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urdibelius

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Primer post: 9 jul 2007
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Consejos a un joven Guitarrista (segunda parte)
InfoporAnónimoFecha desconocida

Consejos a un joven Guitarrista (segunda parte) 1. Siempre, siempre, siempre, calienta antes de empezar. Esto significa hacer un poco de ejercicio de calistenia con manos y brazos, sobre todo con las manos, antes de tocar cualquier cosa. Puedes utilizar una pelotita de hule espuma de las que se emplean en terapia física y hacer algunas series movimientos para que los dedos y los músculos de los brazos se vayan calentando gradualmente. Luego, ya con la guitarra, empieza con algunos ejercicios de escalas, primero despacio y aumentando poco a poco la velocidad, hasta que haya soltura y prevengas el riesgo de lastimarte. Estos cuidados deben extenderse a tu vida diaria. Cuida tus manos y brazos todo el tiempo; son el patrimonio de un guitarrista. Prevente contra machucones y magulladuras: Django Reinhardt fue un monstruo de la guitarra a pesar de las quemaduras en sus manos, pero es la excepción. 2. Cuida tu guitarra. No hay nada más patético que una guitarra maltratada. No se trata de que tengas una guitarra de lo mejor, pero hasta el instrumento más modesto requiere cuidados. Yo tengo la idea de que el amor que muestres hacia tu guitarra es una referencia de la dedicación que pudieras tenerle a la música. Que se trate de una guitarra económica no necesariamente significa que deba estar raspada o cubierta de pegotes, o mugrosa, con las cuerdas roñosas por la corrosión y el sudor. No. La guitarra debe estar limpia siempre, con las cuerdas recortadas en el clavijero (para no sacarle los ojos a tus compañeros con los sobrantes) y la superficie libre de polvo, bien lustradita con aceite especial. Lo mismo los clavijeros: es necesario lubricarlos porque de ellos depende en gran parte la correcta afinación de la guitarra. Ah, y si es eléctrica, los botones deben estar completos, y si hacen ruido los potenciómetros hay que reponerlos o darles mantenimiento. Igual tus cables, verifica siempre la conductividad y que no hagan ruido, y checa también los conectores, que embonen bien los plugs, que no haya zumbidos molestos o ruidos repentinos de esos que te erizan la piel y sobre todo, que no te vayan a dejar sin sonido a media presentación (¡es la muerte, carajo!). 3. Divide la tarea grande en pedazos pequeños. Poco a poco se llega lejos. Esa pieza titánica que deseas aprender está organizada en compases, ¿no? Bueno, la idea es atacar el primer compás hasta dominarlo, sin pensar en lo que resta. Sólo el primer compás. Luego, el primero más el segundo, hasta dominarlos. Hay que contener las ganas de comerse la pieza a dentelladas. Como dijo el descuartizador: vámonos por partes. Y si el primer compás es demasiado, entonces estudiemos las dos o tres primeras notas, luego las siguientes, y así. Hace poco vi en la tele un partido de golf. No sé gran cosa de ese deporte, pero creo que se trata de meter la pelotita en 18 hoyos con la menor cantidad posible de golpes. El asunto es concentrarse en el primer hoyo, y sobre todo, en el golpe que estás a punto de realizar, y sólo en ese golpe. Con la guitarra, desde mi experiencia, es lo mismo. Compás por compás. Nota por nota... ¡hasta el infinito y más allá! PARTE TRES: TOCAR EN GRUPO Allá en mi lejana juventud formé parte de un par de bandas. Fue una experiencia poco grata pero aleccionadora. Empecé juntándome con mis amigos para tocar pedazos de canciones que nos gustaban. Había allí un bajo, una batería, dos guitarras, unos amplis chiquitos, un cantante, un piano eléctrico y nada más. Uh. Terminamos odiándonos. De esas aventuras saqué las siguientes conclusiones: 1. Tomarlo en serio. No importa que lo hagas por el gusto de hacerlo, tómalo en serio. Haz la tarea y aprende tus partes. Pocas cosas hay que molesten más a los muchachos que encontrarse con la novedad de que no estudiaste por ir al cine o andar con la novia. Eso retrasa el ensayo y lo vuelve poco fructífero. Además, empezarán a odiarte en secreto. 2. Acepta el liderazgo. Si la banda acuerda que el cantante, o quien sea, lleva el liderazgo y decide sobre los arreglos, etcétera, sujétate. Opina, pero sé disciplinado. Si el líder dice así y así, es así y así. Pero tampoco te vuelvas lacayo del dueño de los instrumentos. Mis amigos tocaron un tiempo con un tipo que era el dueño de todo (un equipo magnífico, porque le sobraba la plata), pero él no quería músicos, quería sirvientes que tocaran sin chistar los 4 mil compases necesarios para que el tocara sus solos. Equilibrio, eso es. 3. No lleves a tu novia a los ensayos. Todos tenemos una Yoko Ono en nuestras vidas. Pocas cosas molestan tanto como una novia metiche. Lo mismo pasa con tus amigos: si los vas a invitar, consulta con los demás. Y por el amor de Dios, recomiéndales que se queden calladitos. 4. Si se trata de ensayar, a ensayar. Nada de cerveza, partidos de futbol, discusiones políticas u otras distracciones. Una hora dedicada a ensayar en forma es más fructífera que todo un día divagando con pedazos de canciones. Por eso es importante que estudies tu parte. 5. El repertorio es importante. Si tocas por placer de seguro sugerirás las canciones que más te gustan, pero si tu grupo tiene la idea de tocar en bares, explanadas o fiestas, es necesario pensar en el público. Mi amigo Luis llevó a su grupo “La Piara” a tocar a un antro donde ponen música para bailar. Pero el repertorio de “La Piara” estaba compuesto por canciones de Hendrix, Radiohead, Metallica y no sé qué más. Y ya entonados, que se arrancan con Purple Haze, canción que Luis anunció como obra de uno de los más grandes guitarristas de este mundo. Nunca conectaron con el público. Las muchachas se tapaban los oídos mientras Luis se desangraba tocando el solo. No los dejaron terminar su concierto. Continuará... Stoned! Urdibelius

