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vilverino

Usuario (México)

Primer post: 16 nov 2008Último post: 10 dic 2009
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El mejor chiste del mundo Jamas contado
HumorporAnónimo11/5/2009

Ok este es el mejor chiste del mundo jamas contado link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=F7oTJsdLsJg Comenten y gracias Por venir por aca.... Su amigo Vilverino

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El Santos Temporada 1
HumorporAnónimo5/6/2009

EL SANTOS El santos es un personaje, de mexico basado en el muy popular luchador jalisiense "El santo enmascarado de plata", hace satira de las situacion actual, usando un humor negro muy caracteristico de su creador "TRINO". un dibujante y escritos mexicano que se autonombra "monero" y cuya alineacion politica es la izquierda anarkica, los personajes que acompañan al santos: La tetona mendoza: exuberante mujer de pecho destapado, gritona y provocativa la "novia" del santos que no desaprobecha ninguna oportunidad para ponerle el cuerno. El peyote asesino: otro luchador,no tiene incovenniente en doparse en cualquier ocasion, (recuerden que cuando salio la droga estaba prohibida en mexico), esto no lo ve bien el santos que termina fumando "la mandragora filipina" con el. El cabo: adorador del santos uno de esos fans que nunca faltan, lambiscon por naturaleza a y pertenece a la policia aunque no enseña la placa. El diablo zepeda: Malo como la carne de puerco, tiene unos asquerosos granos en la nariz pelea con el santos en varias ocaciones, y resibe su merecido, pertenece a AA, sadico y amante de la tetona mendoza. El Perro Aguayo: Comparte nombre con el famoso luchador, y es otro de los sanchos del pobre santos. (tiene la aparincia de un perro, zarnoso) El Charro negro: Satira de Javier solis (un cantautor Mexicano) este personaje machista y borracho, que vive casi casi en la cantina. Los zombies de Sahuayo: estos monstruosos seres son una satira de los enemigos de "El Santo enmascarado de plata" en varias de sus peliculas, junto con las momias de guanajuato. Y sin mas Aqui los Episodios link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=1kq-k2QRZ6o link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ubZWdqkrCys&feature=related link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=32l1KVf087I&feature=related link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=eZZceqA0QgY&feature=related link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=clKFodflXSI&feature=related link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=xY8lPu-U-8c&feature=related link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=wF3ByBLGa3s&feature=related link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=8MRiFgKz0s8&feature=related link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=dHL47Vy5GG8&feature=related link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=QC7GNJ5oyoM&feature=related COMENTEN.... "SI LO QUIERE LO TENEMOS..... Y SI LO TENEMOS SE LO VENDO"

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15 grandes juegos que nunca veremos
OfftopicporAnónimo12/10/2009

En el último tiempo, la industria de los videojuegos ha crecido y ha comenzado a producir tanto dinero, que algo inevitable sucedió. Las grandes empresas dominaron el mercado y ahora la mayoría de las decisiones son tomadas por seres crueles y fríos que visten trajes. Estos seres se llaman… ejecutivos… ¡TAN TAN TAAANNN! Con los ejecutivos al frente, es necesario tomar todo tipo de decisiones que afectan lo que nosotros jugamos y, muchas veces, cancelan juegos que estaban llenos de amor y promesa. Esta es la lista de los 15 grandes juegos que, por culpa de fríos ejecutivos, nunca veremos. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=sEgYy-AsV20 1. Fallout 3 (Project Van Buren) No, no nos referimos a este Fallout 3, sino al original. Como esperemos que sepas, la franquicia Fallout originalmente fue creada por Black Isle, una división de Interplay Entertainment. Ellos crearon el primero en 1997 y su secuela, dos años luego. Ambos fueron adorados tanto por fanáticos como por la crítica y dejaron una marca en el género. Es por eso que hoy se considera al primero y/o el segundo (son bastante similares), como uno de los mejores juegos de rol de la historia. No se sabe exactamente cuándo comenzó el desarrollo de Fallout 3, bajo el nombre clave Project Van Buren, pero sí se sabe que en 2003 despidieron al equipo que estaba trabajando en él. Cuatro años después, en 2007, se filtró a la web la demo técnica que habían hecho del proyecto. Actualmente, Obsidian está desarrollando Fallout: New Vegas, donde parte del equipo que trabajó en los originales están trabajando actualmente. 2. Primal Rage 2 Es posible que hoy en día a nadie le mueva un pelo que Primal Rage 2 nunca haya salido a la venta, sin embargo, en su momento, Primal Rage había sido bastante relevante. Cuando Mortal Kombat y Street Fighter estaban en su mejor momento, Primal Rage traía lo mejor de ambos juegos en un título de pelea con… dinosaurios. Sí, dinosaurios que tiraban poderes locos y también hacían fatalities. Es cuiroso que las versiones de consolas hogareñas no tenían los mejores aspectos, porque no entraban en el cartucho, pero la máquina recreativa de Primal Rage, era gloriosa. Por eso todos lloramos cuando fue cancelado, solo porque Atari creyó que no vendería bien. De todos modos, eso no evitó que lancen la trama en forma de novela en 1997, bajo el nombre Primal Rage: The Avatars, escrito por John Vornholt. Estas dos son las únicas imágenes disponibles... ...del Primal Rage 2 que nunca fue. Estas dos son las únicas imágenes disponibles… …del Primal Rage 2 que nunca fue. 3. Dungeon Keeper 3: War of the Overworld La serie Dungeon Keeper nos acostumbró a darnos alegrías durante dos entregas consecutivas. Desarrollada por Bullfrog Productions, en su momento la compañía de Peter Molyneux, la serie Dungeon Keeper te colocaba en las pezuñas de un demonio cuyo trabajo era crear y controlar un calabozo infernal y, a la vez, protegerlo de los héroes que venían a capturarlo. Es más, estos juegos eran extremadamente entretenidos en el modo multijugador. En 1999 nos enteramos que volvería el humor y la excelente jugabilidad de la serie, pero ese sueño no duró mucho, ya que en marzo de 2000 fue cancelado. ¿La razón? Al parecer lo cancelaron para trabajar en nuevos proyectos y en nuevas plataformas (PlayStation 2). Bullfrog Productions fue cerrada en 2004, así que el futuro de Dungeon Keeper quedó en el limbo. Este sí que era un juego endemoniado... ¿entienden? ¡endemoniado! Bueno... Este sí que era un juego endemoniado… ¿entienden? ¡endemoniado! Bueno… 4. Starcraft Ghost link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=xN5U9PKZ1KQ Starcraft dejó una marca en el género de estrategia en tiempo real, por entregar la experiencia mejor equilibrada del mercado, con facciones muy diferentes, pero igual de poderosas. Por esa misma razón, nos emocionamos sin límite cuando Blizzard anunció el desarrollo de Starcraft Ghost, un juego de acción/stealth en tercera persona. ¿¡Qué más se puede pedir!? El desarrollo comenzó en 2001 con vistas de lanzarlo en 2003. La web se regodeó con las pocas imágenes e información que había sobre el proyecto, pero todas las emociones fueron invertidas en vano ya que fue retrasado dos veces. El tercer retraso nunca llegó, pero así tampoco una fecha de salida concreta. Muchos consideran este título como un vaporware, ya que, aunque no fue cancelado oficialmente, el desarrollo se detuvo. Según dijeron allegados, partes de la trama de Starcraft Ghost se podrá ver en Starcraft II, pero aún así, parece que nunca veremos lo que podría haber sido. 5. Duke Nukem Forever link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=VRnv_tFKStQ ¡Finalmente podemos darnos el gusto de decir que nunca veremos Duke Nuke Forever! No es que verdaderamente nos alegre no poder ver este juego en nuestras pantallas, pero fue retrasado tanto tiempo que era casi obvio que nunca vería la luz. El desarrollo del título comenzó en 1997 y de ahí en más sufrió retrasos hasta 2009, cuando finalmente fue cancelado, debido a que 3D Realms se vio obligado a cerrar sus puertas. Con doce años de trabajo, Duke Nukem Forever se convirtió en el juego más retrasado de la historia. Actualmente se pueden ver varios vídeos e imágenes sobre lo que podría haber sido, pero nunca lo veremos como se supone que tendría que haber sido. 6. Possession (este en lo personal me puso a temblar) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=M12kiBVI7Ew La historia de Possession es una de aquellas grandes tragedias de las que cuesta superar. Lo peor de todo es que como Starcraft Ghost, Possession se transformó en otro vaporware, ya que no fue cancelado oficialmente, pero la empresa dijo no haber podido encontrar una distribuidora y, además, no hizo ningún tipo de actualización del proyecto en dos años. Si a eso no se le llama “Cancelado”, entonces yo ya no sé qué llamarlo. La cuestión es que Possession estaba lleno de promesa. En él, ocupabas el lugar de un zombie inteligente llamado The Enslaver, con el que podías controlar al resto de los zombies, mientras castigabas con muerte y violencia a los pacíficos habitantes de la gran ciudad. Como si fuese una especie de Overlord II, podías controlar distintos tipos de unidades, cada uno con sus habilidades especiales. Verdaderamente era un sueño que nunca fue. 7. Conker’s Other Bad Day: Getting Medieval Si has leído la nota de Max, sobre Conker’s Bad Fur Day, entonces sabes lo genial que fue ese juego. No solo era un gran juego, sino que también tenía un sentido del humor único y, ¡el personaje principal era una ardilla que podía hacer una sátira de Matrix! Pues, técnicamente, eso no iba a ser lo último que ibamos a ver de Conker. No, señor. Una vez que terminaron de desarrollar Bad Fur Day, Rare ya había empezado a hacer la secuela, que saldría bajo el nombre Conker’s Other Bad Day: Getting Medieval. Como puedes imaginar, cuando Rare fue comprado por Microsoft, el proyecto se transformó en una remake del juego anterior para Xbox. Finalmente salió en 2005 como Conker: Live & Reloaded, la versión definitiva, de este gran juego. La posible secuela, terminó siendo una remake con mejores gráficos. La posible secuela, terminó siendo una remake con mejores gráficos. 8. Sam & Max 2 y Full Throttle 2 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=JiPISwKoovE Aunque LucasArts no hizo otra cosa más que negar su legendaria biblioteca de aventuras gráficas, entre el año 2000 y 2001 comenzaron proyectos para revivir dos de sus aventuras más exitosas, Sam & Max 2: Freelance Police y Full Throttle 2. La secuela de Sam & Max fue cancelada dos años dentro del desarrollo, porque no creyeron que fuera a vender debido a que era una aventura gráfica. Afortunadamente, ambos personajes encontraron un hogar en Telltale Games, donde volvieron con toda su fuerza. El futuro de Full Throttle fue mucho más trágico. Inicialmente quisieron hacer una secuela en 2000 bajo el nombre Full Throttle: Payback, pero en menos de un año fue cancelado. Luego, a mitad de 2002, se anunció Full Throttle: Hell on Wheels, para PC y consolas. En vez de ser una aventura, esta secuela sería un juego de acción, pero de igual manera fue cancelado a fines de 2003. 9. Time Splitters 4 Sí, sabemos que Time Splitters 4 fue anunciado, pero luego fue puesto en pausa por la compra de Crytek. Y como sabemos… los juegos puestos en pausa, rara vez vuelven a ser desarrollados. Aunque ahora estén trabajando en Crysis 2 para consolas, la gente de Free Radical Design nos dieron mucha felicidad con las tres entregas de su serie de acción, Time Splitters. El valor de esta serie se encuentra en ser uno de los primeros en hacer bien un FPS en las consolas. No solo eso, sino que tenía uno de los modos multijugadores más adictivos… por lo menos hasta que llegó Halo y lo arruinó todo. Fanboys de Halo que tal vez comenten en esta nota… no odien, amen. 10. Eight Days link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Sek3C0EyBic Vamos a ser sinceros, la verdad es que no sabemos nada de Eight Days. No es nuestra culpa, la verdad es que Sony mantuvo todo en misterio, hasta que fue muy tarde y se anunció la cancelación. Entones, ¿por que está en esta lista? Solo debes ver el vídeo ubicado debajo para ver que Eight Days tenía mucha promesa. No estamos seguros si todo es in-game, pero entre las animaciones y el simple concepto ya nos compraron. Es una pena que haya sido cancelado en 2008, luego de que Sony hizo una revisión de los títulos exclusivos que saldrían en ese año. 11. City of the Dead link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=qTjU7BzwNek Aunque también se conocía como George Romero’s City of the Dead, en ningún momento se supo si realmente había estado involucrado Romero. Aún así, City of the Dead se veía genial… genial al nivel que Left 4 Dead es genial, pero esto fue antes de que Valve pensase en hacer dicho título. Tal como si fuese una película hecha por Romero, City of the Dead te colocaba en los pies de un pobre diablo que se encuentra en una isla llamada “Ningún Futuro”, donde un experimento militar salió mal y los zombies salen a comer cerebros. Efectivamente, este FPS portaba mucha promesa, pero nunca podremos saberlo realmente. 12. Killing Day link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=rqEmPJsSAzc Al parecer, Ubisoft planeaba lanzar un juego llamado Killing Day para Xbox 360 y PlayStation 3, pero la producción fue cancelada por razones desconocidas. Es una verdadera pena, porque como se puede ver en este vídeo, ¡Killing Day prometía montones! En el vídeo se puede ver que iba a ser un FPS con un toque cinemático, donde cada segundo parecía sacado directamente de una película hollywoodense de acción. No hay información de cuándo se suponía que salga, ni cuándo fue cancelado. Un veradero misterio. 13. RPG de Alien La verdad es que no sabemos cómo iba a ser, pero sí sabíamos que SEGA había llegado a un trato con Obsidian para desarrollar un RPG con la licencia de Alien. ¿¡Y qué más podemos pedir!? No es que tengamos nada en contra de los FPS de Alien, todo lo contrario, nos encantan, pero imagina lo bueno que sería un RPG de esta licencia. Aún más con el historia que tiene Obsidian haciendo RPGs, los muchachos saben lo que hacen. Igual, no vale la pena emocionarse, ya que antes de que empezara siquiera el desarrollo ambas compañías le pusieron un fin al acuerdo. Una pena. 14. Æon Flux link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=TJPXMr8nvYk Quien conozca la serie animada Æon Flux sabrá lo única que es, es por eso que si se dice que se va a hacer un juego basado en aquella licencia, las expectativas son muy altas. El título, originalmente fue anunciado en 1996 para PlayStation y PC y estaría basado en el episodio “The Demiurge”. Aunuqe el proyecto estaba avanzando como se esperaba y prometía ser un buen juego de acción, la compañía distribuidora fue comprada por Virgin Interactive y automáticamente la desarrolladora perdió los derechos para trabajar en la licencia. Una vez más, fríos ejecutivos arruinando lo que podría haber sido un gran juego. 15. Legacy of Kain: The Dark Prophecy Los juegos Legacy of Kain fueron creados por Denis Dyack, quien años luego nos traería el fracaso comercial Too Human. Pero lejos de ese título, en sus cinco entregas, Legacy of Kain nos entretuvo con gran jugabilidad y una espectacular y épica historia. Y tal como con los otros juegos, nuestro corazón dio un salto (literalmente) cuando nos enteramos que The Dark Prophecy, un nuevo juego de esta serie, estaba en desarrollo. En 2004 comenzaron a trabajar en la sexta entrega, pero luego de tres meses llegó a su fin. ¿Razones? Una vez más, nunca las dieron. Sí, la industria de los videojuegos está repleta de historias llenas de angustia y tragedia. Juegos que podrían haber sido geniales, terminaron quedando dentro de una gaveta por culpa de seres fríos y trajeados. En nuestro caso, estos juegos fueron los que, en su momento, esperábamos con más ansiedad. ¿Tú tienes algún juego que esperabas con ansias y fue cancelado? ¿Quién te hizo trizas el corazón?, Comenta.

