xoanes
Usuario (Argentina)
¿Quién fue el Buda? ¿Que pasó; después de la muerte del Buda? :: ¿Si el Buda no es un dí;os por que los budistas hacen reverencias a su estatua? La palabra Buda es un tí;tulo o un epí;teto y no un nombre. Significa "alguien que está despierto" en el sentido de haberse "despertado a la realidad". El tí;tulo describe el logro de un hombre llamado Siddharta Gautama, quien vivió; hace 2,500 años en el norte de la India. Cuando tení;a 35 años, después de largos años de esfuerzo, logró; la Iluminació;n estando en una profunda meditació;n. Durante los restantes 45 años de su vida viajó; por gran parte del norte de la India, diseminando su enseñanza del sendero hacia la Iluminació;n. Su enseñanza se conoce en el Oriente como el Buddha-Dharma - "la Enseñanza del Iluminado". Viajando de lugar a lugar, el Buda enseñó; a numerosos discí;pulos, muchos de los cuales lograron también este estado de Iluminació;n. Ellos, a su vez, enseñaron a otros y de este modo una cadena ininterrumpida de enseñanza que continua hasta el dí;a de hoy. El Buda no era un Dios ni profeta de Dios, tampoco se declaró; como un Ser divino. En el Budismo no existe el concepto de un Dios creador. El Buda fue un ser humano quien, a través de esfuerzos tremendos, se transformó; y trascendió; su limitació;n humana creándose en el un nuevo orden de Ser: Un ser Iluminado. El estado de Iluminació;n que alcanzó; tiene tres facetas. 1) Es un estado de "Sabidurí;a", de ver las cosas como realmente son. 2) Es una fuente de "Compasió;n" o Amor que se manifiesta en una actividad constante para el beneficio de todos los seres. 3) Y es la liberació;n total de las energí;as de la mente y cuerpo para que estén al servicio de la mente plenamente consciente. El concepto budista de la Iluminació;n no se conoce en Occidente donde tenemos limitados entendimientos de la capacidad espiritual que la vida ofrece. Algunos estudiosos la interpreten en un sentido humaní;stico como llegar a ser un humano ético y con cualidades morales, careciendo de un orden espiritual. Otros entienden la meta en términos de un Dios más allá de todo y creador de las cosas, la meta en este caso seria comunió;n o unió;n con él. Todos estos conceptos son completamente ajenos al budismo. ¿Que pasó; después de la muerte del Buda? El Budismo desapareció; de la India hace mil años (aunque recientemente está reviviendo). Así; mismo la enseñanza se expandió; hacia el sur a Sri Lanka y el Sudeste de Asia, donde la forma "Theravada" de Budismo aun sigue floreciendo. También se difundió; al norte al Tí;bet, China, Mongolia y Japó;n. Las formas "Mahayana" de Budismo se practican en estos paí;ses, aunque en el último siglo han sufrido mucho de los efectos del comunismo y consumismo. En el último siglo el Budismo ha aterrizado indudablemente en Occidente y muchas personas se han convertido en Budistas. ¿Si el Buda no es un dí;os por que los budistas hacen reverencias a su estatua? En los paí;ses de Oriente es una costumbre universal hace una reverencia fí;sica a una persona para mostrar respeto. Antiguamente todo el mundo hací;a reverencia a los reyes o emperadores. Hoy en dí;a en muchos paí;ses sigue siendo la costumbre reverenciar los padres, los suegros, los profesores de escuela, los maestros de artes marciales o cualquier persona que uno estima. En el budismo Zen es normal inclinarse ante el cojí;n de meditació;n antes de usarlo como muestra de gratitud. Así; que el acto de veneració;n al Buda no tiene nada que ver con divinidad: es simplemente una forma de expresar estimació;n y agradecimiento a otro ser humano que uno considera su maestro. Se puede considerar las estatuas del Buda de dos maneras. En primer lugar las puedes comprender como un sí;mbolo del Buda histó;rico y sus logros espirituales. En este caso reverenciar la estatua es una muestra de estima (como ya hemos comentado). La otra forma de ver una imagen del Buda es contemplarla como un sí;mbolo de tu propia iluminació;n. Un dí;a tu también puedes llegar al estado de ser un Buda. En este caso reverenciar la estatua es una forma de conectar emocionalmente con tu propio potencial espiritual ilimitado.
