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walt86

Usuario (Argentina)

Primer post: 8 abr 2011Último post: 8 abr 2011
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10 Consejos para Estudiantes Universitarios
10 Consejos para Estudiantes Universitarios
Ciencia EducacionporAnónimo4/8/2011

1. Respondé la pregunta, “¿Por qué voy a la universidad?” Muchos estudiantes universitarios no tienen idea de por qué empiezan la facultad, y solo lo hacen porque creen que es la mejor manera de invertir su tiempo. Heredan objetivos de su familia y amigos que ni siquiera les pertenecen. Así fue cómo yo empecé en la universidad. ¿Vos también empezaste así? Como declaré previamente en este blog, el asunto de los tres cuatrimestres no fue mi primera vez en la universidad. Anteriormente ya había ido a la universidad cuando todavía no tenía la mentalidad conveniente para estar ahí. En la escuela secundaria tenía las mejores notas, Presidente del club de matemáticas, y capitán del equipo Académico de Decatlón. Esa época exitosa me impulsó hacia adelante, y sin siquiera detenerme a decidir si era eso lo que quería, me encontré con cuatro años más de estudios en el horizonte. En ese momento parecía una buena idea, pero mi corazón no estaba ahí. Por eso me me terminé saboteando. Dejé las clases y empecé a "instruirme" en fiestas y alcohol. En poco tiempo fui expulsado de la facultad. Esa experiencia me hizo caer en picada. Estuve desanimado por unos seis meses, más que nada divirtiéndome con video juegos. Finalmente, en un intento por sentar cabeza nuevamente, conseguí un trabajo de vendedor e intenté mantenerme en perfil bajo mientras me tomaba un tiempo para centrarme. Esa fue la época en la que me empecé a interesar en el desarrollo personal, y eso sí que dio sus frutos. Un año más tarde estaba listo para volver a la universidad, y empecé otra vez como un hombre nuevo. Pero esta vez sabía por qué estaba ahí. Quería ser un programador, y quería conseguir mi título en Ciencias de la Computación (más tarde agregué el título en Matemáticas). Pero había más que eso. Sabía que era capaz de mucho más, y quería superarme a mí mismo. Quería crear la experiencia más rica que estuviera a mi alcance. Para mí eso significó cargar bastante la agenda. Es probable que tus objetivos en la universidad sean diferentes a los míos. ¿Cuáles son? ¿Por qué estás allí? Si no lo sabes — y con esto quiero decir si no lo sabés adentro tuyo — entonces no tenés ningún foco de atención para tu experiencia. Da lo mismo que estés o no estés ahí. ¿Qué hay en tu experiencia que resuene como una verdad para vos? ¿Qué buscas aprender ahí? ¿Qué experiencias querés tener? 2. Imaginá tu experiencia universitaria ideal. Una vez que sabes por qué estás yendo a la universidad, imaginá tus resultados ideales. Extraelos de la razón por la que estás ahí. Tanto si ya empezaste la universidad como si no, hacé una pausa y simplemente escribí algunas características de tu experiencia ideal. Describíla con tanto detalle como te sea posible. Antes de volver a la universidad pasé horas visualizando el tipo de experiencia que quería tener. Me vi con varios desafíos pero enfrentándolos fácilmente y sin estrés. Me vi haciendo nuevos amigos. Me vi pasando momentos realmente agradables. En términos generales me imaginé una experiencia muy balanceada — una mezcla de estudios, actividades, socialización y diversión. La palabra clave que utilicé fue “riqueza”. Este fue un paso realmente importante. En ese momento no comprendía el mecanismo, pero me estaba pre-programando para tener éxito. Siempre que encontraba obstáculos mi visión ideal era tan convincente que siempre lograba encontrar una manera de conseguir lo que quería. Me convertí en el co-creador de mi experiencia en lugar de en una víctima pasiva de ella. Las visualizaciones te permiten cometer errores por anticipado. Si no podes tener una visualización clara, es probable que tu experiencia sea igualmente borrosa. Depurá tu visualización hasta que te inspire. La vida real siempre será diferente de tu visualización. El punto de la visualización no es predecir el futuro o restringir tu libertad para decidir más tarde. El punto es darte más claridad para tomar decisiones en este momento. Tu escena ideal funciona como un mapa que puede guiarte a través de un mar de opciones. 