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Primer post: 23 may 2009Último post: 24 nov 2009
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Curriculum Vitae - Consejos
Curriculum Vitae - Consejos
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/26/2009

¿Cómo hacer un Curriculum Vitae? El CV es tu carta de presentación a la hora de buscar trabajo. Por lo mismo, es muy importante confeccionarlo adecuadamente y hacer que despierte el interés de quien recluta. No existe un único modelo de CV, pero es importante considerar los principales ítems que un seleccionador debería encontrar en el tuyo. No podés olvidar: • El CV debe ser claro, legible y estructurado. • Debe tener tres secciones: tus datos personales, aspectos importantes de tu educación y formación y tus experiencias y proyecciones laborales. SI!!!: • Usa un buen papel, con letra clara y sin faltas de ortografía, esto demuestra profesionalismo y organización. • Te recomendamos no utilizar muchos términos técnicos, dificultan la lectura del CV. • No inventes actividades profesionales u extra-profesionales, los reclutadores la remarcan rápidamente. • Aunque tengas una gran experiencia trata que tu CV esté contenido en una página. NO!!!: • El CV no es una biografía. Escribe únicamente las experiencias que consideras importantes. • Trata de ser creativo en la presentación. No debés hacer: • Incluir certificados de estudio ni de notas. • Incluir cartas de recomendaciones. • Incluir referencias, éstas se entregan en la entrevista si te las solicitan. • Usar pronombres como yo, nosotros o ellos. • Información personal (gustos, salud, afiliaciones políticas o religiosas). • Dejar “lagunas” de tiempo. Cómo hacer tu CV, en tres etapas Datos Personales En esta sección debes incluir: tu nombre completo, rut, dirección, e-mail y principalmente tus teléfonos de contacto, es fundamental que éstos sean los correctos ya que es la primera vía de contacto que tiene el reclutador para contarte la oferta y posteriormente, citarte a una entrevista. Educación y Formación En esta parte debes mencionar el o los colegios donde estudiaste y los años en que cursaste la enseñanza básica y media. En cuanto a tu formación profesional, debes incluir carrera, universidad o instituto y los años en que estudiaste. Aquí debes destacar tus diplomas, cursos, ayudantías, nivel de informática, qué programas manejas e idiomas extranjeros, precisando el nivel y estadías en el extranjero. Experiencias y proyecciones laborales Debes tener en cuenta que tu CV lo leerán en 30 segundos, por lo mismo debes resaltar tus experiencias profesionales, principalmente, aquellas que son de mayor importancia para el cargo al que estás postulando. Para esto te puede servir recuperar frases de la oferta para mostrar que cumples con los requisitos. Para aquellos que no tienen experiencia, les recomendamos ofrecer su potencial. En esta etapa debes incluir la empresa donde trabajaste, el puesto ocupado, la misión realizada y el tiempo durante el cual desempeñaste esa función. Los logros o metas alcanzadas le dan mayor peso al CV. En esta sección te recomendamos incluir aquellos trabajos temporales que realizaste mientras estudiabas porque reflejan iniciativa y motivación. Siempre debes comenzar desde la experiencia más reciente hasta la más antigua. Al final de tu CV, puedes incluir aptitudes no profesionales que entregan características de tu personalidad y le permiten al lector conocerte en otro aspecto. También debes incluir una carta de presentación, breve y clara, explicándole al seleccionador por qué te interesa participar en este proceso y cuál sería tu aporte real a la empresa. Ya tienes listo tu CV, revísalo y si puedes, te recomiendo que un tercero lo lea para tener una crítica objetiva. http://www.srtk.com/club/blog/704/ Resumiendo El CV debe tener: * Informacion basica de uno ( edad, estado civil, etc ) * Estudios cursados * Experiencia anterior * Referencias * Contacto Dependiendo el caso * Objetivos * Pretenciones Tips a la hora de hacer el CV * Ambientar el CV de acuerdo a la entrevista que se quiera obtener, por ejemplo, si queres hacer diseño, pone algo creativo, ponele color, demostra que tenes imaginacion. * Referencias reales, que sean buenas, gente que pueda hablar cosas buenas de nosotros.. * Prolijidad al presentarlo, no lo lleven echo un bollo, presentenlo en una carpetita, folio, etc. NO!!!: http://foros.3dgames.com.ar/empleos-y-recursos-laborales.363/206181.guia-como-hacer-un-curriculum-vitae.html Ejemplo de cómo no hacer un CV Reglas fundamentales a la hora de realizar un exitoso curriculum vitae Un buen curiculum se escribe en una página, a lo sumo dos * No emplee dos palabras para lo que pueda decir en una. * No escriba frases inútiles que no aportan nada. * Evite "frases hechas" y redundantes. "Quiero poner en su conocimiento que...", * Exprese una idea en cada frase. * Utilizar: - Palabras cortas - Frases cortas - Párrafos cortos Demuestre en el curriculum que usted reune las exigencias del puesto de trabajo Al igual que nunca hay dos personas iguales, tampoco hay dos empresas iguales, y menos dos puestos de trabajos iguales. Aunque las empresas sean del mismo sector, tengan el mismo tamaño y, supongamos que hasta tienen la misma cultura empresarial, siempre habrá un montón de cosas que las diferenciaran y, entre las más importantes, está el que las personas que las componen son diferentes. Por lo tanto, si esto es así, su curriculum deberá reflejar las diferencias, deberá hacer mayor énfasis en aquellas características, tanto personales como profesionales que posee, que lo hacen especialmente aptos para el puesto. El curriculum se debe enviar siempre en original Olvídese de las fotocopias. Deberá imprimir un original para cada solicitud. Recuerde que el Curriculum es, por el momento, el único espejo que el seleccionador tiene de usted; por esto, cuide mucho la imagen y presentación. Consejos prácticos: * Envíe siempre una fotografía original. Las fotocopias en color hoy en día están muy logradas, pero no son recomendables. Es preferible no incluirla a menos que expresamente la soliciten- si esta no puede ser original y reciente. * El tipo de papel elegido puede ser opcional, pero eso si, elige un papel consistente. (Normalmente tamaño A4). El color no tiene por qué ser blanco. Puede optar por amarillos, azules; siempre tonos muy discretos. Evite las estridencias. * Cuide no solo la presentación, sino el diseño de ésta. Recuerde que un Curriculum original puede decirnos mucho de la creatividad de la persona, y este aspecto hoy en día es valorado en todos los puestos. Un buen curriculum debe estar bien estructurado Cada dato debe estar perfectamente localizado en el curriculum, debe estar en el apartado que le corresponde para que sea fácilmente localizable, para que la interpretación sea fácil y no deje lugar a ninguna duda de que eres el candidato adecuado. Normalmente los apartados de un Curriculum siguen el siguiente orden: DATOS PERSONALES: - Apellidos y nombre. - Dirección: Calle, número, piso, ciudad y distrito postal. - Teléfono . - Dirección de correo electrónico. - E-mail (En caso de disponer.) EXPERIENCIA PROFESIONAL NOMBRE DE LA EMPRESA. FECHAS DE PERMANENCIA. SECTOR DENOMINACION DEL PUESTO. FUNCIONES. Con respecto a reflejar su historia profesional puede utilizar un orden cronológico directo, desde la primera empresa a la última, o un orden cronológico inverso, desde la última a la primera, dependerá de la experiencia que más le interese resaltar. FORMACIÓN ACADÉMICA Nos estamos refiriendo a los estudios oficiales . Sólo se deben reflejar los de mayor rango. La secuencia sería: TITULO. CENTRO. CIUDAD. FECHAS DE INICIO Y FIN. FORMACIÓN EXTRA CURRICULAR Refleje aquellos cursos que tengan una especial relevancia con respecto al puesto de trabajo por el que se interesa, o bien que tengan un prestigio reconocido, o que sean de larga duración. No olvide indicar las horas de duración: 100h., ... También puede añadir participación en seminarios o jornadas, siempre y cuando estos tengan una relación muy directa con el puesto solicitado. IDIOMAS Lo que importa son los idiomas que conoce y en que grado los domina, bajo, medio, o alto; si solamente los traduce, lo habla o puede escribirlos. Con respecto al grado de dominio, sea realista, no refleje ni más ni menos que la realidad. OTRAS ACTIVIDADES PROFESIONALES O LABORALES. Este es el lugar donde puede enumerar todas las actividades que de acuerdo a su evaluación puedan ser de utilidad para el puesto al que se postula. OTROS DATOS DE INTERÉS. Este apartado es opcional. En él puede incluir datos interesantes de destacar, pero difícilmente encuadrables en los apartados anteriores, tales como: Movilidad geográfica y laboral: en caso de aceptar el desplazarse temporalmente o ubicarse en zonas geográficas diferentes. Carnet de Conducir. Posesión de vehículo propio, tipo de vehículo (moto, auto, camioneta, camión, etc.), si es utilitario o sedán, etc. Es conveniente que se feche el curriculum Un detalle que a muchos pasa desapercibido, es la conveniencia de incluir la fecha en el C.V., ya que le otorga una referencia en el tiempo, tratándose de su situación profesional en este momento y pudiendo lógicamente variar. Esta regla cobra mayor sentido sobre todo si se trata de una carta en frío , que no responde a una oferta concreta. Otro detalle que aconsejamos es que NUNCA firme el Curriculum, ya que su firma queda ya incluida en la carta de presentación que adjunta. Solo en caso de entregar el Curriculum en mano y sin carta, puede optar por firmarlo. Destaque sus cualidades, pero nunca mienta Resuerde que un buen curriculum debe ser: • Claro, concreto y conciso, la extensión mínima y máxima debe ser de 1 ó 2 páginas. • Facilite su lectura en todo lo que pueda. • Tipeado en computadora, sin errores ni correcciones • Espaciado y con amplios márgenes • Remarque los titulares y aspectos más importantes o interesantes • Cuide todos los detalles (abreviaturas, fechas, etc.) La estructura básica de cualquier CV sería mas o menos asi: DATOS PERSONALES Nombre y Apellidos Fecha y Lugar de Nacimiento Dirección Población Provincia Teléfono Fax E-Mail FORMACIÓN ACADÉMICA FORMACIÓN EXTRA CURRICULAR EXPERIENCIA LABORAL IDIOMAS INFORMÁTICA OTROS DATOS DE INTERÉS Fecha de CIERRE link: [u]Carta de presentación[/u] Nota periodística: Carta de presentación: una llave para la entrevista laboral La especialista en recursos humanos Cristina Mejías revela en exclusiva las técnicas más eficaces para lograr una carta que seduzca a los selectores. La búsqueda de empleo -o de una nueva carrera laboral– puede convertirse en una tarea hercúlea si, al solicitar una nueva posición, usted no cuenta con los conocimientos y técnicas necesarios como para revelar la mejor información sobre usted mismo. A menudo, si envía su C.V. por correo o email usted está expuesto a que nadie lo mire. Pero si aprovecha los consejos que detallo a continuación puede crear una carta de presentación que acompañe su currículum y le abra la puerta para una entrevista. Para muchas personas, ese paso entre mandar el C.V. y de hecho obtener la entrevista puede parecer arduo, pero no tiene por qué serlo. Lo que necesita aprender es a transmitir sus habilidades, sus capacidades y su flexibilidad para aceptar un nuevo puesto en cualquier empresa. No sólo no es fastidioso, sino absolutamente ineficaz y contraproducente la actual "plaga" que –abusando del correo electrónico- inunda a las consultoras con CVs sin siquiera carta de presentación . ¿Qué es una carta de presentación? * Una carta de presentación es una breve introducción acerca de usted y del motivo por el que está buscando ese empleo. Si redacta la carta de presentación con la misma información contenida en el C.V., no obtendrá la respuesta que desea. Lo que tiene que hacer a través de esa carta es conseguir la atención del seleccionador sin caer en repeticiones. * Recuerde que a veces, cuando se abre la correspondencia o los emails en una oficina, se le pasa a la primera persona lógica para que la lea, pero esa persona o necesariamente va a estar a cargo de la contratación propiamente dicha. * Usted puede captar la atención de la persona que lee las cartas de presentación y el currículum si es breve y conciso en lo que escribe acerca de usted mismo. * Recuerde que no tiene que enumerar todo lo que ya dice el C.V., pero sí atraer al lector con temas y rubros puntuales. Qué temas incluir Su carta de presentación es una introducción muy corta a lo que usted es. Por lo general, el primer párrafo es una declaración inicial acerca de la posición que está solicitando, algo tipo “Me gustaría solicitar el puesto de XX que apareció en el diario YY o en el servicio de empleos ZZ”. Usted tiene que usar ese primer párrafo para destacarse, e incluir por ejemplo un comentario que diga: “Soy un excelente candidato para esta posición, dado que cuento con los [conocimientos, habilidades, experiencia de vida, lo que sea que tenga para encajar en el empleo]”. Algo que sea corto pero que no deje lugar a dudas; exponga una acción de la que se sienta orgulloso, algo que dé a entender que está lleno de confianza. Si da la impresión de profesionalismo y confianza en sus habilidades, experiencia y capacidades, el potencial empleador se va a fijar y lo incluirá entre las personas a entrevistar. Además de una oración sobre la posición que está solicitando y una declaración acerca de los motivos por los que siente que es un excelente candidato, también necesita dejar en claro que su personalidad es excelente para integrar un grupo. Expréselo a través de algo que se aplique tanto a usted como a la posición. Por ejemplo, si está solicitando un empleo en marketing, puede decir: “Soy una persona muy versada y abierta, a quien le resulta muy fácil entablar conversación con cualquiera en prácticamente todo tipo de situaciones”. Esto es algo que tal vez no resulte adecuado para incluir en su C.V., pero por cierto que es importante para ese tipo de posición. Cómo destacarse a primera vista Si la manda por correo, jamás puede estar escrita a mano. Sí o sí debe dar a entender que usted es un profesional. La carta no debe tener la más mínima mancha y el papel no puede estar arrugado. Debe hacer juego con el papel que utilice para el currículum, de la misma calidad y formato. Todo esto es no sólo profesional sino que es una buena costumbre. NO!!!: Siempre tiene que firmar la carta de presentación. Tomarse el tiempo para personalizar su carta y tomarse el tiempo para firmarla sirve para que el potencial empleador se dé cuenta de que usted se dedica a lo que hace en forma concienzuda y exhaustiva. Los errores más comunes Si manda la carta de presentación por correo electrónico, el mail no debe contener nada que le haga pasar vergüenza. Muchas veces, la gente emplea direcciones de correo que revelan datos de más sobre su vida personal. Una vez recibí una carta de presentación y un C.V. de una muy buena candidata. Y no la incluimos en la terna para entrevistas solamente a causa de su dirección de mail: [email protected]. Eso es algo que jamás debería haber aparecido en su relación con la consultora. Estoy segura de que usted interpreta lo que quiero decir: puede crear muchos tipos de direcciones de correo electrónico que incluyan su nombre y emitan una buena imagen profesional sin brindar demasiada información personal. Y esto es imprescindible! También evitar usar remitentes de otra persona, o del tipo “Flia. Pérez”. El cierre La declaración final de su carta de presentación deberá incluir una oración que exprese que usted está disponible en cualquier momento para una entrevista. Es importante que incluya una frase que diga que va a estar esperando para ver cuándo se van a programar las entrevistas. Una carta de presentación eficaz tiene que dar a entender que usted está interesado, que es perfecto para la posición y que está listo para una entrevista. Si pone algo del estilo de “Estaré esperando su llamada para programar una entrevista para esta posición”, la declaración es firme y demuestra que confía en que está bien calificado para la vacante. Una buena carta de presentación no sólo debe expresar el puesto que está solicitando, sino que también debe incluir información acerca de sus habilidades personales y niveles de confianza en lo que a realizar la tarea se refiere. Para asegurarse de que su carta está completa deberá incluir la fecha en que la escribe, el nombre completo de la empresa o razón social y la dirección. Y no se olvide nunca de firmarla como corresponde. Puntos Importantes * La carta de presentación acompaña el currículum y puede abrir la puerta para una entrevista laboral. * Para muchas personas, ese paso entre mandar el C.V. y el hecho obtener la entrevista puede parecer arduo, pero no tiene por qué serlo. * Lo que se necesita es aprender a transmitir las propias habilidades, capacidades y flexibilidad para aceptar un nuevo puesto en cualquier empresa. http://management.infobaeprofesional.com/notas/30156-Carta-de-presentacion-una-llave-para-la-entrevista-laboral.html?cookie Modelo:

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La filosofia - cronología -
Apuntes Y MonografiasporAnónimo6/13/2009