"LA CURACION DEL CUERPO LLEGA A TRAVES DEL ALMA"PHD CAROLINE MYSSTarde o temprano todos los seres humanos enfermamos y el dolor reduce nuestra capacidad para el trabajo y el placer, llegando incluso a arrebatarnos la vida. Sin embargo pocas son las personas conscientes de que la enfermedad aparece cuando malgastamos nuestra energía permitimos que nos la roben o la encarrilamos hacia objetivos erróneos. Comprenderlo así nos abre el camino de la autocuración, un milagro posible si interpretamos las dolencias del cuerpo como lo que lo de verdad son: expresiones de un malestar espiritual que SI tiene curación. Los miedos, las fobias, la falta de autoestima o el afán excesivo de control pueden tener repercusiones físicas insólitas y de difícil diagnostico, que solo podemos resolver aprendiendo a mantenernos en contacto con nuestro YO mas hondo.Aprender el leguaje del sistema energético humano es un medio para comprendernos a nosotros mismos, un medio para salir airosos de estos retos espirituales. Al comprender la anatomía de la energía identificara las pautas o modalidades de nuestra vida, y la profunda interrelación que existen en el funcionamiento de mente, cuerpo y espíritu. Este conocimiento propio nos proporcionara placer y paz mental, y al mismo tiempo lo conducirá a la curación emocional y psíquica.Nos rodea una energía emocional generada por experiencias interiores y exteriores, tanto las positivas como las negativas. Estas fuerza influye en el tejido físico interno del cuerpo. De esta manera, la biografía de una persona, es decir, las experiencias que conforman su vida, se convierte en su biología.LA BIOGRAFIA SE CONVIERTE EN BIOLOGIA. Nuestro cuerpo contiene nuestra historia, todos los capítulos, párrafos y versos, línea a línea, de todos los acontecimientos y relaciones de nuestra vida. Un miedo, por ejemplo, activa todos los sistemas corporales, el estomago se tensa, el ritmo cardiaco se acelera y tal vez el cuerpo comienza a sudar. Un pensamiento amoroso puede relajar todo el cuerpoTodos tenemos sentimientos negativos, pero no toda aptitud negativa produce enfermedad. Para crear enfermedad, las emociones negativas tienen que ser dominantes, por ejemplo, una persona puede saber que debe de perdonar a alguien, pero decide que continuar enfadada le da mas poder. Continuar obsesivamente enfadada la hace mas propensa a desarrollar una enfermedad porque la consecuencia energética de una obsesión negativa es la impotencia. La energía es poder, y transmitir energía al pasado pensando insistentemente en acontecimientos penosos resta poder al cuerpo, (o sea lo debilita) y puede conducir a la enfermedad. El poder (que nos da la energía) es esencial para sanar y para conservar la salud. Las aptitudes que generan sensación de impotencia no solo conducen a una falta de estima propia, sino que también agotan la energía del cuerpo físico y debilitan la salud en general.EL PODER PERSONAL ES NECESARIO PARA LA SALUD... Muchas personas desarrollan una enfermedad cuando pierden algo que para ellas representa poder, como dinero, un trabajo o cuando pierden a alguien a quien han investido de poder o de su identidad, como el cónyuge, un progenitor o un hijo. Nuestra relación con el poder está en el núcleo de nuestra salud. Para que una terapia alternativa tenga éxito es necesario que el paciente tenga un