, el que causa las quemaduras, se debe a la radiación térmica no causada por la radiación ionizante. También existe el riesgo de envenenamiento por radiación interno por la ingestión de partículas si el sujeto se encuentra en una zona de lluvia radioactiva. En este caso hablamos de daños a los tejidos de órganos debido a la exposición excesiva a la radiación ionizante (radiaciones penetrantes de alta frecuencia muy extremas y peligrosas para el cuerpo independientemente de la parte del mismo que “toquen”). Hay numerosos síndromes letales de radiación como la muerte de la médula ósea, el síndrome prodrómico, la muerte del sistema nervioso o la muerte gastrointestinal. Tras estos casos podrían entrar los efectos a corto plazo, aquellos que ocurren a partir de la sexta a la octava semana. Un momento donde la piel está dañada debido a la congestión de los vasos sanguíneos, además, comienzan a producirse otros efectos por la exposición que mediremos a partir del Gray, la unidad que mide la dosis absorbida de radiaciones ionizantes: 0,1 gray: en el hombre causaría una importante baja en el número de espermatozoides durante un máximo de un año. Una dosis de 2,5 gray haría estéril al hombre entre 2 y 3 años. 4 gray lo haría estéril permanente. 1-2 gray: En la mujer causaría daño temporal en los ovarios que puede llegar a suprimir la menstruación durante largos períodos. Una dosis de 4 gray causaría la esterilidad permanente. 2-3 gray: pérdida de cabello. 7 gray: pérdida de pelo en el resto del cuerpo. 10-20 gray: aparición de ampollas y úlcera. 50 gray: insuficiencia pulmonar y muerte en unos pocos meses. Tras estas reacciones acabamos con los efectos a largo plazo, un momento donde las probabilidades de cáncer crecen tras la exposición a una bomba nuclear. Aproximadamente 1 de cada 80 personas expuestas a 1 gray morirán de cáncer y 1 de cada 40 personas tendrá algún tipo del mismo.

Las pruebas de armamento atómico en plena Guerra Fría también se cobraron víctimas como en el caso del proyecto Castle Bravo, que tuvo lugar en el Pacífico. Si pensamos en la devastación de la bomba atómica, Hiroshima y Nagasaki nos vienen inmediatamente a la cabeza, pero no son los únicos escenarios donde esta tecnología perversa produjo víctimas humanas. La detonación de Little Boy y Fat Man, de uranio la primera y de plutonio la segunda, causó en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial alrededor de 325.000 muertes, aunque nunca habrá consenso sobre las cifras. Sus isótopos radiactivos causaron varias decenas de miles más en los años siguientes. Cada año se recuerdan esos días de agosto, y la memoria de la devastación vuelve a ocupar los periódicos de todo el mundo. Pero en los años siguientes, durante la carrera armamentística de la Guerra Fría, otras bombas menos conocidas y más poderosas harían su aparición, y también dejarían víctimas. Entre 1945 y 1968, momento en que se acordó suprimir los test nucleares al aire libre, se probaron cientos de dispositivos nucleares en la superficie, la atmósfera y el océano. Los gobiernos de Estados Unidos y de la URSS elegían lugares despoblados, desde zonas remotas de Siberia a los atolones del Pacífico Sur. La propaganda de las súper-potencias aseguraba que estas pruebas cumplían todos los requisitos de seguridad, pero esto era totalmente falso. El dragón afortunado En 1954, los pescadores del barco japonés Daigo Fukuryū Maru (Dragón afortunado) se llevaron una sorpresa tremenda cuando faenaban en busca de atunes en las aguas del Pacífico Sur. Sobre las siete de la mañana vieron un resplandor blanco por el oeste, como un segundo sol, y ocho minutos después oyeron el bramido de una inmensa detonación. Más tarde aparecieron nubes que se dirigían hacia ellos a toda velocidad, y pese a que era un día caluroso empezó a caerles encima algo que parecía nieve. Eran lascas diminutas de una sustancia blanca. Los pescadores la recogían de la cubierta con sus propias manos, se la sacudían de los hombros y de la cabeza, no habían visto nada igual en toda su vida. Ignoraban que se trataba del coral pulverizado que había lanzado a la atmósfera la detonación de una bomba termonuclear norteamericana durante las pruebas Castle Bravo a muchas millas de distancia. Les estaba cayendo encima un atolón desintegrado. Era una sustancia