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Primer post: 17 jul 2011Último post: 17 jul 2011
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buenas leyendas entra aqui
ParanormalporAnónimo7/17/2011

Gran pantano misterioso de Hockomock Historia En la ciudad norteamericana de Massachusetts se encuentra Hockomock Swamp, el corazón del conocido como Triángulo de Bridgewater, un lugar donde se cuenta que ha habido muchos acontecimientos paranormales, como el avistamiento de animales misteriosos, espectros, luces fantasmagóricas y encuentros con los denominados Bigfoot. El llamado Triángulo de Bridgewater abarca varias ciudades en el término de Massachusetts, escenario de acontecimientos paranormales durante siglos. Es un área de aproximadamente 300 kilómetros cuadrados situados en la parte sureste del estado. En el centro de esta área se halla el Pantano Hockomock, un lugar misterioso. Los nativos americanos ya apreciaron su carácter extraordinario cuando lo bautizaron así. Su nombre significa “lugar donde habitan los espíritus”. ¿Qué verían allí para llamarlo de esa manera?... Muchas son las referencias que a lo largo de la historia se tienen de avistamientos de animales misteriosos en la zona. Grandes aves, a las que denominan Thunderbirds los nativos americanos, han sido presenciadas por muchas personas, entre ellas agentes de policía de Massachusetts que abandonaron sus puestos de trabajo para siempre. Parecen resultar aves prehistóricas con una envergadura considerable. También se han visto grandes serpientes en el pantano. En la década de 1930 muchos trabajadores de la zona informaron que habían visto enormes serpientes enrolladas sobre la carretera como si fueran tubos de una estufa antigua. Panteras negras, tortugas gigantes y perros fantasmas tan grandes como un caballo son otras de las especies que se han podido avistar. Luces fantasmas también están recogidas como fenómenos paranormales que se han podido ver en Hockomock. Parecen ser bolas de luz que sobrevuelan el pantano cambiando de color, forma, tamaño e intensidad. A menudo han aparecido como respuestas a la acción de algún ser humano que se ha atrevido a adentrarse por aquí. A finales de 1960, cinco testigos vieron una bola de luz flotando entre algunos árboles, en las cercanías de Rehoboth. Tras gritar a la luz, ésta de repente creció de diámetro y corrió hacia ellos. La ciudad de Raynham también ha tenido avistamientos de este tipo, cuentan sobre todo que durante todos los meses de enero, sobre las vías de ferrocarril cerca del pueblo. Criaturas denominadas Bigfoot también han sido vistas en el pantano de Hockomock. En 1970 varias personas vieron un animal peludo de casi 3 metros de altura, que escapó corriendo sobre cuatro patas. En un principio se pensó que era un oso, pero hace miles de años que los osos se extinguieron de esta región. Más tarde, ese mismo año, dos policías sintieron como algo extraño arrancaba la parte trasera de su coche patrulla. Los policías huyeron rápidamente, pero antes pudieron avistar por el espejo retrovisor la gigantesca figura de una criatura misteriosa. También dijeron que parecía un oso, pero posteriores partidas de caza jamás lograron dar con él. Un vecino de las inmediaciones aseguraba haber visto al monstruo de Hockomock en invierno de 1978. El hombre describió a la criatura como un animal de unos 3 metros de alto, cubierto con un pelaje marrón oscuro. Casi por las mismas fechas, hay otro avistamiento, esta vez de una mujer que vio en su jardín, una noche, una tremenda figura casi de la misma altura, con el pelo oscuro. Dice que sólo le robó algunas calabazas... Un avistamiento más se produjo en una noche fría de 1980. Un hombre de Bridgewater estaba en su canoa pescando cuando comenzó a percibir la sensación de que estaba siendo vigilado. Al acercarse más a la orilla, pudo oír el ruido de la maleza y unas grandes y pausadas pisadas sobre la hierba. En una entrevista que concedió al Boston Herald relataba que “sabía que algo grande me estaba siguiendo… sabía que no era humano porque, cuando pasó cerca de mí, pude olerlo, y olía como una mofeta, muy sucio”. El pescador nunca llegó a ver ni sentir nada más. Todas estas observaciones paranormales plantean más preguntas que respuestas. Parece que algo misterioso y sobrenatural ha elegido el pantano de Hockomock como su verdadero hogar. Y lo más probable es que, pronto, muy pronto, volvamos a tener interesantes noticias de él… Amigas para siempre Historia Año 1982. Alicia y Sara eran dos chicas, ambas de 15 años, e íntimas amigas desde la más tierna infancia. Vivían en el mismo barrio, estudiaban en el mismo instituto, iban a la misma clase... en fin, eran inseparables. Sin embargo, tenían caracteres muy diferentes. Alicia era alegre y extrovertida, mientras que Sara era muy tímida y callada. Cierto día, Sara le propuso a Alicia: - ¿Por qué no hacemos un juramento de sangre? - ¿Qué? - Mira, por si algún día perdemos el contacto, juramos que la que muera antes de nosotras dos, irá a avisar a la otra. - Qué tontería, Sara, nosotras siempre estaremos juntas. Ante la insistencia de Sara, y entre asombrada y divertida, Alicia al final aceptó la propuesta. Ambas se practicaron un corte con una navaja en el dedo índice de la mano derecha, y sellaron el pacto a la luz de unas velas. Pasaron los años. Alicia había terminado sus estudios de derecho, tenía un buen trabajo, una casa preciosa y un marido y un hijo maravillosos. Hacía mucho que no veía a Sara, la amiga de su juventud, aunque a veces se acordaba de ella cuando se veía la cicatriz de su dedo índice. Al final, la vida les había llevado por caminos distintos y no habían vuelto a verse desde que acabaron el instituto. Una noche, Alicia tuvo una horrible pesadilla: iba conduciendo, cuando de repente un camión invadía su carril y chocaba con su coche. Se despertó empapada en sudor, y justo en ese momento, oyó llamar al timbre de la casa. Eran las 3 de la madrugada. Miró a su marido, que dormía profundamente a su lado, en ese momento, el timbre volvió a sonar con insistencia. Maldiciendo por lo bajo y preguntándose quién podría ser a esas horas, Alicia se levantó y fue a abrir la puerta. Cuando abrió la puerta y vio a la mujer que estaba en el porche, abrió la boca, totalmente anonadada. Aunque había cambiado bastante, la reconoció enseguida. Allí, terriblemente pálida, ojerosa y con una enorme herida sangrante en la cabeza, estaba su antigua amiga Sara. - ¡Por Dios, Sara! ¿Qué ta ha ocurrido? Entra, te curaré esa herida. - ¡Cuánto tiempo sin vernos! Sara no se movió de donde estaba. - He venido a cumplir mi promesa, Alicia. He muerto y vengo a decírtelo. Alicia se quedó sin habla. - Ya que la vida nos ha separado, estaremos juntas en la muerte. Te estaré esperando...