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Primer post: 2 abr 2011Último post: 2 abr 2011
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Las representaciones del Benemérito según Monsiváis
Apuntes Y MonografiasporAnónimo4/2/2011

Las representaciones del Benemérito según Monsiváis Juárez revisitado Jesús Ramírez Cuevas Estadista, héroe, demonio, indio, personaje glorificado, ateo o creyente laico, Benito Juárez es sobre todo un personaje vivo en el presente, de principio porque sin su influencia histórica "el Estado que conocemos sería algo muy distinto y se habrían perdido décadas y esfuerzos de generaciones en separar a la Secretaría de Desarrollo Social de la advocación del Santo Niño de Atocha". Carlos Monsiváis desmenuza aquí al Juárez homenajeado y vilipendiado. El cronista es, además, un tozudo coleccionista de los objetos que representan al oaxaqueño (de fotos de época a obras de Francisco Toledo, que ilustran parte de este número). El cuadro lo completan un repaso a vuelo de pájaro del ideario juarista y de la relación del presidente Juárez con sus críticos Juárez, el forjador del Estado mexicano. Ninguna persona, por extraordinaria que sea, forja un Estadonación. La idea misma de forjar es inaplicable. Dicho esto, y garantizada la humildad de las contribuciones personales, sin Benito Juárez el Estado que conocemos sería algo muy distinto y se habrían perdido décadas y esfuerzos de generaciones en separar a la Secretaría de Desarrollo Social de la advocación del Santo Niño de Atocha, que puede ser muy milagroso pero que por alguna razón no figura en el organigrama. Juárez, el estadista. Lo es sin duda, en el sentido de alguien que en su razonamiento esencial incluye en primer término el Nosotros, y se traza acciones y decisiones de conjunto. Un estadista es lo opuesto al dictador, no concibe el país de un solo hombre sino la acción de una minoría calificada que propone, proyecta y pone en marcha un esquema de país. No inaugura, consolida. Juárez, el héroe de la patria. Lo es sin duda, pero su vigencia no depende sólo de su heroísmo sino de la conjunción de inteligencia y valor personal. Es un héroe atípico porque su obstinación es un ejercicio de racionalidad. Su hazaña mayor es sentir posible y deseable la Reforma liberal y arriesgar la vida para lograrlo. Juárez, el primer Presidente indígena. Es, para ser algo más exactos, el primer Presidente de origen indígena, la persona que transforma la gran limitación social (condición étnica), en estímulo permanente. No fue un Presidente de los indígenas pero, internacionalmente impuso un criterio: si un indígena que aprende tarde a hablar español es un Presidente de la República extraordinario la condena fatal de los indígenas admite excepciones y por tanto es falsa. Juárez, el hombre. Visto muy de cerca y con un prejuicio tan marcado en su contra, Juárez resiste perfectamente. Sí, fue autoritario (¿podía evitar serlo en sus circunstancias?); sí, se enamoró del poder; sí, fue a la vez riguroso y rígido. Estas características no intervienen a la hora del juicio histórico: es alguien con errores manifiestos pero, además, es Benito Juárez, y el concepto Benito Juárez trasciende con amplitud sus limitaciones. Juárez, el indio. Lo fue de manera evidente; nunca dejó de serlo de manera evidente, no se "blanqueó". Se incorporó a otra realidad y se alejó de su origen, pero venció al imperio de Maximiliano a sabiendas él y todos los testigos de la época de que era un indio el vencedor del príncipe rubio y barbado. Juárez, el liberal. Juárez afirmó en una carta: "Es imposible moralmente hablando que la reacción triunfe". Lo notable de la afirmación no es únicamente su exactitud, sino el depositar el sentido del triunfo en la moral, en la ética que, desde su perspectiva, sólo puede provenir de la autonomía de los valores republicanos. Es liberal porque, en primer término, no lo mueve el infierno tan temido para dejar por eso