venusxdoom
Usuario (Chile)

El día del holocausto zombi, cuando un extraño virus se haya multiplicado por las ciudades y miles de seres autómatas busquen desesperadamente carne humana, él seguramente estará a salvo en su búnker. En Cánoves y Samalús, un pueblo de la provincia de Barcelona, Dani Baró construyó un refugio antizombis con paredes de tres metros de grosor, puertas de 300 kilos, zonas de cuarentena para los que hayan sido mordidos y un perimetro de varillas afiladas para ensartar los cráneos de los zombis que intenten entrar, entre otras medidas de seguridad. El búnker, para muchos el primero de su estilo, no sólo ha provocado sorpresa entre sus vecinos, sino también una cascada de seguidores en el blog donde su creador comenta los pasos constructivos (más de 100.000 en sus primeros días). "Entre seis y 12 personas podrían vivir durante un año en el búnker si se produjera un ataque zombi. El búnker cuenta con alimentos, baños, primeros auxilios y puede funcionar sin electricidad", le explica Baró a BBC Mundo. "Pero la idea no es sólo quedarse allí y esperar la muerte. Hay cámaras para monitorear el exterior. Tenemos un vehículo antizombi para hacer expediciones". "Devorador" "Entre seis y 12 personas podrían vivir durante un año en el búnker si se produjera un ataque zombi" La posibilidad de una pandemia viral ha saltado de las películas de terror a detallados tratados como la "Guía de Supervivencia Zombi" -donde se explican los pasos a seguir- o la novela "World War Z", ambos del estadounidense Max Brooks, donde un virus, Solanum, que se contagia a través de mordeduras, se instala en el cerebro de las víctimas y desata la locura zombi. Aunque sus vecinos comiencen a mirarlo de forma extraña, Baró no tiene los ojos inyectados de sangre como los contaminados con el virus Solanum. Eso sí, admite ser un devorador de películas zombi y de terror. "No creo que exista una amenaza que acabe con el mundo y menos zombi aunque muchos sí lo creen. Lo mío es un hobbie, frikismo (extravagancia) puro. Donde está el búnker ya existía un aljibe, un depósito subterráneo que fue el embrión del proyecto. Montar un búnker antinuclear era más complicado que construir uno a prueba de zombis que, básicamente, consiste en reforzarlo mucho", detalla el constructor. Dani, que tiene una empresa de servicios agrícolas, además le ha instalado toques personales a su búnker como un tobogán que conduce a un crematorio y un aspersor con el que riega las plantas, que expulsa una lluvia de ácido clorhídrico para derretir el cerebro de los zombis, su punto vulnerable. ¿Qué hacer ante una amenaza zombi? En su "Guía de Supervivencia Zombi", Brooks recomienda la construcción de búnkers; de hecho, los subraya como uno de los lugares más seguros en un brote mundial junto con las plataformas petrolíferas, las cárceles o las instalaciones militares. "Si se produjera un brote zombi, las posibilidades se supervivencia son pocas. También depende de los zombis, los hay rápidos, lentos, con poderes sobrehumanos. Enfrentarte a ellos es muy complicado, lo mejor es buscar un refugio seguro y aguantar", detalla Baró. En la guía, como en páginas especializadas, se recuerdan principios básicos: correr, evitar todo contacto con los zombis, atacar sus cabezas donde se instala el virus (bates, catanas o fusiles de asalto son recomendables, se descarta la legendaria motosierra de las películas por poco práctica), amputar la zona que ha sido mordida y aislar a los infectados. En teoría, los zombis comenzarían a morir al cabo de un par de años por el deterioro de la carne. En la novela "World War Z" que comienza con un infectado en China, la guerra mundial contra los zombis dura diez años. En el caso del búnker antizombis de Baró, la amenaza real es que la alcaldía de su pueblo termine derribándolo por inclumpir la normativa urbanística. Saludos Amigos !

El 11 de julio de 1892, en la localidad francesa de Montbrison se cumplía la sentencie que condenaba a muerte en la guillotina a François Claudius Koënigstein, Ravachol. Se cumplía así la segunda de las condenas impuestas por el tribunal. En una primera, se le condenaba a cadena perpetua por el atentado perpetrado contra el restaurante parisino Véry, un local sin ninguna implicación política según la mayoría de las fuentes pero frecuentado por burgueses. La pena capital le llegó por la condena de un total de tres homicidios. Nacía así un mito que, como toda leyenda, no pudo escaparse de la polémica. La cuestión es simple: ¿Era Ravachol un violento activista anarquista o simplemente se trataba de un vulgar delincuente que decidió en los últimos momentos jugar las cartas del terrorismo libertario? Son muy abundantes las referencias a Ravachol tras su muerte. En algunas ocasiones, se utilizó su figura como nueva bandera que prefigura al héroe anarquista, muerto por la causa, azote de las clases opulentas, de los propietarios y del Estado represivo burgués. Pero desde los mismos sectores anarquistas se llevó a ironizar sobre su persona, considerando a Ravachol prácticamente como un desalmado delincuente común y asesino que utilizó la causa anarquista en su beneficio. Pero, incluso, se llegó a convertir en personaje de la literatura de la época, viendo en él al héroe romántico por excelencia luchando contra la adversidad y el destino de su vida llena de miseria. Hoy es difícil dibujar de una forma histórica la figura de Ravachol. Incluso, durante su juicio, el tribunal se mostró especialmente preocupado por la difusión que pudiese tener el asunto entre la sociedad francesa. No en vano, más de un año después de su ejecución, el anarquista Auguste Vaillant atentó contra la Cámara de Diputados francesa en supuesta venganza por las represalias de Ravachol y otros activistas anarquistas (el propio Vaillant sería ejecutado un año después, en 1894). Esta falta de información impide arrojar luz fidedigna sobre el personaje hasta que no avance la investigación. Actualmente, el acercamiento más personal a este personaje se encuentra en el discurso que dio como defensa durante el juicio que le condenó a muerte. Bien es cierto que posiblemente habría que eliminar de él los elementos hagiográficos que se han ido introduciendo con posterioridad por quienes vieron en él a un justo defensor de la causa anarquista. En sus palabras al tribunal, Ravachol defendía el uso del terror como única respuesta posible a la propia violencia ejercida por un sistema cuyo fundamento último y razón de ser era precisamente ese: la violencia y la opresión del débil. De la misma manera, defendía la justicia social y el reparto equitativo de los recursos, según las necesidades de cada cual, como la vía exclusiva que existía para así evitar el crimen, lanzando también una severa crítica al injusto sistema judicial francés de finales del siglo XIX. Así, este discurso es el único que nos ofrece una lectura cercana a este curioso personaje. Un joven que con apenas 32 años inició una truculenta carrera criminal con el asesinato de un anciano religioso y que, con el tiempo, se convertiría en icono de un naciente anarquismo que se encontraba deseoso de crear velozmente su nómina de mártires y héroes. Por el momento, esta es el relato en torno a Ravachol hasta que la historia recupere su figura de la leyenda. Portada del 16 de abril de 1892 de Le Petit Journal que ilustra el arresto de Ravachol