- dijo Sara levantando el dedo índice. Acto seguido, desapareció. Alicia empezó a notar un dolor persistente en su propio dedo índice, al mirárselo descubrió que lo tenía empapado en sangre, como si se le hubiera vuelto a abrir el corte que se hiciera años atrás... Lanzó un alarido estremecedor y cayó desvanecida al suelo. Al día siguiente, despertó en su cama y pensó que todo había sido un mal sueño. Encendió el televisor para desayunar, y lo que vio la dejó helada: la noche anterior, a las 3 de la madrugada, había habido un accidente de tráfico: un camión había chocado con un coche, y la conductora del mismo había fallecido en el acto. A partir de aquél día, su vida se convirtió en un auténtico infierno. No comía, se olvidaba de recoger a su hijo en el colegio, no rendía en el trabajo... Y todas las noches tenía el mismo sueño, en el cual oía llamar a la puerta, y al abrir veía a Sara levantando el dedo índice y diciendo "te estaré esperando", tras lo cual siempre se despertaba con un dolor insoportable en su dedo lleno de sangre. Su marido no entendía lo que le estaba pasando, los médicos no encontraban ninguna explicación, y finalmente internaron a Alicia en un psiquiátrico. Allí no hizo sino empeorar, ahora en sus pesadillas veía a Sara junto a su cama. Una noche, un celador del psiquiátrico oyó un espantoso ruido de cristales rotos que provenía de la habitación de Alicia. Al entrar en la habitación vio que la ventana estaba rota, se asomó y vio a Alicia tirada sobre la acera en medio de un charco de sangre. Tenía una gran herida en la cabeza y a su lado, en el pavimento, alguien había escrito con su sangre: "AMIGAS PARA SIEMPRE". Nunca retes al diablo Historia Han pasado ya varios años, pero lo recuerdo todo como si hubiera ocurrido ayer. Los sonidos, sombras y olores, todas las sensaciones de aquel día, inundan aún hoy mis sentidos y me transportan una y otra vez a mi terrible pasado. Aquella era una noche de verano de un mes de Agosto. Me encontraba con mis amigos pasando unos días de acampada en la sierra. Éramos el grupo de veinteañeros de siempre. Amigos desde pequeños y compañeros para todo. Después de la cena de un largo día repleto de emociones, nos reunimos en torno al fuego siguiendo la costumbre diaria de acabar la jornada con un buen rato de charla. En aquella ocasión, habíamos bajado al pueblo y traído unas bolsas de hielo, refrescos y alcohol, con los que alegrar la velada. Tras un largo rato de conversación muy animada y bromas, sin saber cómo, terminamos contando historias de miedo. Esas historias tontas, pensadas para asustar a los niños y absurdas siempre. O al menos así me lo parecieron en aquél momento. La noche invitaba al misterio. Sin luna, el cielo se mostraba totalmente estrellado. Una suave y fresca brisa hacía que las llamas de la hoguera se movieran como queriendo ascender al infinito. Más allá de los escasos metros que iluminaban las llamas, dominaba la oscuridad más absoluta. Se veían las tiendas de campaña y a penas las primeras líneas de árboles que delimitaban el claro donde estábamos acampados. Recuerdo bien cuando mi mejor amigo Enrique, ya muy borracho, comenzó a hablar de la vida y de la muerte. Del premio en el cielo y el castigo del infierno. La muerte... ¡que lejana palabra para los que piensan que tienen toda la vida por delante!. Las caras y gestos se tornaron serios y la charla pasó a ser áspera, cuando Enrique comenzó a hablar del Diablo y el desprecio que sentía, por lo que él consideraba el invento religioso más rentable de todos los tiempos. Mi amigo explicaba que el Demonio no era más que un bicho con patas de cabra, cuernos, rabo y tridente, pintado de rojo e inventado por los curas para amedrentar a la gente. No fue eso lo que enrarecía los ánimos. Era su continua mofa a Satanás. Llegó a decir voz alta y en pié: “¡Si existe Lucifer, que venga y se nos lleve!”. En aquel momento, lo único que se me ocurrió fue interrumpirle y hacerle abandonar la reunión con la excusa de que viniese a ayudarme al río a traer agua. Todos estaban serios y molestos con Enrique cuando abandonamos el campamento iluminados por la tenue luz del farol que portábamos. Llenando las cantimploras, no me di cuenta cuando mi amigo se tumbó a mi lado a dormir al borrachera. Tampoco reparé cuando comenzaron las señales a mi alrededor. Fue como si el tiempo se hubiera congelado. La brisa se paró. El monótono y persistente canto de las chicharras se detuvo. El silencio y la oscuridad se adueñaron de todo. Mis intentos por despertar a Enrique fueron vanos. Una fuerte sensación invadía mi alma. En mi interior yo sabía que algo ni iba bien. Decidí entonces ir al campamento por ayuda para traer de vuelta a Enrique. Lo acomodé de costado por si vomitaba en mi ausencia y mientras me alejaba, pude ver cómo la oscuridad lo envolvía rápidamente a medida que caminaba en busca de los otros. Pero al llegar no encontré a nadie. Habían desaparecido. Quise pensar que era una mala broma, quise pensar que estaban escondidos. Mil ideas desfilaron como rayos por mi cabeza, cuando algo me impulsó a darme la vuelta. Levanté la mirada y allí estaba Enrique.Permanecía quieto. Ya no parecía borracho. Su cara estaba inexpresiva y la mirada de sus ojos vacía. Sé que no fue él quien habló cuando me dijo: “Por vosotros vendré cuando os llegue la muerte”. Luego se desplomó inconsciente. Y en mi mente ya, una sola palabra. Satanás. Aquella voz diferente al resto, aún rebota por todos los rincones de mi ser. Del grupo que éramos, a excepción de mi amigo y el que os cuenta lo sucedido, no se supo nunca nada. Jamás aparecieron. Los recuerdos de Enrique de aquella noche, se cortan en el río. Él piensa en animales salvajes como explicación a lo sucedido, y con eso logra dormir por las noches. No le he contado lo que no recuerda de aquella noche ni las palabras que salieron de su boca. Además de que no me creería nunca, no quiero que sepa lo que nos espera al morir. Él sigue sin creer en el Diablo. Por lo que a mí respecta, espero poder vivir muchos años. Ojalá no muriese nunca y pudiera estar para siempre en este infierno que me acompaña desde aquel día maldito. Lo desconocido Historia Esto ocurrió un fin de semana que se presentaba perfecto; discotecas, alcohol, chicas... Era viernes por la noche y mis padres no se encontraban en casa, ni lo estarían en todo el fin de semana. Estaba viendo la televisión, y poco a poco estaba acabando con mi paciencia. Decidí cojer el teléfono y llamar a un amigo, o quizás un par. –Cuantos mas, mejor nos lo pasaremos- Con la libertad de estar solo en casa, coji el teléfono y llame a un par de amigos, para invitarlos a pasar un fin de semana en mi casa. Hice cinco o seis llamadas. –Tengo que decir que en dos de ellas marque un número erróneo- Dos de mis mejores amigos aceptaron mi invitación y vinieron a mi casa. -Es una casa apartada de la ciudad-. Picaron a la puerta. Decidí apagar la televisión, ya que me estaba aburriendo. Abrí la puerta y los recibí. Pasamos todos tres juntos al comedor, y me di cuenta de que la televisión seguía encendida. Yo estaba seguro que la apague antes de recibir a mis colegas. –Aun así no le di mayor importancia- Como jóvenes que somos, nos pusimos a ver la tele y beber como hacemos normalmente, aprovechando la ausencia de nuestros padres en casa. Nos lo estábamos pasando de lo mejor. Risas, críticas a los programas que echaban por la tele etc...Pero de repente, escuchemos un fuerte golpe, venia de