de olvidarse en la condena del fuego eterno que le garantizaba su intransigencia. Las Leyes de Reforma. Fueron el ingreso formal del país a la atmósfera de la civilización irreversible. Un grupo intelectual y político de primer orden desafía a los representantes de Dios sobre la tierra y deja claro que no están desafiando a Dios. El distingo parece muy retórico pero en la época no se considera así, y por eso el país sigue siendo creyente pero las libertades se establecen en las leyes como preámbulo a su implantación en la realidad. Estado laico. Es al principio un conjuro, la necesidad de un país distinto formulada a través de leyes que parecían o eran incumplibles. Pronto se vuelve la representación formal del fin de la teocracia, y acto seguido, la suma de atmósferas cotidianas que si no afectan el tamaño de la desigualdad (el gran espacio religioso de lo inevitable de la extrema riqueza) sí generan las libertades individuales y crean los espacios de la tolerancia que son los primeros respiraderos de importancia de la modernidad. Juárez, Presidente. Palabras inevitables en la ficha de diccionario: admirable, prodigiosamente terco, autoritario (debió serlo en una etapa, debió dejar de serlo), doctrinario, inteligente, solemne (pocos no lo eran), capaz de grandes miradas de conjunto. La Carroza de Juárez. Un símbolo de la vida nómada de la República, un vehículo como una casa de seguridad de intransigencias y decisiones ideológicas, una muestra de lo que le pasa a los símbolos cuando se convierten en abstracciones sin contextos. ¿El final de la Carroza? Si no se quiere mencionar a la telenovela, ubíquese su triste fin en el corte de dibujos animados de 1973, el año del primer centenario de la muerte de Juárez. En el corto la Carroza sigue a Juárez como si fuera su poodle. Las carcajadas del público de la única función segregaron a la Carroza de la lista de símbolos. Juárez austero, vivir en la justa medianía. El aspecto de Juárez más alabado por los políticos y menos tomado en serio. Desde hace mucho, para la mayoría de los políticos la justa medianía ocurre en el espacio entre los ricos y los demasiado ricos. Para citar con una variante al Profesor: un político pobre es un juarista sincero. Juárez y el racismo. ¿A quién otro se le ha aplicado en gran escala lo de "pinche indio"? Después de 1867 ser racista a costa de Juárez fue la estrategia predilecta de la derecha ansiosa de resucitar a Maximiliano. Juárez glorificado. El siglo XIX fue en América Latina el siglo de la religión de la patria. Sin la canonización laica a ningún héroe o caudillo se le tomaba en serio, y esto afecta también al siglo XX. Si no se glorifica a Juárez, se desdeñan los reflejos condicionados de la gran mayoría de su época. "Sí, persiguió a la Iglesia, pero además era un santo". Con la glorificación de Juárez los liberales inician su secularización del santoral, al amparo de la escritura de la Historia. El Tratado McLaneOcampo. ¿Quién recuerda ahora los términos de este tratado? La derecha no, la izquierda nunca lo tomó en cuenta. Valdría la pena un debate a fondo sobre el tema. Juárez demonizado. La derecha y el clero cayeron en su propia trampa. Al demonizar a Juárez vulgarizaron la imagen del Infierno y no obtuvieron la gran convicción: "Juárez se quema a diario en las llamas del infierno. No se les ocurra rogar por él". Juárez ateo o creyente laico. ¿Quién lo supo de cierto? A la distancia, Juárez parece un liberal cristiano capaz de afirmar lo siguiente: "Desearía que el protestantismo se mexicanizara conquistando a los indios; éstos necesitan una religión que los obligue a leer y no les obligue a gastar sus ahorros en cirios para los santos" (Citado en Evolución política del pueblo mexicano, de Justo Sierra). Los homenajes cívicos a Juárez. De tan inertes llevan mucho tiempo siendo calistenia de la memoria. Juárez del PRI. Lo han visto como un miembro sin credencial; con todo, es la figura que les