virgomercury
Usuario (México)
. . . ¿Estás a punto de estrenarte como padre? ¿Quieres saber porque eres tan listo? ¿Es posible cultivar la calidad humana y la inteligencia sin un desequilibrio en el EGO? ¿Y usted que opina? . . . . . . ¿Qué es lo que hace que tu hijo inteligente se transforme en un adulto brillante? Aunque no lo creas, el 50% de la responsabilidad de que esto pase está en tus manos. Los genes proveen la base, pero eres tú quien puede darle alas a tu hijo para que descubra a su Steve Jobs interior. ¿Listos para empezar? Háblale todo el tiempo. Hazle preguntas abiertas, como: “¿Qué te parece si vamos a tomar un helado después de la escuela?”. Dale tiempo para reflexionar, analiza sus respuestas y hazle saber que su opinión te importa. . . . . . . Leer, leer, leer. La abuela de Oprah Winfrey le enseñó a leer cuando tenía 3 años. Leer multiplica las conexiones en el cerebro, es la base del aprendizaje y el mejor modo de que tu hijo absorba conocimientos del mundo y enriquezca su vocabulario. Leer en familia y comentar las historias es otro buen plan para estimular la conversación. . . . . . Enséñale cosas nuevas. El padre adoptivo de Steve Jobs le enseñó electrónica rudimentaria cuando era pequeño. ¿Se habrá imaginado que estaba despertando a un gigante? También el padre de Mark Zuckerberg le dio clases de programación básica de ATARI cuando estaba en la primaria. ¡Sigue su ejemplo! Comparte con tu hijo tus habilidades y conocimientos. . . . . . . Pregúntale qué le gusta hacer. Parece una cuestión obvia, pero la mayoría de los padres no les preguntan a sus hijos qué es lo que realmente les apasiona. Piensan que son demasiado pequeños para decidirlo. Ayuda a tu hijo a descubrir sus intereses y a cultivar una pasión. . . . . . . Festeja sus logros. A los niños les encanta que los feliciten cuando resuelven bien un problema. Los motivará a seguir esforzándose cada vez más. No les digas “qué inteligente que eres” cuando alcancen un objetivo, porque es más probable que se frustren si luego fallan. Mejor, celebra logros puntuales. . . . . . . Cultiva la curiosidad. Los niños de 5 o 6 años son muy curiosos y, por algún motivo, suelen perder esa avidez por saberlo todo a medida que crecen. Mantén a tu hijo motivado; responde sus preguntas (por más insólitas que sean), llévalo al museo, al teatro o a espectáculos diversos. ¡Expande sus horizontes culturales! . . . . . . Aprovecha cada momento para enseñarle. La escuela no es el único lugar de aprendizaje: el mercado, la ruta o el consultorio del pediatra son depósitos de conocimientos. Enséñale a manejar dinero y a hacer cuentas, alienta la observación analítica y amplía su vocabulario usando terminología técnica cuando corresponde. . . . . . . Invítalo a probar cosas nuevas. Es vital que estimules a tu hijo a probar nuevas actividades y a asumir desafíos constantemente. Nunca sabrás si es una estrella de tenis, si no tiene la chance de sostener una raqueta. Las figuras más destacadas del deporte mundial tuvieron padres que les dieron la oportunidad de experimentar. . . . . . . El consejo de Steve Jobs: Piensa distinto. Si quieres fomentar el pensamiento lateral en tu hijo, la próxima vez que le surja un nuevo proyecto o dilema, ayúdalo a imaginar más de una estrategia posible para abordarlo. Incentívalo a descartar la opción más fácil, la primera que se le ocurra, y a arriesgarse por la más original. . . . . . . Cría a un niño feliz. El objetivo final es que ayudes a tu hijo a ser la mejor versión de sí mismo. A que descubra y cultive una pasión que lo haga feliz. Sopla su chispa de curiosidad y verás cómo se convierte en una poderosa llamarada. Fuentes consultadas: Revista Parenting (Parenting.com), Asociación Nacional para Niños Talentosos (Nagc.org). . . . . . . . . . Entonces el genio ¿se nace o se hace? Todo un super debate. Pero veamos que ocurrió con las hijas del creador de estas técnicas. En los tiempos difíciles la lejana Hungría comunista. . . . El experimento Polgar Parte 1 de 3 . . link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=6PZgGXIaepQ . . Parte 2 de 3 . . link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=31R1AFEPETk . . Ultima parte . . link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=iWK69yfDwUs . . . . . La regla de las 10 000 hrs Todos asociamos el éxito de una persona a una mezcla de trabajo duro y un especial don. Por ejemplo, Mozart sin duda debía de ser un niño especialmente dotado si compuso aquella música tan hermosa. Bill Gates también debía de ser una suerte de superdotado de las computadoras. Sin embargo, ¿y si en realidad no importara tanto el talento innato a la hora de sobresalir en alguna actividad? ¿Y si fuera verdad aquello de que cualquier trabajo es un 1 % de talento o suerte y un 99 % de transpiración? Según las últimas averiguaciones, se estima que para que una persona tenga éxito en un campo determinado, esta debe aplicar aproximadamente unas 10.000 horas. O lo que se viene a considerar unos 7 a 10 años de práctica continua. También se desmitifica a los llamados genios primerizos. Un ejemplo de ello es Mozart, ya que se comenta que Mozart empezó a escribir sus primeras partituras a los 6 años. Sin embargo, ahora se sabe que sus primeras obras fueron seguramente aportadas por su padre. Además los entendidos en composición musical ya comentan que Mozart no compuso algo realmente excepcional hasta los 21 años. En ese momento ya llevaba más de 10 años componiendo conciertos y por supuesto más de 10.000 horas practicando. . . . . . . O lo mismo le sucedió a los Beatles: el tiempo que transcurrió desde la fundación de la banda hasta que llegaron los que posiblemente sean sus mayores logros artísticos fue de 10 años, 10 años en los que tocaron jornadas maratonianas de 8 horas diarias 7 días a la semana en un club de Hamburgo. . . . . . . Lo mismo sucede en otras actividades. En el ajedrez, Bobby Fischer quizá es una excepción: en vez de 10, tardó 9 años de práctica concienzuda. Naturalmente, todo esto sólo es una parte de la historia. Una vez logrado el talento nadie te garantiza el éxito. Uno puede estar 20 años escribiendo 10 horas al día y ser rechazado sistemáticamente por todas las editoriales del mundo. Porque lo que finalmente distingue una carrera de éxito es, sobre todo, una mezcla de oportunidades extraordinarias y suerte. Y no hemos de olvidarnos de los infinitos casos en los que no son necesarios ni 5 minutos de prácticas para alcanzar el éxito, sólo esa mezcla de oportunidades extraordinarias y suerte. O simple marketing. No hace falta que mencione ningún nombre, ¿verdad? Pero ello no invalida que, neurológicamente, 10.000 horas de práctica, 10 años de tesón e ilusión, es el mínimo requerido para que una persona alcance la excelencia en la realización de una tarea compleja. Y nadie mejor que los jóvenes que tienen el tiempo y la pasión a su favor. . . . . . .