arriba. Toni dijo que no era nada, que el viento probablemente habría abierto una ventana mal encajada. Se hacia cada vez mas tarde, y nosotros continuábamos a lo nuestro, bebiendo, riéndonos y esas cosas. Empezaron a retransmitir un programa de efectos paranormales, la hora es indicada para que los niños no la puedan ver. Empezaron haciendo un reportaje en un cementerio. Apaguemos la tele, ya que esos temas, no nos interesaban. Porque lo quitáis, tenéis miedo o que? –Vaciló Ivan-. Ivan era el típico estudiante, bien plantado, que se hacia el valiente cuando estaba entre amigos. Pero que todos sabían que cuando esta solo, es un rilado. Volvimos a encender la tele, para demostrar al estupido de Ivan, que ese programa no nos afectaba ni la mas mínima. Namas volver a poner el canal, pudimos ver la imagen, una sombra en un cementerio. Suponíamos que era de un reportaje. Porque no vamos nosotros a dar una vuelta al cementerio? –dijo Ivan, disimulando su miedo en un gesto muy atrevido- Toni y yo al compás afirmamos esa pregunta. Cojimos ropa de abrigo, pues en una noche como esta, debíamos ir abrigados. También nos llevamos encima todo tipo de utensilios, móviles, linternas y como no una pequeña cámara digital. Salimos de casa preparados para vivir una experiencia –brutal-. Me asseguré de cerrar la puerta con la llave. Nos encaminamos al cementerio de nuestro municipio, no quedava muy lejos de mi casa. Ivamos comentando nuestras cosas, Ivan iva entre Toni y yo –supongo que seria, para demostrarnos que es un valiente-. Lleguemos a la puerta del cementerio. Havia una ligera brisa. Intentemos abrir la puerta, y nos llevamos un susto. La puerta estaba oxidada, seguramente del tempo en que a estado inutilizada. Con un terrible esfuerzo, conseguimos desplazar la puerta lo suficiente como para colarnos en el cementerio. Una vez dentro, encendimos nuestras linternas, y procuramos no hacer mucho ruido. E tíos, no es bueno perturbar las almas de los difuntos –dijo Ivan en una voz apagada- Toni y yo nos echemos a reír, y tratamos de calmarlo. Le convencimos de que no ariamos nada malo, y que no pasaría nada. Caminábamos poco a poco, alumbrando con las linternas cada centímetro que íbamos avanzando. De repente, el viento empezó a soplar con fuerza, y como es de esperar, los ramos de flores depositados en los panteones de los difuntos, hacían un ruido de lo más espantoso. La cosa se estaba poniendo fea, teníamos mucho miedo, para que negarlo? Seguíamos avanzando, alumbrando todo lo que dejábamos atrás, mayormente tumbas. De repente algo me agarro fuertemente, y no tarde en darme la vuelta –Afortunadamente era Toni- Me susurro que vio algo brillante en medio de la oscuridad, y que sentía miedo dentro del cementerio. –Me lo dijo al oído, por tal de que Ivan no se asustase más- Lo dejamos correr, pensamos que fue una imaginación producida por el pánico. Pero poco después, sucedió lo mismo. Entonces no perdimos ni un momento y fuimos a donde afirmo ver algo brillante. Lleguemos a un campo, de escasos metros, donde en medio havia una pequeña habitación con una tumba dentro. Teníamos mucho miedo, parecía una toma de película, pero desafortunadamente era real. Volvimos a sentir un ruido dentro de esa misteriosa sala, Ivan no aguantaba más, si seguía de brazos cruzados contemplando el recinto, le podría dar un ataque al corazón. Cuando nos dimos cuenta Ivan ya havia entrado en el recinto. Toni y yo no teníamos el valor que Ivan venció en una décima de segundo. Estábamos nerviosos, no nos dimos cuenta de que nuestro amigo entro allí adentro. Empecemos a gritar-le, en cuanto saliera de allí nos iríamos, dejaríamos el cementerio y volveríamos a mi casa. Pero Ivan no respondía, la angustia se aferró de Toni y de mi –no teníamos ni idea de que le pasaba a Ivan- Volvimos a sentir un fuerte ruido que procedía de allí adentro. Le dije a Toni que me esperase, que le podía estar pasando algo a nuestro amigo, y que yo iva a entrar. Antes de entrar le advertí que no dejara de alumbrarme con la linterna. Me decidí, comencé a caminar hacia la obertura de la pequeña habitación, la luz de la linterna me quitaba un poco el miedo, pero no todo. Estaba a unos escasos metros de la puerta, cuando vi una sombra en el suelo. Avise a Toni, yo sabia que algo malo le pasaba a mi amigo. Entre decidido para buscar a Ivan –debía estar allí, porque entro y no lo vimos salir- Una vez dentro, el corazón se me acelero al ver a Toni estirado boca arriba, tenia el móvil fuertemente sujeto entre sus manos. Se lo arrebate en un jesto de impotencia y salí corriendo, Toni no tubo que preguntarme nada, se hecho a correr detrás mío. En la huida del cementerio, iba derramando lágrimas por mi amigo Ivan, en ese momento no me fije si estaba vivo o muerto, no atine a tomarle el pulso. Solamente le arrebate el móvil. “Es culpa mía todo esto” pensé mientras iva corriendo. La puerta estaba a unos escasos 100 metros de distancia, y Toni corría velozmente detrás mío. La huida se nos estaba haciendo eterna, una vez delante de la puerta. Tuvimos que hacer un hábil gesto para esquivar la puerta, que anteriormente aviamos forzado para poder entrar. Una vez fuera del cementerio, suponíamos que el peligro havia acabado. Pero no fue así, alguna cosa extraña (no pudimos ver concretamente que) nos perseguía. Toni y yo, no teníamos otra opción que ir corriendo hacia mi casa y intentar encerrarnos y dar parte a la policía. Esa cosa extraña cada vez se nos acercaba mas, deje que Toni me pasara para asi tenerlo controlado. (no queria perder otro amigo, por mi culpa) Faltaba poco para poder ver mi casa, para simplemente verla. Cuando ya la teníamos en nuestro campo de visión, esa cosa que nos perseguía, al parecer aumento de ritmo. Si seguíamos a nuestro ritmo acabaría atrapándonos. Teníamos una larga recta delante nuestro, le grite a Toni y le lancé las llaves. –ya que el iva primero, ganaríamos unos segundos abriendo la puerta-. Toni no tardo en abrirla, yo estaba a unos metros de el, me estaba gritando pero yo no podía oír nada, solo veía su dedo señalando detrás mío, y su boca en un gesto de miedo. Me faltaban unos metros y estaría a salvo en mi casa con mi amigo. Hice un último esfuerzo y entre la puerta, que posteriormente fue cerrada con una velocidad brutal, por parte de Toni. Echamos todos los pestillos posibles e incluso pusimos sofás en la puerta, para bloquear el paso de esa cosa extraña que teníamos detrás. Nos caímos al suelo muertos de miedo, no nos salían las palabras. En un mar de dudas, la puerta sonó repeditamente. Un golpe detrás de otro. –no sabíamos que podía ser, pero no queríamos abrir- Empezamos a hecharnos cada vez mas hacia detrás, hasta chocarnos con la pared de la entrada, no me acuerdo bien como pero empezamos a pedir perdón –no recuerdo porque- Solamente pedíamos salir con vida de aquello… Volvió a sonar la puerta, y al cavo de un rato oímos la voz de Ivan! Abridme por favor! –decía- Era un momento de tensión, la puerta cada vez se movía mas, supuestamente Ivan la golpeaba con más fuerza. Nos asomamos a la mirilla, y apreciamos a Ivan lleno de sangre, con la ropa