U

uncorreomas

Usuario (Argentina)

Primer post: 3 nov 2016Último post: 3 nov 2016
1
Posts
0
Puntos totales
8
Comentarios
(
(Existo cuando me nombrás)...Copy and Paste desde un Blog...
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/3/2016

Este artículo lo copie y pegue aquí directamente desde un blog que lo vi, gracias a "el Face". Es un "copy and paste" porque pienso que el artículo esta bien así, sin quitar ni agregar nada. (existo cuando me nombrás) Mi nombre podría ser Alexis, José o Jonathan. Poco importa. Podría llamarme, por ejemplo, Braian. Daría igual. Yo mismo no me enteré cómo me llamaba hasta que tuve 6 años. Vos ves una caja y ves… cartón. Yo veo paredes para mi casa. Puedo empezar por ahí, ¿o es muy melodramático? Si esto fuera un juego de tablero, vos empezaste en la línea de salida y yo en el lugar -52. Tus dados dicen: 4, 5, 6, 7, 8 y 9. Los míos: 1, 1, 1, -1, -5, 0. No partimos del mismo punto, no avanzamos igual. No es tu culpa, ni la mía. Nadie elige donde nacer. Para que tus amigos no piensen que sos un maricón a los 13 probaste el cigarrillo, yo robé por primera vez. Por no decepcionar a tu papá, te anotaste en abogacía. Yo aprendí a usar un arma por la misma razón. Vos aprobabas todo en diciembre y te llevabas una que otra previa, porque qué vagancia las obligaciones. Con la misma lógica dejé la secundaria. Si yo doy todo de mí, si hago todo bien, si trabajo como loco y tengo muchísima suerte, quizá puedo terminar un terciario. Vos hacer el posgrado en Europa. No empecés a bostezar. No vengo a contarte mi vida. Ya sé que estás pensando. En ese caso que salió hace poco de la que ganó la medalla de oro y nació pobre. Estás pensando que el que quiere, puede. Que todo es cuestión de esfuerzo. Que eso no justifica salir a matar o a robar. En eso último tenés razón. No me justifiques. Nunca me justifiques. No te pido eso. Pero entendé. Entender no es justificar. Ni siquiera te pido que me entiendas a mí. Sino que sepas y tengas claro que soy un producto más y vos también. Productos de un sistema que es un montón de mierda decorada con brillantina. Un sistema que necesita que haya muchos, muchos pobres, tanto como una clase media para que exista una clase alta. img-20160924-wa0045.jpg Porque yo te puedo robar un celular. Uno, dos, tres. Pero hay otros, para los que el sueldo de tu vida entera es apenas un vuelto. Hay otros que controlan cadenas de supermercados, industrias multinacionales, bancos, países. En esos no pensás. De ellos no se habla. Claro que no, no conviene. Un famoso multimillonario solía decir que si la gente entendiera el sistema, habría una revolución mañana por la mañana. En ellos no pensás. Es natural. A mí me quieren pobre y a vos, ignorante. Les sale bien, porque igual no tenés ganas de saber cómo funciona el tablero que diseñaron ellos y donde sos una fichita más. Yo te puedo robar un celular. Uno, dos, tres. Ellos te roban horas de tu vida dedicadas al trabajo que usas para comprar cosas que no necesitás pero te hicieron creer que sí. Porque la publicidad lo dice. Porque ellos las producen y alguien tiene que comprarlas. En ningún período de la historia humana se compró tanto como en este. Ellos te roban horas de vida en cuotas sin interés. Pero igual no querés saber cómo funciona este juego. Estás cómodo así. monopoly ¿Y a mí? Como no me necesitan, me matan. Hay muchas formas de matar. Una bala es de las menos comunes. También pueden negarte la educación de calidad y con eso, la posibilidad de un trabajo digno. Quitarte el pan de la boca al crecer y con eso, impedir que te desarrolles como deberías. Pueden ignorar tus derechos. Cerrarte oportunidades de un portazo. Etiquetarte y condenarte desde antes de nacer. Pueden robarte la dignidad y las ganas de vivir. Hay muchas formas de matar. Es difícil