3. Tomá al menos una clase extra cada cuatrimestre. A los estudiantes se les enseña que entre 12 y 15 unidades por cuatrimeste (3-5 clases) es una agenda “llena”. Pero una agenda tan liviana difícilmente esté llena. Una persona con un trabajo a tiempo completo podrá poner más de 40 horas por semana, y los estudiantes disfrutan de todas las vacaciones posibles más el break de primavera, de invierno y las vacaciones de verano. Si quieres pasar cuatro o cinco años en la universidad, agrega más títulos o conseguite otro trabajo. No sientas que tenés que ir a paso de tortuga solo porque todos los demás lo hagan. Ahora bien, puede que estés pensando que 12-15 unidades equivalen a una semana de 40 horas con todas las tareas y el estudio, pero eso solo sucederá si hacés las cosas muy ineficientemente (lo que tristemente es lo que hace mucha gente). Si seguís algunos de los consejos para ahorrar tiempo señalados más adelante en este artículo, entonces 15 unidades solo deberían requerir algunas horas adicionales fuera de clase para completar tareas. Obviamente no hubiera podido tomar 31-39 unidades por semestre si para ello hubiera tenido que duplicar el tiempo de tareas en mi casa. No tuve éxito sobrecargándome. Si eres un estudiante por encima del promedio, ciertamente puedes manejar una agenda por encima del promedio. A veces no sabemos qué es lo que podemos manejar hasta que nos forzamos un poco. Si crees que puedes manejar 15 unidades, toma 18 ó 21. Fácilmente podés eliminar un año de tu calendario. O podrías agregar una doble licenciatura. ¿Qué hay con los pre-requisitos? En su mayor parte yo siempre los he ignorado, y afortunadamente en mi universidad tampoco los imponían. Me di cuenta de que las más de las veces en las que se lista un requisito, éste está orientado a los estudiantes por debajo del promedio. No dejes que la burocracia sin sentido te detenga si quieres graduarte más rápido. Siempre hay alguna manera de solucionarlo — usualmente se trata de encontrar la manera de que alguien, que está muy aburrido como para que le importe, firme algún tipo de formulario. Una sonrisa y un cumplido y todo listo. Por la ley de la eficiencia forzada, si pones más cosas en tu plato, encontrarás una manera de terminártelas con el tiempo que tienes disponible. Por lo que, si no te pones un pequeño desafío el tiempo extra se te escurrirá entre los dedos. Creo que el beneficio real de tener una agenda densa no es que te graduarás antes. El beneficio real es que podrás disfrutar de una experiencia más rica. Tomar cinco clases en lugar de cuatro significa más aprendizaje, más logros, y más amigos. ¿Y qué empleador no estaría interesado en un estudiante que se haya graduado más rápido que sus compañeros/as? Este tipo de cosas siempre luce bien en un currículum. 4. Establecé objetivos claros para cada clase. Decide qué es lo que quieres extraer de cada clase en específico. ¿Es esta una materia que tienes ganas de aprender? ¿Quieres dirigirte a este profesor por una carta de recomendación? ¿Es esta una clase requerida que debes tomar pero que no te interesa demasiado? Mis objetivos para cada clase determinaban con cuánta frecuencia iría a clase, si me sentaría adelante o en el fondo, cuán activamente participaría, y qué tipo de relación buscaría establecer con el profesor. Para algunas clases quería perfeccionar el material. Para otras simplemente quería aprobar. Y para otras me preparaba para recibir maravillosas cartas de recomendación de profesores entusiastas cuya lengua nativa era el Inglés (por lo que las cartas serían altamente leíbles y positivas). Mi mamá ha sido una profesora de matemáticas universitaria por décadas. En casa comentaba sobre algunos estudiantes a quienes apenas conocía y que le pedían cartas de recomendación. Muchas veces tenía que decirles que no porque simplemente no tenía nada positivo que decir en la carta. Por otra parte, ayudaba alegremente a los estudiantes que se comprometían con verdaderos esfuerzos. La mayoría de los profesores quieren ayudarte, pero debes dejarles ver tus fortalezas. Incluso si no consigues aprobar en una clase determinada, aun así y todo puedes darle a un profesor el material suficiente para una excelente carta de recomendación si participas activamente y muestras respeto hacia el profesor. No se trata de manipular a tus profesores para que mientan en tu nombre. La simpe verdad es que la calidad de una carta de recomendación en última instancia proviene de