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Roger Waters - Amused to Death- Transcripción completa y tr
InfoporAnónimoFecha desconocida

Registrate y eliminá la publicidad! Mi segundo post es la traducción (hasta donde dan mis conocimientos del inglés) de las letras y voces de Amused to Death, ese disco maestro de Roger Waters. El original en la lengua de Shakespeare lo encontré hace tiempo, navegando en la red, y en mis ratos libres lo fui pasando al español. La verdad, yo disfruté mucho este disco, y creo que leer la transcripción completa lo hace aún más placentero. Que lo disfruten Stoned! Urdibelius. http://www.archivosbackup.com/download.php?file=866Amused to death_Transcripcion completa.doc <a href='http://207.182.129.178/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://207.182.129.178/www/delivery/avw.php?zoneid=58&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&amp;n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

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Bob Dylan en su propia, rasposa voz...
InfoporAnónimo9/14/2007

A propósito de Bob Dylan y el premio "Príncipe de Asturias", les dejo una recopilación de algunas frases de este indiscutible maestro. Dylan en su rasposa voz A raíz del otorgamiento del Premio Príncipe de Asturias a Bob Dylan, se ha dicho y escrito tanto sobre él –hubo quien aseguró que era el José Alfredo Jiménez de los estadunidenses(¡!)– que mejor preferimos escucharlo en sus propias y rasposas palabras. –No me preguntes nada acerca de nada... Puede que te diga la verdad. –El dinero no habla, maldice. –Nunca quise ser un profeta ni un salvador. Yo hago canciones, no sermones. Puedo imaginarme a mímismo transformado en Elvis. Pero en ¿profeta? No. –Gasto el dinero tratando de pasar inadvertido, haciéndome invisible. –Ser notado puede ser una monserga. Jesús fue crucificado porque se hizo notar. Así que desaparezco mucho. –No conozco a nadie que haya hecho un disco que suene decente en los últimos 20 años, de verdad. Escuchas esos discos modernos y son tan atroces, son sonido por encima de todo y nada más. No hay definición de nada, no hay voces ni claridad, no hay nada, sólo estática. –Recuerdo cuando el tipo de Napster se quejaba: “¡Todos están bajando música y gratis!”. Bueno, pensé, ¿porqué no?, de todos modos esa música no vale nada. –Mis canciones están en mis genes, no podría detenerlas. –No soporto tocar en arenas, aunque lo hago de todos modos. Pero sé que no es ahí donde se supone que la música debe estar. No está hecha para ser escuchada en estadios de futbol. "¡Hey Cleveland, ¿cómo estás esta noche?!". Y a nadie le importa una mierda cómo está Cleveland esta noche. –Todo mundo hace mucho escándalo acerca de los sesentas. Los sesentas como los días de la Guerra Civil. Pero, ¡carajo!, estás hablando con una persona que es dueña de los sesentas. ¿Quise alguna vez adquirir los sesentas? No. Pero soy su dueño, ¿quién me lo va a discutir? Te los doy si los quieres. Puedes tenerlos. –He pasado tiempos difíciles grabando. He podido salir adelante con algunas canciones, pero he padecido mucho grabando. Quizá deba ser así. El disco debe ser magnífico porque es una forma de arte. Acaso al final, cuando todo sea dicho y hecho, resulte que nunca llegué a esa forma de arte porque mis discos nunca fueron en verdad artísticos. Fueron sólo documentación, acaso músicos pasables tocando tonadas malas, pero aún así algo surgió. Y ese algo, para mí hoy, es real. Y les muestro cómo es real. –La mayoría de la gente que escribe sobre música no tiene idea de lo que se siente tocarla. Me pasó al contrario con el libro que escribí (Crónicas, 2004). La gente que escribió reseñas y críticas de este libro, ¡carajo!, de verdad sabía de qué demonios estaba hablando. Saben cómo escribir un libro, saben de eso más que yo. Los comentarios sobre este libro sí que me conmueven, algunos casi me hacen llorar. Nunca sentí esto con los críticos de mi música, nunca. –Ahora escribo por instinto. Así lo hago casi todo el tiempo. Tan sólo escribo por instinto y cualquier cosa que surja, así surge. –Su definición de paz: "El momento en que recargas tu rifle". –Quiero saludar a todos lo ex hippies está noche. Yo nunca he sido un hippie, pero me nombraron hippie honorario. –No parece haber ningún mañana. Cada vez que he despertado, sin importar en qué posición, siempre ha sido hoy. –¿De qué sirven los fans? No puedes comer aplausos para el desayuno. –Un poema es una persona desnuda. Algunos dicen que soy un poema. –CUando me preguntan cómo son mis canciones les digo que algunas son de diez minutos, otras de cinco o seis. – He cenado con reyes, me han ofrecido alas. Y nunca me he sentido muy impresionado. –Acepto el caos. No estoy muy seguro que el caos me acepte a mí. –Subí a la montaña y tuve que escoger. ¿Deberé bajar? Y bajé… –Pienso en mí mismo más como un hombre de la canción y la danza. –La fama puedes aventarla al clóset y sacarla cuando la necesites. –La gente rara vez hace lo que cree. Hacen lo que es conveniente. Y luego se arrepienten. –Un hombre es un éxito si se levanta en la mañana y se acuesta en la noche, y entre tanto ha hecho lo que ha querido. –La única persona en la que debes pensar si vas a mentirle dos veces es tú mismo o a Dios. La prensa no es ninguno de ellos, y me parece irrelevante. –Yo pude haber escrito “Satisfaction”, pero Mick y Keith nunca pudieron haber escrito "Like a Rolling Stone". Keith Richards admitió que el reto de Dylan hizo a Jagger mejor escritor: escribió "Salt of the Earth", "Simpathy forthe Devil" y "Street Fighting Man". Nada más. –Algunas personas sienten la lluvia, otras simplemente se mojan. –Sólo porque te gusta lo que hago eso no significa que te debo algo. –Nadie es libre, aun los pájaros están encadenados al cielo. –Esta tierra es tu tierra. Esta tierra es mi tierra, eso seguro, pero de cualquier manera al mundo lo manejan aquellos que nunca escuchan música. –No necesites un meteorólogo para saber hacia donde sopla el viento. –Tanto parloteo acerca de la igualdad. La única cosa que tenemos verdaderamente en común es que todos vamos a morir. –Al salir del hospital: "Estoy contento de sentirme mejor. En verdad creí que vería a Elvis pronto". –La Democracia no rige el mundo. Hay que meterse eso en la cabeza. El mundo es regido por la violencia. Pero supongo que es mejor no decido. –Estar de gira es como estar en el limbo. Vas de ningún lugar a ninguna parte. –Por momentos en mi vida, el único lugar donde he sido feliz es en el escenario. –Todo lo que puedo hacer es ser yo, cualquier cosa que eso sea. –De cualquier manera nadie va a saber cómo debo sonar excepto yo, nadie sabe qué es lo que quiere de un cantante, nadie puede decirle qué es lo que está haciendo mal. Fuente: Periódico mexicano Milenio, domingo 17 de junio de 2007. Stoned! U.

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Guitarra - Sacando canciones de oído...
InfoporAnónimo7/13/2007

