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waldocorzzo

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Primer post: 12 abr 2013Último post: 19 oct 2013
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Luis D’Elía felicitaba a Cavallo en 1994
InfoporAnónimo10/19/2013

Nadie Resiste Un Archivo La increíble carta de apoyo que Luis D'Elía le escribió a Cavallo 7 de abril de 1994, Luis D’Elía envió una carta al entonces ministro de Economía Domingo Cavallo, que a la luz de las repudiables declaraciones y actitudes recientes del piquetero en el marco del conflicto que enfrentó al campo con el gobierno de la presidenta Cristina Fernández, parece increíble. D’Elía --que comenzó su actividad sindical en el gremio docente bonaerense, ya que es maestro de EGB-- comenzaba aquella misiva con una descripción de la debacle hiperinflacionaria que se llevó puesto al ex presidente Raúl Alfonsín en 1989, desde el punto de vista de “los dirigentes de las villas y los asentamientos.” “Sr. Ministro de Economía y Obras y Servicios Públicos de la Nación Dr. Domingo Felipe Cavallo. Presente. De nuestra mayor consideración: Con seguridad, 1989, quedará sin duda marcado en la historia de los argentinos, como el tiempo en que estallaron todas las variables económicas y la hiperinflación invadió la vida, la historia y las costumbres de los ciudadanos. La inmoralidad se puso el ropaje de la especulación y amenazaba con quedarse a vivir para siempre entre nosotros. Los dirigentes de las villas y los asentamientos multiplicábamos nuestros esfuerzos hasta el infinito. Todavía podemos recordar vivamente las largas y difíciles charlas con los compañeros, tratábamos de disuadirlos de cometer actos irracionales, como los saqueos de San Miguel y La Matanza”. Hasta ahí se percibe en el escrito de D’Elía cierta coherencia ideológica, una denuncia clasista sobre cómo afectó a los sectores más postergados de nuestra sociedad esa marca a fuego en el imaginario colectivo que fue el proceso hiperinflacionario, con los saqueos que lamentablemente se volverían a repetir diez años después en la caída de Fernando De la Rúa. Pero D’Elía, como una caja de Pandora, abre su pluma para sorprendernos con palabras que leídas hoy generan una mueca tragicómica difícil de disimular. “La estabilidad económica, el acceso a determinado tipo de crédito, la movilización de la obra pública (en particular en los barrios marginales), el fenomenal ordenamiento de la economía son… una conquista irreductible que Pueblo y Gobierno hemos alcanzado juntos, con la conducción política del Presidente Menem y con la invalorable pericia técnica de usted (Cavallo) y su equipo de colaboradores.” ¿Qué diría hoy en día Luis D’Elía del ex ministro de Economía? ¿Acaso no lo metería en la bolsa de la “puta oligarquía” a la que dice tanto odiar? ¿Cómo se explica que un “dirigente de las villas y asentamientos” celebre la política económica aplicada por quien durante el Proceso de Reorganización Nacional estatizó la deuda de los grandes grupos económicos nacionales? Pero D’Elía tenía “Esperanzas” (con mayúsculas) en el Plan de Convertibilidad, y al igual que los sectores ubicados en el polo opuesto del arco ideológico del piquetero, invitaba a Cavallo a “no dejarse desalentar por las voces del pasado”. “Tenemos motivos de sobra para tener Esperanzas, tenemos la certeza profunda de que estamos en el camino correcto, tenemos la decisión irreversible de acompañarlo en la construcción de un país donde una economía eficiente como la que Ud. conduce, pueda conjugarse con la Justicia Social, sin echar los esfuerzos del conjunto por la borda. Queremos animarlo en la tarea emprendida, invitarlo a no dejarse desalentar por las voces del pasado y a seguir conduciendo la decisión que emana de sus convicciones más profundas, para seguir dando las batallas pendientes que sin duda harán de la Argentina uno de los grandes países de la tierra”, le escribía D’Elía a Cavallo. Un párrafo que llama la atención es el referido a la corrupción: "Es cierto que quizás algunos funcionarios tendrían que obrar más cristalinamente pero, no es menos cierto, que la corrupción es tema y puntual y que, en algún momento, habrá que prestarle la atención debida, pero que al lado de las enormes cuestiones que usted ha podido resolver y plasmar en la cotidaneidad de los ciudadanos pierde su relevancia y peso específico". “Sepa usted que puede contar con nosotros, que desde los humildes podremos hablar de sentir y de las necesidades de nuestro