destrozada. No dudamos ni un segundo en abrirle la puerta para curarlo y llevarlo a un hospital. Desde esa noche, no hemos vuelto a venir a mi casa nunca más. Nos hemos cambiado de pueblo, y mi amigo Ivan esta ingresado en un psiquiátrico de Barcelona, donde lleva sin hablar desde el día en que le ocurrió aquel fatídico ataque en el cementerio. No sabemos que le ocurrió, como no habla, nunca podremos saber que le paso. Solo tenemos una pequeña prueba que capto su propio móvil dentro del recinto. –Aparece una sombra y sus propios gritos de pánico- La bestia Historia La bestia estaba allí, agazapada, vigilante, escondida en algún lugar de la casa esperando mi llegada, dispuesta a saltarme feroz sobre el cuello para destrozármelo en segundos. Era una horrible criatura que se movía sigilosa por los rincones. Su olor fétido inundaba todas las dependencias. A veces, tenía que taparme la nariz para que el penetrante aroma de su sudorosa piel no me irritara las mucosas. La había sentido varias veces, pero sólo en un par de oportunidades se cruzó delante de mí con la rapidez de una pantera, para luego refugiarse entre las sombras del comedor o la sala de lectura. Paciente, a la espera del momento justo, me observaba con sus ojos cargados de un iridiscente rojo sangre, mientras yo permanecía paralizado por el terror. Con el tiempo fui comprendiendo cuál era el propósito de su presencia: ocupar mi lugar. Entonces me di cuenta de que debía ser más astuto y calmo, tenía que tratar de introducirme en su perversa mente y ser más inteligente a la hora de actuar. La casa donde vivía era de esos caserones antiguos y fantasmales, cargado de habitaciones, dependencias y por qué no, alguno que otro espectro de tiempos pasados. Pero aquella criatura que rondaba los pasillos y cuartos, no era un ser espiritual atrapado en un anacrónico siglo veintiuno, sino una abominable encarnación del mismo infierno, cebada con el instinto más criminal que se conozca y un odio ancestral que le daba razón a su naturaleza destructiva. ¿Cómo podía deshacerme de ese monstruoso animal? ¿Alguien creería mi historia? Es muy probable que no. Dirían que la locura se había apoderado de mi mente y que, el lugar ideal para pasar el resto de mis días sería el hospicio. No había otra solución: enfrentarla, demostrarle que ya no le tenía más miedo y que por más que lo intentara una y otra vez, nunca lograría destruirme. Mi vida o su execrable existencia se debatían a cada segundo. Cuando entré en la casa, un frío visceral recorrió mi cuerpo. Escuché el jadear de su respiración y a su espumosa boca emitir un espeluznante ronquido desde el desván. Había olido mi presencia y se preparaba para la embestida final. Sabía, al igual que yo, que el enfrentamiento era de muerte. Avancé por el living con el paso lento, tratando de no ser oído. Mis ojos estaban atentos y vivaces, observando en distintas direcciones. Esperaba encontrarme con sus amenazantes ojos en la penumbra, abalanzarme sobre ella en un momento de descuido y acabar así con su vida en una feroz lucha. Detrás de un ropero, la vitrina, bajo la cama o el juego de sillones; podía estar en cualquier lado, incluso en los espejos. Así que tomé mis precauciones. No debía dejarla atacar primero, tenía que ser más rápido y sorprenderla antes de que ella lo hiciese conmigo. Tampoco podía sucumbir a sus engaños; era muy hábil y seguramente trataría de inventar algún ardid para desorientarme y obligarme a bajar la guardia. En estos últimos años de convivir juntos había aprendido a conocerla casi como a mí mismo y sabía y cuáles podían ser sus artimañas. Continué avanzando por el centro del living. Una opresión en el pecho comenzaba a fatigarme y un sudor nervioso me bajaba desde la frente hasta la punta del mentón. Mis manos comenzaron a temblar, inquietas, ávidas de poder aplastar su cráneo como si fuera una cáscara de nuez y terminar con este macabro juego. De repente, un rugido ensordecedor hizo temblar el ambiente, los vidrios de las ventanas se sacudieron como delgadas hojas de papel y una andanada de su fétido hedor inundó el recinto hasta hacer insoportable la respiración. ¡Dios mío! pensé La bestia comenzó a desplazarse hacia mí; sus pasos retumbaban grotescamente en el silencio de la noche. Sus enormes garras rasgaban la madera, quebraban el aire con lacerantes chasquidos que enloquecían al más cuerdo. Hubo otro bramido y un resople furioso. Mi corazón palpitaba desbocado. No podía morir ahora, tenía que aguantar, serenarme y enfrentarla. La bestia sabía que mi corazón no resistiría y jugaba con eso. Se ocultaba, y volvía a bramar, como llamándome hacia a sus fauces. Tomé coraje y salí decidido en su búsqueda. Me aseguré que la pistola que llevaba conmigo estuviese cargada, con la bala en la recámara y sin seguro, justo entonces la vi salir del gran espejo de living, como un enorme animal en celo. Se paró frente a mí con una mueca burlona en su rostro. Uno de los dos debe morir Lo sé le contesté y no sentí miedo de ver aquel rostro tan similar al mío, pero a la vez tan desconocido ¿Por qué tanto tiempo? Quizá porque en el fondo me amas y me odias a la vez… y nunca tuviste el coraje de enfrentarme Me miró fijamente y sus ojos refulgieron en la oscuridad. ¡Es inútil que te resistas! sus garras garabatearon en el aire como un hervidero de serpientes ¡Ven conmigo, deja que fluya por tu cuerpo el Universo de la oscuridad, el reino de la ignominia, el placer y la lujuria! Trataba de no escucharla, sus palabras surgían dulces a mis oídos, eran como un bálsamo para mis sentidos. ¡No te escucho! bramé ¡Soy libre! ¡Y no te tengo miedo! La bestia rió y aquella carcajada resultó ser la más aterradora que haya oído en mi vida. Imágenes terribles subieron a mi mente, poblaron mi razón, el sentido común, la capacidad de pensar. Me estaba acorralando. Era un títere manejado por sus oscuras fuerzas. El infierno ardía en mi cabeza. Mis rodillas comenzaron a flexionarse. ¿Un acto de genuflexión ante el propio Satán? ¡No tienes alternativa! ¡Arrodíllate ante mí y muere! ¡No! grité Alcé la pistola y disparé repetidas veces sobre el espejo hasta agotar el cargador. Un ruido ensordecedor sobrevino. Luego, el silencio. La calma. Los cristales se esparcieron sobre el piso como infinitos mundos que parecían observarme. La bestia ya no estaba, sólo quedaba el aroma de su piel flotando en el ambiente. Permanecí helado, aunque bañado en una pegajosa transpiración, mi mano temblorosa aún sostenía el arma caliente y humeante. Vacilante, busqué en mi bolsillo, saqué otro cargador completo y lo cambié por el vacío. Comencé a caminar en busca de los otros espejos. Sabía que la bestia todavía estaba en la casa. Hombres lobo-Leyenda Historia Según esto, un hombre lobo tiene tres formas de licantropía; la de humano, la híbrida entre humano y lobo, y la de lobo. En su forma humanoide es totalmente indistinguible del resto de los humanos. Su tamaño, inteligencia y demás características son las mismas que las de cualquier hombre. En su forma híbrida tiene características de hombre y de lobo. Tiene el cuerpo cubierto de pelo, las piernas más cortas (aunque