cuánto te respeta un profesor. No te pongas en la situación desesperada de tener que solicitar una carta de recomendación de un profesor que ni siquiera te recuerda — o peor, de uno que te tiene en baja estima. Prepárate para el éxito por anticipado. Uno de mis profesores se enteró de mi apretada agenda académica y expresó interés en aprender cómo estaba llevándola. Tuvimos una interesante conversación sobre técnicas de administración del tiempo. Tuve varias clases de programación con este profesor y conseguí las mejores calificaciones. Para mí era un profesor excelente, tenía un gran respeto por él, y disfrutaba bastante de sus clases. Cuando llegó el momento de pedirle una carta de recomendación, me escribió una de las cartas más esplendorosas jamás imaginadas (“el mejor estudiante que he encontrado en mi carrera”, etc.). Por otra parte, tuve otros profesores que eran realmente pésimos. A menudo me salteaba sus clases y aprendía el material de los libros de texto. Obviamente, no busqué su asistencia más tarde. Algunas veces conseguirás tus objetivos; otras no. Incluso si haces lo mejor posible, a veces te quedarás corto. Puedes encontrar profesores que sean injustos, perezosos, sexistas, racistas, y otros incompetentes. Mi esposa tuvo un profesor abiertamente sexista que nunca le daría a una estudiante femenina una calificación más alta que un B, sin importar cuán bien lo hiciera. Decía cosas como, “Si eres un hombre, tendrás que trabajar duro en esta clase. Si eres una mujer, solo ven a mi oficina después de clase”. Eventualmente se levantaron cargos de abuso sexual en su contra. Tendrás que escoger tus batallas. Algunas valen la pena; otras es mejor ignorarlas. El tener objetivos claros te ayudará a decidir cuáles son cuáles. 5. Selección implacable. No necesitas poner la misma cantidad de esfuerzo en cada clase. Inyecta esfuerzo extra cuando sea importante para ti, pero siéntete libre de relajarte un poco en clases que sean de baja prioridad en relación a tus objetivos específicos. Para mi esta fue una forma muy importante de conservar energía. No podía estar al máximo en todas las clases, o me iba a saturar, por lo que invertí mi energía en lo que más importaba. En la agenda de cada estudiante, algunas clases son críticas mientras que otras son triviales. En una semana típica por lo general pasaba de largo el 40% de mis clases simplemente porque no necesitaba estar allí. En algunas clases la asistencia era necesaria, pero en otras no hacía una gran diferencia. Simplemente podía conseguir los apuntes de otro estudiante si los necesitaba, o podía aprender el material del libro de texto. Si para mí no era necesario asistir a una clase en particular (basándome en mis objetivos para esa clase), usualmente dejaba de ir. Eso me ahorró un montón de tiempo y me liberó de tener que estar sentado en clase todo el día. Algunas veces simplemente iba a comer con amigos para darme un break extra. También seleccionaba tareas individuales. Si sentía que una tarea era pobre, inútil, o innecesariamente aburrida, y si no iba a tener un impacto negativo muy grande en mi licenciatura, casi siempre me negaba a hacerla. Una vez me asignaron un aburrido ensayo que representaba el 10% de mi calificación. Realmente no quería hacerlo, y requería muchas más horas de las que creía valía la pena sacrificar por él. En la clase apuntaba a una A, y si no hacía esta tarea, recibiría una A-. Por lo que me dirigí respetuosamente al profesor y le dije que no iba a hacer la tarea y que creía que era un acuerdo justo recibir una A- para poder reinvertir esas horas de otra manera. Él ya me conocía y entendió mis razones. Me dio una A- y para mí fue suficiente. Fue, de hecho, un acuerdo justo. Mirando hacia atrás me hubiera gustado hacer este tipo de cosas más seguido. En ocasiones los profesores empiezan a dar demasiadas tareas y ejercicios que realmente no justifican el esfuerzo. Pero eres tú quien está a cargo de tu experiencia académica, no tus profesores. No sientas que debes completar cada tarea solo porque el profesor crea que es una buena idea. Tú eres tu propio juez de acuerdo a tus propias razones para estar allí. Solo asegúrate de considerar las consecuencias de tu decisión. Al quitar tiempo de tareas de baja prioridad, tuve la posibilidad de invertir más tiempo en las verdaderas gemas. Algunas tareas creativas me enseñaron muchísimo. Usualmente odiaba