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xXCreepyGamerXx

Usuario (Argentina)

Primer post: 28 jun 2013Último post: 25 jul 2013
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Explora el cuerpo humano con BioDigitalHuman.
Explora el cuerpo humano con BioDigitalHuman.
Ciencia EducacionporAnónimo7/8/2013

BioDigitalHuman, Explora el cuerpo humano en 3D, Las partes que se pueden explorar son: Esqueleto Sistéma Digestivo Sistéma Urinario Sistéma Respiratorio Sistéma Endocrino Sistéma Linfático Sistéma Nervioso Sistéma Cardiovasculár. Sistéma de Ligamiento Sistéma Musculár Sistéma Tegumentario. Algunas imagénes de la pagina (NOTA: No mirén las imagenes ni entren a la pagina si se impresionan facilmente, Eres un niño o estás comiendo. Para entrár a la pagina haz click en la imagen: En algunas computadoras tarda un poco, Pero estan re buenos los graficos Algúnos Videos: Con algunos me refería a estos 4 videos. Si quieren mas pueden entrar Aquí. Espero que les guste, Por cierto, Lo pueden descargar desde aquí.. Ahora si, No olvides de Seguirme.

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Un dia normal en MercadoLibre.
HumorporAnónimo7/25/2013

Hola amigos, Revolviendo en MercadoLibre, Encontre unas publicaciones que te podrían interesar... jajaja... 1) Bardéan a gordo por publicar una campera de cuéro y mostrar su alto contenido de drogas hechas con mucho pollo. 2) Capa de invisibilidád. 3) Cucaráchas Amaestrádas. 4) Melodía para hacer crecér los senos grande y natural. 5) Playera aerografía Michael Jackson. ----------------- Buéno, Espero que les guste, Chau :B

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Info de fantasmas, y apariciones + Vi un fantasma.
ParanormalporAnónimo7/8/2013

