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Usuario (Isla de Man)
Entrevista por Franco Lindner. Alejandro Paul Vandenbroele posa como lo haría una modelo en una revista porno. Recostado contra una pared, el torso semidesnudo, el pecho cubierto por un corpiño blanco, las manos apretujándose los inexistentes senos, la boca pintada de rojo furioso y los ojos maquillados. Su mirada es graciosa de tan lasciva. La foto es real y data de sus tiempos de adolescente en Mar del Plata, donde pasaba sus vacaciones en compañía del resto de la tragicómica banda del caso Ciccone. Estaba guardada en los archivos de su computadora, y quien la hizo llegar a los medios es su ex mujer, Laura Muñoz. Nunca es bueno separarse en malos términos, y mucho menos si la otra parte cuenta con imágenes de ese tipo. Vandenbroele no es travesti, solo payaso, y si algo demuestra la foto en cuestión es el desfachatado perfil de los amigotes que juntos casi lograron adueñarse de una imprenta de billetes e intentaron engañar a todos, desde la opinión pública hasta la propia Presidenta. Aventureros sin miedo al ridículo ni noción de los límites. Bromistas y ambiciosos. Caraduras, en una palabra. Vandenbroele, el del corpiño y la mirada lasciva, es la clave del expediente más resonante de corrupción de estos días, el que puede encarcelar al vicepresidente Amado Boudou, a su socio y mejor amigo, José María Núñez Carmona, y también al falso travesti. Los tres fueron procesados por el juez Ariel Lijo en el invierno de este año. La que destapó el escándalo es la ex de Vandenbroele, una atractiva morocha de 38 años. Lo hizo cuando reveló que él era el supuesto testaferro de Boudou. Y lo sabía por lo que su propio marido le dijo. Ahora, Laura Muñoz por primera vez cuenta los detalles de su historia para este capítulo. Las sospechas iniciales, los maltratos, las conversaciones grabadas, el amor que se convirtió en veneno, las infidelidades, los rollos de billetes –decenas de miles de euros– que aparecían de la nada, los negocios ilegales, las reiteradas amenazas de muerte… Nada se perdió en su memoria. Es junio del 2014 y Laura está dispuesta a responder a todo, como nunca antes, en su casa de las afueras de la ciudad de Mendoza. Lo personal y lo judicial se mezclan, algo inevitable. Y su relato por momentos se convierte en desahogo. –Empecemos por el principio –le digo–. ¿Cómo se conocieron con Vandenbroele? –Yo trabajaba en un estudio en Buenos Aires, Alfaro Abogados, y él era un nuevo socio, recién había vuelto de Madrid. Así que yo era su secretaria, digamos –responde. –¿Cuándo empezó la relación? –Ahí mismo, en el 2005. Alejandro era soltero, yo separada y con dos hijos de mi anterior matrimonio. Hubo química enseguida, yo me enamoré de él. –Y se casaron. –Nos casamos en noviembre del 2006. Antes convivimos en una casa en Ciudad Jardín, en El Palomar. Un mes después de casarnos nos mudamos a Mendoza, un 2 de enero, después de las fiestas. –¿Por qué a Mendoza? –Alejandro me convenció, dijo que acá tenía clientes para su trabajo, las bodegas Salentein y otros más. Y que quería comprar una finca, dedicarse al tema de los vinos, y que yo podía empezar a trabajar en lo mío, porque soy instructora de equitación. Era un lindo proyecto… –¿Y qué pasó? –Llegamos a Mendoza y a los 15 días me dejó sola, se fue de viaje a España. Él ya venía viajando cada dos meses, pero me dijo que eso se iba a acabar cuando nos casáramos, que íbamos a estar juntos en Mendoza. –¿A qué fue a España? –Siempre hablaba de supuestos negocios, pero no me explicaba mucho. De la finca que habíamos hablado, olvidate, vivíamos en una casa alquilada. Y me dejó sola con mis dos chicos y sin un peso cuando llegamos. Se fue un mes y medio. –¿No le dejó plata? –Nada. A mí, recién casada, me daba vergüenza pedirles a mis padres, explicarles la situación. Rompí las alcancías de los chicos, donde veníamos juntando desde hacía un año y medio, y comimos con eso. –¿Y él? –Me mandaba fotos por mensaje desde España, andaba en una Mini Cooper. «Y yo estoy acá cagada de hambre», le respondía. Y nada, él no reaccionaba. –Ustedes tuvieron una hija. –Alejandro quería tener un hijo sí o sí, y yo quedé embarazada en mayo de ese año, el 2007. Cuando quedé, se volvió a ir. Me acuerdo de que fue un invierno durísimo, con récord de nevadas, y sin calefacción, sin plata, sola con mis dos chicos, que tenían 9 y 11. Y él de viaje… –Y usted embarazada, además. –¡Encima embarazada! Y el día que la nena nació él casi me dejó sola otra vez. –¿Cómo fue? –El 3 de febrero del 2008 me dice: «Me voy de viaje». Teníamos fecha de parto para los próximos días. «No te podés ir, tenemos fecha ahora», le digo. Y otra vez con el mismo cuento, que se tenía que ir a Europa por un negocio importante. –¿Y qué hicieron? –Al día siguiente, el 4 de febrero, yo tenía turno con el obstetra. Y Alejandro le dice: «Hágalo nacer ahora, doctor, porque tengo que viajar». Imaginate la escena… –¿Y qué pasó? –Mi hija nació al día siguiente, el 5. Y el padre se fue el 6. A la semana volvió, pero enseguida volvió