pueblo, para arrancarles las caretas a aquellos que con deshonestidad intelectual y desde las comodidades de la pequeña burguesía intentan hundirnos en la desesperanza y quebrar nuestro desarrollo como Nación. Fraternalmente, Luis Angel D’Elía (DNI 12.894.313) / Juan Carlos Alderete (DNI 10.539.167)”. Texto completo de la carta: De nuestra mayor consideración: Con seguridad, 1989 quedará marcado en la historia de los argentinos como el tiempo en que estallaron todas las variables económicas y la hiperinflación invadió la vida, la historia y las costumbres de los ciudadanos. La inmoralidad se puso el ropaje de la especulación y amenazaba con quedarse a vivir para siempre entre nosotros. Los dirigentes de las villas y los asentamientos multiplicábamos nuestros esfuerzos hasta el infinito. Todavía podemos recordar vivamente las largas y difíciles charlas con los compañeros, tratábamos de disuadirlos de cometer actos irracionales que, como los saqueos de San Miguel y La Matanza, segaron la vida de algunos de ellos. Las largas colas en las ollas populares para conseguir un plato de comida, las interminables gestiones para proveer de alimentos a los que, en medio de la desesperación, eran colocados al límite mismo del abismo. Esta situación la padeció toda la sociedad argentina, pero en particular nosotros. Los más humildes hemos quedado marcados en la memoria y en la piel por el recuerdo de aquello que no queremos vivir nunca más. El catastrofismo de ciertos intelectuales generadores de opinión, los análisis políticos de “medio pelo” y los criterios de la pseudointelectualidad hipócrita, intentan instalar en los medios masivos de comunicación una serie de cuestionamientos a la política económica que ni de lejos se asoma a la percepción que de ella tiene nuestro Pueblo, en especial los más humildes. La estabilidad económica, el acceso a determinado tipo de crédito, la movilización de la obra pública (en particular en los barrios marginales), el fenomenal ordenamiento de la economía son, a pesar del abismo que intenta asestar esta nueva forma de intelectualidad antipopular, una conquista irreductible que Pueblo y Gobierno hemos alcanzado juntos, con la conducción política del Presidente Menem y con la invalorable pericia técnica de Ud. y su equipo de colaboradores. La desburocratización y la efectividad de la política social, el incremento de empleo y la calidad del mismo, juntamente con el sesgo exportador que nuestro país debe alcanzar, son metas pendientes que deberemos alcanzar juntos. Tenemos motivos de sobra para tener Esperanzas, tenemos la certeza profunda de que estamos en el camino correcto, tenemos la decisión irreversible de acompañarlo en la construcción de un país donde una economía eficiente como la que conduce, pueda conjugarse con la Justicia Social. Queremos animarlo en la tarea emprendida, invitarlo a no dejarse desalentar por las voces del pasado y a seguir conduciendo la decisión que emana de sus convicciones más profundas, para seguir dando las batallas pendientes que sin duda harán de la Argentina uno de los grandes países de la Tierra. Es cierto que quizá algunos funcionarios tendrían que obrar más cristalinamente, pero no es menos cierto que la corrupción es un tema puntual al que, en algún momento, habrá que prestarle atención. Pero, al lado de las enormes cuestiones que Ud. ha podido resolver y plasmar en la cotidaneidad de los ciudadanos pierde su relevancia y peso específico. Sepa ya, que sus habituales críticos intelectuales no se atreven a criticar públicamente los beneficios de la estabilidad, lo que grafica de alguna manera la carencia de modelos alternativos, no sólo en la Argentina sino en la sociedad Universal contemporánea. Sepa usted que puede contar con nosotros. Fraternalmente Luis Angel D’Elía DNI 12.894.313 Juan Carlos Alderete DNI 10.539.167 *Aclaración: Esta nota salio en distintos medios en el año 2008

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Vida y obra de Enrique Angelelli
Ciencia EducacionporAnónimo4/12/2013