Hola... Ayer me paso algo increible. Vi un fantasma en la casa de mi amígo. Parecía como la muerte, Pero mas pequeño, Y estaba en el aire. Lo juro. Mi amígo saco una foto, Luego la mostraré. Pero primero vamos a hablar de los Fantasmas. Los fantasmas (del griego φάντασμα, "aparición.), en el folclore de muchas culturas, son supuestos espíritus o almas desencarnadas de seres muertos (más raramente aún vivos) que se manifiestan entre los vivos de forma perceptible (por ejemplo, tomando una apariencia visible, produciendo sonidos o aromas o desplazando objetos —poltergeist—), principalmente en lugares que frecuentaban en vida, o en asociación con sus personas cercanas. Constituye uno de los tipos más conocidos de superstición. Quienes dicen haberlos visto los describen como siluetas o sombras monocromas, por lo general oscuras o blanquecinas, más bien difuminadas, nebulosas o antropomórficas, de carácter inmaterial y trasparentes, que flotan y pueden no estar completas o no tener rasgos definidos ni rostro; pero también y más raramente aparecen opacos, de cuerpo entero y con apariencia humana normal. Algunos parapsicólogos afirman que cuando se mueven adoptan la apariencia de esferas de luz u orbes, que supuestamente han sido filmados saliendo o entrando a través de paredes; en realidad, podría tratarse de rods, artefactos, motas de polvo, insectos o ilusiones ópticas producidas por pareidolia, apofenia o cualquier otro prejuicio cognitivo. Algunos parapsicólogos defienden la hipótesis de que la aparición del fantasma no suele sobrepasar unos pocos segundos, raramente llega al minuto; cuando ocurre, se supone que la temperatura baja sensiblemente; pueden acompañarlos aromas penetrantes, golpes, ruidos (generalmente pasos), música o voces que pueden grabarse magnetofónicamente (los llamados fenómenos electrónicos de voz, mal llamados psicofonías), aunque cada uno de estos fenómenos puede darse también separada y aisladamente. Su aparición supuestamente provoca a veces en los seres humanos decaimiento, opresión o cefaleas; en los lugares y en el momento de su manifestación estos parapsicólogos dicen haber medido una carga electromagnética inusual.1 Se afirma también que en los lugares que frecuentan los fantasmas a menudo se descargan las baterías de los aparatos eléctricos destinados a captarlos o se apagan las luces, lo que se debería a que los fantasmas manipulan (absorben, y menos frecuentemente expulsan) una cierta energía cinética (en forma de movimientos de objetos, frío o calor) o electromagnética, o están relacionados de algún otro modo con distorsiones en las mismas; en este sentido, algunos experimentos, como los diseñados por el doctor Michael Persinger, han logrado reproducir fantasmas (o más bien tulpas o ideoplastias) por medio de leves corrientes electromagnéticas sobre el lóbulo temporal del cerebro y han intentado relacionarlos con entornos geológicos concretos de materiales transductores y fenómenos como la piezoelectricidad. Con fundamento en estas investigaciones, algunos mecanismos tecnológicos han sido diseñados para transformar estas distorsiones electromagnéticas en sonido, con la sorpresa de que se reproduce un lenguaje humano coherente y consciente, que responde a preguntas. Aseguran también que es un hecho muy frecuente y previo a su aparición un cambio físico o psíquico en el entorno en que se manifiesta; el más corriente son obras de reforma de una casa antigua, un nuevo habitante en la misma, etcétera. Si se trata de un cambio anímico, suele ser un hecho emotivo y/o trágico: el fallecimiento reciente de un familiar o el nacimiento de un familiar, un cambio hormonal (adolescencia, climaterio, menopausia), algo en todo caso emocionalmente significativo. Se trata de las llamadas apariciones críticas. A veces concurren ambos hechos. Como las leyendas etiológicas, los fantasmas se creen ligados a un lugar. Se afirma que algunas veces han sido vistos y grabados traspasando muros sólidos, y que algunos pueden mover o transportar objetos de leve peso, pero siempre por poco tiempo. Supuestamente, obedecen a las leyes de la perspectiva según el punto del espacio desde el que se los contempla; muchos parecen sólidos y opacos, por lo que pueden ser filmados, se reflejan en los espejos y producen ruidos sincronizados con sus movimientos (pasos, etc). Generalmente dan la impresión de ser tan reales como las personas vivas, aunque sólo durante un periodo de tiempo muy breve. Helena Petrovna Blavatsky (1831 - 1891) escritora, ocultista, teósofa rusa y una de las fundadoras de la Sociedad Teosófica (retrato de 1877 en Nueva York). Ciertas personas, los llamados clarividentes, médiums, ashanes o chamanes, dicen observarlos con frecuencia o poder comunicarse con ellos; asimismo prácticas conocidas como la canalización mediúmnica y la necromancia o nigromancia aseguran poder hacer que los muertos se encarnen otra vez brevemente. Según qué tradición, los fantasmas aparecen con distinto atavío, más o menos relacionado con su muerte (el clásico de la literatura occidental es el sudario o sábana mortuoria); el momento difiere, aunque por lo común es a la puesta de sol, a medianoche, en luna llena, a una hora fija o en una fecha determinada, por lo general la de su muerte, o de noche; sin embargo hay también apariciones poco puntuales que "se manifiestan" de forma imprevista e imprevisible en cualquier poto, incluso a mediodía. Los parapsicólogos los clasifican en residuales y conscientes; los residuales repiten siempre lo mismo, se aparecen periódicamente y parecen ajenos a quienes los ven, pero su actitud no es comunicativa ni necesitan la presencia de seres humanos para manifestarse, por lo que ha veces han sido grabados por cámaras de vigilancia sin presencia humana alguna; los conscientes poseen actitud comunicativa y pueden interactuar con los vivos, pero lo corriente es que terminen siendo esquivos y huidizos, ya que su manifestación visible es siempre discontinua y nunca se prolonga largo tiempo; podría decirse que tienen más miedo o angustia ante los seres vivos que estos ante ellos; solo unos pocos son abiertamente benéficos, malignos u hostiles, la mayoría son indiferentes. Algunas ceremonias, como por ejemplo los exorcismos, se atribuyen el poder de alejarlos durante un tiempo o definitivamente. Los estudiosos del fenómeno afirman que existen también fantasmas de personas vivas (bilocación, doppelganger, fetch...) y documentan también la aparición de fantasmas de animales (por ejemplo el Perro negro, el Dip, la Pesanta o el Cadejo, entre otros), barcos, trenes, aviones, casas y pueblos fantasmas e incluso objetos fantasmas, como los tsukumogami japoneses o los domésticos de parasoles (karakasa) y linternas (chōchinobake). Pueden aparecerse solos, lo que es lo más corriente, o formando grupos, incluso numerosos. Su manifestación en algunos casos es anuncio o aviso de algo positivo o funesto por ocurrir. También los hay de carne y hueso: en 1937 la folclorista estadounidense Zora Neale Hurston escuchó en Haití el caso de Felicia Félix-Mentor, fallecida y enterrada en 1907 y viva aún treinta años después como zombi semiconsciente a causa del habitual uso en el animismo vudú de dosis semiletales de drogas/veneno como tetrodotoxina, estramonio o datura que provocan por anoxia parálisis temporal y locura permanente. Otras alucinaciones visuales o auditivas provocadas por enfermedades como la esquizofrenia o por las drogas (flash recurrentes de LSD, por ejemplo), o bien las falsas resurrecciones espontáneas causadas por enfermedades como la rabia, la catalepsia etcétera pueden haber originado asimismo leyendas de aparecidos, revenants, vampiros y no muertos en personas predispuestas por prejuicios cognitivos y tradiciones culturales propicias. Por otro lado, partes del cuerpo humano desaparecidas, amputadas o cercenadas pueden ser percibidas por el cerebro como miembros-fantasma. Para los espiritistas, un fantasma también podría ser un espíritu atrapado en nuestro mundo por medio de invocaciones, brujería o promesas (almas en pena). Apariciones en Argentina: En la Pampa, y en concreto en Carro Quemado, el fantasma de un coronel a caballo que galopa a buscar a sus soldados muertos por los indios se aparece de vez en cuando. En una vivienda situada en Neuquén, en la Patagonia argentina, se producen extraños incendios repentinos que ni los bomberos han sabido explicar y se han observado algunas apariciones de espectros. El Boeing 747 matrícula LV-MLO (conocidos por todos como “malo” por sus siglas) fue el segundo Jumbo incorporado por Aerolíneas Argentinas en 1979. Para 1983 pasó a Flying Tigres, con los colores de Metro Internacional, luego con Federal Express hasta que en 1990 regresó a operar con Aerolíneas, hasta mediados del 2001 fecha en que fue dado de baja. Las historias coinciden en que una auxiliar de vuelo (azafata o tripulante de cabina), tenía un afecto muy especial a esta aeronave en particular, pues, según decía, había “nacido" el día de la Virgen María (su primer vuelo fue el 8 de Diciembre de 1978). Afectada por una enfermedad terminal, cuentan pidió volar en el MLO durante su último mes de trabajo; tras el último vuelo falleció a las pocas horas. Meses después, cuando el MLO estaba siendo revisado en los hangares de Ezeiza, una figura muy borrosa y transparente se les apareció a dos mecánicos en la bodega trasera de carga. En otra oportunidad el personal de limpieza escuchó ruidos en primera clase y uno de ellos vio parada en la mitad del pasillo una figura humana con uniforme de azafata de la empresa. Durante una escala en Barajas en el año 2000, un par de mecánicos de Air Plus echó a correr por la “presencia” de algo en la cabina de pasajeros que los asustó, según confesaron a uno de los comandantes del vuelo. A mediados del 2001 el MLO dejó de volar para siempre y quedó a la intemperie en Ezeiza. La historia final indica que cuando comenzaron a desmontarse los motores cinco mecánicos escucharon fuertes ruidos dentro de la bodega delantera y en el fuselaje; desde una grúa dicen haber visto una azafata caminando por el pasillo contrario a las ventanillas. En la Ciudad de Buenos