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Primer post: 13 oct 2008Último post: 13 oct 2008
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Historia de la PRT, ERP y la FAR.
Historia de la PRT, ERP y la FAR.
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/13/2008

Historia del PRT Antes de los españoles El PRT surge en una etapa crítica del desarrollo del capitalismo en el país. El agotamiento del proyecto de la burguesía nacional como consecuencia de la paulatina integración de una parte de ella al proceso de concentración monopólica y centralización del capital, influye notoriamente en lo político y social. La "Revolución Libertadora" de 1955 que dio el golpe de gracia a la experiencia peronista -que ya venía mostrando sus limitaciones-, impulsó una política económica social con planes que facilitaron el proceso de concentración monopólica. Para ello, proscribió o reprimió a las fuerzas que expresaban a la clase obrera y al campo popular; trató de debilitar o dividir al movimiento sindical; facilitó la penetración de los capitales transnacionales; orientó una política de achicamiento del mercado interno con sensibles caídas del poder adquisitivo de los trabajadores, etc. Las más importantes expresiones de la burguesía nacional que se habían desarrollado vigorosamente con la política del gobierno de Perón, se fueron integrando paulatinamente a los grandes monopolios internacionales, al mismo tiempo que avanzaron en un proceso de monopolización asociándose y absorbiendo a otros sectores productivos. Se agudizaron en todo el período las luchas entre los sectores de la burguesía que impulsaban la concentración del capital y los que resistían su destrucción y absorción, lo que motivó una acentuada inestabilidad social y política. Era manifiesta todavía la debilidad de los nuevos sectores monopólicos para definir otro proyecto hegemónico. Frondizi, con su política desarrollista, llegó al gobierno pactando con el peronismo proscrito, impulsando los planes del capital monopólico menos comprometido con las transnacionales; pero vio frustrado su intento de erigirse en dique de contención de los reclamos de las masas. Los enfrentamientos entre "azules y colorados" (dos proyectos de Partido Militar) en 1962 reflejaron asimismo los conflictos en lo interno del bloque dominante, donde aún no habían logrado imponerse totalmente los grupos monopólicos más ligados a las transnacionales. Se daba una aguda competencia entre ellos y una amplia gama de sectores industriales productores para el mercado interno (numerosos pero no los más poderosos económicamente), afectados por la política promonopólica que se impulsaba. Esa contradicción se expresó en el terreno político con el triunfo de Illia apoyado espontáneamente por sectores que desoyeron el llamado al voto en blanco formulado por el peronismo y por otros núcleos populares que, de esa manera, impidieron el triunfo del candidato oficialista, el General (R) Aramburu, que impulsaba la política de transnacionalización. En ese breve período constitucional, el gobierno radical (UCR del Pueblo: 1963-66) intentó implementar una línea económica y política que respondía a la burguesía menos concentrada, a contramano de la que determinaban los grupos burgueses que gradualmente controlaban los aspectos fundamentales del aparato productivo del país y del sistema financiero. La crisis capitalista se agudizó; el proceso de concentración continuó aunque no fue el eje de la política económica oficial; el Partido Militar se fue homogeneizando; la dirigencia cegetista acosó al gobierno. El período se cerró con el golpe militar de Onganía Gunio de 1966) que contó con el respaldo de la burocracia sindical peronista y con el expectante y transitorio crédito que le abrió el propio Perón. Krieger Vasena desde el Ministerio de Economía orientó medidas que facilitaron el natural proceso de concentración propio del capitalismo. Esas medidas, a la vez que centralizaban el capital en pocas manos, crearon condiciones para el desarrollo de las grandes concentraciones obreras y el crecimiento de la clase obrera de la gran industria automovilística, siderúrgica, petroquímica, etc., que fue convirtiéndose en la fuerza motriz fundamental del campo popular, a la vez que se incremento la pauperización de las capas medias. Trascendentales acontecimientos internacionales en el período conmovieron y esclarecieron a los sectores más politizados de la clase obrera y las masas populares: el triunfo de la Revolución Cubana, la victoria del pueblo cubano en Playa Girón y la definición socialista de la Revolución; la ocupación de Santo Domingo por los marines yanquis; la intervención norteamericana en VietNam; las experiencias del Che Guevara. Ante todos estos hechos, el pueblo argentino tomó posición. Se promovieron declaraciones, actos públicos masivos, que fueron marcando el camino a los sectores políticos progresistas y, sobre todo, a las nuevas camadas de jóvenes que no lograban inserción laboral ni estudiantil en la sociedad en crisis ni referentes políticos y que sí encontraban un modelo en la experiencia cubana, absolutamente diferente de la que ofrecía la democracia burguesa. El peronismo y los partidos políticos tradicionales que no representaban al sector dominante de la gran burguesía monopólica, sino que más bien expresaban todavía a capas burguesas que iban siendo destruidas o desplazadas, fueron incapaces de definir propuestas superadoras de la crisis. Ocurrió que la otrora burguesía nacional perdía posibilidades históricas de ser la fuerza motriz del proceso de desarrollo capitalista, siendo desplazada paulatinamente por la puja de sectores monopólicos. El peronismo, pese a los esfuerzos de sus expresiones más progresistas, se limitaba a añorar el pasado bregando por un "retorno" sin propuestas adecuadas a las nuevas condiciones socio-económicas. El Partido Comunista, como lo reconoce en la autocrítica de su XVI Congreso, había perdido de vista el objetivo del poder y no levantaba una propuesta independiente que interpretase los intereses históricos de la clase obrera. Luego de la caída del gobierno de Perón, los núcleos