ysabelcamejo
Usuario (Argentina)
El mundo entero está consternado con el conflicto que se vive en Siria, sobre todo en la ciudad de Alepo, un horror que ha afectado ya a millones de personas que han tenido que buscar refugio en otros países, principalmente en los Europeos que de cierta forma han sido indiferentes con su sufrimiento. La que fue la cuna de la solidaridad y los derechos humanos, ahora mira hacia otro lado, mientras los políticos asquerosos se aprovechan de la situación para ganar votos sembrando la discordia con discursos llenos de xenofobia. Alepo, una ciudad que ha quedado devastada por la guerra Por suerte la mayor parte de la población no cree en sus mentiras y se manifiestan ante las malas decisiones tomadas por los europeos debidas a su pacto con Turquía. Y El horror y la miseria de la huyen es impactante, triste y sobre todo muy real. Ninguno de nosotros permanecería en la ciudad aunque fuera nuestro patria. Alepo es la ciudad más grande de Siria, incluso era considerada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Pero lo que queda de ella al día de hoy no son más que escombros, acá te dejaremos algunas fotos para que veas el antes y el después y entiendas la magnitud de la destrucción que se vive allí. Aunque Alepo es la ciudad más afectada, el conflicto se extendió por todo el territorio sirio. El mundo observa con frialdad lo que allí sucede, a pesar de que muchos intentan ayudar, realmente nadie hace nada para detener la guerra. Lamentablemente el ser humano es el único capaz de extinguirse a si mismo, es triste que a estas alturas todavía se vean este tipo de cosas. Parece que no hemos aprendido nada del pasado. si te gustó el artículo por favor compártelo para que más personas se enteren de esto.
En el mercado hay una gran cantidad de cremas, acondicionadores y champús para reforzar nuestro cabello. Se supone que estos productos aceleran el crecimiento, nutren el pelo y le dan espesor. Pero lamentablemente los que de verdad funcionan suelen costar mucho dinero, pero ahora con un poco menos de 20 Dólares podrás fabricar tu propia loción y conseguir unos resultados muy similares a los que puedes obtener con productos que cuestan hasta 5 veces más. Aprende a hacer tu loción para que te crezca el cabello Un gran ventaja de este suero de crecimiento es que no sirve solo para l cabeza, también sirve con las cejas, las pestañas y la barba. Materiales: – Aceite de ricino – Aceite de aguacate – Aceite de coco – Una botella – Un cepillo de rímel limpio Instrucciones: Debes pasar el cepillo por aquellas zonas en donde quieres que el pelo adquiera fuerza y volumen. Recuerda que este preparado sirve también para las cejas y barba. Estos tres ingredientes se complementan muy bien, el aceite de ricino estimula el crecimiento, el de aguacate lo nutre y el aceite de coco lo acondiciona, el resultado es excelente. El pelo te crecerá brillante, fuerte y suave y con menos puntas abiertas.

A pesar de que la sabiduría popular diga que las mujeres son mejores que los hombres en el reconocimiento facial, unos psicólogos que han analizado a fondo el fenómeno no han encontrado diferencia alguna entre unas y otros en su capacidad de reconocer caras y clasificar expresiones faciales. En el estudio, el equipo de la psicóloga Suzy Scherf, de la Universidad Estatal de Pensilvania en Estados Unidos, se valió de pruebas de comportamiento, así como de neurovisualización, para investigar si el sexo biológico influye en el reconocimiento facial. En la literatura académica sobre el comportamiento ha sido una tradición común decir que las mujeres son mejores que los hombres en muchos tipos de tareas de procesamiento de caras, como el reconocimiento de estas y la detección y clasificación de las expresiones faciales. Aunque, si miramos la literatura empírica, lo que se aprecia no está tan claro. Scherf se propuso aclarar la cuestión. Aunque ella esperaba ver un efecto del sexo biológico en la capacidad del observador para el reconocimiento facial, resultó que nada de eso apareció, a pesar de que ella y sus colegas buscaron minuciosamente. El estudio no halló evidencias de la creencia habitual de que las mujeres pueden reconocer rostros con mayor precisión que los hombres. (Imagen: Patrick Mansell) El reconocimiento facial es una de las habilidades más importantes que utilizamos para nuestras interacciones sociales. También es una motivación clave para ciertos tipos de comportamiento. A los 30 milisegundos de ver una cara, podemos determinar la edad, el sexo, si conocemos o no la persona, e incluso hacer evaluaciones más subjetivas, como si parece de confianza, competente, atractivo, cálido, bondadoso, etc. Información adicional