a irse otro mes y medio. –¿Y qué negocio tenía en España? –Esa vez me explicó un poco más. Hacía de enlace con unos italianos que querían comprar el diario Ámbito Financiero, y entonces tenía que viajar. Y en esa operación ya estaba con The Old Fund, la sociedad que luego usó en el caso Ciccone. –¿La había creado él? –Sí, ese mismo año, el 2008. The Old Fund, la sociedad de la que habla Laura Muñoz, estaba presidida por Vandenbroele en los papeles, y se quedó con el control de la ex Ciccone Calcográfica en el 2010, poco antes de la muerte de Néstor Kirchner en octubre de ese año. La misión que el jefe le había encomendado a Boudou era avanzar sobre la imprenta de la familia Ciccone y conseguir que la comprara algún empresario cercano al Gobierno, o como plan B, que se estatizara, lo que finalmente terminó ocurriendo luego de que se desatara el escándalo. Eso sí, de lo que Kirchner no había hablado nunca era de que el propio Boudou y su banda de amigotes aventureros se quedaran con la empresa. Eso más bien parecía una mejicaneada de la que hasta Cristina Fernández se enteró cuando ya era tarde. ¿Pero cómo deshacer lo hecho sin que se notara? Ciccone, rebautizada Compañía de Valores Sudamericana por sus nuevos dueños, era la única empresa del país en condiciones de imprimir los billetes argentinos y lo ratificaba la Casa de la Moneda, a cargo de Katya Daura, una aliada de Boudou. La banda que en los viejos tiempos de Mar del Plata se sacaba fotos payasescas ahora iba por todo. Querían la máquina de hacer billetes y un negocio con el Estado que representaría no menos de 50 millones de dólares. Por entonces lo estaban logrando. La ex de Vandenbroele, el brazo ejecutor de la operación, aún no había hablado. Hay que volver a la entrevista con Laura Muñoz en su casa de Mendoza. La mujer recuerda distintos trabajos de su marido antes del desembarco en Ciccone. En España fue abogado de la modelo argentina Daniela Cardone, quien intimó a retractarse a los medios que la acusaron de prostituirse mientras vivía en ese país. También tuvo alguna participación en el pase de un jugador de River a Europa, el volante Fernando Belluschi. Y representó a un empresario del fútbol que les reclamaba una deuda al colombiano Radamel Falcao García y al uruguayo Sebastián Abreu por gestionar sus respectivas transferencias. Laura Muñoz también recuerda: –Alejandro les armaba sociedades offshore a algunos clientes, eran empresas fantasma para sacar la plata afuera. –¿Se lo dijo a usted? –Sí. Y yo le decía: «Es un desastre lo que hacés, está mal». Discutíamos mucho por eso. –¿Cómo se manejaban con el dinero? ¿Vivían bien? –Manejaba todo él, a mí nunca me dejó participar. Yo al principio no tenía trabajo y me costaba imponerme. La plata era de él. Por ejemplo, íbamos a cenar a Sushi Club en Buenos Aires y nos gastábamos 1.000 pesos en una cena, una locura. Pero si yo le decía que tenía que comprar una nueva aspiradora, él me respondía: «No, no sé si llego este mes». –¿A veces no tenía plata? –Siempre tenía, pero no me quería dar. Él se daba todos sus lujos. –¿Dónde guardaba la plata? –La única vez que yo lo vi con mucho dinero encima fue un día que aparecieron 64.000 euros en casa. Alejandro estaba desesperado, me decía: «Perdí la plata, perdí la plata». La empezamos a buscar como locos hasta que aparecieron unos rollitos de billetes en su bolso… –¿Eran 64.000 euros en rollitos? –Sí, él era muy desprolijo. Le pregunté de dónde había sacado esa plata y me dijo que no era suya, que era de un amigo suyo, Fabián Carosso Donatiello, el mismo que estuvo con él cuando vivió en España. –¿Y qué hacía con la plata si no era suya? –Era suya, seguro. No me lo quería decir. Si Carosso Donatiello estaba pagando una hipoteca y no tenía un peso entonces… Carosso Donatiello, apodado «Culo loco» por su amigote Vandenbroele, es el mismo que le alquiló a Boudou su departamento en Puerto Madero, donde en realidad vivió el titular de The Old Fund. Si «Culo loco» firmó el contrato de alquiler fue porque Vandenbroele no podía hacerlo: debían borrarse todas las evidencias sobre la relación entre el vice y el titular de The Old Fund, la sociedad controlante de la ex Ciccone. Hay una foto en la que se ve a los bromistas Vandenbroele y Carosso Donatiello revolcándose en una cama y fingiendo un encuentro íntimo, mirando a cámara con cara de «nos sorprendieron». Es de cuando ambos vivían en España. Laura Muñoz, implacable, también envió ese material a los medios. Sigue hablando la mujer: –En el 2009, Alejandro me empezó a decir que tenía un gran negocio, pero sin contarme detalles. Quería que nos mudáramos a Buenos Aires, decía que era necesario para lo que pretendía hacer. Pero yo ya me había acostumbrado, estaba trabajando en el Club Hípico, no quería volver. Le dije: «Yo me quedo. De lunes a viernes laburá donde quieras, y volvés acá los fines de semana, como hacen otros matrimonios». –¿Y qué dijo él? –Se enojó muchísimo, estaba sacado. No pensó que esta vez le iba a decir que no, siempre hacíamos lo que él quería. Yo ya estaba mejor