su tamaño total suele ser unos 30 cm. mayor que en su forma humana), la cabeza de lobo, manos de humano y una cola corta. Puede andar a 4 patas o erguido. La creencia en el hombre-lobo es uno de los mitos más antiguos y arraigados en Europa, al igual que ocurre en otras latitudes con el hombre-jaguar, hombre-pantera, hombre-oso y un largo etcétera. Animales poderosos y peligrosos, los lobos han sido por mucho tiempo el terror de los campesinos cuando el hambre los empuja hacia las aldeas en el invierno. No es de asombrarse, por lo tanto, que la imaginación popular haya inventado que ciertos seres humanos pueden transformarse en lobos y devorar a otros hombres. Durante los siglos XV y XVI, los hombres lobos, como se les llamaba, fueron un tema recurrente, ya que una verdadera psicosis reinaba entonces entre el campesinado y numerosos individuos acusados de Licantropía (capacidad de transformarse en lobos). Fueron juzgados y condenados por los tribunales por haber cometido asesinatos de carácter canibalesco bajo la apariencia de lobos. Aparecen con frecuencia esos hombres-lobo que muchas veces se mezclan con los otros hombres, sobre todo en las leyendas del norte. Siempre persiguen a las mujeres y a los niños, a las mujeres para poseerlas y a los niños para devorarles. Los hijos de las mujeres fecundadas por un hombre-lobo, no eran auténticos hombres-lobo, pero huían de sus casas y muchas veces desaparecían para no regresar sin que se supiera lo que había sido de ellos. Según la leyenda los hombres-lobo se podían reconocer por las cejas siempre pobladas y reunidas encima de la nariz y por una gran mancha peluda que tenían en la espalda. Se trata fundamentalmente de un ser que durante el día mantiene una apariencia relativamente normal, dentro de los cánones humanos, pero que durante la noche, y a causa del influjo de la luna llena, padece una metamorfosis que lo convierte en un monstruo de características lupinas. Le crece el pelo en todo el cuerpo y su nariz se convierten en un hocico de lobo. Sus orejas se hacen largas y puntiagudas como las de los lobos. Sus dientes crecen y se hacen afilados. Solo hay una manera de matar a un hombre lobo. Algo hecho de plata tiene que atravesar el corazón del hombre lobo. Esto es así en casi todas las leyendas de hombres lobos. Vampiros su historia Historia Según la leyenda popular, cadáver que sale de la tumba durante la noche, a menudo en forma de murciélago y succiona la sangre de las personas dormidas para alimentarse. Se supone que determinados talismanes y hierbas alejan a los vampiros que, según la tradición, sólo pueden ser destruidos por cremación o clavándoles una estaca en el corazón. La creencia en los vampiros se remonta a la antigüedad y estuvo muy extendida entre los eslavos. Cobró gran impulso con la novela "Drácula" (1897) del escritor irlandés Bram Stoker. Cuenta la historia del conde Drácula, un vampiro de Transilvania, que se convirtió en uno de los personajes más famosos de las películas de terror. Stoker se inspiró en el príncipe Vlad Tepes Dracul, quien reinó en Valaquia (y no en Transilvania) entre 1456 y 1474. Fue famoso por las sangrientas campañas que emprendió, primero contra los saxos y luego contra los turcos. En una batalla contra éstos últimos, empaló unos 5000 cuerpos como parte de una guerra psicológica. El nombre Dracul tiene su origen en la pertenencia del príncipe a la orden de los Caballeros del Dragón, cuyo símbolo era la cruz aplastando a la serpiente con alas y garras y llamas exterminadoras que salían por las fosas nasales. La creencia en vampiros se agravó durante la época de persecución inquisitorial, en donde acababan con una estaca clavada en el pecho a golpes de martillo o en el caso de los HOMBRES-LOBO con una flecha con punta de plata, todo rociado con abundante Agua Bendita y Crucifijos por doquier y muchas otras técnicas para repelerlos. La generalización del fenómeno llevó a algunas mentes escépticas a estudiar seriamente el caso, encontrando una explicación que se acercaría mucho a lo que debe haber sucedido en realidad en el surgimiento de estos mitos. Las PORFIRIAS son un grupo de enfermedades genéticas cuya causa es un mal funcionamiento de la secuencia enzimática del grupo HEM o HEMO de la Hemoglobina, pigmento de la sangre que hace que esta sea roja. El grupo HEM es quien transporta el OXIGENO de los pulmones al resto de las células del organismo. Este grupo HEM es un complejo férrico (en estado ferroso) con protoporfirina IX, la secuencia enzimática necesaria para su síntesis se hereda de acuerdo a las Leyes de Mendel y es autosomico-dominante, cualquier error en la herencia es lo que produce las enfermedades llamadas PORFIRIAS. Los síntomas de las mismas son: 1) Fotosensitividad, se presenta en todas menos en la llamada Forma Aguda Intermitente. Esta fotosensitividad es el resultado de la acumulación de porfirinas libres de metal en la piel produciendo serias lesiones: HIRSUTISMO (el organismo, para protejerse de la luz hace que crezca pelo aun en lugares no habituales como en el dorso de los dedos y las manos, en las mejillas, en la nariz,... en una palabra, en los lugares más expuestos... A causa de ello el enfermo huye de la luz intensa, en especial la del sol, y si sale, lo hace solo DE NOCHE; la piel puede presentar también zonas de pigmentación o de despigmentacion y los dientes suelen ser rojos haciendo que el aspecto del enfermo se aleje cada vez más del estereotipo de ser humano para acercarse mas al monstruo). 2) Las porfirinas acumuladas en la piel pueden absorber luz de cualquier longitud de onda, tanto en el espectro ultravioleta como en el espectro visible, y luego transferir su energía al OXIGENO que proviene de la respiración. El OXIGENO normalmente NO ES TOXICO... todos sabemos su imprescindibilidad para nuestra vida, pero con el exceso de energía transferido por las PORFIRINAS se libera OXIGENO ATOMICO (Aclaración: todas las moléculas de los gases se componen de dos tomos, por ello al OXIGENO ATOMICO, altamente reactivo también se le llama "Singlet-Oxygen" u oxigeno monoatómico u OXIGENO ATOMICO a secas) Este OXIGENO ATOMICO, altamente reactivo, como dijimos, produce destrucción de los tejidos, predominantemente los distales, y los mas expuestos como la punta de los dedos, la nariz, las encías... de hecho, oxida esos tejidos en forma violenta, con desprendimiento de flama y humo... QUEMA PARTES DEL PACIENTE cuando se expone a la luz las manos se convierten en garras... su cara, peluda en su totalidad muestra una boca permanentemente abierta por falta de los labios... los dientes al descubierto, de apariencia mas grande por la falta de encías y donde estaba la nariz, las coanas, dos orificios tétricamente oscuros por donde respira en forma jadeante y por donde fluye una secreción sanguineo-purulenta... Pensemos ahora la posibilidad de encontrarnos en medio de una noche oscura -ya que el paciente sale de noche para evitar el daño que le produce la luz- en la mitad del siglo XIV... Suponemos que el mito de la LICANTROPIA, es decir de los HOMBRES-LOBO es anterior al de los VAMPIROS y se origino en "ENCUENTROS" como el que acabamos de imaginarnos. Pero las Porfirias son enfermedades genéticas y no tienen cura aun. Algunos de los síntomas no pueden ser aliviados. El principal tratamiento para algunas PORFIRIAS en la actualidad es la inyección de concentrados de Glóbulos rojos o soluciones de Grupo HEM o HEMO, además de hacerle usar al enfermo filtros solares. Pero hasta principios del siglo XX, la inyección del pigmento HEM no era posible hacerse... aun ni había sido descubierto..., no podemos suponer como, pero en algún momento, ya sea inducido por la desesperación o por indicación de algún curandero (o porque la carencia del mismo en el organismo despierta una PICA (aclaración: se llama pica cuando un paciente ingiere alguna sustancia que no es considerada de una dieta lógica ... en el siglo pasado, en países pobres, se ha visto a niños descalcificados lamer las paredes, que en aquel tiempo se pintaban con mezclas que contenían CAL (hidróxido de calcio) es también característico en la actualidad y una forma de diagnostico precoz que aquel que se desespera por comer HIELO (se llama PAGOFAGIA) sufra de una anemia FERROPENICA, les pasa mas frecuentemente a las embarazadas que tienen una demanda mayor de hierro que el que aportado por los alimentos)... pero volviendo a nuestro pobre enfermo PORFIRICO, decía que no sabemos como sintieron la pulsión, la necesidad de beber grandes cantidades de SANGRE... y se sintieron aliviados... y cuando el populacho se entero debe haber nacido entonces, después de la de la LICANTROPIA la leyenda de los VAMPIROS... el folklore confirma las costumbres nocturnas de los vampiros... evidentemente, una forma de protejerse de su fotosensitividad... La naturaleza genética de las PORFIRIAS y algunas costumbres endogámicas entre algunos grupos étnicos y otros factores medioambientales podrían haber desencadenado la enfermedad en personas genéticamente predispuestas... y de aquí la idea que quien fuese mordido por un vampiro se convertía en uno de ellos a su vez. El AJO es bien conocido por todos como un talismán para auyentar a los VAMPIROS y HOMBRES LOBOS de hacernoslo saber se encargó repetidamente el cine y la TV...y forma parte de la leyenda y sus fundamentos. Cada uno de nosotros poseemos en nuestros hígados una enzima (aclaración: una enzima es un catalizador orgánico. Un catalizador es una sustancia que acelera o retarda una reacción química sin participar en el producto final de la reacción ) conocida como CITOCROMO P-450.. la función de esta enzima, junto con otras, es la de remover del organismo substancias NO SOLUBLES EN AGUA produciendo productos xenobioticos que SI son hidrosolubles, (es una de las funciones desintoxicantes del hígado). El citocromo P-450 posee como la HEMOGLOBINA el GRUPO PROSTETICO (grupo de la molécula que cumple con la función) HEM o HEMO, en este caso sin embargo, el grupo HEM cumple una tarea diferente. Se ha demostrado desde hace mucho que cuando el CITOCROMO P-450 hepático esta metabolizando una amplia variedad de drogas y otros compuestos orgánicos su grupo HEM puede ser destruido ... de hecho las drogas forman un complejo con el grupo HEM de la P-450 por alkilacion con un átomo de Nitrógeno. Muchas de las drogas y compuestos orgánicos que destruyen el grupo HEM del CITOCROMO P-450 hepático, tienen mucho en común con uno de los principales constituyentes del AJO... y que además es volátil... El DIALKILSULFITO. Esto obviamente sugiere que la ingesta o aspiración de AJO aumenta las severidad de un ataque de PORFIRIA... porque el complejo HEM modificado por la destrucción del P-450 hepático es un potente inhibidor del final de la síntesis del grupo HEM (Inhibe la enzima ferroquelatasa) por lo tanto el AJO no solo destruye al grupo HEM sino que descompone el aparato biosintetico del mismo, esto es lo ultimo que necesita un vampiro (enfermo de porfiria) si el HEM no es sintetizado en su organismo, no podrá inhibir el exceso de síntesis de porfirinas por retroalimentación negativa (feed-back) y esa ruptura del equilibrio es lo que agrava el ataque... Anatomia de un acto maligno Historia Marc estaba pasadísimo ese día. Eran las 6 de la mañana y llevaba un número incontable -unas 10- copas encima. Controlaba pero poco... bueno en realidad apenas controlaba nada. Salió a trompicones de la discoteca “mimoide”. Siempre se había preguntado qué coño significaba eso de “mimoide”. Le costaba ver con claridad, así que agachó la cabeza y fijó su atención en el suelo de la calle, así conseguía mantener la verticalidad con mayor facilidad. Avanzó por la calle sin cruzar, recordaba vagamente haber dejado el coche en ese mismo lado más adelante, no había encontrado sitio en las proximidades de la discoteca. Comenzó a llover con intensidad, por lo que su visibilidad se vio todavía más reducida. Fijó su atención en los coches que iba pasando, esperando encontrar su BMW rojo. Tras unos cinco minutos de caminata, creyó encontrarlo. Introdujo la llave y arrancó. Apenas veía nada. Entre lo borracho que estaba y la lluvia, le costaba mantener el enfoque correcto en la carretera. Por un momento dudó si emprender la marcha o dormir la mona un par de horas para recuperarse...decidió emprender la marcha. Comenzó a pensar en la rubia que acababa de darle el teléfono... esa no tardaría en caer... no tardaría, mañana mismo la llamaría para ir al cine y... ¡HOSTIA! Apenas tuvo tiempo de apercibirse de que había invadido el carril contrario, solo cuando los focos de otro coche lo deslumbraron se dio cuenta. También llegó a ver como el conductor del otro coche pegaba un volantazo, perdía por completo el control e iba a estrellarse contra un muro natural a unos cinco metros fuera de la calzada, tras unos árboles. Marc retomó rápidamente su carril y detuvo el BMW. Salió y notó la lluvia, la notó mucho mas fría que antes. Tenía el corazón desbocado, se le salía del pecho y le dolía la cabeza. Corrió hasta el coche accidentado chapoteando, sin conseguir ver nada, y manteniendo el equilibrio a duras penas. Tenía los sentidos como agudizados. El ruido de la lluvia le resultaba atronador. Solo cuando estuvo muy cerca se dio cuenta de la gravedad del asunto. A poco más de un metro pudo observar el mar de sangre que comenzaba a rodear el coche. Los regueros mezclados con el agua se extendían en todas direcciones por el barro que rodeaba el vehículo. Mierda coño, ¡mierda! Se asomó a la parte delantera del coche, o más bien lo que quedaba de ella. El coche estaba completamente aplastado hasta la mitad. El acompañante estaba prácticamente seccionado por la mitad entre el vehículo y el muro. No debía llevar cinturón. El conductor y dos personas más estaban atrapados entre el amasijo de hierros. Miró los asientos de atrás y pudo ver a una chica joven, no llegaría a los veinte, ensangrentada pero aparentemente consciente. Marc sacó su móvil para llamar a la policía. Comenzó a marcar el número pero sin saber muy bien por qué, se detuvo. Volvió a mirar al conductor (con el cuello completamente seccionado debía estar muerto) y a la chica de atrás que había cerrado ya los ojos (la única superviviente