“¿Vieron lo que pasa cuando uno entra a una sala donde falta el aire y se da cuenta de lo necesario que es cuándo no está? No tenemos que esperar a que nos falten las cosas valiosas para darnos cuenta que son importantes”. Con este ejemplo se refirió la Dra. Patricia Debeljuh, directora del Centro Walmart Conciliación Familia y Empresa del IAE Business School, al foco de la investigación liderada por la Home Renaissance Foundation (HRF), con sede en Londres y colaboradores en distintos países, sobre un tema tan natural como esencial: la familia. Debeljuh y la directora ejecutiva de HRF Mercedes Jaureguibeitia, presentaron en la UM los resultados del estudio “Global Home Index” sobre la valoración de la familia a nivel social. Para el trabajo, los investigadores evaluaron 5000 respuestas de hombres y mujeres de entre 25 y 65 años de 20 países de los cinco continentes. La iniciativa del think tank HRF (en español, “laboratorio de ideas” en el que participan expertos de distintas áreas con fines de investigación) tuvo el apoyo de universidades e instituciones internacionales, entre ellas, el Centro de Investigación en Economía Aplicada de la UM. Como representante de este centro, participó del encuentro la Ec. Magdalena Blanco, quien expuso los datos de Uruguay. Los resultados obtenidos a nivel mundial revelaron que más del 80% de los encuestados considera importante ocuparse de las tareas del hogar y el 60% cree que este tipo de actividades contribuye a desarrollar competencias para otras áreas de la vida. Sin embargo, el 76% afirma que la sociedad valora más el éxito profesional que el cuidado de la casa y la familia. (Foto: Universidad de Montevideo (UM)) El último resultado se manifiesta en otras dos respuestas: más de la mitad de los encuestados considera que no dedica tiempo suficiente a las tareas del hogar y, en el mundo de las maestrías, doctorados y cursos de especialización, menos del 15% se capacita para este tipo de trabajo. “A veces admiramos cosas del primer mundo, pero también ese primer mundo nos enseña a valorar muchas de las cosas que tenemos en estas latitudes”, dijo Debeljuh. Sobre esto, afirmó que en muchos países del hemisferio norte es cada vez más latente la pérdida del sentido de la familia. Ilustró esta realidad con una imagen muy significativa, contó que en estos países hay muchos arquitectos que a la hora de diseñar una casa no se plantean colocar una mesa. Explicó que este fenómeno es, por un lado el resultado y, por otro, el promotor, de que probablemente no haya comidas en familia, de que los padres no se sienten con sus hijos para ayudarlos a hacer los deberes, de que no haya juegos de mesa en los que participen las personas de la casa, entre otros. “Es central en la vida de las personas —por más desarrollo profesional y aspiraciones en la vida social que tengamos— tener un hogar. Y aquellas que lo carecen, tienen una pérdida en su vida y, a veces, incluso en su propia identidad”. Por estas razones, las investigadoras concluyeron que el valor de la familia es algo que trasciende el ámbito privado y debe formar parte de decisiones a nivel social a través de, por ejemplo, políticas públicas, legislación, política de las empresas, el mundo académico y la educación. (Fuente: UM/DICYT)
Lo enfría. Eso ya lo sabíamos. Pero el agua en estado sólido tiene otros efectos sobre la infusión que deberías conocer antes de pedirlo Jim Carrey, con su café con hielo, en 'Mentiroso compulsivo'. Echarle hielo al café, o mejor dicho, volcar el contenido de una taza de café humeante en un vaso con unos cubitos de hielo, es recurso habitual como clausura de una comida en cuanto asoma el calor. Es una de esas decisiones fruto del ingenio del homo sapiens; con ese sencillo gesto obtiene, a la vez, el chute del café, necesario para afrontar el sopor vespertino en esta época del año, y frescor para el gaznate. Convierte el recio café (por lo general solo) en otra cosa, y encima gratis, ya que el hielo no te lo suelen cobrar. Realizar la operación sin derramar una sola gota es una muestra simultánea de habilidad, experiencia y saber estar. "Añadiendo hielo lo que hacemos es que la proporción de la bebida no esté regulada. Los aromas se pierden totalmente" Pero, como la mayoría sabe, el hielo es únicamente agua en estado sólido, de modo que lo que estamos haciendo al prepararnos con esmero nuestro