conmigo misma, iba a terapia dos veces por semana… –¿Cuál era el gran negocio en Buenos Aires del que él hablaba? –Me lo empezó contar más tarde, porque insistía en que me mudara a Buenos Aires con él. Me contó que su prima de Mar del Plata, «Lupe» Escaray, estaba trabajando para Boudou, a quien le habían dado el Ministerio de Economía. Y entonces lo llamaron a Alejandro porque necesitaban un abogado de confianza para hacer algunas cosas. –¿Qué cosas? –No me dijo en ese momento. Sí que era un negocio importante y que por eso él estaba en Buenos Aires. –¿Él lo conocía a Boudou? –Sí, ya de antes. De joven iba de vacaciones a Mar del Plata, a la casa de los padres de su prima. «Lupe» Escaray en esa época había sido la novia de Núñez Carmona, el mejor amigo de Boudou, el socio. Alejandro le decía «el Gordo José María» a Núñez Carmona, eran muy amigos. «Voy a trabajar con el Gordo José María y Boudou», decía. Conocía a los dos. –A Guadalupe Escaray, su prima, la habían nombrado como jefa de la ANSES en Mar del Plata, ¿no? –Sí, el año anterior, cuando Boudou era el titular de la ANSES. Ese era el trabajo que me dijo Alejandro que le había dado a «Lupe». Después, como yo insistía, me fue contando más cosas. Me habló de un contrato con Formosa, y me dijo algo que no me lo olvido más: «Tengo miedo de quedar enganchado con la firma». –Fuerte. –¿Qué te parece? Ahí supe que era algo ilegal. Además, imaginate… Para que le dé miedo algo a ese sátrapa desalmado… –Debía ser grave. –Me dijo que él iba a cobrar 70.000 dólares por eso. «¿Y los demás cuánto se quedan?», le pregunté. Me respondió: «Ah, no, imaginate Núñez Carmona y los de arriba». El «contrato con Formosa» que Laura Muñoz le escuchó mencionar a su marido es el que la gobernación kirchnerista de esa provincia firmó con The Old Fund, la fantasmal sociedad de Vandenbroele. En el 2009, Formosa le encargó a esa empresa un supuesto estudio sobre la reestructuración de la deuda pública provincial. Le pagó 7,6 millones de pesos. La Justicia investiga si el asesoramiento realmente existió o si se trató de un servicio no prestado que encubría otra cosa, una mera factura trucha para permitir que el dinero del Estado terminara en manos ajenas. The Old Fund no era precisamente una consultora líder. El de Formosa había sido su primer trabajo de importancia. La empresa solo tenía un empleado y una secretaria. Y su ignoto presidente, Vandenbroele, ante el fisco se presentaba como un monotributista. Sigue hablando Laura Muñoz: –Otra cosa que me contó Alejandro en esos días es que con Núñez Carmona pondrían una consultora en Puerto Madero para hacer negocios con el Gobierno. Me imagino que hablaba de The Old Fund. Boudou les iba a conseguir los negocios y ellos facturaban por algo que no hacían. Si el Gobierno les hacía un contrato por 10 pesos, en realidad les pagaba 5 y los funcionarios se quedaban con los otros 5, y ganaban todos. –¿Así se lo explicó él? –Sí. Yo le decía: «Pero vos estás robando, ¿te das cuenta?». Él se enojaba mucho cuando le decía eso, se violentaba. –Pero la relación entre ustedes seguía. –Cuando Alejandro se fue a Buenos Aires todo empeoró entre nosotros. Algunos fines de semana volvía, muchos otros no. Si yo lo llamaba de noche, nunca contestaba. Y cuando venía a Mendoza a él lo llamaban minas a cualquier hora, a las 11 y media de la noche, y él salía para hablar sin que yo lo escuchara… –Usted sospechaba que había otras mujeres. –¡Imposible no sospechar! –se altera la entrevistada. –¿No le pedía explicaciones a él? –Obvio. Le decía: «Che, es una mina la que llamó». Y él se había el boludo: «No, es una ex compañera del colegio, que me la encontré en el gimnasio». No sabía mentir. Encima había empezado a ir al gimnasio, él, que nunca le dio bola a eso. Hacía todas esas boludeces que hacen los hombres cuando tienen una mina que no es la esposa. –Le daba motivos para desconfiar. –Ahí lo empecé a investigar, esa es la verdad. Revisaba sus cosas, su celular, los mails, y así fue como también fui encontrando otras cosas, papeles de The Old Fund, o anotaciones de sus reuniones con Núñez Carmona… –O sea que el caso Ciccone se destapó por una mujer celosa –le digo. Laura Muñoz se ríe. Prefiere seguir hablando del costado judicial de esta historia: –Siempre nos peleábamos por las cosas raras en las que él andaba con Boudou y el socio. Me acuerdo de una cena en la casa de «Lupe» Escaray, su prima, la que habían puesto en la ANSES. Fue en Mar del Plata, para el Año Nuevo del 2010. Y todos la cargaban a ella. «Che, Lupe, cantanos la marcha peronista ahora que te vendiste a los K», le decía uno de la familia. Y otro lo imitaba a Kirchner. –¿Y a Vandenbroele no lo cargaban por lo mismo? –Es que él lo manejaba con más reserva el tema. Por eso yo le dije, en un aparte: «Esta es tu oportunidad para blanquearles a todos los que estás haciendo». Se puso como loco, me zamarreó del brazo, me lastimó, me puteó delante de todos. Nunca lo vi así. Y yo me fui de la cena, sola. Nos separamos tres meses después, él me dejó el día de mi cumpleaños. –No… –Sí, el 