Aires se dice que en la iglesia "Santa Felicitas", entre las calles Pinzón e Isabel La Católica, se puede avistar el fantasma de Felicitas Guerrero y que si se deja un pañuelo en la iglesia de noche, a la mañana este aparece bañado con sus lágrimas. En la Isla Botija, perteneciente al Delta del Paraná, se aparece el fantasma de Rosario Schuster, una niña burgesa que se suicidó a principios del siglo XX en el arroyo homónimo luego de quedar abandonada en ese lugar cuando su amante, un trabajador isleño con el que la joven había huído tiempo atrás, fuera asesinado por el padre de ésta. Varias personas refieren haberla visto emerger de las aguas, entre ellas, un numeroso grupo de pescadores hacia fines de los 70. Una curiosidad: el espectro suele mostrarse casi exclusivamente en los días de Carnaval. En Tucumán existe la conocida Viuda Blanca, el fantasma de una joven, se dice que su marido falleció luego de la boda dejando a la pobre muchacha viuda. Suele aparecer a la noche a conductores de autobuses que pasan por rutas cuando el coche no tiene ningún pasajero o a hombres que viajan sin compañía. Algunas personas que la vieron dicen que anda vestida con un largo vestido blanco (de ahí el nombre) su cabello es largo y oscuro. Hay algunos testigos que aseguran haberla visto en el asiento trasero del auto cuando viajaban solos por las rutas. En la ciudad de Paraná un chofer de la Línea 20 y un pasajero vieron a una joven rubia de ojos rojos, cabello desaliñado y muy mal olor, que recorría el pasillo en penumbras desde el fondo del colectivo o autobús. De prisa, la mujer se acercó al chofer y mirándolo fijamente a los ojos abrió la bolsa que llevaba en sus manos, donde llevaba una cabeza humana. La mujer habló al chófer y preguntó cuál era el fin del recorrido para transbordar a otro autobús. El chófer se quedó, como es natural, escaso de palabra, y el espectro desapareció en el cruce de Avenida Jorge Newbery y la Ruta 12, cercana al acceso al Cementerio de San Benito. Pidieron ayuda, ya que el timbre del vehículo sonaba solo a ratos, el GPS se apagó y las puertas se abrían y cerraban solas. El extraño suceso se repitió varias veces en las ciudad de Paraná (Entre Ríos), Santa Fe Capital y alrededores. En el Cementerio de la Recoleta, unos de los más grandes, antiguos y con más historia en Sudamérica, se cuenta que siempre por las noches se pasea un fantasma ante las tumbas de la familia Duarte, donde están los restos de Eva Duarte de Perón. En Corrientes, edificio de la Escuela Normal “Juan Pujol”, antigua construcción señorial, han visto por las noches a una bella joven vestida con largo traje de encaje blanco y capa de pana roja recorriendo los pisos y escaleras de mármol, en la mano una vela encendida. Ante las primeras luces del alba la misteriosa criatura se desvanece. En San Gregorio, localidad cercana a Venado Tuerto, provincia de Santa Fe, una mañana de cerrada llovizna un abastecedor del frigorífico Maru de Rufino encontró en la ruta 14 a una mujer vestida de negro que hacía autostop que se identificó como Nancy Núñez; pero esta mujer había fallecido un año y medio atrás en un extraño accidente, cuando la avioneta que pilotaba su marido perdió una de sus ruedas impactando en el auto que ella conducía, precisamente en el lugar donde había parado para recoger a la mujer, entre Cristophersen y San Gregorio. Hay otros testimonios coincidentes y los vecinos de Ciudadela, provincia de Buenos Aires, cuentan una historia de un fantasma que acompaña la trayectoria del autobús al pasar por el cementerio. Hay muchas historias parecidas de fantasmas relacionados con autobuses y cementerios en Argentina. En distintas ciudades de la Argentina circula la leyenda urbana de un joven que concurre a una fiesta nocturna y conoce a una bella muchacha de vestido blanco a la que invita a bailar y de la que se enamora instantáneamente; se ofrece a acompañarla hasta su casa y le presta su abrigo para protegerla del frío. Al día siguiente, el muchacho vuelve a la casa y los padres le informan de que la muchacha murió uno o dos años antes; como el enamorado no entra en razones, los padres lo llevan al cementerio para que se convenza y, sobre la lápida, descubren el abrigo prestado por el muchacho. Cuentan, que cierta noche un colectivo de la –por entonces– línea 237 pasaba en su habitual recorrido por la Avenida Alvear. Al llegar a la altura del Cementerio Israelita, uno de los pocos pasajeros que viajaban a esas horas, vio una nube blanca que provenía del camposanto y que se acercaba hacia el vehículo. Cuanto más se aproximaba, se definían y perfilaban nítidamente sus rasgos de mujer. Durante un breve lapso, la extraña criatura acompañó el paso del transporte, flotando a la par, hasta que finalmente se desvaneció ni bien el colectivo abandonó la zona del cementerio. Cuenta el relato que una noche en Rosario, Provincia de Santa Fe, frente al cementerio "El Salvador", un chofer de colectivo de la línea 114 iba conduciendo el vehículo medio dormido, luego de una jornada de intensa labor. De pronto, una chica se le atravesó en la calle, cruzando de manera imprudente. El hombre intentó clavar los frenos, pero fue inútil: la muchacha fue arrollada. Asustado por lo sucedido y presa de la desesperación, el conductor decidió huir. Luego de varios minutos de escape a toda velocidad y sin detenerse en las paradas establecidas, vio por el gran espejo retrovisor que la víctima estaba sentada en el ultimo asiento del colectivo, mirándolo fijamente y llorando. Varias historias circulan en torno a los subterráneos de la ciudad de Buenos Aires, que tienen como escenario principal las estaciones de la línea A, la primera de la red inaugurada en 1913, que actualmente une Plaza de Mayo con Carabobo. Hay uno de un hombre degollado en el urinario de la estación Sáenz Peña que se apareció durante un largo periodo de tiempo. En el tramo entre las estaciones Alberti y Pasco, apareció una mujer en traje de novia a la que su prometido abandonó ante el altar que abandonó la iglesia y se arrojó a las vías del tren. Otra versión más romántica aún señala que el casamiento fue concertado por los padres de los novios y la muchacha prefirió suicidarse al salir de la iglesia antes que contrariar su propia voluntad. En el barrio de La Paternal, gran cantidad de fuentes confiables, aseveran con total precisión haber visto transitando por el puente conocido como "puente de la avenida San Martín", a un señor caminando placidamente por el sector Este del puente. Algunos coinciden en que el señor desaparece luego de apoyarse en la baranda y dirigir su mirada melancólica hacia un punto particular en el horizonte; otros dicen que simplemente desaparece mientras va caminando; y es necesario también decir que algunos simplemente señalan que es un ciruja que vive en un portal de una casa cercana, que gusta de salir a caminar placidamente por ahí. Pero los más románticos señalan que es el espíritu del escritor Julio Cortazar que por algunos años vivió en la zona, y se sabe que caminaba por ese puente. De esa forma se explicaría el por qué desaparece mirando hacia un punto particular en el horizonte, en la parte Este del puente, porque hacía allí, kilómetros más allá del mar, está París. Desde ya que el puente mencionado lleva el nombre del prestigioso escritor, y no saben en La Paternal si ello se debe a un homenaje a la trayectoria del escritor, o a sus apariciones recurrentes. Apariciones en Chile: El 19 de julio del 2008 en la ciudad de Iquique, un carabinero sacó una foto a los restos de un accidente ocurrido en la ruta A-16, llamada por los iquiqueños "Camino maldito", donde murieron dos personas identificadas como Fernando Guerrero Tapia de 50 años y Alberto Galleguillos Moraldes de 43. En la fotografia, tomada 20 minutos después del accidente, dicen se puede observar a Guerrero Tapia observando su propio cadáver. El accidente fue causado por un conductor borracho. Algunos personas aseguraron haber presenciado algún fenómeno paranormal. En Valdivia se cuenta que durante la época de dominio español un galeón se detuvo ante la costa para cargar especias en el viaje de retorno a la Península Ibérica y fue atacado por unos indígenas que hundieron el barco con casi toda su tripulación y desde entonces se rumorea que quien se adentra lejos de las costas en solitario después de las 12 de la noche puede ver las siluetas de los cadáveres flotando en el agua. En Santiago de Chile (1979) se divulgó en la prensa otro caso de leyenda urbana de la autoestopista fantasma insólitamente bien documentado: una joven y atractiva mujer rubia vestida con un largo abrigo de piel blanco hacía dedo a los automovilistas por las noches en Avenida Kennedy, entre Américo Vespucio y Gerónimo de Alderete. Por lo general, se acercaba a los vehículos ocupados por matrimonios y les pedía que les llevara a un supermercado cercano. Cuando accedían, se subía al asiento posterior. Una vez en el interior y cuando los choferes comenzaban a acelerar, les decía con una suave voz: "Por favor, no corra. Más despacio, más despacio" y se desvanecía sin dejar rastro. Algunos dejaron constancia del hecho en la Comisaría de las Tranqueras y dos taxistas —Miguel Castañer y Carlos Sanhueza— concedieron entrevistas, quien sabe si inventadas, en las que revelaban los detalles del encuentro sobrenatural. Un rumor concurrente afirmaba que un año antes, una mujer que volvía de comer con su novio murió en un accidente automovilístico en el lugar y el diario La Segunda afirmó entonces que un familiar de la misma lo había ratificado: era una mujer llamada Marta Infante, trabajaba en la Corporación de la Madera y murió el 8 de agosto de 1978. Apariciones en México: La Llorona es una leyenda muy antigua de origen azteca. Se dice que es una mujer indígena, enamorada de un caballero español o criollo, con quien tuvo tres niños; el hombre la abandonó por una española con la que casó y la indígena, loca de celos, mató a sus tres hijos ahogándolos en el río, y luego, al ver lo que había hecho, se suicidó. Desde entonces su fantasma pena y se la oye gemir fuertemente un largo y escalofriante "¡Aaahhh!". Suele hallársela