altamente radiactiva. Las pruebas de Castle Bravo experimentaron el poder de la bomba de hidrógeno, un aparato muy diferente a la bomba atómica, que tenía base teórica pero parecía imposible de realizar. Richard Garwin, estudiante de Enrico Fermi, diseñó el primer prototipo, un artefacto que en nada se parecía a una bomba. Era un edificio gigantesco, un complejo laboratorio donde los tubos enormes rodeaban con flujos de hidrógeno el núcleo de explosión nuclear. El calor liberado por la fisión del uranio, similar al de la bomba de Hiroshima, lograría la fusión del hidrógeno circundante en una reacción termonuclear muy parecida a la del sol. Es decir: era una bomba cubriendo otra bomba. Se denominó a la técnica fisión-fusión. La detonación del edificio-bomba se programó a finales de octubre de 1952 y borró del mapa la isla de Elugelab del atolón Enewetak, dejando en su lugar un cráter de 2 kilómetros de diámetro que fue engullido por el mar. Se había bautizado el aparato como Ivy Mike, y su único cometido era demostrar si se podría conseguir esta reacción. Tras el éxito del experimento (el hongo atómico alcanzó la estratosfera), los ingenieros trabajaron para lograr un prototipo que los aviones bombarderos pudieran llevar hasta Moscú en la estrategia de disuasión. Dos años después se consiguió la proeza técnica, pero cometieron un error gravísimo: el primer artefacto, bautizado como “El Camarón”, triplicó la potencia que habían calculado los científicos y alcanzó los 15 megatones. ¿Cuáles fueron los efectos de este error? De entrada, “El Camarón” sería la mayor explosión atómica al aire libre provocada por los Estados Unidos en toda la historia de la carrera armamentística, sólo superada por la bomba de hidrógeno soviética Zar, cuya historia, de terribles consecuencias para la paz mundial, quizás merezca otro artículo más adelante. Pero además, el radio de los efectos contaminantes del test nuclear excedió en mucho el perímetro de seguridad calculado por los científicos. Como consecuencia, varias islas del atolón de Bikini quedaron expuestas a la contaminación. El ejército había evacuado a los nativos de algunas islas, pero el viento arrastró los residuos radiactivos hasta los nuevos emplazamientos, y siguió esparciéndolos a lo largo de la atmósfera y del mar mucho más allá del círculo de aguas seguras ideado en las sesiones teóricas. La explosión del “Camarón” tuvo lugar el 1 de marzo de 1954. Horas después, la lluvia de coral radiactivo alcanzaba al barco japonés Dragón Afortunado, con veintitrés pescadores a bordo y una carga de atún que quedaría tan contaminada como ellos. Alarmados, los marinos pusieron rumbo en sentido contrario al resplandor que habían visto, pero la velocidad del barco no era suficiente y pasaron varias horas navegando por aguas muy contaminadas, bajo la nevada constante de ceniza venenosa. Lavaron con agua sus ropas, la cubierta y el pescado de las bodegas, una medida insuficiente. Empezaron a enfermar de inmediato. Varios estaban en estado grave cuando el Dragón Afortunado arribó a puerto en Japón, el 14 de marzo. Muchos habían perdido el cabello, sufrían náuseas, sangrado de encías y otros síntomas bien conocidos para los médicos japoneses. Pero Japón no recibió el aviso del gobierno norteamericano, que según parece ignoraba el episodio. Cuando los médicos japoneses examinaron a los tripulantes del Dragón Afortunado, su carga de atún radiactivo ya se había distribuido. La noticia conmocionó a los mercados, que dejaron de comprar atún a Japón, de modo que su economía de posguerra sufrió un revés importantísimo. Uno de los pescadores, Kuboyama Aikichi, moría el 14 de septiembre. Buena parte de la sociedad nipona interpretó su muerte como un acto de guerra. Aquello fue el comienzo de un movimiento anti-nuclear en Japón que lograría que las pruebas atómicas estadounidenses contemplasen posibles imprevistos como el de Castle Bravo. El gobierno norteamericano indemnizó a los 22 marineros supervivientes, muchos de los cuales morirían en los años siguientes, pero blindó el acuerdo para que Japón no pudiera exigir futuras indemnizaciones, ocurriera lo que ocurriera. Hoy el barco, ya descontaminado, está expuesto en un museo en Tokio. Un cartel reza: "el tercer ataque nuclear contra Japón, tras Hiroshima y Nagasaki".