concepto interno del poder, una capacidad para generar energía interna y recursos emocionales, como por ejemplo, creer en su autosuficiencia. Es necesario tomar conciencia de lo que nos da poder. La curación de cualquier enfermedad se facilita identificando nuestros símbolos de poder y escuchando los mensajes que el cuerpo y las intuiciones nos envían acerca de ellos.LA PERSONA PUEDE SANARSE SOLACuración total y cura no son lo mismo. Se produce una "cura" cuando la persona ha logrado controlar o detener el avance físico de una enfermedad. Curar una enfermedad física, sin embargo, no significa necesariamente que se haya aliviado también el estres emocional y psíquico que formaba parte de ella. En este caso es muy posible, y con frecuencia probable, que la enfermedad reaparezca.El proceso de la cura es pasivo, es decir, el paciente se inclina a ceder su autoridad al medico y al tratamiento prescrito, en lugar de desafiar activamente la enfermedad y recuperar la salud. La curación en cambio es un proceso activo e interno que implica investigar las aptitudes, los recuerdos y las creencias con el deseo de liberarse de todas las pautas negativas que impiden la total recuperación emocional y espiritual.Conseguir salud, felicidad y equilibrio energético se reduce a centrar mas la atención en lo positivo que en lo negativo, y a vivir de una manera espiritualmente coherente con lo que sabemos que es la verdad.LA CONCIENCIA Y SU CONEXION CON LA CURACION.Durante las cuatro últimas décadas se ha escrito mucho sobre el papel de la mente en la salud, nuestras actitudes tienen un papel importantísimo en la creación y la destrucción de la salud corporal. La depresión, por ejemplo, no solo afecta a la capacidad de sanar, sino que deteriora directamente el sistema inmunitario. El enfado, la amargura, la rabia y el resentimiento obstaculizan el proceso de curación, o lo impiden totalmente. La voluntad de sanar tiene un enorme poder, y sin ese poder interior una enfermedad suele salirse con la suya.LA CONCIENCIA Y LA MUERTE ¿Significa esto que las personas que no se curan no han conseguido ampliar su conciencia?, NO, en absoluto. Morir no significa no haber sanado. La muerte es una parte inevitable de la vida. La realidad es que muchas personas si se curan de sus tormentos emocionales y psíquicos, y por lo tanto mueren "sanadas".Al igual que nacemos en el momento idóneo para que nuestra energía entre en la tierra, también hay un momento idóneo para dejar la tierra, No tenemos que morir con dolor y enfermedad. La mente consciente es capaz de liberal el espíritu del cuerpo sin tener que soportar el dolor del deterioro físico. Esta elección la podemos tomar todos.Tomar conciencia significa cambiar las reglas según las cuales vivimos y las creencias que conservamos. Nuestros recuerdos y aptitudes son literalmente las reglas que determina la calidad de vida y la fuerza de los lazos con los demás.¿PUEDEN SER CURADAS TODAS LAS ENFERMEDADES?Si, por supuesto, pero eso no quiere decir que todas las enfermedades van a ser curadas. A veces una persona tiene que soportar una enfermedad por motivos que le serviran para afrontar sus miedos y su negatividad. Y a veces a una persona le ha llegado la hora de morir. La muerte no es el enemigo, es el miedo a la muerte.Resumen del libro "ANATOMIA DEL ESPIRITU.Autora Caroline Myss,Ph.D.

