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viruszombi-27

Usuario (México)

Primer post: 23 sept 2011Último post: 23 sept 2011
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un simple estornudo-historia zombi
ParanormalporAnónimo9/23/2011

Noticias canal 6: La enfermedad que se conoce como “la enfermedad del siglo XXI”, ha tomado nuevas víctimas, ahora se da a conocer públicamente que en realidad la enfermedad ya no es un caso aislado. Países que se encuentran cerca de Italia como Austria, Suiza y Eslovenia han dado a reconocer varios casos de la dichosa enfermedad, lo que es sorprendente es que en América, en países como Estados unidos y México también se han dado casos de la enfermedad, se cree que la infección llego al continente Americano debido a la ayuda enviada por estos, las cifras de infectados son bastantes bajas, se cree que en Estados Unidos solo son tres personas infectadas y por parte de México solo dos. En países de la unión Europea ya están tomando sus precauciones. Seguiremos informando.Julio Hernández era el típico abusador de la escuela. Por alguna razón era más alto que la mayoría de los niños de la escuela, eso era motivo suficiente para que la escuela entera le temiera. Las maestras ya no lo soportaban, el niño era en autentico caso perdido.Pero detrás de todo eso existía una verdad un tanto dolorosa. En su casa era el menor de cuatro hermanos que lo golpeaban. Hijo de un hombre alcohólico y una madre que la verdad no le importaba ninguno de sus hijos. No había día que no abusaran físicamente de Julio.El niño sentía una tristeza que lo hacía tremendamente violento e insoportable para las personas que lo rodeaban. Una noche, el niño observaba la televisión muy atentamente, Julio escucho la noticia de “la enfermedad del siglo XXI” y enseguida se le ocurrió una idea de cómo molestar a sus compañeros de la escuela. Ya no podía esperar a que fuera lunes para comenzar de nuevo su reinado de terror.Un grito lo saco de sus pensamientos, un grito que el temía y que conocía muy bien, cuando lo escucho por segunda vez ya no pudo ocultar su nerviosismo y su miedo. Su padre bajaba las escaleras lo más rápido que podía y con cinturón en mano grito por tercera vez. Julio no encontraba un buen lugar para esconderse, al no encontrarlo decidió salir de la casa como alma que lleva el diablo.Julio vagaba por las calles sin algún rumbo fijo observando las calles desiertas, aparte de su padre y sus hermanos la calle solitaria comenzaba a producirle un temor inimaginable¬¬¬-solo estoy retardando lo inevitable-, se decía para sí mismo a cada momento y a cada paso que daba. Su lugar favorito era un canal de aguas negras, Julio utilizaba ese lugar como un jardín de recreación en el cual se divertía jugando con todas las cosas inservibles que la gente tiraba, improvisando juguetes. El decía tener amigos que llegaban a jugar con el pero la gente que pasaba por ahí solo veía a un niño jugar solo.Se notaba que Julio tenía problemas, en la escuela las maestras deseaban ayudarle pero el solo respondía con violencia. Julio, por primera vez deseaba que el día de escuela llegara, tenía todo planeado para hacer sentir mal a sus compañeros así como en su casa lo hacían sentir mal. El niño decidió que ya era muy tarde y decidió regresar a su casa. En el camino de regreso varios carros con gente indeseable se detenían.-Oye niño te perdiste, ven acércate te llevaremos a tu casa- Julio solo quería alguien a quien abrazar en ese momento. Ya no era el niño violento e insoportable que solía ser, no era lo mismo que molestar a niños de trece años. En algunas esquinas de las calles, algunas mujeres de la calle lo miraban desconcertadas, el niño no hacía caso de las miradas que se dirigían a él, solo trataba de apresurar el paso lo mas que podía, -si los chicos de la escuela me vieran así se burlarían de mi-, decía en voz alta a cada momento Julio, un borracho se levanto cuando escucho su voz, dándole un tremendo susto que lo hizo brincar y pegar un grito de muerte. Julio acelero el paso al punto de comenzar a correr.Al llegar a su casa noto que algunas luces aun estaban encendidas, dudaba en entrar pero no tenía otra opción a menos que hubiera querido quedarse en la calle. Toco la puerta con bastante fuerza,-en dónde estabas metido, mira como vienes- grito su hermano mayor y enseguida Julio solo sintió unos cuantos golpes cayéndole encima. El niño corrió directo a su recamara, solo alcanzo a escuchar la voz de su hermano mayor llamando a su alcohólico padre. Al llegar atranco la puerta para que nadie pudiera entrar, a lo lejos escuchaba los pasos pesados de su padre subiendo las escaleras, no lo podía ver, pero podía sentir algún tipo de hostilidad en el ambiente. La puerta de su cuarto comenzó a moverse de forma violenta, su padre del otro lado no dejaba de golpearla con bastante fuerza y gritar maldiciones, Julio trazaba un plan para el día siguiente, tenía que salir mientras sus padres y sus hermanos aun estuvieran dormidos, sin hacer ruido tratar de salir de la casa, pero antes pasar a la cocina y tratar de tomar algunos alimentos antes