El 30 de octubre de 1961 se lanzó sobre Nueva Zembla la mayor advertencia recibida por los EE UU en toda la Guerra Fría. Era la Bomba del Zar, un ingenio atómico soviético con la potencia de 4.000 bombas de Hiroshima que asombró a los servicios de inteligencia de EE UU y produjo conmoción mundial. El modelo de una bomba termonuclear AN602 entregado al Centro Federal Nuclear Sárov (RFNC-VNIIF) en la exposición celebrada en el Manezh de Moscú a los "70 años de la industria nuclear. La reacción en cadena de éxitos". Fuente:Stanislav Krásilnikov / TASS 1. Esta bomba de hidrógeno recibió el código AN602 y tenía unas dimensiones nunca vistas y no superadas hasta el día de hoy. Pesaba 27 toneladas y medía ocho metros de largo. Durante su desarrollo su nombre en clave fue Iván. 2. Los dispositivos nucleares del ingenio explosivo fueron desarrollados por un equipo de físicos dirigidos por Ígor Kurchátov y formado por Andréi Sájarov, Víctor Adamski, Yuri Babáyev, Turi Smirnov y Yuri Trútnev. 3. La fecha de “presentación en sociedad” de la bomba fue elegida por coincidir con el vigésimo segundo congreso del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética). 4. Fue lanzada por el Mayor Andréi Durnovtsev desde un aparato Tu-95 modificado especialmente para dar cabida a bomba. Estaba equipada con un paracaídas para ralentizar el descenso (tardó tres minutos) y así dar tiempo al piloto a alejarse de la zona de la mortal deflagración. Tras el éxito de la misión, Durnovtsev fue ascendido a Teniente Coronel y nombrado Héroe de la Unión Soviética. 5. La detonación de la bomba del Zar ocasionó la mayor explosión de origen humano jamás vista. 6. La presión experimentada en el lugar de la explosión fue de 211.000 kilos por metro cuadrado (20,7 bares), más de diez veces que la habitual en el neumático de un automóvil. La poderosa energía luminosa desatada pudo ser vista incluso a una distancia de 1000 km, con cielo nublado. La energía térmica fue tan potente que una persona que se encontrara a 100 km de la explosión habría sufrido quemaduras de tercer grado. 7. Produjo un hongo de 64 kilómetros de altura. Aproximadamente la altura de siete montes Everest. La onda de choque rompió vidrios gruesos a más de 900 km de la explosión. De explotar bajo tierra, la Bomba del Zar, el impacto sísmico habría sido de 7,1 en la escala de Richter. link: https://www.youtube.com/watch?time_continue=85&v=-i0IrUuNDl0 8. Universidades y observatorios de Francia, Inglaterra, Japón, Estados Unidos y otras zonas del mundo registraron movimientos sísmicos provocados por la explosión. Hubo manifestaciones contra el invento en varias capitales mundiales. 9. La Casa Blanca emitió rápidamente un comunicado donde el presidente Kennedy declaraba: “El actual arsenal nuclear norteamericano es superior, en cantidad y en calidad, al de cualquier otra nación. Los Estados Unidos tienen el suficiente poder militar para destruir a cualquier nación que deseara desencadenar una guerra termonuclear”. 10. Debido a su enorme tamaño, la AN602 era un arma poco práctica para su uso operativo en una hipotética guerra entre EEUU y la URSS. Los líderes de la URSS lo sabían. Había sido creada con fines científicos y propagandísticos. En este último campo, supuso un gran golpe a la moral de los EEUU, que vio su supuesta superioridad tecnológica y científica puesta en entredicho.