¿Qué puede faltarle a un día largo y complicado, quiero decir lleno de contratiempos? Llegar a tu casa y que la conexión con Internet se haya caído.Ya saben cómo se siente. Uno pasa por tres etapas. Primero, la negación. En ese breve período reiniciamos la computadora, el router Wi-Fi y el termotanque. Si no se resuelve, nos deslizamos suavemente hacia la segunda etapa, la desesperación. Malas experiencias pasadas nos han enseñado que una semana sin Internet empieza siempre por diez minutos sin Internet.Y esos diez minutos ya se han cumplido.La desesperación no es buena consejera. Maltratamos el teléfono al llamar al soporte para dar aviso del problema, sospechando, claro está, que ellos ya lo saben y que existe una gran conspiración mundial destinada a dejarnos hoy ( justo hoy ) sin Internet. Catorce millonésimas de segundo de espera nos indignan y detestamos profundamente al sujeto que nos atiende antes siquiera de que nos diga hola.Por eso, quizá, fue bueno que el lunes pasado el soporte de mi proveedor de Internet no respondiera. No era el día ideal para hablar con alguien que lo primero que te manda a hacer es ir a Inicio> Configuración> Conexiones de red y mirar cosas que ya miraste once veces.La falta de respuesta me catapultó a la tercera etapa: resolver ; uno entra en ese estado cuando deja las emociones de lado -tanto como sea posible- y empieza a razonar. Era muy extraño, medité, que ni siquiera apareciera un contestador o algo. Supuse, así, que mi pésima memoria era la responsable, si bien el teléfono de soporte es algo que, me imagino, se graba en los registros de alta definición del cerebro, junto con datos fundamentales para la supervivencia. Disqué algunas variantes, pero no obtuve sino mensajes de error.Así que llamé al 110, donde me atendió una máquina capaz de interpretar el habla. Hubiera funcionado, pero todavía estaba gruñendo entre dientes, así que decidí calmarme antes de volver a intentar y entonces, mientras hacía lo posible para que mis mandíbulas se separaran, se me ocurrió una idea.Llamé a mi amigo Eduardo Suárez ( @esuarez ), administrador de la red de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP, con quien no sólo compartimos las penas informáticas, sino también el proveedor de Internet. Cuando me atendió le pregunté si se acordaba el número de soporte y, en lugar de responderme, soltó:-Son los DNS, estoy usando uno de Google: 8.8.8.8.Eso no era ni una respuesta negativa ni una afirmativa, de hecho no parecía tampoco una oración con mucho sentido en español. No obstante, hizo que saltara en la silla, abriera la configuración de la conexión de red, cambiara la dirección IP del servidor de nombres de dominio y volviera a intentar conectarme.Por supuesto, funcionó.¿Me lo traduce?Ahora, si él, en La Plata, y yo aquí, en el centro de la ciudad autónoma, teníamos problemas con el mismo proveedor, entonces debía haber muchísima gente apretando los dientes y llamando al soporte. De allí que no respondiera ni el contestador.Me fui a Twitter y, en efecto, el asunto echaba humo. Así que me pasé un buen rato difundiendo la solución y contestando consultas, justo hasta que vi que había mucha gente que retwitteaba mi mensaje sin siquiera citarme. Eso era bueno, al menos en este caso, porque me relevaba de seguir allí sentado por varias horas.A continuación, con cierto orden, trataré de explicar el significado de la esotérica frase de Eduardo y por qué en la siguiente media hora un montón de gente volvió a recuperar su conexión usando esta receta.Las siglas DNS vienen de Domain Name System y es el servicio de Internet que convierte una dirección comprensible y fácil de memorizar para los humanos, como www.lanacion.com.ar , en lo único que entienden las computadoras: números. En este caso, números IP.En rigor, DNS es mucho más que esto, pero no ahondaremos. No anda Internet y eso ya es bastante malo para soportar una cátedra.Y no anda Internet porque nada funciona sin DNS, así que su falla resulta devastadora; una típica consecuencia que resulta de la caída de los servidores de nombres de dominio de un proveedor es que