victorlustig
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Hola, tengo una platea Sur para mañana. Si les interesa, anoténse y la sorteo mañana a las 12.00. Después vemos como nos encontramos en el estadio. Saludos.

Escuché hablar de ella por primera vez en 1997. Me dijeron, no sabés lo que es Gabriella, tenés que conocerla. Y ahí fue cuándo realmente me decidí. Y me dije, la próxima vez que viaje, tengo que conocerla. Se lo comenté a dos amigos y ellos asintieron, ¡Vamos a conocerla!. No era todo tan fácil, para conocerla, había que viajar a Estocolmo. Lo planeamos durante tanto tiempo, lo soñamos, lo imaginamos, y el día llegó. Diciembre de 1998 emprendimos nuestro viaje al viejo mundo. Fue a mediados de enero de 1999 cuándo empezamos a acercarnos cada día más. El último escalón fue Berlín. Nunca me voy a olvidar aquella tarde de discusiones comiendo un Big King en el centro de aquella ciudad. ¿Vamos o no vamos? Los diarios decían que hacía mucho frío. Esa mañana Berlín había amanecido blanca, y nosotros pensábamos que Gabriella no trabajaría en esas condiciones. Nos decidimos. El 29 de enero nos subimos al Euro Night, nos dejó en Mälmo y de allí directo a Estocolmo. Llegamos al mediodía a la estación Central. Lo primero que hicimos fue ir a “Tourist Information”. Queríamos saber si Gabriella nos iba a brindar sus servicios esa tarde noche. Nos dijeron que sí, que todos los días cumple con su trabajo. Llueva, relampagueé, nieve o pase lo que pase, Gabriella va y viene. Salimos de la estación de trenes y comenzamos a caminar por las calles de Estocolmo en dirección al puerto. De repente nos topamos con el Mar por primera vez. Y allá a lo lejos, cómo a 20/30 cuadras la vimos… No nos habían mentido, Gabriella es inmensa, imponente. De tan lejos la veíamos tan grande, no podíamos imaginar cuan grande sería de cerca. Sin más palabras, les voy a presentar a Gabriella Si, M/S Gabriella Viking Line, hasta doble apellido tiene. Y pensar que la primera vez que me hablaron me dijeron: “hay un ferry que te lleva de Suecia a Finlandia que es una fiesta”. Y cuándo me hablaron de ferry, claro, imaginé un Buquebús. Fue llegar al puerto y enamorarse. Gabriella era perfecta, inmensamente grande, y la escena hermosa, el mar blanco, el barco perfecto, las chicas gritando, vaya a saber en que idioma, pero haciendo señas inequívocamente universales. En especial una, hacía las señas del esquiador, y sabiendo que arriba el barco, (crucero, ferry, y tantas otras formas de llamarlo) no hay nieve, seguramente querría “esquiar” en algún camarote. Hicimos nuestro check in, el pasaje fue totalmente gratis, ya que teníamos Eurail Pass y todo venía incluído. Si, si, hasta el barco. Ya a esta altura nos reíamos de nuestra discusión de Berlín. Cómo no iba a salir Gabriella, si además de barco, crucero y ferry, era rompehielos. Entramos al barco/crucero, nos dieron nuestras tarjetas magnéticas y al pasarlas por la ranura de nuestra habitación del 4º piso, nos encontramos con esto: Eramos 3, sobraba una cama. Pequeña pensamos, pero enseguida nos dijimos, ¿Qué querés? ¿Cuánto Pagaste? Dejamos nuestras cosas y nos fuimos directo al free shop. Las botellas hacían ruido al golpearse entre sí. Compramos una caja de 24 cervezas Heineken y nos volvimos a nuestro “cabinet”. Allí las pusimos en la ventana y en un rato estaban totalmente frías. Descansamos mientras las cervezas se enfríaban. Nos habían comentado que a la noche se abría el boliche del 10º piso. Pusimos nuestro despertador a las 21, 3 horas después de haber subido. Abrimos nuestras mochilas, hicimos sándwiches con algo de fiambre que nos había quedado del mediodía y comenzamos a tomar unas cervezas realmente frías. Contando anécdotas del mes que pasamos viajando, se hicieron las 23.30, hora que decidimos salir en búsqueda del 10º piso. Ya en el ascensor tuvimos nuestro primer encuentro con el sexo opuesto. 3 chicas rubias, subían con nosotros. Bajamos en el 9º, ya que era el último piso dónde llegaba el ascensor. Enfrente se encontraba el pub. Entramos. Había gente mayor. En realidad mayor para nuestros 20 años, hoy serían jóvenes como nosotros. Todo el 9º piso estaba lleno de barras y restaurantes. Buscamos la escalera para subir al 10º y ahí estaba el boliche, The Vortex Disco: Fue entrar y encontrarnos con las criaturas más divinas nunca conocidas. Teníamos el preconcepto de que las escandinavas eran todas rubias insulsas. Jajaja! Rubias, morochas y pelirrojas, lleno de chicas, una más linda que la otra. Y los hombres? Dónde estaban? Era muy llamativo para nosotros ver, como, los hombres tomaban cerveza apoyados en la barra y las mujeres se divertían bailando en la pista. Yo creo que esa noche los únicos que caminamos la pista fuimos nosotros 3. Estábamos enloquecidos con tantas chicas hermosas. Tuvimos que sacar turno para usar la habitación. Y elegir a la más linda para llevar. Así de fácil. Si señor. Pero aún fue más llamativo cuándo a eso de las 3 de la mañana, los mismos hombres que estaban en la barra, encaraban para alguna chica de la pista, le decían 2 pavadas y se iban de la mano. Cómo así también fue tan sorprendente para mis 20 años como una pareja tenía sexo a escasos 50 cm. míos sobre un parlante. La noche se terminó a las 6 de la mañana saludando a nuestra compañía oportuna y discutiendo en el pasillo de nuestro piso con jóvenes finlandeses sobre el “Maradona del Báltico” Jari Litmanen y otros temas de adolescentes borrachos post sexo. A las 9 de la mañana sonó la puerta de nuestro camarote, y una señora nos avisó que habíamos llegado. 15 horas de extremos placer nos dio Gabriella. Valió la pena esperar tanto tiempo para conocerla. Y vale la pena recordarla de tanto en tanto. Este es el esqueleto de Isabella, hermana gemela de Gabriella, para que la puedan conocer en la intimidad. El viaje arranca a las 18.00 hs, sale de Estocolmo y llega a Helsinki a las 9.00hs. Para en la isla Mariehamn a medianoche. Yo tuve la posibilidad de hacer el viaje en invierno y en verano. Y la verdad que es hermoso en ambos períodos. En verano es casi todo el viaje de día, excepto 2 o 3 horas, podés salir cubierta a cualquier hora si problemas, y en invierno arranca de noche y cuándo te bajás está amaneciendo. Salí a cubierta en invierno, la noche era bastante oscura, pero era hermoso ver la luna. No hacía tanto frío, pero pude aguantar unos minutos. Es algo que recomiendo a todos los que tengan la posibilidad de hacerlo. Y para tener en cuenta, al llegar a Helsinki acuérdense de adelantar el reloj 1 hora, porque sino pueden llegar a perder el viaje de vuelta como casi nos pasa a nosotros.