El mundo precisa de nuevos Clair Cameron Patterson, eminente geoquímico que no solo logró datar la fecha del nacimiento de la Tierra y el Sistema Solar, sino que puso la primera piedra para demostrar que la salud es más importante que el dinero. Los poderes fácticos siempre han sido los que han dirigido el destino del ser humano y sus sociedades, estos actores estratégicos tienen en común que poseen la capacidad para detener o impulsar en beneficio propio el desarrollo o la detención de la economía, muy especialmente en la sociedad de consumo. En gran medida los poderes fácticos residen en los intereses de los grandes sectores empresariales y financieros. Estos además han residido históricamente en las iglesias, las religiones, los estamentos militares, los gobiernos y las mafias, todos al servicio y en busca del poder. No es muy difícil de comprender por tanto, lo que acontece en la actualidad en este bello Planeta azul deteriorado por la penumbra financiera que mueve los hilos en la sombra. La historia está ahí, los historiadores son profundos conocedores de que han cambiado el nombre de los actores, pero que el ser humano se empeña en repetir un modelo existencial en el que solo unos privilegiados gozan de la mayor parte de los beneficios que generan la gran masa; anteponiendo los intereses económicos muy por delante incluso de la salud física y mental del ciudadano. Patterson, la edad de la Tierra Por ello y recurriendo a la historia, entre los legajos de la ciencia resulta tremendamente aleccionadora la experiencia vital de uno de los más eminentes científicos de la historia de la humanidad: Clair Cameron Pattterson, geoquímico estadounidense nacido en Iowa en 1922, que pasó a la historia al convertirse en el primer ser humano en conocer y datar, mediante el método científico, la antigüedad de la Tierra. Patterson era un joven estudiante que doctoraba en Chicago cuando el prestigioso Harrison Brown, le encomendó el estudio de la edad exacta de la Tierra partiendo de un método basado en experimentos anteriores de Arthur Holmes, gracias al cual pudo deducir que sería posible descubrirlo si se lograba efectuar la medición de los isótopos de plomo en las rocas ígneas. Un método basado en transformación lenta de los elementos radiactivos, en elementos no radiactivos, fundamentalmente en plomo. Conociendo que el uranio es el elemento de mayor peso en la Tabla periódica, todo era tan sencillo y tan complicado, como calcular las proporciones entre ellos en una roca con uranio y plomo. Medir el tiempo empleado por el U238 hasta convertirse en Pb 206, para calcular la edad precisa del Sistema Solar y por tanto de la Tierra. Su proyecto de tesis consistió en estudiar la conversión del uranio en plomo, y Patterson descubrió la partida cósmica de nacimiento de la Tierra con la técnica de la espectrometría de masas, empleada en un fragmento de meteorito caído hace 50,000 años en Arizona. La degradación a plomo del uranio le sirvió para establecer la fecha oficial y científica del nacimiento de nuestro planeta, estimada en unos 4.500 millones de años. El citado estudio fue publicado en 1953 en la revista Geochimica et Cosmochimica Acta, gracias a los porcentajes de plomo encontrados en el citado meteorito. Por ello Patterson recibió el reconocimiento mundial y la financiación de sus estudios científicos, pero en esa búsqueda de base científica absolutamente real, descubrió una realidad ciertamente aterradora. Cuentan que aquel día en el que Patterson descubrió la verdadera edad de la Tierra, se fue a casa y quiso que fuera su madre el segundo ser humano en conocer la edad del planeta; pero en el trayecto de investigación se topó con otra realidad encubierta que tuvo la valentía de defender y denunciar durante casi veinticinco años, desafiando a todos los poderes fácticos. Enfrentándose a los dueños de las petrolíferas, aquellos que le retiraron cualquier tipo de financiación y quisieron desprestigiar su excelso nombre como científico. Durante el citado trabajo de investigación se percató de que los niveles de plomo en su época eran absolutamente disparatados, y le