peronistas más comprometidos con los intereses populares se habían lanzado a la búsqueda de una fundamentación político-ideológica para sus aspiraciones de cambios sociales revolucionarios, indagando en experiencias de otros pueblos. En tanto, numerosos sectores comunistas, socialistas o "marxistas independientes" (como se auto definían) "descubren" al peronismo, originando tendencias de acercamiento que en numerosas circunstancias los condujeron a un descarado "entrismo" o al "seguidismo" de la dirigencia política peronista o de la burocracia sindical. En este camino, orientan políticas de concesiones, rebajándose postulados teóricos fundamentales hasta olvidar principios esenciales de la ideología marxista-leninista. La carencia de representación política de los nuevos sectores sociales que generaba el desarrollo capitalista en su etapa monopólica (clase obrera de la gran industria y capas medias en proceso de pauperización) trata de ser cubierta por distintas organizaciones y grupos de diversos matices. Entre esos grupos se encuentran los que dieron origen al Partido Revolucionario de los Trabajadores. 25 DE MAYO DE 1965: NACE EL PRT En la fundación del PRT confluyeron dos vertientes diferentes: el Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP) y Palabra Obrera (PO). El FRIP, políticamente heterogéneo, estaba compuesto por estudiantes, intelectuales de la pequeña burguesía y trabajadores del noroeste argentino (fundamentalmente Santiago del Estero y Tucumán, aunque con influencias en el resto de la región desde la Universidad de Tucumán). Sus integrantes provenían mayoritariamente de corrientes nacionalistas antiimperialistas que, en determinadas coyunturas, coincidieron con el peronismo y que gradualmente fueron siendo influenciadas por el marxismo. Convivían en su seno concepciones muy distintas, lo que explica un largo proceso de gestación, de debate, de estudio y de práctica política. Motivaba a sus integrantes la aspiración de encontrar explicación a la profunda crisis argentina que los afectaba y la búsqueda de los caminos para superarla. Estas inquietudes impulsaban una activa militancia que gradualmente fue vinculando la organización a los trabajadores de los obrajes santiagueños, a los obreros de los ingenios azucareros, peones del surco y campesinos pobres santiagueños y tucumanos. Estos sectores, sumamente combativos y con una prolongada tradición de luchas sociales (especialmente los azucareros tucumanos), habían apoyado fervorosamente el proyecto peronista, lo que no fue obstáculo para que durante su gobierno lo jaquearan con luchas masivas como la histórica huelga azucarera de 1949. La inserción del FRIP en esos sectores enriqueció su práctica y fue creando condiciones favorables para la adopción ulterior de la ideología del proletariado. Un referente importante para el grupo de jóvenes del FRIP fue la Revolución Cubana. Los sectores del nacionalismo antiimperialista del FRIP creyeron encontrar en la experiencia cubana SU revolución, "patriótica", "americana", contra el imperialismo. Aún no se planteaban claramente concepciones clasistas; primaba la visión nacionalista frente al imperialismo yanqui y creyeron verla materializada en los primeros pasos de esa revolución. Al definirse por el socialismo, conmovió a toda la sociedad latinoamericana y agudizó contradicciones en el seno del FRIP. Mario Roberto Santucho jugó un papel fundamental en la lucha ideológica que se produjo dentro del FRIP en esa coyuntura. En 1961 viajó a Cuba y durante dos meses vivió momentos culminantes de aquel proceso, las primeras definiciones políticas por el socialismo y el esfuerzo popular para la construcción de la nueva sociedad. A su regreso, participó activamente en el FRIP -que acababa de organizarse luego de un prolongado proceso de gestación- con la decisión de dar la lucha interna para convertirlo en un embrión del partido revolucionario en Argentina. "Desde su primera relación directa con la revolución cubana y con el Che, con la decisión de luchar por la revolución socialista en Argentina, se lanzó con firmeza a desarrollar las condiciones básicas para esa empresa. Renuente a incorporarse al PC a quien criticaba por su falta de vocación de poder y de confianza en la capacidad revolucionaria de las masas, se apoya en el naciente FRIP para avanzar hacía la construcción de un partido revolucionario, esforzándose por comprender a fondo los principios del partido leninista". En esa etapa de álgidas discusiones dentro del FRIP, empezaron a producirse acercamientos con sectores políticos con los cuales se advertía más afinidad y mayor contacto de los activistas dentro de las masas trabajadoras, campesinas y estudiantiles. Entre esas relaciones se encontraba el PC de Santiago del Estero al que, luego de compartir actividades de apoyo a la Revolución Cubana, el FRIP formaliza una propuesta de mayor profundización de relaciones con intercambio de documentos, opiniones y una práctica conjunta. La respuesta negativa del PC se basó en que su línea política rechazaba los contactos con organizaciones a las que caracterizaba como trotskistas. A su vez, Palabra Obrera era uno de los varios grupos trotskistas que existían en el país desde los años '50, resultado de sucesivos desprendimientos y ramificaciones. Tenía inserción en los sectores obreros de los ingenios tucumanos donde practicaba el "entrismo" en el peronismo. El trabajo conjunto entre el FRIP y Palabra Obrera se inició ligado al conflicto de los obreros de los ingenios que afrontaban la crisis de la industria del azúcar de los años 1961-62. Se produjeron agudos enfrentamientos entre los obreros en huelga y la policía, entre los dirigentes de las bases y la burocracia, todo lo cual convergió en un primer éxito: la recuperación de la Federación Obrera de Trabajadores de la Industria del Azúcar (F.0.T.I.A.). Constituyó ésta una de las primeras experiencias de sindicalismo clasista de la reciente historia argentina. Los principales dirigentes de los ingenios tucumanos: Leandro Fote (San José); González y Ramón Rosa Giménez (Santa Lucía), Miguel Soria (Concepción), Quinteritos (Santa Ana), entre