Enrique Angel Angelelli nació el 17 de julio de 1923, en Córdoba. Sus padres Juan Angelelli y Celina Carletti, inmigrantes italianos, vivían a las afueras de la ciudad dedicándose al cultivo de hortalizas. A los 15 años ingresó al Seminario Metropolitano Ntra. Sra. de Loreto de Córdoba. Al iniciar el segundo año de teología fue enviado a Roma para completar sus estudios en el Colegio Pio Latino. En 1949, a los 26 años, se ordenó de sacerdote y continuó sus estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana hasta obtener la licenciatura en Derecho Canónico. El Padre Angelelli De regreso, en 1951, comenzó su labor pastoral como Vicario Cooperador en la Parroquia San José de Barrio Alto Alberdi y Capellán del Hospital Clínicas. Las villas miserias de la zona eran visitadas por el P. Angelelli y ese contacto con los marginados fue haciendo crecer en él su predilección por los pobres. En 1952 fue designado asesor de la JOC (Juventud Obrera Católica), desde la Capilla de Cristo Obrero, radicándose en el Hogar Sacerdotal, un lugar de encuentro permanente para buena parte del clero cordobés. Además participaba en la Junta Arquidiocesana de la Acción Católica, dictaba clases de Derecho Canónico y Doctrina Social de la Iglesia en el seminario mayor y era profesor de teología en el Instituto Lumen Christi. Trabajaba en la curia arzobispal y colaboraba en la pastoral universitaria, asesorando algunos centros de la JUC (Juventud Universitaria Católica). Estas tareas le proporcionaron una fluída relación con estudiantes, trabajadores y sacerdotes, que se sentían atraídos por su calidez humana, actitud solidaria, siempre optimista y de servicio. Enrique Angelelli, obispo auxiliar El 12 de diciembre de 1960 fue designado obispo titular de Listra y auxiliar de Córdoba, recibiendo la consagración episcopal el 12 de marzo del año siguiente. Pocas veces la Catedral se vió abarrotada de obreros y gente humilde. Tuvo participación activa en diversos conflictos gremiales (de IME- Industrias Mecánicas del Estado, Municipales, Fiat, etc.), marcando una presencia de compromiso episcopal poco frecuente en el contexto eclesial de Argentina y especialmente resistida en los círculos del catolicismo tradicional de Córdoba. Quedó a cargo de la arquidiócesis en 1962, cuando el Arzobispo Castellano asistió a la primera sesión del Concilio Ecuménico Vaticano II. Y participó de las tres sesiones restantes en 1963, 1964 y 1965. En el Concilio profundizó sus opciones pastorales y vivenció la realidad universal de la Iglesia con obispos y teólogos latinoamericanos, africanos y asiáticos, y de las iglesias ortodoxas. En el marco de los cambios conciliares, en 1964, se produjeron, serias tensiones en la Iglesia cordobesa, a raíz de la publicación de reportajes periodísticos a los sacerdotes Vaudagna, Gaido, Dellaferrera y Viscovich. El apoyo público de Mons. Angelelli a las posturas renovadoras le significaron una progresiva marginación que culminó, luego de la renuncia del Arzobispo Castellano, con su exclusión del gobierno eclesiástico, pasando a desempeñarse como capellán de las adoratrices españolas en Villa Eucarística, a las afueras de la ciudad. En 1965 se hizo cargo de la arquidiócesis Mons. Raúl Primatesta, quien restituyó a Angelelli como obispo auxiliar, quien retomó su estilo pastoral de contacto directo con la gente, abocándose a las visitas pastorales de las parroquias de los barrios y pueblos del interior provincial. En La Rioja El 24 de agosto de 1968, Mons. Angelelli asumió como Obispo de la Diócesis de La Rioja, en el noroeste de Argentina, designado por el Papa Pablo VI. Lo que aparecía como el camino al ostracismo, se transformó en el escenario episcopal que movilizó a los amplios sectores riojanos sumidos en la postergación, promoviendo la formación de cooperativas de campesinos y alentando la organización sindical de los peones rurales, los mineros y las empleadas domésticas. En La Rioja, Angelelli colaboró en crear sindicatos de mineros, trabajadores rurales y de domésticas, así como cooperativas de trabajo, de telares, fabricas de ladrillos, panaderos y para trabajar la tierra. Una de estas cooperativas solicitó la expropiación de un latifundio que había crecido a través de la apropiación de pequeñas parcelas porque sus propietarios no podían pagar sus deudas. El Gobernador Carlos Menem, prometió que iba a transferir dichas tierras a la cooperativa. El 13 de junio de 1973, Angelelli fue a Anillaco, la ciudad natal de Menem para presidir las fiestas patronales de esta ciudad. Fue recibido por una turba liderada por comerciantes y terratenientes, entre ellos Amado Menem, hermano del gobernador, y sus hijos César y Manuel, quienes junto a otros propietarios se habían vuelto contra el obispo. La turba entró por la fuerza en la iglesia, y cuando Angelelli suspendió la celebración y salió de allí, ellos le lanzaron piedras. El gobernador Menem retiró su apoyo a la cooperativa so pretexto de "agitación social". Angelelli denunció a