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la segunda Guerra mundial
la segunda Guerra mundial
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/12/2009

ESTE POST CONTIENE MUCHAS COSAS RELACIONADAS CON LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL UN MOVIMIENTO QUE DESARROLLO LA TECNOLOGIA Y FORMO PARTE DE UNA EVOLUCION OBLIGADA PARA LA HUMANIDAD, NOS LLEVO A CONOCER EL LADO OSCURO DEL HOMBRE. Malestar dejado por la Primera Guerra Mundial Alemania, derrotada albergaba un profundo resentimiento por la pérdida de grandes áreas geográficas y por las indemnizaciones que debía pagar en función de las reparaciones de guerra impuestas por el Tratado de Versalles en 1919. Algunas de esas cláusulas establecidas dentro del tratado firmado por Alemania fueron: 1.- Pago de indemnizaciones por parte de Alemania a los Aliados por las perdidas económicas sufridas por los mismos a causa de la guerra. 2.- Reducción del ejercito alemán a la cantidad de 100.000 hombres, no posesión de ningún arma moderna de combate ( tanques, aviación y submarinos ). 3.- Reducción de la flota Alemana a buques menores a las 10.000 toneladas. 4.- La gran recesión que se presentó en el mundo entre los años 20 y 30, que en Alemania, crearon desempleo, caída del nivel de vida de la clase media, que a su vez abonaron el camino para el surgimiento de las reivindicaciones alemanas y con ello el impulso al partido Nacional-Socialista (Nazi). Italia, una de las vencedoras, no recibió suficientes concesiones territoriales para compensar el coste de la guerra ni para ver cumplidas sus ambiciones, no había quedado muy conforme con la repartición de territorios hecha en virtud del Tratado de Versalles. Los italianos obtuvieron sólo los territorios de Trento y Trieste, cuando aspiraban a ganancias mucho mayores. Por otra parte, la miseria reinaba en los campos y la carestía azotaba las ciudades, haciendo crecer el descontento popular. Japón, que se encontraba también en el bando aliado vencedor, vio frustrado su deseo de obtener mayores posesiones en Asia oriental. Ideologías anticomunistas: el Fascismo y el Nazismo Ideologías totalitarias de distinto signo se impusieron en tres naciones europeas: Rusia, Italia y Alemania. Con profundas diferencias entre ellos, estos sistemas tuvieron como denominador común la supresión de la libertad política y el papel de preponderante del Estado controlado por un solo partido. Fascismo Mussolini fundó en 1914 un periódico, "Il popolo d'Italia", tribuna que utilizó para incitar la entrada de Italia a la Primera Guerra. Al término del conflicto bélico, creó una unión de ex combatientes bautizada como "Fascio di combatimento". De este grupo nació el movimiento fascista, de cuño nacionalista y anticomunista. Los fascistas declararon la lucha al comunismo y al débil gobierno de la época, organizando expediciones a los pueblos italianos, donde obligaban a dimitir a los alcaldes socialistas. Benito Mussolini estableció en Italia en 1922 la primera dictadura fascista. Su régimen fue nacionalista y totalitario. La economía se organizó en base a corporaciones gremiales que agrupaban a obreros y patrones. El corporativismo es una de las características principales que identificaron al fascismo. La preparación militar de la población fue otro de los objetivos del régimen fascista. Mussolini logró algunos éxitos económicos en cuanto a aumentos de producción y gobernó como amo y señor de Italia, destruyendo a todos los partidos no fascistas y a sus adversarios políticos. En 1937, Italia adhirió al pacto contra la propagación de los comunistas que ya habían firmado Alemania y Japón. Los bloques ya se perfilaban con nitidez. Nazismo Adolf Hitler postulaba que según las leyes naturales, los más fuertes debían imponerse a los más débiles. También consideraba que existía una tendencia natural hacia la duración de las razas, idea en la que se basó para luchar por la pureza de la raza aria, tronco étnico de lo germanos. Según Hitler, los arios eran una raza privilegiada "forjadora de cultura". Los judíos, en cambio, representaban para él un pueblo destructor de esa cultura. Hitler veía en el antisemitismo un fundamento de su misión histórica. Esto le llevó a desencadenar una implacable persecución, que comenzó por despojar a los judíos de sus bienes, continuó con su discriminación en todos los aspectos y culminó con cinco millones de víctimas en los campos de concentración. El estado debía organizarse en base a un principio aristocrático, donde la autoridad estaría en manos del líder, de especial capacidad, en el cual el pueblo depositaría su confianza. Esto explica que Hitler utilizara el título de Führer, o líder, en el régimen totalitario que logró instaurar. Por último, es necesario mencionar que el Führer consideraba fundamental para el porvenir de Alemania la conquista de un "espacio vital" en Europa, lo que implicaba la expansión territorial. La oportunidad de triunfo para los nazis se presentó tras la crisis económica desatada el año 1929. La población estaba angustiada por la falta de trabajo y muchos capitalistas veían con temor el avance de los comunistas, que se habían hecho más fuertes después de la Revolución Rusa. Además, había en el ejército un deseo revanchista, provocado por la dura humillación que Alemania había sufrido en la Primera Guerra Mundial. Por todo esto, la idea nazi comenzó a ser captada con simpatía por parte de las masas alemanas, que quería recuperar su orgullo nacional. Japón no adoptó un régimen fascista de forma oficial, pero la influyente posición de las Fuerzas Armadas en el seno del gobierno les permitió imponer un totalitarismo de características similares. Los militares japoneses aprovecharon un pequeño enfrentamiento con tropas chinas en las proximidades de Mukden (actual Shenyang) en 1931 como pretexto para apoderarse de Manchuria, en donde constituyeron el Estado de Manchukuo en 1932. Asimismo, ocuparon entre 1937 y 1938 los principales puertos de China. Nacionalismos que se transforman en imperialismos Las apetencias de expansión y dominio del régimen nacional socialista que desembocaron en la invasión de Polonia por Alemania, lo cual significó el estallido de la guerra dos días después. El conflicto entre Alemania y Polonia se hacía inevitable. Polonia, Estado eslavo, constituía una traba para la expansión hacia el este soñada por Hitler. Desde 1919, Alemania intentaba formular reclamación de índole fronteriza a costa de Polonia, país que comprendía una minoría germana entre 700 y 800 mil individuos, que en opinión de los alemanes, las fronteras de Alta Silesia también constituían una "flagrante injusticia". Además, la cuestión de Dantzig y el corredor polaco venían produciendo grandes fricciones entre Varsovia y Berlín. En 1919 Dantzig se convirtió en un estado libre bajo control de la Sociedad de Naciones, pero Alemania lo reivindicaba por estimar que su población era casi exclusivamente de lengua Alemana. La agresión alemana Hitler inició su propia campaña expansionista con anexión de Austria en marzo de 1938, para lograr la cual no hubo de hacer frente a ningún impedimento: Italia lo apoyó, y los británicos y franceses, intimidados por el rearme de Alemania, aceptaron que Hitler alegara que la situación de Austria concernía a la política interior alemana. Estados Unidos había limitado drásticamente su capacidad para actuar contra este tipo de agresiones después de haber aprobado una ley de neutralidad que prohibía el envío de ayuda material a cualquiera de las partes implicadas en un conflicto internacional. En septiembre de 1938, Hitler amenazó con declarar la guerra para anexionarse la zona de la frontera occidental de Checoslovaquia con sus 3,5 millones de ciudadanos de lengua alemana. El primer ministro británico, Arthur Neville Chamberlain, inició una serie de conversaciones que concluyeron a finales de mes con el Pacto de Munich, en el que los checoslovacos, instados por británicos y franceses, renunciaban a la frontera occidental de Checoslovaquia a cambio de que Hitler se comprometiera a no apoderarse de más territorios checos. Este acuerdo fue infructuoso: Hitler invadió el resto de Checoslovaquia en marzo de 1939. El gobierno británico, alarmado por esta nueva agresión y las amenazas proferidas por Hitler contra Polonia, se comprometió a ayudar a este país en el caso de que Alemania pusiera en peligro su independencia. Francia también estableció un tratado de defensa mutua con Polonia. La crisis económica de 1929 En el período que siguió a la Primera Guerra mundial fue necesario reparar los daños que había provocado el conflicto y en ello se ocuparon prácticamente todas las fuerzas de trabajo. En los inicios de la década de 1920 hubo gran prosperidad, por lo que la gente pensó que bonanza y paz eran dos términos que iban de la mano. Muchos de los proyectos de reconstrucción contaban con el sistema de créditos para lograr financiamiento. El mismo pago de las indemnizaciones de guerra exigidas a Alemania, en virtud del Tratado de Versalles, era realizado gracias a una importante corriente de préstamos provenientes, sobre todo, de Estados Unidos y Gran Bretaña. La corriente de créditos enviada desde Estados Unidos hacia Europa fue la causa principal del ambiente de prosperidad en el viejo continente. Estados Unidos era entonces el gran soporte del bienestar. El 19 de octubre de 1929 los indicadores de cotizaciones de la Bolsa de Valores de Nueva York cayeron como una avalancha, creando pánico en el mundo de las finanzas. El año de 1929 está marcado en el calendario de la historia como el inicio de la crisis económica que sumió en la pobreza y la desesperación a millones de personas. Esta crisis repercutió en Europa y el resto del mundo. Estados Unidos ya no estaba en condiciones de seguir haciendo inversiones en el extranjero y el colapso se extendió rápidamente. La consecuencia inmediata fue la miseria de millones de personas, y el resultado último, que esta gente desesperada fue presa fácil de doctrinas totalitarias que les prometían recuperación material y empleo a corto plazo. El débil comportamiento de la Sociedad de las Naciones En 1935 Mussolini había atacado Etiopía y con gran despliegue de fuerzas no tardó en vencer a las desorganizadas tropas del Negus Fallé Selassie ocupando Addis Adeba. La Sociedad de Naciones aplicó unas sanciones económicas que ni siquiera impidieron la llegada del petróleo necesario para la guerra a los puertos italianos. Inglaterra permitió el paso de buques cargados de tropas por el Canal de Suez y con estos hechos la Sociedad de Naciones se desprestigió totalmente fortaleciéndose Italia y reforzándose el eje Roma-Berlín. La Sociedad de las Naciones no pudo evitar el estallido de nuevos conflictos internacionales ni cumplir la misión pacificadora para la que había sido concebida. No pudo imponer el cese al fuego cuando Japón, Italia y Alemania empezaron las agresiones. A pesar de que aplicó sanciones económicas y diplomáticas, los países culpables optaron por salirse de la organización en lugar de acatarlas. La guerra civil española (1936-1939) Se dice que la Guerra Civil Española fue una especie de campo de prueba, en el que se ensayaron las armas que luego habrían de usarse en la Segunda Guerra Mundial, que se inicia cuando terminó el conflicto peninsular . Hitler, tras denunciar las cláusulas sobre desarme impuestas a Alemania por el Tratado de Versalles, organizar unas nuevas Fuerzas Aéreas y reimplantar el servicio militar, puso a prueba su nuevo armamento durante la Guerra Civil española . Alemania e Italia entregaron material de guerra a Franco y enviaron tropas especializadas a combatir en suelo español contra el gobierno republicano en 1936. Las otras potencias no quisieron provocar un enfrentamiento directo y se abstuvieron de intervenir en la lucha. El Pacto de Acero Hitler y Mussolini firmaron en mayo de 1939 el "Pacto de Acero", temible alianza ofensiva, con la cual Alemania e Italia se comprometieron a prestarse ayuda militar en caso de guerra, lo que se convierte entonces en el objetivo primordial del nacionalismo. El Eje Berlín-Roma quedó así sellado definitivamente. Los directores del vasto complejo siderúrgico Krupp estaban vinculados con los nazis y fueron los principales responsables de suministrar el material necesario al esfuerzo de guerra alemán. La formación del Eje Los tratados firmados por Alemania, Italia y Japón desde 1936, cuando los dos primeros países acordaron el primero de ellos, hasta 1941 (fecha en la que Bulgaria se incorporó a los mismos) dieron como resultado la formación del Eje Roma-Berlín-Tokio. Pacto germano-soviético La noche del 23 de agosto de 1939 en Moscú , Hitler logró que Stalin, a pesar de sus divergencias ideológicas, firmara un pacto de no-agresión entre Alemania y la Unión Soviética (URSS) donde acordaban no luchar entre sí. Esto permitiría al Führer atacar Polonia, sin temor a una intervención soviética en el frente oriental. De esta forma, Adolf Hitler tuvo el camino despejado. Adicionalmente, se firmó un protocolo secreto en el que se concedía a Stalin libertad de acción en Finlandia, Estonia, Letonia y en el este de Polonia y en Rumania. EL EJÉRCITO DEL CRIMEN Cuando los ejércitos soviéticos avanzaron por territorio polaco en el verano de 1944, hasta alcanzar la línea del Vistula, descubrieron la espantosa tarea a la que se habían estado dedicando las SS durante los tres últimos años. Aquellos duros soldados, curtidos en todas las formas que adopta la muerte en los campos de batalla, no pudieron contener el vómito y el espanto al entrar en Treblinka, Sobibor, Maidanek, Belzec o Rawa-Ruska, donde hallaron claros indicios de que millones de seres habían sido asesinados y reducidos a cenizas o sepultados en interminables fosas comunes. El periodista británico Alexander Werth, que seguía informativamente a los ejércitos del mariscal Zukov, escribió varias crónicas sobre el asunto, sin que su periódico las editara, sospechando que era contrapropaganda soviética por el asunto de Katyn. El 27 de Enero de 1945 los soviéticos tomaron el campo de Auschwitz, la mayor fábrica de muerte fundada por Hitler. La noticia ya no pudo ocultarse por más tiempo. Pero no fue hasta Marzo de 1945, tras la entrada británica en el campo de Bergen-Belsen (donde pocos días antes había muerto Ana Frank) cuando se conoció en el mundo occidental la inmensa magnitud cometida por aquel ejército del crimen. EL UNIVERSO CONCENTRACIONARIO NAZI Ana Frank, la autora adolescente de un Diario que dio la Vuelta al mundo cuando su padre Otto, tras escapar del campo de concentración y de la muerte, decidió publicarlos en 1947, había desaparecido en uno de aquellos campos de horror, Bergen-Belsen, entre finales de febrero y principios de marzo de 1945. Hace ahora de esto poco más de cincuenta años. Ana era judía, vivía en Amsterdam, a donde se habían trasladado sus padres desde Alemania, y tenía sólo trece años cuando, huyendo de las tropas de Hitler que habían invadido el país, se refugió (junio de 1942) junto con su familia y otras personas en una buhardilla contigua al lugar donde trabajaba su padre, comerciante. Allí descubrió y anotó muchas cosas, cosas que antes quizá no había siquiera sospechado a propósito de si misma y de quienes la rodeaban, y quiso convertirse en escritora - publicar su Diario- el día en que llegara la paz. Había oído al ministro de Educación Holandés en el exilio, por la radio, decir que ello serviría a otros muchos, para no repetir tanta desgracia, para no ceder a la barbarie. Algo después de que se cumplieran dos años del encierro, sin embargo, a principios de agosto de 1944, todos los ocupantes de la casa de atrás, Ana incluida, fueron detenidos por las SS hitlerianas y por la Policía Verde holandesa, conjuntamente, quizá después de que algún vecino hubiera denunciado a los refugiados. Tras pasar por varias estaciones para detenidos políticos en la misma Holanda, los Frank y sus amigos fueron deportados hacia el Este, en los últimos trenes que salieron a principios de septiembre en dirección a Auschwitz, en Polonia. De allí en adelante sufrirían destinos distintos. Ana, deportada a finales de octubre a Bergen-Belsen, al norte de Alemania, sucumbió en la epidemia de tifus declarada en el campo poco después de que muriera su hermana Margot, y a lo sumo, sólo mes y medio antes de que las tropas inglesas entraran en el campo liberando a los supervivientes. Los restos de las dos yacen, seguramente, en la fosa común. Su padre, que por el contrario no había sido trasladado a Auschwitz, iba a ser, de todos los personajes que Ana Frank recrea en su Diario, el único en vivir para dar testimonio. POLÍTICA Y POLÉMICA EN TORNO AL HOLOCAUSTO Las generaciones que han vivido inmediatamente después de la II Guerra Mundial han sabido, todavía de manera directa y erizada, de la magnitud monstruosa del Holocausto. Las que hoy viven, en cambio, comienzan a olvidarlo. A pesar de los intentos de refrescar una memoria amarga (en el cine, en la literatura, la televisión o la prensa); a pesar de reflexiones varias sobre el racismo y la xenofobia y de actuaciones políticas y ciudadanas contra ellos; a pesar de alguna que otra voz alarmada sobre la existencia en nuestros días de campos de concentración, el Holocausto les parece a muchos de nuestros contemporáneos muy lejano. Hay no obstante, frecuentísimos cursos regulares sobre la persecución y el exterminio judío (distintos a los cursos de Historia general) en la mayoría de las universidades americanas y en algunas europeas, más una intensa y esforzada cantidad de libros que vuelven una y otra vez sobre el horror desencadenado bajo Hitler, tratando - al explicarlo- de evitar su retorno. Pero lo cierto es que la propia inmensidad de la tragedia causada por los nazis ha facilitado la incredulidad o la banalización, cuando no la indiferencia, y, hasta incluso, de manera tan incomprensible como odiosa, la justificación moral del genocidio. Sabido es que, desde no hace mucho, prospera la negación rotunda de ese exterminio masivo y criminal por parte de algunos historiadores que dicen avalar con métodos científicos su reinterpretación de los hechos. (Las llamadas escuelas revisionistas, a pesar de lo que pudiera creerse por la burda entidad de sus mistificaciones y la endeblez de sus argumentos, gozan de adeptos). Mientras duró la creencia generalizada en el progreso, el Holocausto se consideró por la mayoría de los observadores como una interrupción nefasta del curso de la historia, como una especie de execrencia cancerosa surgida en el cuerpo de la sociedad civil, una locura momentánea en un marco político occidental que, en general, era bastante democrático y gozaba de una salud satisfactoria, un espacio privilegiado en el que la igualdad de derechos entre los individuos era reconocida como un derecho. La tragedia, que había sacudido de manera muy especial a los judíos, movía a compasión, también, a los que no lo eran. Se olvidaba, sin embargo, por lo general, que ese mismo horror colectivo lo habían padecido también gitanos, eslavos, comunistas y homosexuales. Que el exterminio colectivo, aunque en proporciones menores, había alcanzado mas allá de los hijos de Sión... UNA POLÉMICA ABIERTA Los propios judíos han tendido a representar también el Holocausto como un asunto interno de su propio pueblo, sino de su exclusiva competencia, como una peripecia criminal que es decisiva para su historia interna y solo a ella vincula en desafío perpetuo, inolvidable. Al pueblo judío habría afectado intensamente - varios millones de muertos- el genocidio, y a él correspondería tanto la reparación como la venganza. Mucho se ha discutido no obstante a este propósito, pero todavía no se haya dicho posiblemente la última palabra: Cristianizar el Holocausto, se argumenta por los más radicales, conduce a diluir su significado real - aquel agravio inconmensurable al pueblo hebreo- en un conglomerado indiferente, el ámbito difuso de la humanidad, lleva a desvanecer -voluntariamente- culpas y responsables. El estado de Israel intentó, por su parte, utilizar el recuerdo de la tragedia como garantía de su supervivencia, como razón de su legitimidad política y, casi también, como excusa y pago por adelantado para sus futuros atropellos. Y eso contribuyó también a dar a la experiencia concentracionaria nazi, en la memoria de los supervivientes tanto como en la de la mayoría de los historiadores, una peculiar naturaleza hebrea, un aire inconfundiblemente étnico y religioso, nacional en fin. No todos los supervivientes, judíos incluso, se oponen sin embargo, a un reconocimiento extenso del territorio amplio, de los grupos sociales variados, a los que afectó el horror. Yehuda Elkana, un importante historiador de la ciencia que entró a los diez años en Auschwitz, levantó polémica en 1988 al proponer en un periódico israelí - Ha'retz -, y en lengua hebrea, empezar a olvidar: la historia y la memoria -escribió- son parte inseparable de cualquier cultura, pero el pasado ni es ni debe convertirse en el elemento determinante del futuro de una sociedad y un pueblo. Sin embargo, ese olvido, predicado por el hebreo Elkana, no parece ser el de que aquello no deberá suceder nunca más, sino de modo bien distinto, el más estrecho y circular de que eso no vuelva a sucedernos a nosotros... Hay otros autores (como Zygmunt Bauman) que, desde la sociología, prefieren por su pensar - y argumentar - que el Holocausto fue un producto previsible de nuestra sociedad racional moderna, un espanto burocrático pensado y ejecutado en la culminación del desarrollo cultural humano, un desarrollo sólo comprensible en medio del proceso de civilización occidental. Es decir, que aquella aberración suscitada por la barbarie nazi, ha de ser entendida como un fenómeno típicamente moderno, incomprensible fuera del contexto de las conquistas técnicas y de la mentalidad cientifista. Por lo mismo sería, todavía, algo posible, por desdicha en la sociedad avanzada y tecnológicamente ritual en la que nos movemos. Al contrario de lo que pudiera parecer, esta reubicación de una página oscura -sin parangón amarga- de la historia Europea del siglo XX, no diluye en ningún sentido la memoria viva del Holocausto. La actualiza y la exige mas aún, trayéndola al presente sin posibilidad de absolución alguna. Y convirtiéndola, para los confiados y los incrédulos, sobre todo, en aviso alarmante de futuro, en poderoso antídoto contra cualquier especie de inercia moral, contra toda indiferencia política. Pero, ¿qué fue exactamente del Holocausto? ¿Que quedo concernido en el ámbito del Universo concentracionario nazi? EL MAPA DE LA CONCENTRACIÓN De la doctrina totalitaria que el nacionalsocialismo profesa, se deriva, ineludiblemente, la organización concentracionaria de la sociedad. La menor manifestación de independencia, la menor diferencia, debía segregarse del resto. Entre 1933 y 1939, esa organización se limitará a ir apartando a los opositores (reales o imaginados) al sistema: comunistas, socialistas, demócratas que van siendo sometidos a penas de prisión en virtud del sistema de detención preventiva, una fórmula de segregación que fue autorizada por Hitler tras el incendio del Reichstag. Los primeros campos de concentración - Dachau, Buchenwald, Sachsenhausen- fueron poblándose con ese género de ciudadanos marginados por el sistema, sujetos e indefensos ante detenciones sin garantías. Las SA (Sturm Abteilungen), dejaron pronto paso a las SS (Shutz Stulfen). Tras la anexión de Austria y Checoslovaquia, a partir de 1938, fueron llegando a los campos de concentración los resistentes de esos países. Se abrieron, para darles cabida, nuevos campos: Mauthausen, Neuengamme o Ravensbruck, solo para mujeres este último (la separación de sexos, tenía también, intenciones eugénicas en el proyecto nazi). Antes de la guerra, pues, en cualquier caso, los campos de concentración permitían - en principio al menos- abreviar las condenas mediante trabajos forzados. El sabotaje, por otra parte, era castigado con la muerte. La guerra - con su inmensa cantidad inicial de prisioneros- exigió todavía la apertura de nuevos campos: Stutthof, Flössenburg, Auschwitz, Gross Rosen, Theresienstadt, Bergen-Belsen y los situados entre el Vístula y el Volga - Belzec, Maidanek, Sobidor, Treblinka -. Los habitantes de los campos de concentración fueron entonces, además de los habituales hasta el momento, todo tipo de polacos, belgas, holandeses, franceses, griegos, yugoslavos y, muy abundantes en este caso, soviéticos. La economía de guerra, la necesidad de movilizar al total de la población para la producción bélica, se extendería también a los pobladores de los campos, a partir, sobre todo, de 1941. Surge ahí la primera contradicción, brutal, entre economía e ideología que pueda dar al traste con su esfuerzo: explotados al máximo los prisioneros para obtener ese trabajo de bajísimo costo, surgiría también en algunos de sus celadores - y surgiría poderosísima, insana- la tensión hacia su exterminación. Los campos de concentración, de una manera u otra, iban a convertirse en campos de muerte. Los dirigentes de la economía por su parte, tratarán siempre de seguir explotando al máximo, hasta la extenuación, la fuerza de trabajo de los prisioneros, los miembros de la SS, por el contrario - el mismo Himmler, desde luego -, perseguirán a ultranza la aniquilación gratuita, la asfixia de los hombres, mujeres y niños - útiles para el trabajo, no- en las cámaras de gas, o buscarán la desaparición colectiva, abrasados, en las fosas cubiertas con cal viva. LA SOLUCIÓN FINAL Nadie puede negar, a pesar de todo lo dicho mas arriba, el carácter de tragedia hebrea a los cinco millones de personas judías - de un total aproximado de 20 - a los que Hitler mandó exterminar, haciendo que la persecución sostenida hasta allí, desembocase en holocausto. La guerra facilitó, muy posiblemente - y la hizo extensiva a otros colectivos, de manera tan insensible como inevitable -, una decisión particular tomada seguramente desde mucho tiempo atrás. En diciembre de 1941, el decreto Nacht und Nebel -Noche y Niebla- advertía de la extinción segura, por cauces inmediatos o bien a través del ingreso en campos de concentración, para todos aquellos que osaran ofrecer resistencia al sistema. A la altura también de 1941 - noviembre, lo más tarde-, es seguro que la decisión de exterminar a todos los judíos de Europa estaba tomada. Formalmente se acuerda en enero de 1942, en el barrio berlinés de Wannsee, en una reunión en la que estuvieron presentes Heydrich, Eichmann... Según la lógica del racismo nazi, según los planes avanzados por primera vez en Mein Kampf y de acuerdo, en fin, con la experimentación científica de aniquilación de débiles o ancianos, enfermos incurables o locos que había sido llevada a cabo por los alemanes antes de la guerra - y que fue suprimida momentáneamente debido a las protestas surgidas -, la suerte de extensos contingentes de población estaba echada. Los comandos especiales formados en esta práctica de depuración eugénica, ignorantes de todo límite moral y ajenos a toda deontología posible, fueron trasvasados después a los campos de exterminio para aplicar en masa - perfeccionarla, podríamos decir macabramente- su experiencia científica en experimentos biológicos. Pero los alemanes llamaron Endlösung (o solución final, tratamiento especial, dijeron otras veces practicar) no se llevó a cabo sólo en aquellos campos de muerte, sino también de otras maneras más antiguas y acostumbradas para quienes por desdicha hubieron de sufrirlas, menos tecnificadas. Desde que los alemanes entraron en Polonia en 1939, y al mismo tiempo que se obligaba a los judíos a concentrarse en guetos, los miembros de las SS empezaron a entregarse libremente a masacres colectivas, a asesinatos individuales sellados por la violencia indiscriminada, matanzas de difícil cuantificación. Desde septiembre de 1941 los judíos fueron obligados a identificarse externamente con la estrella amarilla. En octubre se les prohibió terminantemente abandonar el Reich, comenzó a su vez la deportación masiva a los campos de concentración alemanes y polacos. A finales de noviembre, en fin, se les retiraba la nacionalidad. Y entonces comenzaron las primeras experiencias con un gas mortífero, el Zyklon B, empleado primero con los prisioneros soviéticos en Belzec, Sobibor, Treblinka, Majadanek... No era fácil, sin embargo, trasladar -para su aniquilación conjunta en estos lugares- a grupos tan extensos de población como querían los nazis. Los problemas técnicos (que trataron de solucionarse, con gran despliegue de medios y cerebros, en la conferencia de Wannsee, el 10 de enero de 1942) pusieron en juego todas las capacidades del genio alemán, todo su potencial científico existente. Si permitimos que sea Rudolf Hoess (primer comandante de Auschwitz-Birkenau) quien nos hable de ello -tal y como hizo en el juicio de Nuremberg-, sabremos como, destacado en el campo para su organización ya en el verano de 1941, visitó primero Treblinka para ilustrarse, cuyo comandante le dijo que había hecho desaparecer 80000 detenidos en seis meses: utilizaba óxido de carbono -relata Hoess-. Sin embargo, sus métodos no me parecieron muy eficaces. Se decidió a su vez, buscando esa eficiencia, por el Zyklon B, ácido prúsico cristalizado o cianhídrico que dejábamos caer en la cámara mortuoria a través de una pequeña abertura. Así, y dependiendo de las condiciones atmosféricas, bastaban entre tres y quince minutos para que el gas hiciera efecto. No parece tampoco que haya lugar a engaño en cuento a la capacidad y rapidez de las mejoras conseguidas respecto a Treblinka: donde los responsables de este no lograban matar más que 200 por cámara, los de Auschwitz, lograban a su vez 2000... Sabíamos que estaban muertos -de nuevo es Hoess quien habla- cuando dejaban de gritar. Esperábamos una media hora antes de abrir las puertas y sacar los cuerpos. Tras ello, nuestros comandos especiales les quitaban las sortijas y los anillos, lo mismo que los dientes de oro. Y cuando las mujeres trataban de esconder a sus hijos bajo la ropa para protegerlos, se los enviaba con ellas al mismo tiempo a los campos de gas. Aunque no son exactamente lo mismo -como ya se ha advertido antes-, es cierto que resulta difícil distinguir, en la masacre causada por los nazis durante la guerra, entre un campo de concentración y un campo de exterminio. Estos segundos fueron construidos a propósito, con toda intención -comenzando su organización ese mismo otoño-. Pero los primeros acabaron convirtiéndose, también, en campos de muerte