costó tanto llegar a la datación de la Tierra porque para llegar a una medición fiable tuvo que recurrir la creación de una habitación limpia, un laboratorio estéril absolutamente exento de contaminantes, muy especialmente del plomo ambiental. La guerra del plomo Patterson era perfecto conocedor de los devastadores efectos que poseía el plomo en la salud humana y, obteniendo muestras del fondo del mar y estratos de hielo de Groenlandia; comparando ambas con las muestras obtenidas en superficie ambiental, descubrió que las concentraciones de plomo se habían duplicado por mil. No le costó demasiado tiempo deducir las razones por las cuales, en cien años, la presencia de plomo se había disparado al punto de poner en serio peligro la integridad física de sus coetáneos y las futuras generaciones. Patterson era tan metódico que sus estudios eran difícilmente revocables, pero pese a ello sufrió las amenazas, el desprestigio y la ira de la gran industria. El plomo genera en nuestro organismo numerosos síntomas, que pueden desencadenar incluso con la muerte. Es un hecho bien conocido históricamente que uno de los grandes Imperios productores de plomo fue el Imperio Romano, del que se llegó a especular que en su decadencia, intervino directamente la presencia habitual del citado elemento en la vida cotidiana del romano. De la misma forma siempre se conoció las dificultades y alucinaciones que sufrieron todos aquellos que trabajaron en la extracción del mineral o en su proceso de transformación. Clair Patterson no tardó en deducir que la decisión de Thomas Midgley, que trabajaba como ingeniero para la "General Motors" de incluir en la gasolina un aditivo para evitar la trepidación de los motores, un antidetonante: Plomo (Pb). El plomo tetraethílico, conocido por todos como Ethilo, intervino decisivamente en las fatales consecuencias. El ser humano como siempre había puesto por delante el beneficio económico a la salud humana y a la contaminación ambiental. El bajo coste, la facilidad, la maleabilidad del plomo lo convirtieron en un elemento de uso común, en tuberías, pinturas y en una por entonces joven industria automovilística de fáctico poder que intentó acabar con la carrera del científico de Iowa. La publicación de su estudio en 1963 en un artículo firmado en colaboración con uno de sus mejores alumnos, poniendo su propio nombre en segundo lugar, le acarrearon una serie de graves consecuencias. Patterson dejó de recibir financiación de las empresas petroleras, que presionaron a la Universidad de Pasadena para que fuera despedido. Incluso el Servicio de Salud de Estados Unidos cuestionó su trabajo. Fue excluido del Consejo Nacional de contaminación Atmosférica por plomo. La empresa automovilística contrató sus propios científicos y médicos para echar por tierra los estudios de Patterson, pero su perseverancia y metodología científica hicieron posible que el potente neurotóxico comenzara a desaparecer de la vida del ser humano. Le costó todo su prestigio y muchos años de lucha en contra del sector empresarial. Afortunadamente las evidencias y los estudios de Patterson por todo el mundo, convencieron a la Agencia de Protección del Medio Ambiente, que en 1973 dictaminó a su favor, determinando la reducción progresiva del plomo en los combustibles completada en 1986. Gracias a Patterson hoy día los niveles de plomo ambiental se encuentran entre los menos de 10 microgramos/ dl para los niños y menos de 20 microgramos/dl. para los adultos; pero el ser humano y los poderes fácticos siguen anteponiendo los intereses económicos y financieros a la salud ambiental de un planeta en el que se respira la ‘mierda’ que produce el dinero. Por ello el mundo precisa de nuevos Clair Cameron Pattterson, eminente geoquímico que no solo logró datar la fecha del nacimiento de la Tierra y el Sistema Solar, sino que puso la primera piedra para demostrar que la salud es más importante que el dinero: Patterson alertó que la irracional explotación de los recursos es un acto bárbaro más, una lección que el ser humano parece no querer nunca aprender en este cada vez más irrespirable planeta.