ha impedido la derechización beata. El Juárez de la izquierda. Una figura de la formación escolar y estudiantil, un personaje relevante del tiempo prehistórico anterior a la Historia verdadera que surge con el socialismo, alguien que por mucho tiempo (sin estas palabras) se consideró propiedad del PRI. Ahora, esta distancia se nulifica porque si la izquierda no incorpora a Juárez se queda con los fantasmas del PCUS y la Tercera Internacional, de los que ya tampoco sabe nada. El Juárez de la derecha. La aparición en el mural de Rivera del personaje que le roba el espacio a Iturbide, Miramón y Carlos Cuauhtémoc Sánchez. ¿Desacralizar a Juárez? Juárez ya no está sacralizado si alguna vez lo estuvo. Es una presencia viva porque así lo determina la realidad (que exige nuevas definiciones del laicismo) y sus enemigos que ni siquiera soportan las definiciones antiguas. ¿"Rescribir la historia reivindicando a Iturbide, Miramón, Díaz y acabar con los mitos de Juárez y las Leyes de Reforma que siguen dañando al país"? (Jesús Díaz Cid, líder del Yunque y consultor cultural del Vaticano) Para que la frase del señor Díaz Cid tuviese sentido, debió pronunciarla en 1808. Luego ya era una pérdida de tiempo. Por lo menos, no quiso como el Secretario de Gobernación, Carlos Abascal, reconciliar literalmente a Madero y Victoriano Huerta. "Han quitado una pluma a nuestro gallo" o el ideario juarista Hoy estatua omnipresente, nombre de miles de calles, ciudades, rancherías y hasta de un danzón, Juárez es sobre todo como define Andrés Henestrosa "un hombre de acción y de pensamiento". El Benemérito utiliza la pluma como instrumento civilizador, que con eficacia cumple la función didáctica y de servicio al ideario político. Aquí algunos ejemplos de las ideas juaristas, con piezas de sorprendente actualidad. *"Han quitado una pluma a nuestro gallo". (Cuando las tropas liberales perdieron una importante batalla en Salamanca, Guanajuato, frente a las tropas conservadoras en 1858). *"Me alegro que las muchachas bailen, lo que les hará más provecho que rezar y darse golpes de pecho". *"La emisión de las ideas por la prensa debe ser tan libre, como es libre en el hombre la facultad de pensar". *"Quisiera que se me juzgara no por mis dichos, sino por mis hechos. Mis dichos son hechos". *"Nada con la fuerza: todo con el derecho y la razón; se conseguiría la práctica de este principio con sólo respetar el derecho ajeno". *"De aquí nacieron las Leyes de Reforma, la nacionalización de los bienes de manos muertas, la libertad de cultos, la independencia absoluta de las potestades civil y espiritual, la secularización, por decirlo así, de la sociedad, cuya marcha estaba detenida por una bastarda alianza en que se profanaba el nombre de Dios y se ultrajaba la dignidad humana". *"Republicanos de corazón, se conforman con vivir en una honrosa medianía, que aleja de ellos la tentación de meter mano en las arcas públicas, para improvisar una de esas vergonzosas fortunas, que la sociedad reprueba y que la sociedad siempre maldice". *"La instrucción es la primera base de la prosperidad de un pueblo, a la vez que el medio más seguro de hacer imposible los abusos del poder". *"Un sistema democrático y eminentemente liberal, como el que nos rige, tiene por base esencial la observancia de la ley. Ni el capricho de un hombre solo, ni el interés de ciertas clases de la sociedad, forman su esencia. Bajo un principio noble y sagrado él otorga la más perfecta libertad, a la vez que reprime y castiga el libertinaje (...) Es por tanto evidente, que a nombre de la libertad jamás es lícito cometer el menor abuso". *"El gobernante no es el hombre que goza y que se prepara un porvenir de dicha y de ventura; es, sí, el primero en el sufrimiento y en el trabajo, y la primera víctima que los opresores del pueblo tienen señalada para el sacrificio". *"La democracia es el destino de la humanidad futura; la libertad, su indestructible arma; la