nos quedamos sin Internet en una zona tan amplia como para incluir la ciudad autónoma y La Plata, por ejemplo.La función de estos servidores es transparente para nosotros, pero los programas (el navegador, el de correo electrónico, y así) los consultan cada vez que deben contactar otro host. Por supuesto, como todo en la Red, los DNS tienen sus propias direcciones IP, que nuestra computadora, tablet o smartphone deben conocer.A todo esto, los números IPv4 adoptan el formato de cuatro bloques de 0 a 255 separados por un punto. Por ejemplo, 192.168.1.1.Normalmente, para hacernos las cosas más fáciles, se configura la conexión con el proveedor para que busque automáticamente los servidores DNS. Esto tiene una ventaja adicional: si la empresa cambia esa dirección IP, nosotros no tenemos que editar las Propiedades de la conexión, lo que para mucha gente, no sin razón, es un engorro.Claro que hasta el peor engorro informático es preferible a quedarse sin Internet. Así que, ¿es posible usar servidores de nombres de dominio alternativos?Sí, y es aquí donde la segunda parte de la frase de Eduardo se aclara. Sus muchos años administrando redes le habían hecho sospechar que la falla estaba en los DNS. Es decir, que el resto de la infraestructura de conexión de ese proveedor estaba OK, sólo que los servidores DNS no respondían. Así que empezó a usar los servidores de nombre que Google ofrece sin cargo. Sus dos IP son 8.8.8.8 y 8.8.4.4.Otra posibilidad es OpenDNS ( www.opendns.com/home ; 208.67.222.222 y 208.67.220.220); incluso Norton tiene un servicio gratis de esta clase ( www.nortondns.com/faq/ ). Debo decir, eso sí, que los números de Google son los más fáciles de recordar.Sin Wi-Fi¿Cómo hacer para usar estos u otros DNS públicos?Hay, grosso modo, dos formas de cambiar los servidores DNS del proveedor de Internet que tengamos contratado. Una es editar la configuración de la conexión en la propia computadora. Sirve para quienes tienen una sola máquina sin router Wi-Fi. Caso contrario, hay que editar las configuración del router y añadir allí las direcciones de los servidores alternativos.Para el primer escenario, los pasos son así:1. En XP, ir a Botón Inicio> Configuración> Conexiones de red y abrir las Propiedades de la que nos conecta con Internet ( botón secundario sobre el icono> Propiedades ). Posiblemente sea el único ícono de red que haya en esa carpeta. En todo caso, si estamos en línea (aunque no tengamos Internet estaremos en línea igual, si lo que fallan son los DNS), será la conexión que se encuentra activa.2. Al abrir las Propiedades veremos una lista de cosas. Hay que ubicar la línea que dice Protocolo de Internet (TCP/IP) , seleccionarlo con un clic y apretar el botón Propiedades que se ve en esa misma ventana. Se abre una nueva ventana con dos secciones: Dirección IP y Servidor DNS . Ambas estarán, salvo excepciones, en automático.3. La que nos interesa es, claro, la segunda. Hay que hacer clic en la opción Usar las siguientes direcciones de servidor DNS: . Las dos casillas que están abajo ( Servidor DNS preferido y Servidor DNS alternativo ) se activan entonces. Ahora, sólo queda escribir 8.8.8.8 en la primera y 8.8.4.4 en la otra.En Windows 7, los pasos son parecidos, sólo que en el medio se interpondrá el irritante Centro de redes y recursos compartidos . Hágale caso omiso y dele clic directamente a Cambiar la configuración del adaptador, arriba a la izquierda. Aparecerá, de nuevo, la conexión de red y luego los pasos son los mismos o equivalentes.No hace falta reiniciar ni la conexión ni la máquina.Con Wi-FiSi se usa Wi-Fi, lo más lógico (es decir, lo más cómodo) es cambiar los DNS en el router, y no en cada uno de los dispositivos que se conectan a Internet por medio de él (PC, notebook smartphone, tablet, y así).Aunque la forma de hacer esto depende de cada fabricante, los pasos por seguir son:1. Abrir el navegador Web.2. Escribir la dirección IP del router en la barra de direcciones. Suele ser 192.168.1.1 o 192.168.2.1. El dato, en caso de que ninguno de estos dos funcione, figura en el manual. El técnico podría haber personalizado