cerca de los ríos y lugares donde hay agua, aunque hay testimonios de lloronas vistas u oídas en otros lugares de México e Hispanoamérica. Algunos ponen la leyenda en relación con la creencia totonaca en las Cihuateteo, mujeres muertas en el parto, a las que se consideraba diosas. Algunas versiones de la leyenda afirman que las oyen y ven los que van a morir, como la Banshee irlandesa; sería pues un psicopompo o guía al ultramundo. En Colombia lleva el cabello largo y rizado, de color plateado, negro y dorado, y en él se posan grillos, luciérnagas, cocuyos y mariposas. Su rostro es una calavera aterradora, y en las cuencas de sus ojos giran dos bolas incandescentes. De su nariz cuelga un cordón umbilical y con sus enormes dientes muerde el tallo de una rosa roja. Las mangas de la batola le llegan hasta sus muñecas y con sus manos grandes, huesudas y ensangrentadas, arrulla a un feto muerto de rostro angelical. En ese sentido se parece a las ubume japonesas, aunque las asiáticas son benéficas. En el Panteón de Belén de la ciudad de Guadalajara, se han manifestado presencias anómalas de día y de noche y hay muchas historias sobre fantasmas y aparecidos en el recinto; estos testimonios incluyen fotografías y videos con imágenes de siluetas y sonidos ruidosos. En el Castillo de Chapultepec los empleados de mantenimiento aseguran haber visto el fantasma de la Emperatriz Carlota Amalia buscando a el alma de su esposo; algunos paseantes aseguran también haber visto el alma en pena de la emperatriz entre los bosques que rodean el castillo. En el Archivo General de la Nación o antiguo Palacio de Lecumberri, que hace años fue una cárcel donde se torturó y ejecutó a varios presos, cronistas urbanos aseguran que el alma de alguno de estos prisioneros camina por los pasillos de la construcción. En el viejo Hospital Juárez, localizado entre las calles Jesús María y Fray Servando del Centro Histórico, una leyenda urbana afirma que se muestra una enfermera en apariencia inofensiva cuya risa es calificada de siniestra y escalofriante. Es conocida como La planchada por su atuendo colonial, perfectamente almidonado. Apariciones en Perú: Los fantasmas del segundo piso de Casa Matusita en el centro de Lima (cruce de las calles avenidas España y Garcilaso de la Vega) parecen ser especialmente intensos (poltergeist, mimofonías, apariciones) y violentos (agresiones), hasta el punto de que se dice que alguna persona ha enloquecido allí (el humorista argentino Humberto Vílchez Vera). Señala la leyenda que en esta casa vivía un señor perverso que maltrataba a sus dos únicos sirvientes. Un día, cuando el dueño de la casa ofrecía un almuerzo a algunos invitados, los sirvientes decidieron cobrar venganza y colocaron una substancia en los alimentos no para matar a su jefe, sino para ocasionarle trastornos mentales. Tras servirse los platos y mientras esperaban resultados de su macabro plan, escucharon de pronto ruidos y gritos provenientes de la sala y volvieron. La imagen que vieron fue aterradora: cuerpos despedazados por doquier, sangre en las paredes, en la mesa, en el suelo; todos los invitados, incluyendo su jefe, habían hallado en esa cena una muerte trágica, violenta y terrorífica. Lo curioso de esta casa es que los sucesos paranormales suceden en el segundo piso y por ello el primer piso es alquilado. Se dice que nadie es capaz de pasar cinco minutos allí, aunque lo más coherente es que la leyenda se inventó ya que el edificio era próximo a la embajada Norteamericana. El Castillo Real Felipe situado en la ciudad de El Callao, puerto de la capital Lima, Entre otras leyendas se cuenta que existe el fantasma de una virreina del siglo XVIII que aparece todas las noches en las escaleras, calabozos y cuartos del castillo llevándose a muchos soldados. Se dice haberla visto también en los balcones y torreones del fuerte esperando a algún soldado para poder llevárselo con ella y muchas veces los soldados se han lanzado de los balcones y torreones al verla, espantados de terror. También en los calabozos se escuchan gritos escalofriantes. Apariciones en Portugal: El conocido como O fantasma da Boleia es una leyenda más entre las de autoestopistas fantasmas, pero se trae aquí porque fue grabado en vídeo en 1998, desde dentro del coche, poco antes de que perecieran dos de los tres ocupantes, Tiago y Tania (descontado el fantasma, que ya estaba muerto) en un accidente (que aparece en el vídeo) poco antes de llegar a una vuelta de una carretera de la Sierra de Sintra donde pereció una tal Teresa Fidalgo en 1983, al parecer la chica autoestopista; que por cierto, su tatarabuela se suicidó en ese mismo lugar. El fantasma aparece tan sólido como la realidad misma, aunque algo desconcertado. No responde a la pregunta de qué hace ahí a esas horas; tampoco a la pregunta de Tania sobre si está bien; sí dice como se llama, Teresa; y luego indica el lugar, vuelta o boleia donde será el accidente, que ocurre de inmediato. El video es tan bueno que parece un docudrama, y no es extraño, ya que su autor, David Rebordão, amigo de los fallecidos, es cineasta; en su website afirma que este corto es de 2003, y no de 1998. Hay dos versiones, una larga y otra corta; el documento es seguramente falso pero ilustra bien la leyenda urbana y cómo se construyen estos mitos mezclando verdades con mentiras. De hecho, el video grabado en 1998 fue ilegitimado por sus propios creadores, quienes manifestaron que se trató de una producción rodada por actores amateurs. Por las calles de Portugal se pasea el espectro de Susan Kedgers, avisando a la gente de que tengan cuidado con un supuesto Hombre Gris, quien, según dice, es hijo de la Muerte. Apariciones en Canadá: En la iglesia de San Juan Evangelista de Montreal, Canadá, ha sido visto y fotografiado un sacerdote católico, el reverendo John Wood, que murió en 1969. Varios sacerdotes y feligreses lo han visto; es un fantasma benéfico y positivo, pero a veces gasta bromas a sus compañeros vivos cambiando sus objetos personales de sitio, como solía hacer cuando estaba vivo; en algunas ocasiones ha confesado y dado su bendición a gente antes de desaparecer. Apariciones en Paises Bajos: El holandés errante. Se trata de una leyenda del siglo XVII en la que un capitán de navío neerlandés, Hendrik van der Decken, desafía la ira de Dios y es condenado a navegar por la inmensidad del océano eternamente causando la muerte de todos los que ven la nave fantasma. Puede ser una leyenda muy antigua, pues ya aparece en el mito griego de Glauco. Aunque la historia es la misma, el capitán recibe otros nombres: Vanderdecken, Van Demien, Van Sraaten, etc. La versión más conocida y clásica es sobre el capitán Vanderdecken; cuando su nave queda atrapada en una fuerte tormenta en el Cabo de Buena Esperanza (Africa del Sur), los pasajeros le pidieron ir a puerto para salvar sus vidas pero él se negó y se ató al timón diciendo a voz en grito cantos sacrílegos. La tripulación preocupada por su conducta se amotinó, pero Vanderdecken arrojó al principal instigador por la borda y los demás comenzaron a rezar, y en respuesta a las plegarias y súplicas, las nubes se abrieron y una fuerte luz iluminó la proa, se llevó a los que rezaron y una voz dijo: "Ya que gozas con los sufrimientos de los demás, a partir de ahora serás condenado a recorrer el océano para siempre, en medio de tempestades y ocasionando la muerte de todos los que te vean". Además se alimentaría de hierros al rojo vivo, bebería hiel y su única compañía sería un demonio como grumete con piel de tigre y piel de lija. Otros dicen que su origen es una saga escandinava en que un tal Stote vikingo, que robó un anillo a sus dioses, fue hallado muerto y cubierto con un manto de fuego, sentado el palo mayor de una nave negra. Otros dicen que todo se origina en las aventuras del portugués Bartolomé Dias, que descubrió el Cabo de Buena Esperanza en 1488, o que proviene del mito de Caín. Una segunda versión de la leyenda habla del capitán Von Felkenberg, que jugó su alma al diablo en una partida de dados y perdió, vagando por toda la eternidad, condena peor que ir al mismo infierno. La tercera versión lo identifica con otro capitán, Bernard Fokke, al mando del buque Libera Nos, tan famoso por su rapidez entre Holanda y Java que algunos creían que tenía un pacto con el diablo. Se dice que juró, de cara a una tormenta, que no daría marcha atrás hasta haber doblado el Cabo de Buena Esperanza, aunque le costase llegar al Juicio Final. En cuanto a las fechas en que ocurrió, se ha hablado de 1641, de 1680 y de 1729. Lo cierto es que la referencia más antigua de haber avistado el barco y sus devastadores efectos data de 1702. Fue avistado también en 11 de junio de 1881 y el almirante Karl Dönitz lo vio en Suez durante la II Guerra Mundial. De todo hay referencia escrita. Otros barcos fantasmas no holandeses han sido la muy antigua Nao fantasma de Cartagena, el navío estadounidense Palatine, el chileno Caleuche y el inglés Gobin. Apariciones en Escandinavia: En Copenhague, en el Castillo de Rosenborg, hace más de doscientos años que los guardias afirman haber visto a un gatito fantasma gris que viene a sentarse y dormitar un poco y luego desaparece bruscamente. Bueno, Esas son algunas de todas las apariciones de algunos paises. Ahora les mostraré la imagen del fantasma en la casa de mi amigo. Es re WTF, Pero miren: Tiene poca calidad por que cada vez que la subo a PhotoBucket se le baja nose por que. Podrán observar a la derecha, En el techo, Una especie de como la muerte. No es fotomontaje, O mejor dicho edicion, La saco mi amígo y le pedí que me la pase. Entonces miren a la derecha en el techo, Parece la muerte . Se que muchos no me creerán por que seguramente son ateos. Pero bueno, Supóngo que aportar esto a la comunidad estaría bien. Asi que, Bueno. Los que no me crean, Puedo pasarles la foto original de alta calidad por MP (Mensaje Privado.) Es la unica prueba, Si algún dia lo veo otra vez, Obviamente editaré el post y le agregaré la foto. Mi amigo se llama Lucas Gonzalo Cardozo. No tiene FaceBook, Porque se lo hackearon xD. Si quieren busquenlo, Pero no debe estar mas. Salu2 y hasta la proxima.