Historia de la Filosofía Occidental Siglos VII a II a.C Siglo VII a.c Filósofos: Tales (-624 -546) Anaximandro (-610 -545) Siglo VI a.c Filósofos: Pitágoras (-572 -496) Heráclito (-544 -484) Parménides (-540 -470) Eventos Históricos: - 560 Hegemonía de Esparta - 546 Jonia es dominada por los Persas - 510 República Romana Siglo V a.c Filósofos: Anaxágoras (-500 -428) Empédocles (-595 -435) Gorgias (-535 -375) Protágoras (-480 -401) Sócrates (-469 -299) Demócrito (-460 -360) Platón (-427 -347) Eventos Históricos: -500 -479 Guerras médicas -462 -429 Pericles -431 -404 La Guerra del Peloponeso -404 -403 Los Treinta Tiranos Siglo IV a.c Filósofos: Aristóteles (-384 -322) Pirrón (-360 -270) Epicuro (-341 -270) Zenón (-341 -260) Eventos Históricos: -359 -336 Filipo de Macedonia -336 -323 Alejandro Magno Siglo III a.c Filósofos: Arquímedes (-287 -212) Eratóstenes (-287 -212) Aristarco de Samos (-310 -230) Eventos Históricos: -284 Fundación de la Biblioteca de Alejandría Siglo II a.c Filósofos: Carnéades (-214 -129) Eventos Históricos: -167 -148 Segunda Guerra Macedónica -148 Macedonia, provincia romana -146 Grecia, provincia romana Siglos I a.c a V d.c Siglo I a.c Filósofos: Cicerón (-106 -43) Andrónico de Rodas Posidonio (-135 -51) Enesidemo (-80 -10) Filón de Alejandría (-20 50) Lucrecio (-99 -55) Eventos Históricos: -82 -79 Sila -73 -71 Rebelión de Espartaco -58 -51 César conquista las Galias -46 Calendario Juliano -27 Octavio Augusto, Imperio Siglo I d.c Filósofos: Séneca (-5 - 65) Plutarco (50 - 120) Justino (100 - 162) Apuleyo (123 - 180) Ireneo (130 - 202) Eventos Históricos: 14 Augusto 54 Nerón 69 Dinastía Flavia 98 Los Antonios Siglo II d.c filósofos: Alejandro de Afrodisia (198) Epíceto (130) Marco Aurelio (121 - 180) Nicómaco de Gerasa (60 - 120) Sexto Empírico Tertuliano (155-230) Ptolomeo (100 - 170) Clemente de Alejandría (150 - 215) Eventos Históricos: 117 Adriano 161 Marco Aurelio Comienza la presión de los pueblos bárbaros Siglo III d.c Filósofos: Orígenes (185 - 264) Plotino (205 - 270) Porfirio (232 - 304) Eventos Históricos: Bajo Imperio Romano Difusión del maniqueísmo 284 Diocleciano Siglo IV d.c Filósofos: Jámblico (232 - 304) Eusebio (232 - 304) Agustín de Hipona (354 - 430) Eventos Históricos: 325 Concilio de Nicea 337 Constantino 313 Edicto de Milán 391 Religión oficial: cristianismo 395 División del Imperio Siglo V d.c Filósoofos: Proclo (410 - 485) Eventos Históricos: 410 Saqueo de Roma 432 Concilio de Éfeso 451 Atila invade Italia 576 Cae el Imperio de Occidente 529 Justiniano cierra las escuelas filosóficas de Atenas Siglos IV a XIV Siglo VI d.c Filósofos: Pseudo Dionisio Boecio (840-524) Casiodoro(485-580) Gregorio Magno (540-604) Eventos Históricos: Reino Ostrogodo de Teodorico -Ravena, Italia- 529 Código de Justiniano Conquista de los Bizantidos en Italia 555-580 Lombardos en Italia Conversión de Recaredo -España- Siglo VII d.c Filósofos: Máximo el Confesor (580-662) Isidoro de Sevilla (560-636) Eventos Históricos: 622 La Hégira 632 Mahoma Invasión árabe de África del Norte Siglo VIII d.c Filósofos: Juan Damasceno (675-749) Beda el Venerable (672-735) Eventos Históricos: 711 Los árabes invaden España 751 Pipino, rey de los francos 785 Estados Pontificios Siglo IX d.c Filósofos: Escoto Eriúgena (810-877) Alcuino de York (735-804) Rabano Mauro (776-856) Eventos Históricos: 800 Carlomagno Emperador Siglo X d.c Filósofos: Al-Farabi (872-950) Eventos Históricos: 910 Cluny 962 Otón el Grande Siglo XI d.c Filósofos: Al-Biruni (973-1048) Avicena (980-1037) Anselmo de Canterbury (1033-1109) Ibn Gabirol (1021-1058) Eventos Históricos: 1054 Cisma de Oriente 1075 Lucha de las Investiduras Siglo XII d.c Filósofos: Pedro Abelardo (1079-1142) Abentofail (1105-1185) Pedro Lombardo (1100-1160) Averroes (1126-1198) Maimónides (1138-1204) Eventos Históricos: 1270 Cruzadas 1152-1190 Federico I Barbarroja 1189-1190 Ricardo Corazón de León Herejías: cataros, albigenses, valdenses Siglo XIII d.c Filósofos: Alberto Magno (1193-1206) S. de Brabante (1281) Roger Bacon (1210-1292) Alejandro de Hales (1185-1245) Buenaventura da Fidanza (1221-1274) Tomás de Aquino (1224-1274) Eventos Históricos: 1215 Carta Magna, Inglaterra 1226-1270 Predominio de Francia 1234 Alfonso X, el Sabio Siglo XIV d.c Filósofos: Duns Escoto (1308) Marsillo de Padua (1443) Guillermo de Ockham (1285-1349) Eckhart (1260-1327) Ruysbroeck (1381) Eventos Históricos: 1309-1377 Papado en Avigñón 1339-1453 La guerra de los cien años 1348 Gran Peste 1378-1417 Cisma de Occidente Siglos XV y XVI Años 1400 - 1450 Filósofos: Gemisto Pletón (1355-1450) Nicolás de Cusa (1401-1464) Eventos Históricos: 1418 Concilio de Constanza 1419 Juana de Arco 1445 Imprenta de Gutemberg Años 1450 - 1500 Filósofos: Bessarión (1403-1472) Marsilio Ficino (1433-1499) Maquivelo (1459-1530) Pico della Mirandola (1463-1494) Erasmo (1466-1536) Copérnico (1473-1543) Tomás Moro (1478-1535) Eventos Históricos: 1453 Fin de la Guerra de los 100 años 1453 Caída de Constantinopla 1479 Reyes Católicos 1492 Cristóbal Colón llega a América 1519 Leonardo Da VInci Años 1500 - 1550 Filósofos: Paracelso (1493 -1541) Telesio (1508-1588) Cardano (1501 -1576) Pomponazzi (1462-1525) Cesalpino (1519-1603) Zabarella (1532-1589) Eventos Históricos: 1517 Lutero 1519 Carlos V, emperador 1531 Enrique VII, Iglesia Anglicana 1536 Miguel Angel pinta la Capilla Sixtina 1540 Fundación de la Cía de Jesús Años 1550 - 1600 Filósofos: Bodín (1530-1596) Montaigne (1533-1592) Lipsio(1547-1606) Suarez (1548-1617) Giordano Bruno (1548-1600) Bacon (1561-1626) Campanella (1568-1639) Grocio (1583-1645) Gassendi (1592-1655) Eventos Históricos: 1545 Concilio de Trento 1555 Paz de Ausburgo 1555 Paz de Ausburgo 1564 Calvino 1564-1642 Galileo 1577 Observaciones de Tycho Brahe 1571-1630 Kepler 1600 Shakespeare Siglo XVII Años 1610 - 1630 Filósofos: Bacon (1561-1626) Eventos Históricos: 1564-1642 Galileo 1571-1630 Kepler 1605-1615 Don Quijote 1610-1643 Absolutismo en Francia 1603-1625 Jacobo I en Inglaterra 1618-1648 Guerra de los 30 años 1620 Invención del microscopio Años 1630 - 1640 Filósofos: Descartes (1596-1650) Pascal (1623-1662) Eventos Históricos: 1635 Fundación de la Academia Francesa 1640 Rubens 1645 Quevedo Años 1640 - 1660 Filósofos: Spinoza (1632-1677) Eventos Históricos: 1654 Cronwell 1660 Royal Society Años 1660 - 1680 Filósofos: Hobbes (1588-1679) Eventos Históricos: 1660-1715 Luis XIV (Francia) 1660-1685 Carlos II (Inglaterra) 1664-1675 Cálculo diferencial 1669 Rembrandt 1660 Velázquez Años 1680 - 1700 Filósofos: Locke (1632-1704) Leibniz (1646-1716) Berkeley (1685-1753) Hume (1711-1776) Eventos Históricos: 1679 Habeas Corpus (Inglaterra) 1680 Whigs y Tories (Inglaterra) 1688 Revolución Gloriosa (Inglaterra) 1689 Declaration of Rights (Inglaterra) 1687 Newton: Philosophiae natruralis pincipia mathematica 1696 Bernouilli: Cálculo de las variaciones Siglo XVIII Años 1700 - 1720 Filósofos: Leibniz (1646-1716) Bayle (1647-1706) Tindal (1657-1733) Mandeville (1670-1733) Toland (1670-1772) Shaftesbury (1671-1713) Eventos Históricos: 1643 Luis XIV en Francia (Ancien Régimen) 1704 Newton, Optica 1705 Newcomen: máquina de vapor 1715 Fahrenheit: termómetro 1718 Halley: movimiento de las estrellas fijas 1719 Monarquía parlamentaria en Inglaterra Años 1720 - 1740 Filósofos: Berkeley (1685-1753) Hutcheson (1694-1746) Montesquieu (1689-1755) Hume (1711-1753) Rousseau (1712-1778) Diderot (1713-1784) Voltaire (1713-1778) A. Smith (1723-1790) Kant (1724-1781) Eventos Históricos: 1735 Linneo: Systema naturaee 1736 Euler: Mechanica 1740 Despotismo Ilustrado Años 1740 - 1760 Filósofos: Giambattista Vico (1668-1744) Hartley (1705-1757) Christian Von Wolf (1679 1754) Maupertuis (1759) Baumgartner (1762) Crucius (1776) La Mettrie (1751) Fuente:http://filosofia.idoneos.com + apuntes propios.

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Friedrich Nietzche - Obras y pensamiento -
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/12/2009

Así hablaba Friedrich Nietzsche Nietzsche (1844-1900) no necesita mayor presentación: es uno de los filósofos más importantes de la modernidad, un pensador poderoso y excelente prosista, que no sólo capturó con lucidez la naturaleza humana y penetró con agudeza las almas e instituciones de su época, sino que también se adelantó en muchos sentidos al espíritu del siglo XX, un siglo que entró en puntillas poco después de su muerte. Lo que posteo a continuación es una colección de aforismos extraidos de algunas de sus obras. Como buenos humanos demasiado humanos, juzguen por ustedes mismos. "Humano, demasiado humano" Un alma delicada se siente molesta al saber que hay que darle las gracias; un alma grosera, al saber que tiene que darlas. Es indefectible: cada maestro no tiene más que un alumno, y este alumno le llega a ser infiel, pues está predestinado a ser maestro también. Las mujeres llegan a ser, por medio del amor, lo que son en la mente del hombre que las ama. Se olvida la arrogancia cuando se está entre hombres de mérito; estar solo hace orgulloso. Los jóvenes son muy arrogantes, pues frecuentan sus semejantes, todos los cuales, no siendo nada, quieren pasar por mucho. No sólo se ataca para hacer daño a alguien, para vencerle, sino a veces por el mero deseo de adquirir conciencia de la propia fuerza. Pocas gentes habrá que, cuando se sientan perplejas en la elección de tema de conversación, no revelen los secretos más importantes de un amigo. El cristianismo nació para dar al corazón alivio; pero luego necesita primeramente abrumar el corazón para poder en seguida consolarle. Un escritor debería ser considerado como un malhechor que no merece, sino en casos rarísimos, el perdón o la gracia. Esto sería un remedio contra la invasión de libros. La distinción que encontramos en el infortunio (como si fuera un signo de vulgaridad, de falta de ambición, sentirse feliz) es tan grande, que si decimos a una persona "¡Pero, qué feliz es usted!", por lo general protesta. La ventaja de la mala memoria es que se disfruta varias veces de las mismas cosas por primera vez. El que nos encontremos tan a gusto en plena naturaleza proviene de que ésta no tiene opinión sobre nosotros. "Así hablaba Zaratustra" ¿Por qué son tan frecuentes las imágenes de animales en Así habló Zaratustra? Se me ocurren diferentes hipótesis que no tienen por qué ser excluyentes: 1. Su presencia resalta la ausencia de auténticos hombres. 2. Los animales caricaturizan al hombre y, por lo tanto, amplifican y hacen más diáfanos sus defectos y sus virtudes. 3. Hay algo en Zaratustra del cinismo de Diógenes. En más de una ocasión parece preguntarse si es mucho más noble ser hombre que perro o, al menos, si es mucho más innoble ser perro que hombre. 4. Quizás se sugiere que el hombre podría preferir rebajarse a la condición de animal antes que elevarse a la de superhombre. 5. ¿O quizás quiere comparar al animal, en tanto que artista, con el hombre en tanto que sabio? En todo caso, ahí están los animales: * El gusano: "Habéis hecho el camino del gusano de tierra al hombre, y aún quedan en vosotros abundantes características gusaniles." En un momento determinado Zaratustra se insulta a sí mismo llamándose "gusano dormido". * La serpiente y el águila: Son los primeros seres vivos que acompañan a Zaratustra. Son animales altivos y sagaces y por eso mismo le servirán de guías. "Así le pido yo a mi altivez de siempre ir de la mano de mi sagacidad". El águila posee la ligereza del ave; la serpiente, la prudencia, la lentitud calculada, la inteligencia. Pero además de la serpiente que junto al águila acompaña a Zaratustra, hay otra serpiente: la pesada y negra que le ha mordido a un pastor en la lengua y de la que éste no puede desprenderse. Zaratustra intenta liberarlo inultilmente de ella, hasta que comprende que la solución es otra: "¡Muerde! -le grita- ¡Muerde! ¡Córtale la cabeza! ¡Muerde!" * El camello y el león son, junto al niño, los protagonistas de la alegoría de las tres metamorfosis. Los tres nos ofrecen completas las imágenes de la animalidad del hombre. El camello es la bestia de carga, sufrida, paciente, resistente, domesticada, obediente, hundida bajo el peso del deber los valores que acarrea. El león es el gesto rebelde del esclavo. El niño es el juego del inocente. Si el camello, en un extremo, se niega a sí mismo en su obediencia, el niño, en el otro, se afirma así mismo en su juego. * De la vaca que rumia, como animal filosófico reminiscente ya hemos hablado otras veces aquí: Una, dos y tres. * El burro es el animal de carga que mezcla sin pudor su rebuzno con las voces de los mejores hombres. * El mono: "¿Qué es el mono para el hombre? Una irrisión y una vergüenza dolorosa. Y justo eso es lo que el hombre debe ser para el superhombre: una irrisión o una vergüenza dolorosa". * El toro blanco: "Debiera imitar al toro y su felicidad debiera oler a tierra y no a desprecio de la tierra". * Perro y rebaño: "¡No será Zaratustra pastor y mastín de rebaño! Separar a muchos del rebaño, esa es mi misión". * De las moscas de la plaza del mercado poco hay que decir. Respecto a los otros bichos, "¡qué importa que escarabajos e insectos se posen en mi carga!" * La paloma: "... pensamientos que vienen con pies de paloma y gobiernan el mundo." * Las abejas: "Mira, yo estoy harto de mi sabiduría como las abejas que han acumulado demasiada miel". * Los cerdos: "Nosotros colocamos nuestra silla en el medio -eso me dice vuestra sonrisa satisfecha-, y a igual distancia de los gladiadores agonizantes que de los cerdos divertidos (...). Pero eso es... mediocridad, aunque se llame moderación". Aforismos Vuestro honor no lo constituirá vuestro origen, sino vuestro fin. Es preciso saberse amar a sí mismo, con amor sano y saludable, para saber soportarse a sí mismo y no vagabundear. En el fondo no amamos más que a nuestros hijos y a nuestras obras; y el amarse mucho a sí mismo es un signo de fecundidad. No debéis tener más enemigos que aquellos que sean dignos de odio, pero no tengáis enemigos dignos del menosprecio: debéis estar orgullosos de vuestros enemigos. Hubo un tiempo en que el espíritu fue Dios; luego se hizo hombre y, por último, plebe. El hombre es algo que debe ser superado; el hombre es un puente y no un fin. Los hombres "no" son iguales: así lo dice la justicia; y ellos no pueden querer lo que yo quiero. Cualquier que sea el mal que puedan hacer los malos, el mal que hacen los buenos es el más nocivo de todos los males. Te castigan por tus virtudes. Sólo perdonan sinceramente tus errores. El que busca conocimiento pasa por entre los hombres como por entre animales. ¡Oh soledad! ¡Soledad, patria mía! ¿Tenéis valor? No el valor ante los testigos, sino el valor de los solitarios, el valor de las águilas que no tienen ningún dios espectador. Voluptuosidad: sólo para los marchitos es un dulce veneno; mas para los que tienen voluntad de león, es el mayor reconstituyente y el rey de los vinos conservado con veneración. "Filosofía general" Sólo las almas ambiciosas y tensas saben lo que es arte y lo que es alegría. Así, como somos, nos hacemos recalcitrantes ante un "tú debes". Nuestra moral debe decir "yo quiero". La estimación de la autoridad aumenta en relación de la disminución de fuerzas creadoras. Un hombre que se creyera absolutamente bueno sería espiritualmente un idiota. Llamamos buena o mala a una cosa en relación con nosotros, no con la cosa misma. El hombre es ante todo un animal que juzga. ¿Hay aún filósofos? En realidad, en nuestra vida hay mucho de filosófico, sobre todo en los hombres científicos; pero filósofos propiamente dichos, hay tan pocos como verdaderos nobles. ¿Por qué? Ya no se cree en los filósofos, ni aun entre los sabios; éste es el escepticismo de una época democrática, que abjura de los hombres superiores. La psicología del siglo va dirigida esencialmente contra las naturalezas superiores. Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos. Puede creerse que llegará un tiempo en que el hombre se eleve tanto, que las cosas que hasta aquí le han parecido más sagradas, por ejemplo, la creencia en Dios, le parezcan infantilmente conmovedoras y que haga con ellas lo que ha hecho con todos los mitos: que las transforme en cuentos para niños. El placer de hacer daño, porque trae consigo un acrecentamiento del sentimiento de poder, sobre todo cuando precede una disminución de éste, es decir, en la venganza. "Más allá del bien y del mal" Lo que se hace por amor, se hace también más allá del bien y del mal. El desilusionado habla: "Yo esperaba ecos y no he encontrado más que elogios". No se odia mientras se menosprecia. No se odia más que a su igual o a su superior. A riesgo de escandalizar los oídos inocentes, doy por hecho que el egoísmo pertenece a la esencia de las almas nobles; quiero afirmar esta creencia inmutable de que un ser tal como "somos nosotros" debe tener sometidos a otros seres, otros seres deben sacrificarse por él. Ser independiente es cosa de una pequeña minoría, es el privilegio de los fuertes. Las mujeres, hasta el presente, han sido tratadas por los hombres como pájaros que, habiendo descendido de una altura cualquiera, se han perdido entre ellos: como una cosa delicada, frágil, salvaje, extraña, dulce, encantadora, pero también como algo que es preciso poner en una jaula para que no se vuele. Ser dueños de nuestras cuatro virtudes: el valor, la penetración, la simpatía, la soledad. "Tratados filosóficos" El amor y la crueldad no son dos cosas opuestas: siempre se encuentran juntos en los caracteres más firmes y mejores. Debemos desechar todo escrúpulo de conciencia en lo que se refiere a la verdad y el error, mientras se trate de la vida, para que luego podamos emplear la vida en servicio de la verdad y de la conciencia intelectual. Esto es para desesperar: la historia nos enseña que ninguno de los grandes hombres ha triunfado sin un gran orgullo y una buena dosis de injusticia. "Aurora" ¿Qué haremos para estimularnos cuando estemos fatigados y cansados de nosotros mismos? Unos recomiendan la mesa de juegos, otros el cristianismo, otros la electricidad. Pero lo mejor, mi querido melancólico, es "dormir mucho", en el sentido propio y figurado. Así terminaremos por tener de nuevo nuestra mañana. Un alarde en la sabiduría de la vida es saber intercalar a tiempo el sueño bajo todas sus formas. Sólo cuando el hombre haya adquirido el conocimiento de todas las cosas podrá conocerse a sí mismo. Pues las cosas no son sino las fronteras del hombre. Lo que es muy difícil de comprender por los hombres es su ignorancia con respecto a ellos mismos. ¡Nada os pertenece en propiedad más que vuestros sueños! El hombre libre es inmoral, porque en todas las cosas quiere depender de sí mismo y no de un uso establecido. Es necesario que el maestro ponga a sus discípulos en guardia contra él. La virtud principal del trabajo es impedir los ocios de las naturalezas más vulgares. "El ocaso de los ídolos" Para vivir hay que ser un animal o un dios -dice Aristóteles-. Falta el tercer caso: hay que ser lo uno y lo otro; esto es, un "filósofo". Guardarse de la mediocridad. ¡Antes la muerte! Se debe vivir de modo que se tenga, en el momento oportuno, la voluntad de morir. "El eterno retorno" Temo que los animales consideren al hombre como un ser de su especie que, con gran peligro para él, ha perdido su buen sentido animal; que le consideren como un animal absurdo, como un animal que ríe y que llora, como un animal nefasto. ¿Cuántos hombres hay que sepan observar? Y entre el pequeño número de los que saben, ¿cuántos hay que se observen a sí mismos? "Cada cual es lo más lejano para sí mismo". El que sabe que es profundo se esfuerza por ser claro; el que quiere parecer profundo se esfuerza por ser oscuro. "La voluntad de dominio" Para que el hombre pueda tenerse respeto a sí mismo es necesario que sea capaz también de ser malo. Fuentes: http://www.dim.uchile.cl/~anmoreir/ideas/nietzsche.html http://elcafedeocata.blogspot.com/2009/02/zaratustra-zoosofo.html

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Friedrich Nietzsche - Obra y pensamiento de un grande -
Friedrich Nietzsche - Obra y pensamiento de un grande -
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/16/2009