café con hielo no es otra cosa que añadirle agua. Y eso tiene un efecto: “Y negativo, en gran parte de los casos”, afirma Diego López, barista de Escuela Cafento, conferenciante y uno de los grandes expertos en café en España. “En la taza tienes una proporción de café y agua, que es la correcta para que ese café esté bien. Añadiendo hielo lo que hacemos es que la proporción de la bebida no esté regulada. Los aromas se pierden totalmente. Luego hay que analizar los hielos: si el fabricador está limpio, si no ha cogido sabor…”. En la misma línea se pronuncia Siffe Rabani, barista de La Bicicleta (Madrid): “Cuando el hielo se derrite le quita al café potencia y altera su sabor” Es importante analizar los hielos: si el fabricador está limpio, si no ha cogido sabor… La opinión de Axel Simón, campeón del certamen Barista de España SCA 2017y profesor en la Fundación IECAFË(Barcelona), es más benévola: el hielo, incluso cuando empieza a derretirse, transforma el café, pero eso no tiene por qué ser malo. “Cambia unas características por otras”, dice. “Puede acentuar la acidez, que es la característica más perceptible cuando baja la temperatura. Y al reducir la concentración de la infusión volvemos la bebida más dulce. Si es un café de cafetería, que sabemos que suele ser amargo, vamos a reducir ese amargor”. Si te gusta el café potente, amargo y poco ácido, el hielo no está hecho para ti. Ahora bien, aquellos que prefieren un café “más liviano, en el que el amargor no se acentúe tanto”, como indica Simón, encontrarán su ideal en esa clásica combinación o en bebidas como el cold brew, una modalidad en boga según la cual la infusión se realiza en frío. Si partimos de un café ya de por sí con una elevada acidez, al mezclarlo con hielo “la acidez posiblemente se nos dispare y se convierta en una bebida desagradable”, apunta Simón. Hay una fórmula para disfrutar de un café frío con la menor intromisión del hielo: usar una coctelera. “Dentro de esta hay mucho espacio, y al agitarla muy fuerte el hielo no se calienta. En cambio, cuando en una terraza dejas el café con el hielo 10 minutos, ¿cómo está cuando te lo vas a tomar? Ya no parece que es un café”, dice López.
Durante mucho tiempo una gran cantidad de aventureros se han adentrado en las cuevas de Asia, pero esta cueva en Vietnam , que por cierto es la más grande del mundo , no fue descubierta sino hasta el año 1991 en los profundos bosques del parque nacional Phong Nha-Ke Bang. El descubrimiento de la Gruta Son Doong es graciosa, cuenta que un granjero caminaba por el frondoso bosque del parque nacional, lugar por el que había pasado cientos de veces antes pero sin prestar mayor atención y de repente el suelo bajo sus pies se abrió, luego de recuperarse de la impresión detalló lo que era la entrada a la cueva más grande del mundo , cinco veces más grande que la mayor registrada hasta el momento. Son pocos los sitios de nuestro planeta que no han sido descubiertos, y debido a la ubicación de este, es difícil pensar que no fue descubierto sino hasta los años 90. Por lo general, las grandes cuevas suelen tener algún signo de haber sido habitada por los humanos en algún momento de la historia, pero este no es el caso. Es difícil de creer que haya permanecido oculta durante tanto tiempo siendo tan grande. Aunque fue descubierta en los 90, no fue sino hasta el año 2009 que el mundo se enteró de la existencia de esta cueva, debido a la exploración de un grupo de científicos. Su nombre Son Doong en Vietnamita significa “río de montaña” que se debe a que en su interior hay un río bastante caudaloso. También tiene su propia selva a la que se le conoce con el nombre de “Jardín de Edam” y posee algunas de ls estalagmitas más altas del mundo , llegando hasta unos 70 metros de altura. Howard y Deb Limber, los exploradores que la recorrieron por primera vez, tardaron alrededor de un año en llegar al final de la cueva, debido a que su progreso se vio complicado por una pared de más de 60 metros de altura conocida como la Gran Muralla de Vietnam . Al otro lado del muro se encontraron con una gran cantidad de perlas de las cavernas o pisolitas de gran tamaño. Al parecer la cueva se formó hace más de 2 millones de años por lo que este lugar ha desarrollado un clima propio. La gran cantidad de carbonato de calcio es evidencia de que ha llovido dentro de la cueva y se han experimentados períodos de sequía y de humedad. ¿Les gustaría visitar este lugar? ya existen visitas guidas, pueden averiguarlo en alguna agencia de viajes y aventuras.