experimental, de la muerte en hilera -con números en serie de ejecutados, conseguidos con un tiempo preciso-. Como si de rebaños de seres humanos se tratara, engañados en cuanto al destino que los esperaba (se les decía que eran duchas colectivas), y humillados hasta la degradación más absoluta. Los historiadores no han encontrado, sin embargo, el documento que contenga la orden concreta de proceder al exterminio. Lo que lejos de tranquilizar al observador -algunos historiadores, sin embargo, sí parecen sentirse por ellos mas seguros, achacando a las exigencias de la guerra el horror desencadenado paulatinamente-, nos enfrenta, a una dinámica demoniaca. Todo funcionó automáticamente (ejército, colaboradores de campo, ejecutores forzosos de los trabajos especiales, población colindante...) el horror más absoluto pudo, efectivamente, ser, realizarse y tomar cuerpo, materialidad... Se había abierto un túnel sin salida en el trayecto de la Humanidad, la quiebra del progreso indefinido estaba ahí, pantanosa e insondable. Con todo tipo de razones para dudar, al menos, sobre aquel optimismo antropológico de los ilustrados que, en su día, otorgó vía libre a la industrialización, y avaló una confianza sin límites en el triunfo del espíritu, en la mejora universal de las condiciones de vida, en las virtudes de la especie humana. EL CAMPO DE EXTERMINIO, FÁBRICA DE MUERTE Heinrich Himmler -figura de confianza de Hitler cada vez mas crucial en el desarrollo progresivo de la política de exterminio durante la guerra- utilizó los campos como medio más rápido para hacer de Europa un paraíso ario. La obsesión racista llegará a ser tal, que, en los últimos meses de la guerra, y con el Reich amenazado de hundimiento militar, los trenes se reservaban, con todo, prioritariamente, para la deportación. Las SS -lo que se llamó el Estado SS- no sólo habían conseguido pleno control d universo concentracionario, sino que además habían hecho de él una maquinaria industrial. Auschwitz resultó ser una extensión diabólica del moderno sistema fabril. En lugar de producir mercancías -escribe Henry Feingold- utilizaba seres humanos como materia prima, produciendo la muerte como objeto final, serial incluso, cuantificado escrupulosamente por los cuidadores del campo. Igual que aquellos kilómetros de aire denso y negro, nauseabundo, producto de la quema constante de los cuerpos humanos, un aire que salía constantemente de las chimeneas y que correspondía a los desaparecidos apuntados -severa, cuidadosamente- por los funcionarios del campo en sus cuadernos. Un aire que quedaba indeleble tanto en los dedos como en los registros, llevados obedientemente, de los responsables directos de aquella horrenda administración. De aquella vergüenza. BERGEN-BELSEN, LA TUMBA DE ANA FRANK En el corazón de Alemania, a cien kilómetros de Hamburgo, a 65 de Hannover, a 90 de Bremen, se erigió el campo de prisioneros de guerra Bergen Belsen, que en 1941 fue puesto bajo la administración de las SS, convirtiéndose en campo de concentración. A partir de julio de 1944 comenzó a ser empleado como estación de tránsito para judíos de Holanda, Polonia, Hungría, Albania, Grecia y Yugoslavia. Se proyectó encerrar a unos 10000 prisioneros, pero en la segunda mitad de 1944 -cuando Ana Frank fue internada allí- estaba superpoblado, con un promedio de 15000 cautivos. Al comenzar el desplome de las fronteras de Polonia los cautivos en aquella zona fueron a parar a Bergen-Belsen, cuya población alcanzó los 50 reclusos. A comienzos de abril de 1945 se abrió un segundo campo para encerrar a los prisioneros que no cesaban de llegar del Este. Para ello, habilitaron los cuarteles de Belsen. En aquellos últimos días de la guerra la mortandad entre los prisioneros fue espantosa debido a su debilitamiento por el traslado, frecuentemente a pie por carreteras heladas, el frío y los malos tratos. Aunque en Bergen-Belsen no hubo gaseamientos ni incineraciones, allí murieron 37000 prisioneros, víctimas del hambre, las enfermedades, la violencia de sus guardianes y el agotamiento en el trabajo. Bergen fue el primer campo de prisioneros liberado por los aliados occidentales. Cuando llegaron allí, las tropas británicas quedaron espantadas ante los cadáveres hacinados en grandes fosas comunes aún sin cubrir. Los soldados obligaron a los civiles de los alrededores a peregrinar hasta el campo de concentración para que contemplaran fríamente el crimen cometido. El 21 de mayo, tras haber cubierto las fosas -labor en la que fueron empleados soldados de la Wehrmacht y de las SS- las autoridades británicas ordenaron que todo el complejo fuera incendiado para evitar epidemias. Joseph Kramer, comandante del campo desde el 1 de diciembre de 1944, fue capturado por los británicos, juzgado y ahorcado. AUSCHWITZ, EL MATADERO NAZI Auschwitz es una pequeña población situada a unos 60 kilómetros al sudeste de Cracovia, en Polonia. Allí, en 1941, los ocupantes abrieron un campo de trabajos forzados, donde se instalaron varias industrias alemanas que empleaban aquella mano de obra barata y dócil. Las SS (Schutz Stulfen) de las Totenkopfebande, es decir, unidades de la calavera, que se ocupaban de estos campos de concentración, explotaban a estos forzados hasta el agotamiento y la muerte. El carácter de Auschwitz fue cambiando cuando se acentuó la persecución antisemita, cuando comenzó a ser eliminada sistemáticamente la población judía de Varsovia, cuando se dio la orden de eliminar a los gitanos, cuando, tras lo conferencia de Wannsee -en 1942- el régimen nazi decidió la solución final... etc. Las instalaciones se ampliaron a cuatro campos y a 38 comandos de trabajo. En todos ellos se maltrataba a los prisioneros, en todos se les agotaba trabajando, en todos se les mataba cuando desfallecían, pero uno de esos campos, Birkenau, era realmente una factoría para asesinar prisioneros. Birkenau, situado a tres kilómetros de Auschwitz, en una zona pantanosa e insalubre, recibía diariamente a los judíos deportados. Allí se seleccionaban. Los débiles, los ancianos, los niños, y buena parte de las mujeres eran separados de los prisioneros útiles para el trabajo, que se repartían luego por las demás instalaciones. A los que se desechaba se les conducía, tras dejar su equipaje y su ropa -y las mujeres, su pelo- a unas naves donde serían desinfectados. Encerrados en aquellos depósitos se les gaseaba con Zyklon B y, una vez muertos, se les desposaba de alhajas, dientes de oro, etc. Luego se llevaban los cadáveres a unos hornos crematorios que funcionaban día y noche. Este sistema industrial de asesinar a los deportados alcanzó el formidable rendimiento de 22000 personas al día. Las cifras todavía son controvertidas, porque los alemanes destruyeron la documentación, pero se acepta generalmente que en el complejo de Auschwitz perecieron cerca de dos millones de personas, de las que la mitad eran de origen judío. Ante el avance soviético, en enero de 1945, las SS evacuaron a unas 60000 personas de Auschwitz, en una marcha terrible hasta el oeste de Oder, que dejó los caminos sembrados de muertos. En el complejo de Auschwitz quedaron unos 10000 reclusos, incapaz de moverse. Algunos acertaron a escapar, aprovechando que las alambradas ya no estaban electrificadas y que no había centinelas, pero la mayoría, incapaz de dar un paso, se quedó. Una unidad de las SS en retirada pasó por Auschwitz y aún causó dos millares más de víctimas antes de irse definitivamente. Cuando los soviéticos alcanzaron el campo el 27 de Enero, apenas había siete mil reclusos, todos en condiciones lamentables y muchos de los cuales morirían en las semanas siguientes. Pese a que los alemanes habían tratado de destruir las pruebas de su inmenso crimen, allí quedaban cerca de un millón de trajes de hombres y mujeres, mas de seis mil pares de zapatos y toneladas de objetos personales. También se hallaron allí unos 700 kilos de cabello humano, que una fábrica de fieltro alemana compraba a 500 marcos la tonelada. Y es que los nazis lo aprovechaban todo: su trabajo, su equipaje, sus joyas y dinero, su pelo, y una vez muertos, sus cenizas, que se utilizaban como fertilizantes agrícolas. Sobre la entrada de Auschwitz un letrero pregonaba "El trabajo os hará libres", pero para definir aquel infierno era más exacta la frase del criminal Dr. Mengele: Aquí se entra por la puerta y se sale por la chimenea. LA SOLUCIÓN FINAL: WANNSEE, 20-1-1942 Cumpliendo las órdenes recibidas de solucionar la cuestión judía, el 20 de Enero de 1942, Heydrich reunió en el distrito berlinés de Wannsee a 13 personajes pertenecientes al Departamento Superior de Seguridad (RSA); a la Cancillería; a los Ministerios de Justicia, de Exteriores y del Plan Cuatrienal, y a los responsables de la represión en Polonia y en el Báltico. Como secretario actuó el coronel de las SS Adolf Eichman, del RSA, en cuyas actas puede leerse: "Cerca de once millones de judíos han de ser tomados en consideración para esta solución final de la cuestión de los judíos europeos; estos están distribuidos en los diversos países del modo siguiente [...] Durante l proceso de realización de la solución final, Europa será barrida de Oeste a Este" Hasta entonces, los judíos habían sido expulsados, expoliados, deportados, encarcelados, obligados a trabajar hasta la extenuación e, incluso, asesinado, pero el genocidio sistemático, industrializado, comenzó a partir de la conferencia de Wannsee. En las actas no se habla de realizar una matanza masiva -los nazis fueron siempre muy cuidadosos en no reflejar sus atrocidades en documentos de circulación corriente-. Pero Eichman, durante su proceso en Israel, declaró que en la discusiones se consideró la matanza, la eliminación y la aniquilación. ¿Quién dispuso tal atrocidad? El más autorizado biógrafo de Hitler, Bullock, responde: No pudieron ser los burócratas que asistieron a la conferencia de Wannsee, y que tan solo estaban preocupados por los problemas prácticos que planteaba la ejecución del proyecto. Tan sólo Hitler tenía la imaginación necesaria -aunque perversa- para idear un plan de esta índole. El comandante de Auschwitz, Hoess, declaró ante el tribunal que le juzgó en 1946 que Himmler, en nombre de Hitler, le ordenó crear una fábrica de exterminio: El Führer ha ordenado la solución final de la cuestión y a nosotros -las SS- nos toca llevar a cabo esa orden... He elegido Auschwitz para esa misión [...]. Será una tarea pesada y difícil, y requerirá su plena participación personal. Guardará el más estricto silencio en lo que respecta a esta orden, incluso frente a sus superiores [...]. Todo judío al que podamos echar el guante debe ser exterminado sin ninguna excepción. Si no logramos destruir ahora la base del judaísmo, llegará el día en que los judíos destruirán al pueblo alemán. LAS CIFRAS INCONFESABLES El más prestigioso biógrafo de Hitler e historiador del III Reich, Alan Bullock, en su obra Hitler y Stalin, vidas paralelas, publicada en Londres en 1991, eleva a 18 millones las víctimas del terror nazi. En esta cifra se incluirían los civiles muertos en los bombardeos, en los ataques contra los ciudadanos, en las represalias contra las acciones guerrilleras, en las persecuciones étnicas contra judíos y gitanos, en el agotamiento hasta la muerte de poblaciones deportadas y prisioneros de guerra. Aunque las cifras siguientes son solo orientativas, dan una idea clara del inmenso crimen nazi. Unión Soviética 7.500.000 Polonia 5.000.000 Yugoslavia 1.500.000 Francia 300.000 Hungría 250.000 Benelux 150.000 Checoslovaquia 110.000 Grecia 100.000 Italia 70.000 Reino Unido 60.000 Alemania 2.000.000 En las cifras de víctimas civiles por países están incluidos los judíos. Entre las víctimas de la represión en Alemania se incluyen también Austria, los Sudetes y el Protectorado de Bohemia-Moravia; en esta cifra están incluidos los judíos, comunistas y socialistas, las oposición al nazismo, y los conspiradores antinazis, tanto civiles como militares, entre 1933 y 1945. El resto fueron judíos sacados de Noruega, Dinamarca, Bulgaria y Rumania; prisioneros de guerra de otros países no incluidos en esta enumeración, como republicanos españoles capturados en Francia, norteamericanos, canadienses, australianos, sudafricanos, neozelandeses, indios, norteafricanos de las colonias francesas... Por etnias, las víctimas más numerosas fueron los judíos; la cifra es aun controvertida pero se sitúa a la baja en 4.800.000, y al alza en 6.500.000. Les siguen los gitanos, con una estimación que se sitúa entre las 300.000 y las 500.000. Por campos de exterminio, el mas terrible fue el de Auschwitz-Birkenau, con cerca de dos millones de víctimas; seguido de Treblinka, con 700.000; Belcec, con 600.000; Maidanek, con 400.000; Chelmo con 350.000; Sobidor con 250.000, todos ellos en Polonia. En el estricto territorio de Reich destacaron los campos de trabajo y exterminio de Dachau, Bergen-Belsen, Dora-Milttelbau, Buchenwald, Flossenburg, Mauthausen, Terezin, Sachsenhausen, Ravensbrück, Grosrosen, etc., donde más de un millón y medio de prisioneros perecieron a causa del trabajo agotador, la mala alimentación, el frío, las torturas, los experimentos médicos, las enfermedades, las ejecuciones por fusilamiento, horca o garrote, etc. Antes de cerrar esta macabra cuantificación de horrores, y para que no quede simplemente en eso, en una embotadora enumeración de cifras, hay que recordar al lector que todas y cada una de las víctimas sufrieron un auténtico infierno hasta el asesinato o la liberación, y cada uno de los supervivientes ha llevado en su médula grabada aquella vesanía hasta el fin de sus días. TODO SE APROVECHA, HASTA LAS CENIZAS Las crecientes necesidades de la industria de guerra fueron cubiertas por la población civil deportada de los países vencidos. Procedentes de éstos, más de 20 millones de personas fueron esclavizadas -en su mayor parte rusos y polacos- aportando pingües beneficios a las empresas que los empleaban y a las SS. Los empresarios solían pagar entre 3 y 6 marcos por trabajador y día a las SS, y estas apenas se gastaban 0,35 marcos diarios de manutención. Cuando el prisionero había sido reducido a un deshecho humano, inútil para el trabajo, era liquidado, rindiendo su último tributo al Reich: se comercializaba su grasa para hacer jabón, sus huesos para fabricar fertilizantes, sus cabellos para la industria textil... Sólo el campo de Auschwitz entregó 60 toneladas de cabello a la fábrica de fieltro Alex Zink, que pagó por ellas 30.000 marcos; 7.000 kilos más, preparados para su envío, hallaron los soviético al ocupar el campo. Hubo empresas que se constituyeron para aprovechar los últimos residuos humanos, como la acción Reinhard, que adquiría a las SS cuantas pertenencias de los prisioneros pudieran ser comercializadas: relojes, cadenas, joyas, dientes, etc. Todo se clasificaba, limpiaba, reparaba, catalogaba, almacenaba. Luego se servían los pedidos a empresas interesadas. Fue próspera la venta de abrigos, botas, impermeables, jerseys y ropa interior de calidad. Debieron tener poca solicitud los juguetes, los trajes de mujer y de hombre, los objetos personales y las maletas... Cuando los soviéticos entraron en los campos polacos hallaron millones de maletas, perfectamente clasificadas y, en muchísimos casos, con el nombre de sus propietarios y su remite.