de salir, pero no siempre iba a ser así, algún día tendría que hacerle frente a esos problemas. Los golpes en la puerta seguían, la furia se desato en el padre que esta vez comenzó a golpear la puerta con los pies. Después de un rato el padre se canso dejando en paz la puerta y a su hijo.El pobre niño no durmió por estar pensando en su plan que solo retrasaría lo inevitable. Cuando por fin vio por la ventana que los primeros rayos de sol comenzaban a verse en el horizonte hizo que su plan comenzara a valer. Rápidamente tomo sus cosas y se dirigió a la cocina, ya en ella tomo algunas cosas que podría comer durante el día. Rápidamente salió de su casa tratando de no hacer ruido.Todo el día se la pasaría en aquel canal de aguas negras que le gustaba visitar, improvisando juegos con sus “amigos” que siempre llegaban a la hora indicada para jugar con él, la gente que pasaba por esos lugares solo veía con cierto desconcierto lo que el niño hacia. Julio fijo su mirada al otro lado del canal, entre toda la porquería se notaba un hombre que se arrastraba de errática, Julio se sorprendió mucho por lo que sus ojos veían, el hombre que estaba del otro lado al verlo comenzó a emitir gruñidos un tanto confusos. La noche caía y el hombre se había incorporado por completo, esa escena embelesaba a Julio, desde que noto la presencia del hombre no había podido dejar de verlo. Cuando aquel hombre estaba totalmente de pie se dirigía de forma amenazante hacia donde estaba Julio, el niño no se preocupo ya que una gran brecha de agua los separaba.Cada vez la oscuridad de la noche invadía todo y a pesar de que los separaba una gran distancia el hombre no se detenía hasta que cayó dentro del agua, eso fue bastante para Julio que al ver eso salió corriendo de aquel lugar.Al día siguiente había escuela y la idea de molestar a sus compañeros con eso de la “enfermedad del siglo XXI” aun seguía en su mente, solo tenía que sobrevivir esa noche en su casa. Cuando llego a su casa, noto que su padre no se encontraba-de seguro ha de estar bebiendo por ahí- se dijo Julio un tanto aliviado, sin hacer ruido se dirigió a su cuarto, no podía dejar de pensar en el hombre que había visto, cuando se acostó en su cama no quería cerrar los ojos por miedo a soñar con ese hombre que había visto en el canal de aguas negras.Al otro día se preparaba para ir a la escuela cuando escucho una plática de sus hermanos, en donde decían que su padre no había llegado a dormir, pese a que no había cariño de familia en alguno de sus integrantes, la situación se les hacia extraña ya que su padre era borracho pero siempre llegaba a dormir, aunque no tenía sentido pero así eran las cosas. Julio tomo sus cosas y cuando se disponía salir escucho la voz de su madre que por primera vez le decía algo. “Cuidado”, esas eran las palabras que le dijo su madre a Julio que por primera vez se sintió apreciado durante su vida. Pese a que su madre le había dedicado una palabra no se sacaba de la cabeza la idea de molestar a sus compañeros.Cuando entro a la escuela comenzó a observar detalladamente cada rincón del patio esperando encontrar alguien con quien descargar los abusos de su “familia”. La primera víctima fue un niño de unos diez años, de complexión delgada, el tipo de niño que no se metía con nadie pero aun así eso no quería decir que Julio necesitara la menor provocación del niño para que él lo molestara.-Tienes el virus y te vas a morir- le decía Julio entre gritos y carcajadas mientras el niño solo se tragaba su coraje y su miedo a sublevarse ante tal bestia descarriada. El niño que ni siquiera hizo el intento de defenderse solo le dio la espalda y se echo a caminar. – ¿no me escuchaste? Tieenees elllll viiiruusss- le repetía constantemente para después echarse a reír. Por su parte el niño seguía sin decirle nada, Julio espero que el niño caminara hacia el fondo de la escuela, pero al ver a una de las maestras solo corrió detrás de ella, no lo acuso pero la maestra sabía muy bien porque había corrido el niño.Durante la clase, Julio se la pasó molestando a sus compañeros como era su costumbre, a cada momento la maestra levantaba la voz para calmar al niño pero este hacia caso omiso de las advertencias de la maestra. Las horas para Julio parecían lentas, ya quería estar en el recreo y así hacer de las suyas a sus anchas. Parecía que en algunas ocasiones el tiempo se detenía, el solo quería hacerles la vida imposible a algunos de sus “amigos” como él les llamaba de forma sarcástica.La hora del recreo se había llegado. Julio caminaba a toda prisa hacia la salida, estando en el patio comenzó a buscar a aquel niño que se le había escapado antes, solo que esta vez no lo iba a dejar ir tan fácilmente.A lo lejos vio la figura del niño acercándose al baño, inmediatamente se dirigió a ese lugar. Entro al baño buscando al niño, el pobre no sabía lo que le esperaba. Julio dejo salir una palabras-niño del virus, ¿en donde estas?