perfección posible, el fin donde se dirige". *"Que el enemigo nos venza o nos robe, si tal es nuestro destino; pero nosotros no debemos legalizar un atentado entregándose voluntariamente lo que nos exige por la fuerza. Si la Francia, los Estados Unidos o cualquiera otra nación se apodera de algún punto de nuestro territorio, y por nuestra debilidad no podemos desalojarlo de él, dejemos si quiera vivo nuestro derecho para que las generaciones que nos sucedan lo recobren". *"Todo lo que México no haga por sí mismo para ser libre, no debe esperar, ni conviene que espere que otros gobiernos u otras naciones hagan por él". *"Siempre tuerce sus principios el que oscurece la verdad, para ocultar sus faltas en las tinieblas". *"Como hijo del pueblo, nunca podría yo olvidar que mi único título es su voluntad, y que mi único fin debe ser siempre su mayor bien y prosperidad". *"Los déspotas aborrecen la luz y la verdad". *"Yo no reconozco otra fuente de poder más que la opinión pública". *"México vive. Un pueblo no sucumbe al capricho del poderoso, si defiende la causa de la justicia, de la civilización y de la humanidad". *"Los hombres no son nada; los principios lo son todo". ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Respuesta de Benito Pablo Juárez García a Ferdinand Maximilian Josef von Habsburg-Lothringen. Carta de Benito Juárez. Monterrey, 28 de mayo de 1864. Maximiliano: Usted me ha dirigido una carta confidencial fechada el 2 del presente desde la fragata Novara. La cortesía me obliga a darle una respuesta, aunque no me haya sido posible meditarla, pues como usted comprenderá, el delicado e importante cargo de presidente de la República absorbe todo mi tiempo sin descansar ni aun por las noches. El filibusterismo francés ha puesto en peligro nuestra nacionalidad y yo, que por mis principios y mis juramentos he sido llamado a sostener la integridad de la nación, su soberanía e independencia, he tenido que multiplicar mis esfuerzos para responder al sagrado depósito que la nación, en ejercicio de sus facultades soberanas, me ha confiado. Sin embargo, me he propuesto contestar aunque sea brevemente los puntos más importantes de su misiva. Usted me dice que "abandonando la sucesión de un trono en Europa, su familia, sus amigos y sus propiedades y, lo que es más querido para un hombre, la patria, usted y su esposa doña Carlota han venido a estas lejanas y desconocidas tierras obedeciendo solamente al llamado espontáneo de la nación, que cifra en usted la felicidad de su futuro". Realmente admiro su generosidad, pero por otra parte me ha sorprendido grandemente encontrar en su carta la frase "llamado espontáneo", pues ya había visto antes que cuando los traidores de mi país se presentaron por su cuenta en Miramar a ofrecer a usted la corona de México, con las adhesiones de nueve o 10 pueblos de la nación, usted vio en todo esto una ridícula farsa indigna de que un hombre honesto y honrado la tomara en cuenta. En respuesta a esta absurda petición, contestó usted pidiendo la expresión libre de la voluntad nacional por medio de un sufragio universal. Esto era imposible, pero era la respuesta de un hombre honorable. Ahora cuán grande es mi asombro al verlo llegar al territorio mexicano sin que ninguna de las condiciones demandadas hayan sido cumplidas y aceptar la misma farsa de los traidores, adoptar su lenguaje, condecorar y tomar a su servicio a bandidos como Márquez y Herrán y rodear a su persona de esta peligrosa clase de la sociedad mexicana. Francamente hablando me siento muy decepcionado, pues creí y esperé que usted sería una de esas organizaciones puras que la ambición no puede corromper. Usted me invita cordialmente a la ciudad de México, a donde usted se dirige, para que tengamos una conferencia junto con otros jefes mexicanos que se encuentran actualmente en armas, prometiéndonos todas las fuerzas necesarias para que nos escolten en nuestro viaje, empeñando su palabra de