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la segunda Guerra mundial
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/12/2009

ESTE POST CONTIENE MUCHAS COSAS RELACIONADAS CON LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL UN MOVIMIENTO QUE DESARROLLO LA TECNOLOGIA Y FORMO PARTE DE UNA EVOLUCION OBLIGADA PARA LA HUMANIDAD, NOS LLEVO A CONOCER EL LADO OSCURO DEL HOMBRE. Malestar dejado por la Primera Guerra Mundial Alemania, derrotada albergaba un profundo resentimiento por la pérdida de grandes áreas geográficas y por las indemnizaciones que debía pagar en función de las reparaciones de guerra impuestas por el Tratado de Versalles en 1919. Algunas de esas cláusulas establecidas dentro del tratado firmado por Alemania fueron: 1.- Pago de indemnizaciones por parte de Alemania a los Aliados por las perdidas económicas sufridas por los mismos a causa de la guerra. 2.- Reducción del ejercito alemán a la cantidad de 100.000 hombres, no posesión de ningún arma moderna de combate ( tanques, aviación y submarinos ). 3.- Reducción de la flota Alemana a buques menores a las 10.000 toneladas. 4.- La gran recesión que se presentó en el mundo entre los años 20 y 30, que en Alemania, crearon desempleo, caída del nivel de vida de la clase media, que a su vez abonaron el camino para el surgimiento de las reivindicaciones alemanas y con ello el impulso al partido Nacional-Socialista (Nazi). Italia, una de las vencedoras, no recibió suficientes concesiones territoriales para compensar el coste de la guerra ni para ver cumplidas sus ambiciones, no había quedado muy conforme con la repartición de territorios hecha en virtud del Tratado de Versalles. Los italianos obtuvieron sólo los territorios de Trento y Trieste, cuando aspiraban a ganancias mucho mayores. Por otra parte, la miseria reinaba en los campos y la carestía azotaba las ciudades, haciendo crecer el descontento popular. Japón, que se encontraba también en el bando aliado vencedor, vio frustrado su deseo de obtener mayores posesiones en Asia oriental. Ideologías anticomunistas: el Fascismo y el Nazismo Ideologías totalitarias de distinto signo se impusieron en tres naciones europeas: Rusia, Italia y Alemania. Con profundas diferencias entre ellos, estos sistemas tuvieron como denominador común la supresión de la libertad política y el papel de preponderante del Estado controlado por un solo partido. Fascismo Mussolini fundó en 1914 un periódico, "Il popolo d'Italia", tribuna que utilizó para incitar la entrada de Italia a la Primera Guerra. Al término del conflicto bélico, creó una unión de ex combatientes bautizada como "Fascio di combatimento". De este grupo nació el movimiento fascista, de cuño nacionalista y anticomunista. Los fascistas declararon la lucha al comunismo y al débil gobierno de la época, organizando expediciones a los pueblos italianos, donde obligaban a dimitir a los alcaldes socialistas. Benito Mussolini estableció en Italia en 1922 la primera dictadura fascista. Su régimen fue nacionalista y totalitario. La economía se organizó en base a corporaciones gremiales que agrupaban a obreros y patrones. El corporativismo es una de las características principales que identificaron al fascismo. La preparación militar de la población fue otro de los objetivos del régimen fascista. Mussolini logró algunos éxitos económicos en cuanto a aumentos de producción y gobernó como amo y señor de Italia, destruyendo a todos los partidos no fascistas y a sus adversarios políticos. En 1937, Italia adhirió al pacto contra la propagación de los comunistas que ya habían firmado Alemania y Japón. Los bloques ya se perfilaban con nitidez. Nazismo Adolf Hitler postulaba que según las leyes naturales, los más fuertes debían imponerse a los más débiles. También consideraba que existía una tendencia natural hacia la duración de las razas, idea en la que se basó para luchar por la pureza de la raza aria, tronco étnico de lo germanos. Según Hitler, los arios eran una raza privilegiada "forjadora de cultura". Los judíos, en cambio, representaban para él un pueblo destructor de esa cultura. Hitler veía en el antisemitismo un fundamento de su misión histórica. Esto le llevó a desencadenar una implacable persecución, que comenzó por despojar a los judíos de sus bienes, continuó con su discriminación en todos los aspectos y culminó con cinco millones de víctimas en los campos de concentración. El estado debía organizarse en base a un principio aristocrático, donde la autoridad estaría en manos del líder, de especial capacidad, en el cual el pueblo depositaría su confianza. Esto explica que Hitler utilizara el título de Führer, o líder, en el régimen totalitario que logró instaurar. Por último, es necesario mencionar que el Führer consideraba fundamental para el porvenir de Alemania la conquista de un "espacio vital" en Europa, lo que implicaba la expansión territorial. La oportunidad de triunfo para los nazis se presentó tras la crisis económica desatada el año 1929. La población estaba angustiada por la falta de trabajo y muchos capitalistas veían con temor el avance de los comunistas, que se habían hecho más fuertes después de la Revolución Rusa. Además, había en el ejército un deseo revanchista, provocado por la dura humillación que Alemania había sufrido en la Primera Guerra Mundial. Por todo esto, la idea nazi comenzó a ser captada con simpatía por parte de las masas alemanas, que quería recuperar su orgullo nacional. Japón no adoptó un régimen fascista de forma oficial, pero la influyente posición de las Fuerzas Armadas en el seno del gobierno les permitió imponer un totalitarismo de características similares. Los militares japoneses aprovecharon un pequeño enfrentamiento con tropas chinas en las proximidades de Mukden (actual Shenyang) en 1931 como pretexto para apoderarse de Manchuria, en donde constituyeron el Estado de Manchukuo en 1932. Asimismo, ocuparon entre 1937 y 1938 los principales puertos de China. Nacionalismos que se transforman en imperialismos Las apetencias de expansión y dominio del régimen nacional socialista que desembocaron en la invasión de Polonia por Alemania, lo cual significó el estallido de la guerra dos días después. El conflicto entre Alemania y Polonia se hacía inevitable. Polonia, Estado eslavo, constituía una traba para la expansión hacia el este soñada por Hitler. Desde 1919, Alemania intentaba formular reclamación de índole fronteriza a costa de Polonia, país que comprendía una minoría germana entre 700 y 800 mil individuos, que en opinión de los alemanes, las fronteras de Alta Silesia también constituían una "flagrante injusticia". Además, la cuestión de Dantzig y el corredor polaco venían produciendo grandes fricciones entre Varsovia y Berlín. En 1919 Dantzig se convirtió en un estado libre bajo control de la Sociedad de Naciones, pero Alemania lo reivindicaba por estimar que su población era casi exclusivamente de lengua Alemana. La agresión alemana Hitler inició su propia campaña expansionista con anexión de Austria en marzo de 1938, para lograr la cual no hubo de hacer frente a ningún impedimento: Italia lo apoyó, y los británicos y franceses, intimidados por el rearme de Alemania, aceptaron que Hitler alegara que la situación de Austria concernía a la política interior alemana. Estados Unidos había limitado drásticamente su capacidad para actuar contra este tipo de agresiones después de haber aprobado una ley de neutralidad que prohibía el envío de ayuda material a cualquiera de las partes implicadas en un conflicto internacional. En septiembre de 1938, Hitler amenazó con declarar la guerra para anexionarse la zona de la frontera occidental de Checoslovaquia con sus 3,5 millones de ciudadanos de lengua alemana. El primer ministro británico, Arthur Neville Chamberlain, inició una serie de conversaciones que concluyeron a finales de mes con el Pacto de Munich, en el que los checoslovacos, instados por británicos y franceses, renunciaban a la frontera occidental de Checoslovaquia a cambio de que Hitler se comprometiera a no apoderarse de más territorios checos. Este acuerdo fue infructuoso: Hitler invadió el resto de Checoslovaquia en marzo de 1939. El gobierno británico, alarmado por esta nueva agresión y las amenazas proferidas por Hitler contra Polonia, se comprometió a ayudar a este país en el caso de que Alemania pusiera en peligro su independencia. Francia también estableció un tratado de defensa mutua con Polonia. La crisis económica de 1929 En el período que siguió a la Primera Guerra mundial fue necesario reparar los daños que había provocado el conflicto y en ello se ocuparon prácticamente todas las fuerzas de trabajo. En los inicios de la década de 1920 hubo gran prosperidad, por lo que la gente pensó que bonanza y paz eran dos términos que iban de la mano. Muchos de los proyectos de reconstrucción contaban con el sistema de créditos para lograr financiamiento. El mismo pago de las indemnizaciones de guerra exigidas a Alemania, en virtud del Tratado de Versalles, era realizado gracias a una importante corriente de préstamos provenientes, sobre todo, de Estados Unidos y Gran Bretaña. La corriente de créditos enviada desde Estados Unidos hacia Europa fue la causa principal del ambiente de prosperidad en el viejo continente. Estados Unidos era entonces el gran soporte del bienestar. El 19 de octubre de 1929 los indicadores de cotizaciones de la Bolsa de Valores de Nueva York cayeron como una avalancha, creando pánico en el mundo de las finanzas. El año de 1929 está marcado en el calendario de la historia como el inicio de la crisis económica que sumió en la pobreza y la desesperación a millones de personas. Esta crisis repercutió en Europa y el resto del mundo. Estados Unidos ya no estaba en condiciones de seguir haciendo inversiones en el extranjero y el colapso se extendió rápidamente. La consecuencia inmediata fue la miseria de millones de personas, y el resultado último, que esta gente desesperada fue presa fácil de doctrinas totalitarias que les prometían recuperación material y empleo a corto plazo. El débil comportamiento de la Sociedad de las Naciones En 1935 Mussolini había atacado Etiopía y con gran despliegue de fuerzas no tardó en vencer a las desorganizadas tropas del Negus Fallé Selassie ocupando Addis Adeba. La Sociedad de Naciones aplicó unas sanciones económicas que ni siquiera impidieron la llegada del petróleo necesario para la guerra a los puertos italianos. Inglaterra permitió el paso de buques cargados de tropas por el Canal de Suez y con estos hechos la Sociedad de Naciones se desprestigió totalmente fortaleciéndose Italia y reforzándose el eje Roma-Berlín. La Sociedad de las Naciones no pudo evitar el estallido de nuevos conflictos internacionales ni cumplir la misión pacificadora para la que había sido concebida. No pudo imponer el cese al fuego cuando Japón, Italia y Alemania empezaron las agresiones. A pesar de que aplicó sanciones económicas y diplomáticas, los países culpables optaron por salirse de la organización en lugar de acatarlas. La guerra civil española (1936-1939) Se dice que la Guerra Civil Española fue una especie de campo de prueba, en el que se ensayaron las armas que luego habrían de usarse en la Segunda Guerra Mundial, que se inicia cuando terminó el conflicto peninsular . Hitler, tras denunciar las cláusulas sobre desarme impuestas a Alemania por el Tratado de Versalles, organizar unas nuevas Fuerzas Aéreas y reimplantar el servicio militar, puso a prueba su nuevo armamento durante la Guerra Civil española . Alemania e Italia entregaron material de guerra a Franco y enviaron tropas especializadas a combatir en suelo español contra el gobierno republicano en 1936. Las otras potencias no quisieron provocar un enfrentamiento directo y se abstuvieron de intervenir en la lucha. El Pacto de Acero Hitler y Mussolini firmaron en mayo de 1939 el "Pacto de Acero", temible alianza ofensiva, con la cual Alemania e Italia se comprometieron a prestarse ayuda militar en caso de guerra, lo que se convierte entonces en el objetivo primordial del nacionalismo. El Eje Berlín-Roma quedó así sellado definitivamente. Los directores del vasto complejo siderúrgico Krupp estaban vinculados con los nazis y fueron los principales responsables de suministrar el material necesario al esfuerzo de guerra alemán. La formación del Eje Los tratados firmados por Alemania, Italia y Japón desde 1936, cuando los dos primeros países acordaron el primero de ellos, hasta 1941 (fecha en la que Bulgaria se incorporó a los mismos) dieron como resultado la formación del Eje Roma-Berlín-Tokio. Pacto germano-soviético La noche del 23 de agosto de 1939 en Moscú , Hitler logró que Stalin, a pesar de sus divergencias ideológicas, firmara un pacto de no-agresión entre Alemania y la Unión Soviética (URSS) donde acordaban no luchar entre sí. Esto permitiría al Führer atacar Polonia, sin temor a una intervención soviética en el frente oriental. De esta forma, Adolf Hitler tuvo el camino despejado. Adicionalmente, se firmó un protocolo secreto en el que se concedía a Stalin libertad de acción en Finlandia, Estonia, Letonia y en el este de Polonia y en Rumania. EL EJÉRCITO DEL CRIMEN Cuando los ejércitos soviéticos avanzaron por territorio polaco en el verano de 1944, hasta alcanzar la línea del Vistula, descubrieron la espantosa tarea a la que se habían estado dedicando las SS durante los tres últimos años. Aquellos duros soldados, curtidos en todas las formas que adopta la muerte en los campos de batalla, no pudieron contener el vómito y el espanto al entrar en Treblinka, Sobibor, Maidanek, Belzec o Rawa-Ruska, donde hallaron claros indicios de que millones de seres habían sido asesinados y reducidos a cenizas o sepultados en interminables fosas comunes. El periodista británico Alexander Werth, que seguía informativamente a los ejércitos del mariscal Zukov, escribió varias crónicas sobre el asunto, sin que su periódico las editara, sospechando que era contrapropaganda soviética por el asunto de Katyn. El 27 de Enero de 1945 los soviéticos tomaron el campo de Auschwitz, la mayor fábrica de muerte fundada por Hitler. La noticia ya no pudo ocultarse por más tiempo. Pero no fue hasta Marzo de 1945, tras la entrada británica en el campo de Bergen-Belsen (donde pocos días antes había muerto Ana Frank) cuando se conoció en el mundo occidental la inmensa magnitud cometida por aquel ejército del crimen. EL UNIVERSO CONCENTRACIONARIO NAZI Ana Frank, la autora adolescente de un Diario que dio la Vuelta al mundo cuando su padre Otto, tras escapar del campo de concentración y de la muerte, decidió publicarlos en 1947, había desaparecido en uno de aquellos campos de horror, Bergen-Belsen, entre finales de febrero y principios de marzo de 1945. Hace ahora de esto poco más de cincuenta años. Ana era judía, vivía en Amsterdam, a donde se habían trasladado sus padres desde Alemania, y tenía sólo trece años cuando, huyendo de las tropas de Hitler que habían invadido el país, se refugió (junio de 1942) junto con su familia y otras personas en una buhardilla contigua al lugar donde trabajaba su padre, comerciante. Allí descubrió y anotó muchas cosas, cosas que antes quizá no había siquiera sospechado a propósito de si misma y de quienes la rodeaban, y quiso convertirse en escritora - publicar su Diario- el día en que llegara la paz. Había oído al ministro de Educación Holandés en el exilio, por la radio, decir que ello serviría a otros muchos, para no repetir tanta desgracia, para no ceder a la barbarie. Algo después de que se cumplieran dos años del encierro, sin embargo, a principios de agosto de 1944, todos los ocupantes de la casa de atrás, Ana incluida, fueron detenidos por las SS hitlerianas y por la Policía Verde holandesa, conjuntamente, quizá después de que algún vecino hubiera denunciado a los refugiados. Tras pasar por varias estaciones para detenidos políticos en la misma Holanda, los Frank y sus amigos fueron deportados hacia el Este, en los últimos trenes que salieron a principios de septiembre en dirección a Auschwitz, en Polonia. De allí en adelante sufrirían destinos distintos. Ana, deportada a finales de octubre a Bergen-Belsen, al norte de Alemania, sucumbió en la epidemia de tifus declarada en el campo poco después de que muriera su hermana Margot, y a lo sumo, sólo mes y medio antes de que las tropas inglesas entraran en el campo liberando a los supervivientes. Los restos de las dos yacen, seguramente, en la fosa común. Su padre, que por el contrario no había sido trasladado a Auschwitz, iba a ser, de todos los personajes que Ana Frank recrea en su Diario, el único en vivir para dar testimonio. POLÍTICA Y POLÉMICA EN TORNO AL HOLOCAUSTO Las generaciones que han vivido inmediatamente después de la II Guerra Mundial han sabido, todavía de manera directa y erizada, de la magnitud monstruosa del Holocausto. Las que hoy viven, en cambio, comienzan a olvidarlo. A pesar de los intentos de refrescar una memoria amarga (en el cine, en la literatura, la televisión o la prensa); a pesar de reflexiones varias sobre el racismo y la xenofobia y de actuaciones políticas y ciudadanas contra ellos; a pesar de alguna que otra voz alarmada sobre la existencia en nuestros días de campos de concentración, el Holocausto les parece a muchos de nuestros contemporáneos muy lejano. Hay no obstante, frecuentísimos cursos regulares sobre la persecución y el exterminio judío (distintos a los cursos de Historia general) en la mayoría de las universidades americanas y en algunas europeas, más una intensa y esforzada cantidad de libros que vuelven una y otra vez sobre el horror desencadenado bajo Hitler, tratando - al explicarlo- de evitar su retorno. Pero lo cierto es que la propia inmensidad de la tragedia causada por los nazis ha facilitado la incredulidad o la banalización, cuando no la indiferencia, y, hasta incluso, de manera tan incomprensible como odiosa, la justificación moral del genocidio. Sabido es que, desde no hace mucho, prospera la negación rotunda de ese exterminio masivo y criminal por parte de algunos historiadores que dicen avalar con métodos científicos su reinterpretación de los hechos. (Las llamadas escuelas revisionistas, a pesar de lo que pudiera creerse por la burda entidad de sus mistificaciones y la endeblez de sus argumentos, gozan de adeptos). Mientras duró la creencia generalizada en el progreso, el Holocausto se consideró por la mayoría de los observadores como una interrupción nefasta del curso de la historia, como una especie de execrencia cancerosa surgida en el cuerpo de la sociedad civil, una locura momentánea en un marco político occidental que, en general, era bastante democrático y gozaba de una salud satisfactoria, un espacio privilegiado en el que la igualdad de derechos entre los individuos era reconocida como un derecho. La tragedia, que había sacudido de manera muy especial a los judíos, movía a compasión, también, a los que no lo eran. Se olvidaba, sin embargo, por lo general, que ese mismo horror colectivo lo habían padecido también gitanos, eslavos, comunistas y homosexuales. Que el exterminio colectivo, aunque en proporciones menores, había alcanzado mas allá de los hijos de Sión... UNA POLÉMICA ABIERTA Los propios judíos han tendido a representar también el Holocausto como un asunto interno de su propio pueblo, sino de su exclusiva competencia, como una peripecia criminal que es decisiva para su historia interna y solo a ella vincula en desafío perpetuo, inolvidable. Al pueblo judío habría afectado intensamente - varios millones de muertos- el genocidio, y a él correspondería tanto la reparación como la venganza. Mucho se ha discutido no obstante a este propósito, pero todavía no se haya dicho posiblemente la última palabra: Cristianizar el Holocausto, se argumenta por los más radicales, conduce a diluir su significado real - aquel agravio inconmensurable al pueblo hebreo- en un conglomerado indiferente, el ámbito difuso de la humanidad, lleva a desvanecer -voluntariamente- culpas y responsables. El estado de Israel intentó, por su parte, utilizar el recuerdo de la tragedia como garantía de su supervivencia, como razón de su legitimidad política y, casi también, como excusa y pago por adelantado para sus futuros atropellos. Y eso contribuyó también a dar a la experiencia concentracionaria nazi, en la memoria de los supervivientes tanto como en la de la mayoría de los historiadores, una peculiar naturaleza hebrea, un aire inconfundiblemente étnico y religioso, nacional en fin. No todos los supervivientes, judíos incluso, se oponen sin embargo, a un reconocimiento extenso del territorio amplio, de los grupos sociales variados, a los que afectó el horror. Yehuda Elkana, un importante historiador de la ciencia que entró a los diez años en Auschwitz, levantó polémica en 1988 al proponer en un periódico israelí - Ha'retz -, y en lengua hebrea, empezar a olvidar: la historia y la memoria -escribió- son parte inseparable de cualquier cultura, pero el pasado ni es ni debe convertirse en el elemento determinante del futuro de una sociedad y un pueblo. Sin embargo, ese olvido, predicado por el hebreo Elkana, no parece ser el de que aquello no deberá suceder nunca más, sino de modo bien distinto, el más estrecho y circular de que eso no vuelva a sucedernos a nosotros... Hay otros autores (como Zygmunt Bauman) que, desde la sociología, prefieren por su pensar - y argumentar - que el Holocausto fue un producto previsible de nuestra sociedad racional moderna, un espanto burocrático pensado y ejecutado en la culminación del desarrollo cultural humano, un desarrollo sólo comprensible en medio del proceso de civilización occidental. Es decir, que aquella aberración suscitada por la barbarie nazi, ha de ser entendida como un fenómeno típicamente moderno, incomprensible fuera del contexto de las conquistas técnicas y de la mentalidad cientifista. Por lo mismo sería, todavía, algo posible, por desdicha en la sociedad avanzada y tecnológicamente ritual en la que nos movemos. Al contrario de lo que pudiera parecer, esta reubicación de una página oscura -sin parangón amarga- de la historia Europea del siglo XX, no diluye en ningún sentido la memoria viva del Holocausto. La actualiza y la exige mas aún, trayéndola al presente sin posibilidad de absolución alguna. Y convirtiéndola, para los confiados y los incrédulos, sobre todo, en aviso alarmante de futuro, en poderoso antídoto contra cualquier especie de inercia moral, contra toda indiferencia política. Pero, ¿qué fue exactamente del Holocausto? ¿Que quedo concernido en el ámbito del Universo concentracionario nazi? EL MAPA DE LA CONCENTRACIÓN De la doctrina totalitaria que el nacionalsocialismo profesa, se deriva, ineludiblemente, la organización concentracionaria de la sociedad. La menor manifestación de independencia, la menor diferencia, debía segregarse del resto. Entre 1933 y 1939, esa organización se limitará a ir apartando a los opositores (reales o