otros, surgieron del incipiente trabajo conjunto del FRIP-PO. Hacia 1963 se acordó la conformación de un Frente Unico entre ambas organizaciones para actuar fundamentalmente entre el proletariado azucarero. Esta actividad frentista acercó concretamente al FRIP al marxismo, pero en gran medida a través de la lectura que hacía el trotskismo, concepción que influenció a la organización, aunque muchos de sus puntos de vista fueron combatidos desde la formación del Frente. A pesar de las diferencias profundas que se advertían desde los primeros pasos, las dos organizaciones fueron avanzando hacia un proceso de fusión que se concretó el 25 de mayo de 1965 dando origen al PRT. Ambas coincidían en la necesidad de un Partido Revolucionario de la clase obrera ("un partido revolucionario obrero", lo definían), pero la concepción de partido de los dos troncos fundadores era diferente. El sector del FRIP planteaba -aunque todavía con poca claridad- la necesidad de una organización revolucionaria de la clase obrera, mientras que PO sostenía que debía construirse un partido de los obreros que se originaría y desarrollaría en los sindicatos, llegando a plantear que la CGT debía ser el partido obrero. La táctica de PO era dar la lucha económica, espontánea de las masas. El FRIP pregonaba, confusamente todavía, la necesidad de un trabajo político entre la clase obrera y entre las masas en general, con miras a ir conformando un partido revolucionario de cuadros. Otro punto de discrepancia era el referido a la lucha armada aunque al principio el enfrentamiento sobre el tema quedó soslayado con un aparente acuerdo tácito. El tema ya había sido objeto de debates muy agudos en el seno de Palabra Obrera donde un grupo, al frente del cual estaba Angel Bengoechea, intentaba preparar "las Fuerzas Armadas de la Revolución Nacional" y comenzar a actuar en el norte tucumano generando un foco guerrillero, tratando de reproducir las experiencias de la revolución cubana. Nahuel Moreno, el dirigente máximo de Palabra Obrera, rompió con la corriente de Bengoechea quien ya había empezado a influir sobre obreros tucumanos, decepcionados de una lucha reivindicativa sin perspectivas. Mario Roberto Santucho impulsó una fuerte lucha contra el planteo foquista entre los sectores que debatían el terna de la lucha armada, presentando con todo vigor la necesidad de construir un partido revolucionario, desarrollarlo entre las masas para, después, con su participación, iniciar la lucha armada. Bengoechea vio frustrados sus propósitos de iniciar un foco en Tucumán por la influencia de Santucho en la vanguardia obrera tucumana. Las experiencias de Bengoechea y de Masetti fueron muestras elocuentes del impacto de la revolución cubana. Ambas abrieron la primera discusión concreta sobre la cuestión de la disputa del poder en Argentina: ¿Lucha armada como camino para tomar el poder? ¿Lucha armada de la vanguardia o de las masas? ¿Lucha armada antes de que exista un partido revolucionario? ¿Qué tipo de partido se necesita para dirigir a las masas hacia la toma del Poder? También existían diferencias entre las dos vertientes fundadoras del PRT acerca del peronismo (Palabra Obrera practicaba el "entrismo" y con respecto a la IV Internacional Trotskista (PO impulsaba la incorporación del PRT). Estos dos puntos de divergencia se resolvieron a modo de transacción en el II Congreso (1966) con el rechazo rotundo al "entrismo" y con la incorporación de la organización a la IV Internacional. Palabra Obrera pretendía, además, la definición de partido trotskista, lo que nunca llegó a darse. El PRT se definió en el IV' Congreso "Partido marxista de la revolución" y, a partir del VI Congreso, partido marxista-leninista. Sin embargo, la incorporación a la IV Internacional resultó ser una muestra clara de las conciliaciones en un proceso en que la correlación de fuerzas iba variando con el crecimiento de los elementos leninistas. Es necesario destacar que toda la influencia trotskista en la naciente organización no se debía exclusivamente a Palabra Obrera, sino que era expresión ideológica de sectores pequeño-burgueses incorporados que no habían asimilado plenamente la concepción materialista dialéctica de la historia ni los criterios leninistas de partido revolucionario. La fundación del PRT por un grupo de jóvenes conscientes de la necesidad de un partido para la revolución significó un salto cualitativo en la superestructura política. Asumir la necesidad de un partido marxista-leninista para la revolución, un partido clandestino de cuadros con centralismo democrático, parecía una osadía política en un momento en que la concepción marxista-leninista era cuestionada por sectores denominados de izquierda que creían que, inevitablemente, llevaba a un burocratismo, tal como se veía al PCUS a partir de Stalin y por la debilidad del Partido Comunista que funcionaba en la práctica como un partido de masas, con una línea política reformista por falta de una visión de poder y de independencia de clase. Pasarían varios años para que el PRT comenzara a incidir en la lucha de clases y en la superestructura misma, a pesar de esta concepción avanzada. Cuando surgió, no se trataba todavía de una organización marxista-leninista ya que, como quedó dicho, convivían en su seno diferencias ideológicas y distintas prácticas políticas. No era todavía un partido de nuevo tipo, un partido leninista; no podía serio porque los partidos son fenómenos históricos y por lo tanto sometidos al desarrollo de la sociedad y las condiciones concretas en que se mueve. El surgimiento de un partido es expresión de la lucha de clases; se alimenta y se desarrolla a su calor. La clase obrera argentina y demás sectores populares habían acumulado grandes experiencias de lucha reivindicativa y política, pero el objetivo de disputar el poder a la burguesía era nuevo. Los aciertos y los errores deben ser vistos en relación con la base material de la sociedad y con las experiencias políticas existentes hasta ese momento. El PRT, fundado en 1965, constituía una expresión de lo que la clase obrera como tal fue capaz de desarrollar en esa etapa. Fue producto de la experiencia