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Álvaro recupera la ilusión por caminar gracias a un exoesqueleto diseñado y fabricado en España "¡Mamá, que estoy de pie!". Esas fueron las primeras palabras -llenas de sorpresa, emoción e incredulidad- de este pequeño de 5 años al probarse el primer esqueleto del mundo para niños con atrofia muscular espinal, creado por el Consejo Superior de Investigaciones Cientíticas (CSIC). El Consejo Superior de Investigaciones CIentíficas (CSIC), junto a su empresa de base tecnológica Marsi Bionics, ha creado el primer exoesqueleto destinado a los niños que sufren esta enfermedad genética neuromuscular degenerativa que afecta a uno de cada 10.000 bebés. "Álvaro la primera vez que lo pusieron de pie me dijo: '¡Mamá, que estoy de pie!'. Y cuando ya empezó a dar los pasos para él fue una felicidad absoluta. Es un niño que nunca ha andado y ahora por fin anda y para él es muy importante y también para nosotros. Pero es necesario que llegue financiación para que se siga investigando y se consiga que todos los niños puedan andar", ha señalado la madre del pequeño. Se trata de un importante avance si se tiene en cuenta que la pérdida progresiva de fuerza que provoca esta enfermedad hace que los niños no puedan caminar, disminuyendo así su calidad de vida y, lo más grave, originando la aparición de complicaciones como escoliosis, osteoporosis e insuficiencia respiratoria. Cientos de niños con esta enferdad necesitan la ayuda de una silla de ruedas para moverse, por eso Álvaro no ha podido contener su alegría al saber que será el afortunado que lo pruebe durante un año y podrá jugar como nunca antes había podido. El pequeño Álvaro ha destacado lo "bien" que se siente cuando lo ha probado y ha mostrado su deseo de poder utilizarlo para jugar al fútbol y al baloncesto. El exoesqueleto infantil es el resultado del trabajo de investigadores del CSIC, liderados por la investigadora del Centro de Automática y Robótica, Elena García. Juntos han creado el aparato, dirigido a niños de entre 3 y 14 años con atrofia muscular de tipo dos, la cual se suele diagnosticar entre los siete y 18 meses de vida y, tal y como ha explicado el neurólogo infantil del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, Gustavo Lorenzo, aunque la tasa de mortalidad no es tan elevada como el tipo 1, impide que los niños puedan caminar en algún momento de su vida. Ahora, gracias a este exoesqueleto de 12 kilos de peso y fabricado con aluminio y titanio, estos niños podrán andar, abrir cajones y hacer otros movimientos que la silla de ruedas les impide realizar. "Hemos tratado de imitar el comportamiento del músculo natural con este sistema robótico. Además, hemos conseguido que se adapte a diferentes terrenos con un sistema inteligente que modifica la rigidez que presentan las articulaciones cuando se mueven por diferentes terrenos y que, además, se adapte a la sintomatología de cada niño en cada momento", ha explicado la investigadora. FASE PRECLÍNICA La estructura, que descarga todo su peso en el suelo, consiste en unos largos soportes, llamados ortesis, que se ajustan y adaptan a las piernas y el tronco del niño. El sistema lo completan diversos sensores, un controlador de movimiento y una batería que, en principio, tiene unas cinco horas de autonomía.