imaginados) al sistema: comunistas, socialistas, demócratas que van siendo sometidos a penas de prisión en virtud del sistema de detención preventiva, una fórmula de segregación que fue autorizada por Hitler tras el incendio del Reichstag. Los primeros campos de concentración - Dachau, Buchenwald, Sachsenhausen- fueron poblándose con ese género de ciudadanos marginados por el sistema, sujetos e indefensos ante detenciones sin garantías. Las SA (Sturm Abteilungen), dejaron pronto paso a las SS (Shutz Stulfen). Tras la anexión de Austria y Checoslovaquia, a partir de 1938, fueron llegando a los campos de concentración los resistentes de esos países. Se abrieron, para darles cabida, nuevos campos: Mauthausen, Neuengamme o Ravensbruck, solo para mujeres este último (la separación de sexos, tenía también, intenciones eugénicas en el proyecto nazi). Antes de la guerra, pues, en cualquier caso, los campos de concentración permitían - en principio al menos- abreviar las condenas mediante trabajos forzados. El sabotaje, por otra parte, era castigado con la muerte. La guerra - con su inmensa cantidad inicial de prisioneros- exigió todavía la apertura de nuevos campos: Stutthof, Flössenburg, Auschwitz, Gross Rosen, Theresienstadt, Bergen-Belsen y los situados entre el Vístula y el Volga - Belzec, Maidanek, Sobidor, Treblinka -. Los habitantes de los campos de concentración fueron entonces, además de los habituales hasta el momento, todo tipo de polacos, belgas, holandeses, franceses, griegos, yugoslavos y, muy abundantes en este caso, soviéticos. La economía de guerra, la necesidad de movilizar al total de la población para la producción bélica, se extendería también a los pobladores de los campos, a partir, sobre todo, de 1941. Surge ahí la primera contradicción, brutal, entre economía e ideología que pueda dar al traste con su esfuerzo: explotados al máximo los prisioneros para obtener ese trabajo de bajísimo costo, surgiría también en algunos de sus celadores - y surgiría poderosísima, insana- la tensión hacia su exterminación. Los campos de concentración, de una manera u otra, iban a convertirse en campos de muerte. Los dirigentes de la economía por su parte, tratarán siempre de seguir explotando al máximo, hasta la extenuación, la fuerza de trabajo de los prisioneros, los miembros de la SS, por el contrario - el mismo Himmler, desde luego -, perseguirán a ultranza la aniquilación gratuita, la asfixia de los hombres, mujeres y niños - útiles para el trabajo, no- en las cámaras de gas, o buscarán la desaparición colectiva, abrasados, en las fosas cubiertas con cal viva. LA SOLUCIÓN FINAL Nadie puede negar, a pesar de todo lo dicho mas arriba, el carácter de tragedia hebrea a los cinco millones de personas judías - de un total aproximado de 20 - a los que Hitler mandó exterminar, haciendo que la persecución sostenida hasta allí, desembocase en holocausto. La guerra facilitó, muy posiblemente - y la hizo extensiva a otros colectivos, de manera tan insensible como inevitable -, una decisión particular tomada seguramente desde mucho tiempo atrás. En diciembre de 1941, el decreto Nacht und Nebel -Noche y Niebla- advertía de la extinción segura, por cauces inmediatos o bien a través del ingreso en campos de concentración, para todos aquellos que osaran ofrecer resistencia al sistema. A la altura también de 1941 - noviembre, lo más tarde-, es seguro que la decisión de exterminar a todos los judíos de Europa estaba tomada. Formalmente se acuerda en enero de 1942, en el barrio berlinés de Wannsee, en una reunión en la que estuvieron presentes Heydrich, Eichmann... Según la lógica del racismo nazi, según los planes avanzados por primera vez en Mein Kampf y de acuerdo, en fin, con la experimentación científica de aniquilación de débiles o ancianos, enfermos incurables o locos que había sido llevada a cabo por los alemanes antes de la guerra - y que fue suprimida momentáneamente debido a las protestas surgidas -, la suerte de extensos contingentes de población estaba echada. Los comandos especiales formados en esta práctica de depuración eugénica, ignorantes de todo límite moral y ajenos a toda deontología posible, fueron trasvasados después a los campos de exterminio para aplicar en masa - perfeccionarla, podríamos decir macabramente- su experiencia científica en experimentos biológicos. Pero los alemanes llamaron Endlösung (o solución final, tratamiento especial, dijeron otras veces practicar) no se llevó a cabo sólo en aquellos campos de muerte, sino también de otras maneras más antiguas y acostumbradas para quienes por desdicha hubieron de sufrirlas, menos tecnificadas. Desde que los alemanes entraron en Polonia en 1939, y al mismo tiempo que se obligaba a los judíos a concentrarse en guetos, los miembros de las SS empezaron a entregarse libremente a masacres colectivas, a asesinatos individuales sellados por la violencia indiscriminada, matanzas de difícil cuantificación. Desde septiembre de 1941 los judíos fueron obligados a identificarse externamente con la estrella amarilla. En octubre se les prohibió terminantemente abandonar el Reich, comenzó a su vez la deportación masiva a los campos de concentración alemanes y polacos. A finales de noviembre, en fin, se les retiraba la nacionalidad. Y entonces comenzaron las primeras experiencias con un gas mortífero, el Zyklon B, empleado primero con los prisioneros soviéticos en Belzec, Sobibor, Treblinka, Majadanek... No era fácil, sin embargo, trasladar -para su aniquilación conjunta en estos lugares- a grupos tan extensos de población como querían los nazis. Los problemas técnicos (que trataron de solucionarse, con gran despliegue de medios y cerebros, en la conferencia de Wannsee, el 10 de enero de 1942) pusieron en juego todas las capacidades del genio alemán, todo su potencial científico existente. Si permitimos que sea Rudolf Hoess (primer comandante de Auschwitz-Birkenau) quien nos hable de ello -tal y como hizo en el juicio de Nuremberg-, sabremos como, destacado en el campo para su organización ya en el verano de 1941, visitó primero Treblinka para ilustrarse, cuyo comandante le dijo que había hecho desaparecer 80000 detenidos en seis meses: utilizaba óxido de carbono -relata Hoess-. Sin embargo, sus métodos no me parecieron muy eficaces. Se decidió a su vez, buscando esa eficiencia, por el Zyklon B, ácido prúsico cristalizado o cianhídrico que dejábamos caer en la cámara mortuoria a través de una pequeña abertura. Así, y dependiendo de las condiciones atmosféricas, bastaban entre tres y quince minutos para que el gas hiciera efecto. No parece tampoco que haya lugar a engaño en cuento a la capacidad y rapidez de las mejoras conseguidas respecto a Treblinka: donde los responsables de este no lograban matar más que 200 por cámara, los de Auschwitz, lograban a su vez 2000... Sabíamos que estaban muertos -de nuevo es Hoess quien habla- cuando dejaban de gritar. Esperábamos una media hora antes de abrir las puertas y sacar los cuerpos. Tras ello, nuestros comandos especiales les quitaban las sortijas y los anillos, lo mismo que los dientes de oro. Y cuando las mujeres trataban de esconder a sus hijos bajo la ropa para protegerlos, se los enviaba con ellas al mismo tiempo a los campos de gas. Aunque no son exactamente lo mismo -como ya se ha advertido antes-, es cierto que resulta difícil distinguir, en la masacre causada por los nazis durante la guerra, entre un campo de concentración y un campo de exterminio. Estos segundos fueron construidos a propósito, con toda intención -comenzando su organización ese mismo otoño-. Pero los primeros acabaron convirtiéndose, también, en campos de muerte experimental, de la muerte en hilera -con números en serie de ejecutados, conseguidos con un tiempo preciso-. Como si de rebaños de seres humanos se tratara, engañados en cuanto al destino que los esperaba (se les decía que eran duchas colectivas), y humillados hasta la degradación más absoluta. Los historiadores no han encontrado, sin embargo, el documento que contenga la orden concreta de proceder al exterminio. Lo que lejos de tranquilizar al observador -algunos historiadores, sin embargo, sí parecen sentirse por ellos mas seguros, achacando a las exigencias de la guerra el horror desencadenado paulatinamente-, nos enfrenta, a una dinámica demoniaca. Todo funcionó automáticamente (ejército, colaboradores de campo, ejecutores forzosos de los trabajos especiales, población colindante...) el horror más absoluto pudo, efectivamente, ser, realizarse y tomar cuerpo, materialidad... Se había abierto un túnel sin salida en el trayecto de la Humanidad, la quiebra del progreso indefinido estaba ahí, pantanosa e insondable. Con todo tipo de razones para dudar, al menos, sobre aquel optimismo antropológico de los ilustrados que, en su día, otorgó vía libre a la industrialización, y avaló una confianza sin límites en el triunfo del espíritu, en la mejora universal de las condiciones de vida, en las virtudes de la especie humana. EL CAMPO DE EXTERMINIO, FÁBRICA DE MUERTE Heinrich Himmler -figura de confianza de Hitler cada vez mas crucial en el desarrollo progresivo de la política de exterminio durante la guerra- utilizó los campos como medio más rápido para hacer de Europa un paraíso ario. La obsesión racista llegará a ser tal, que, en los últimos meses de la guerra, y con el Reich amenazado de hundimiento militar, los trenes se reservaban, con todo, prioritariamente, para la deportación. Las SS -lo que se llamó el Estado SS- no sólo habían conseguido pleno control d universo concentracionario, sino que además habían hecho de él una maquinaria industrial. Auschwitz resultó ser una extensión diabólica del moderno sistema fabril. En lugar de producir mercancías -escribe Henry Feingold- utilizaba seres humanos como materia prima, produciendo la muerte como objeto final, serial incluso, cuantificado escrupulosamente por los cuidadores del campo. Igual que aquellos kilómetros de aire denso y negro, nauseabundo, producto de la quema constante de los cuerpos humanos, un aire que salía constantemente de las chimeneas y que correspondía a los desaparecidos apuntados -severa, cuidadosamente- por los funcionarios del campo en sus cuadernos. Un aire que quedaba indeleble tanto en los dedos como en los registros, llevados obedientemente, de los responsables directos de aquella horrenda administración. De aquella vergüenza. BERGEN-BELSEN, LA TUMBA DE ANA FRANK En el corazón de Alemania, a cien kilómetros de Hamburgo, a 65 de Hannover, a 90 de Bremen, se erigió el campo de prisioneros de guerra Bergen Belsen, que en 1941 fue puesto bajo la administración de las SS, convirtiéndose en campo de concentración. A partir de julio de 1944 comenzó a ser empleado como estación de tránsito para judíos de Holanda, Polonia, Hungría, Albania, Grecia y Yugoslavia. Se proyectó encerrar a unos 10000 prisioneros, pero en la segunda mitad de 1944 -cuando Ana Frank fue internada allí- estaba superpoblado, con un promedio de 15000 cautivos. Al comenzar el desplome de las fronteras de Polonia los cautivos en aquella zona fueron a parar a Bergen-Belsen, cuya población alcanzó los 50 reclusos. A comienzos de abril de 1945 se abrió un segundo campo para encerrar a los prisioneros que no cesaban de llegar del Este. Para ello, habilitaron los cuarteles de Belsen. En aquellos últimos días de la guerra la mortandad entre los prisioneros fue espantosa debido a su debilitamiento por el traslado, frecuentemente a pie por carreteras heladas, el frío y los malos tratos. Aunque en Bergen-Belsen no hubo gaseamientos ni incineraciones, allí murieron 37000 prisioneros, víctimas del hambre, las enfermedades, la violencia de sus guardianes y el agotamiento en el trabajo. Bergen fue el primer campo de prisioneros liberado por los aliados occidentales. Cuando llegaron allí, las tropas británicas quedaron espantadas ante los cadáveres hacinados en grandes fosas comunes aún sin cubrir. Los soldados obligaron a los civiles de los alrededores a peregrinar hasta el campo de concentración para que contemplaran fríamente el crimen cometido. El 21 de mayo, tras haber cubierto las fosas -labor en la que fueron empleados soldados de la Wehrmacht y de las SS- las autoridades británicas ordenaron que todo el complejo fuera incendiado para evitar epidemias. Joseph Kramer, comandante del campo desde el 1 de diciembre de 1944, fue capturado por los británicos, juzgado y ahorcado. AUSCHWITZ, EL MATADERO NAZI Auschwitz es una pequeña población situada a unos 60 kilómetros al sudeste de Cracovia, en Polonia. Allí, en 1941, los ocupantes abrieron un campo de trabajos forzados, donde se instalaron varias industrias alemanas que empleaban aquella mano de obra barata y dócil. Las SS (Schutz Stulfen) de las Totenkopfebande, es decir, unidades de la calavera, que se ocupaban de estos campos de concentración, explotaban a estos forzados hasta el agotamiento y la muerte. El carácter de Auschwitz fue cambiando cuando se acentuó la persecución antisemita, cuando comenzó a ser eliminada sistemáticamente la población judía de Varsovia, cuando se dio la orden de eliminar a los gitanos, cuando, tras lo conferencia de Wannsee -en 1942- el régimen nazi decidió la solución final... etc. Las instalaciones se ampliaron a cuatro campos y a 38 comandos de trabajo. En todos ellos se maltrataba a los prisioneros, en todos se les agotaba trabajando, en todos se les mataba cuando desfallecían, pero uno de esos campos, Birkenau, era realmente una factoría para asesinar prisioneros. Birkenau, situado a tres kilómetros de Auschwitz, en una zona pantanosa e insalubre, recibía diariamente a los judíos deportados. Allí se seleccionaban. Los débiles, los ancianos, los niños, y buena parte de las mujeres eran separados de los prisioneros útiles para el trabajo, que se repartían luego por las demás instalaciones. A los que se desechaba se les conducía, tras dejar su equipaje y su ropa -y las mujeres, su pelo- a unas naves donde serían desinfectados. Encerrados en aquellos depósitos se les gaseaba con Zyklon B y, una vez muertos, se les desposaba de alhajas, dientes de oro, etc. Luego se llevaban los cadáveres a unos hornos crematorios que funcionaban día y noche. Este sistema industrial de asesinar a los deportados alcanzó el formidable rendimiento de 22000 personas al día. Las cifras todavía son controvertidas, porque los alemanes destruyeron la documentación, pero se acepta generalmente que en el complejo de Auschwitz perecieron cerca de dos millones de personas, de las que la mitad eran de origen judío. Ante el avance soviético, en enero de 1945, las SS evacuaron a unas 60000 personas de Auschwitz, en una marcha terrible hasta el oeste de Oder, que dejó los caminos sembrados de muertos. En el complejo de Auschwitz quedaron unos 10000 reclusos, incapaz de moverse. Algunos acertaron a escapar, aprovechando que las alambradas ya no estaban electrificadas y que no había centinelas, pero la mayoría, incapaz de dar un paso, se quedó. Una unidad de las SS en retirada pasó por Auschwitz y aún causó dos millares más de víctimas antes de irse definitivamente. Cuando los soviéticos alcanzaron el campo el 27 de Enero, apenas había siete mil reclusos, todos en condiciones lamentables y muchos de los cuales morirían en las semanas siguientes. Pese a que los alemanes habían tratado de destruir las pruebas de su inmenso crimen, allí quedaban cerca de un millón de trajes de hombres y mujeres, mas de seis mil pares de zapatos y toneladas de objetos personales. También se hallaron allí unos 700 kilos de cabello humano, que una fábrica de fieltro alemana compraba a 500 marcos la tonelada. Y es que los nazis lo aprovechaban todo: su trabajo, su equipaje, sus joyas y dinero, su pelo, y una vez muertos, sus cenizas, que se utilizaban como fertilizantes agrícolas. Sobre la entrada de Auschwitz un letrero pregonaba "El trabajo os hará libres", pero para definir aquel infierno era más exacta la frase del criminal Dr. Mengele: Aquí se entra por la puerta y se sale por la chimenea. LA SOLUCIÓN FINAL: WANNSEE, 20-1-1942 Cumpliendo las órdenes recibidas de solucionar la cuestión judía, el 20 de Enero de 1942, Heydrich reunió en el distrito berlinés de Wannsee a 13 personajes pertenecientes al Departamento Superior de Seguridad (RSA); a la Cancillería; a los Ministerios de Justicia, de Exteriores y del Plan Cuatrienal, y a los responsables de la represión en Polonia y en el Báltico. Como secretario actuó el coronel de las SS Adolf Eichman, del RSA, en cuyas actas puede leerse: "Cerca de once millones de judíos han de ser tomados en consideración para esta solución final de la cuestión de los judíos europeos; estos están distribuidos en los diversos países del modo siguiente [...] Durante l proceso de realización de la solución final, Europa será barrida de Oeste a Este" Hasta entonces, los judíos habían sido expulsados, expoliados, deportados, encarcelados, obligados a trabajar hasta la extenuación e, incluso, asesinado, pero el genocidio sistemático, industrializado, comenzó a partir de la conferencia de Wannsee. En las actas no se habla de realizar una matanza masiva -los nazis fueron siempre muy cuidadosos en no reflejar sus atrocidades en documentos de circulación corriente-. Pero Eichman, durante su proceso en Israel, declaró que en la discusiones se consideró la matanza, la eliminación y la aniquilación. ¿Quién dispuso tal atrocidad? El más autorizado biógrafo de Hitler, Bullock, responde: No pudieron ser los burócratas que asistieron a la conferencia de Wannsee, y que tan solo estaban preocupados por los problemas prácticos que planteaba la ejecución del proyecto. Tan sólo Hitler tenía la imaginación necesaria -aunque perversa- para idear un plan de esta índole. El comandante de Auschwitz, Hoess, declaró ante el tribunal que le juzgó en 1946 que Himmler, en nombre de Hitler, le ordenó crear una fábrica de exterminio: El Führer ha ordenado la solución final de la cuestión y a nosotros -las SS- nos toca llevar a cabo esa orden... He elegido Auschwitz para esa misión [...]. Será una tarea pesada y difícil, y requerirá su plena participación personal. Guardará el más estricto silencio en lo que respecta a esta orden, incluso frente a sus superiores [...]. Todo judío al que podamos echar el guante debe ser exterminado sin ninguna excepción. Si no logramos destruir ahora la base del judaísmo, llegará el día en que los judíos destruirán al pueblo alemán. LAS CIFRAS INCONFESABLES El más prestigioso biógrafo de Hitler e historiador del III Reich, Alan Bullock, en su obra Hitler y Stalin, vidas paralelas, publicada en Londres en 1991, eleva a 18 millones las víctimas del terror nazi. En esta cifra se incluirían los civiles muertos en los bombardeos, en los ataques contra los ciudadanos, en las represalias contra las acciones guerrilleras, en las persecuciones étnicas contra judíos y gitanos, en el agotamiento hasta la muerte de poblaciones deportadas y prisioneros de guerra. Aunque las cifras siguientes son solo orientativas, dan una idea clara del inmenso crimen nazi. Unión Soviética 7.500.000 Polonia 5.000.000 Yugoslavia 1.500.000 Francia 300.000 Hungría 250.000 Benelux 150.000 Checoslovaquia 110.000 Grecia 100.000 Italia 70.000 Reino Unido 60.000 Alemania 2.000.000 En las cifras de víctimas civiles por países están incluidos los judíos. Entre las víctimas de la represión en Alemania se incluyen también Austria, los Sudetes y el Protectorado de Bohemia-Moravia; en esta cifra están incluidos los judíos, comunistas y socialistas, las oposición al nazismo, y los conspiradores antinazis, tanto civiles como militares, entre 1933 y 1945. El resto fueron judíos sacados de Noruega, Dinamarca, Bulgaria y Rumania; prisioneros de guerra de otros países no incluidos en esta enumeración, como republicanos españoles capturados en Francia, norteamericanos, canadienses, australianos, sudafricanos, neozelandeses, indios, norteafricanos de las colonias francesas... Por etnias, las víctimas más numerosas fueron los judíos; la cifra es aun controvertida pero se sitúa a la baja en 4.800.000, y al alza en 6.500.000. Les siguen los gitanos, con una estimación que se sitúa entre las 300.000 y las 500.000. Por campos de exterminio, el mas terrible fue el de Auschwitz-Birkenau, con cerca de dos millones de víctimas; seguido de Treblinka, con 700.000; Belcec, con 600.000; Maidanek, con 400.000; Chelmo con 350.000; Sobidor con 250.000, todos ellos en Polonia. En el estricto territorio de Reich destacaron los campos de trabajo y exterminio de Dachau, Bergen-Belsen, Dora-Milttelbau, Buchenwald, Flossenburg, Mauthausen, Terezin, Sachsenhausen, Ravensbrück, Grosrosen, etc., donde más de un millón y medio de prisioneros perecieron a causa del trabajo agotador, la mala alimentación, el frío, las torturas, los experimentos médicos, las enfermedades, las ejecuciones por fusilamiento, horca o garrote, etc. Antes de cerrar esta macabra cuantificación de horrores, y para que no quede simplemente en eso, en una embotadora enumeración de cifras, hay que recordar al lector que todas y cada una de las víctimas sufrieron un auténtico infierno hasta el asesinato o la liberación, y cada uno de los supervivientes ha llevado en su médula grabada aquella vesanía hasta el fin de sus días. TODO SE APROVECHA, HASTA LAS CENIZAS Las crecientes necesidades de la industria de guerra fueron cubiertas por la población civil deportada de los países vencidos. Procedentes de éstos, más de 20 millones de personas fueron esclavizadas -en su mayor parte rusos y polacos- aportando pingües beneficios a las empresas que los empleaban y a las SS. Los empresarios solían pagar entre 3 y 6 marcos por trabajador y día a las SS, y estas apenas se gastaban 0,35 marcos diarios de manutención. Cuando el prisionero había sido reducido a un deshecho humano, inútil para el trabajo, era liquidado, rindiendo su último tributo al Reich: se comercializaba su grasa para hacer jabón, sus huesos para fabricar fertilizantes, sus cabellos para la industria textil... Sólo el campo de Auschwitz entregó 60 toneladas de cabello a la fábrica de fieltro Alex Zink, que pagó por ellas 30.000 marcos; 7.000 kilos más, preparados para su envío, hallaron los soviético al ocupar el campo. Hubo empresas que se constituyeron para aprovechar los últimos residuos humanos, como la acción Reinhard, que adquiría a las SS cuantas pertenencias de los prisioneros pudieran ser comercializadas: relojes, cadenas, joyas, dientes, etc. Todo se clasificaba, limpiaba, reparaba, catalogaba, almacenaba. Luego se servían los pedidos a empresas interesadas. Fue próspera la venta de abrigos, botas, impermeables, jerseys y ropa interior de calidad. Debieron tener poca solicitud los juguetes, los trajes de mujer y de hombre, los objetos personales y las maletas... Cuando los soviéticos entraron en los campos polacos hallaron millones de maletas, perfectamente clasificadas y, en muchísimos casos, con el nombre de sus propietarios y su remite.