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El Hombre que Canta y Baila
ParanormalporAnónimo7/1/2013

Quedan pocas personas con vida que recuerden al Hombre que Canta y Baila. El tiempo ha reclamado a los sobrevivientes de aquella larga noche, y estoy seguro de que se fueron de este mundo sin protestar. La vida toma un curso extraño después de una noche como ésa. Los que aún viven, Bill Parker, Sarah Carter, Sam Tannen… no hablan sobre ello. Sam es un tipo con suerte. Su cerebro empezó a convertirse en avena hace unos años y ahora tiene problemas incluso para ponerse los pantalones. Se le concedió un alivio prematuro de sus recuerdos. No se despierta noche tras noche con la música todavía sonando en sus oídos, y lágrimas en sus mejillas. El Hombre que Canta y Baila vino a Belle Carne con pocos bombos y platillos en el otoño de 1956. Yo recién había terminado la secundaria y estaba trabajando como repositor en Handy’s Hardware. Allí estaba yo la tarde en que Sarah Carter se precipitó por la puerta, haciendo que el timbre de bienvenida sonase como loco. —Juan, debes ver lo que prepararon en la glorieta. Hay una gran carpa y un hombre parado enfrente de ella gritando cual presentador de circo. —Sarah estaba sin aliento y evidentemente había corrido el trayecto desde el parque hasta la Calle Principal. Dio un resoplido al mechón de cabello despeinado en su rostro mientras esperaba que yo reaccionase. Con Sarah siempre estaba dos pasos atrás y corriendo para alcanzarla. La chica tenía energía en aquel entonces y en cantidades ilimitadas. Dejé de acomodar los clavos para responderle. —No había nada allí cuando pasé esta mañana. ¿En qué momento la colocaron? Se encogió de hombros. —No lo sé, pero allí está. Y tienes que ver a este tipo. Está disfrazado de pies a cabeza y no para de hablar, ¡y vaya que sabe hacerlo! Lo pensé y miré el reloj. Eran cerca de las cinco y mi turno ya terminaba de cualquier forma. —Está bien, vayamos a verlo entonces. Sarah sonrió de oreja a oreja y desapareció. No dudé que lo estuviese anunciando al resto de nuestra pandilla. Me encontré con Bill en el camino al pasar por la farmacia en donde trabajaba. —¿De qué rayos está hablando Sarah, Juan? Entró volando por la puerta y se fue del mismo modo antes de que pudiese preguntarle algo. —Bill era un tipo grande, el más alto (y más pesado) de nuestra clase. Tiene su temperamento, pero es un buen tipo. Era también el mejor de su equipo de básquetbol en la secundaria, aunque uno de los pocos que ha sido expulsado durante un juego. Arrojó a un chico al otro extremo de la cancha. Bill dijo que le había dado un codazo en el estómago; un accidente claro, nadie se atrevería a hacerle eso a propósito. Al final de la Calle Principal, cruzamos la Calle Buchanan y entramos al parque. Normalmente en ese punto ya hubiésemos podido ver la glorieta, sobre una colina en el centro del parque. Durante el verano, solía haber conciertos ahí: actuaciones de la banda de la escuela, coros de la iglesia cantando algunos himnos, ese tipo de cosas. Una vez un par de chicos de la secundaria comenzaron una excelente banda de rockabilly, pero de algún modo el comité del parque sacó una ordenanza que prohibía el rock and roll en ese lugar. Pueblos pequeños, ¿sabes? Pero ahora había una carpa enorme de color amarillo que tapaba la vista de la glorieta, como ésas que tienen los circos o ésas que los alcaldes suelen usar cuando tienen ganas de «sentir el espíritu del pueblo», y sentir tu billetera, además. Ya había una multitud bastante grande alrededor de la carpa cuando Bill y yo llegamos. Podíamos escuchar al tipo del cual nos había hablado Sarah; realmente sonaba como un presentador de circo. A empujones avanzamos por la multitud y nos acercamos al lugar en donde estaba el hombre. —¡Vamos todo el mundo, se está acercando, el momento se está acercando, vamos a tener una gran noche! ¡Así es, una noche GRANDIOSA! Cantaremos, bailaremos, lo PROMETO, ¡y El Hombre que Canta y Baila siempre cumple sus promesas! Aún no podíamos verlo, había demasiada gente bloqueando el camino. Parecía que todo el pueblo hubiese acudido a ver al Hombre que Canta y Baila. Bill me tiró de la manga y apuntó con su dedo. Lo seguí con la mirada y no lo podía creer. Era el Reverendo Harper, el cura baptista. He vivido por mucho tiempo, pero nunca vi otro hombre que pudiese golpear con una biblia tan fuerte como él. Harper predicaba sobre los males del pecado; el pecado en la bebida, el pecado en el tabaco, el pecado en la droga, el pecado en cualquier cosa y por sobre todo, el pecado en la danza. Y aquí estaba, haciendo cola para entrar a la carpa, porque ciertamente no estaba predicando. Lo saludamos, y el viejo baptista se puso del color del Mar Rojo, nos dio la espalda y se alejó. Bill y yo nos miramos sonriéndonos y seguimos caminando hacia El Hombre que Canta y Baila. Al fin pudimos emerger de entre la multitud y verlo. Estaba parado sobre un cajón viejo y astillado que parecía estar a punto de colapsar. A su lado, sobre el césped, había un estuche de violín con detalles dorados en los bordes. Parecía viejo, más viejo que el cajón, más viejo que el pueblo. Parecía una antigüedad. Él era puro codos, rodillas y hombros. Alto y larguirucho, y su cuerpo se movía al ritmo de sus palabras. Estaba usando una chaqueta roja y blanca, como ésas de los cuartetos que solían cantar en las barberías. Tenía un sombrero de paja en la cabeza, que incesantemente se acomodaba con sus manos de dedos largos. Seis dedos en cada mano. Me sorprendió ver eso. Había leído que algunas personas nacían con seis dedos, pero leer sobre algo y verlo son cosas muy diferentes. —Bien, bien, falta muy poco. Realmente falta muy poco. ¿Están listos para cantar? ¿Están listos para bailar? Porque estoy listo para tocar mi violín, sí que lo estoy, sí que lo estoy. Tengo el violín a mis pies y estoy listo para tocar, listo para hacer que esas cuerdas CANTEN, ¿pueden creerlo? Aplaudió, y eso fue lo más cercano a una pausa que estuvo dispuesto a hacer. Sarah y Sam se acercaron a nosotros después de encontrarnos entre la multitud. Sarah me codeó en las costillas. —¿Qué te dije? Parece que debería estar en un carnaval intentando hacernos ver a la mujer barbuda o algo así. Sam asintió con la cabeza para saludarnos, lo que hizo que sus anteojos se resbalasen por su nariz y les dio un empujón con su dedo para arreglarlos. Era tan alto como Bill, pero su físico ni se acercaba al de él. Era el chico listo en nuestra pandilla. Uno tiene que tener cerca a alguien así para que le enseñe a hacer cosas como desmantelar el auto del director y rearmarlo en el gimnasio de la escuela. No que hayamos hecho algo como eso. —¿Qué está vendiendo? —preguntó Sam. —Un baile, creo yo —le dije. —¿Cuánto cuesta? El Hombre que Canta y Baila debió de haberlo escuchado, porque dijo: —¿Cuánto cuesta, están preguntándose? No cuesta ni un dólar, ni un centavo. Amigos, esto no les costará nada, sólo entren a la carpa y bailen toda la noche al ritmo de la canción. Nos miramos entre nosotros. Era un buen trato. ¿Música gratis y un lugar para bailar? No había mucho que hacer en el pueblo en aquellos días, y todavía no lo hay. Era casi muy bueno para ser cierto. El Hombre que Canta y Baila se detuvo, lo que era un pequeño alivio. Hurgó en sus bolsillos, sacó un reloj dorado y miró la hora. Y entonces sonrió, con una sonrisa que mostró cada uno de sus dientes. —Amigos, es tiempo de bailar, así que entren. Entren todos, porque es momento de que el baile comience. —Y con eso, se bajó de su banco, lo tomó junto con el violín y se metió a la carpa. Sarah, Bill, Sam y yo casi fuimos arrollados en el apuro de la gente por entrar, pero aún así fuimos los primeros adentro. Era enorme. Había un suelo de madera debajo de nuestros pies que parecía ser de roble, de roble oscuro, y pulido hasta brillar como un espejo. Había velas en candelabros por todos los postes de la carpa y cuando miré hacia arriba no pude ver el techo con tanta oscuridad. Era como mirar a un cielo sin estrellas donde ni siquiera la luna se molestaba en aparecer. La multitud nos condujo más y más adentro mientras la gente entraba. No era sólo gente joven. Estaba la Señora Crenshaw, nuestra maestra de inglés que ya iba para los cincuenta. Estaba el Señor Hopkins, el director de la primaria. Estaba el buen Reverendo Harper, quien aún se veía avergonzado. Realmente todo el pueblo estaba ahí. Demonios, incluso estaba el alcalde con su mujer, parados y hablando con el jefe de policía. Pronto todo el mundo estaba adentro y el murmullo de la gente charlando era ensordecedor. Todos buscábamos al Hombre que Canta y Baila, para saber en dónde se había metido. Nadie miró hacia arriba, así que nadie lo vio hasta que hizo sonar las cuerdas del violín con su arco. Allí estaba, en el medio de la carpa, sentado en una pequeña plataforma de madera a aproximadamente seis metros de altura. Dios sabrá cómo logró subirse ahí, porque la verdad que no había ninguna