grupos conservadores, canceló las celebraciones religiosas de la diócesis, y declaró un interdicto temporal sobre Menem y sus partidarios. El Superior General de los jesuitas, Pedro Arrupe, y Mons. Vicente Faustino Zazpe, de la Arquidiócesis de Santa Fe, enviado por la Santa Sede en calidad de auditor, visitaron La Rioja y apoyaron a Angelelli, quien previamente había ofrecido su renuncia al Consejo Presbiterial y pedido al Papa Pablo VI que lo ratificara o que le retirara su confianza. Casi todos los sacerdotes de la diócesis se reunieron con Zazpe para apoyar Angelelli y le dijeron que "los poderosos manipulaban la fe para preservar una situación de injusticia y opresión del pueblo" y para tomar ventaja de la "mano de obra barata, mal paga". Por otra parte, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Adolfo Tortolo, dijo que la Conferencia no debía mediar, y el Nuncio Lino Zanini apoyó abiertamente a los sancionados, a quienes les dio crucifijos como obsequios. Zazpe concluyó su inspección con una misa conjunta con Angelelli y expresó su pleno apoyo en referencia a su trabajo pastoral y a la doctrina. "LA GUERRA SUCIA" La corta presidencia de Isabel Martínez de Perón (1974-1976) estuvo marcada por el inicio de la guerra sucia, que pronto derivó en ataques con bombas, secuestros, torturas, asesinatos, y persecuciones. "Llevo cinco años en La Rioja y ha pasado mucha agua bajo los puentes. En estos momentos estoy acusado de ser un obispo rojo, marxista, de extrema izquierda. De llevar a la Iglesia —concretamente a la diócesis de La Rioja— por caminos tortuosos y no por los verdaderos caminos de la fe cristiana, del Evangelio. Se me acusa de meter ideas, traer gente y armar organizaciones de tipo subversivo, so pretexto de la vida pastoral. Trato de comprender a quienes, en este momento de tanta intransigencia, actúan así. Creo que la inmensa mayoría de ellos, por desconocimiento de su propia fe, desconocen la naturaleza de la Iglesia y la profundidad de los problemas que vive la comunidad riojana. Ignoran el contexto nacional, latinoamericano y mundial en que estamos viviendo. En el fondo, es el rechazo al cambio que se está operando en el mundo." Revista Crisis (mayo 1974) En Setiembre Mons. Angelelli viajó a Roma en visita "ad limina". Estando en Europa le sugirieron que no regresara porque su nombre figuraba en la lista de amenazados por los parapoliciales de Las tres A (Alianza Anticomunista Argentina). La Dictadura El 12 de febrero de 1976, el vicario de la diócesis de La Rioja y dos miembros de un movimiento de activistas sociales fueron detenidos por los militares. El 24 de marzo tuvo lugar el golpe de Estado que derrocó a Isabel Perón y a todos los gobernadores del país, incluyendo Carlos Menem de La Rioja. Angelleli peticionó al coronel del ejército Osvaldo Pérez Battaglia, nuevo interventor de La Rioja, para obtener información sobre el vicario y el paradero de los activistas. Al no obtener respuesta, viajó a Córdoba para hablar con Luciano Benjamín Menéndez, por entonces comandante del Tercer Cuerpo de ejército. Menéndez advirtió amenazante a Angelelli: "Es usted quien tiene que tener cuidado." Carlos y Gabriel El 18 de Julio de 1976 son secuestrados, torturados y asesinados dos sacerdotes en Chamical, el padre franciscano conventual Carlos de Dios Murias y el sacerdote francés Gabriel Longueville. Wenceslao Pedernera Fue obrero golondrina en los viñedos de Mendoza y organizador del Movimiento Rural Católico. Atraído por la pastoral del obispo Enrique Angelelli, llegó a La Rioja. El 25 de julio de 1976 cuando la familia Pedernera dormía, golpearon la puerta y Wenceslao se levantó a abrirles a quienes ahí mismo le dispararon. Fue asesinado por cuatro encapuchados. Le pegaron veinte balazos delante de su mujer y sus hijas. "Es mi turno." (Personas cercanas a Enrique Angelelli lo habían escuchado muchas veces decir esto) El 4 de agosto de 1976, conducía una camioneta junto con el padre Arturo Pinto, de regreso de una misa celebrada en la ciudad de Chamical en homenaje a los sacerdotes asesinados, Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, con tres carpetas con notas sobre los dos casos. Según el Padre Pinto, un automóvil comenzó a seguirlos, y luego otro. Y en el paraje denominado Punta de los Llanos habrían encerrado a la camioneta hasta hacerla volcar. Después de permanecer inconsciente durante un tiempo, Pinto vio a Angelelli muerto en la carretera, con la parte de atrás de su cuello mostrando lesiones graves, "como