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Francisco (el trovador Urbano)
Francisco (el trovador Urbano)
ArteporAnónimo11/16/2008

Registrate y eliminá la publicidad! hola esta es la hitoria de un trovador urbano. la noche como cualquier otro, ser existente en el universo, puede tener progenie, hijos cuyo refugio es la misma madrenoche, desde tiempos de la union, unmemorables para aquellos que vamos atados, ala piel ala carne y sangre que nos amarra. los hijos de la noche sobreviven en el dia, esperando el regreso al ceno materno. por eso los poetas viven en la noche, y los juglares narran las noches, como lugares bellos, esa es la vida de francisco un trovador urbano que lucha por salir del anonimato enfundado en las cuerdas de su guitarra. Biografia vino a nacer un 16 de diciembre como la primer posada,en san luis potosi mexico, el viejo san luis hogar de poetas goticos, y cantautores borrachos, sobrevive a tiros de piedra, malabareando entre trabajos, pero regresando a vivir de noche como es su naturaleza como el ultimo trovador urbano. Discografia Mares de fondo link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=4UpdKmF6mwE SI DESEAS BAJARTE UNA ROLA PICHA AQUI http://www.fileden.com/files/2008/11/15/2188138/TEMPRANO%20EL%20LUNES.mp3 Ojala pronto suba mas Fuente http://hi5.com/friend/p305746049--Paco_Mu%C3%B1iz--html