escalera que llevase hasta arriba. Dejó caer sus pies por la orilla de la plataforma y tomó su violín con una mano y su arco con la otra. Tanto el arco como el violín parecían estar hechos de la misma madera oscura del piso, y brillaban a la luz de las velas como si estuviesen vivos. Llegué incluso a dudar si el violín necesitaba del Hombre que Canta y Baila para hacer que sus cuerdas tarareasen. Todos lo miramos, y nos sonrió, mientras se ponía de pie rápidamente, haciendo que a la multitud le preocupase que fuese a tirarse en medio de ellos. Y entonces comenzó a tocar. Hizo a esas cuerdas cantar. Nunca he vuelto a escuchar a alguien tocar así, y doy gracias a Dios por eso cada día. Aflojaba las articulaciones y aturdía a la mente. Sentías la necesidad de mover todos los huesos. Tomé la mano de Sarah y comenzamos a bailar por el suelo de la carpa, y todo el mundo nos siguió. Algunos con pareja, otros solos. Algunos bailando cuadrillas, otros bailando el vals y otros bailando Twist. Bailamos, movimos las caderas, sacudimos el esqueleto y rocanroleamos. Pasé junto al Reverendo Harper, él moviendo los pies en un torpe baile junto a Eloise Grendel, una vieja fervientemente católica. Vi a la esposa del alcalde bailando un vals con Dan Adams, uno de nuestros bomberos. Me movía en espiral con Sarah, chocando y empujando a las personas que estaban cerca. Hacía mucho calor y la temperatura subía cada vez más. No pasó mucho tiempo antes de que el lugar empezase a apestar a sudor. Me sentía mareado, pero seguimos bailando, bailando sin parar. También me di cuenta de que El Hombre que Canta y Baila estaba cantando, pero en un lenguaje que no entendía. Se erguía sobre nosotros, parado en esa plataforma, haciendo a su violín cantar. Su arco se levantaba y caía, se deslizaba sobre las cuerdas de arriba abajo, de lado a lado. Tocaba de la misma forma que hablaba; sin descansos, sin pausas, sólo un diluvio maníaco de notas mientras su lengua se enredaba en palabras que no tenían por qué ser dichas en este mundo. Sacudí mi cabeza mientras giraba con Sarah y me sentí cansado. Mis pies me dolían y mi espalda baja estaba empezando a palpitar. Vi mi reloj y entendí que habíamos estado bailando por una hora entera. Volví a sacudir mi cabeza, intentando ahuyentar la sensación de adormecimiento que estaba nublando mis pensamientos. —Sarah… —Me aclaré la garganta. Sólo había podido susurrar. Mi lengua se sentía extraña y gruesa—. Sarah… —Lo intenté de nuevo, esta vez más fuerte, pero ella no respondió y continuamos bailando. La sacudí, pero no respondió. Continué sacudiéndola hasta que noté que lo estaba haciendo al ritmo de la música. Entonces intenté parar. Y no pude. No podía parar. Debajo de la niebla de mis pensamientos, empecé a sentir temor. Vi los rostros de las otras personas y pude ver su miedo. La cara del Reverendo Harper se había puesto más roja que antes; el sudor caía a chorros por su rostro, pero él seguía moviéndose junto a la señora Grendel, cuya cabeza se balanceaba de lado a lado. Se había desmayado, pero sus pies aún se movían. Pasamos cerca de Bill, quien bailaba con Susie Watkins, y vi que los ojos aterrados de la chica recorrían todo el salón, pero Bill sólo movía su cabeza al ritmo de la música y sus ojos vidriosos estaban perdidos en la nada. El Hombre que Canta y Baila se rió desde su plataforma y continuó tocando. Escuché un grito y giré mi cabeza para ver a una mujer tirarse al piso, sosteniéndose la pierna con sus manos. Se había acalambrado. Le tenía envidia. Ella había conseguido parar, había conseguido descansar. Mis piernas se sentían como madera muerta y el dolor en mi espalda se había profundizado. Entonces su pareja de baile se paró en su tobillo y escuché el crujido desde mi lado de la sala. Él seguía bailando, con los ojos en blanco mientras se movía. Ella gritó de nuevo e intentó arrastrarse, pero en lugar de ello terminó parándose. Comenzó a bailar, dejando caer su peso sobre el tobillo roto. Una y otra, y otra vez. Me di la vuelta, pero no pude dejar de escuchar sus sollozos. La música continuaba. Miré mi reloj nuevamente y ya habían pasado tres horas. No paramos, no aminoramos el ritmo. Seguíamos moviéndonos al compás del violín. Sin importar las ampollas. Sin importar los dedos o tobillos rotos. Sin importar el profundo dolor de espalda que se rehusaba a desaparecer. Sin importar los corazones viejos ni las rodillas malas. Seguimos ese ritmo frenético como una masa: una criatura con una sola mente que se bamboleaba y saltaba. El Reverendo Harper murió. Vi cómo pasaba. Estaba sosteniendo a la todavía desmayada Sra. Grendel, cuando la soltó. Ambos cayeron al suelo. Él se retorció una vez, sus pies atinaron un súbito ritmo staccato, y luego se quedó tieso. La Sra. Grender se levantó y siguió moviéndose. Yo miraba a Harper mientras bailaba, intentando ver si respiraba. No lo hacía. Les juro que no lo hacía. Pero aun así se levantó. Estaba muerto, pero aún así se levantó y empezó a bailar de nuevo. Se dio vuelta para verme, y sonrió con la misma sonrisa del Hombre que Canta y Baila. Sus ojos estaban rojos, llenos de la sangre de lo que sea que se hubiese roto en su cerebro. Harper no fue el último. Probablemente no fue el primero. Los viejos y enfermos fueron los que más pronto caían. Agotamiento, ataques al corazón, hemorragias en algún lugar del cuerpo: murieron. Y entonces se levantaban y seguían bailando, sonriendo con esa sonrisa. Pasé cerca de Sam y Lisie. El había perdido sus anteojos. Sus ojos se movían por todo el lugar, totalmente conscientes. Miré su pierna y vi una quebradura expuesta, que rasgaba sus jeans. Dejaba tras de sí un rastro de sangre y cuando giraba, manchaba a las personas que estaban a su alrededor. Se paraba en esa pierna rota, saltaba sobre ella. Todo al ritmo del violín. El olor de la sangre se mezcló con el del sudor y ya no podía respirar. El aire era denso y por todas las direcciones escuchaba llantos, gritos, aunque nada acallaba el sonido del violín o del canto del Hombre que Canta y Baila. Y entonces se detuvo. Bailé un último paso y luego me hice parar. Miré hacia arriba, todos lo hicimos. Él estaba mirando su reloj de bolsillo. —¡Está bien amigos! ¡Es todo por esta noche! El baile ha termiando y la mañana ha llegado. Pueden irse si es que pueden caminar y deberían caminar rápido porque este Hombre que Canta y Baila se está yendo. Nos quedamos de pie allí, como aturdidos. Comenzamos a caminar a la salida de la carpa. Nadie corría, porque nadie podía hacerlo. Era un milagro que pudiésemos caminar. Sarah se me adelantó y se fue, pero yo me quedé. Me di vuelta y vi al menos veinte personas que aún estaban paradas allí, entre ellas Harper. Todas estaban sonriendo y sus ojos estaban vacios. Se mantuvieron de pie sin dar señales de querer irse. —Vete amigo, El Hombre que Canta y Baila ya tiene lo que quiere, pero le encantaría añadirte a su colección si te quedas ahí por mucho tiempo. —Lo miré y lo vi sonreír. Entonces le di la espalda y dejé la carpa. Cuando me volví a voltear todo había desaparecido, incluida la gente que estaba adentro. Ésa es la historia de lo que ocurrió. Los otros no la dirán o pretenderán que nunca ocurrió. Sin importar las 21 personas que desaparecieron esa noche, entre ellas la esposa del alcalde. Prefieren no pensar en ello. Sarah y yo llevamos a Sam al hospital en el pueblo vecino, lejos de las personas que sabían qué había ocurrido. Tuvieron que quitarle la pierna. Sam ya era una persona callada y luego de esto lo fue aún más. No se mueve mucho últimamente, sólo se sienta en el frente de su casa con un bastón en su regazo y masajea el muñón con su mano. Dice que le molesta en las noches frías, y en las cálidas, y en las húmedas, y en las secas. Bill dejó el pueblo y se unió a la armada, se quedó lo suficiente como para pelear en Vietnam y ganó un puñado de medallas. Volvió y sentó cabeza para beber (y beber mucho). Si quieres encontrarlo, puedes hacerlo en el bar de Eddie Dixon. Aunque no importa cuán borracho esté, no va a querer hablar de esa noche. Ninguno de nosotros se enteró mucho de Sarah después de eso. Parecía estar bien, pero ella siempre parecía estarlo. Dejó el pueblo y comenzó la universidad, pero al igual que Bill fue arrastrada de vuelta a Belle Carne. Ahora enseña inglés en la secundaria del pueblo. Y yo me quedé aquí, en la tienda de hardware. Incluso la administré por un tiempo, pero ahora no hago demasiado. Sólo me siento con Sam y a veces hablamos de algunas cosas. No tan a menudo, sin embargo, porque si me quedo hasta muy tarde o mucho tiempo, veré sus ojos llenarse de lágrimas mientras se encierra en sí mismo. Y podré escucharlo tararear un pequeño fragmento de una canción, y los cabellos de mi nuca se erizarán y sentiré escalofríos recorrer todo mi cuerpo. Entonces sé que mi pie empezará a golpetear a un pequeño ritmo en el piso de madera, y una amplia sonrisa se dibujará en el rostro de Sam. La sonrisa del Hombre que Canta y Baila. Seguime y Te sigo! →