histórica de la lucha de clases ante el agotamiento del proyecto democrático de la burguesía nacional y a la falta de un proyecto revolucionario por parte del P.C. Surgió al margen de éste y del Movimiento Comunista Internacional, lo que le privó originariamente de utilizar la experiencia acumulada por la revolución mundial. La vida de un partido no es sólo la obra de sus dirigentes. Resulta de la interacción del partido con la clase obrera y demás clases y sectores sociales; del papel del partido en la lucha de clases. Los dirigentes no son más que expresión y producto del colectivo. Sin embargo, el partido los genera porque los necesita. No podríamos dejar de señalar el papel rector que cumplieron dirigentes de la talla de Mario Roberto Santucho, de Domingo Mena, de Benito Urteaga, de Luis Pujals, de Antonio del Carmen Fernández y tantos otros que, con su espíritu revolucionario, su búsqueda incesante en el marxismo-leninismo, su capacidad de entrega y de alegría por la revolución, supieron impregnar al PRT de una esencia de clase proletaria, y extenderlo como bastión de referencia, no sólo para los revolucionarios y amplios sectores del pueblo argentino, sino de otros pueblos de América Latina. ERP Ejercito Revolucionario del Pueblo ¿Qué es y cómo nace el "Ejercito Revolucionario del Pueblo? El ERP nace como consecuencia de una decisión política del último congreso del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) realizado 'en julio de este año el IV Congreso del partido, de 1968, inició el pro¬ceso que culmina con la creación del ERP al expulsar a la fracción derechista de Nahuel Moreno; se abre entonc es una intensa etapa de lucha ideológica contra las tendencias reformistas y sindicalistas del partido 'por parte de quienes buscan consolidar la propuesta de organizar un "partido para el combate" En un proceso a veces confuso y que hemos definido como de "lucha de clases" dentro del partido se da la batalla contra: a) una corriente reformista que por entonces subsiste en ciertos sectores de la organiza¬ción, y b) contra una tendencia que esconde su 'Centrismo detrás de la defensa de la concepción 'Clásica del "partido bolchevique". En estos dos años el partido avanza confusa pero firmemente: incorpora la expe¬riencia de la revolución continental en la década del sesenta, incorpora y discute los principios del "maoísmo" y de las estrategias del "mari¬-ghelismo" y de los "tupamaros", lo que indica una radicalización perma¬nente. Al mismo tiempo, en el terreno de la práctica y pese a las dificultades internas hay acciones de todo tipo que no se firman (expropiaciones, pertrechamiento, etc.) que aceleran las contradicciones de la organiza¬ción. Diecisiete presos en Tucumán por apoyar con acciones de violencia una huelga general y otros tantos en Rosario por acciones contra desta¬camentos policiales muestran esa voluntad de lucha. También la intención del partido de pelear por sus militantes caídos en poder del enemigo como se evidenció en las acciones de rescate de prisioneros. Así se llega al V Congreso en julio de este año, con la firme decisión de limpiar el camino de contradicciones internas para asumir un nuevo nivel de lucha. El Congreso reafirma entonces esta tesis central: "Conso¬lidación de un partido clasista y revolucionario, ideológicamente socialista y partícipe activo de la Cuarta Internacional que dirigen Ernst Mandel, Pierre Franck y Alain Krivine, entre otros. En el mismo Congreso se decide organizar el Ejército Revolucionario del Pueblo, que debe ser un ejército 'proletario por su composición social básica, revolucionario por su práctica y que por tener que operar en el marco de una guerra civil popular asumirá la forma de una organización de masas. ¿Quiere decir esto que el ERP es el brazo armado del Partido? No. El ERP no es el brazo armado del PRT. Es una organización de masas para la guerra civil. Sus filas están 'constituidas por todos los militantes del Partido más aquellos combatientes de diferentes capas sociales y disímiles extracciones políticas que aceptan pelear por el programa del ERP; este programa es antiimperialista, anticapitalista y democrático mientras que el programa del PRT es clara y definidamente socialista. Para resumir podemos decir que el ERP tiene un programa "mínimo" mientras que el PRT levanta un programa "máximo". ¿Quién dirige políticamente al ERP? EI PRT es la dirección político-militar del ERP, pero no reduce su función a ser un estado mayor "elitista" sino que se plantea operar y crecer como un instrumento político en el seno de las masas. Este proyecto intenta resolver algunas contradicciones comunes en el movimiento revolucionario latinoamericano entre los que se cuentan el problema del 'brazo armado y el brazo político", el antagonismo entre actividad política y acción militar y el frecuente divorcio de ambas prácticas respecto de la dinámica política de las masas y de las carac¬terísticas político-militares del enemigo. ¿Renuncia entonces el PRT a la acción legal y se concentra en la actividad militar? EI principio estratégico que nos guía es el de extender la guerra que a nuestro juicio ya ha comenzado. Entiéndase bien que no pretendemos por ahora ganar esa guerra sino extenderla en nuestro carácter de desta¬camento armado de la vanguardia (porque no pretendemos ser la van¬guardia -que en nuestro país no existe orgánicamente constituida). Esa extensión de la guerra civil revolucionaria la cumplimos a través de la acción política y de la acción militar; eso explica muchas de nuestras acciones, poco espectaculares y acaso "desprolijas". Evidentemente, es fácil para un comando revolucionario tomar un camión de leche o de carne y repartir la carga en una villa miseria. Pero nosotros no buscamos resol¬ver el problema del hambre en esa villa sino mostrar a las masas que esa acción y muchas similares son factibles de realizar can pocas armas y poca gente. Cuándo esa idea prende en el pueblo; la guerra de las masas es invencible. Por parecidas razones también, firmamos ahora todos nues¬tras operativos, los que salen bien y los que salen mal porque hay que evidenciar que la lucha armada no es