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receta de conchitas (pan)
receta de conchitas (pan)
Recetas Y CocinaporAnónimo12/11/2008

HOLA Aqui presentando una super recetaaaa, esta la invento mi abuelo una mañana de verano (en esa epoca no habia refris) nomas habia una jarra de frijoles de la holla, y un monton de pan, tenia tres hermanos, Toño, Concha y pablo, a toño le dejo Un Bolillo, a concha le dejo un cuernillo, a pablo le abrio un virote, y el se sacrifico y agarro una concha. asi sin querer acabo inventando "la concha con frijoles" (en latin "la conchine porquerie fragoliana". el primer bocado le cayo pesado, el segundo se sintio bien y el tercero se chupo los dedos. (esta historia es broma eh) La verdad es que esta comida me enseño a comerla mi hermano, mayor no entendia como podias combinal los sabores, dulces de las conchas y los frijoles (refritos), ademas yo le añadi un ingrediente a la formula "ketchup" salsa de tomate. tal vez a algunos les paresca repulsivo, pero es parte de nuestra cultura mexicano-chilanga. aqui la receta:_ 1.- consigue conchas de la panaderia mas cercanas o en su defecto las de Bi***o 2.- Elaborar Frijoles refritos (nota si hay flojera en tu alma, recuerda los venden en lata de la cost****osa. 3.- opcional Ketchup y de la marca del gallito mucho que mejor. 4.- opcional queso de la marca que quieras, y como quieras. vamos a empezar con la elaboracion. tomamos un cuchillo(de preferencia de sierra), cortamos la concha de forma horizontal, procurando dejar la parte plana en el plato y la parte de dulce mirando al cielo. posteriormente continuamos hechando, los fijoles al interior de la concha. Nota2.- hasta alguien como yo que no sabe ni hervir agua, puede hacer esta receta. para terminar, le hechamos queso, por dentro. y asi mismo tendremos el producto terminado. esta es una demostracion chequen si no quedo bien al fin es hora de ponerle el ingrediente que yo uso algunas variaciones es la concha con jamon y queso. ahora si a comer gracias por leer mi post. recuerden Lavense las manos antes de comer. que esten bien comenten y si les sobran puntillos, dejenme unos Gracias visiten mis demas post

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