14 de marzo del 2010. Un sábado. Me llamó desde Buenos Aires y me dijo: «¿Querés que vaya el fin de semana?». «Mejor no», le contesté, porque estaba triste con todo lo que venía pasando. Pero vino igual. Fuimos a almorzar para mi cumple, estuvo muy cariñoso, me llenó de regalos. Pero cuando volvimos a casa me dijo: «Me voy, me quiero divorciar». –Así nomás. –Sí. Ya tenía la valija hecha y todo. Y ya había arreglado con alguien para que lo pasara a buscar por casa a las 5 de la tarde. Tenía todo el plan armado. Es imposible escuchar a Laura Muñoz sin imaginar a Vandenbroele como un perfecto patán, capaz de abandonarla el día de su cumpleaños o de apurar un parto porque tenía que irse de viaje. Lo llamé también a él para contrastar su versión de los hechos con la de ella –sin duda, parcial–, pero no respondió mis mensajes. Hay que seguir escuchando, entonces, a su ex. –En los meses después de que él se fue, yo seguí averiguando si me había engañado con otras minas. Y sí, me había cagado con un montón, fue durísimo darme cuenta. Todo eso desde que empezó a andar con Núñez Carmona y Boudou en Buenos Aires. –¿Cómo se enteró? –Encontré unos teléfonos en su computadora, porque él era muy descuidado, dejaba todo a la vista y teníamos archivos en común. Yo lo revisaba cuando él venía algún fin de semana para ver a nuestra hija. –¿Eran teléfonos de mujeres? –Sí, teléfonos y nombres de mujeres. Y entonces me puse a llamar… –Claro. –Me puse a llamar y sí, no eran desconocidas, lo conocían a Alejandro… –Entiendo. –Bueno, la cuestión es que un día lo encaré y le pregunté por las infidelidades. «Decime la verdad, yo te voy a entender». Y se puso como loco, violento, me amenazó, y me dijo que me iba a matar si yo contaba algo de lo de Núñez Carmona y Boudou. A partir de ese día yo lo empecé a grabar, por las dudas. –¿Con qué lo grababa? –Con un grabador de periodista, lo escondía en algún lugar de la casa cuando él venía a ver a la nena. O también cuando hablábamos por teléfono. Tengo montones de horas de grabación… –Eso es lo que le entregó a la Justicia. –Sí, se lo di al fiscal Carlos Rívolo cuando vino a Mendoza a tomarme declaración. Eso y las anotaciones que Alejandro se dejó acá, y los papeles de The Old Fund. –¿Qué decía Vandenbroele en esas charlas grabadas? –Una vez hablamos por teléfono y yo le pregunté qué había pasado con su trabajo para Núñez Carmona y Boudou, y él reconoció que eso seguía. Y lo de la consultora que iban a poner en Puerto Madero. –¿Eso está grabado? –Sí, él no da detalles, pero lo admite. Podría haberme dicho que no sabía de lo que le estaba hablando. –Claro. –Y en otras de las partes grabadas yo le pregunto por los 70.000 dólares que me había dicho que iban a pagarle por uno de los negocios. Y él contesta: «No, yo te voy a explicar, esa plata no la cobré todavía». Porque él decía que no tenía nada de plata para darme. Laura Muñoz entregó esa comprometedora evidencia al fiscal Carlos Rívolo el 24 de febrero del 2012. Ese mismo día, la madre de ella, Azniv Tokatlian, fue entrevistada por el periodista Jorge Rial, elegido en forma frecuente para las desmentidas kirchneristas. Aseguró que su hija Laura le prohibía ver a sus nietos y que ella le había iniciado una querella. –Se le recomendó una pericia psiquiátrica, pero ella nunca se presentó –acusó la madre, sin aclarar que el juez solicitó que ambas se realizaran el examen. También arriesgó un diagnóstico: –Mi hija tiene paranoia y dificultad para reconocer la realidad. Y defendió a su yerno acusado de testaferro: –Alejandro es un ejemplo como padre. A pesar de esa contraofensiva en los medios K, la Justicia dio por válido el testimonio de Laura Muñoz en el caso Ciccone, clave para desentrañar la madeja de negocios del vice. Todo lo que la supuesta «loca» declaró ante el fiscal Rívolo luego se fue confirmando por otras vías. –¿Por qué su madre salió a atacarla de ese modo? –le pregunto. Laura suspira: –Lo de mi madre lo armó él, estoy segura. Cuando nos separamos, ella me dijo: «Yo me voy a quedar con Alejandro». Siempre le gustó la plata y hoy vive con él en una casa que alquila en un country de Mendoza, el Vistalba. Una casa enorme, con pileta climatizada, jacuzzi, de todo. Vive con él como si fuera su madre. –¿Por qué se pelearon usted y ella? –Estamos distanciadas desde que yo era joven, y cuando se murió mi padre, hace unos años, dejamos de vernos del todo. Yo tuve un problema en el colegio, una situación muy delicada en la que ella no me apoyó… –Por cómo lo dice, suena a un abuso. –Sí, y durante años. Un profesor con mucho poder en el colegio. Ella no me creyó, se puso del lado del colegio… –¿Y su padre? –Mis padres estaban separados, yo vivía con ella. A los 19 años me fui de casa. Laura Muñoz hace una larga pausa. Prefiere pasar a otro tema. Le pregunto por la familia de Vandenbroele. Eso la divierte. –Son muy extraños –dice–. La madre es una negadora. Uno de los hermanos de Alejandro es discapacitado mental y la madre siempre comentaba: «Ay, mirá, es re divertido». Además, la hermana de él era muy amiga de