- decía mientras se lamia los labios, casi como si saboreara el momento en que el niño estuviera entre sus manos. Con bastante fuerza empujo una de las puertas en donde estaban los sanitarios, ahí adentro estaba el pobre niño que con un empujón sin fuerza intento escapar de las garras de Julio, pero este a su vez lo tomo de un collar que llevaba puesto, el niño no podía respirar mientras Julio tiraba fuertemente del collar, cada momento que pasaba Julio lo hacía con más fuerza, el niño no podía ni siquiera gritar para pedir ayuda solo dejaba escapar algunos sonidos guturales. De ponto alguien entro al baño y al ver tal escena salió corriendo despavorido, Julio intento alcanzarle pero ni siquiera vio de quien se trataba, por su parte el niño estaba en el piso intentando recuperarse de la asfixia que le estaba provocando Julio, tomaba grandes bocanadas de aire a paso tranquilo por ese momento se había liberado de Julio.Julio intentaba adivinar de quien se había tratado pero nadie lo volteaba a ver, trato de tranquilizarse y comenzó a molestar a alguien más. –Tú tienes el virus, tú también tienes el virus, jajajaja- decía mientras los demás niños solo lo observaban. –Estas infectado y no te queda mucho tiempo de vida-, una maestra escucho el alboroto que se traía e inmediatamente se dirigió hacia él con una mirada llena de furia, enseguida se lo llevo con ella sin decir ni una sola palabra. En la dirección julio solo esperaba el regaño que era como su pan de cada día, ya estaba acostumbrado.Al salir de la escuela no sabía a dónde dirigirse, no sabía si su padre estaría en su casa esperándole, lo único que sabía era no volvería a ese canal de aguas negras durante mucho tiempo. Comenzó a caminar mientras aun no sabía si ir a su casa, momentos después termino por comprender que no tenia caso alargar más las cosas.Al llegar a su casa se fijaba muy bien por si veía a su padre, pero las cosas indicaban que el aun no se encontraba en la casa. Julio respiro tranquilo pero sabía que esa tranquilidad no iba a durar para siempre. Casi todo el día se la paso encerrado en su cuarto, solo bajaba para comer algo y volvía a su recamara.Casi caída la noche escucho que la puerta principal se azoto, rápidamente bajo para poder ver qué era lo que había sucedido. Cerca de la puerta se erguía la figura de su padre, Julio tembló al verlo y su voz se hizo un hilo al saludarlo, algo no iba bien, algo siniestro había en la mirada de su padre pero no sabía que era.El hombre sudaba amares y al caminar lo hacía a trompicones, -muchacho del demonio, en donde estabas metido- Julio retrocedió unos cuantos pasos al escuchar la voz de su padre que fallaba constantemente atorándose con algunas palabras. El padre del niño se le fue encima con una ira que lo consumía por dentro, al primer golpe que sintió Julio algo dentro de él se encendió, no podía seguir viviendo de esa manera. Julio respondió con otro golpe, y con otro asestándolos directamente en la cara de su padre que se encendió aun mas por los golpes que había recibido por parte de su propio hijo. En ese momento comenzó el forcejeo, arrasaban con las cosas conforme forcejeaban por todos los lugares de la casa, parecía una clase de huracán que destruía todo a su paso, los demás integrantes de la familia solo veían la escena sin hacer nada mas, de pronto Julio sintió un ardor en el brazo, como pudo se zafo de la pelea y subió a su cuarto cerrándolo inmediatamente. Su padre se había quedado tirado, cansado debido al forcejeo.Al otro día Julio se preparaba para irse a la escuela, se había levantado con cierto malestar y una fiebre que iba en aumento, pensaba no asistir pero pensó que tal vez el hacerles la vida imposible a los demás niños lo ayudaría a sentirse mejor. Al llegar a la escuela comenzó el asedio contra sus compañeros, entre algunos golpes leves y otros más fuertes entro la broma que empezaba a amar, -tienes el virus, estas infectado-, los niños trataban de evitarlo dándole la espalda pero aun así Julio seguía con su tarea de molestarlos, -te vas a morir, estas infectado y nadie te va a ayudar.De pronto Julio sintió un leve cosquilleo en la nariz, después se fue haciendo más fuerte, no se pudo contener más y comenzó a estornudar como loco. Uno de sus compañeros de clase lo volteo a ver y se dio cuenta que de la nariz de Julio caía un hilo de sangre. El niño que lo vio no pudo contener un grito -¡tu estas infectado y no tienes cura!-, todos en el salón rieron mientras que Julio los veía atónito ya que nunca nadie había sido lo suficientemente valiente o listo para decirle algunas cosas en su cara. La voz de otro niño se escucho entre el ruido de carcajadas –ja, tienes el virus Julio, recuerdas-. A Julio se le escaparon algunas lagrimas y enseguida sintió lo mismo que sintieron todos esos niños tras años de abuso. -¡No estoy infectado, mienten! ¡Solo es gripe me voy a curar…es…es…es solo un estornudo, solo eso un simple estornudo!este cuento es de mi autoria, pertenece a una serie de cuentos que aun estoy escribiendo. no tiene muchos momentos zombis por asi decirlo pero es mi manera de ver el maravilloso universo de los muertos andantes y el inicio de una plaga. espero y sea de su agrado y lo dedico a todos los seguidores de los zombis

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