tarea de unas pocos, de una "elite" de súper entrenados sino que es tarea del pueblo y en ella caben los fracasos y los errores. Hay una crítica común a las organizaciones armadas que actúan en la Argentina, la acción militar, por su propia dinámica, separa a los revo¬lucionarios de las masas. ¿Cómo la contestan? Esa es la crítica actual del reformismo de izquierda que no hace más que reproducir las viejas concepciones de los P. C. latinoamericanos cuya máxima expresión fue la polémica del P. C. venezolana con Fidel Castro. La operación de nuestras críticos consiste en transformarnos en "gue¬rrilleristas", como versión modernizada del "foquismo rural"; pero la fala¬cia de desnaturalizar nuestra concepción estratégica militar se destruye cuando militantes de base de las organizaciones que nos critican se encuentran con nuestros compañeros en las fábricas, talleres, villas y universidades luchando por la defensa de intereses específicos y levan¬tando una política que toma en cuenta el nivel de conciencia de las masas y la extiende en el marco de una estrategia política y militar que con¬duzca a la liberación nacional y social. Pero esto sucede sencillamente porque el concebir la guerra revolucionaria como una guerra popular, nos demanda la construcción de un ejército que para contener al pueblo en armas debe proponerse como una organización de masas, la que lleva necesariamente al desarrollo de un partido revolucionario que lleve el timón de la guerra revolucionaria como una extensión de la política de masas. Pero no sólo se trata de dotar a la organización de una política para las masas sino que hay preocupación en que los combatientes y militantes compartan su vida diaria con las masas, en sus barrios y villas; estos vínculos permiten asentar la clandestinidad de nuestra acción en las masas debilitando así el papel estratégico de las aparatos. Se trata de una clandestinidad "abierta" producto del trabajo político. Esas críticas serían justas respecto del foquismo más elemental, pero pierden fuerza cuando la concepción que atacan es la del pueblo operando en medio de una guerra y la del partido clasista actuando coma eje del proceso. ¬ ¿Qué diferencias programáticas y organizativas hay entre el PRT y el ERP? El ERP Iucha por un gobierno revolucionario y popular mientras que el PRT es una organización marxista leninista, ligada a la Cuarta Internacional que lucha por un gobierno Socialista. La única condición para incorporarse al ERP es la decisión de com¬batir y el odio a la dictadura y el imperialismo. En todos los grupos armados del ERP hay "comisarios políticos" del PRT que son el núcleo y la dirección política, pero no siempre tienen la dirección militar. ¿Cómo se sitúa el ERP frente a las .otras organizaciones armadas que operan en el país? En el plano de la solidaridad y la simpatía, tenemos la mejor actitud y buenas relaciones con todos. Políticamente, luchamos por un doble objetivo: 1) la constitución de un Frente Unido Revolucionario que agrupe a aquellas organizaciones armadas de perspectiva clasista, mar¬xista-leninista, socialista. 2) la .organización de otro frente, más amplio, de carácter policlasista, unido por su decisión de combatir, a través de la lucha armada a la dictadura, y al imperialismo. En este marco fraterno se desarrollan acciones comunes con organi¬zacjones combatientes tanto marxistas como no marxistas. ¿En qué etapa de la lucha considera el PRT que se encuentra actualmente? Estamos en el inicio de la guerrilla civil revolucionaria, en la 'etapa de la propaganda' armada, de acumulación de fuerzas y desgaste del enemigo. Naturalmente, pensamos que la guerra es larga pero también estamos persuadidos de que ya empezó si bien por el momento esta a cargo de sectores de vanguardia. Nosotros creemos haber roto la contradicción ciudad-campo; pensamos que se va a combatir en todas partes donde exista el pueblo y su enemigo. Lo importante, lo decisivo es el hombre, no el terreno. ¿Cómo se sitúa el ERP frente a la lucha armada en el continente y en el mundo? En nuestro embrión de Ejército no hay grados ni insignias; nuestro único Comandante es y será el Che Guevara; eso sólo define nuestra posición internacionalista y revolucionaria, nuestra rotunda solidaridad con Cuba. En el plano continental mantenemos relaciones fraternales con el MIR de Chile, con los Tupamaros, con el Partido Obrero Revolucionario que dirige Hugo González en Bolivia, con el Frente Sandinista de Liberación de Nicaragua, con la Alianza de Liberación Nacional de Brasil y con Ias otras organizaciones armadas. Pensamos que en el desarrollo mismo de la lucha se irán creando las condiciones para aproximaciones y puntos de unidad en el plano regional, empezando por nuestra zona más inmediata, el Cono Sur. Para nosotros el camino de la liberación latinoamericana pasa históricamente por la lucha armada asumida por las masas. Pensamos que experiencias como la de Velasco Alvarado en Perú o la de Torres en Bolivia sólo son posibles después de la aniquilación física del movimiento re¬volucionario de esos países y son asimilables por la estrategia política del imperialismo. En el plano mundial miramos con simpatía revolucionaria a Cerea, Vietnam y China, además de Cuba de quien nos sentimos naturalmente más cerca. También repudiamos a las burocracias stalinistas del Este de Europa y alentamos y nos sentimos solidarios con las oposiciones de izquierda que empiezan a crecer en esos países. FAR Fuerzas Armadas Revolucionarias FAR: con el fusil del Che En la calle se les conoce por "los de Garín", una operación militar matemática que les permitió controlar una población dé 30.000 habitantes durante casi una hora; en los círculos clandestinos se les conoce como "los hombres del Che", porque estaban preparados para sumarse a la guerrilla de Bolivia; ellos, después de considerar varios nombres, deci¬dieron levantarse en armas bajo una firma que ya está haciendo historia: Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Un dato para la Policía Federal: les va a dar trabajo descubrir detrás de este joven delgado y apacible, bien vestido, que tiene la corrección de un atento empleado de banco, al combatiente y dirigente nacional de las FAR que me habla de su organización en una confitería, una de las mil confiterías de ,Buenos Aires. "Sí, nosotros nacimos como grupo que se proponía incorporarse a la guerrilla del Che. Conocimos el proyecto con cierta antelación y nos preparamos para incorporarnos. Nuestro grupo era entonces pequeño, compuesto por gente que venía de la izquierda tradicional, algún peronista y mucha gente nueva, sin antecedentes políticos. Éramos conocidos, amigos, compañeros de luchas políticas y nos unía una idea servir en lo que pudiéramos en la columna del Comandante Che Guevara. No nos habíamos planteado una línea política independiente, delegábamos todo lo que se refiera al desarrollo integral de una organización, como es lógico, a la figura del Che. Una organización: por hacer Pero cae el Che ya no podemos pensar así, ya no podemos, delegar nada en nadie, sino que.