Así hablaba Friedrich Nietzsche Nietzsche (1844-1900) no necesita mayor presentación: es uno de los filósofos más importantes de la modernidad, un pensador poderoso y excelente prosista, que no sólo capturó con lucidez la naturaleza humana y penetró con agudeza las almas e instituciones de su época, sino que también se adelantó en muchos sentidos al espíritu del siglo XX, un siglo que entró en puntillas poco después de su muerte. Lo que posteo a continuación es una colección de aforismos extraidos de algunas de sus obras. Como buenos humanos demasiado humanos, juzguen por ustedes mismos. "Humano, demasiado humano" Un alma delicada se siente molesta al saber que hay que darle las gracias; un alma grosera, al saber que tiene que darlas. Es indefectible: cada maestro no tiene más que un alumno, y este alumno le llega a ser infiel, pues está predestinado a ser maestro también. Las mujeres llegan a ser, por medio del amor, lo que son en la mente del hombre que las ama. Se olvida la arrogancia cuando se está entre hombres de mérito; estar solo hace orgulloso. Los jóvenes son muy arrogantes, pues frecuentan sus semejantes, todos los cuales, no siendo nada, quieren pasar por mucho. No sólo se ataca para hacer daño a alguien, para vencerle, sino a veces por el mero deseo de adquirir conciencia de la propia fuerza. Pocas gentes habrá que, cuando se sientan perplejas en la elección de tema de conversación, no revelen los secretos más importantes de un amigo. El cristianismo nació para dar al corazón alivio; pero luego necesita primeramente abrumar el corazón para poder en seguida consolarle. Un escritor debería ser considerado como un malhechor que no merece, sino en casos rarísimos, el perdón o la gracia. Esto sería un remedio contra la invasión de libros. La distinción que encontramos en el infortunio (como si fuera un signo de vulgaridad, de falta de ambición, sentirse feliz) es tan grande, que si decimos a una persona "¡Pero, qué feliz es usted!", por lo general protesta. La ventaja de la mala memoria es que se disfruta varias veces de las mismas cosas por primera vez. El que nos encontremos tan a gusto en plena naturaleza proviene de que ésta no tiene opinión sobre nosotros. "Así hablaba Zaratustra" ¿Por qué son tan frecuentes las imágenes de animales en Así habló Zaratustra? Se me ocurren diferentes hipótesis que no tienen por qué ser excluyentes: 1. Su presencia resalta la ausencia de auténticos hombres. 2. Los animales caricaturizan al hombre y, por lo tanto, amplifican y hacen más diáfanos sus defectos y sus virtudes. 3. Hay algo en Zaratustra del cinismo de Diógenes. En más de una ocasión parece preguntarse si es mucho más noble ser hombre que perro o, al menos, si es mucho más innoble ser perro que hombre. 4. Quizás se sugiere que el hombre podría preferir rebajarse a la condición de animal antes que elevarse a la de superhombre. 5. ¿O quizás quiere comparar al animal, en tanto que artista, con el hombre en tanto que sabio? En todo caso, ahí están los animales: * El gusano: "Habéis hecho el camino del gusano de tierra al hombre, y aún quedan en vosotros abundantes características gusaniles." En un momento determinado Zaratustra se insulta a sí mismo llamándose "gusano dormido". * La serpiente y el águila: Son los primeros seres vivos que acompañan a Zaratustra. Son animales altivos y sagaces y por eso mismo le servirán de guías. "Así le pido yo a mi altivez de siempre ir de la mano de mi sagacidad". El águila posee la ligereza del ave; la serpiente, la prudencia, la lentitud calculada, la inteligencia. Pero además de la serpiente que junto al águila acompaña a Zaratustra, hay otra serpiente: la pesada y negra que le ha mordido a un pastor en la lengua y de la que éste no puede desprenderse. Zaratustra intenta liberarlo inultilmente de ella, hasta que comprende que la solución es otra: "¡Muerde! -le grita- ¡Muerde! ¡Córtale la cabeza! ¡Muerde!" * El camello y el león son, junto al niño, los protagonistas de la alegoría de las tres metamorfosis. Los tres nos ofrecen completas las imágenes de la animalidad del hombre. El camello es la bestia de carga, sufrida, paciente, resistente, domesticada, obediente, hundida bajo el peso del deber los valores que acarrea. El león es el gesto rebelde del esclavo. El niño es el juego del inocente. Si el camello, en un extremo, se niega a sí mismo en su obediencia, el niño, en el otro, se afirma así mismo en su juego. * De la vaca que rumia, como animal filosófico reminiscente ya hemos hablado otras veces aquí: Una, dos y tres. * El burro es el animal de carga que mezcla sin pudor su rebuzno con las voces de los mejores hombres. * El mono: "¿Qué es el mono para el hombre? Una irrisión y una vergüenza dolorosa. Y justo eso es lo que el hombre debe ser para el superhombre: una irrisión o una vergüenza dolorosa". * El toro blanco: "Debiera imitar al toro y su felicidad debiera oler a tierra y no a desprecio de la tierra". * Perro y rebaño: "¡No será Zaratustra pastor y mastín de rebaño! Separar a muchos del rebaño, esa es mi misión". * De las moscas de la plaza del mercado poco hay que decir. Respecto a los otros bichos, "¡qué importa que escarabajos e insectos se posen en mi carga!" * La paloma: "... pensamientos que vienen con pies de paloma y gobiernan el mundo." * Las abejas: "Mira, yo estoy harto de mi sabiduría como las abejas que han acumulado demasiada miel". * Los cerdos: "Nosotros colocamos nuestra silla en el medio -eso me dice vuestra sonrisa satisfecha-, y a igual distancia de los gladiadores agonizantes que de los cerdos divertidos (...). Pero eso es... mediocridad, aunque se llame moderación". Aforismos Vuestro honor no lo constituirá vuestro origen, sino vuestro fin. Es preciso saberse amar a sí mismo, con amor sano y saludable, para saber soportarse a sí mismo y no vagabundear. En el fondo no amamos más que a nuestros hijos y a nuestras obras; y el amarse mucho a sí mismo es un signo de fecundidad. No debéis tener más enemigos que aquellos que sean dignos de odio, pero no tengáis enemigos dignos del menosprecio: debéis estar orgullosos de vuestros enemigos. Hubo un tiempo en que el espíritu fue Dios; luego se hizo hombre y, por último, plebe. El hombre es algo que debe ser superado; el hombre es un puente y no un fin. Los hombres "no" son iguales: así lo dice la justicia; y ellos no pueden querer lo que yo quiero. Cualquier que sea el mal que puedan hacer los malos, el mal que hacen los buenos es el más nocivo de todos los males. Te castigan por tus virtudes. Sólo perdonan sinceramente tus errores. El que busca conocimiento pasa por entre los hombres como por entre animales. ¡Oh soledad! ¡Soledad, patria mía! ¿Tenéis valor? No el valor ante los testigos, sino el valor de los solitarios, el valor de las águilas que no tienen ningún dios espectador. Voluptuosidad: sólo para los marchitos es un dulce veneno; mas para los que tienen voluntad de león, es el mayor reconstituyente y el rey de los vinos conservado con veneración. "Filosofía general" Sólo las almas ambiciosas y tensas saben lo que es arte y lo que es alegría. Así, como somos, nos hacemos recalcitrantes ante un "tú debes". Nuestra moral debe decir "yo quiero". La estimación de la autoridad aumenta en relación de la disminución de fuerzas creadoras. Un hombre que se creyera absolutamente bueno sería espiritualmente un idiota. Llamamos buena o mala a una cosa en relación con nosotros, no con la cosa misma. El hombre es ante todo un animal que juzga. ¿Hay aún filósofos? En realidad, en nuestra vida hay mucho de filosófico, sobre todo en los hombres científicos; pero filósofos propiamente dichos, hay tan pocos como verdaderos nobles. ¿Por qué? Ya no se cree en los filósofos, ni aun entre los sabios; éste es el escepticismo de una época democrática, que abjura de los hombres superiores. La psicología del siglo va dirigida esencialmente contra las naturalezas superiores. Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos. Puede creerse que llegará un tiempo en que el hombre se eleve tanto, que las cosas que hasta aquí le han parecido más sagradas, por ejemplo, la creencia en Dios, le parezcan infantilmente conmovedoras y que haga con ellas lo que ha hecho con todos los mitos: que las transforme en cuentos para niños. El placer de hacer daño, porque trae consigo un acrecentamiento del sentimiento de poder, sobre todo cuando precede una disminución de éste, es decir, en la venganza. "Más allá del bien y del mal" Lo que se hace por amor, se hace también más allá del bien y del mal. El desilusionado habla: "Yo esperaba ecos y no he encontrado más que elogios". No se odia mientras se menosprecia. No se odia más que a su igual o a su superior. A riesgo de escandalizar los oídos inocentes, doy por hecho que el egoísmo pertenece a la esencia de las almas nobles; quiero afirmar esta creencia inmutable de que un ser tal como "somos nosotros" debe tener sometidos a otros seres, otros seres deben sacrificarse por él. Ser independiente es cosa de una pequeña minoría, es el privilegio de los fuertes. Las mujeres, hasta el presente, han sido tratadas por los hombres como pájaros que, habiendo descendido de una altura cualquiera, se han perdido entre ellos: como una cosa delicada, frágil, salvaje, extraña, dulce, encantadora, pero también como algo que es preciso poner en una jaula para que no se vuele. Ser dueños de nuestras cuatro virtudes: el valor, la penetración, la simpatía, la soledad. "Tratados filosóficos" El amor y la crueldad no son dos cosas opuestas: siempre se encuentran juntos en los caracteres más firmes y mejores. Debemos desechar todo escrúpulo de conciencia en lo que se refiere a la verdad y el error, mientras se trate de la vida, para que luego podamos emplear la vida en servicio de la verdad y de la conciencia intelectual. Esto es para desesperar: la historia nos enseña que ninguno de los grandes hombres ha triunfado sin un gran orgullo y una buena dosis de injusticia. "Aurora" ¿Qué haremos para estimularnos cuando estemos fatigados y cansados de nosotros mismos? Unos recomiendan la mesa de juegos, otros el cristianismo, otros la electricidad. Pero lo mejor, mi querido melancólico, es "dormir mucho", en el sentido propio y figurado. Así terminaremos por tener de nuevo nuestra mañana. Un alarde en la sabiduría de la vida es saber intercalar a tiempo el sueño bajo todas sus formas. Sólo cuando el hombre haya adquirido el conocimiento de todas las cosas podrá conocerse a sí mismo. Pues las cosas no son sino las fronteras del hombre. Lo que es muy difícil de comprender por los hombres es su ignorancia con respecto a ellos mismos. ¡Nada os pertenece en propiedad más que vuestros sueños! El hombre libre es inmoral, porque en todas las cosas quiere depender de sí mismo y no de un uso establecido. Es necesario que el maestro ponga a sus discípulos en guardia contra él. La virtud principal del trabajo es impedir los ocios de las naturalezas más vulgares. "El ocaso de los ídolos" Para vivir hay que ser un animal o un dios -dice Aristóteles-. Falta el tercer caso: hay que ser lo uno y lo otro; esto es, un "filósofo". Guardarse de la mediocridad. ¡Antes la muerte! Se debe vivir de modo que se tenga, en el momento oportuno, la voluntad de morir. "El eterno retorno" Temo que los animales consideren al hombre como un ser de su especie que, con gran peligro para él, ha perdido su buen sentido animal; que le consideren como un animal absurdo, como un animal que ríe y que llora, como un animal nefasto. ¿Cuántos hombres hay que sepan observar? Y entre el pequeño número de los que saben, ¿cuántos hay que se observen a sí mismos? "Cada cual es lo más lejano para sí mismo". El que sabe que es profundo se esfuerza por ser claro; el que quiere parecer profundo se esfuerza por ser oscuro. "La voluntad de dominio" Para que el hombre pueda tenerse respeto a sí mismo es necesario que sea capaz también de ser malo. Fuentes: http://www.dim.uchile.cl/~anmoreir/ideas/nietzsche.html http://elcafedeocata.blogspot.com/2009/02/zaratustra-zoosofo.html

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El misterio de Mona Lisa
El misterio de Mona Lisa
Apuntes Y MonografiasporAnónimo8/19/2009

El misterio de Mona Lisa La obra cumbre del renacimiento italiano, cuyo nombre oficial es “La Gioconda” pero que también responde a “Madonna Elisa”, esconde bajo su lienzo, multitud de misterios por resolver. La historia El cuadro, perteneciente a Leonardo da Vinci, data del período de tiempo entre 1503 y 1506. Es un óleo sobre tabla de álamo de 77 x 53 cm, cuya técnica empleada fue el “sfumato”: un procedimiento muy típico de Leonardo da Vinci en el que se superponen varias capas de pintura muy finas y delicadas, consiguiéndose un efecto vaporoso que imprecisa los contornos dando sensación de borrosidad. Además, el pintor jugaría con las perspectivas, dibujando así un horizonte más alto que otro, lo que consigue que La Gioconda se muestre más alta si se la observa desde el lado derecho. La obra es propiedad del Estado Francés desde el siglo XVI y se puede ver en el Museo del Louvre, de París. Pero a pesar de la cantidad de información técnica e histórica que se tiene acerca de la Mona Lisa, lo cierto es que nunca se han llegado a saber una serie de cosas: quién es esta misteriosa mujer y, sobre todo, por qué sonríe. Según información recogida, e incluso elaborados estudios históricos, la tesis más votada es que esta mujer era esposa de Francesco Bartolomeo del Giocondo (de ahí lo de “La Gioconda”), cuyo nombre era Lisa Gherardini. Esta teoría sería apoyada en su libro “Mona Lisa, mujer ingénua” el historiador italiano Giuseppe Pallanti, convencido de que se trataba de Gherardini, una dama de Florencia que se habría casado por segunda vez con Francesco. Éste se habría quedado viudo y habría tenido con Lisa cinco hijos vástagos. Según los estudios, se habrían casado cuando Lisa tenía 16 años y habría posado para Leonardo cuando contaba con 24 o 25. El historiador la habría llamado “donna ingenua” porque éste era un apelativo cariñoso que el marido empleaba con ella. Otras hipótesis apuntan a que se trataba de una cortesana, o de una modelo irreal imaginada por el artista. Incluso, se ha llegado a decir que se trataba del propio Leonardo. No obstante, la tesis inicial parece ser la más convincente. Pallanti da pruebas fehacientes de ello. Así, se confirmarían las teorías expuestas por el escritor italiano Giorgio Vasari en “Vidas de los mejores pintores, arquitectos y escultores italianos”, que se publicó en 1550 y que sería ampliada en 1568. Una vez concretado esto, la pregunta sería ¿y de qué se ríe Mona Lisa? Hasta la Universidad de Yale en Estados Unidos nos acercamos para explicar las investigaciones allí llevadas a cabo. Éstas dicen que la dama sonríe porque está esperando un hijo. Una razón es que, tal como el síntoma de una embarazada, Lisa tiene las manos hinchadas. Además, la manera en que éstas reposan sobre el vientre da sensación de protección de su bebé. Se dice que Leonardo la pintó consiguiendo un efecto por el cual si miras directamente la sonrisa, ésta desaparece y sólo reaparece cuando se observa cualquier otra parte del cuadro. Sea como sea, nunca se ha llegado a saber el verdadero estado de ánimo de la Mona Lisa. Qué se esconde tras esa misteriosa y desconcertante sonrisa, que según se mire parece pícara, protectora, triste, serena o hasta malévola. Así descansan mitos y leyendas en referencia a la obra, más aún cuando el 21 de agosto de 1911 fue robada del Museo del Louvre. El autor del robo sería un tal Vicenzo Peruggia, al que la policía consiguió coger en diciembre de ese mismo año. Después de recorrer una serie de ciudades como Florencia, Roma y Milán, volvería, sana y salva, al Louvre en 1914. Actualmente está protegido por unos potentísimos sistemas de seguridad y protección. De la misma forma, está asegurada también la pervivencia de miles de incógnitas sin respuesta. Incógnitas que siempre adornarán la fama de la obra. Fuente: http://www.todomisterios.com/El-misterio-de-Mona-Lisa/523

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Hans Kelsen y las "impurezas" de su Teoría
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/13/2009