los proyectos de grupos con todas mis energías, pero hubo un grupo de proyectos en particular en el que el equipo funcionaba de maravillas. Lo disfruté tremendamente y aprendí mucho en él. Una interesante técnica de selección que utilizaba era la limitación en el tiempo [en inglés]. Decidía cuánto tiempo me podía llevar una tarea, y hacía mi mejor esfuerzo en el tiempo establecido. Por ello, si tenía que escribir un trabajo de investigación de 10 páginas sobre historia europea, podía dedicar un total de 8 horas a él. Dividía las 8 horas en selección de temas, planeamiento, investigación en biblioteca, diagramación, escritura, y edición, y haría lo mejor para mantenerme en esos límites. Esta fue una excelente manera de evitarme trabajar de más en una tarea que no lo requería. En cierto modo, este fue mi propio método de equilibrio de carga académica. Algunas de tus tareas estarán desbalanceadas en el sentido de que parecen requerir una desmesurada cantidad de esfuerzos en comparación con la porción de tu nota que representan, o sobre cuánto esperas beneficiarte completándolas. A veces decidía que el esfuerzo de escribir un trabajo A simplemente no estaba justificado. A menudo estimaba que me tomaría 20 horas hacer un trabajo A pero que solo me llevaría 10 horas hacer uno con calificación B. Y la tarea representaba solo el 10% de mi calificación, por lo que tal vez podía aceptar una B en este caso. Muchas veces utilizaba este sistema maquiavélico, y para mi sorpresa me encontraba con que mis trabajos calidad-B volvían como As. 6. Empezá temprano todos los días. He escrito previamente sobre los beneficios de levantarse temprano. Cuando estaba en la universidad no me levantaba a las 5 am, pero usualmente estaba arriba entre las 6 y las 7 am. Me di cuenta de que el empezar temprano todos los días me ayudaba mucho a terminar más cosas, no solo por la mañana sino en el resto del día. Empezaba cada día con una corrida de 25 minutos seguida por una ducha y el desayuno. Esta sencilla rutina matinal me hacía salir de casa sintiéndome alerta y energizado. Estaría mintiendo si dijera que me levantaba temprano porque quería hacerlo. En realidad lo hacía por necesidad. Tenía varias clases por la mañana, incluyendo clases a las 7.30 am un semestre. Pero estoy contento de haberlas tenido porque de no ser por ellas simplemente hubiera dormido más de lo que necesitaba. Incluso si odias las clases por la mañana, puede que te suceda como a mí y que descubras que puedes ser mucho más productivo si eliges algunas de ellas. 7. Reclamá el tiempo perdido entre clases. Admitámoslo. No todas las clases requieren de tu máxima concentración. A veces los profesores solo parlotean. Otras tantas reiteran lo que ya sabías. ¿Qué porcentaje del tiempo de clases requiere tu completa atención en forma concentrada? Para algunas clases es el 90%. Para otras es el 20%. Si no estás aprendiendo activamente en las clases, estás perdiendo el tiempo. Si una clase es realmente desafiante siéntate adelante y absorbe cada palabra. Pero si una clase no te ofrece ningún desafío, entonces siéntate atrás, has la tarea para otras clases, y presta atención cada tanto para ver si hay algo que valga la pena ser apuntado. Siempre ten un libro abierto, para que cuando tu profesor hippie empiece con su nostalgia sobre los viajes de los 60s tengas algo productivo para hacer. Esta fue una excelente cura para el aburrimiento. Si el profesor empezaba a aburrir y ponía a todos a dormir, yo trabajaba en mis tareas de programación. Solía escribirlas en papel y más tarde, entre clases, iba al laboratorio de computación y las tipeaba. De esta manera no tenía que pasar mucho tiempo fuera de clases en el laboratorio, a veces solo 10-15 minutos si mi programa funcionaba la primera vez. Te sorprenderás al comprobar cuánto tiempo puedes ahorrar usando este método. Podía completar el grueso de mis tareas en clase (pero usualmente no en las clases en las que las tareas habían sido asignadas). Si en este momento estás en la universidad, te reto a que compruebes cuántas tareas extra puedes completar a lo lago de tu tiempo de clases normal de hoy. Luego estima cuántas horas puedes ahorrar cada semana con esta práctica. Realmente suman. No puedes concentrarte para el máximo de eficiencia en forma continua, por lo que debes asegurarte de tomar descansos. De todas maneras, cuando necesites un descanso, tómate