honor, su fe pública y su honor, como garantía de nuestra seguridad. Me es imposible, señor, acudir a este llamado. Mis ocupaciones oficiales no me lo permitirán. Pero si, en el ejercicio de mis funciones públicas, pudiera yo aceptar semejante invitación, no sería suficiente garantía la fe pública, la palabra y el honor de un agente de Napoleón, de un hombre cuya seguridad se encuentra en las manos de los traidores y de un hombre que representa en este momento, la causa de uno de los signatarios del Tratado de la Soledad. Aquí, en América, sabemos demasiado bien el valor que tiene esa fe pública, esa palabra y ese honor, tanto como sabe el pueblo francés lo que valen los juramentos y las promesas de Napoleón. Me dice usted que no duda que de esta conferencia —en caso de que yo la aceptara— resultará la paz y la felicidad de la nación mexicana y que el futuro Imperio me reservará un puesto distinguido y que se contará con el auxilio de mi talento y de mi patriotismo. Ciertamente, señor, la historia de nuestros tiempos registra el nombre de grandes traidores que han violado sus juramentos, su palabra y sus promesas; han traicionado a su propio partido, a sus principios, a sus antecedentes y a todo lo que es más sagrado para un hombre de honor y, en todos estos casos, el traidor ha sido guiado por una vil ambición de poder y por el miserable deseo de satisfacer sus propias pasiones y aun sus propios vicios, pero el encargado actual de la presidencia de la República salió de las masas oscuras del pueblo, sucumbirá, si es éste el deseo de la Providencia, cumpliendo su deber hasta el final, correspondiendo a la esperanza de la nación que preside y satisfaciendo los dictados de su propia conciencia. Tengo que concluir por falta de tiempo, pero agregaré una última observación. Es dado al hombre, algunas veces, atacar los derechos de los otros, apoderarse de sus bienes, amenazar la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer que las más altas virtudes parezcan crímenes y a sus propios vicios darles el lustre de la verdadera virtud. Pero existe una cosa que no puede alcanzar ni la falsedad ni la perfidia y que es la tremenda sentencia de la historia. Ella nos juzgará. (Benito Juárez) Fuente: Juárez. Semblanza y Correspondencia. Fondo de Cultura Económica. Preparada por José López Bermúdez. México. Primera edición, 1997. http://omega.ilce.edu.mx:3000/sites/fondo2000/vol2/22/htm/libro57.htm Nota de José López Bermúdez: Benito Juárez. Documentos, discursos y correspondencia, t. 9, pp. 135-137. La autenticidad de esta carta, fechada en Monterrey el 28 de mayo de 1864, se ha puesto en duda, pues no se ha encontrado el original ni copia de ella. No se conoce ninguna declaración directa ya sea de Juárez o de Maximiliano relativa a esta carta; ninguno de los familiares y amigos cercanos de Juárez tampoco habían hablado de ella. Ralph Roeder, con certera expresión, ha dicho de este documento lo siguiente: "Carta apócrifa en el concepto de algunos. La historia la autentifica. Psicológicamente era auténtica. Avaro de palabras el Presidente no las malgastaba, y la declaración sirvió, por lo menos, para delimitar los distintos niveles de vida que mediaban entre él y el adversario". (Ralph Roeder, Juárez y su México, vol. II, p. 661.) Como resultado de una laboriosa investigación que nos tomó más de 10 años (véase Benito Juárez..., t. 9, pp. 118-131), consideramos valedera la hipótesis de que sí existió el intercambio de correspondencia entre Juárez y Maximiliano y que por acuerdo, probablemente propuesto por Maximiliano, se pretendió mantener en reserva la respuesta de Juárez. Por considerar que la publicación de esta carta en el New York Herald se hizo a partir del texto original, reproducimos nuestra traducción en español partiendo de la versión en inglés publicada en ese periódico. www.revistadelauniversidad.unam.mx/3206/pdfs/83_86.pdf

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