Cuando sabes que tienes la razón pero tus argumentos no convencen al otro: el efecto contraproducente. Es posible que te haya ocurrido en alguna ocasión (o a un amigo de un amigo). Leyendo en Internet un tema cualquiera te das cuenta de que alguien está completamente equivocado en su razonamiento. Lo tienes tan claro que no puedes evitar entrar en la discusión. Tu exposición es tan precisa que apenas hay margen a la duda: enlaces a datos, a investigaciones, cifras recientes, vídeos, citas de prestigiosos eruditos sobre el tema… y resulta que tus argumentos no sólo no convencen al tipo que ha cometido el error de bulto, sino que lo han reforzado en su posición. Bienvenido al efecto contraproducente. Probablemente hace cientos de años el filósofo griego Epicteto diera en el clavo con muchas de estas situaciones. El hombre venía a decir que es imposible enseñar a una persona algo que cree saber ya. Claro que hablamos de hace mucho tiempo, nada que ver con las posibilidades que tenemos hoy y en cuestión de minutos para abordar cualquier tema con la verdad y nada más que la verdad que nos ofrece la red. Entonces, ¿cómo puede ser que se produzca tal efecto? ¿cómo puede estar la gente tan ciega? Pongamos ejemplos más cercanos que nos pueden tocar a todos. El otro día me comentaba un amigo que no entendía la política en España. Mi amigo es británico y me decía que de lo poco que sabía en los últimos años en la materia sobre el país, creía tener bastante claro que el gobierno actual tenía abiertos varios casos de corrupción. Su siguiente pregunta fue tan clara como difícil de responder para mi: ¿Cómo puede ser que cuantos más casos de corrupción van apareciendo, la tendencia en España es volver a votar al mismo gobierno? Sin entrar en debates sobre política en España, porque es un ejemplo personal y no se trata de eso, la misma cuestión la podríamos trasladar a hechos que una gran mayoría creen absolutamente como ciertos o verdaderos. Si me guiara por los razonamientos de mi entorno, de las personas más cercanas que conozco, el mundo se ha vuelto loco. ¿Qué le pasa a los británicos tras el Brexit? ¿Se han vuelto racistas? ¿cómo puede ser que Donald Trump haya llegado siquiera a candidato a la presidencia de los Estados Unidos? ¿cómo le puede gustar a alguien Justin Bieber? o quizá uno de los grandes misterios. ¿cómo demonios puede haber alguien que prefiere la tortilla sin cebolla? Todas estas cuestiones tan importantes en mi mundo cercano tienen unas creencias muy arraigadas bajo el pensamiento de que están en posesión de la verdad. Ocurre que desde ese prisma, la otra mitad o parte de la población está realmente ciega y equivocada. Algunas de estas cuestiones ha dado lugar en los últimos meses a grandes discusiones y debates encendidos en Internet y en los medios de comunicación, todos acompañados de cientos de datos y cifras que deberían demostrar lo erróneo de unos o de otros. Y sin embargo, el resultado es el mismo. Quizá no somos tan listos y tenemos una idea falsa y preconcebida de que cuando unas creencias son desafiadas con hechos, alteran las opiniones e incorporan la nueva información en su forma de pensar. Y quizá y solo quizá, la verdad sea más cruda. De ser así, cuando las convicciones más profundas de cada individuo son desafiadas por una evidencia contradictoria, sus creencias se acaban haciendo más fuertes. Esto es el efecto contraproducente y hace varios años lo pusieron a prueba varios investigadores. Dime la verdad para que no te crea En el año 2006 los investigadores Brendan Nyhan y Jason Reifler, de la Universidad de Michigan y la Universidad de Georgia respectivamente, crearon una serie de artículos de prensa falsos sobre cuestiones políticas polarizantes. Dichos artículos fueron escritos de manera que confirmarían un error muy extendido acerca de ciertas ideas de la política estadounidense. De esta forma, tan pronto como una persona leía uno de estos artículos falsos, a continuación los investigadores publicaban un artículo verdadero que corregía al primero. Un ejemplo: uno de los escritos venía a sugerir que Estados Unidos había encontrado armas de destrucción masiva en Irak. Poco después lanzan el segundo artículo donde venían a corregir el primero diciendo que jamás las habían encontrado, lo que parece ser la verdad. ¿Qué ocurrió? Que