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El Muñon Sin Ojos
ParanormalporAnónimo6/28/2013

«Era un día muy lluvioso. Estaba realmente enfermo, me dolía mucho la cabeza y pasé el día entero en la cama. Tenía más o menos diez años, pero recuerdo perfectamente lo que pasó. Me desperté en medio de la noche, creo que serían las tres o cuatro de la madrugada; para entonces mi dolor de cabeza comenzaba a aliviarse, pero me entraron ganas de ir al baño. Al levantarme vi por mi ventana que seguía lloviendo. Salí del cuarto y fui por el pasillo de mi casa. No quería encender la luz del pasillo para no despertar a mis padres, así que empecé a andar a oscuras por el pasillo muy despacio. Entonces oí unos leves ruidos originados de lo que parecía ser algo que me seguía. Al principio pensé que eran las gotas de lluvia, pero el sonido venía de detrás de mí. Cuando me detuve, este ruido se detuvo también. En ese momento se me quitaron las ganas de ir al baño. No veía absolutamente nada; me quedé quieto un rato, sintiendo por todo mi cuerpo una sensación de escalofríos, ya que realmente sentía que me estaban siguiendo por la oscuridad. De repente algo frío me pasó rozando un pie. Di un gran salto de miedo, fui corriendo a mi cuarto y pulsé el interruptor de la luz. Se me deslumbró la vista y no pude evitar cerrar los ojos un momento. Cuando los abrí, no había absolutamente nada en el pasillo. Me dije a mí mismo aliviado que sólo eran fabricaciones mías. Por suerte no desperté a mis padres, así que fui al baño… pero cuando abrí la puerta del baño, me quedé completamente asombrado al ver un animalito muy extraño sobre el lavabo. Se ocultaba de la luz que venía del pasillo, pero pude ver su pequeño rostro con unos ojos completamente negros y una expresión muy triste. Encendí la luz del baño, pero cuando la encendí, desapareció. Como si se hubiera evaporado. Para ese punto mi padre había despertado y me preguntó lo que me pasaba. Cuando se lo conté, me dijo que fueron alucinaciones producidas por la fiebre. No volví a ver a ese hombrecito, o lo que fuera… pero a veces me despierto en medio de la noche y pienso que está ahí observándome, con esa cara tan triste». Esta fue la anécdota que me contó mi abuelo. Otras personas cuentan que sus hijos, cuando son bebés, se despiertan en medio de la noche llorando porque ven al Muñón sin Ojos. Los niños y personas que tienen miedo a la oscuridad se debe a que han tenido una experiencia con esta criatura en su infancia, e instintivamente dejan alguna luz encendida para poder dormir; saben que mientras haya luz, El Muñón sin Ojos no se les aparecerá. Hay ideas cristianas que dicen que si estás bautizado, El Muñón sin Ojos no aparecerá. También dicen que si sientes su presencia y te pones a rezar desaparecerá para siempre. Otros dicen que lo mejor para ahuyentarlo es la luz, pero también dicen que este ser no aparece si tienes animales de compañía. Hay muchas creencias sobre esta criatura, pero la evidencia de su existencia no está del todo clara. Sin embargo, es cierto que muchas veces sentimos ese miedo que nos hace pensar que en la oscuridad absoluta hay algo. Puede ser El Muñón sin Ojos, puede ser tu imaginación; ¿quieres averiguarlo? Levántate de la cama en plena oscuridad y quédate quieto en medio de tu cuarto. La más mínima sensación de miedo hará que este ser se manifieste y oirás los sonidos de sus bracitos moviéndose por tu cuarto. Supuestamente no es peligroso, pero eso no es del todo seguro. Si enciendes la luz de tu cuarto desaparecerá. Todos tenemos un Muñón sin Ojos que forma parte de nosotros y que sólo nosotros podemos ver. Seguime y Te sigo! → Seguime Men!