estos valores, así que en caso de que ningún IP permita el acceso al router, hay que consultarle a él.3. Buscar la página o pestaña donde se consignan los datos correspondientes al proveedor de Internet (tipo, nombre, contraseña); suele ser la primera. En esa página habrá una sección dedicada a los servidores DNS.4. Ahora, de nuevo, sólo hay que ingresar las dos direcciones IP, una por casilla, y guardar la configuración del router. Tal vez encuentre una casilla para un tercer servidor DNS; puede dejarla en blanco.Hay muchos motivos por los que se puede caer la conexión con el proveedor, desde una falla en los servidores de autenticación hasta que el perro se haya masticado el cable de teléfono. En todo caso, si como ocurrió el lunes, el problema está en los DNS, el procedimiento descripto arriba puede ser un as en la manga para volver a estar online.¿Se pueden dejar los de Google, OpenDNS o Norton configurados indefinidamente? Sí, y ahora que lo pienso, mi router quedó con los DNS de Google desde el lunes. Creo que de momento lo voy a dejar así. Andan muy bien.Por supuesto, los de Google, Norton u OpenDNS también pueden fallar. El as en la manga no es un servicio en particular, sino saber que podemos cambiar de servidores de nombre cuando se nos ocurra .saludos !
Las emociones negativas y su efecto en la salud En la actualidad hay diversos factores que médicamente están indicando que por encima de la dificultad física, es esencial conocer los efectos mentales que causan tal dificultad. Hay investigaciones científicas – médicas que indican que el antídoto realmente efectivo contra la enfermedad no es el ejercicio físico ni las dietas, sino una actitud mental sana. También se encuentra que las emociones violentas como la ira y el enojo, son factores que apuntan a las enfermedades cardíacas, cáncer y otras enfermedades. Investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard han descubierto que la emoción más común en las dos horas precedentes a un ataque de corazón grave era la ira. Una vez que se desarrolla una enfermedad cardiaca, la ira parece ser particularmente letal. (www.inteligencia-emocional.org/ie_en_la_salud/lairaenrelacionalasalud.htm) Coincidentemente, las enseñanzas espirituales del Maestro de todos los tiempos, Jesús, también contrarrestan y previenen las emociones de cualquier orden, transformándolas en un carácter pacífico, comprensivo, tolerante con uno mismo y con los demás. Lo manifestó a través del Sermón del Monte, al decirnos: “Bienaventurados o felices los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad”. (Mateo 5: 5) ¿Por qué podemos creer en eso? Porque este reconocimiento nos pone en evidencia cuál es nuestro origen, o sea, no tenemos raíces basadas en los defectos de carácter de nuestros antepasados, sino que nuestro origen es totalmente espiritual, bueno y puro. En mi propia experiencia cuando he tenido que enfrentar situaciones en donde parecía que la reacción o la falta de paciencia hacia los demás predominaban, siempre ha sido de gran ayuda percibir que cada dificultad es la oportunidad de comprender algo, de avanzar espiritualmente e ir limpiando y eliminando malezas mentales, así como ir arrancando de raíz las hierbas amargas, y en su lugar, plantar una nueva semilla de bondad, de alegría y de amplia expectativa del bien. Hay un elemento fundamental para contrarrestar las dificultades con el carácter, algo simple que desarticula cualquier situación de encono o aspereza: la risa y también el canto. La capacidad para reír en momentos de malestar puede ser el signo de que estamos empezando a tener nuevas perspectivas de la vida, y esto seguramente nos llevará a la curación. La espiritualidad rige todo lo relacionado con los valores y el comportamiento de las personas. Promovamos un clima saludable, un carácter sosegado, amando la vida desde una contemplación más inspiradora y más serena. Estas actitudes contribuirán favorablemente a la salud y el bienestar que todos anhelamos. *Elizabeth se desempeña como Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana, para Argentina. Contacto: [email protected]