la hermanastra de María Marta García Belsunce, Irene Hurtig, una de las que fueron investigadas por ese crimen. La hermana tenía casa en el country Carmel, como los García Belsunce. –No era una familia nacional y popular. –No, para nada. Son muy anti K, y Alejandro también lo era antes de empezar a hacer negocios con Núñez Carmona y Boudou. Miraba TN, puteaba al Gobierno… Laura Muñoz se ríe. Es hora de preguntarle por algo delicado: las reiteradas amenazas que recibió antes de destapar el caso Ciccone. –El primero que me dijo que me iban a acusar de loca si hablaba fue Alejandro, y cumplió. «Te vamos a internar en un manicomio, no te va a creer nadie», me decía. Yo le contesté: «Igual voy a hablar, no te tengo miedo». Y él seguía: «Te voy a matar si hablás». –¿Alguien más la amenazó? –Sí, me pasó de todo. Me llegaban mails anónimos que decían: «Callate o te boleteamos». Envenenaron a mi perro, un Weimaraner, dos veces, porque la primera lo pude salvar. Además recibía llamadas donde escuchaba las voces de dos tipos describiendo la ropa que yo tenía puesta. Fue terrible. Ahí empecé a hablar con un periodista de Clarín, que había publicado la primera nota sobre el caso Ciccone, que hablaba de un abogado belga. Claro, no se sabía quién era mi marido, Vandenbroele es un apellido belga. Y le fui contando todo al periodista, pero tenía miedo, daba vueltas, durante meses estuvimos así. –El periodista es Nicolás Wiñazki. –Sí, Nicolás. Lo llamaba y le decía: «Dale, publicá todo». Y después me agarraba el miedo y le pedía: «No, todavía no, esperemos». –¿Y cómo se decidió? –Una noche vinieron unos tipos y quisieron entrar en mi casa, intentaron forzar la puerta de entrada, zarandearon las persianas del dormitorio, y me gritaban «callate, puta». Llamé al 911 y nunca vinieron. –Terrible. –Sí. Y ahí lo llamé al periodista y le dije: «Sacame ya en el diario porque no sé si paso el fin de semana». Tenía pánico, pero entendí que hablar era lo mejor porque así me hacía conocida y parecía más difícil que me mataran… Eso fue en febrero del 2012. –¿Después de hablar con la prensa sufrió más amenazas? –Al poco tiempo estuve en una reunión en la casa de una amiga. El marido de otra amiga se me acercó y me empezó a dar charla, a aconsejarme lo que tenía que hacer. Era un funcionario del gobierno de Mendoza, no importa el nombre. Me hizo sacarle la batería al celular. «Si no, nos pueden escuchar», decía. –¿Qué le aconsejó? –Me decía: «Vos tenés que ir a lo de Boudou, hablar con él y a la salida decirles a los periodistas que te equivocaste, que el vice no tiene nada que ver». Le contesté que era imposible eso. Y me dijo: «Pero mirá que si no lo hacés te pueden violar, o los pueden lastimar a tus hijos…». Yo le dije: «Y bueno, no será la primera vez». Claro, el tipo no conocía mi historia de vida… Laura Muñoz vuelve a hacer un silencio. Cree que tomó la decisión correcta al denunciar a su marido, a pesar de los costos que pagó y del miedo que sigue latente. En febrero del 2015, él fue detenido por orden de la Justicia uruguaya, que lo investiga por supuesto lavado de dinero como si no bastara con el caso Ciccone. Los agentes lo apresaron en el momento en que llegaba a la casa de su esposa en Mendoza luego de pasar el día con la hija de ambos, según lo que estipulaba el régimen de visitas. Laura se desahogó por la situación: «La escena no fue violenta, pero yo no sabía cómo iba a reaccionar él. Estaba con mi hija…». Si algo la incomoda hoy es seguir siendo la señora Vandenbroele. Él nunca le dio el divorcio. Ella lo explica así: –Es que Alejandro no me habla cuando viene a casa a buscar a la nena. No me dirige la palabra… A lo sumo me grita: «Callate, puta». ¿Cómo hago para divorciarme de un tipo que no habla? Yo presenté el pedido de divorcio en la Justicia, y él no mostró ningún interés, está todo parado. –Quizá no quiere dividir los bienes. –Seguro, no quiere dividir nada –a la señora Vandenbroele se le quiebra la voz–. Él solo quiere verme muerta.
Viene de un discurso de un viejo de la india. Un antiguo cuento. Un diablillo va corriendo a ver a su jefe. Temblando le dice al viejo demonio, "Hay que hacer algo inmediatamente, porque en la Tierra un hombre ha encontrado la Verdad. Y si la gente conoce la Verdad, ¿qué pasará con nuestra profesión?". El viejo diablo "se rió y dijo, "Siéntate y descansa, no te preocupes. Todo se arreglará, ya tenemos gente allí". Pero él dijo: "Vengo de allí y no he visto ni a uno solo de los nuestros”. El viejo le contestó: "Los curas son mi gente. Ya han rodeado al hombre que encontró la Verdad. Ahora serán los mediadores entre el hombre de la Verdad y las masas. Harán templos, escribirán escrituras, interpretarán, y lo distorsionarán todo. Pedirán a la gente que adoren y recen. Y en todo este lío, la verdad se perderá. Éste es mi viejo método; siempre ha dado resultado". Los sacerdotes no son amigos de la religión que representan; son sus grandes enemigos, porque la religión no necesita mediadores. Entre tú y la Existencia la relación es inmediata. Todo lo que tienes que