- tenemos que hacer un esfuerzo por concebirnos como una organización que se plantee la totalidad de las variantes que requiere la lucha revolucionaria. Siendo conscientes, por supuesto, de que no éramos los únicos consi¬deramos que, en una primera etapa, lo más conveniente, y prudente era desarrollarnos como grupo, consolidar una organización que tuviera cierta solidez, cierta homogeneidad, que pudiera además, producir hechos y entonces iniciar una política de apertura. Sigue un período desde la muerte del Che a mediados de 1969 un año de transición en la Argentina y también para nosotros, en que nuestro trabajo apunta fundamentalmente á la consolidación organizativa y a la definición de nuestra estrategia. Nosotros que habíamos arrancado de la concepción del foco guerri¬llero rural, nunca subestimamos la lucha urbana, pero entonces no le dábamos la importancia que le damos actualmente. No obstante, si la guerrilla urbana habría sido siempre una preocupación en nosotros, no habíamos conseguido articular bien dentro de una estrategia. Fue recién el año pasado cuando nosotros incorporamos la lucha urbana como ele¬mento fundamental de nuestra estrategia y pasamos a actuar en consecuencia. Nuestra anterior estrategia, como es lógico, se reflejaba en todo lo que hacíamos: los planes de instrucción militar, apuntaban fundamentalmente a la guerrilla rural; los planes de formación de cuadros tendían a su preservación o sea, formábamos la gente y la cuidábamos para la lucha superior que era la guerrilla rural; la política de recursos la tras¬ladábamos para un momento más cercano a la instalación del foco. Y todo así. Fuimos haciendo nuestra experiencia, y bueno, un poco la realidad nacional nos llevó a ir 'completando' nuestro planteo estratégico que visto desde hoy hacia atrás, consideramos, efectivamente, que era parcial!, incompleto, insuficiente. Una nueva etapa Nosotros ya habíamos empezado a discutir el problema de la importan¬cia de la lucha urbana y estábamos en eso cuando en la Argentina sobre¬viene el "Cordobazo" que, por supuesto, nos impacta a nosotros, como impacta a todos y produce realmente un cimbronazo que confirma un poco todas estas cosas. A partir de ahí iniciamos toda una nueva etapa. Intentamos definirnos, siempre dentro de una característica, quizás aprendida de los Tupamaros, que escribimos poco, realmente. Siempre nosotros decimos que nuestra práctica esta un poco más allá de nuestra teoría. Ahora estamos haciendo un esfuerzo por nivelar esta cuestión. Haciendo un 'balance organizativo nos planteamos que la construcción de organi¬zaciones de este tipo suponía el desarrollo simultáneo o lo más simultáneo posible de varias áreas de trabajo. Dentro de nuestra terminología los llamamos los principios básicos de la construcción organizativa y que serían: 1) lo que llamamos la continuidad y progresividad operacional, 2) clarificación estratégica, 3) capacitación técnica, entendido por técnica militar y por otro lado: 4) la técnica organizativa o sea todo lo referente a la infraestructura organi¬zativa, a niveles de seguridad, de crecimiento, de reclutamiento. Nuestra historia es un poco una historia de avances a saltos en cada una de estas áreas. Hemos tenido etapas en que priorizamos la capacitación técnica, pero producíamos un salto en la técnica en desmedro de las otras áreas. A lo estrictamente estratégico y político, es recién ahora que le estamos dando la debida importancia aunque, por supuesto, como le decía, siempre lo discutimos. Llegó un momento en que creíamos tener un grado de capacitación técnica bastante adecuado, pensamos que teníamos un buen nivel operacio¬nal. Iniciamos las operaciones -una serie de operaciones que no se sabe que las hicimos nosotros porque todavía no firmábamos como organización- y comprobamos que la gente se comportó bien, que revelaba una gran combatividad y que habíamos alcanzado la capacidad para planificar y ejecutar operaciones complejas y, puede decirse, "presentamos en público". Y tenía que ser una buena presentación. La idea de Garín Así surge la idea de tomar Garín. La acción no era una locura porque ya habíamos 'hecho" como le digo, otras operaciones con una movilización importante de gente, teníamos una buena experiencia acumulada en ese sentido. Siempre nos había gustado mucho la toma de Pando por los Tupa¬maros, tanto es así que cuando decidimos planear la acción la llamábamos "Pandito", aunque, después, lógicamente, le dimos otro nombre. Nosotros queríamos -y queremos,.