Hans Kelsen y las "impurezas" de su Teoría Pura del Derecho Hans Kelsen (1881-1973) fue un reconocido jurista, filósofo del derecho, experto en derecho constitucional comparado y derecho internacional público. Fue profesor de Derecho en diferentes Universidades a lo largo de su vida. Redactó la Constitución de Austria de 1920 tras el desmoronamiento del imperio austro-húngaro y fue, durante algunos años de entreguerras, magistrado de la Corte Suprema austríaca. Perteneció a aquella sublime generación de austríacos nacidos a finales de siglo XIX que sobresalieron en prácticamente todas las ramas del saber humano. Como muchos de ellos, fue judío y nacido fuera de Viena (en su caso, en Praga). Kelsen es tenido por el mayor teórico del Derecho del siglo XX. Todas las Universidades de Europa y del continente americano enseñan que tiene reservado por mérito propio un lugar preeminente en el pensamiento jurídico contemporáneo. Fue un opositor de los regímenes totalitarios de su época (fascistas y marxistas). Es también el jurista teórico antiliberal más sutil que ha habido. Su interés seminal fue delimitar el conocimiento del Derecho como un fenómeno autónomo de cualquier otra consideración psicológica, sociológica, ética o ideológica. La intención de Kelsen fue separar radicalmente, por tanto, el Derecho de la moral o de cualquier otra "contaminación" extra-legal y hacerlo, así, "puro". No en vano es el representante más refinado del moderno positivismo jurídico (iuspositivismo), corriente ésta que surgió en el siglo XIX como reacción frente a la vasta tradición secular y variopinta del llamado derecho natural (iusnaturalismo). Hans Kelsen puso todo su empeño en desprestigiar el Derecho natural como algo irracional y caduco frente a la superioridad del Derecho positivo. Los juicios de valor (entre ellos la idea de justicia) no pasaban de ser, para Kelsen, simples expresiones de irracionalidad según su teoría jurídica que perseguía una estricta ciencia de normas positivas. Kelsen quiso convertir su objeto de estudio, en este caso el Derecho, en una verdadera ciencia del espíritu. Para ello tuvo que definir el Derecho como un producto esencialmentede la voluntad del legislador, descartando como legítima cualquier otra fuente productora de derecho no susceptible de control efectivo o tratamiento "científico". Hagamos un brevísimo repaso de sus teorías a través de sus libros más significativos. Inicios teóricos Problemas fundamentales de la doctrina del Estado del Derecho (Hautprobleme der Staatsrechtlehere), de 1911, es la primera de sus obras importantes. En ella Kelsen, como buen neokantiano, hace suya la distinción entre el "ser" y el "deber ser" para el establecimiento teórico de su esencial diferenciación entre el mundo de la naturaleza y el mundo del Derecho. En el primer mundo físico se dan los fenómenos cuyo nexo de unión entre ellos es el principio de causalidad. En el Derecho, por el contrario, se darían las normas que enuncian un nexo entre sucesos expresado mediante el juicio de "imputación". La estructura lógica del enunciado de una norma jurídica sería, según Kelsen, ésta: dado un acontecimiento A (lo ilícito), se daría un acontecimiento B (la sanción). Dicho nexo de unión de los sucesos enunciados en la norma no es causal, sino imputado por una voluntad (la del legislador) según la "técnica social" propia del Derecho. Kelsen desarrollaría luego en todas sus obras posteriores esta idea del Derecho como una concepción fundamentalmente teleológica del legislador. Su marcado carácter positivista ya estaba presente. En 1920 Hans Kelsen escribió un conocido libro, De la esencia y valor de la democracia (Vom Wesen und Wert der Demokratie), que tiene el indiscutible mérito de ser una defensa encendida de la democracia parlamentaria escrita en tiempos de crisis profunda de la misma al estar amenazada por las pujantes corrientes marxistas y fascistas de la Europa de entreguerras. Esta obra, sin embargo, ha envejecido mal para el lector de hoy, al ser otras las amenazas de las democracias actuales. Kelsen habla de la importancia de los partidos en las democracias como "órganos de formación de la voluntad estatal" y aboga por su inclusión en las Constituciones nacionales (en su época era inusual) para asegurar su papel relevante como institución del sistema democrático. "La democracia, necesaria e inevitablemente, requiere un Estado de partidos", "Si se es hostil contra los partidos, se es hostil contra la democracia", dixit Kelsen. Para un liberal actual, y dada la abundante experiencia de los abusos en que han incurrido los partidos de todas las democracias modernas o partitocracias, suena todo ello en verdad desafinado. Hoy los partidos políticos son más un problema que una solución. La tendencia debería consistir en trasladar los ámbitos de decisión (esferas de poder) de los partidos políticos a los particulares para todo lo que tenga que ver con sus asuntos privados (los umbrales de lo que se entiende por "asuntos privados" son diferentes según la corriente liberal que se tome en consideración). Además en esta obra Kelsen escribe lindezas como que existen impurezas en las democracias por el "influjo poderoso de la Prensa capitalista" y que el ejercicio de la democracia no se debe limitar a una mera igualdad política sino que ha de tender a la "igualdad económica" con el objetivo de evitar revoluciones como la que por entonces aconteció en suelo ruso. Ha de saberse que por aquellos años se escribió, por contraste, el imprescindible libro del economista Ludwig von Mises El Socialismo con su certero análisis de la imposibilidad del cálculo económico en dicho sistema político. En 1925 escribió Kelsen un libro esencial para su época: Teoría general del Estado(Allgemeine Staatslehre). En este libro aparece por vez primera la teoría kelseniana del escalonamiento normativo, influido sin duda por la idea de la auto-creación del derecho de su discípulo Adolf Merkl, pero la cual no tomaría forma definitiva hasta su obra posterior de la Teoría Pura del Derecho. Kelsen defendió en Allgemeine Staatslehre que no hay dos métodos para conocer el Derecho y el Estado; vino a equiparar ambos con su metodología jurídica. Si esto es así no se entiende cómo sería posible establecer límite alguno al Estado desde el propio Derecho. Todo Derecho sería, pues, Derecho de Estado. Por el contrario, buena parte de las corrientes liberales reconocen que el Derecho no se identifica con el Estado (ni siquiera es una parte del mismo), sino que es una institución de creación humana que convive con el Estado y que, en todo caso, lo engloba. El Derecho, como institución viva y evolutiva, no puede estar totalmente sujeto al Estado (pese a ser así querido por los iuspositivistas); de lo contrario degeneraría en una mera colección de mandatos coactivos. El Derecho no es sólo la ley escrita, es mucho más: es un cuerpo normativo que refleja una realidad social o unas pautas de conducta encaminadas a preservar el ámbito privado de cada individuo, reflejando así un sentido de justicia (o, al menos, de la menor injusticia posible) para la convivencia humana. Esta definición que acabo de dar del Derecho se sitúa en las antípodas del ideario uispositivista. Además, Kelsen, afirmaba que todos los problemas jurídicos son cuestiones que giran en torno a la validez del orden jurídico. Los elementos tradicionales de toda teoría del Estado (el poder, el territorio y el pueblo) los circunscribía en su libro Allgemeine Staatslehre a meros asuntos de validez del orden jurídico, validez del orden espacial y validez del orden personal. En cuanto a los límites de la soberanía del Estado, la territorialidad y el alcance personal del Estado, es cierto que por regla general el Estado solo manda dentro de su territorio y a las personas que en él residen, pero esto no explica que el derecho se limite únicamente a unir el Estado con su territorio y con sus habitantes. Para Kelsen, además, los derechos subjetivos previos al Estado son una ilusión, propio de los sistemas capitalistas (basados en los derechos de propiedad privada). No es posible reconocer, por tanto, límites absolutos o "naturales" al poder del Estado (Staatgewalt). Los derechos de propiedad pueden ser, por ende, limitados o suprimidos por normas jurídicas. En esta obra Kelsen concluía que el Estado libre (freie Staat) es aquel cuya forma es la democracia ya que la voluntad estatal (u orden jurídico) es producida por los mismos que a ella están sometidos (Kelsen era un rendido admirador de Rousseau). La barra libre que suponía la Staatgewalt kelseniana tiene mucho que ver con el concepto de soberanía que inspira a casi todos los positivistas jurídicos, que no pueden imaginarse que el legislador tenga límites en su actuación (especialmente si está legitimado por una mayoría democrática; el lema kelseniano aplicable sería más o menos éste: son muchas las áreas pendientes de ser normativizadas con la legitimidad que dan las urnas). Esto denota un desconocimiento o, peor, un desprecio por toda la tradición liberal desde los TwoTreatises of Government de Locke. Suscribo lo expresado por Hayek al final de su capítulo "La búsqueda de justicia": "En realidad, toda la historia del constitucionalismo a partir de John Locke, que coincide con la historia del liberalismo, es la lucha contra la concepción positivista de la soberanía y la concepción conexa del estado omnipotente." (El Espejismo de la Justicia social, 1976). Desde algunas posiciones liberales, se tiene al Estado por otra institución más de creación humana no intencional que, al degenerarse, ha invadido impropiamente casi todas las esferas de la acción humana (incluido el Derecho). En cualquier caso, para toda posición liberal lo deseable sería la delimitación –en mayor o menor medida- de la esfera de su actuación. Todo lo contrario a lo que Kelsen postulaba con sus teorías jurídicas pretendidamente asépticas. Teoría Pura del Derecho En 1934 Kelsen publicó su contribución más granada y libro fundamental para la filosofía del Derecho: Teoría Pura del Derecho (Reine Rechtslehre). Esta obra se reelaboraría en los Estados Unidos con algunos cambios en 1960. Kelsen se propuso con ello la elaboración de una teoría depurada de toda ideología política y de todo elemento moral para evitar ser una teoría contaminada. Aspiraba a una verdadera teoría "pura" Kelsen vuelve aquí a situar la existencia de la norma en su validez formal, es decir, en su conformidad con una norma superior. Según su referida teoría de la jerarquía de las normas a "peldaños" la validez de cada norma vendría sustentada por la existencia de otra norma de rango superior y, así, sucesivamente. Este proceso no puede ser infinito y, para ello, debe existir una norma hipotética (ficticia) fundamental (la llamada Grundnorm). Cualquier norma jurídica no podría considerarse aisladamente sino como parte integrante de un marco normativo complejo y unitario (con sus propias reglas de autoproducción, vigencia y derogación). Respetando el orden jerárquico de las normas se formaría, así, un ordenamiento jurídico coherente. La validez de las normas, por tanto, vendría dada por el modo de producción de las mismas y no por su contenido. Este modelo dogmático de derecho, su juridicismo, significaba que el Derecho se intentaba comprender y justificar sólo desde el propio Derecho; sería una especie de "autismo jurídico" donde se evitarían las impurezas que proviniesen del mundo económico, moral, cultural o político. Parece que nuestro jurista austríaco no quería ver que el Derecho y sus decisiones desbordan lo estrictamente jurídico. El problema, llevado a sus últimas consecuencias, es que la referida Grundnorm kelseniana, en la que descansa todo su ordenamiento positivo, está "presupuesta en el pensamiento" y Kelsen no pudo nunca definir dicha norma fundamental. Podría aproximarse a la Constitución o a la Norma fundamental de un ordenamiento jurídico, pero al no poder encontrarle, a su vez, un fundamento último meramente formal de su validez aparece como una importante carencia en el intento de Kelsen de crear una teoría del Derecho completamente formal o "pura" En esta Teoría Pura del Derecho Kelsen niega también la distinción categórica entre el Derecho privado (i.e. derecho contractual como productor de derecho por acuerdo mutuo) y el Derecho público (derecho constitucional, administrativo y penal, creador de derecho por imposición legislativa), y la califica de distinción ideológica al no querer ver la implicación del Estado en ambas esferas. En cualquier caso, el Derecho privado sería una reminiscencia del Derecho pasado que sería gradualmente sustituido por el "superior" Derecho público. No es una casualidad que la mayoría de los positivistas vengan del campo del derecho constitucional y administrativo. En su Teoría Pura del Derecho, Kelsen se opuso, una vez más, al dualismo de Derecho y el Estado y defendió su intrínseca unidad (monismo) ya enunciado en sus anteriores obras. Kelsen no concebía más Derecho que el emanado del Estado. El derecho anterior al Estado era concebido por el jurista austríaco como "Derecho primitivo pre-estatal". El emanado del Estado era un "orden normativo (coercitivo) centralizado" con validez espacial delimitada por el territorio nacional y validez temporal por el tiempo de su vigencia. Era el único Derecho a tener en cuenta para todo el que pretendiera ser un verdadero "científico" positivista del derecho. Hans Kelsen criticaba a los juristas que anteponían la idea de justicia como conformadora del derecho, pues ésta no era más que la imposición de un interés sobre otro (o, a lo sumo, un consenso entre intereses individuales) y que, a la postre, la justicia no era más que una ilusión. No admitía siquiera la comprobación negativa de la justicia (la no injusticia) de las normas. Para él no es posible saber lo que es la justicia; en todo caso, el criterio medianamente válido de lo justo se acercaría a lo válido jurídicamente. En su Teoría Pura del Derecho se afirma que "justo es sólo otro nombre para designar lo legal o lo legítimo". La conclusión sería que ninguna ley puede ser injusta, como ya afirmó Hobbes en su primera parte del Leviatán. Parece increíble que esta aberración jurídica contraria al más mínimo sentido común fuese aceptada como dogma (incluso que hoy se acepte) por casi todos los partidarios del positivismo jurídico. Como honrosa excepción cabe mencionar al positivista G. Radbruch, que se dio cuenta de los evidentes peligros que estas posiciones teóricas pueden acarrear; señaló que si no se puede saber lo que es justo, ante dicho vacío, alguien tendría inevitablemente que indicar qué es lo legal. Este último jurista llegó incluso a reconocer sin ambages que pueden existir leyes de contenido arbitrario e, incluso, delictivo. Cuando uno se acerca al pensamiento iuspositivista es importante tener claro que legalidad no es lo mismo que justicia; esto es un antídoto fundamental. F. Hayek denuncia ya desde los Fundamentos de la Libertad que el liberalismo es lo opuesto al positivismo jurídico y que, con Kelsen a la cabeza, ha contribuido al debilitamiento del liberalismo para hacer frente al relativismo y al totalitarismo actuales. Nos alertó de las consecuencias políticas de la identificación entre existencia y validez de las normas jurídicas y de la coacción legal como medio para imponer normas (no ya abstractas y generales) con el fin de alcanzar objetivos particulares (decretos y leyes especiales). Por aquellos años es famosa la polémica que Kelsen mantuvo con Carl Schmitt, el teórico más importante del nazionalsocialismo. Con esto Kelsen se granjeó el prestigio académico internacional, pues su postura fue merecedora de elogios por doquier debido a su garantismo constitucional y su defensa de la tolerancia frente al teórico teutón del Poder (es curioso constatar que, al igual que Kelsen, muchos ideólogos socialdemócratas obtuvieron notoriedad por su oposición sincera y valiente contra el nazismo, pero se les daba licencia, por otro lado, para coartar la libertad de otros modos más sutiles). C. Scmitt en su obra Teoría de la Constitución (1928) defendía que toda ley, para ser válida, requiere en última instancia una previa decisión política tomada por un poder o autoridad política existente. La justificación de dicha autoridad política se basa en su misma existencia. Es más, la comunidad del pueblo, más que a las leyes, debe atenerse a las directrices del jefe supremo político (führer) que encarnaría y mejor interpretaría el espíritu de dicha comunidad. Ni que decir tiene que este decisionismo de pura voluntad política era una invitación al totalitarismo jurídico más desenfrenado. Kelsen se opuso, como es lógico, a estos planteamientos. Pero para ello proponía como panacea su estricto y "muy científico" formalismo jurídico que serviría, según nuestro sesudo jurista, de límite o freno a cualquier arbitrio político (¡eso sí que era una ilusión!). Las primeras críticas a la Teoría Pura de Kelsen vinieron especialmente tras la llegada democrática al poder estatal alemán de las hordas nazis y los subsiguientes efectos devastadores de su actuar. Se pudo constatar entonces que las normas nazis fueron también actos jurídicamente correctos según los postulados de Kelsen, pues eran éstas tan legales en su ordenamiento jurídico como cualquier norma de ordenamiento jurídico formal defendido por Kelsen. Se supo que el iuspositivismo exacerbado podía dar cobertura a fenómenos monstruosos como el nazismo o el estalinismo (al estatismo radical, en suma). Al cabo de los años, Kelsen tuvo finalmente que aceptar una excepción a su pureza con el "principio de efectividad" del Derecho, en virtud del cual éste existe porque, por una u otra razón, los hombres lo observan y, por tanto es "eficaz". Con esta contradicción o con esta inevitable "contaminación" de los aspectos sociológicos del Derecho, la autonomía lógica, la "pureza", de toda su teoría del Derecho kelseniana se viene abajo. Con ello se acababa con su ideal de Teoría Pura del Derecho. La elegancia teórica (y retórica) de Hans Kelsen se encuentra con este problema insalvable dado su excesivo abstractismo formalista. La validez formal del Derecho no lo es todo; también cuenta, y mucho, la efectividad real del Derecho por su adecuado acoplamiento en la sociedad donde debe desarrollarse. Acertadamente Popper denunció, años más tarde, en su Sociedad Abierta (1945) que la teoría pura del Derecho de Kelsen es una pseudo-ciencia como el marxismo o el freudismo, que son consideradas irrefutables por ser todos sus enunciados verdaderos por definición, pero que no nos dicen nada de la realidad. Se hizo patente para muchos (no así para Kelsen) la necesidad de repensar las posturas uisnaturalistas tradicionales. La nuez del problema seguía siendo la decantación del criterio válido según el cual podría considerarse una norma justa (o, al menos, no injusta) y su adecuación a la naturaleza del hombre. Eso tenía que ver con el contenido de la misma, más que con el modo de producirse. El Derecho natural, al menos en su versión más depurada y actual, tiene, por tanto, todavía algo que decir (1,2, 3, 4). No me resisto a constatar que la Teoría general del Empleo, el Interés y el Dinero de John M. Keynes fue publicada en 1936, es decir, dos años después de la Teoría Pura del Derecho de Kelsen. Ambas supusieron un soporte ideológico muy conveniente para "los socialistas de todos los partidos". Lord Keynes, por un lado, dio cobertura a la política económica de crecientes déficits públicos e intervenciones en asuntos privados (tales como que el Estado puede impedir la caída de la demanda aumentando sus propios gastos) y Hans Kelsen proporcionó, por su parte, la teoría jurídica necesaria para llevar esto a cabo. El Derecho y la Economía política contemporáneos se retroalimentaron mutuamente desde entonces. Etapa americana En 1940, Hans Kelsen, como muchísimos otros judíos ilustres o anónimos por aquellos años, huyó a la tierra que más libertad ofrecía, los Estados Unidos. No abdicó de sus postulados positivistas y se centró obsesivamente en el estudio del Derecho internacional. Fue, además, asesor del comité de las Naciones Unidas para la preparación de los aspectos legales y técnicos del Tribunal internacional de Nürnberg. Gran parte de sus teorías desarrolladas en Europa se fueron matizando y ampliando en obras posteriores como en su Teoría General del Derecho y del Estado (escrita ya en inglés, en 1945, con el título de General Theory of Law and State). En esta obra Kelsen sigue sus postulados reduccionistas en el sentido de que ve el Derecho como un ordenamiento jurídico únicamente integrado por normas; no obstante, abandona sus posturas excesivamente formalistas y desautoriza su anterior tesis del carácter de juicio hipotético de la norma jurídica. La norma, dentro del ordenamiento jurídico, tendría la forma lógica de un mandato. La norma verdadera legal sería ahora la que tiene un carácter prescriptivo (coactivo) y descansaría en un mero acto explícito de voluntad política (¡Vaya por Dios, se acercaba en este aspecto teórico a su denostado Schmitt!). Se desdecía, así, de la pureza perseguida en sus anteriores teorías europeas. No obstante en su General Theory, así como en su segunda versión de la Reine Rechtslehre seguía empeñado en afirmar que la norma legal podía abarcar "cualquier tipo de contenido", reconociendo implícitamente que la voluntad del legislador no debía conocer límites (¡Qué le vamos a hacer, los iuspositivistas son así de tercos!). El antipositivista Emil Brunnel, en su libro Justice and Social Order (1945), denunciaría por esos mismos años que el totalitarismo era ni más ni menos que la transposición del positivismo jurídico a la práctica política. Hans Kelsen seguía sin darse por enterado. Como consecuencia de su interés creciente por el Derecho público internacional (no fue menor la influencia de su coetáneo Alfred Verdross, famoso internacionalista de la Universidad de Viena), Kelsen publicó dos obras monumentales referidas al Derecho internacional: Derecho de las Naciones Unidas(1950) y Principios de Derecho Internacional público, publicada en 1952. Con la coartada de conseguir una deseada pacificación de la sociedad a escala internacional Hans Kelsen propuso un orden jurídico internacional. Resucita, para ello, los planteamientos básicos del dominico Francisco de Vitoria y del ilustrado Kant (de la Paz Perpetua). Como el mismo Kelsen escribe en el prólogo de su obra La paz por medio del Derecho (1946): "asegurar la paz mundial es nuestra tarea política principal. [...] no es posible el progreso social esencial mientras no se cree una organización internacional mediante la cual se evite efectivamente la guerra entre las naciones de esta Tierra". La teoría kelseniana de Derecho internacional público descansa sobre la asunción de la estricta igualdad de los diferentes ordenamientos jurídicos de los Estados (como buen demócrata, no se tomaba en consideración el tamaño, poder o población de los Estados); todos ellos tienen un mismo valor jurídico para nuestro jurista austríaco. Podrían, por tanto, coexistir diferentes ordenamientos jurídicos sin problema, siempre que hubiera un orden jerárquico superior. En este caso habría una necesaria preeminencia del Derecho internacional sobre los Derechos nacionales. Ahora la Grundnorm kelseniana descansaría sobre las Normas básicas de Derecho Internacional que moldearían a los inferiores ordenamientos de los Derechos nacionales. Kelsen, no obstante, era realista y veía que, frente a los Derechos nacionales que son ordenamientos jurídicos desarrollados, el Derecho internacional público era un derecho primitivo, caracterizado por un alto grado de descentralización (sobre todo de órganos jurisdiccionales) por lo que había que dirigir todos los esfuerzos en la creación de un Tribunal internacional que diera coherencia mínima y juridicidad a este orden normativo supraestatal. Kelsen engrosa de esta manera las filas de los partidarios de dar un carácter jurídico a las normas internacionales frente a aquellos teóricos que niegan la juridicidad de las mismas por ser un derecho imperfecto al estar desposeído de una autoridad que imponga coactivamente su cumplimiento, pero con el agravante añadido de que Kelsen quiso trasplantar su teoría pura del derecho desde el terreno nacional (que resultó incapaz de prevenir los abusos de poder que la experiencia histórica nazi se encargó de demostrar) al terreno internacional. Ningún liberal debe olvidar cuando se acerca a Kelsen que éste (al igual que la mayor parte de los juristas positivistas) era partidario, en último término, de la existencia de un Estado mundial que monopolizara la fuerza internacional y diera sentido a toda su teoría jurídica positivista. Valoración final Hans Kelsen es el representante más importante del positivismo jurídico del siglo XX. Toda su obra se presenta como un intento teórico jurídico de expurgar del Derecho toda contaminación de derecho natural, toda ideología o elemento sociológico que lo separara de su manifiesta intención de purificar el derecho. Sin duda fue una de las mentes con más músculo jurídico que haya surgido en Europa. No obstante, la teoría kelseniana no está exenta de fallas y, además, sirve su teoría a otros fines que contradicen sus postulados: Kelsen estuvo convencido de que el único medio para alcanzar soluciones a los problemas sociales era a través de la mayoría parlamentaria. Para ello el jurista austríaco no dudó en afirmar, erróneamente, que lo esencial era mantener las libertades políticas (de expresión, de reunión, de pensamiento, derecho de sufragio...) y no tanto las libertades económicas (según él, meras ideologías burguesas). Así pues su positivismo jurídico se presenta, a la postre, como una ideología socialista. Kelsen, que quería apartar el Derecho de toda ideología o moral, resultó ser un ideólogo activo de la moral socialista. Tanto la teoría Pura del Derecho kelseniana como su proyección al ámbito internacional supuso la perfecta herramienta teórica-jurídica para desarrollar las políticas socialdemócratas tras la Segunda Guerra Mundial (tanto nacionales, europeos o supranacionales). Hans Kelsen murió a los 92 años en Berkeley, después de recibir 11 doctorados honorarios de prestigiosas Universidades del mundo entero y dejar escritos unos 400 libros sobre temas jurídicos. Pese a todos estos honores, no dejó de ser uno más de los muchos intelectuales de la hegemónica tendencia de la filosofía social contemporánea; esto es, la teoría social-democrática que hace depender el derecho sólo de una legislación "racional" y la justificación de todo intervencionismo basado en las teorías económicas keynesinas. La estela kelseniana es inmensa; el jurista austríaco tuvo seguidores importantes en casi todas las Universidades occidentales. Destacaron especialmente en Italia (Norberto Bobbio), en Alemania (Kauffman), en Dinamarca (Alf Ross) y en Inglaterra (Herbert L. Hart y Joseph Raz). Luis Recaséns Siches (1903-1977) fue el introductor de Kelsen en España (Recaséns estuvo en Viena en 1927 y tradujo a Kelsen ya en 1928). Incluso juristas no positivistas de la talla de Luis Legaz Lacambra(1906-1980) reconocían que dada la profunda significación que tiene el kelsenismo en la historia del pensamiento filosófico-jurídico, la Filosofía del Derecho actual debe consistir necesariamente en un "diálogo con Kelsen". Pues bien, ese diálogo debe servir hoy para poner sobre el tapete las "impurezas" del pensamiento jurídico de Hans Kelsen. Fuente: http://74.125.47.132/search?q=cache02UijXFWfAJ:www.carlosparma.com.ar/pdfs/cp_new02.pdf+kelsen+explicado&cd=2&hl=es&ct=clnk&gl=ar http://www.tuobra.unam.mx/publicadas/05070719284908.png http://blog.pucp.edu.pe/item/2517

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Hans Kelsen y las "impurezas" de su Teoría
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/11/2009