aprender es cómo entender el lenguaje de la Existencia. La Existencia sólo conoce un lenguaje: el del silencio. Si tú puedes estar también en silencio, podrás entender la verdad, el significado de la vida, el significado de todo lo que existe. Y no hay nadie que pueda interpretarlo por ti. Cada uno tiene que encontrarlo por sí mismo. Nadie puede hacerlo por ti; pero eso es lo que los curas han estado haciendo durante siglos. Ellos se han interpuesto entre tú y la Existencia como una Muralla China. Si la gente comienza a acercarse a la realidad sin que nadie la guíe, sin que nadie le diga lo que es bueno y lo que es malo, sin que nadie le dé un mapa que tenga que seguir, millones de personas serían capaces de comprender la Existencia, porque el latido de nuestro corazón es también el latido del universo. Nuestra vida es una parte de la totalidad de la vida. No somos foráneos, no venimos de alguna otra parte; estamos creciendo con la Existencia. Somos una parte esencial de Ella; sólo tenemos que estar lo bastante silenciosos como para poder escuchar aquello que no puede ser expresado en palabras: la música de la Existencia. Una vez que comienza a penetrar en nuestro corazón, llega la transformación y ese es el único camino para que alguien se torne religioso; no por ir a la iglesia, ni por leer las escrituras, que son hechas por el hombre. Pero los sacerdotes han hecho creer -falsamente- que sus sagradas escrituras fueron escritas por Dios. La sola idea es simplemente estúpida. Mira esas escrituras, no encontrarás ninguna firma de Dios en ellas. Cada escritura lleva intrínsecamente la evidencia de haber sido escrita por el hombre; y por un hombre muy estúpido, muy primitivo. Las escrituras son hechas por el hombre, las estatuas de Dios son hechas por el hombre, los templos y las iglesias también; pero miles de años de condicionamientos les han conferido una cierta inviolabilidad. Y no hay nada sagrado ni santo en ellas. Los sacerdotes, más que nadie, han estado engañando al hombre. Ésta es la peor profesión del mundo, incluso peor que la prostitución. Por lo menos las prostitutas te dan algo a cambio; los sacerdotes simplemente te dan bla, bla, bla. No tienen nada para darte. Y esto no es todo. Siempre que alguien ha alcanzado la verdad, los sacerdotes están en su contra. Obviamente tienen que estarlo, porque si la verdad es reconocida por la gente, millones de curas en el mundo se quedarían sin empleo. Y su empleo es absolutamente improductivo. Son parásitos, chupan la sangre a los hombres. Desde el momento en que el niño nace hasta que muere, el sacerdote está buscando maneras de explotarlo. A menos que la religión se libere de las manos de los sacerdotes, el mundo permanecerá sólo en una pseudo-religión; nunca llegará a ser religioso. Y un mundo religioso no puede ser tan desgraciado; el mundo religioso debería ser una celebración constante. El hombre religioso no es más que éxtasis puro. Su corazón está lleno de canciones. Su ser está listo para bailar en cualquier momento. Pero el sacerdote ha abolido la búsqueda de la verdad. Ha dicho: "No hay necesidad de buscar más; ya se ha encontrado. Sólo tienes que tener fe". Los sacerdotes han hecho infeliz a la gente, porque condenan todos los placeres del mundo. Condenan los placeres del mundo, para alabar los placeres del otro mundo. El otro mundo es su fantasía y quieren que la Humanidad sacrifique su realidad por una idea ficticia. Y la gente se ha sacrificado. Los curas son enemigos de todos aquellos que aman la verdad, de aquellos que buscan la verdad y de aquellos que ya la han encontrado. Mientras más cerca estás de la verdad, más se convierten los sacerdotes en tus enemigos. Estás perturbando a sus clientes, estás interfiriendo en su negocio. Ellos son muy eficientes argumentando; han pulido sus argumentos. No tienen otra cosa que hacer; solamente argumentan. Pueden perturbarte, pueden confundirte. Tú no conoces la verdad; tampoco ellos la conocen, pero sí saben de teorías, de sofismas. Pueden convencerte de lo que quieran. Todos los sacerdotes pertenecen a la categoría de los sofistas. La retórica es prostitución y los argumentos no prueban nada. Con una argumentación un poco mejor se les puede demoler. Si tú no tienes experiencia, es peligroso que entres en argumentaciones, en discusiones, en retóricas, porque tu mente sin experiencia puede ser convencida con argumentos de algo que no es verdadero. Primero vive la experiencia; entonces no tendrás necesidad de argumentos, porque ningún argumento podrá destruir tu experiencia. Tu experiencia tiene la cualidad de ser por sí misma evidente. Los sacerdotes pretenden ser muy humildes, pero son muy vengativos. Y puedes verlo en el mundo. Sólo han hecho una cosa: provocar guerras -las guerras religiosas, las llamadas cruzadas. Han matado mucha más gente que nadie, en nombre de la religión, en nombre del amor, en nombre de la verdad. Su humildad es hipocresía. Su venganza es bien conocida. Durante miles de años han estado destruyendo la unidad del ser humano. Toda la Humanidad es una, pero