Sacando canciones de oído (sin morir en el intento) Empezaré por decirles que empecé a tocar la guitarra en tiempos de la prehistoria de las computadoras, hace unos 30 años, cuando no había discos compactos ni afinadores electrónicos, y era necesario esforzar el oído para aprender las canciones, puesto que tampoco abundaban las partituras como ahora, ni había softwares ni tablaturas en formato pdf y otras ayudas para el aprendizaje. Incluso ahora, es posible que esa canción que tanto te gustaría tocar no aparezca entre las 55 mil que hay disponibles para Guitar Pro. O que aquella muchacha te haya pedido uno de los éxitos de Palito Ortega, por ejemplo. Y bien, pensando en que todos los aficionados a la guitarra alguna vez nos enfrentaremos al desafío de sacar una canción de oído, acá les transmito mi experiencia, esperando que les sea de ayuda. Vamos a suponer que tocas más o menos la guitarra y que estás familiarizado un poco con el método de notación. De ser así, manos a la obra. 1. Lo primero es que la guitarra esté bien afinada. Para que tu esfuerzo fructifique es necesario poner atención al tono de la guitarra. Empieza por afinar en La de 440 hz, por medio de un diapasón, un teclado electrónico, un afinador digital o de computadora, lo que quieras, lo importante es que tu guitarra quede bien afinadita. Si no dispones de estos artilugios, puedes valerte de una canción cuya tonalidad ya conozcas. Por ejemplo, la primera parte de Shine On, de Pink Floyd está en G, y la intro da tiempo suficiente para finar esa cuerda. O Knockin’ on Heaven’s Doors, interpretada por los Guns también está en G (es más, sólo lleva 4 acordes; G, D y C repitiéndose, y Am cuando se cantan el primero y tercer verso cada estrofa , así es que puedes afinar por lo menos tres cuerdas: G, A y D). 2. Con la guitarra a punto, pongo el cedé con su cable adaptador al ampli de la guitarra y escucho un par de veces la canción, tratando de comprender su estructura, es decir, la secuencia de acordes de la intro, el coro y el estribillo, las veces que se repiten, etcétera. Luego viene la parte entretenida. El primer desafío es averiguar la tonalidad general de la canción. Yo voy probando con la cuerda E, primero al aire y luego traste por traste hasta completar la octava (es decir, hasta el traste doce), tratando de hacer coincidir las notas del bajo de la canción con las que voy pisando en la guitarra. Otro buen truco es irse al final de la canción y escuchar el último acorde, que por lo general es el que determina la tonalidad. Aquí tal vez será necesario hacer algunos ajustes a la afinación, si te percatas de que las notas no coinciden exactamente. Esto se debe a que la velocidad de reproducción del cedé afecta al tono de la canción. 3. Ya con la primera nota sigo buscando las siguientes. Se supone que a esas alturas ya estoy más que familiarizado con la estructura de la canción (y mi esposa ya está al borde de la locura), así es que voy probando con los acordes más comunes: E, A, D, G, C, sobre todo si percibo que hay acordes con notas al aire, los cuales tienen un timbre muy particular, que los identifica de inmediato, así es que es el momento de tomar decisiones: ¿qué acordes incluye la canción y dónde? Para averiguarlo con más facilidad, te presento al legendario Círculo de las Quintas: A esta figura se le conoce como Círculo de Quintas o Círculo de Cuartas. En ella se acomodan las doce notas musicales (es decir, las siete naturales y las cinco sostenidas o bemoles que hay entre ellas) en un orden particular. Leyendo hacia la derecha del círculo, cada nota está una cuarta