un verdadero descanso. Solía meditar o tomar siestas en el césped entre clases para recargarme. Ponía la alarma de mi reloj pulsera para que me avise cuándo era hora de levantarse y seguir. Estos descansos eran muy reparadores, y podía ir a la clase siguiente y trabajar a toda máquina de nuevo. Nunca me saturaba por lo que tenía que hacer. Oscilaba en ciclos que iban de la concentración total a la relajación total, con varios ciclos por día. 8. Aprendé el material la primera vez que te lo den. Una de las pérdidas de tiempo más grandes en la universidad es tener que volver a aprender algo que no aprendiste adecuadamente la primera vez. Cuando los estudiantes dicen que están estudiando, la mayor parte del tiempo están tratando de arreglar un fracaso previo para aprender el material. En el desarrollo de software se sabe que los bugs deben ser arreglados tan pronto como aparecen. Esperar hasta el final de un proyecto para arreglar un bug puede tomar un esfuerzo 50 veces más grande que el que tomaría corregir el bug la primera vez que se lo detectó. El no aprender correctamente lo que te enseñan todos los días es un bug bastante grave. No intentes apilar material nuevo encima de cimientos inestables, dado que después te tomará más tiempo reconstruirlo. Si no entiendes algo que te enseñaron hoy en clase, trátalo como un bug que debe ser corregido tan pronto como sea posible. No lo dejes de lado. No agregues más material encima de él. Si no entiendes una palabra, un concepto, una lección, entonces deja todo de lado y has lo que necesites hacer para aprenderlo antes de seguir. Has preguntas en clase, pídele a un compañero que te lo explique, lee y re-lee los libros de texto, y/o visita al profesor en las horas de oficina, pero apréndelo como sea. Yo normalmente era un as en matemáticas, quizás porque mi madre es una profesora universitaria de matemáticas que tomaba clases de cálculo cuando yo estaba en su panza. Además, mi padre era ingeniero aeroespacial, por lo que definitivamente yo tenía los genes para ello. Pero había algunos temas que me parecían incomprensibles cuando me los presentaron por primera vez: los valores propios y los vectores propios. Soy un estudiante altamente visual, lo que suele ser una fortaleza académica, pero estos conceptos abstractos me parecieron difíciles de visualizar. A varios de mis compañeros también les resultaban confusos. Invertí el esfuerzo extra requerido para comprender estos conceptos y conseguí una A en la clase porque traté mi confusión como un bug que tenía que ser arreglado inmediatamente. Los estudiantes que dejaron que la confusión siga creciendo se encontraron cada vez más perdidos a medida que el curso avanzaba, y la memorización intensiva al final no pudo reemplazar a la comprensión completa. Tal como los bugs en programación, la confusión se multiplica cuando no se la trata a tiempo, por lo que debes asegurarte de trabajar en ella tan pronto como sea posible. Si estás confundido sobre cualquier cosa que te están enseñando, tienes un bug que debe ser arreglado. No avances hasta que puedas decirte honestamente a ti mismo, “Sí, lo entiendo… ¿qué es lo que sigue?” Idealmente no debería existir la necesidad de estudiar fuera de clase, al menos en el sentido de tener que re-aprender material que no aprendiste la primera vez. Puedes rever material viejo para refrescar tu memoria, pero no deberías dedicar un minuto de tu tiempo a aprender algo que fue enseñado uno o dos meses antes. En los finales yo era probablemente el estudiante con menos estrés de todos. No tenía que estudiar porque para el momento en el que se presentaba el examen final, en mi mente el curso ya había terminado hacía tiempo. El examen era solo una formalidad. Mientras todos los demás estaban memorizando a último momento, yo me divertía con los video juegos arcade. En realidad ya había aprendido el material y había completado todas las tareas (al menos las que quería completar). Como mucho solo dedicaba un poco de tiempo a rever mis notas para refrescar el material la noche anterior al examen. ¿No se supone que el aprendizaje académico debería funcionar así? Sino ¿cuál es la idea de asistir a clase por todo un semestre? A lo largo de cada semestre hazte la siguiente pregunta: ¿Estoy listo para ser evaluado en este preciso momento sobre todo lo que se ha enseñado hasta la fecha? Si en algún momento tu respuesta es un “no”, entonces