los sacerdotes no van a permitirlo, porque si toda la Humanidad se volviera una, si todos estos adjetivos se dejaran de lado -cristiano, judío, hindú, o musulmán- los sacerdotes estarían perdidos. Tienen una profesión muy bien remunerada y no hacen nada, excepto crear problemas y disturbios entre las diferentes religiones. ¡Ni los puedes tocar! Incluso al ponerte en contacto con ellos te puedes contaminar. Es la profesión más desagradable del mundo. Todos los redentores han creado diferentes clases de esclavitud. De hecho, nadie puede redimir a nadie. Uno puede redimirse a sí mismo, pero no pretender que "Yo soy el redentor; cree en mí y yo te salvaré. Soy el salvador, el único y verdadero salvador". Eso ha creado prisiones. Estas prisiones son espirituales y psicológicas, y es por eso que tú no las ves. Si no, ¿qué quieres decir cuando dices: "Soy cristiano" o "Soy hindú", o "Soy budista?”. Significa que, "Yo creo que Gautama Buda va a ser mi redentor, o que estoy sencillamente esperando a que Jesucristo venga a redimirme". Has abandonado todo esfuerzo por transformarte, y esa es la única forma que existe para lograr cualquier transformación. Todos esos redentores han creado sólo prisiones para la gente. Y los sacerdotes son los representantes de estos redentores sin vida. Estos sacerdotes son también esclavos, pero al menos esa servidumbre les produce riquezas. Los otros que son también esclavos, están perdiendo el tiempo esperando. Esperar es siempre esperar a Godot; nunca llega. Todas las religiones destruyen la dignidad del hombre; le llaman pecador. En vez de dignificarle haciéndolo más hermoso y más verdadero, haciendo de él un Dios en la Tierra, han convertido a toda la Humanidad en una masa de pecadores. Y así, todo lo que le queda por hacer es decir: "¡Sube de rodillas la escalera, pecador!". A esto le llaman tener devoción, a esto le llaman oración. Esto no es más que suicidio. Es la destrucción de ti mismo, del amor por ti mismo, del respeto por ti mismo, de tu dignidad. Tú eres la más alta evolución de la Existencia. La Existencia ha soñado y esperado que tú alcances los más altos estados de consciencia. La Existencia sueña en convertirte en superhombre, pero estos sacerdotes han encontrado super-pecadores. ¿Para qué se necesitan todas estas iglesias, templos, sinagogas? ¿No es todo este mundo, este universo entero, un hermoso templo? El cielo lleno de estrellas por la noche, el día pleno de luz del sol, los pájaros cantando, las flores floreciendo, ¿qué mayor belleza puedes crear? Este espacio es tu libertad. Permaneciendo atado a falsas ideologías en una iglesia, no eres nada; sólo un prisionero. Este universo es el templo de Dios. Y todo lo que tiene vida, no es más que divinidad. Todo es sagrado, nada es profano. La dualidad es creada por los sacerdotes. Y la dualidad entre lo profano y lo sagrado, ha creado la dualidad en ti, entre el cuerpo y el alma. Ha creado una Humanidad esquizofrénica; todos están divididos. A menos que te vuelvas uno, en profunda armonía y sintonía, nunca escucharás la música celestial, la cual es la única prueba de que el mundo no es malo, de que el mundo está vivo. No sólo vivo, sino consciente; no sólo consciente, sino continuamente creativo. Los cristianos dicen que este mundo fue creado en seis días y que en el séptimo -el domingo- Dios descansó. Y aún está descansando. Su lunes no ha llegado aún. Este mundo, este vasto universo sin límites, es un continuo proceso de creatividad. Todavía está siendo creado. ¿Quién dijo que la creación se completó en seis días? Y ¿por qué tenía que acabarse en seis días? Nada parece estar acabado. Todo está creciendo; la inteligencia del hombre está creciendo, su consciencia está creciendo. En esos seis días, Dios no creó a Zarathustra, Dios no creó a Gautama Buda, no creó a Jesucristo. Estos son pasos pertenecientes a una evolución superior. Tú eres sólo un puente; no eres un ser, sino una posibilidad. Es obvio, absolutamente evidente, que el hombre es una posibilidad. Todo lo que ha llegado a ser perfecto, muere, porque no hay posibilidad de crecimiento. Se ha extinguido a sí mismo, se ha consumido completamente. La vida tiene que seguir siendo una posibilidad, no una realidad. Tiene que seguir progresando, alcanzando cielo tras cielo, cumbre tras cumbre. Si Dios fue el creador del mundo ¿por qué la gente está muriendo de desnutrición? ¿Se ha olvidado Dios del universo que creó? Si Dios creó el universo, entonces, él es el responsable de todos los pecadores, de todos los criminales, porque él creó la semilla del crimen y la semilla del pecado. De otra manera, ¿de dónde vendrían? Él es el único Creador. Si el hombre asesina, ¿quién creó el deseo de matar? Si el hombre viola, ¿quién creó el deseo de violar? ¿Quién es entonces el responsable de las armas atómicas? ¿Quién es el responsable de Adolfo Hitler y de la Segunda Guerra Mundial? Él fue responsable de cincuenta millones de muertes en la Segunda Guerra Mundial ¿Y quién será el responsable, si la Tercera Guerra Mundial sucede y toda la vida es