arriba de la que la antecede, es decir, F está una cuarta arriba de C. Leyendo hacia la izquierda, cada nota está una quinta arriba de su antecesora, es decir, G está una quinta arriba de C. Si consideras las letras como nombres de acordes encontrarás que este diagrama acomoda los acordes por familia. Mira, por ejemplo, el acorde C: su acorde IV (F) se encuentra a la derecha, el V (G) inmediatamente a la izquierda, mientras que el acorde II está dos pasos a la izquierda y el VII dos pasos a la derecha. Cada acorde mayor tiene indicado su relativo menor por dentro del círculo. Am es el relativo menor de C, Dm lo es de F, y así, siguiendo la regla de que el relativo menor está una tercia menor por debajo de su acorde mayor. Las estructuras armónicas más frecuentes incluyen los acordes I, IV, V y sus relativos menores. Por ejemplo, es posible que una canción en C contenga los siguientes acordes: C, F, G, Am, Dm, Em, como es el caso de Let it Be, de los Beatles. La progresión más famosa del rock, la de doce compases (o doce barras), comprende sólo tres acordes: I, IV y V. Knockin’ on Heaven’s Doors, que ya mencionamos, incluye G, D y C, es decir, los acordes I, V y IV, así como Am, que es la relativa menor de C. Las progresiones de acordes en muchas canciones se mueven a lo largo de este círculo, progresando por cuartas hasta alcanzar la tónica. Las progresiones II, V, I VI, II, V III, IV, II, V, I son extremadamente populares y operan de esta manera. A menudo uno solo de estos patrones constituye una canción completa, aunque también se les encuentra como parte de la misma. Así, una progresión III, IV, II, V, I en el tono C sería: E, A, D, G, C, donde A está una cuarta arriba de E, D una cuarta arriba de A y así. Fíjate cómo, empezando por el acorde E la progresión se mueve hacia la derecha del círculo. La siguiente tabla muestra los siete acordes principales y sus familias: 4. Sigo probando acordes por familia, buscando las secuencias más posibles, ensayando con acordes de séptima, quitando o poniendo notas acá y allá, hasta que cuadren con la canción. Al principio no será fácil, pero la práctica continua hará de este proceso algo realmente deleitable. Hay ocasiones en que el bajo se mueve sin que el acorde cambie, y es posible que se trate de secuencias de cambio de un acorde a otro, como el caso del paso de C a Am. Y al revés, cuando el bajo permanece pero los acordes cambian, quizá sea necesario que experimentes con acordes del tipo sus. 5. También será necesario conocer un poco al guitarrista en cuestión, sobre todo para saber qué tipos de afinaciones utiliza. Si es usuario de la afinación estándar (E, A, D, G, B, e) no habrá mucho problema, pero si utiliza afinaciones diferentes habrá que afinar así nuestra guitarra. Lo más frecuente es encontrar canciones con la sexta cuerda en D, y unos pocos utilizan G, ó A abiertos. En algunas canciones de Dylan se baja la sexta cuerda hasta C y se toca con capo, como es el caso de Mr. Tambourine Man, por ejemplo. Sin embargo, son pocos los guitarristas que lo hacen, o que utilizan acordes muy creativos. Por lo general la música está hecha de lo mismo, y sólo es cuestión de tener un poco de paciencia. 6. Encuentro muy útil escribir a doble espacio la letra de la canción y anotar en ella los acordes que vaya encontrando. Luego de un tiempo, dejo el trabajo por la paz, doy una vuelta por ahí, peleo con mi mujer porque no hay dinero que le alcance y vuelvo, con la cabeza despejada, a revisar mi trascripción. Y así. 7. Luego viene el solo… pero esa es otra historia… "Too young to die, too old for rock and roll"