aquellos que se oponían a la guerra o tenían fuertes tendencias liberales tendían a estar en desacuerdo con el artículo original y aceptar el segundo. Por el contrario, aquellos que apoyaron la guerra de Irak se inclinaban por la “verdad” del primer artículo y no creían el segundo. Los conservadores, después de leer que no habían armas de destrucción masiva, indicaron que tras los artículos estaban más seguros que antes de que, efectivamente, existían armas de destrucción masiva y por tanto sus creencias originales eran correctas. El experimento se repitió con otros temas como la investigación de células madre o la reforma fiscal en el país... y los resultados fueron iguales. Tras las correcciones, aquellos que creían en el artículo original tendían a aumentar sus ideas erróneas si dichas correcciones entraban en contradicción con sus ideologías. Ambos grupos leían los mismos artículos y las mismas correcciones, y cuando la evidencia era interpretada como una amenaza a sus creencias, esta se venía abajo. Los investigadores lo explican así: Una vez que algo se añade a la colección de creencias, uno lo protege de cualquier daño. Lo hace por instinto e inconscientemente cuando es confrontado con una actitud de información incoherente. Así como el sesgo de confirmación te escuda cuando buscas información activamente, el efecto contraproducente te defiende cuando la información te busca, cuando llega a tus puntos ciegos. Yendo o viniendo, uno se atiene a sus creencias en lugar de cuestionarlas. Cuando alguien trata de corregirte, trata de diluir tus conceptos equivocados, tiene el efecto opuesto y en cambio los refuerza. Con el tiempo, el efecto contraproducente ayuda a que uno sea menos escéptico de esas cosas que le permiten seguir viendo sus creencias y actitudes como veraces y apropiadas. De igual forma, las personas creemos lo que refuerza nuestras creencias. Los psicólogos hablan de ellas como historias que dicen lo que la persona quiere oír. Hay personas que creen que Obama no nació en Estados Unidos, que Elvis sigue vivo o que Hitler no era humano, y lo hacen porque esas historias protegen sus ideologías, por tanto las aceptan y siguen de largo. Intenta hacerles cambiar de opinión y verás que su mundo se hace más grande y el tuyo entra en crisis. Y en Internet ocurre lo mismo. Las pequeñas batallas que podemos librar diariamente tienen un patrón similar. Cada bando ataca con sus pruebas para respaldar sus posiciones hasta que muy posiblemente, uno de ellos salga de la refriega cansado o por simple dignidad. Si algo ha quedado claro estos años a partir de los estudios sobre el efecto contraproducente es que nunca (o muy pocas veces) se puede ganar ciertas discusiones online que atacan a las creencias más arraigadas. Cuando uno empieza a sacar datos, cifras, enlaces o citas, en realidad está haciendo que su oponente esté más seguro de su posición que antes de comenzar el debate. El efecto empuja profundamente a los dos en sus creencias originales. Los psicólogos dicen que entre las causas tiene que ver con el complejo de persecución. Como decíamos al principio del artículo, uno entra al debate porque están atacando a nuestras creencias o conocimientos, muy pocas veces lo hace cuando es un comentario que dice lo que ya creemos saber. Y la gente de todos los colores se defienden ante cualquier cruzada contra sus creencias (el ejemplo más claro lo tenemos en la religión). Desgraciadamente, no hay solución para rebatir el efecto. Los psicólogos continúan estudiando el asunto, aunque también apuntan algunas maneras para luchar contra el efecto, y por tanto, para llevar a la otra persona hasta tu punto de vista. Se trata de sentido común. En un debate, cuanto más acalorado, menos posibilidades hay de que el otro permita entrar a nuevas creencias. Saber esperar y conseguir mostrar a tu oponente cómo parte de tu argumento le puede beneficiar personalmente, podría abrir una grieta en sus ideologías. Por supuesto, lo más importante y algo que jamás deberíamos olvidar es que nosotros mismos somos tan vulnerables al efecto como nuestro oponente. Así que cuidado… y asegúrense de que no acaban siendo finalmente las víctimas de una evidencia que parezca contradecir tus ideas preconcebidas. Y es que no hay nada peor y más frustrante que darse cuenta que uno estaba equivocado.