Hans Kelsen y las "impurezas" de su Teoría Pura del Derecho Hans Kelsen (1881-1973) fue un reconocido jurista, filósofo del derecho, experto en derecho constitucional comparado y derecho internacional público. Fue profesor de Derecho en diferentes Universidades a lo largo de su vida. Redactó la Constitución de Austria de 1920 tras el desmoronamiento del imperio austro-húngaro y fue, durante algunos años de entreguerras, magistrado de la Corte Suprema austríaca. Perteneció a aquella sublime generación de austríacos nacidos a finales de siglo XIX que sobresalieron en prácticamente todas las ramas del saber humano. Como muchos de ellos, fue judío y nacido fuera de Viena (en su caso, en Praga). Kelsen es tenido por el mayor teórico del Derecho del siglo XX. Todas las Universidades de Europa y del continente americano enseñan que tiene reservado por mérito propio un lugar preeminente en el pensamiento jurídico contemporáneo. Fue un opositor de los regímenes totalitarios de su época (fascistas y marxistas). Es también el jurista teórico antiliberal más sutil que ha habido. Su interés seminal fue delimitar el conocimiento del Derecho como un fenómeno autónomo de cualquier otra consideración psicológica, sociológica, ética o ideológica. La intención de Kelsen fue separar radicalmente, por tanto, el Derecho de la moral o de cualquier otra "contaminación" extra-legal y hacerlo, así, "puro". No en vano es el representante más refinado del moderno positivismo jurídico (iuspositivismo), corriente ésta que surgió en el siglo XIX como reacción frente a la vasta tradición secular y variopinta del llamado derecho natural (iusnaturalismo). Hans Kelsen puso todo su empeño en desprestigiar el Derecho natural como algo irracional y caduco frente a la superioridad del Derecho positivo. Los juicios de valor (entre ellos la idea de justicia) no pasaban de ser, para Kelsen, simples expresiones de irracionalidad según su teoría jurídica que perseguía una estricta ciencia de normas positivas. Kelsen quiso convertir su objeto de estudio, en este caso el Derecho, en una verdadera ciencia del espíritu. Para ello tuvo que definir el Derecho como un producto esencialmentede la voluntad del legislador, descartando como legítima cualquier otra fuente productora de derecho no susceptible de control efectivo o tratamiento "científico". Hagamos un brevísimo repaso de sus teorías a través de sus libros más significativos. Inicios teóricos Problemas fundamentales de la doctrina del Estado del Derecho (Hautprobleme der Staatsrechtlehere), de 1911, es la primera de sus obras importantes. En ella Kelsen, como buen neokantiano, hace suya la distinción entre el "ser" y el "deber ser" para el establecimiento teórico de su esencial diferenciación entre el mundo de la naturaleza y el mundo del Derecho. En el primer mundo físico se dan los fenómenos cuyo nexo de unión entre ellos es el principio de causalidad. En el Derecho, por el contrario, se darían las normas que enuncian un nexo entre sucesos expresado mediante el juicio de "imputación". La estructura lógica del enunciado de una norma jurídica sería, según Kelsen, ésta: dado un acontecimiento A (lo ilícito), se daría un acontecimiento B (la sanción). Dicho nexo de unión de los sucesos enunciados en la norma no es causal, sino imputado por una voluntad (la del legislador) según la "técnica social" propia del Derecho. Kelsen desarrollaría luego en todas sus obras posteriores esta idea del Derecho como una concepción fundamentalmente teleológica del legislador. Su marcado carácter positivista ya estaba presente. En 1920 Hans Kelsen escribió un conocido libro, De la esencia y valor de la democracia (Vom Wesen und Wert der Demokratie), que tiene el indiscutible mérito de ser una defensa encendida de la democracia parlamentaria escrita en tiempos de crisis profunda de la misma al estar amenazada por las pujantes corrientes marxistas y fascistas de la Europa de entreguerras. Esta obra, sin embargo, ha envejecido mal para el lector de hoy, al ser otras las amenazas de las democracias actuales. Kelsen habla de la importancia de los partidos en las democracias como "órganos de formación de la voluntad estatal" y aboga por su inclusión en las Constituciones nacionales (en su época era inusual) para asegurar su papel relevante como institución del sistema democrático. "La democracia, necesaria e inevitablemente, requiere un Estado de partidos", "Si se es hostil contra los partidos, se es hostil contra la democracia", dixit Kelsen. Para un liberal actual, y dada la abundante experiencia de los abusos en que han incurrido los partidos de todas las democracias modernas o partitocracias, suena todo ello en verdad desafinado. Hoy los partidos políticos son más un problema que una solución. La tendencia debería consistir en trasladar los ámbitos de decisión (esferas de poder) de los partidos políticos a los particulares para todo lo que tenga que ver con sus asuntos privados (los umbrales de lo que se entiende por "asuntos privados" son diferentes según la corriente liberal que se tome en consideración). Además en esta obra Kelsen escribe lindezas como que existen impurezas en las democracias por el "influjo poderoso de la Prensa capitalista" y que el ejercicio de la democracia no se debe limitar a una mera igualdad política sino que ha de tender a la "igualdad económica" con el objetivo de evitar revoluciones como la que por entonces aconteció en suelo ruso. Ha de saberse que por aquellos años se escribió, por contraste, el imprescindible libro del economista Ludwig von Mises El Socialismo con su certero análisis de la imposibilidad del cálculo económico en dicho sistema político. En 1925 escribió Kelsen un libro esencial para su época: Teoría general del Estado(Allgemeine Staatslehre). En este libro aparece por vez primera la teoría kelseniana del escalonamiento normativo, influido sin duda por la idea de la auto-creación del derecho de su discípulo Adolf Merkl, pero la cual no tomaría forma definitiva hasta su obra posterior de la Teoría Pura del Derecho. Kelsen defendió en Allgemeine Staatslehre que no hay dos métodos para conocer el Derecho y el Estado; vino a equiparar ambos con su metodología jurídica. Si esto es así no se entiende cómo sería posible establecer límite alguno al Estado desde el propio Derecho. Todo Derecho sería, pues, Derecho de Estado. Por el contrario, buena parte de las corrientes liberales reconocen que el Derecho no se identifica con el Estado (ni siquiera es una parte del mismo), sino que es una institución de creación humana que convive con el Estado y que, en todo caso, lo engloba. El Derecho, como institución viva y evolutiva, no puede estar totalmente sujeto al Estado (pese a ser así querido por los iuspositivistas); de lo contrario degeneraría en una mera colección de mandatos coactivos. El Derecho no es sólo la ley escrita, es mucho más: es un cuerpo normativo que refleja una realidad social o unas pautas de conducta encaminadas a preservar el ámbito privado de cada individuo, reflejando así un sentido de justicia (o, al menos, de la menor injusticia posible) para la convivencia humana. Esta definición que acabo de dar del Derecho se sitúa en las antípodas del ideario uispositivista. Además, Kelsen, afirmaba que todos los problemas jurídicos son cuestiones que giran en torno a la validez del orden jurídico. Los elementos tradicionales de toda teoría del Estado (el poder, el territorio y el pueblo) los circunscribía en su libro Allgemeine Staatslehre a meros asuntos de validez del orden jurídico, validez del orden espacial y validez del orden personal. En cuanto a los límites de la soberanía del Estado, la territorialidad y el alcance personal del Estado, es cierto que por regla general el Estado solo manda dentro de su territorio y a las personas que en él residen, pero esto no explica que el derecho se limite únicamente a unir el Estado con su territorio y con sus habitantes. Para Kelsen, además, los derechos subjetivos previos al Estado son una ilusión, propio de los sistemas capitalistas (basados en los derechos de propiedad privada). No es posible reconocer, por tanto, límites absolutos o "naturales" al poder del Estado (Staatgewalt). Los derechos de propiedad pueden ser, por ende, limitados o suprimidos por normas jurídicas. En esta obra Kelsen concluía que el Estado libre (freie Staat) es aquel cuya forma es la democracia ya que la voluntad estatal (u orden jurídico) es producida por los mismos que a ella están sometidos (Kelsen era un rendido admirador de Rousseau). La barra libre que suponía la Staatgewalt kelseniana tiene mucho que ver con el concepto de soberanía que inspira a casi todos los positivistas jurídicos, que no pueden imaginarse que el legislador tenga límites en su actuación (especialmente si está legitimado por una mayoría democrática; el lema kelseniano aplicable sería más o menos éste: son muchas las áreas pendientes de ser normativizadas con la legitimidad que dan las urnas). Esto denota un desconocimiento o, peor, un desprecio por toda la tradición liberal desde los TwoTreatises of Government de Locke. Suscribo lo expresado por Hayek al final de su capítulo "La búsqueda de justicia": "En realidad, toda la historia del constitucionalismo a partir de John Locke, que coincide con la historia del liberalismo, es la lucha contra la concepción positivista de la soberanía y la concepción conexa del estado omnipotente." (El Espejismo de la Justicia social, 1976). Desde algunas posiciones liberales, se tiene al Estado por otra institución más de creación humana no intencional que, al degenerarse, ha invadido impropiamente casi todas las esferas de la acción humana (incluido el Derecho). En cualquier caso, para toda posición liberal lo deseable sería la delimitación –en mayor o menor medida- de la esfera de su actuación. Todo lo contrario a lo que Kelsen postulaba con sus teorías jurídicas pretendidamente asépticas. Teoría Pura del Derecho En 1934 Kelsen publicó su contribución más granada y libro fundamental para la filosofía del Derecho: Teoría Pura del Derecho (Reine Rechtslehre). Esta obra se reelaboraría en los Estados Unidos con algunos cambios en 1960. Kelsen se propuso con ello la elaboración de una teoría depurada de toda ideología política y de todo elemento moral para evitar ser una teoría contaminada. Aspiraba a una verdadera teoría "pura" Kelsen vuelve aquí a situar la existencia de la norma en su validez formal, es decir, en su conformidad con una norma superior. Según su referida teoría de la jerarquía de las normas a "peldaños" la validez de cada norma vendría sustentada por la existencia de otra norma de rango superior y, así, sucesivamente. Este proceso no puede ser infinito y, para ello, debe existir una norma hipotética (ficticia) fundamental (la llamada Grundnorm). Cualquier norma jurídica no podría considerarse aisladamente sino como parte integrante de un marco normativo complejo y unitario (con sus propias reglas de autoproducción, vigencia y derogación). Respetando el orden jerárquico de las normas se formaría, así, un ordenamiento jurídico coherente. La validez de las normas, por tanto, vendría dada por el modo de producción de las mismas y no por su contenido. Este modelo dogmático de derecho, su juridicismo, significaba que el Derecho se intentaba comprender y justificar sólo desde el propio Derecho; sería una especie de "autismo jurídico" donde se evitarían las impurezas que proviniesen del mundo económico, moral, cultural o político. Parece que nuestro jurista austríaco no quería ver que el Derecho y sus decisiones desbordan lo estrictamente jurídico. El problema, llevado a sus últimas consecuencias, es que la referida Grundnorm kelseniana, en la que descansa todo su ordenamiento positivo, está "presupuesta en el pensamiento" y Kelsen no pudo nunca definir dicha norma fundamental. Podría aproximarse a la Constitución o a la Norma fundamental de un ordenamiento jurídico, pero al no poder encontrarle, a su vez, un fundamento último meramente formal de su validez aparece como una importante carencia en el intento de Kelsen de crear una teoría del Derecho completamente formal o "pura" En esta Teoría Pura del Derecho Kelsen niega también la distinción categórica entre el Derecho privado (i.e. derecho contractual como productor de derecho por acuerdo mutuo) y el Derecho público (derecho constitucional, administrativo y penal, creador de derecho por imposición legislativa), y la califica de distinción ideológica al no querer ver la implicación del Estado en ambas esferas. En cualquier caso, el Derecho privado sería una reminiscencia del Derecho pasado que sería gradualmente sustituido por el "superior" Derecho público. No es una casualidad que la mayoría de los positivistas vengan del campo del derecho constitucional y administrativo. En su Teoría Pura del Derecho, Kelsen se opuso, una vez más, al dualismo de Derecho y el Estado y defendió su intrínseca unidad (monismo) ya enunciado en sus anteriores obras. Kelsen no concebía más Derecho que el emanado del Estado. El derecho anterior al Estado era concebido por el jurista austríaco como "Derecho primitivo pre-estatal". El emanado del Estado era un "orden normativo (coercitivo) centralizado" con validez espacial delimitada por el territorio nacional y validez temporal por el tiempo de su vigencia. Era el único Derecho a tener en cuenta para todo el que pretendiera ser un verdadero "científico" positivista del derecho. Hans Kelsen criticaba a los juristas que anteponían la idea de justicia como conformadora del derecho, pues ésta no era más que la imposición de un interés sobre otro (o, a lo sumo, un consenso entre intereses individuales) y que, a la postre, la justicia no era más que una ilusión. No admitía siquiera la comprobación negativa de la justicia (la no injusticia) de las normas. Para él no es posible saber lo que es la justicia; en todo caso, el criterio medianamente válido de lo justo se acercaría a lo válido jurídicamente. En su Teoría Pura del Derecho se afirma que "justo es sólo otro nombre para designar lo legal o lo legítimo". La conclusión sería que ninguna ley puede ser injusta, como ya afirmó Hobbes en su primera parte del Leviatán. Parece increíble que esta aberración jurídica contraria al más mínimo sentido común fuese aceptada como dogma (incluso que hoy se acepte) por casi todos los partidarios del positivismo jurídico. Como honrosa excepción cabe mencionar al positivista G. Radbruch, que se dio cuenta de los evidentes peligros que estas posiciones teóricas pueden acarrear; señaló que si no se puede saber lo que es justo, ante dicho vacío, alguien tendría inevitablemente que indicar qué es lo legal. Este último jurista llegó incluso a reconocer sin ambages que pueden existir leyes de contenido arbitrario e, incluso, delictivo. Cuando uno se acerca al pensamiento iuspositivista es importante tener claro que legalidad no es lo mismo que justicia; esto es un antídoto fundamental. F. Hayek denuncia ya desde los Fundamentos de la Libertad que el liberalismo es lo opuesto al positivismo jurídico y que, con Kelsen a la cabeza, ha contribuido al debilitamiento del liberalismo para hacer frente al relativismo y al totalitarismo actuales. Nos alertó de las consecuencias políticas de la identificación entre existencia y validez de las normas jurídicas y de la coacción legal como medio para imponer normas (no ya abstractas y generales) con el fin de alcanzar objetivos particulares (decretos y leyes especiales). Por aquellos años es famosa la polémica que Kelsen mantuvo con Carl Schmitt, el teórico más importante del nazionalsocialismo. Con esto Kelsen se granjeó el prestigio académico internacional, pues su postura fue merecedora de elogios por doquier debido a su garantismo constitucional y su defensa de la tolerancia frente al teórico teutón del Poder (es curioso constatar que, al igual que Kelsen, muchos ideólogos socialdemócratas obtuvieron notoriedad por su oposición sincera y valiente contra el nazismo, pero se les daba licencia, por otro lado, para coartar la libertad de otros modos más sutiles). C. Scmitt en su obra Teoría de la Constitución (1928) defendía que toda ley, para ser válida, requiere en última instancia una previa decisión política tomada por un poder o autoridad política existente. La justificación de dicha autoridad política se basa en su misma existencia. Es más, la comunidad del pueblo, más que a las leyes, debe atenerse a las directrices del jefe supremo político (führer) que encarnaría y mejor interpretaría el espíritu de dicha comunidad. Ni que decir tiene que este decisionismo de pura voluntad política era una invitación al totalitarismo jurídico más desenfrenado. Kelsen se opuso, como es lógico, a estos planteamientos. Pero para ello proponía como panacea su estricto y "muy científico" formalismo jurídico que serviría, según nuestro sesudo jurista, de límite o freno a cualquier arbitrio político (¡eso sí que era una ilusión!). Las primeras críticas a la Teoría Pura de Kelsen vinieron especialmente tras la llegada democrática al poder estatal alemán de las hordas nazis y los subsiguientes efectos devastadores de su actuar. Se pudo constatar entonces que las normas nazis fueron también actos jurídicamente correctos según los postulados de Kelsen, pues eran éstas tan legales en su ordenamiento jurídico como cualquier norma de ordenamiento jurídico formal defendido por Kelsen. Se supo que el iuspositivismo exacerbado podía dar cobertura a fenómenos monstruosos como el nazismo o el estalinismo (al estatismo radical, en suma). Al cabo de los años, Kelsen tuvo finalmente que aceptar una excepción a su pureza con el "principio de efectividad" del Derecho, en virtud del cual éste existe porque, por una u otra razón, los hombres lo observan y, por tanto es "eficaz". Con esta contradicción o con esta inevitable "contaminación" de los aspectos sociológicos del Derecho, la autonomía lógica, la "pureza", de toda su teoría del Derecho kelseniana se viene abajo. Con ello se acababa con su ideal de Teoría Pura del Derecho. La elegancia teórica (y retórica) de Hans Kelsen se encuentra con este problema insalvable dado su excesivo abstractismo formalista. La validez formal del Derecho no lo es todo; también cuenta, y mucho, la efectividad real del Derecho por su adecuado acoplamiento en la sociedad donde debe desarrollarse. Acertadamente Popper denunció, años más tarde, en su Sociedad Abierta (1945) que la teoría pura del Derecho de Kelsen es una pseudo-ciencia como el marxismo o el freudismo, que son consideradas irrefutables por ser todos sus enunciados verdaderos por definición, pero que no nos dicen nada de la realidad. Se hizo patente para muchos (no así para Kelsen) la necesidad de repensar las posturas uisnaturalistas tradicionales. La nuez del problema seguía siendo la decantación del criterio válido según el cual podría considerarse una norma justa (o, al menos, no injusta) y su adecuación a la naturaleza del hombre. Eso tenía que ver con el contenido de la misma, más que con el modo de producirse. El Derecho natural, al menos en su versión más depurada y actual, tiene, por tanto, todavía algo que decir (1,2, 3, 4). No me resisto a constatar que la Teoría general del Empleo, el Interés y el Dinero de John M. Keynes fue publicada en 1936, es decir, dos años después de la Teoría Pura del Derecho de Kelsen. Ambas supusieron un soporte ideológico muy conveniente para "los socialistas de todos los partidos". Lord Keynes, por un lado, dio cobertura a la política económica de crecientes déficits públicos e intervenciones en asuntos privados (tales como que el Estado puede impedir la caída de la demanda aumentando sus propios gastos) y Hans Kelsen proporcionó, por su parte, la teoría jurídica necesaria para llevar esto a cabo. El Derecho y la Economía política contemporáneos se retroalimentaron mutuamente desde entonces. Etapa americana En 1940, Hans Kelsen, como muchísimos otros judíos ilustres o anónimos por aquellos años, huyó a la tierra que más libertad ofrecía, los Estados Unidos. No abdicó de sus postulados positivistas y se centró obsesivamente en el estudio del Derecho internacional. Fue, además, asesor del comité de las Naciones Unidas para la preparación de los aspectos legales y técnicos del Tribunal internacional de Nürnberg. Gran parte de sus teorías desarrolladas en Europa se fueron matizando y ampliando en obras posteriores como en su Teoría General del Derecho y del Estado (escrita ya en inglés, en 1945, con el título de General Theory of Law and State). En esta obra Kelsen sigue sus postulados reduccionistas en el sentido de que ve el Derecho como un ordenamiento jurídico únicamente integrado por normas; no obstante, abandona sus posturas excesivamente formalistas y desautoriza su anterior tesis del carácter de juicio hipotético de la norma jurídica. La norma, dentro del ordenamiento jurídico, tendría la forma lógica de un mandato. La norma verdadera legal sería ahora la que tiene un carácter prescriptivo (coactivo) y descansaría en un mero acto explícito de voluntad política (¡Vaya por Dios, se acercaba en este aspecto teórico a su denostado Schmitt!). Se desdecía, así, de la pureza perseguida en sus anteriores teorías europeas. No obstante en su General Theory, así como en su segunda versión de la Reine Rechtslehre seguía empeñado en afirmar que la norma legal podía abarcar "cualquier tipo de contenido", reconociendo implícitamente que la voluntad del legislador no debía conocer límites (¡Qué le vamos a hacer, los iuspositivistas son así de tercos!). El antipositivista Emil Brunnel, en su libro Justice and Social Order (1945), denunciaría por esos mismos años que el totalitarismo era ni más ni menos que la transposición del positivismo jurídico a la práctica política. Hans Kelsen seguía sin darse por enterado. Como consecuencia de su interés creciente por el Derecho público internacional (no fue menor la influencia de su coetáneo Alfred Verdross, famoso internacionalista de la Universidad de Viena), Kelsen publicó dos obras monumentales referidas al Derecho internacional: Derecho de las Naciones Unidas(1950) y Principios de Derecho Internacional público, publicada en 1952. Con la coartada de conseguir una deseada pacificación de la sociedad a escala internacional Hans Kelsen propuso un orden jurídico internacional. Resucita, para ello, los planteamientos básicos del dominico Francisco de Vitoria y del ilustrado Kant (de la Paz Perpetua). Como el mismo Kelsen escribe en el prólogo de su obra La paz por medio del Derecho (1946): "asegurar la paz mundial es nuestra tarea política principal. [...] no es posible el progreso social esencial mientras no se cree una organización internacional mediante la cual se evite efectivamente la guerra entre las naciones de esta Tierra". La teoría kelseniana de Derecho internacional público descansa sobre la asunción de la estricta igualdad de los diferentes ordenamientos jurídicos de los Estados (como buen demócrata, no se tomaba en consideración el tamaño, poder o población de los Estados); todos ellos tienen un mismo valor jurídico para nuestro jurista austríaco. Podrían, por tanto, coexistir diferentes ordenamientos jurídicos sin problema, siempre que hubiera un orden jerárquico superior. En este caso habría una necesaria preeminencia del Derecho internacional sobre los Derechos nacionales. Ahora la Grundnorm kelseniana descansaría sobre las Normas básicas de Derecho Internacional que moldearían a los inferiores ordenamientos de los Derechos nacionales. Kelsen, no obstante, era realista y veía que, frente a los Derechos nacionales que son ordenamientos jurídicos desarrollados, el Derecho internacional público era un derecho primitivo, caracterizado por un alto grado de descentralización (sobre todo de órganos jurisdiccionales) por lo que había que dirigir todos los esfuerzos en la creación de un Tribunal internacional que diera coherencia mínima y juridicidad a este orden normativo supraestatal. Kelsen engrosa de esta manera las filas de los partidarios de dar un carácter jurídico a las normas internacionales frente a aquellos teóricos que niegan la juridicidad de las mismas por ser un derecho imperfecto al estar desposeído de una autoridad que imponga coactivamente su cumplimiento, pero con el agravante añadido de que Kelsen quiso trasplantar su teoría pura del derecho desde el terreno nacional (que resultó incapaz de prevenir los abusos de poder que la experiencia histórica nazi se encargó de demostrar) al terreno internacional. Ningún liberal debe olvidar cuando se acerca a Kelsen que éste (al igual que la mayor parte de los juristas positivistas) era partidario, en último término, de la existencia de un Estado mundial que monopolizara la fuerza internacional y diera sentido a toda su teoría jurídica positivista. Valoración final Hans Kelsen es el representante más importante del positivismo jurídico del siglo XX. Toda su obra se presenta como un intento teórico jurídico de expurgar del Derecho toda contaminación de derecho natural, toda ideología o elemento sociológico que lo separara de su manifiesta intención de purificar el derecho. Sin duda fue una de las mentes con más músculo jurídico que haya surgido en Europa. No obstante, la teoría kelseniana no está exenta de fallas y, además, sirve su teoría a otros fines que contradicen sus postulados: Kelsen estuvo convencido de que el único medio para alcanzar soluciones a los problemas sociales era a través de la mayoría parlamentaria. Para ello el jurista austríaco no dudó en afirmar, erróneamente, que lo esencial era mantener las libertades políticas (de expresión, de reunión, de pensamiento, derecho de sufragio...) y no tanto las libertades económicas (según él, meras ideologías burguesas). Así pues su positivismo jurídico se presenta, a la postre, como una ideología socialista. Kelsen, que quería apartar el Derecho de toda ideología o moral, resultó ser un ideólogo activo de la moral socialista. Tanto la teoría Pura del Derecho kelseniana como su proyección al ámbito internacional supuso la perfecta herramienta teórica-jurídica para desarrollar las políticas socialdemócratas tras la Segunda Guerra Mundial (tanto nacionales, europeos o supranacionales). Hans Kelsen murió a los 92 años en Berkeley, después de recibir 11 doctorados honorarios de prestigiosas Universidades del mundo entero y dejar escritos unos 400 libros sobre temas jurídicos. Pese a todos estos honores, no dejó de ser uno más de los muchos intelectuales de la hegemónica tendencia de la filosofía social contemporánea; esto es, la teoría social-democrática que hace depender el derecho sólo de una legislación "racional" y la justificación de todo intervencionismo basado en las teorías económicas keynesinas. La estela kelseniana es inmensa; el jurista austríaco tuvo seguidores importantes en casi todas las Universidades occidentales. Destacaron especialmente en Italia (Norberto Bobbio), en Alemania (Kauffman), en Dinamarca (Alf Ross) y en Inglaterra (Herbert L. Hart y Joseph Raz). Luis Recaséns Siches (1903-1977) fue el introductor de Kelsen en España (Recaséns estuvo en Viena en 1927 y tradujo a Kelsen ya en 1928). Incluso juristas no positivistas de la talla de Luis Legaz Lacambra(1906-1980) reconocían que dada la profunda significación que tiene el kelsenismo en la historia del pensamiento filosófico-jurídico, la Filosofía del Derecho actual debe consistir necesariamente en un "diálogo con Kelsen". Pues bien, ese diálogo debe servir hoy para poner sobre el tapete las "impurezas" del pensamiento jurídico de Hans Kelsen. Fuente: http://74.125.47.132/search?q=cache02UijXFWfAJ:www.carlosparma.com.ar/pdfs/cp_new02.pdf+kelsen+explicado&cd=2&hl=es&ct=clnk&gl=ar http://www.tuobra.unam.mx/publicadas/05070719284908.png http://blog.pucp.edu.pe/item/2517