pensar con miedo. Aprender con hambre. Trabajar sin esperanza. En Argentina hay una tercera generación de pobres. Es decir que hoy nuestros pobres tienen padres que ya eran pobres y abuelos que nacieron y murieron siendo pobres. No es tan fácil creer así, como si fuera algo obvio, eso que vos repetís como hecho probado, que trabajando voy a salir de esta. Porque el capitalismo es como una gran fiesta donde todos son invitados. Pero lo que no te dicen es que son pocos a los que los invitan a comer y somos muchos a los que nos invitan a mirar. ¿Eso no es violento? Vivir en un mundo y en un sistema que no está hecho para vos. Que está hecho para que siempre quedes fuera. Para que nunca haya en la mesa una silla con tu nombre. Te echan los patovicas en los boliches por portación de cara. Te revisan el bolso las patronas en las casas a las que vas a limpiar. Se cruzan de vereda cuando te ven por la calle. Las casas levantan paredones altos y ponen rejas en las ventanas. Se construyen cada vez más countrys privados. Más barrios de cristal, donde sólo haya casas lindas y autos lindos y gente linda. Más burbujas donde jugar a que no existo. Más paredes destinadas a esconderme. A volverme invisible. Vivir es fácil con los ojos cerrados, cantó alguien una vez. Y todo esto que está escribiendo la pendejita de yerba buena, como si fuera yo, por licencia literaria, lo sabe ella. Lo sabe ella, yo no. Yo no sé qué es capitalismo. No sé cómo funciona. No entiendo por qué aunque trabaje día y noche nunca jamás en mi puta vida me va a sobrar lo bastante para comprar un celular. El celular, las zapatillas de marca, el auto, el plasma. Todas esas cosas bonitas y brillantes. La felicidad que la publicidad me prometió. Felicidad que no es para mí. Que nunca es para mí. Porque en este mundo, haber nacido Braian, pobre y morocho, es nunca ser suficiente. Soy desecho del sistema y no lo sé. Pero lo siento. ¿Qué te pasa? Molesta, te pone incómodo. Es normal. Cuando eras chico tus papás subían las ventanillas cuando alguien venía a limpiar el parabrisas. Te dijeron que a esa gente no le abras la puerta. Hoy escuchás una moto y se te hiela la sangre. Acelerás el paso, pensás qué llevas encima y si alguien te va a escuchar gritar. Es normal. Si ya te robaron tantas veces. Pero que algo sea entendible no significa que esté bueno. Entender no es justificar. Nos definimos mucho por lo que no somos. Te definís mucho por no ser el Braian, no salir a bailar a los mismos lugares, tomar Coca Cola y no Manaos. Por no ser un vago como el Braian, que es pobre porque quiere. Porque se lo merece. En cambio vos, venís de una familia que se rompe el lomo laburando, a vos nadie te regaló nada. Cuando viene alguien o algo a querer rompernos los prejuicios pasa eso. Nos ponemos a la defensiva porque están tocando algo delicado. Tenemos la identidad hecha a base de prejuicios. Nos definimos mucho por lo que no somos. Te molesta porque esto tiene que ver con vos. Porque si, a pesar de lo que te dijeron, Braian no es pobre “porque quiere”… Si resulta que el esfuerzo solo no alcanza… Si Braian también tiene miedo, rencor y desconfianza… Si Braian en realidad se parece mucho a vos, sólo que nació 15 cuadras más allá… ¿entonces quién sos? Romper prejuicios siempre nos pone en conflicto. Por eso los cobardes nunca cambian de opinión. Che, todo ese odio es tuyo? “Ellos son una amenaza. Son inferiores. Son un peligro. No son como nosotros.” No sé tanto de historia. Pero algo me dice que las cámaras de gas fueron posibles por gente que pensaba muy parecido. Cuando dos grupos se enfrentan es muy importante que los otros sean subhombres. Animales, extraños, salvajes. Que no sean como yo. Porque sólo entonces es posible, incluso aceptable, cometer contra ellos lo que nunca harías con miembros de tu mismo