sabrás que te estás atrasando, y que debes ponerte al día de inmediato. Idealmente deberías estar en condiciones de responder “sí” a esta pregunta al menos una vez a la semana en cada materia. Atrasarse al menos un poco es un enorme factor estresante y una gran pérdida de tiempo. En primer lugar, porque debes volver y re-aprender material antiguo cuando el resto de la clase ya ha pasado a otra cosa. En segundo lugar, puede que no aprendas el nuevo material tan bien si eso depende del material antiguo porque no tendrás bases sólidas, por lo que terminas atrasándote más y más. Finalmente, cuando llega el final del semestre tienes que re-aprender todo lo que se supone debías aprender en un primer momento. Pero como estudias todo a último minuto, después de los finales olvidas todo inmediatamente. ¿Cuál es la ventaja de esta tontería? Es como gastar de más con una tarjeta de crédito que te carga un 25% de interés. Eventualmente tendrás que pagar todo, y a largo plazo te costará mucho más. Invierte en el esfuerzo de aprender tu material lo suficientemente bien como para conseguir As en todas tus clases. Lo valdrá. Gran parte del material que aprendes se construye a partir de material previo. Si consigues As en tu primer año, estarás preparado para agregar más material nuevo en tu segundo año. Pero si obtienes Cs en ese primer año, empezarás el segundo año con cimientos inestables, complicando las cosas aún más para levantar tus notas y perfeccionar el material. Has de las As tus objetivos directos en cada semestre. A largo plazo, será más sencillo. Noté que los estudiantes C solían trabajar mucho más duro que yo, especialmente en sus años junior y senior, porque siempre estaban en un tira y afloja. A pesar de mi apretada agenda, para mí no era estresante porque me mantenía en lo más alto en cada materia. En consecuencia, tenía tiempo suficiente para divertirme mientras otros estudiantes experimentaban montones de estrés porque constantemente se sentían poco preparados. 9. Perfeccioná técnicas de memorización avanzadas. Una de las claves para aprender material la primera vez que se lo enseña es entrenarte en técnicas de memorización avanzadas. Las utilizaba a menudo en clases que requerían la memorización literal de ciertos hechos, incluyendo nombres, fechas y fórmulas matemáticas. Si un profesor escribía algo en el pizarrón que tenía que ser memorizado literalmente para un futuro examen, yo lo memorizaba ahí mismo y en ese momento. Luego regresaría a ello y lo estudiaría más tarde. Estoy seguro de que has encontrado varias técnicas mnemotécnicas simples como la que utiliza la frase “Mi sol siempre reluce fastuoso” para memorizar las notas musicales Mi, Sol, Si, Re y Fa. Este tipo de trucos funcionan bien en ciertas situaciones, pero son como para escuela primaria. Hay técnicas visuales mucho más efectivas. Dos en las que más me apoyaba en la universidad eran el encadenado y el control. Queda por fuera de las intenciones de este artículo explicar estas técnicas en detalle, pero puedes visitar este sitio para aprender más de ellas. O puedes conseguir algún libro para mejorar la memoria, como El Libro de la Memoria de Harry Lorayne. Recomiendo aprender de un libro porque de esa manera tendrás una sólida base paso a paso. Estas técnicas te permitirán memorizar información con mucha rapidez. Por ejemplo, con la técnica de control podía memorizar una lista de 20 ítems en 90 segundos con una recuperación perfecta incluso semanas más tarde. Los expertos son más rápidos aun. Cualquiera puede hacerlo — es solo una cuestión de entrenamiento. Todavía utilizo estas técnicas. El encadenado me permite memorizar mis charlas en forma visual. Cuando doy una charla, mi imaginación pasar por la película visual que he creado mientras selecciono palabras al vuelo que queden bien con las imágenes. Es como narrar una película. Mi charla no está memorizada palabra por palabra, por lo que suena natural y espontánea y puede ser adaptada en el momento para quedar bien con cada situación. Memorizar visualmente es mucho más rápido y más robusto que tratar de memorizar palabras. Si memorizas una charla palabra por palabra y te olvidas una línea, puede sacarte por completo. Pero con una serie de imágenes, es fácil saltar al siguiente cuadro si cometes un error. Nuestros cerebros están mejor preparados para la memoria visual que para la memoria fonética. No