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Friedrich Nietzsche - Sobre verdad y mentira...
Friedrich Nietzsche - Sobre verdad y mentira...
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/24/2009

Friedrich Nietzsche Sobre verdad y mentira en sentido extramoral 1 En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la Historia Universal: pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras breves respiraciones de la naturaleza, el astro se heló y los animales inteligentes hubieron de perecer. Alguien podría inventar una fábula semejante pero, con todo, no habría ilustrado suficientemente cuán lastimoso, cuán sombrío y caduco, cuán estéril y arbitrario es el estado en el que se presenta el intelecto humano dentro de la naturaleza. Hubo eternidades en las que no existía; cuando de nuevo se acabe todo para él no habrá sucedido nada, puesto que para ese intelecto no hay ninguna misión ulterior que conduzca más allá de la vida humana. No es sino humano, y solamente su poseedor y creador lo toma tan patéticamente como si en él girasen los goznes del mundo. Pero, si pudiéramos comunicarnos con la mosca, llegaríamos a saber que también ella navega por el aire poseída de ese mismo pathos, y se siente el centro volante de este mundo. Nada hay en la naturaleza, por despreciable e insignificante que sea, que, al más pequeño soplo de aquel poder del conocimiento, no se infle inmediatamente como un odre; y del mismo modo que cualquier mozo de cuerda quiere tener su admirador, el más soberbio de los hombres, el filósofo, está completamente convencido de que, desde todas partes, los ojos del universo tienen telescópicamente puesta su mirada en sus obras y pensamientos. Es digno de nota que sea el intelecto quien así obre, él que, sin embargo, sólo ha sido añadido precisamente como un recurso de los seres más infelices, delicados y efímeros, para conservarlos un minuto en la existencia, de la cual, por el contrario, sin ese aditamento tendrían toda clase de motivos para huir tan rápidamente como el hijo de Lessing. Ese orgullo, ligado al conocimiento y a la sensación, niebla cegadora colocada sobre los ojos y los sentidos de los hombres, los hace engañarse sobre el valor de la existencia, puesto que aquél proporciona la más aduladora valoración sobre el conocimiento mismo. Su efecto más general es el engaño, pero también los efectos más particulares llevan consigo algo del mismo carácter. El intelecto, como medio de conservación del individuo, desarrolla sus fuerzas principales fingiendo, puesto que éste es el medio, merced al cual sobreviven los individuos débiles y poco robustos, como aquellos a quienes les ha sido negado servirse, en la lucha por la existencia, de cuernos, o de la afilada dentadura del animal de rapiña. En los hombres alcanza su punto culminante este arte de fingir; aquí el engaño, la adulación, la mentira y el fraude, la murmuración, la farsa, el vivir del brillo ajeno, el enmascaramiento, el convencionalismo encubridor, la escenificación ante los demás y ante uno mismo, en una palabra, el revoloteo incesante alrededor de la llama de la vanidad es hasta tal punto regla y ley, que apenas hay nada tan inconcebible como el hecho de que haya podido surgir entre los hombres una inclinación sincera y pura hacia la verdad. Se encuentran profundamente sumergidos en ilusiones y ensueños; su mirada se limita a deslizarse sobre la superficie de las cosas y percibe formas, su sensación no conduce en ningún caso a la verdad, sino que se contenta con recibir estímulos, como si jugase a tantear el dorso de las cosas. Además, durante toda una vida, el hombre se deja engañar por la noche en el sueño, sin que su sentido moral haya tratado nunca de impedirlo, mientras que parece que ha habido hombres que, a fuerza de voluntad, han conseguido eliminar los ronquidos. En realidad, ¿qué sabe el hombre de sí mismo? ¿Sería capaz de percibirse a sí mismo, aunque sólo fuese por una vez, como si estuviese tendido en una vitrina iluminada? ¿Acaso no le oculta la naturaleza la mayor parte de las cosas, incluso su propio cuerpo, de modo que, al margen de las circunvoluciones de sus intestinos, del rápido flujo de su circulación sanguínea, de las complejas vibraciones de sus fibras, quede desterrado y enredado en una conciencia soberbia e ilusa? Ella ha tirado la llave, y ¡ay de la funesta curiosidad que pudiese mirar fuera a través de una hendidura del cuarto de la conciencia y vislumbrase entonces que el hombre descansa sobre la crueldad, la codicia, la insaciabilidad, el asesinato, en la indiferencia de su ignorancia y, por así decirlo, pendiente en sus sueños del lomo de un tigre! ¿De dónde procede en el mundo entero, en esta constelación, el impulso hacia la verdad? En un estado natural de las cosas, el individuo, en la medida en que se quiere mantener frente a los demás individuos, utiliza el intelecto y la mayor parte de las veces solamente para fingir, pero, puesto que el hombre, tanto por la necesidad como por hastío, desea existir en sociedad y gregariamente, precisa de un tratado de paz y, de acuerdo con este, procura que, al menos, desaparezca de su mundo el más grande bellum omnium contra omnes. Este tratado de paz conlleva algo que promete ser el primer paso para la consecución de ese misterioso impulso hacia la verdad. En este mismo momento se fija lo que a partir de entonces ha de ser verdad, es decir, se ha inventado una designación de las cosas uniformemente válida y obligatoria, y el poder legislativo del lenguaje proporciona también las primeras leyes de verdad, pues aquí se origina por primera vez el contraste entre verdad y mentira. El mentiroso utiliza las designaciones válidas, las palabras, para hacer aparecer lo irreal como real; dice, por ejemplo, soy rico cuando la designación correcta para su estado sería justamente pobre. Abusa de las convenciones consolidadas haciendo cambios discrecionales, cuando no invirtiendo los nombres. Si hace esto de manera interesada y que además ocasione perjuicios, la sociedad no confiará ya más en él y, por este motivo, lo expulsará de su seno. Por eso los hombres no huyen tanto de ser engañados como de ser perjudicados mediante el engaño; en este estadio tampoco detestan en rigor el embuste, sino las consecuencias perniciosas, hostiles, de ciertas clases de embustes. El hombre nada más que desea la verdad en un sentido análogamente limitado: ansía las consecuencias agradables de la verdad, aquellas que mantienen la vida; es indiferente al conocimiento puro y sin consecuencias e incluso hostil frente a las verdades susceptibles de efectos perjudiciales o destructivos. Y, además, ¿qué sucede con esas convenciones del lenguaje? ¿Son quizá productos del conocimiento, del sentido de la verdad? ¿Concuerdan las designaciones y las cosas? ¿Es el lenguaje la expresión adecuada de todas las realidades? Solamente mediante el olvido puede el hombre alguna vez llegar a imaginarse que está en posesión de una verdad en el grado que se acaba de señalar. Si no se contenta con la verdad en forma de tautología, es decir, con conchas vacías, entonces trocará continuamente ilusiones por verdades. ¿Qué es una palabra? La reproducción en sonidos de un impulso nervioso. Pero inferir además a partir del impulso nervioso la existencia de una causa fuera de nosotros, es ya el resultado de un uso falso e injustificado del principio de razón. ¡Cómo podríamos decir legítimamente, si la verdad fuese lo único decisivo en la génesis del lenguaje, si el punto de vista de la certeza lo fuese también respecto a las designaciones, cómo, no obstante, podríamos decir legítimamente: la piedra es dura, como si además captásemos lo duro de otra manera y no solamente como una excitación completamente subjetiva! Dividimos las cosas en géneros, caracterizamos el árbol como masculino y la planta como femenino: ¡qué extrapolación tan arbitraria! ¡A qué altura volamos por encima del canon de la certeza! Hablamos de una serpiente: la designación cubre solamente el hecho de retorcerse; podría, por tanto, atribuírsele también al gusano. ¡Qué arbitrariedad en las delimitaciones! ¡Qué parcialidad en las preferencias, unas veces de una propiedad de una cosa, otras veces de otra! Los diferentes lenguajes, comparados unos con otros, ponen en evidencia que con las palabras jamás se llega a la verdad ni a una expresión adecuada pues, en caso contrario, no habría tantos lenguajes. La cosa en sí (esto sería justamente la verdad pura, sin consecuencias) es totalmente inalcanzable y no es deseable en absoluto para el creador del lenguaje. Éste se limita a designar las relaciones de las cosas con respecto a los hombres y para expresarlas apela a las metáforas más audaces. ¡En primer lugar, un impulso nervioso extrapolado en una imagen! Primera metáfora. ¡La imagen transformada de nuevo en un sonido! Segunda metáfora. Y, en cada caso, un salto total desde una esfera a otra completamente distinta. Se podría pensar en un hombre que fuese completamente sordo y jamás hubiera tenido ninguna sensación sonora ni musical; del mismo modo que un hombre de estas características se queda atónito ante las figuras acústicas de Chladni en la arena, descubre su causa en las vibraciones de la cuerda y jurará entonces que, en adelante, no se puede ignorar lo que los hombres llaman sonido, así nos sucede a todos nosotros con el lenguaje. Creemos saber algo de las cosas mismas cuando hablamos de árboles, colores, nieve y flores y no poseemos, sin embargo, más que metáforas de las cosas que no corresponden en absoluto a las esencias primitivas. Del mismo modo que el sonido configurado en la arena, la enigmática x de la cosa en sí se presenta en principio como impulso nervioso, después como figura, finalmente como sonido. Por tanto, en cualquier caso, el origen del lenguaje no sigue un proceso lógico, y todo el material sobre el que, y a partir del cual, trabaja y construye el hombre de la verdad, el investigador, el filósofo, procede, si no de las nubes, en ningún caso de la esencia de las cosas. Pero pensemos especialmente en la formación de los conceptos. Toda palabra se convierte de manera inmediata en concepto en tanto que justamente no ha de servir para la experiencia singular y completamente individualizada a la que debe su origen, por ejemplo, como recuerdo, sino que debe encajar al mismo tiempo con innumerables experiencias, por así decirlo, más o menos similares, jamás idénticas estrictamente hablando; en suma, con casos puramente diferentes. Todo concepto se forma por equiparación de casos no iguales. Del mismo modo que es cierto que una hoja no es igual a otra, también es cierto que el concepto hoja se ha formado al abandonar de manera arbitraria esas diferencias individuales, al olvidar las notas distintivas, con lo cual se suscita entonces la representación, como si en la naturaleza hubiese algo separado de las hojas que fuese la hoja, una especie de arquetipo primigenio a partir del cual todas las hojas habrían sido tejidas, diseñadas, calibradas, coloreadas, onduladas, pintadas, pero por manos tan torpes, que ningún ejemplar resultase ser correcto y fidedigno como copia fiel del arquetipo. Decimos que un hombre es honesto. ¿Por qué ha obrado hoy tan honestamente?, preguntamos. Nuestra respuesta suele ser así: a causa de su honestidad. ¡La honestidad! Esto significa a su vez: la hoja es la causa de las hojas. Ciertamente no sabemos nada en absoluto de una cualidad esencial, denominada honestidad, pero sí de una serie numerosa de acciones individuales, por lo tanto desemejantes, que igualamos olvidando las desemejanzas, y, entonces, las denominamos acciones honestas; al final formulamos a partir de ellas una qualitas occulta con el nombre de honestidad. La omisión de lo individual y de lo real nos proporciona el concepto del mismo modo que también nos proporciona la forma, mientras que la naturaleza no conoce formas ni conceptos, así como tampoco ningún tipo de géneros, sino solamente una x que es para nosotros inaccesible e indefinible. También la oposición que hacemos entre individuo y especie es antropomórfica y no procede de la esencia de las cosas, aun cuando tampoco nos aventuramos a decir que no le corresponde: en efecto, sería una afirmación dogmática y, en cuanto tal, tan demostrable como su contraria. ¿Qué es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal. No sabemos todavía de dónde procede el impulso hacia la verdad, pues hasta ahora solamente hemos prestado atención al compromiso que la sociedad establece para existir: ser veraz, es decir, utilizar las metáforas usuales; por tanto, solamente hemos prestado atención, dicho en términos morales, al compromiso de mentir de acuerdo con una convención firme, mentir borreguilmente, de acuerdo con un estilo vinculante para todos. Ciertamente, el hombre se olvida de que su situación es ésta; por tanto, miente de la manera señalada inconscientemente y en virtud de hábitos seculares y precisamente en virtud de esta inconsciencia, precisamente en virtud de este olvido, adquiere el sentimiento de la verdad. A partir del sentimiento de estar comprometido a designar una cosa como roja, otra como fría y una tercera como muda, se despierta un movimiento moral hacia la verdad; a partir del contraste del mentiroso, en quien nadie confía y a quien todo el mundo excluye, el hombre se demuestra a sí mismo lo honesto, lo fiable y lo provechoso de la verdad. En ese instante, el hombre pone sus actos como ser racional bajo el dominio de las abstracciones; ya no tolera más el ser arrastrado por las impresiones repentinas, por las intuiciones; generaliza en primer lugar todas esas impresiones en conceptos más descoloridos, más fríos, para uncirlos al carro de su vida y de su acción. Todo lo que eleva al hombre por encima del animal depende de esa capacidad de volatilizar las metáforas intuitivas en un esquema; en suma, de la capacidad de disolver una figura en un concepto. En el ámbito de esos esquemas es posible algo que jamás podría conseguirse bajo las primitivas impresiones intuitivas: construir un orden piramidal por castas y grados; instituir un mundo nuevo de leyes, privilegios, subordinaciones y delimitaciones, que ahora se contrapone al otro mundo de las primitivas impresiones intuitivas como lo más firme, lo más general, lo mejor conocido y lo más humano y, por tanto, como una instancia reguladora e imperativa. Mientras que toda metáfora intuitiva es individual y no tiene otra idéntica y, por tanto, sabe siempre ponerse a salvo de toda clasificación, el gran edificio de los conceptos ostenta la rígida regularidad de un columbarium romano e insufla en la lógica el rigor y la frialdad peculiares de la matemática. Aquel a quien envuelve el hálito de esa frialdad, se resiste a creer que también el concepto, óseo y octogonal como un dado y, como tal, versátil, no sea más que el residuo de una metáfora, y que la ilusión de la extrapolación artística de un impulso nervioso en imágenes es, si no la madre, sí sin embargo la abuela de cualquier concepto. Ahora bien, dentro de ese juego de dados de los conceptos se denomina verdad al uso de cada dado según su designación; contar exactamente sus puntos, formar las clasificaciones correctas y no violar en ningún caso el orden de las castas ni la sucesión jerárquica. Así como los romanos y los etruscos dividían el cielo mediante rígidas líneas matemáticas y conjuraban en ese espacio así delimitado, como en un templum, a un dios, cada pueblo tiene sobre él un cielo conceptual semejante matemáticamente repartido y en esas circunstancias entiende por mor de la verdad, que todo dios conceptual ha de buscarse solamente en su propia esfera. Cabe admirar en este caso al hombre como poderoso genio constructor, que acierta a levantar sobre cimientos inestables y, por así decirlo, sobre agua en movimiento una catedral de conceptos infinitamente compleja: ciertamente, para encontrar apoyo en tales cimientos debe tratarse de un edificio hecho como de telarañas, suficientemente liviano para ser transportado por las olas, suficientemente firme para no desintegrarse ante cualquier soplo de viento. Como genio de la arquitectura el hombre se eleva muy por encima de la abeja: ésta construye con la cera que recoge de la naturaleza; aquél, con la materia bastante más delicada de