- desarrollar un tipo de acciones que combine diversos aspectos: expropiatorios, que siempre deben estar presentes porque a nuestro juicio son esenciales para el desarrollo orga¬nizativo y la demostración de eficiencia frente a una acción de este tipo: una acción que revelara lo más claramente posible la eficacia de un método de lucha. Los factores políticos no fueron determinantes en Garín. Se tomó por estas consideraciones que le decía, por razones predominantemente mili¬tares. Aunque, claro, si hubiera habido factores políticos negativos no lo hubiéramos hecho. Pero, por el contrario, Garín está cerca de una zona donde está produciéndose un importante desarrollo industrial: la Ford está muy cerca y una serie de fábricas como Alba, una fábrica importante de pinturas. Todo este desarrollo se ha producido a partir de la apertura de la ruta panamericana que llega justo hasta Garín, a unos 35 kilómetros de Buenos Aires. Nosotros, entonces, hicimos un estudio y llegamos a la conclusión de¬ que ese era un lugar bueno. Montamos, por supuesto, un plan de observación. Teníamos la idea de la acción pero -y esto es importante- queríamos verificar si era posible su concreción en la práctica. Se le decía a todos los compañeros que iban a ver el lugar que nos dieran sincera¬mente su opinión; que la acción no era un imperativo de nadie, que si era posible se haría y había que hacerla bien. La suma de las opiniones personales nos fue dando como resultado que la acción era posible: todo el mundo la veía. Un pueblo en sus manos Y se hizo. Y creemos que, verdaderamente, salió bien. Ocupamos el pueblo que tiene unos 30.000 habitantes, durante 50 minutos; tomamos el destacamento policial, el banco, la oficina de teléfonos (que fueron cortados); se ocupó un aparato de radio-teléfono que había en una casa particular; se controló la estación ferroviaria que tiene comunicación independiente ,aunque no se llegó a tomar porque no hubo necesidad; se controlaron los dos accesos principales, desviando el tránsito: no se permitía salir a nadie, lo que se permitía era entrar después de un¬ control por parte nuestra (en un auto venía un agente de policía, lo hicimos bajar y lo retuvimos hasta que terminó la operación). Nos incautamos de tres millones y medio de pesos, armamentos, uniformes poli¬ciales y otra serie de elementos útiles. La acción impresionó, creemos, por la sincronización con que fue hecha, los medios técnicos empleados y realmente conmovió a la opinión y a los ¬medios represivos. Un problema por delante Ahora a partir de esto, nosotros presentimos que entramos en una etapa en la que nos vamos a enfrentar con un gran problema, el problema al que se .enfrentan todas las organizaciones que llegan a un grado de desarrollo: el de la vinculación de la organización con las armas. Nos planteamos en términos serios esta tarea, no tanto de la vinculación con las masas, que nosotros pensamos que, de alguna manera, se logra con las mismas acciones, sino de cómo se van incorporando las masas (el famoso problema de las correas de transmisión) cada vez más al proceso de la lucha revolucionaria. Y pensamos que para lograr la incorporación de las masas a la lucha es necesario hacer un trabajo político-militar. Ahora usted me preguntaba cómo veíamos el problema del peronismo dentro de este contexto. Nosotros consideramos que el peronismo juega un papel decisivo en la lucha revolucionaria en la Argentina. Nosotros actualmente tenemos el problema del Peronismo en el primer plano de nuestras discusiones porque a partir de las relaciones con los compañeros de las FAP provienen del peronismo". El hecho de que personalmente más profundidad el asunto. Nosotros nos resistimos, en primer lugar, a que se nos ubique políticamente diciendo: "ustedes provienen de la izquierda y los compañeros de las FAP provienen del peronismo". El hecho de que, personalmente algunos militantes de nuestra organización hayan hecho su experiencia política anterior en la izquierda no impide que nosotros asumamos el peronismo como la experiencia revolucionaria de mayor nivel que se ha registrado en la Argentina, a nivel de masas, por supuesto. Pensamos que el peronismo es la expresión política de la gran mayoría de la clase obrera y que una política revolucionaria debe partir de esa premisa. Pensamos que el peronismo no es un movimiento agotado; en decadencia, que haya caducado; por el contrario: pensamos que tiene vigencia, que perdura, que desde adentro del peronismo surgen fuerzas revolucionarias tan importantes como son las FAP. Y, por lo tanto, creemos que hay que partir de esa premisa y desarrollar todos los contenidos más revolucionarios del peronismo. Algo en estudio ¿Que nos incorporemos o no al Movimiento Peronista? Bueno, esto es un problema que estamos discutiendo y sobre él ya no podría hablar en nombre de todas las FAR, porque las FAR tienen una estructura nacional y la Dirección Nacional tiene en proceso de discusión todo este problema del peronismo. Pensamos que hemos avanzado mucho en la consideración del problema y no sé si llegaremos a considerarnos alguna vez parte del Movimiento Peronista. En las últimas discusiones con los compañeros de las FAP, ellos nos dicen que sí se consideran parte del Movimiento Peronista y que lo consideran un movimiento de liberación nacional. Nosotros no estamos convencidos de esto, pero vuelvo a decir que estas son consi¬deraciones que no tienen nivel de decisión oficial de las F AR. En cuanto a nuestra condición de marxistas-leninistas quiero decirle que nos consideramos marxistas-leninistas en el sentido de que utilizamos el marxismo-leninismo como método para el examen de una realidad pero no lo utilizamos como una "camiseta" política. Relación con los demás Este proceso armado que se ha abierto en la Argentina es muy joven, podríamos decir, y las relaciones entre las diferentes organizaciones revolucionarias no se han consolidado suficientemente todavía. Anterior¬mente ha habido, a nivel de grupos políticos revolucionarios, miles de intentos de confluencia. Lo que diferencia a estos intentos de aquéllos, es que aquéllos se hacían sobre la, mesa de las discusiones teóricas y aquí toda la experiencia nuestra revela que nosotros hemos ido participando en un proceso con las otras organizaciones a nivel de la práctica y de la acción. Nosotros bautizamos a toda una etapa, con los compañeros de la FAP, la "etapa de los bolsones", porque era "toma armas", "dame armas"; "toma esto", "dame aquello", o sea toda una gran primera etapa de relaciones que está signada por este tipo de colaboración concreta de los grupos revolucionarios que no se preguntan mucho "¿qué pensás de esto? ¿qué pensás de aquello?", porque esas cosas están realmente muy, pero muy en segundo plano. Lo que "todos sabíamos era, que estábamos por la lucha armada, que apuntábamos bien y que lo demás se daría como consecuencia