recomiendo memorizar por repetición porque es demasiado lento. El control y el encadenado no requieren repetición — te permiten armar fuertes recuerdos de una sola pasada, usualmente en segundos. La desventaja del control y del encadenado es que requieren de un montón de práctica previa para ser perfeccionadas, pero una vez las aprendes, son habilidades muy valiosas que tendrás de por vida. También noté que aprender estas técnicas me ayudó a mejorar mi memoria en general, incluso cuando no intento memorizar algo activamente. Creo que esta práctica entrenó mi subconsciente para almacenar y recuperar información en forma más efectiva. Es una vergüenza que estas técnicas no sean enseñadas en ámbitos educativos. Les ahorrarían a los estudiantes una enorme cantidad de tiempo. Hazte un favor a ti mismo y apréndelas mientras eres joven. Tienen un montón de aplicaciones prácticas, incluyendo el recordar los nombres de las personas. 10. ¡Divertite! Ponte desafíos a nivel académico, pero también guarda bastante tiempo para divertirte. No desperdicies tu tiempo libre no haciendo nada. Sal afuera y has algo activo que te haga sudar y te dé energía. Una de mis actividades preferidas en mi tiempo libre en la universidad era el frisbee golf (también llamado disc golf). Solía jugar varias horas por la noche con algunos amigos, a veces hasta que se me ampollaban los dedos… o hasta que los empleados de seguridad del campus nos echaban por golpear a demasiados estudiantes que no estaban jugando. Mientras jugábamos frisbee golf teníamos que andar buscando a través de los arbustos, caminar entre fuentes, y trepar de forma arriesgada para recuperar frisbees perdidos. Siempre era muy divertido, y usualmente “nos divertíamos” con estos obstáculos. Varias horas de frisbee golf eran una agradable recompensa al final de una dura semana. Todavía recuerdo un increíble tiro “hoyo en uno” que hice desde un balcón de segundo piso dándole a un poste de luz situado al final de un campo de fútbol. Mi mayor arrepentimiento sobre la universidad es que no tuve una novia en esa época. Si tuviera que hacer todo de nuevo, probablemente hubiera agregado un semestre adicional y hubiera tomado menos clases para hacerme tiempo para ese alguien especial. Tuve la oportunidad, pero tuve que pasarla de largo porque mi agenda estaba muy ocupada. Las novias pueden ser muy divertidas, pero la mayoría no son muy eficientes. Los consejos de este artículo se centran en hacer que tu experiencia universitaria sea lo más rica y memorable posible. Has tus tareas de forma rápida y eficiente para que tengas tiempo para la variedad de actividades que la universidad ofrece. Ingresa en clubs. Juega frisbee golf. Consigue un novio o una novia. Lo peor que puedes hacer es retrasarte académicamente por malos hábitos, sentirte estresado y poco preparado todo el tiempo, y después tratar de ponerte a tiro. Exprime todo el jugo que puedas de la universidad, y utilízala como un trampolín para una vida de plenitud. La gente a veces asume que mi agresiva agenda debe haber sido algo estresante y exhaustivo, pero la ironía es que era justamente lo contrario. Terminé teniendo una experiencia más sencilla y agradable que mis compañeros. Los estudiantes con agendas más livianas terminaban atrasándose porque se convencían a sí mismos que más tarde podrían recuperar el tiempo. Pero yo no podía darme el lujo de hacer eso porque me hubiera resultado imposible seguir una docena de clases diferentes… y hubiera sido muy estresante hasta pensar en ello. Si me atrasaba al menos una semana, podía llegar a estar en serios problemas. Por eso me vi forzado a desarrollar buenos hábitos que me mantuvieran contantemente relajado, concentrado y energizado. Varios de los hábitos discutidos más arriba simplemente fueron el resultado de establecer el objetivo de graduarme en tres semestres. Ese objetivo dictó el proceso. Estoy muy agradecido por la experiencia porque me demostró cuánto más efectivos podemos ser cuando vamos un poco más allá de nuestras de comodidad. Me enseñó a seguir poniéndome metas más allá de lo que creyera posible de alcanzar. Muchas veces, lo que creemos que es imposible no lo es. Solo pensamos que lo es. Adaptación del artículo 10 consejos para estudiantes universitarios. Fuente: http://pavlinaenespanol.com/10-consejos-para-estudiantes-universitarios/

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