destruida en este hermoso planeta? Dios tiene que asumir su responsabilidad. Si Él es el creador, tiene que ser también el destructor. La implicación es clara. Y esos idiotas todavía están adorando a Dios; son realmente héroes. Hay mucho de heroico en su adoración; adoran a un Dios que priva a sus criaturas, a Adán y a Eva, de volverse sabios, de permanecer vivos eternamente. Aun así, los sacerdotes continúan adorándolo y la gente camina ciegamente tras el sacerdote. Muchos más hombres han sido asesinados en el nombre de Dios, que en ningún otro nombre. Extraño Dios, extraño creador. Y extraños representantes cuyo único trabajo consiste en matar al hombre, en destruir al hombre. ¡Qué extraños son esos mal llamados ministros religiosos cuya enseñanza es la renuncia al mundo! ¡Y Dios creó el mundo! ¿Puedes ver la contradicción? Si Dios creó el mundo, entonces el renunciar al mundo significa renunciar a Dios. George Gurdjieff solía decir que todas las religiones están en contra de Dios. Decía que estaban en contra de Dios porque todas enseñan a renunciar al mundo. Pobre Dios. Creó el mundo en seis días y se cansó tanto que su lunes no le ha llegado aún. No se le ha visto por aquí otra vez. Quizás se desgastó de tal forma, que se agotó; se durmió un domingo y nunca más despertó. Y esa gente sigue predicando que renuncies al mundo. Renunciar al mundo es renunciar a Dios, porque ésta es su creación. No parecen haber sido redimidos. No hay más que mirar a los discípulos de las mal llamadas religiones. ¡Ve y observa a los monjes jainos! Sus ojos no demuestran inteligencia, sus caras no resplandecen de luz y de gloria. Se torturan a sí mismos; esa es su disciplina. Y si te torturas a ti mismo, no puedes ser una hermosa flor. Y todas las religiones... viendo al Papa, ¿sientes que tiene algo de divino? ¿Un aura de divinidad? Y el Papa que le precedió fue homosexual. ¿Es la homosexualidad divina? Tal vez, porque la trinidad cristiana parece ser un grupo "gay": Dios el padre, Dios el hijo y un extraño tipo, el Espíritu Santo. Ni una sola mujer. En el transcurso de los años los Papas han quemado a miles de mujeres vivas, condenándolas como brujas. ¿Cuál fue el criterio para decidir quién era bruja? Ahora las brujas no existen. De repente aparecieron y de repente desaparecieron. No había un criterio y cualquiera podía informar al Papa. El Papa nombraba un tribunal especial con sólo sospechar que una mujer era una bruja -y cualquier hombre estaba calificado para sospechar de ella-. No se pedían razones. La mujer era aprehendida e inmediatamente torturada durante un sinfín de días. Se la hacía pasar hambre, sed, se la golpeaba. Inventaron máquinas de tortura. Y finalmente -porque aquello parecía ser la única forma de librarse de la tortura- ella se confesaba bruja. Su confesión era la única prueba y una confesión la puedes arrancar a cualquier persona si la torturas lo suficiente como para que no tenga otra salida. Y se le indicaba qué era lo que tenía que declarar ante el tribunal: que era bruja y que mantenía relaciones sexuales con el demonio. El demonio no existe, pero la mujer tenía que confesar que sí, ante el tribunal, porque si no, la tortura comenzaba nuevamente. Y una vez que aceptaba ser bruja y haber mantenido relaciones sexuales con el demonio, entonces el tribunal se daba por satisfecho. No había necesidad de más evidencias. El juicio era simple: la mujer debía ser quemada viva delante de todo el pueblo para que todos pudieran presenciar lo que te podía suceder si mantenías relaciones sexuales con el demonio. Miles de mujeres fueron quemadas. Y los Papas fueron los responsables. Estos Papas no demuestran saber disfrutar, no tienen alegría, creatividad, silencio. Sólo hacen estupideces como besar el suelo. Cuando este Papa polaco viajó aquí, besó la tierra del aeropuerto de Delhi. Yo dije: "Ahora saboreas la religión hindú por primera vez, porque aquí toda la tierra está llena de estiércol de vaca, de vaca sagrada. Y si besas la tierra, simplemente demuestras tu estupidez y nada más". Ellos han de demostrar que están redimidos, que están despiertos, liberados. Pero no es así; se les ve más y más esclavos. Son impostores, se llaman a sí mismos pastores, pero pertenecen al mismo rebaño que las ovejas, porque no son conscientes de un simple hecho: para el futuro existen muchos puentes. El hombre tiene muchas potencialidades. Puede llegar a ser muchas clases diferentes de hombre nuevo. Y en el mundo necesitaremos que cada nuevo hombre sea único, para que así, la variedad y la belleza que la variedad brinda, permanezca viva en la tierra. Si todo el mundo fuera igual, la vida sería un aburrimiento. Los sacerdotes han detenido el crecimiento del hombre, han obstaculizado -de todas las formas posibles- su vuelo a cielo abierto. No han permitido la libertad. Todo lo que necesitas es encontrar el camino hacia una libertad total, libertad de toda clase de servidumbres psicológicas y espirituales. Y tú mismo serás tu propio redentor. Y serás un hombre inmensamente superior a todos tus redentores.