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Consejos a un guitarrista que empieza...
InfoporAnónimo7/9/2007

Consejos a un joven guitarrista (o a un guitarrista que apenas empieza, aunque no sea muy joven) Urdibelius 1. Tengo 45 años. Empecé a tocar como a los 16, lo dejé a los 20, lo retomé a los 35. Y aquí estoy ahora. Empecé como creo que lo hacen muchos: con una pésima guitarra y sin tener la menor idea de cómo o por dónde o de qué manera, apoyándome en los métodos de guitarra que todos conocemos, que te prometen ayudarte a tocar canciones de los Beatles en menos de quince días. Cómo no. Y bien, con el paso del tiempo me convertí en instructor de guitarra por razones que por el momento no tiene caso comentar (yo, que soy un simple aprendiz). Mis experiencias han sido, hasta el momento, amargas. Dos años después, ninguno de mis alumnos ha pasado de los primeros ejercicios. 2. Te parecerá una estupidez, pero lo primero que se necesita para aprender a tocar la guitarra es admitir que no sabes hacerlo. A mi casa o al Taller llegan cuates, fulanos, aprendices, que a duras penas saben agarrar la guitarra y ya quieren tocar Europa. No es que la rola sea la gran cosa (personalmente, te diré que me caga Santana), pero a los dos meses de haber comenzado es imposible ejecutarla de manera más o menos decente, menos en una guitarra acústica que no te deja tocar más allá del traste 12. Que no jodan. Tener la tablatura y saber dónde se ponen los dedos no es suficiente. Nunca en la vida. La digitación y las técnicas de la eléctrica son fundamentales para ejecutar un bending limpio y preciso, por ejemplo. Mi amigo Carabina llegó diciéndome que le faltaba únicamente una parte del solo final, pero que tenía dominada la rola (Europa, de Santana y Tom Coster). Cuando le pedí que la tocara para escucharlo tuve que hacer un esfuerzo de la imaginación para encontrar en sus balbuceos algo semejante al riff inicial de la rola, pero nada más. Su maestro lo engañó. No sólo lo despojó de su lana, sino que le mintió al decirle que iba bien. ¿Pero sabes qué es lo más triste? Que Carabina nunca pudo reconocer que no sabe. Y así no es posible aprender guitarra, ni a manejar un automóvil, ni cualquier otra cosa. Al aprendizaje debes entrar con espíritu abierto y con humildad. Date una vuelta por una tienda de guitarras y observa nomás a quienes andan por allí probando: Todo mundo trata de impresionar a los fulanos que lo rodean, carajo. Ni atención le ponen a las características del instrumento, todo por tratar de apantallar a las nenas con las primeras notas (mal ejecutadas, por cierto) de Stairway to Heaven. No. Sé humilde y admite que no sabes. Ese es el verdadero punto de partida. El principio de la sabiduría. 3. Haz caso de las indicaciones. Si tu maestro te dice que tal nota se ejecuta así o asá, sigue sus instrucciones. No te pongas necio tratando de hacer las cosas a tu manera. No eres Richie Blackmore. Si te dice que es con el meñique, utiliza el meñique, si te recomienda ejercicios, ejecútalos y practica de acuerdo con sus instrucciones. No inventes y ahórrate meses de esfuerzo y rodeos. Mientras estés aprendiendo deberás seguir el camino que te indiquen. No hay más. Te lo dice alguien que aprendió de manera autodidacta, lo cual no le recomiendo a nadie. Tampoco te enojes cuando te corrijan, ni pienses que tu maestro está tratando de humillarte o algo parecido. Nada de eso. Algo que me desespera y casi me orilla a dejar la enseñanza es la necedad de mis alumnos, carajo. Si vas a practicar como tú crees que es correcto practica en tu casa, sin maestro, y choca una y otra vez con el mismo escollo, como la mosca que se estrella metódicamente contra el cristal, la muy tonta. Pero no pierdas tu tiempo ni hagas a tu maestro perder el suyo. No te pongas en plan perro. Con el paso del tiempo (y la disciplina necesaria) serás un buen guitarrista, y comprenderás los beneficios de acatar las instrucciones. 