del mismo desarrollo de la lucha. Ahora, después sí, creado un clima muy bueno, en fin, uno ya empieza a discutir, pero es a otro nivel. Por allí peleamos, discutimos fuerte, pero hay una identidad básica entre todos los que tenemos las armas en la mano. Nosotros con los que tenemos unas relaciones más estrechas es con los compañeros de las FAP. Con los compañeros de las FAL también tenemos relaciones pero, por algún motivo que todavía no hemos determinado bien, no son tan intensas como las otras. A nivel continente Lo mismo pensamos en el plano latinoamericano. A nosotros se nos planteaba la disyuntiva de hierro entre estrategias continentales o estrategias nacionales. Por supuesto que en la época del Che, estaba claro. Nosotros tuvimos oportunidad de discutir este problema nuevamente, cuando la reaparición del Inti. Tuvimos, conversaciones con el ELN. Y no estábamos de acuerdo con el planteo de estrategia continental que hacían los compañeros bolivianos que consistía, esencialmente, o por lo menos así lo recibíamos nosotros, en considerara la guerrilla 'boliviana como la vanguardia de la lucha revolucionaria en esta zona del continente, con una jefatura única, y a las que todas las organizaciones nacionales "tenían que dar su aporte para que una vez que se constituyera ese núcleo del ejército popular, desprendiera sus ramas por los distintos países. A nuestro juicio el proceso era inverso. Es decir no nos cabe ninguna duda del proceso de continentalización de la lucha, es demasiado obvio decir que en Latinoamérica son más las cosas que nos unen -empezando por el enemigo- que las que nos separan. Tenemos los mismos fines, utilizamos los mismos métodos, tenemos una historia común; son muy pocas las cosas que nos separan, pero hay particularidades nacionales que no se pueden abolir por decreto. Esto de las particularidades nacionales lo discutimos alguna vez con compañeros revolucionarios de otros países y los foquistas más ortodoxos no nos tomaban en cuenta. Porque parecía corno si nosotros planteábamos lo de las particularidades argentinas para concluir en que aquí no había condiciones para la lucha revolucionaria y era todo lo contrario, creíamos que la Argentina tiene algunas particularidades a favor y no en contra de Ia lucha revolucionaria. Fundamentalmente por su clase obrera, que no es inexperta, sin organización, sino que tiene una gran experiencia de lucha, un grado de organización bastante importante, sindical, que de acuerdo no es suficiente, pero que en otros lados ni eso existe. Y que ha producido hechos importantes y que tiene un nivel de conciencia que también es importante. De lleno en la lucha Y ahora hemos entrado en este período franco de lucha armada. Porque por un lado en la Argentina se han asimilado mucho las experiencias internacionales y nacionales y ya en el país no cabe duda de que cualquier individuo o organización que se plantee seriamente una perspectiva revolucionaria tiene que pensar en la lucha armada. Esto ya estaba claro desde 1962 cuando los peronistas ganaron con Andrés Framini la gobernación de Buenos Aires y no le dieron posesión. ¬Desde entonces quedó claro que no había salida electoral. Antes se podía divagar más o menos sobre el punto, pero no después de aquella demostración concreta. El punto máximo fue el derrocamiento de lIIia, la famosa Revolución Argentina. Porque Onganía barre con todo, con la Constitución, con la Universidad, con todo. Onganía tiene esa, virtud, digamos así, es un enemigo fenomenal, porque frente a ese régimen, ¿qué alternativa queda que no sea la armada? Hoy leía en el diario las declaraciones de Paladino y de Balbín y hacen unos malabarismos increíbles para no decir que hay que agarrar las armas. Porque hoy hasta los Radicales del Pueblo tendrían que decir que hay que agarrar las armas. Y Paladino sigue haciendo "llamados a la reflexión" al gobierno, pero ¿hasta cuándo van a estar haciendo esos llamados? Y está el hecho capital del "Cordobazo", todo lo que ocurre en la Argentina entre los meses de mayo y septiembre de 1969. No sólo en Córdoba, en Rosario, en Tucumán, en Corrientes, en fin. Eso despierta a todo el mundo. Nosotros en esa época estábamos en discusión con una gente que había inventado la teoría de la europeización de la Argentina, de la aristocratización de la clase obrera, que Onganía estaba encausando las cosas y no sé que más y después del "'Cordobazo" ¡nos quedamos sin interlocutores! ¡No aparecieron más! Incluso se hablaba de la pasividad de la clase obrera por aquella época y nosotros decíamos que esa pasividad escondía un elemento positivo: su resistencia a integrarse al régimen. Y el "Cordobazo" mostró que esa pasividad era aparente. Las razones del optimismo Esta conclusión de que la salida electoral está cerrada ha prendido lo suficiente en la clase obrera como para hacerla receptiva a la salida armada. No quiero decirle con esto que esté totalmente claro. Si estu¬viera totalmente claro ya las masas estarían haciendo la revolución, pero hay un grado considerable de receptividad a la lucha armada. Nosotros nos hemos movido siempre con aquella síntesis genial del Che de la "necesidad del cambio y la posibilidad del cambio". Las masas hoy reclaman un cambio y no un cambio cualquiera, un cambio con orien¬tación porque no por casualidad la gente, los peronistas, se ponen contentos cuando gana Allende en Chile, porque es una masa que tiene un sentido antioligárquico y antiimperialista que no puede desconocerse. No quiero decirle con esto que tengan todavía claro el problema del socialismo y del comunismo, eso es otra cosa. Argentina, además, está jaqueada, el cono sur es un volcán: es Uruguay, es Bolivia, ahora es Chile. Toda la, etapa que alguna vez se llamó de reflujo, ha cambiado de signo; ahora se puede hablar del flujo revolu¬cionario en toda esta zona y de un flujo a un nivel más organizado, con la experiencia asimilada. Nosotros somos muy optimistas sobre el futuro de la lucha en la Argentina". <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&amp;n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

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