A pesar de que la sabiduría popular diga que las mujeres son mejores que los hombres en el reconocimiento facial, unos psicólogos que han analizado a fondo el fenómeno no han encontrado diferencia alguna entre unas y otros en su capacidad de reconocer caras y clasificar expresiones faciales. En el estudio, el equipo de la psicóloga Suzy Scherf, de la Universidad Estatal de Pensilvania en Estados Unidos, se valió de pruebas de comportamiento, así como de neurovisualización, para investigar si el sexo biológico influye en el reconocimiento facial. En la literatura académica sobre el comportamiento ha sido una tradición común decir que las mujeres son mejores que los hombres en muchos tipos de tareas de procesamiento de caras, como el reconocimiento de estas y la detección y clasificación de las expresiones faciales. Aunque, si miramos la literatura empírica, lo que se aprecia no está tan claro. Scherf se propuso aclarar la cuestión. Aunque ella esperaba ver un efecto del sexo biológico en la capacidad del observador para el reconocimiento facial, resultó que nada de eso apareció, a pesar de que ella y sus colegas buscaron minuciosamente. El estudio no halló evidencias de la creencia habitual de que las mujeres pueden reconocer rostros con mayor precisión que los hombres. (Imagen: Patrick Mansell) El reconocimiento facial es una de las habilidades más importantes que utilizamos para nuestras interacciones sociales. También es una motivación clave para ciertos tipos de comportamiento. A los 30 milisegundos de ver una cara, podemos determinar la edad, el sexo, si conocemos o no la persona, e incluso hacer evaluaciones más subjetivas, como si parece de confianza, competente, atractivo, cálido, bondadoso, etc. Información adicional
¿Le choca que un turista pida chuletón de primero y gazpacho de segundo? Los nipones piensan lo mismo cada vez que mezcla 'sashimi' y 'nigiri' sin ton ni son No hace falta ponerse un kimono y sentarse en un tatami, pero para una inmersión total en la cocina japonesa es necesario conocer algunos de sus códigos básicos. Ya le contamos que cada vez que empapa el ‘sashimi’ en la soja, un tokiota quiere hacerse el 'harakiri'. Ahora que ya sabe qué aberraciones debe evitar, relájese y atrévase a pedir nuevos platos. El orden sí importa Empecemos por el orden en que se sirven los platos. En reuniones de amigos está permitido compartir. Aunque en comidas informales no es raro que toda la comanda llegue a la mesa a la vez, en ambientes más refinados (como los de la comida kaiseki, una elegante degustación de 10 o 12 platos originaria de Kyoto) se suele empezar por encurtidos y ensaladas: “Sabores ácidos, refrescantes en la boca”, señala David Arauz, chef ejecutivo de cocina fría del restaurante 99 Sushi Bar, con cuatro restaurantes en Madrid, otro en Barcelona y una próxima apertura en Abu Dabi. El arroz, al final Primero el sashimi, después el sushi. “Este no se come directamente, si lo hacen no lo saben comer”, opina Hiroshi Kobayashi, fundador del restaurante Tori-key, especializado en cocina yakitori: brochetas principalmente de pollo, pero también de cerdo, vaca, marisco o verduras a la plancha. “Lo normal es empezar con sashimi de pescados azules, porque tienen menos sabor que la ventresca de atún, por ejemplo”. Luego llega el turno del sushi y, por último, de las sopas y el arroz (al contrario que en España). Tiene una explicación: “Un señor de 65 años y un joven de 35, comiendo lo mismo, después del segundo plato el señor 65 años está lleno, y el joven todavía tiene hambre. Por eso se termina con arroz, un complemento final”, añade. En el caso de menús degustación como el que ofrece Ricardo Sanz —chef con cuatro estrellas Michelin— en su restaurante Kabuki, que fusiona la cocina mediterránea con la nipona, todo está perfectamente estructurado. “Considero el menú entero un plato, intento ir de menos a más, pero todo tiene que tener un equilibrio. No es lo mismo tomarte una cosa exquisita cuando tienes el estómago lleno que cuando estás a medias”, explica. No busque tempura mixta en Tokio La tempura variada es una invención de los restaurantes fuera de