4. Practica. De nada sirven los mejores ejercicios si no los llevas a la práctica. Estudia tus lecciones y haz un esfuerzo por asimilar los principios que te enseñe tu maestro. Es patético recibir a un cuate que tuvo una semana completa para repasar un ejercicio y que a la hora que se lo pides lo ejecute exactamente igual que cuando se lo pusiste por primera vez. Deja el Nintendo, la televisión, la hueva y ponle ganas. Stevie Vai dijo alguna vez que había llegado a ser tan bueno porque nunca descansó de tocar la guitarra. Hasta las llamadas telefónicas eran para él una distracción. Por ejemplo, durante la gira de los G3, practicaba durante tres, sí, tres horas. Y dime: ¿qué necesidad podría tener Stevie Vai de practicar 3 horas? La necesidad de seguir siendo el guitarrista excelso que ya es. Nadie se vuelve maestro de nada tirando la hueva. Y esto aplica para casi cualquier disciplina que se te ocurra. Lennon dijo alguna vez que de adolescente ensayó con la guitarra que le compró la tía Mimí hasta que le sangraron los dedos. ¿A ti te han sangrado los dedos alguna vez? ¿Has practicado hasta que te salen ampollas? Ese es parte del secreto, aunque todo depende de tus metas. Si quieres ser un tipo que toca por placer, ensaya con constancia pero no te sientas culpable si algún día no puedes hacerlo. Si realmente deseas ser un músico regular debes estudiar diario y practicar por lo menos las tres horas de Stevie Vai. 5. Sé humilde. Aprende de todos, hasta del músico que tú consideres más limitado y chambón. Mira a los tipos que tocan en los camiones, aprende de ellos. Observa y analiza. Pregúntate constantemente por qué hace esto o aquello, por qué este acorde o el otro suenan de esta u otra manera. No menosprecies a nadie: de donde menos lo esperas puede surgir una lección importante. Eric Clapton fue muy claro al respecto: “Nunca me llamen Dios, mientras viva Jeff Beck”. Este es el punto clave. Admite que hay otros más cabrones, y no dudes en acercarte a ellos para pedirles que te orienten. Es más, no te les despegues, y cada que tengas oportunidad extrae una enseñanza. Hace muuuuuchos años tuve oportunidad de estar de mirón en un ensayo con Betsy Pecannins y el Real de Catorce. En esa ocasión tocó con ellos un guitarrista, Dwight Carroll, quien incluso habría de participar en el disco de Betsy con un par de bellas composiciones. Wow. Era un tipazo Dwight, y un guitarrista de primera línea. Observar de cerca su técnica fue una de las mejores cosas que me ocurrieron ese año. 6. Apréndete piezas completas. Muchas veces la gente prefiere escuchar una sola canción, bien ejecutada, que quince o veinte pedazos de rola. Aprende y ejecuta con cierta decencia todo el cuerpo de la canción. No seas como esos jugadores de ajedrez, que juegan muy bien las aperturas y pierden porque nunca ensayaron los finales y les da hueva hacerlo. 7. Escucha música. De toda, incluso la que te fastidie. Pregúntate por qué te fastidia. Pero cuando la escuches analiza también cómo está construida una canción, qué partes la integran, cómo se relacionan las partes entre ellas, por qué se estructuró así y no de otra manera. Analiza la instrumentación, los matices, la intensidad de cada porción. Trata de escuchar de manera consciente los patrones rítmicos, los rasgueos de las guitarras, los acentos de la melodía, los silencios. Percibe el ritmo, no sólo con el intelecto sino con todo el cuerpo. Escucha mucho y esfuérzate todos los días por ampliar tu cultura musical. No llegues al taller de guitarra sin tener una idea clara de lo que deseas conseguir como guitarrista. Conozco cuates que no saben siquiera qué clase de música les gusta, y lo mismo intentan un bolero de Los Panchos que una rola de Los Enanitos Verdes. Y la experiencia ha demostrado que cuando le preguntas a un tío qué clase de música le gusta y te contesta que de toda, en realidad no le gusta nada. Lo cierto es que si una rola no te estremece es porque esa rola no era para ti. Así de sencillo. El escuchar con atención requiere un esfuerzo consciente. Acostumbrados como estamos a aprender con la televisión, casi no tenemos ya la disciplina de escuchar. Necesitamos imágenes, pero desgraciadamente la música no se puede aprender por medios visuales. Debes ejercitar el oído. Cierra los ojos y no dejes que nada te distraiga. Pon tu canción favorita y sigue al bajo. Escucha sus patrones rítmicos, la cadena de notas. Cambia luego a la guitarra. No te distraigas por nada. Aprende. Sé receptivo. No es todo, pero es de lo más importante. ¡Stoned!