a juzgar por las heridas de los demás). Entonces le sobresaltó el brazo de la chica que le agarró de la muñeca por un orificio de entre el amasijo de hierros. Ayuu..dddaanoossss –fue como un estertor, una expiración agónica que puso el corazón de Marc a 200 pulsaciones. Marc casi se introdujo entre los hierros de la parte delantera y pudo ver a otra chica, sin sangre en la cara pero que de pecho para abajo estaba completamente destrozada por los hierros. Ahora mismo llamo a una ambulancia, tranquila... –gritó, pues el sonido de la lluvia contra lo que quedaba del automóvil con la cabeza introducida entre los hierros le parecía un estruendo apocalíptico. Marc estaba completamente confuso, mareado. “¿qué he hecho? Me van a empapelar media vida por esto, saldré en los periódicos, será el fin de todas mis ambiciones”. Casi sin darse cuenta, Marc se encontró caminando en dirección a su coche, con el móvil todavía en la mano. Entró en él con la intención de llamar a una ambulancia y darse a la fuga. Ya en el asiento, miró el móvil y pensó de nuevo en las consecuencias. ¿y si salvaban a la chica y le reconocía? ¿y si una investigación daba con él?. Aquellas personas estaban prácticamente muertas, ¿para qué arriesgarse? Además debían venir a una velocidad exagerada para quedar así. Tenían lo que se merecían por conducir como locos a esas horas. Que se jodan. Pero estaba la chica. Tal vez sobreviviera. ¿Qué ocurriría si sobrevivía? ¿Y si de algún modo lo relacionaban con el caso? Salió del BMW como poseído, sin saber muy bien qué iba a hacer. Algo le impulsaba, algo poderoso. Ya no tenía frío, apenas sentía la lluvia. Llegó de nuevo al automóvil accidentado. Volvió a mirar a la chica. Tenía los ojos abiertos y lo miraba suplicante. Marc echó una ojeada alrededor hasta localizar lo que buscaba. Cogió una piedra del tamaño de un balón de rugby. Miró a la chica una vez más. Trató de sentir algo, algo que le impidiera hacerlo. No había nada. No sentía nada. Descargó la piedra con todas sus fuerzas sobre la cara de la joven, aplastándosela, desgarrando la carne, quebrando los huesos, exterminando la vida. El faro de Vigo informaría sobre un terrible accidente ocurrido aquella noche. El coche había perdido el control y se había estrellado contra un muro. Los cuatro cuerpos estaban destrozados. Nadie había sobrevivido. Se desconocían las causas que provocaron que el coche perdiera el control... etc etc Marc apenas recordaría nada de lo ocurrido. Sus víctimas, donde quiera que ahora estuvieran, no tendrían ni siquiera el sentimiento de culpa para torturar su conciencia lo que le quedaba de vida. 3 golpes 2 arañazos Historia Todo empezó hace muchos años, en mi pueblo, que por entonces sólo era un pequeño pueblo mas de los muchos perdidos entre las montañas de asturias. Mi pueblo como ya he dicho era pequeñito, apenas tenía una pequeña plaza con iglesia, un parque, una pequeña cárcel y una escuela, con todas las casa apiñadas alrededor. pero aún así estaba muy orgulloso de su escuela: era una de las mejores de toda la cuenca, pues era bastante grande y estaba al alcance de todas las familias, aunque los profesores escaseaban. pero un buen día, un día de clase, un grupo de alumnos estaban haciendo manualidades con su profesora. tendrían apenas 8 ó 9 años, y se lo pasaban en grande con el barro y las pinturas. la profesora, una joven muy guapa y que había empezado hacía apenas un mes, puso la radio para oír el parte del tiempo, pues la clase se iba el día siguiente al monte de excursión. pero a la mitad del parte, un hombre con voz muy grave cortó la comunicación y dio una noticia de última hora: "les comunicamos que se ha escapado un peligroso asesino de la cárcel del pueblo... por favor, les rogamos que cierren herméticamente puertas y ventanas hasta que sea detenido. “gracias" los niños se asustaron mucho y con razón; la cárcel quedaba muy cerca de la escuela. la profesora los tranquilizó y se puso a contarles historias para que se calmaran y se olvidaran un poco de aquello, pero a una niña le entraron muchas ganas de ir al servicio... la "profe", con la poca experiencia que tenía y después de lo que habían dicho en la radio, no sabía si dejar a la niña ir, pero ésta insistía tanto que al final la dejó; antes de marchar, acordaron una contraseña para saber que era la niña y no el temido preso: cuando llegara, tenía que dar tres golpes en la puerta y arañarla dos veces. la niña se fue al baño, pero nunca volvió. el preso, que estaba escondido en un lavabo, la obligó a que le dijera la contraseña y luego le cortó la cabeza. la profesora estaba ya preocupada, habían pasado veinte minutos y la niña aún no había vuelto. pero de pronto, en la puerta se escucharon tres golpes y dos arañazos: es ella, pensó la joven. pero al abrir la puerta, se encontró con el cuerpo sin cabeza de la pobre niña....de un salto, el preso entró en la clase, y entre gritos de terror y dolor, acabó con todos los niños..... sólo la profesora quedó con vida, pues logró saltar por una ventana.... Hoy en día está en un psiquiátrico, no puede parar de repetir una y otra vez: tres golpes y dos arañazos, tres golpes y dos arañazos.... la escuela estuvo a punto de ser derrumbada , pues solo traía malos recuerdos, pero al final la dejaron. dicen que si entras, en el baño podrás ver la cabeza de la niña, que te mira fijamente con ojos llenos de terror, y que en la clase, chorrean sin parar regueros de sangre por las paredes... El frances Historia Si visita el poblado de Epatlan, Puebla, y pregunta por el Frances, la mayoría de la gente le dirá que no sabe nada, y lo dirán sinceramente. Sin embargo, con los más viejos, notará siempre nerviosismo y cambiarán de inmediato de tema. Muchos de ellos lo conocen, pero tienen sobradas razones para no hablar de él. Es gracias al francés, que en Epatlan la gente no le teme tanto a la muerte como en otros lugares. Si tiene suerte –aunque suerte no es precisamente la palabra puede llegar a verlo en le calle. La piel de los brazos esta terriblemente quemada, su cuello ladeado de una forma casi imposible. Es delgado y terriblemente viejo, lo cual es notorio en su lentísimo andar, ayudado con un elegante baston con pomo de oro, y que lleva el escudo de armas del ejercito napoleónico, que apenas puede sostener entre sus nudosas manos. Viste con harapos, y se le oye respirar pesadamente, como si el dar algunos pasos le fuese agotador, y de vez en cuando escupe una masa sanguinolienta. Los ancianos que lo ven, se persignan apresuradamente, y muchas son las ancianas quienes piadosamente y con la mejor buena voluntad del mundo, le desean una pronta muerte. De creer lo poco que sabemos de él, llego como un joven impetuoso y gallardo a tierras mexicanas, bajo las ordenes de Lorenzes, en 1862. Fue en Veracruz donde se escucho por primera vez del brujo del puerto, que se decía era tan poderoso, que podía hacer a la gente inmortal. Empujado por ese deseo, se dio a la tarea de buscarlo, hasta que dio con su cabaña. Como buen soldado conquistador, su postura no fue humilde. Pistola en mano, le puso el cañon en la frente, exigiéndole que le diera