si lo hubieran golpeado". La zona fue rápidamente rodeada por la policía y personal militar. Se envió una ambulancia y el cuerpo de Angelelli fue trasladado a la ciudad de La Rioja. La autopsia reveló varias costillas rotas y una fractura en forma de estrella en el hueso occipital, en consonancia con un golpe dado con un objeto contundente. Los frenos de la camioneta y el volante estaban intactos, y no había marcas de proyectiles. El informe policial indicó que Pinto era quien había conducido el vehículo, que tuvo una pérdida momentánea del control, y al intentar volver a la carretera reventó un neumático. Según esta versión, Angelelli habría perdido la vida como consecuencia de los sucesivos vuelcos del camión. El juez Rodolfo Vigo aceptó el informe. Pocos días después, el fiscal Martha Guzmán Loza recomendó cerrar el caso, que calificó de "accidente de tránsito". Aunque se intentó ocultar el crimen como "accidente automovilístico" y la causa judicial iniciada fue enseguida archivada, en 1983, con el retorno de la democracia, se reabrió y en 1986 el Juez Aldo F. Morales dictaminó que la muerte de Mons. Angelelli fue un "homicidio fríamente premeditado", debiéndose identificar a los autores. En 1989, los altos jerarcas de las Fuerzas Armadas implicados en el crimen fueron beneficiados por las leyes de obediencia debida y punto final que consagraron la impunidad en las violaciones a los derechos humanos. Posición de la Iglesia católica Después de la muerte de Angelelli, la Iglesia católica oficialmente aceptó la "historia del accidente automovilístico", aunque oficiosamente algunos de sus miembros (mencionados abajo) hablaron en contra. L'Osservatore Romano reportó esa muerte como "un extraño accidente". El cardenal Juan Carlos Aramburu negó que fuese un crimen. Diez años más tarde, aún después que la sentencia pasó por el juzgado del Juez Morales en la ciudad de La Rioja, la jerarquía de la Iglesia continuó evitando hacer referencia a la muerte de Angelelli como un asesinato. En el 2001, una declaración emitida por la Conferencia Episcopal Argentina estableció que "la muerte lo encontró mientras completaba una ardua misión, acompañando a la comunidad herida por las muertes de sus pastores". El 4 de agosto de 2006, al cumplirse 30 años de su muerte, el entonces presidente de la Conferencia Episcopal Argentina Jorge Bergoglio, luego papa Francisco, señaló en una homilía en la catedral de La Rioja que monseñor Enrique Angelelli «recibía pedradas por predicar el Evangelio y derramó su sangre por ello» Bergoglio tambien sentenció con una frase de Tertuliano: "la sangre de los mártires es la semilla de la Iglesia". Así, fue la primera palabra oficial de la Iglesia Argentina sobre Angelelli, y la primera vez que se lo invocaba en calidad de mártir. La causa judicial En abril de 2009 se realizó una necropsia. El informe médico legal ratificó que las múltiples fracturas en el cráneo fueron la causa de la muerte. Asimismo, se divulgó cierta información que pretendía negar el homicidio. Al descartarse la presencia de proyectiles de armas de fuego, aspecto que nunca estuvo mencionado como evidencia en la causa, se quiso abonar la tesis de un simple y casual accidente vial, descartando la existencia de intencionalidad, es decir, de un atentado. En 2010, el Centro Tiempo Latinoamericano de Córdoba, la sobrina de mons. Angelelli, María Elena Coseano, el propio Obispado de La Rioja, las secretarías de Derechos Humanos de la Provincia y de la Nación, y Arturo Pinto como víctima sobreviviente, se constituyeron en querellantes en el Juzgado Federal de la La Rioja. En la presentación, se resumió una vez más el relato varias veces repetido por el P. Arturo Pinto, único testigo directo en la causa judicial, quien mencionó que la camioneta que manejaba el obispo fue encerrada bruscamente por un Peugeot 404, en una maniobra que le provocó el vuelco. Se reclamó la imputación de catorce militares y policías, encabezados por el dictador Jorge Rafael Videla y el entonces comandante del tercer Cuerpo de ejército, Luciano Benjamín Menéndez, como responsables mediatos del crimen. Documental En 2007 fue presentado el documental Angelelli, la palabra viva, dirigido por Fernando Spiner y Víctor Laplace, con guion de Juan Pablo Young, sobre la vida del padre obispo Enrique Angelelli. Trailer: link: http://www.youtube.com/watch?v=tt-jsjpbGcs Gracias por leer mi Post, acá les dejo un concejo para la Iglesia Católica:

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