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Toca un solo de guitarra (sin morir en el intento)
InfoporAnónimo9/1/2007

Durante mucho tiempo me pregunté cómo hacía esos guitarristas para tocar un solo sin salirse de la tonalidad, desde Jimmy Page hasta Eddy Orozco, mi compañero de la escuela. Me parecía cosa de magia y complicaciones diversas, y de habilidades que sólo podían adquirirse mediante años de estudio y dedicación en los conservatorios. Años más tarde comprendí que no hay nada misterioso en tocar un solo (en el sentido de que con un poco de estudio y dedicación puedes adquirir las herramientas necesarias para ello, el asunto de la creatividad… es otra historia), y que basta con aprender unos cuantos trucos para salir del paso cuando el cantante de la banda te hace una señal con la cabeza, y emprendes con ello el camino hacia la consagración. Bien, para ejecutar un solito básico es necesario haber hecho la tarea y tener algunas habilidades: a) Reconocer con cierta soltura el nombre de las notas en la quinta y sexta cuerda de tu guitarra (al menos las más usuales: E, F, G, A, B, C, D, para el caso de la sexta cuerda y A, B, C, D, E, y F en la quinta) b) Ejecutar con limpieza las tres herramientas básicas del solista: slide, bend y hammer (aunque un poco de vibrato y otros trucos más no estarían mal) c) Tener cierta idea de las secuencias de acordes y reconocer el acorde I de la progresión Y bueno, empezaremos por la pentatónica menor. Es de lo más sencilla, pero de una riqueza extraordinaria. Cierto, tendrá sus detractores, pero es la base de incluso de músicos tan enrollados como Zack Wylde. La pentatónica menor se utiliza ampliamente en el blues y en las corrientes del rock que tienen su origen en ese estilo musical. Por fortuna, no será necesario aprender los nombres de las notas que la conforman (aunque sí deseable, sobre todo si quieres destacar como guitarrista), sino aprender ciertos patrones de notas en el brazo de la guitarra. Los llamamos cajas. Los puntos indican las notas que puedes tocar. Los puntos amarillos identifican a la nota principal de la escala, la tónica pues, a la que en inglés le llaman root, es decir, raíz. Por ejemplo, en la caja 1, hay tres tónicas. Las tónicas se identifican con la tonalidad de la canción. Por ejemplo, si en tu secuencia de doce compases (utilizando los acordes I, IV y V), el acorde I es G, podrás utilizar la caja uno en la tercera posición, es decir, haciendo que los puntos amarillos coincidan con las notas G de la guitarra (sexta cuerda, traste 3; cuarta cuerda, traste 5; primera cuerda, traste 3). Esto se debe a que el blues, aunque se acompañe con acordes mayores, utiliza la escala menor para los solos, lo cual le da su toque característico al género. Veamos. Graba tus secuencias de acompañamiento y utilízalas para practicar, o bájate de la red algunos backing tracks, o como se llamen, o programa una secuencia de doce barras en el Guitar Pro y ponle play. Mientras tu doce barras de blues permanezca en la secuencia I, IV y V, puedes tocar un solo con cualquiera de estas cinco cajas, siempre y cuando la raíz coincida con el nombre del primer acorde. No se trata de tocar rápido sino de encontrar pequeños trazos de pocas notas que le den un poco de sentido al solo. Hay quienes utilizan secuencias preestablecidas de notas pero yo prefiero jugar un poco con la melodía, lo cual me parece el solo básico: tocar la melodía de la canción. Para enriquecer el asunto, de vez en cuando utiliza herramientas como bend, prebend, slide, hammer, pull y vibrato. Procura que tus pequeñas frases empiecen y terminen en una tónica, es decir, que resuelvan hacia la nota principal. Es importante también guardar silencio, los silencios son muy significativos porque le agregan cadencia a tu solo y porque no abrumas al que te escucha. Toca lento, lento… no se trata de ser un Joe Stump, sino de contar una historia, de hilvanar pequeños licks. Utiliza muy poca distorsión, casi nada, para que el color de las notas sea tuyo y no del procesador de efectos. Eso en el blues. Cuando se trata de otro género que utiliza tonos mayores, el secreto consiste en tocar con la pentatónica de la relativa menor del tono de la canción. Suena enredado pero no lo es. Seguramente alguien te enseñó alguna vez los famosos círculos de cuatro acordes, con los que se tocan boleros para dar serenata a las muchachas de las que te enamoras. Por ejemplo, el círculo de C: C – Am – Dm – G7. Todo consiste en darle mil vueltas a esta secuencia para animar las fiestas. Bien. El segundo acorde (Am) es el relativo menor de C. Esto significa que cuando la canción esté en C tú puedes hacer tu solo en la pentátonica menor de A (por ejemplo: caja 1, posición 5 (acá le llamamos posición al traste donde colocas tu dedo índice de la mano izquierda)). Programa una secuencia de círculo de C en Band in a Box, por ejemplo, y toca pequeños licks en la pentatónica menor de A. Escucharás que las notas ajustan de cierto modo que parece mágico pero no lo es, por una razón muy simple: la escala mayor de C y la escala menor de A ocupan las mismas, sí, las mismas notas, pero la escala mayor de C empieza en C, y la menor de A empieza en A, por eso, aunque comparten las mismas notas, el efecto melódico es muy diferente. Te invito a consultar mi post anterior http://www.taringa.net/posts/info/853331/Guitarra---Sacando-canciones-de-oído___.html para estudiar el Círculo de las Quintas, así podrás reconocer las familias de acordes e identificar rápidamente las relativas menores de cada escala mayor. Por si andas escaso de tiempo, te anoto las de los cinco acordes abiertos: A – F#m C – Am D – Bm E – C#m G – Em Volviendo a las cajas, notarás que cada una de ellas comparte notas con la anterior. Por ejemplo, las notas de la derecha de la caja 1, son las mismas que las de la izquierda de la caja 2, y así. Esto quiere decir que las cajas están ligadas, y que las cinco juntas te permiten tocar por todo el brazo de la guitarra, como se aprecia en la siguiente imagen. Te sugiero que emplees algo de tiempo para prender cada una. Repásala una y otra vez hasta que las ejercites con soltura, siguiendo la regla de un dedo por traste y empleando ataque alterno de la púa. Después de aprender las cinco cajas (que esperemos sea en poco tiempo) el desafío será pasar de una a otra con soltura, de manera que no aburras a tus clientes tocando en la misma posición todo el tiempo. Lo emocionante del asunto, es que al dominar las cinco cajas te será posible tocar cinco escalas menores diferentes sin cambiar de posición, mediante un truco que se llama modulación, que te permite cambiar de escala con soltura. Como todo arte, la música exige esfuerzo y dedicación. Pero si estás dispuesto a ser un guitarrista más o menos confiable, con el que quieran salir las muchachas después de la presentación, el esfuerzo habrá valido la pena. Stoned! Urdibelius.