el secreto si no quería pagarlo con su vida. Aunque amenazado, el viejo sonrió, enseñándole sus tres únicos dientes. “Yo puedo hacerlo, pero debes entender que no va haber vuelta atrás” Aquí la historia se vuelve algo confusa. Nadie sabe exactamente en que consistió el rito, o que fue lo que paso, pero el hombre salió de ahí convencido de que había alcanzado la inmortalidad. Eso le dio un valor en combate que alarmó incluso a sus compañeros, que lo veian lanzarse al frente sin el menor cuidado. Pero fue hasta Puebla, que las cosas cambiaron. Todos sus compañeros de regimiento lo vieron: el indígena Zacapoaxtla tomó el machete y se lo hundió en el pecho, destrozándoselo por completo. El soldado fue llevado de urgencia con el medico, que prácticamente solo esperaba verlo morir… Pero en vez de ello, pudo contemplarlo como gritaba de agonía, resistiendo los dolores, mientras el corazón latía dificultosamente a pesar de estar abierto, y el aire silbaba claramente al atravesar los dañados pulmones. Sus compañeros estaban aterrorizados, y más de uno mencionó al demonio al ver al hombre sanar muy lentamente, pero con todo el dolor que significaba. A pesar de su recuperación, el pecho le dolia tremendamente y tenia dificultades para respirar, por lo que se le dio de baja por motivos de salud. Se instaló en una pequeña villa en la ciudad de Puebla, y se las ingenio para permanecer ahí incluso después de que los ejércitos fueron expulsados del país. El pecho aún le dolia de vez en cuando, pero la sensación era menos cada dia, por lo cual el casi juraba que se sentiría mejor. Cuando llego a Mexico, el soldado apenas estaba en la mitad de sus veintes, por lo que, según avanzaba el tiempo, se le veía más y más preocupado. Al cumplir los treintas, se veía de esa edad, lo que significaba que seguía envejeciendo. La experiencia del machete le dio la seguridad de su inmortalidad, por lo que su primera idea es que seguiría cambiando hasta llegar al limite de su fuerza, en donde eventualmente se detendría. El hombre comenzó a hacerse de negocios, e incluso se caso bien. Al llegar a los cuarenta, comenzó a ver las primeras canas, y su resistencia física, a pesar de llevar un vida militar, iba disminuyendo lentamente. Fue al llegar al fin de siglo, que se dio cuenta: estaba por llegar a los sesenta años, y los aparentaba perfectamente. Fue en una mañana de 1901 cuando cayo en cuenta. El brujo hablo de hacerlo inmortal, pero no se menciono nada sobre la eterna juventud. En 1905 contrajo tuberculosis, seguramente por el mal estado de los pulmones. La tos era terrible, y en varias ocasiones llegó a escupir sangre. Los médicos que lo examinaron, no le dieron más que unos cinco años de vida. Desafortunadamente, ignoraban lo que le destino le tenía preparado. Cuando tuvo que salir de la ciudad, en 1910, para refugiarse en Campeche, no podía caminar un par de pasos sin sentir que se quemaba por dentro. Para 1912, cumplia los 86 años, y fue cuando comenzaron a presentarse los síntomas de artritis. Es cuando vuelve a Puebla, a preparar su testamento, y compra una hacienda en Epatlan, donde se retiraría definitivamente. El dolor de las articulaciones era insoportable, y su dificultoso respirar resultaba horrible para quienes lo escuchaban. Pues incluso a cierta distancia se escuchaba el sibilante paso del aire entre los perforados pulmones. Su esposa, mucho mas joven que el, murió en 1921, y dado que sus hijos de fueron a vivir a la Ciudad de Mexico, el se quedo completamente solo. El tendría a la sazon poco mas de 100 años. E incluso el menor esfuerzo le era imposible. Desesperado, decidió atar una cuerda a una de las vigas del techo, y saltar con ella al cuello del borde de su cama. Lo encontraron dos días después, aun pataleando y con el cuello roto. Dado que lo bajaron aun con vida, sus vecinos creyeron que el intento había sido reciente, por lo que ignoraron lo que era permanecer dos días colgando del techo y con una fractura de cuello, sin poder respirar…pero sin poder morir. Los médicos estaban desconcertados, pero hicieron lo posible por mantener el cuello alineado, hasta que se recupero tras dos años de estar inmovilizado, pues con mas de 100 años el cuerpo de restablece con mas lentitud. Fue en 1945 cuando su desesperación llego al límite, y prendió fuego a su hacienda. La gente llegó sólo para ver como las paredes se derribaban presa de las llamas, y cuando el fuego se apagó nadie reparó en el amasijo de piel calcinada que se arrastraba trabajosamente fuera de los escombros. La piel le ardia terriblemente, y el minimo roce le causaba un tremendo dolor, pero no murió. Fue hasta 1977 que sus heridas se recuperaron los suficiente como para volver a Epatlan, ahora como un mendigo. Los 30 años de ayuno lo tenían en los huesos, y tenia que arrastrarse para moverse. Unas tortillas duras que una buena samaritana le dio constituyo su primera comida desde hacia 3 decadas. Actualmente, nadie sabe donde vive, y sólo se le ve mendigar en las calles de vez en cuando. Nadie recuerda su nombre, quizá ni siquiera el, y las quemadas y los andrajos no permiten identificarlo. Solo un elemento hace posible reconocerlo: el baston que se le obsequiara cuando fue dado de baja con honores, hace ya 140 años. La mujer del velo Historia Pues bien, Ana como otras tantas, se enamoró locamente de él, de tal forma que cuando Luís perdió el interés en ella, Ana se suicidó por amor, por ese amor verdadero que creía haber vivido. No sin antes jurar que se lo llevaría con él para estar juntos en la eternidad. Dicen que el día de los muertos, Luís llevaba unas copas de más debido a que había tomado en un lugar de dudosa reputación, cuando de pronto vio en las sombras a una mujer de un cuerpo divino y de belleza sobrehumana, solo que en el rostro llevaba un velo negro en señal de luto. Luís quería acercarse a ella y ella se iba alejando más y más, hasta desaparecer... Todas la noches sucedía lo mismo. Él pensaba que iba a morir de amor. Y pasó una semana: fecha en la que su difunta amante suicida cumplía un año. Al pasar por el panteón de nuevo vio a la misma silueta de aquella bella mujer dentro del panteón pidiendo a gritos ayuda, y él, caballero, apresuró el paso en busca de la dama. Ana, al verlo dijo: - Gracias al cielo alguien me ha escuchado. El caballero le preguntó por qué estaba en el pateón y respondió: - Venía a ver a mi hermana, que hoy cumple un año de muerta. Un mal hombre la enamoró y ella se mató por él, ¿Qué crees que se merece? Por quedar bien con la hermosa dama contestó. - Merece ser enterrado vivo con la mujer a la que hizo sufrir, para que ella lo pueda amar. Y ella respondió. - Pues esto ha de pasar. Le agarró de la cintura y él, sumamente emocionado, le quitó el velo para verla... ¡¡¡Horror!!! La amante estaba allí, carcomida por los gusanos que se veían en su boca y ojos. Llo hundió sumergiéndole en la tierra, cumpliendo así su deseo. Mi abuela dice que le han dicho que por esos días siempre se escuchan los gritos desgarradores de un hombre mientras una mujer canta una canción nupcial.

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