los conceptos que, desde el principio, tiene que fabricar por sí mismo. Aquí él es acreedor de admiración profunda pero no ciertamente por su inclinación a la verdad, al conocimiento puro de las cosas. Si alguien esconde una cosa detrás de un matorral, a continuación la busca en ese mismo sitio y, además, la encuentra, no hay mucho de qué vanagloriarse en esa búsqueda y ese descubrimiento; sin embargo, esto es lo que sucede con la búsqueda y descubrimiento de la verdad dentro del recinto de la razón. Si doy la definición de mamífero y a continuación, después de haber examinado un camello, declaro: he aquí un mamífero, no cabe duda de que con ello se ha traído a la luz una nueva verdad, pero es de valor limitado; quiero decir; es antropomórfica de cabo a rabo y no contiene un solo punto que sea verdadero en sí, real y universal, prescindiendo de los hombres. El que busca tales verdades en el fondo solamente busca la metamorfosis del mundo en los hombres; aspira a una comprensión del mundo en tanto que cosa humanizada y consigue, en el mejor de los casos, el sentimiento de una asimilación. Del mismo modo que el astrólogo considera a las estrellas al servicio de los hombres y en conexión con su felicidad y con su desgracia, así también un investigador tal considera que el mundo en su totalidad está ligado a los hombres; como el eco infinitamente repetido de un sonido original, el hombre; como la imagen multiplicada de un arquetipo, el hombre. Su procedimiento consiste en tomar al hombre como medida de todas las cosas; pero entonces parte del error de creer que tiene estas cosas ante sí de manera inmediata,como objetos puros. Por tanto, olvida que las metáforas intuitivas originales no son más que metáforas y las toma por las cosas mismas. Sólo mediante el olvido de este mundo primitivo de metáforas, sólo mediante el endurecimiento y petrificación de un fogoso torrente primordial compuesto por una masa de imágenes que surgen de la capacidad originaria de la fantasía humana, sólo mediante la invencible creencia en que este sol, esta ventana, esta mesa son una verdad en sí, en resumen: gracias solamente al hecho de que el hombre se olvida de sí mismo como sujeto y, por cierto, como sujeto artísticamente creador, vive con cierta calma, seguridad y consecuencia; si pudiera salir, aunque sólo fuese un instante, fuera de los muros de esa creencia que lo tiene prisionero, se terminaría en el acto su conciencia de sí mismo. Le cuesta trabajo reconocer ante sí mismo que el insecto o el pájaro perciben otro mundo completamente diferente al del hombre y que la cuestión de cuál de las dos percepciones del mundo es la correcta carece totalmente de sentido, ya que para decidir sobre ello tendríamos que medir con la medida de la percepción correcta, es decir, con una medida de la que no se dispone. Pero, por lo demás, la percepción correcta es decir, la expresión adecuada de un objeto en el sujeto me parece un absurdo lleno de contradicciones, puesto que entre dos esferas absolutamente distintas, como lo son el sujeto y el objeto, no hay ninguna causalidad, ninguna exactitud, ninguna expresión, sino, a lo sumo, una conducta estética, quiero decir: un extrapolar alusivo, un traducir balbuciente a un lenguaje completamente extraño, para lo que, en todo caso, se necesita una esfera intermedia y una fuerza mediadora, libres ambas para poetizar e inventar. La palabra fenómeno encierra muchas seducciones, por lo que, en lo posible, procuro evitarla, puesto que no es cierto que la esencia de las cosas se manifieste en el mundo empírico. Un pintor que careciese de manos y quisiera expresar por medio del canto el cuadro que ha concebido, revelará siempre, en ese paso de una esfera a otra, mucho más sobre la esencia de las cosas que en el mundo empírico. La misma relación de un impulso nervioso con la imagen producida no es, en sí, necesaria; pero cuando la misma imagen se ha producido millones de veces y se ha transmitido hereditariamente a través de muchas generaciones de hombres, apareciendo finalmente en toda la humanidad como consecuencia cada vez del mismo motivo, acaba por llegar a tener para el hombre el mismo significado que si fuese la única imagen necesaria, como si la relación del impulso nervioso original con la imagen producida fuese una relación de causalidad estricta; del mismo modo que un sueño eternamente repetido sería percibido y juzgado como algo absolutamente real. Pero el endurecimiento y la petrificación de una metáfora no garantizan para nada en absoluto la necesidad y la legitimación exclusiva de esta metáfora. Sin duda, todo hombre que esté familiarizado con tales consideraciones ha sentido una profunda desconfianza hacia todo idealismo de este tipo, cada vez que se ha convencido con la claridad necesaria de la consecuencia, ubicuidad e infalibilidad de las leyes de la naturaleza; y ha sacado esta conclusión: aquí, cuanto alcanzamos en las alturas del mundo telescópico y en los abismos del mundo microscópico, todo es tan seguro, tan elaborado, tan infinito, tan regular, tan exento de lagunas; la ciencia cavará eternamente con éxito en estos pozos, y todo lo que encuentre habrá de concordar entre sí y no se contradirá. Qué poco se asemeja esto a un producto de la imaginación; si lo fuese, tendría que quedar al descubierto en alguna parte de la apariencia y la irrealidad. Al contrario, cabe decir por lo pronto que, si cada uno de nosotros tuviese una percepción sensorial diferente, podríamos percibir unas veces como pájaros, otras como gusanos, otras como plantas, o si alguno de nosotros viese el mismo estímulo como rojo, otro como azul e incluso un tercero lo percibiese como un sonido, entonces nadie hablaría de tal regularidad de la naturaleza, sino que solamente se la concebiría como una creación altamente subjetiva. Entonces, ¿qué es, en suma, para nosotros una ley de la naturaleza? No nos es conocida en sí, sino solamente por sus efectos, es decir, en sus relaciones con otras leyes de la naturaleza que, a su vez, sólo nos son conocidas como sumas de relaciones. Por consiguiente, todas esas relaciones no hacen más que remitir continuamente unas a otras y nos resultan completamente incomprensibles en su esencia; en realidad sólo conocemos de ellas lo que nosotros aportamos: el tiempo, el espacio, por tanto las relaciones de sucesión y los números. Pero todo lo maravilloso, lo que precisamente nos asombra de las leyes de la naturaleza, lo que reclama nuestra explicación y lo que podría introducir en nosotros la desconfianza respecto al idealismo, reside única y exclusivamente en el rigor matemático y en la inviolabilidad de las representaciones del espacio y del tiempo. Sin embargo, esas nociones las producimos en nosotros y a partir de nosotros con la misma necesidad que la araña teje su tela; si estamos obligados a concebir todas las cosas solamente bajo esas formas, entonces no es ninguna maravilla el que, a decir verdad, sólo captemos en todas las cosas precisamente esas formas, puesto que todas ellas deben llevar consigo las leyes del número, y el número es precisamente lo más asombroso de las cosas. Toda la regularidad de las órbitas de los astros y de los procesos químicos, regularidad que tanto respeto nos infunde, coincide en el fondo con aquellas propiedades que nosotros introducimos en las cosas, de modo que, con esto, nos infundimos respeto a nosotros mismos. En efecto, de aquí resulta que esta producción artística de metáforas con la que comienza en nosotros toda percepción, supone ya esas formas y, por tanto, se realizará en ellas; sólo por la sólida persistencia de esas formas primigenias resulta posible explicar el que más tarde haya podido construirse sobre las metáforas mismas el edificio de los conceptos. Este edificio es, efectivamente, una imitación, sobre la base de las metáforas, de las relaciones de espacio, tiempo y número. 2 Como hemos visto, en la construcción de los conceptos trabaja originariamente el lenguaje; más tarde la ciencia. Así como la abeja construye las celdas y, simultáneamente, las rellena de miel, del mismo modo la ciencia trabaja inconteniblemente en ese gran columbarium de los conceptos, necrópolis de las intuiciones; construye sin cesar nuevas y más elevadas plantas, apuntala, limpia y renueva las celdas viejas y, sobre todo, se esfuerza en llenar ese colosal andamiaje que desmesuradamente ha apilado y en ordenar dentro de él todo el mundo empírico, es decir, el mundo antropomórfico. Si ya el hombre de acción ata su vida a la razón y a los conceptos para no verse arrastrado y no perderse a sí mismo, el investigador construye su choza junto a la torre de la ciencia para que pueda servirle de ayuda y encontrar él mismo protección bajo ese baluarte ya existente. De hecho necesita protección, puesto que existen fuerzas terribles que constantemente le amenazan y que oponen a la verdad científica verdades de un tipo completamente diferente con las más diversas etiquetas. Ese impulso hacia la construcción de metáforas, ese impulso fundamental del hombre del que no se puede prescindir ni un solo instante, pues si así se hiciese se prescindiría del hombre mismo, no queda en verdad sujeto y apenas si domado por el hecho de que con sus evanescentes productos, los conceptos, resulta construido un nuevo mundo regular y rígido que le sirve de fortaleza. Busca un nuevo campo para su actividad y otro cauce y lo encuentra en el mito y, sobre todo, en el arte. Confunde sin cesar las rúbricas y las celdas de los conceptos introduciendo de esta manera nuevas extrapolaciones, metáforas y metonimias; continuamente muestra el afán de configurar el mundo existente del hombre despierto, haciéndolo tan abigarradamente irregular, tan inconsecuente, tan inconexo, tan encantador y eternamente nuevo, como lo es el mundo de los sueños. En sí, ciertamente, el hombre despierto solamente adquiere conciencia de que está despierto por medio del rígido y regular tejido de los conceptos y, justamente por eso, cuando en alguna ocasión un tejido de conceptos es desgarrado de repente por el arte llega a creer que sueña. Tenía razón Pascal cuando afirmaba que, si todas las noches nos sobreviniese el mismo sueño, nos ocuparíamos tanto de él como de las cosas que vemos cada día: Si un artesano estuviese seguro de que sueña cada noche, durante doce horas completas, que es rey, creo dice Pascal que sería tan dichoso como un rey que soñase todas las noches durante doce horas que es artesano. La diurna vigilia de un pueblo míticamente excitado, como el de los antiguos griegos, es, de hecho, merced al milagro que se opera de continuo, tal y como el mito supone, más parecida al sueño que a la vigilia del pensador científicamente desilusionado. Si cada árbol puede hablar como una ninfa, o si un dios, bajo la apariencia de un toro, puede raptar doncellas, si de pronto la misma diosa Atenea puede ser vista en compañía de Pisístrato recorriendo las plazas de Atenas en un hermoso tiro y esto el honrado ateniense lo creía, entonces, en cada momento, como en sueños, todo es posible y la naturaleza entera revolotea alrededor del hombre como si solamente se tratase de una mascarada de los dioses, para quienes no constituiría más que una broma el engañar a los hombres bajo todas las figuras. Pero el hombre mismo tiene una invencible inclinación a dejarse engañar y está como hechizado por la felicidad cuando el rapsoda le narra cuentos épicos como si fuesen verdades, o cuando en una obra de teatro el cómico, haciendo el papel de rey, actúa más regiamente que un rey en la realidad. El intelecto, ese maestro del fingir, se encuentra libre y relevado de su esclavitud habitual tanto tiempo como puede engañar sin causar daño, y en esos momentos celebra sus Saturnales. Jamás es tan exuberante, tan rico, tan soberbio, tan ágil y tan audaz: poseído de placer creador, arroja las metáforas sin orden alguno y remueve los mojones de las abstracciones de tal manera que, por ejemplo, designa el río como el camino en movimiento que lleva al hombre allí donde habitualmente va. Ahora ha arrojado de sí el signo de la servidumbre; mientras que antes se esforzaba con triste solicitud en mostrar el camino y las herramientas a un pobre individuo que ansía la existencia y se lanza, como un siervo, en buscar de presa y botín para su señor, ahora se ha convertido en señor y puede borrar de su semblante la expresión de indigencia. Todo lo que él hace ahora conlleva, en comparación con sus acciones anteriores, el fingimiento, lo mismo que las anteriores conllevaban la distorsión. Copia la vida del hombre, pero la toma como una cosa buena y parece darse por satisfecho con ella. Ese enorme entramado y andamiaje de los conceptos al que de por vida se aferra el hombre indigente para salvarse, es solamente un armazón para el intelecto liberado y un juguete para sus más audaces obras de arte y, cuando lo destruye, lo mezcla desordenadamente y lo vuelve a juntar irónicamente, uniendo lo más diverso y separando lo más afín, pone de manifiesto que no necesita de aquellos recursos de la indigencia y que ahora no se guía por conceptos, sino por intuiciones. No existe ningún camino regular que conduzca desde esas intuiciones a la región de los esquemas espectrales, las abstracciones; la palabra no está hecha para ellas, el hombre enmudece al verlas o habla en metáforas rigurosamente prohibidas o mediante concatenaciones conceptuales jamás oídas, para corresponder de un modo creador, aunque sólo sea mediante la destrucción y el escarnio de los antiguos límites conceptuales, a la impresión de la poderosa intuición actual. Hay períodos en los que el hombre racional y el hombre intuitivo caminan juntos; el uno angustiado ante la intuición, el otro mofándose de la abstracción; es tan irracional el último como poco artístico el primero. Ambos ansían dominar la vida: éste sabiendo afrontar las necesidades más imperiosas mediante previsión, prudencia y regularidad; aquél sin ver, como héroe desbordante de alegría, esas necesidades y tomando como real solamente la vida disfrazada de apariencia y belleza. Allí donde el hombre intuitivo, como en la Grecia antigua, maneja sus armas de manera más potente y victoriosa que su adversario, puede, si las circunstancias son favorables, configurar una cultura y establecer el dominio del arte sobre la vida; ese fingir, ese rechazo de la indigencia, ese brillo de las intuiciones metafóricas y, en suma, esa inmediatez del engaño acompañan todas las manifestaciones de una vida de esa especie. Ni la casa, ni el paso, ni la indumentaria, ni la tinaja de barro descubren que ha sido la necesidad la que los ha concebido: parece como si en todos ellos hubiera de expresarse una felicidad sublime y una serenidad olímpica y, en cierto modo, un juego con la seriedad. Mientras que el hombre guiado por conceptos y abstracciones solamente conjura la desgracia mediante ellas, sin extraer de las abstracciones mismas algún tipo de felicidad; mientras que aspira a liberarse de los dolores lo más posible, el hombre intuitivo, aposentado en medio de una cultura, consigue ya, gracias a sus intuiciones, además de conjurar los males, un flujo constante de claridad, animación y liberación. Es cierto que sufre con más vehemencia cuando sufre; incluso sufre más a menudo porque no sabe aprender de la experiencia y tropieza una y otra vez en la misma piedra en la que ya ha tropezado anteriormente. Es tan irracional en el sufrimiento como en la felicidad, se desgañita y no encuentra consuelo. ¡Cuán distintamente se comporta el hombre estoico ante las mismas desgracias, instruido por la experiencia y autocontrolado a través de los conceptos! Él, que sólo busca habitualmente sinceridad, verdad, emanciparse de los engaños y protegerse de las incursiones seductoras, representa ahora, en la desgracia, como aquél, en la felicidad, la obra maestra del fingimiento; no presenta un rostro humano, palpitante y expresivo, sino una especie de máscara de facciones dignas y proporcionadas; no grita y ni siquiera altera su voz; cuando todo un nublado descarga sobre él, se envuelve en su manto y se marcha caminando lentamente bajo la tormenta. Nietzsche: Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. Tecnos, Madrid. Fuente: http://www.nietzscheana.com.ar/sobre_verdad_y_mentita_en_sentido_extramorl.htm

