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Usuario (Argentina)
Este post contiene una breve opinion, donde se relaciona los progresos antropologicos del hombre con los derechos de liberacion animal. Escrito por Julieta Doello, Prof. Art. disfrutenlo o simplemente leanlo, es otro punto visto vista, para el logro de la pacificacion. La evolución del hombre y su incoherencia social. En otros tiempos, las tribus antiguas de todas las latitudes no consideraban siquiera humanos a los miembros de otras tribus, de modo que no les hacían partícipe de la compasión que tenían para los suyos. Todos los seres vivientes eran observados de acuerdo a su necesariedad y su utilidad. El sentimiento de culpa solo era un remordimiento ante el hambre y el frió. Pero el hombre tampoco servia al hombre, las tribus que luego los griegos describirían como bárbaras (para el postmodernismo salvajes). Eran animistas y servían al medio en el que vivían todo tenia una relación armónica y equilibrada con al medio que las sustentaba. En el momento que se empieza a considerar que el otro es un ser humano como tú, ni lo sometes ni lo asesinas ni te lo comes. A menos que tu propia vida esté en peligro, claro. Las cosas cambiaron, y el concepto humano también ha evolucionado. Para la filosofía el hombre es un ser contingente, recibe la existencia, tiene el ser pero no es el ser. La categoría del tener, recibir, exige una razón, un mas allá del ente finito; el hombre no es su existencia sino que la recibe de alguien. Esto supone su vinculo con un Dios absoluto del cual la historia a empleado este concepto con total dogmatismo, pero este ser ideal no es mas que la demostración de nuestras imperfecciones y es esta búsqueda de lo perfecto lo que motiva y conforma el proyecto del hombre (esa imperfección es la falta de algo). Hasta acá muy bonito, hemos demostrado nuestro habilidad para retorcer las cosas. Sin embargo, otras teorías han participado de esta construcción del concepto del hombre como ser. La paleontología humana a desarrollado mediante investigaciones de prueba y error, un concepto en el orden somático, morfológico que se contrapone con la filosofía determinista y que parece ser un golpe duro para los dogmas que aprovecharon para desterrar del cielo a cualquier científico que manifieste la relación existente entre el hombre y el animal. Hay una estricta evolución del animal al hombre, los mecanismos, de alcance y caracteres podrán ser discutibles y son discutidos. Pero innegablemente existe una evolución morfológica que coloca al hombre en la línea de los primates antropomorfos, concretamente en la bifurcación entre póngidos y homínidos. Los antropomorfos póngidos conducen a los grandes simios: chimpancé, gorila, orangután; gibbon. Los antropomorfos homínidos, partiendo del mismo punto de origen que los póngidos, siguen una línea evolutiva distinta. Los paleontólogos llaman homínidos a todos los antropomorfos que forman parte del phylum al que pertenece el hombre. Los llaman así porque ha habido en este phylum antropomorfos que aún no son humanos, sino infrahumanos (aunque no simios, como lo son los póngidos); estos homínidos no hominizados son los ascendientes somáticos directos del hombre. Como la paleontología no dispone aún de suficiente número de restos fósiles, no puede describir con satisfactoria precisión, ni las formas de proliferación de los homínidos, ni el punto preciso de su hominizacíon. Y a esto es que se ha llegado ala conclusión, que si hemos de dar razón al fenómeno humano por sus dimensiones evolutivas y sensitivas animales, cuanto mas hemos de dar razón al animal como fenómeno por sus dimensiones evolutivas y sensitivas humanas. Así también ha evolucionado el concepto de derecho. La esfera de los derechos va expandiéndose inexorablemente con el transcurso del tiempo, aunque con retrocesos puntuales: de la tribu al ser humano, del hombre a la mujer, del hombre al niño, del homo sapiens a…, esperemos los grandes simios y finalmente al resto de los animales, como describe Steven Pinker en su obra literaria “la tabla rasa”. Existe una relación de construcción epistemológica entre la evoluciones del pensamiento humano y el reconocimiento de los derechos de todos, y existe también un anacronismo entre el reconocimiento de las igualdades de los derechos. Como argumentaba Steve Sapontzis, la liberación animal es necesaria para que nuestros principios y argumentos morales sean consistentes. Aunque hay similitudes entre los humanos y otros animales, hay también diferencias en habilidades e intereses. No se espera que los humanos y los no humanos sean tratados de la misma manera, si no más bien que los intereses de los animales sean tomados en cuenta. Que la vida no sea un concepto abstracto que termina en el plato de cualquier involucionado. Si no que las demostraciones humanas que complejizan los conceptos y ahondan en contenidos que suponen al hombre como ser racional, estén aparejados con los cambio que generan el buen vivir y el buen sentir.