Japón. Allí la ofrecen restaurantes especializados en los que cada plato es un rebozado distinto. “Se puede empezar con una tempura de langostino; y se sirve una pieza. Luego, una de pescado blanco, y otra de verdura. Supercaliente, supercrujiente. Pero requiere medios específicos, por eso aquí se sirve la tempura variada”, añade Kobayashi. El dilema de los palillos Una vez aclarado el orden de los platos, hay dos formas de comerlos: con los palillos o con las manos. Tradicionalmente, los bocados de sushi y sashimi se comen con las manos. Aunque, como comenta Junti Odaka —chef del restaurante Miyama Castellana— la gente joven ha empezado a tomarlos con palillos. Estos se utilizan para todo lo demás. A quienes aún no se apañan con ellos, el chef de Tori-key les recomienda intentarlo. “Comes menos, porque tardas más. Cuando usamos cuchara y tenedor es un poco descontrol, comemos demasiado”, avisa. No se corte con la sopa Los palillos también son imprescindibles para sorber la sopa, lo que produce ese característico ruido que aquí parece de mala educación. “Es una costumbre que viene de antaño, cuando las madres eran casi los mayordomos de la casa. Hacían la sopa con cariño, procurando servirla caliente. Por eso intentamos beberla lo más caliente posible. Y eso produce ruido. También, porque tratamos de que junto con el fideo suba el líquido, que lo hace más jugoso. Para eso hay que aspirar y hace ruido. Viene del respeto a la cocinera y a la madre”, nos ilustra Kobayashi. Para acabar, nada de dulces Aunque en España lo habitual es rematar una buena comida con un postre, en el país nipón es inaudito. “En Japón hay dulces, pero se toman como merienda, para acompañar un té”, apunta Masayoshi Hojo, cocinero de Naomi, un local que abrieron sus padres en 1974. Si quiere terminar como lo hacen los japoneses, evite el flan de la casa y pida un té. ¿Y qué hacer con la propina? En los restaurantes solo se deja muy excepcionalmente.

Si todavía no sabe qué son los ‘cloud eggs’, vaya encendiendo el horno… Si sus amigos más foodies todavía no lo han compartido en sus redes sociales, van muy tarde. La etiqueta #cloudeggs (huevos nube) se ha convertido en tal fenómeno, que incluso el prestigioso The Washington Post se ha hecho eco de esta tendencia gastronómica. ¿Pero qué tiene de especial una receta a medio camino entre el merengue y el huevo escalfado? A parte de ser fotogénica (la prueba, sobre estas líneas), es fácil de preparar y tiene pocas calorías… o no. Basta con batir la clara del huevo al punto de nieve, salpimentar y hornear durante tres minutos a 230º. Después se añade la yema, y se deja otros tres minutos a la misma temperatura. Al no utilizarse ni una gota de aceite para prepararlo, el portal de recetas SimplyRecipes sugiere añadir un poco de queso (parmesano, suizo o Gruyère) para potenciar el sabor de “la nube”. De hecho, en Instagram pueden verse múltiples propuestas para acompañarlo, desde tostadas, aguacates, espinacas y sobre todo beicon (que habría que sumar, obviamente, a las 78 calorías que tiene un huevo normal). ¿Es un plato para el día a día? Está demostrado que el mandamiento de no comer más de tres huevos a la semana es un mito. La especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario HM Puerta del Sur, Teresa Ruiz García, comentaba a BUENAVIDA que diversos estudios han mostrado de manera uniforme y sólida que es improbable que el consumo diario de este alimento tenga repercusión significativa alguna sobre el riesgo cardiovascular en personas sanas. Además, en las Guías Alimentarias que publica la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), el huevo está situado en la pirámide nutricional como alimento para ser consumido todos los días. Por lo que, si no le puede la pereza, esta onírica creación puede alegrar sus mañanas. Se desconoce el origen de la receta, aunque el libro infantil Cocinar es un juego de niños (1963) ya la incluía en sus páginas, pero entonces no había teléfonos inteligentes ni hashtags para viralizar. No le extrañe que la próxima vez que quede para tomar un brunch, el huevo nube esté en el menú… a precio de moderno, faltaría más.
Investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) (Catalunya, España) han utilizado la influencia de la realidad virtual inmersiva (RVI) para analizar los efectos que tiene la inmersión en un personaje virtual en las conductas automáticas ante otras razas. Los resultados, publicados PLOS ONE, muestran que adoptar una determinada raza virtual, independientemente de la real, afecta a determinados comportamientos inconscientes hacia personajes virtuales del mismo color de piel virtual. Según los expertos, quedan demostrados así los efectos de este tipo de experiencias virtuales en la percepción, el comportamiento y las actitudes, pero además, también abren la puerta al uso de esta tecnología para combatir conductas racistas. El trabajo ha sido liderado por Mel Slater, investigador ICREA del grupo de investigación Entornos Virtuales en Neurociencias y Tecnología Experimental (Event Lab) de la UB. También han participado el experto de la UB Bernhard Spanlang y Béatrice S. Hasler, de la Sammy Ofer School of Communications de Israel. Durante las interacciones sociales, las personas se identifican como miembros de los grupos sociales a los que pertenecen de manera espontánea. Esta identificación, en la que rasgos como la raza o el sexo son elementos muy potentes de pertenencia a un grupo, influye en las percepciones y comportamientos interpersonales. Un método habitual para contrarrestar este sesgo es la toma de perspectiva, que normalmente requiere que las personas imaginen cómo sería, por ejemplo, tener otro color de piel o sexo. En el nuevo trabajo, los investigadores han transformado esta toma de perspectiva mediante el uso de la RVI. “En lugar de hacerles imaginar cómo sería ser otra persona, hemos puesto a los participantes en la situación de “ser” esa otra persona”, explica Slater. Provistas de unas gafas y un traje de realidad virtual, las participantes encarnaban el avatar asignado y debían interactuar con otra mujer virtual generada por el programa. (Foto: Eventlab - Universidad de Barcelona) El estudio se realizó con 32 mujeres de raza blanca que fueron asignadas aleatoriamente a un cuerpo virtual de raza blanca o negra. Provistas de unas gafas y un traje de realidad virtual, las participantes encarnaban el avatar asignado y debían interactuar con otra mujer virtual generada por el programa. En el experimento, las participantes debían describir primero una serie de cuadros que aparecían en una pared virtual, y después escuchaban la descripción que de ellos hacía la otra mujer virtual. Cada participante repitió el experimento dos veces, en semanas diferentes, pero siempre con el mismo color de piel asignado al principio. Sin embargo, el color de la piel del avatar con el que compartían espacio virtual fue diferente en cada ensayo. Los investigadores grabaron los experimentos y analizaron el grado de mimetismo de las participantes con la otra persona virtual. Para ello registraron las veces en las que la participante imitaba inconscientemente movimientos del otro personaje, como tocarse la cara, colocar los brazos en las caderas o rascarse el brazo. “Inconscientemente, las participantes imitaban mucho más los gestos del otro personaje virtual cuando coincidían en el color de piel virtual. Por ejemplo, cuando la voluntaria realizaba la experiencia con un avatar negro, imitaba en más ocasiones a su colega virtual negra que cuando esta era blanca”, añade el investigador. “Esta imitación —continúa Slater— es importante, ya que es un comportamiento no consciente que, según estudios de psicología social, indica entendimiento social. Es decir, inconscientemente, tendemos a imitar más a aquellos con los que estamos en mayor armonía”. Los autores señalan que no es posible extrapolar estos resultados fuera de la simulación virtual, ya que para poder hacerlo sería necesario llevar a cabo un seguimiento de los participantes que certificara la variación de los sesgos raciales en su vida diaria. En este sentido, un estudio anterior de EventLab demostró que encarnar un personaje virtual de una raza diferente a la propia “disminuye el sesgo racial al menos una semana después de la exposición a la realidad virtual”. Según los investigadores, esta influencia en las actitudes implícitas de los participantes, sitúa a la RVI como un prometedor instrumento para, en el futuro, combatir el racismo en la vida cotidiana. “A medida que se generalice el uso de la realidad virtual en la sociedad, puedo imaginar, por ejemplo, juegos no violentos y películas interactivas con RVI en los que el jugador encarna diferentes cuerpos y roles”, detalla Slater. “Otras aplicaciones posibles serían el uso de la RVI para que funcionarios públicos –como policías, que tienen trato directo con el público– vivan la experiencia de cómo podrían ser tratados de manera diferente en función de su raza (virtual). Por supuesto, esto sería más importante en algunos países con problemas raciales severos”, concluye el experto. (Universidad de Barcelona)