grupo: linchamiento, tortura, muerte, reducción a la esclavitud, genocidio, “limpieza étnica”. Cuando asumimos con normalidad que la vida de alguien no vale lo bastante para defenderla… todo puede pasar. Las creencias siempre van antes que las acciones. Eso Hitler lo entendía muy bien. Qué negro choto, comenta alguien cualquiera, un día cualquiera en una conversación cualquiera. Y sigue con su vida. Su vida que incluye agua caliente y comida en la heladera. Qué negro de mierda, decimos como si nada. Y un día cualquiera, en algún lugar cualquiera, una persona se encuentra agonizando debajo de un auto y un grupo enloquecido le grita al conductor: MATALO, MATALO!!!! Un día cualquiera, en un lugar cualquiera, un grupo de personas enloquecidas de bronca y de rencor, de miedo y de venganza, patean en el piso a una persona moribunda. Que termina de morir a golpes. Pero de ese detalle no hablamos tanto. No fue tema de debates acalorados en bares y confiterías, no se discutió en todos los programas de televisión, no apareció una figura pública en algún medio masivo preguntando… ¿Qué nos pasa? ¿Qué mierda nos pasa? ¿Qué carajos nos está pasando para que –en la circunstancia que sea- una persona esté muriendo y nuestro impulso no sea llamar una ambulancia… sino patearla y filmar? ¿No nos duele ver eso? ¿No nos asusta? ¿Esto no es importante? ¿De dónde sale tanto veneno? Y, más importante, ¿qué vamos a hacer con él? La violencia es la ley de la calle. No me vas a sacar de acá con más de lo mismo. Hace falta otra fórmula. Paredes hay demasiadas, construyamos puentes. Transformá mis barrios, mis cárceles y mis escuelas. Llenalas de luz y de color, de música y de vida. Decime que hay opciones. Mostrame un horizonte. Dame alguna esperanza. Pero para que eso sea posible… haceme persona cuando me mires. Yo no me enteré cómo me llamaba hasta que tuve 6 y me mandaron a la escuela. En mi casa no me llamaban por mi nombre. Éramos demasiados hermanos. Demasiada mugre, demasiados gritos. Haceme persona. Lo necesito. Que no te sorprenda que me comporte como basura si me mirás con asco. Que no te sorprenda que actúe como un animalito si me trataron como uno todos los putos días de mi vida. ¿Cómo se supone que voy a tener un plan, un proyecto, unas mínimas ganas de salir adelante si sé que soy una lacra? Si nunca nadie esperó nada de mí. Haceme persona cuando me mires. Cuando te quiera limpiar el vidrio, venderte en el colectivo, pedirte algo afuera de una Iglesia. No me des solo unas monedas para sentirte mejor. Mirame. No corras la cara, la puta madre. Mirame. Enterate de que existo. Preguntame cómo me llamo, dónde vivo, cómo estoy, si trabajo o voy a la escuela. Haceme persona. Existo cuando me mirás. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, diez personas, los diez opulentos más opulentos del planeta, tienen una riqueza equivalente al valor de la producción total de cincuenta países, y cuatrocientos cuarenta y siete multimillonarios suman una fortuna mayor que el ingreso anual de la mitad de la humanidad. En Argentina hay una tercera generación de pobres. En el 2016, hubo un juicio por asesinato por legítima defensa cada semana. Parecen tres hechos inconexos. Tres datos que nada tienen que ver uno con el otro. Pero no es cierto. El sistema, esta mierda con brillantina, necesita para funcionar ignorantes bien ignorantes y pobres bien pobres. Necesita rencor, miedo, ganas de venganza. De los dos lados. Es más fuerte mientras más lejos estemos. Necesita nuestra distancia. Necesita que elijas ser pared y no puente. Se alimenta del egoísmo, de la indiferencia, del no querer saber, del no querer moverse. De tu comodidad. Es que es mucho más fácil decir “qué negro de mierda” y cerrar los ojos. hate Comparte:

0
0
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.