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Suicide Mouse
ParanormalporAnónimo7/4/2013

Bien, escuche que existe una caricatura que no fue distribuida nunca, ni siquiera para los fans mas apasionados de Mickey Mouse. De acuerdo a la mayoría de las fuentes, esta caricatura no tiene nada de especial. Simplemente es un loop continuo de Mickey, caminando a través de 6 edificios, por unos 2 o 3 minutos antes de obscurecerse y terminar con la animación (mas o menos como en los Picapiedra). A diferencia de las musiquitas alegres de siempre, la canción de esta caricatura, no era una canción para nada. Simplemente era como si golpearan el piano por minuto y medio antes de que se convirtiera en ruido blanco, nieve, por el resto del film. Y este, no era el alegre y viejo Mickey que amamos tampoco, Mickey no estaba bailando, ni siquiera sonriendo. Simplemente caminando, como si tú o yo estuviéramos caminando, con una expresión facial, muy… normal. Pero por alguna razón, su cara estaba girada hacia la izquierda, como teniendo una mirada sombría. Hasta hace uno o, dos años todos creían que después de que se obscurecía la escena, terminaba la caricatura. Pero cuando Leonard Maltin la estaba revisando, para ponerla como un bonus en el DVD, Leonard decidió que esto era simplemente basura, como para ponerla en el DVD. Sin embargo, quería tener una copia digital por el simple hecho de ser una obra de Walt. Cuando digitalizo la caricatura en su computadora, se dio cuenta de algo; La caricatura duraba de hecho, 9 minutos y 4 segundos. Esto es lo que me dijo mi fuente (El es un asistente personal del mismísimo Sr. Martin). Después de desvanecerse en negro, se queda así hasta el minuto seis. Despues, regresa a Mickey caminando. El sonido era diferente esta vez. Era como un murmullo. No era una lengua, sino mas bien como un grito gutural. Mientras el ruido se hace mas indistinguible y fuerte en el siguiente minuto, la imagen se empieza a descomponer. La banqueta empieza a ir en direcciones que parecen imposibles basándonos en el caminado de Mickey. La sombría cara del ratón, lentamente se convierte en una sombría sonrisa. En el minuto siete, los murmullos se convierten en un gritos escalofriantes (de esos que te duelen solo al escucharlos), y la imagen se pone mas obscura. Con colores que no eran posibles en esa época. La cara de Mickey, entonces, comenzaba a derrumbarse. Sus ojos rodaban hacia el fondo de su barbilla, como dos canicas, y su extraña sonrisa apuntaba hacia arriba, al lado izquierdo de su cara. Los edificios se convertían en escombros flotando en el aire, y la acera seguía en direcciones imposibles, navegando en direcciones extrañas. El Sr. Martin quedo perturbado con esto, y dejo la habitación, enviando a un empleado para que terminara de ver el video y tomara notas de todo lo que pasaba , hasta el último segundo, y para que después, guardara el disco de la caricatura en la caja fuerte. Resulta que al final del video, después de un grito gutural, el filme termina de manera abrupta con la cara de Mickey en los créditos, con lo que sonaba como una caja musical rota tocando en el fondo. Esto pasa por mas o menos, unos 30 segundos, y sea lo que sea que pase en ese tiempo, nadie ha podido darme ni un poco de información. Un guardia de seguridad que trabajaba conmigo, me dijo que él estaba haciendo sus rondines esa noche fuera de la habitación. Me dijo que vio al empleado salió temblando del cuarto diciendo “El sufrimiento real no se ha conocido” siete veces antes de que le quitara el arma del guardia, y cometiera suicido. Lo único que le pude sacar a Leonard Martin fue una frase de los últimos cuadros, una frase en Ruso que decía “Las vistas del infierno trae a su audiencia de regreso”. Hasta donde sé, nadie mas la ha visto, pero ha habido docenas de intentos de poner el archivo en Rapidshare por los empleados del estudio (los cuales han sido despedidos por eso). Lo único que se, es que el video esta Youtube, sin los últimos cuadros del filme. Miren: No olvides de Seguirme.

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El fantasma de Emilia Attias [Viejo pero Impactante] + Yapa!
El fantasma de Emilia Attias [Viejo pero Impactante] + Yapa!
ParanormalporAnónimo7/8/2013

Hola gente de T! Emilia Attias cree en "Seres de otra dimensión" Emilia Attias todavía está sorprendida por la imagen de la casa de su familia en la que se puede ver el fantasma de un niño. “No me da miedo porque no pasó nada más en la casa. Nosotros vivimos muchos años en esa casa y nunca pasó nada. Sacamos fotos en esa casa y nunca apareció una imagen así”, contó la actriz en Intrusos donde habló luego de la entrevista que le hicieron a Darío Heredia, el albañil que tomó la foto. Además, contó que la historia del niño ahogado se lo contó una vecina y no fue en su casa: “Un chico de la cuadra habría muerto”. Para Attias, la aparición tiene más que ver con el albañil que con la casa: “Dicen los que saben que los espíritus están en un plano más arriba que el nuestro. Hay personas a las que se les pegan seres que están en otra dimensión y tienen la capacidad de percibirlos. Nunca tuvimos una experiencia como le pasó a él”. Por otro lado, su esposo, el “Turco” Naim, se mostró más escéptico: “La foto la vi y sabía la historia por Emilia, aunque me sorprende que Darío salga a contar la historia”. El humorista aclaró que en la casa que comparte ahora con Attias no hay ningún fantasma. “El único fantasma soy yo”, bromeó y dijo que este caso tendría que ser evaluado científicamente. YAPA

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