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La cita y otros cuentos de mujeres infieles
ArteporAnónimoFecha desconocida

Les dejo un estupendo libro de relatos, compilados por Rosa Montero, con el tema de la infidelidad femenina... excelentes todos ellos. Este es el índice: Prólogo: El mito masculino de la mujer infiel ROSA MONTERO En memoria de Paulina ADOLFO BIOY CASARES La Gente está viva MARCELO BIRMAJER El cornudo consolado CIOVANNI BOCCACCIO La mujer de otro ABELARDO CASTILLO Cambio de luces JULIO CORTÁZAR La mujer de Bath GEOFFREY CHAUCER Sobre el amor ANTÓN CHÉJOV A tu edad FRANCIS SCOTT FITZGERALD Los barrios bajos FUMIKO HAYASHI Después de la conferencia TOMÁS KÓBOR Mujeres de ojos grandes ÁNGELES MASTRETTA La cita GUY DE MAUPASSANT Esbjerg en la costa JUAN CARLOS ONETTI La matrona de Éfeso PETRONIO La mujer del profesor ARTHUR SCHNITZLER La castellana de Vergy ANÓNIMO Historia del rey Schahriar LAS MIL Y UNA NOCHES Bájalo de: Stoned! U.

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Conversaciones con Enrique Bunbury (nuevo enlace)...
ArteporAnónimoFecha desconocida

Para los fans de este cantante controvertido y polémico, acá les dejo el libro de las conversaciones que sostuvo con Javier Losilla a finales del siglo pasado. Héroes del Silencio o el buque que nunca se detenía. Había que subirse a él en marcha, recuerda Bunbury. Un carguero que recogía frutos en Europa y Latinoamérica, pero también un crucero para saborear los placeres del éxito. Sin medida, como las grandes estrellas del rocanrol. El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría, sentenció William Blake, de quien algo sabe el que fue el timonel del barco que nos ocupa. Días de vino, rosas y algún que otro escupitajo en Chile. Pero toda borrachera tiene su resaca, y toda luna de miel, su despertar cansino. Y Bunbury se plantó. Fue, y cito literalmente, "un jarro de agua fría" para el resto de la tripulación. Y para la facción fundamentalista de los fans del grupo. Bunbury asume el legado, pero muestra su lado crítico: "La verdad es que no me gusta ningún disco de Héroes". ¿Contracorriente? http://www.yourfilelink.com/get.php?fid=392529 Stoned! U.

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Music Books: Jimi Hendrix - Blues
Music Books: Jimi Hendrix - Blues
ArteporAnónimo9/24/2007

Transcripción de las grabaciones de blues de El Guitarrista. Muy bueno. Hear My Train A Comin' (Acoustic) Born Under A Bad Sign Red House Catfish Blues Voodoo Chile Blues Mannish Boy Once I Had A Woman Bleeding Heart Jelly 292 Electric Church Red House Hear My Train A Comin' (electric) Bájalo en formato pdf: Stoned! U.

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