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20 de junio
Apuntes Y MonografiasporAnónimo6/16/2009

20 de Junio - Día de la Bandera - Historia de la Bandera: 13 de febrero de 1812 Manuel Belgrano propuso al Gobierno la creación de una "escarapela nacional", en vista de que los cuerpos del Ejército usaban distintivos diversos. 18 de febrero de 1812 El Triunvirato aprobó el uso de la escarapela blanca y celeste, decretando: "Sea la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de color blanco y azul celeste..." http://taringa.net/edicion.form.php?id=2700621 27 de febrero de 1812 Entusiasmado con la aprobación de la escarapela, M. Belgrano diseñó una bandera con los mismos colores, enarbolándola por primera vez en Rosario, a orillas del río Paraná. Allí, en las baterías "Libertad" e "Independencia" la hizo jurar a sus soldados. Luego, mandó una carta al Gobierno comunicando el hecho. Este mismo día, el Triunvirato le ordenó hacerse cargo del Ejército del Norte, desmoralizado después de la derrota de Huaqui. 3 de marzo de 1812 El Triunvirato contestó la carta de Belgrano, ordenándole que disimulara y ocultara la nueva bandera y que, en su lugar, pusiese la que se usaba entonces en la Capital. La orden se debió a la preocupación por la política con el exterior. Pero, cuando la orden salía de Buenos Aires, M. Belgrano ya marchaba hacia el norte y, por esta razón, no se enteró del rotundo rechazo del Gobierno a la nueva bandera. 25 de mayo de 1812 Al frente del Ejército del Norte, el entonces General en jefe M. Belgrano movilizó sus tropas hacia Humahuaca. En San Salvador de Jujuy, enarboló al ejército de su mando la bandera en los balcones del Ayuntamiento, en vez del estandarte real de costumbre que presidía las festividades públicas. Allí, la bandera argentina fue bendecida por primera vez. 27 de junio de 1812 El Triunvirato ordenó nuevamente a M. Belgrano que guardara la bandera y le recriminó su desobediencia. 18 de julio de 1812 El General contestó que así lo haría, diciendo a los soldados que se guardaría la enseña para el día de una gran victoria. Monumento a la Bandera La ciudad de Rosario es conocida como "Rosario Cuna de la Bandera", ya que fue en este sitio, sobre las barrancas del río Paraná, donde Manuel Belgrano izó por primera vez la bandera nacional. Desde fines del siglo XIX se comenzó a proyectar la construcción de un monumento que rindiera homenaje a Belgrano por darle a la incipiente nación una bandera. El 20 de Junio de 1957 fue inaugurado con un marco multitudinario el Monumento Nacional a la Bandera, obra del arquitecto e ingeniero Angel Guido. Ocupa una superficie de 10.000 m² y contiene tres partes principales: La torre Central; el Propileo Triunfal de la Patria y Galería de Honor de las Banderas de América y la Escalinata Cívica Monumental que une ambos cuerpos arquitectónicos. 10 de junio de 1957, por el Decreto 4901, se establece el 20 de junio de 1957 como fecha oficial de la inauguración del Monumento a la Bandera Nacional, en Rosario. Biografía de Manuel Belgrano, su creador Nació en Buenos Aires el 3 de junio de 1770. Sus padres fueron Domingo Belgrano, genovés, y Josefa González Caseros, porteña. Realiza sus primeros estudios en el Colegio de San Carlos. En 1787 estudia Leyes en Salamanca, España. En 1793 se gradúa en Valladolid, y lo nombran Secretario Perpetuo del Consulado que se establecería en Buenos Aires. En 1797 es el Capitán de las milicias en Buenos Aires. Hasta 1806 se dedica al estudio de idiomas y del Derecho Público y Economía. A partir de 1807 participa de las acciones revolucionarias y de emancipación. En 1810 escribió el "Ideario Libertador" Participó en las luchas por la emancipación, en las derrotas de Paraguay y Tacuarí, los triunfos de Las Piedras, Salta y Tucumán, la creación de las baterías Libertad e Independencia y otras muchas operaciones militares. En 1812 es nombrado Brigadier del Ejército, se establece en Rosario, y después de inaugurar las Baterías Libertad e Independencia, crea la escarapela, y luego, a orillas del Paraná, crea la Bandera Nacional, que es izada el 27 de febrero en la isleta Independencia. Marcha hacia el Alto Perú con la instrucción de hacerse cargo del Ejército del Norte. El 24 de septiembre de 1812, después de la victoria de Tucumán, designa a la "Virgen de las Mercedes" como generala del Ejército Patriota. En 1813 dona sus sueldos para la creación de cuatro escuelas. En 1813 sus fuerzas son derrotadas en Vilcapugio y Ayohuma. Desmoralizado y enfermo trata de reorganizar su ejército. En 1814 es relevado del mando por San Martín. Regrasa a Buenos Aires 1815 Parte hacia Europa con Rivadavia. Regresa al país en 1816 y se dirige hacia el norte a cooperar con Güemes. En 1818, desalentado, pobre y con su físico deteriorado, se retira del ejército. En 1819 se radica en Tucumán, pero su enfermedad empeora y viaja a Buenos Aires en grave estado, mientras los problemas de desunión nacional lo desalientan aún más. El 20 de junio de 1820 muere el Creador de la Bandera Nacional. El día anterior había entregado a su médico su reloj de oro, que era todo el bien que le quedaba, de su entrega a la Patria y a su emancipación. Creación de la Bandera Hasta que Manuel Belgrano enarboló por primera vez la bandera nacional en la Villa del Rosario, el 27 de febrero de 1812, tanto los ejércitos patriotas como los realistas utilizaban los colores rojo y amarillo de España en sus estandartes. El origen del celeste y blanco tiene un antecedente religioso (tambn hay otras hipótesis). Eran los colores de la Virgen María en su Purísima e Inmaculada Concepción, a la que se representaba vestida de blanco con un manto celeste, representando el celeste es el color del cielo. La Virgen era la patrona del Consulado, donde Belgrano era su máxima autoridad. Y se cree que esa institución llevaba como divisa una bandera celeste y blanca. Un poderoso rey español del siglo XVIII, Carlos III, creador del Virreinato del Río de la Plata, fundó una Orden que se identificaba con los colores celeste y blanco, con la misma disposición de nuestra bandera: dos franjas celestes a los costados y la blanca en el centro. El general creyó que hacía falta diferenciar un bando de otro, y estimular a la tropa con un símbolo propio. Se cree que la adopción del celeste y blanco también se debió a la imitación de los de la escarapela, creada el 18 de febrero de 1812. El celeste y blanco pasó pronto a ser adoptado por los porteños. Juan Martín de Pueyrredón y sus hombres ya llevaban cintas de ese color durante las Invasiones Inglesas. Las habían tomado del Santuario de la Virgen de Luján. Belgrano, al decidirse por esos colores, no hizo más que respetar una vieja tradición popular. Los colores de la escarapela, que luego serían los de la bandera, tienen otro antecedente: eran los que identificaban a los miembros de la Sociedad Patriótica (grupo político y literario de civiles y militares identificados con las ideas de Mariano Moreno). Como sus miembros fueron desplazados de la Junta en 1811, pasaron a la oposición. Y el Primer Triunvirato eligió el celeste y blanco para la escarapela con una disposición distinta de esa Sociedad. Esta última los disponía de este modo: celeste, blanco, celeste. La primera escarapela, se supone, era blanca, celeste y blanca. Cerca de Macha, en Bolivia, se encontraron dos banderas que se supone eran las que llevó Belgrano hasta el Alto Perú durante su campaña militar. Una tiene la franja central celeste, y la otra, blanca. El Ejército del Norte juró obediencia a la Asamblea del Año XIII con una bandera blanca y celeste. Y esta enseña recién se enarboló en el mástil del Fuerte en 1815. Hasta entonces, allí, flameaba la bandera española. El Congreso de Tucumán, en 1816, adoptó la bandera celeste, blanca y celeste como símbolo nacional que identificaba a una nueva Nación. La presencia del sol en el centro de la bandera la adoptó el Congreso, reunido en Buenos Aires, en 1818. Este sol es el mismo que aparecía en la primera moneda nacional acuñada por la Asamblea del Año XIII y luce 32 rayos flamígeros. La bandera con el sol es la “bandera mayor” de la Nación, y solo pueden lucirla los edificios públicos y el Ejército. Los particulares exponen la bandera sin el sol en el centro. Significado de las partes de la Bandera, sus colores En cuanto a la elección de los colores se han formulado multiplicidad de hipótesis de los historiadores. Algunas de ellas son: Sentimiento religioso: Los colores celeste y blanco figuran en el manto de la Virgen María. Belgrano rindió culto a la Virgen de Luján; bajo cuya advocación se inició el Consulado de Buenos Aires. Concepción ideológica: El azul (azur o blao en el arte heráldico o blasónico) simboliza los ideales de justicia, verdad y fraternidad, señalados en nuestro escudo por el campo superior. de la elipse. Concepción poética: El azul y el blanco tendrían origen en la concepción poética que los presupone como inspirados del cielo y las nubes. Tradicionalismo local referido al escudo de la ciudad de Buenos Aires: Ambos colores tienen su antecedente en la Colonia. El color celeste figura en los cuarteles de los escudos de México (1523), Perú (1537), Bogotá (1548), Chile (1552), etc. En el de Buenos Aires; fijado por el gobernador Jacinto de Cariz el 5 de noviembre de 1649, los colores cielo y plata -es decir celeste y blanco- aparecen con el emblema del Espíritu Santo y el puerto. Los dos barcos fueron agregados en 1810. Cruz y banda real: Figuraban en ambos símbolos de la orden de Carlos III, y figuraron también, como insignia de la soberanía castellana y aragonesa, en la banda de los Reyes Católicos. Los partidarios de Fernando VII y la Junta Gubernativa los emplearon en oposición al rojo de los partidarios de José Bonaparte. Insignia del Consulado: La bandera izada al frente deI Consulado -instalado en Buenos Aires el 2 de junio de 1794- ostentaba los colores celeste y blanco, los mismos del manto de Ia Virgen, protectora de la Corporación. Distintivo patriota durante las invasiones inglesas: Fue el celeste el color de los moños, lazos y cintas que utilizaron desde el 14 de julio de 180ó para reconocerse entre ellos. Lo usaron en los ojales del chaleco o la casaca. Colores predilectos en los regimientos de 1806 y 1807: El celeste y el azul fueron los colores predilectos de los regimientos organizados para rechazar a las tropas inglesas, en especial, de aquéllos que fueron constituidos con el elemento criollo: Húsares de Pueyrredón, Cazadores Correntinos, Patricios do Buenos Aires, Pardos, etc. Telas del invasor inglés: El azul fue el color que predominaba en Ias telas que en gran cantidad y como botín de guerra se tomaron a las fuerzas inglesas, una vez vencidas después de la invasión. Estas telas sirvieron para confeccionar los uniformes de los nuevos regimientos coloniales. Divisa de Sociedades. Secretas y Patrióticas: El color celeste fue típico en las cintas que como divisa usaron los componentes de Sociedades Secretas y Patrióticas (1810 y 1811), Rebozos de Las damas porteñas: Los rebozos -capas, pañolones, mantos, mantones etc.- y las flores -violetas y junquillos prendidos en el ppecho-, señalaron la predilección por ambos colores, el blanco y el azul. Divisa de French. y Beruti: Las cintas que French y Beruti distribuyeron el 25 de Mayo, como es sabido, fueron de los mismos colores que los patriotas para distinguirse entre ellos, habían ostentado el 22, día del memorable Cabildo Abierto. Color blanco, símbolo de unión; rojo, de oposición: En algunos relatos de la época de la Revolución de Mayo "Diario de varios sucesos, 181Ó", "Revolución de Bs. As: acaecida el 21 de mayo de 1810" que. concluyó eI 25 propio" y otro tercero, también anónimo, fechado en "Córdoba, 4 de junio de 1810", así como las "Memorias curiosas", 1717-1855, de Juan Manuel Beruti -hermano de Antonio Luis-, y las "Memorias" de Belgrano; se hacen aparecer patriotas usando cintas de color blanco, como símbolo de unión entre "europeos y patricios" y "españoles y americanos", y aun cintas rojas o encarnadas color de sangre, como símbolo de guerra contra alguna oposición que hubiera, a favor del virrey". Divisa de los morenistas: En oposición a los saavedristas, tal como consta en el sumario instruido a raíz de la asonada del 5 y 6 de abril, Ios morenistas utilizaron cintas azules y blancas. Color incásico: E1 azul constituyó color predilecto en los ornamentos de los Incas del Perú. Influencia de otras ideas revolucionarias: El azul -excluido el rojo como color dominante en la insignia española- habría sido tomado de la nueva bandera de Francia, país al quepertenecían muchos de los escritores, filósofos, economistas, etc., de cuyas ideas se nutrieron los prohombres de Mayo. Proclama del general Manuel Belgrano Soldados de la Patria: En este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional que ha designado nuestro excelentísimo gobierno: en aquel, la Batería de la Independencia; nuestras armas aumentarán las suyas; juremos vencer a nuestros enemigos, interiores y exteriores, y la América del Sud será el templo de la Independencia, de la unión y de la libertad. En fé de que así lo jurais decid conmigo ..... Viva la Patria. Concluido Señor Capitán y Tropa destinada por primera vez a la Batería de la Independencia: id, posesionaos de ella y cumplid el juramento que acabáis de hacer En Jujuy (Al ser bendecida por primera vez la bandera argentina al frente del ejército, el 25 de mayo de 1812) Manuel Belgrano, General en jefe, al ejército de su mando -Soldados, hijos digno de la Patria, camaradas míos: dos años ha que por primera vez resonó en estas regiones el eco de la libertad, y él continuó propagándose hasta por las cavernas más recónditas de los Andes; pues que no es obra de los hombres, sino de Dios Omnipotente, que permitió a los americanos que se presentase la ocasión de entrar al goce de nuestros derechos: el 25 de Mayo será para siempre memorable en los anales de nuestra historia, y vosotros tendréis un motivo más recordarlo, cuando en él, por primera vez veis la Bandera Nacional en mis manos, que ya os distingue de las demás naciones del globo, sin embargo, de los esfuerzos que han hecho los enemigos de la sagrada causa que defendemos para echarnos cadenas aún más pesadas que las que cargabais. Pero esta gloria debemos sostenerla de un modo digno, con la unión, la constancia y el exacto cumplimiento de nuestras obligaciones hacia Dios, hacia nuestros hermanos, hacia nosotros mismo; a fin de que haya de tener a la vista para conservarla libre de enemigos y en el lleno de su felicidad. Mi corazón rebosa de alegría al observar en vuestros semblantes que estáis adornados de tan generosos y nobles sentimientos, y que yo no soy más que un jefe a quien vosotros impulsáis con vuestros hechos, con vuestro ardor, con vuestro patriotismo. Sí; os seguiré imitando vuestras acciones y todo el entusiasmo de que sólo son capaces los hombres libres para sacar a sus hermanos de la opresión. Ea, pues, soldados de la patria: no olvidéis jamás que nuestra obra es de Dios; que El nos ha concedido esta Bandera, que nos manda la sostengamos, y que no hay una sola cosa que no nos empeñe a mantenerla con el honor y decoro que le corresponde. Nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos, y nuestros conciudadanos, todos, todos, fijan en vosotros la vista y deciden que a vosotros es a quienes corresponderá todo su reconocimiento si continuáis en el camino de la gloria que os habéis abierto. Jurad conmigo ejecutarlo así, y en prueba de ello repetid: ¡Viva la Patria! Poesías y canciones a la bandera Mi Bandera (Marcha) Aquí está la bandera idolatrada, la enseña que Belgrano nos legó, cuando triste la Patria esclavizada con valor sus vínculos rompió. Aquí está la bandera esplendorosa que al mundo con sus triunfos admiró, cuando altiva en la lucha y victoriosa la cima de los Andes escaló. Aquí está la bandera que un día en la batalla tremoló triunfal y, llena de orgullo y bizarría, a San Lorenzo se dirigió inmortal. Aquí está, como el cielo refulgente, ostentando sublime majestad, después de haber cruzado el Continente, exclamando a su paso: ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad! Oración a la bandera de Joaquín V. González ¡Bandera de la Patria, celeste y blanca, símbolo de la unión y de la fuerza con que nuestros padres nos dieron independencia y libertad; guía de la victoria en la guerra, y del trabajo y la cultura en la paz; vínculo sagrado e indisoluble entre las generaciones pasadas, presentes y futuras; juremos defenderla hasta morir antes que verla humillada! ¡Que flote con honor y gloria al frente de nuestras fortalezas, ejércitos y buques, y en todo tiempo y lugar de la Tierra donde éstos la condujeran; que a su sombra la Nación Argentina acreciente su grandeza por siglos y siglos, y sea para todos los hombres mensajera de libertad, signo de civilización y garantía de justicia! Marcha de la bandera Gloriosa enseña de la Patria mía, el Paraná en sus brisas te envolvió, y en su ribera tremolaste el día en que Belgrano al mundo te mostró. Jamás vencida, siempre como el iris, tras las borrascas tu color surgió, y el grito heroico de la ardiente gloria donde flameaste por doquiera vibró. Viva eterno el nombre del héroe que formara tan bello color. Viva libre la enseña de Mayo, Gloria! Viva! su ilustre creador. Gloriosa enseña de la Patria mía, el Paraná en sus brisas te envolvió, y en su ribera tremolaste el día en que Belgrano al mundo te mostró. Jamás vencida, siempre como el iris, tras las borrascas tu color surgió, y el grito heroico de la ardiente gloria donde flameaste por doquiera vibró. Sol de las batallas, en que las glorias de la Patria viera; luz inmaculada entre los pliegues de la azul bandera. Nunca tus fulgores empañe el velo de la ciega suerte, y antes que humillada sobre tu vida ciérnase la muerte. Letra de G.J. García Fuentes: http://www.me.gov.ar/ http://www.mendoza.edu.ar/efemerid/6_bander.htm#biografia http://blogs.clarin.com/blogfiles/maruen/bandera_argentina.jpg http://www.me.gov.ar/efeme/20dejunio/index.html NO OLVIDEMOS NUESTRA HISTORIA, VIVA LA PATRIAAA!!! Comentar es agradecer!

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Inodoro Pereyra - Recordando al querido Negro Fontanarrosa -
Inodoro Pereyra - Recordando al querido Negro Fontanarrosa -
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/15/2009

Inodoro Pereyra (El Renegau) Inodoro Pereyra es un solitario gaucho de la pampa argentina, hombre de mal genio y mucha picardía criolla. Se sabe que, una vez, este gaucho "macho y cabrío", que usa vincha, anda bien montado, y es bueno para payar, se presentó a sí mismo diciendo: "soy Pereyra por mi mama, e Inodoro por mi tata, que era sanitario". El creador de este personaje que reflexiona sobre la vida (acompañado de su perro Mendieta) es Roberto Fontanarrosa. Apareció por primera vez a fines de 1972, en la revista "Hortensia", de Córdoba. La historieta era, originariamente, una parodia en la que se exageraban los giros lingüísticos y los estereotipos terruñales; además era, gráficamente, más elaborada. En toda esa etapa, Inodoro se convertiría en anfitrión pampeano de diversos y extraños visitantes, mientras se perfilaba, ya como una constante, el que sería su ladero insuperable, Mendieta, un perro de raza desconocida que acompañaría a su amo en sus andanzas, compartiendo con él razonamientos. Luego pasó por las revistas 'Mengano' y 'Siete Días', con aventuras por entregas, donde Mendieta (quien, según relató una vez, en realidad era un "cristiano emperrado por un inoportuno eclipse de luna" ganará letra y estatura de coprotagonista. Ahí crece la peripecia en episodios de largo desarrollo y falso suspenso de folletín, con el héroe siempre en busca de nuevas aventuras. Finalmente, en 1976 Inodoro se instala, junto su obesa compañera, Eulogia Tapia, y el Mendieta, en el diario "Clarín", donde vuelven a ser historias unitarias, alejándose progresivamente del vértigo aventurero, y con el incremento de una esgrima verbal mayor, sutil, y sin pausa (cuadro a cuadro). A propósito de la Eulogia, ella es la concubina de Inodoro; gorda y fea como ella misma, es hogareña y muy celosa, al punto de que se enoja como una fiera cuando Inodoro llega tarde. Eulogia, en los primeros números, era una hermosa mujer, pero después adaptó el personaje a alguien que realmente podría haberse fijado y todavía aguantar a Inodoro. Y justamente, para definir al personaje de Inodoro Pereyra, nada mejor que recordar una reflexión que hizo, una vez, acerca de la Eulogia: -"Endijpué de tantos años, si tengo que elegir otra vez, la elijo a la Eulogia con los ojos cerrados. Porque si los abro elijo a otra". Luego de pasar por diferentes secciones, la historieta se incorpora a "Viva", la revista dominical del matutino. Es ahí donde Inodoro se aquieta, anclado en su rancho de adobe (con un único árbol), con su mujer (Eulogia), su perro (Mendieta) y su chiquero, los que serían sus únicas posesiones. Con el avance del tiempo y los cuadritos, la parodia de otros discursos cedió su lugar al tratamiento directo de las situaciones y los personajes del día. Así, los tres personajes principales (Inodoro, la Eulogia y el Mendieta) suelen protagonizar tres tipos de situaciones: 1) los enfrentamientos con malones (generalmente Indios Pampas encabezados por el Cacique Lloriqueo), con las "autoridades" o con las plagas de loros (que suelen burlarse de él); 2) las pequeñas delicias conyugales (algunas de las cuales terminan con un mate que vuela por los aires), o 3) el encuentro con personalidades de todo tipo, tanto reales como de ficción (como ser Don Quijote, los Reyes Magos, Súperman, E.T., el Zorro, Papá Noel, etc.). Inodoro Pereyra, que es un personaje tan argentino como el dulce de leche, la birome o el colectivo, recibe a muchos extraños en su pobre rancho, a los que aconseja de manera peculiar, y suele filosofar, mate en mano, y en diálogo con su fiel perro Mendieta, sobre la condición del hombre de campo. Otro personaje de la tira es el cerdo Nabucodonosor II, el cual es vegetariano; se cree un sex symbol (ya que es el único macho en medio de varias hembras en el chiquero), y también se considera a si mismo como filósofo e intelectual. Por su parte, también aparecen con frecuencia los ya mencionados loros, generalmente encabezados por Lorenzo, para molestar a Inodoro y crearle males, (aunque a veces lo llegan a ayudar, lo cual le produce una gran confusión), los indios (para, desde amenazarlo, hasta pedirle un consejo), y, ocasionalmente, su sobrino Serafín. A diferencia de lo que ocurre en otras historietas, en estas tiras el remate suele ser secundario, dado que el efecto humorístico no se sintetiza exclusivamente en el final sino en la vertiginosa acumulación de chistes previa: el ideal es una ocurrencia por cuadrito. Tanto el remate como muchos de los chistes intermedios están a cargo de Mendieta, que funciona como la conciencia sensata (suele decir "Negociemos, don Inodoro" en estas historias de humor errático y absurdo. Además, la comicidad de esta tira recide en el lenguaje, ya que Inodoro Pereyra realiza muchos juegos de palabras. Fuente: http://www.todohistorietas.com.ar/fontanarrosa.htm Personajes: Inodoro Pereyra Es una parodia de las idealizaciones que se hicieron del gaucho de la pampa argentina y, específicamente, del gaucho Martín Fierro. Solitario, reflexiona sobre la vida, acompañado de su perro Mendieta, y recibe a extraños en su pobre rancho, a los que aconseja de manera peculiar. Tiene mucho que ver con el humor de Inodoro Pereyra justamente el tema de su lenguaje, porque hace muchos juegos de palabras. Mendieta Un perro bajo, de raza desconocida, que posee la propiedad de hablar. Acompaña a Inodoro en sus andanzas, compartiendo con él razonamientos. En realidad, Mendieta era séptimo hijo varón y como nació en luna llena, se iba a transformar en lobizón, pero justo ese día se produce un eclipse y quedó en perro no más, por eso es que habla. Eulogia Tapia En la primera aparición de Inodoro Pereyra (1972) éste se presenta recién emparejado con mujer (su "china" la cual fue dibujada por Fontanarrosa como una muchacha muy joven y delgada con facciones (pese al estilo de dibujo) que la sugerían bella; esta mujer que es concubina de Inodoro ya en 1976 es dibujada como gorda y fea, es hogareña y muy celosa, al punto de que se enoja como una fiera cuando Inodoro llega tarde. Eulogia en los primeros números era una hermosa mujer (la Eulogia Tapia de La Pomeña), pero después adaptó el personaje a alguien que realmente podría haberse fijado y todavía aguantar a Inodoro. Nabucodonosor II Es un cerdo vegetariano que habla, se cree sex symbol ya que es el único macho en medio de varias hembras, y también se cree filósofo e intelectual. Los loros Son loros que se la pasan molestando a Inodoro, creándole males, aunque algunas veces le ayudan, lo que hace confundir la cabeza del gaucho. Entre ellos se destaca el loro Lorenzo. Los ranqueles Son indios salvajes que de vez en cuando se presentan en el rancho de Inodoro, ya sea para amenazarlo o para pedirle un consejo. Su líder es el cacique Lloriqueo. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Inodoro_Pereyra SU CREADOR Biografía de un genio! "De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro" Roberto Fontanarrosa Su carrera comenzó como dibujante humorístico, destacándose rápidamente por su calidad y por la rapidez y seguridad con que ejecuta sus dibujos. Estas cualidades hicieron que su producción gráfica fuera copiosa. Se le conoce su gusto por el fútbol, deporte al cual le ha dedicado varias de sus obras. El cuento "19 de diciembre de 1971" es un clásico de la literatura futbolística argentina. Como buen "futbolero", siempre ha mostrado su simpatía por el equipo al que sigue desde pequeño, en este caso Rosario Central. En los años setenta y ochenta, se lo podía encontrar tomándose un café en sus ratos libres en el bar El Cairo (esquina de calles Santa Fe y Sarmiento), sentado a la metafórica “mesa de los galanes”, escenario de muchos de sus mejores cuentos. Desde los años noventa, la mesa se mudó al bar La Sede. Fue expositor en el III Congreso de la Lengua Española que se desarrolló en Rosario (Argentina), el 20 de noviembre de 2004. En el mismo dio la charla titulada “Sobre las malas palabras”. En 2003 se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica, por lo que desde 2006 utiliza frecuentemente una silla de ruedas. El 26 de abril del 2006, el Senado le entrega la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento, en reconocimiento a su vasta trayectoria y aportes a la cultura argentina. El 18 de enero de 2007 anunció que dejaría de dibujar sus historietas, debido a que ha perdido el completo control de su mano derecha a causa de la enfermedad. Sin embargo aclaró que continuará escribiendo guiones para sus personajes. Publicaciones Recopilaciones de chistes sueltos ¿Quién es Fontanarrosa? Fontanarrisa Fontanarrosa y los médicos Fontanarrosa y la política Fontanarrosa y la pareja El sexo de Fontanarrosa El segundo sexo de Fontanarrosa Fontanarrosa contra la cultura El fútbol es sagrado Fontanarrosa de penal Fontanarrosa es Mundial (donde se recopilan las crónicas periodísticas que realiza en ocasión del mundial de fútbol de 1994) y Fontanarrosa continuará. Publicaciones de historietas Los clásicos según Fontanarrosa Semblanzas deportivas Sperman Inodoro Pereyra: su personaje más famoso, junto con Boogie, el aceitoso. Este último se publicó en diarios uruguayos y colombianos . También se han publicado libros con recopilaciones del personaje en Brasil e Italia. Novelas Best Seller (las aventuras del mercenario sirio homónimo)(1981) El área 18 (1982) La gansada (1985) Libros de cuentos El mundo ha vivido equivocado (1982) No sé si he sido claro (1986) Nada del otro mundo (1987) El mayor de mis defectos (1990) Uno nunca sabe (1993) La mesa de los galanes (1995) Los trenes matan a los autos (1997) Una lección de vida (1998) Puro Fútbol (2000) Te digo más ... (2001) Usted no me lo va a creer (2003) El rey de la milonga (2005) Obras Muchos de sus cuentos fueron dramatizados y convertidos en obras teatrales o televisivas. Se han escenificado más de cinco versiones de Inodoro Pereyra, la última de ellas por el elenco El Galpón, de Montevideo. Fuente: http://escritoresargentinos.blogspot.com/2007/07/fontanarrosa.html Fontanarrosa - las malas palabras link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ErGLhqYJOrk

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